BEFOREIGNERS

BEFOREIGNERS

El otro día me vi los cinco primeros capítulos (los únicos disponibles en HBO por el momento) de la serie noruega “Beforeigners”, que significa “Visitantes”. El planteamiento es curioso, pues se trata de gentes de otras épocas históricas que un buen día aparecen en los mares de todo el mundo. La serie se centra en lo que ocurre en Noruega, en Oslo, tras varios años de llegadas, pero los visitantes aparecen en todas partes y siguen llegando. Y más curioso aún es que una de esas visitantes, una mujer vikinga, una guerrera vikinga para ser más exactos, acaba siendo policía tras un curso de entrenamiento en la academia, y la colocan como compañera de un policía drogadicto (Lars Haaland, interpretado por Nicolai Cleve Broch) que se ha separado de su mujer y esta vive con su nueva pareja, un hombre del siglo XIX también llegado como visitante. El lío está servido. Un matrimonio separado no solo por sus diferencias conyugales, sino también por la procedencia histórica de sus parejas… aunque una sea marital y la otra laboral.

En realidad esto de una pareja atípica de policías ni siquiera es un argumento novedoso, pues hay muchas, muchísimas, series policíacas que se centran en una pareja mixta, hombre y mujer habitualmente, aunque también del mismo sexo, en la que uno de los dos tiene un “poder” especial, una percepción especial, una sabiduría especial… con la que resuelven casos. Ya saben, o es un escritor (“Castle”), o es un medium (“Medium”), o es un falso médium (“El Mentalista”),  o es un Sherlock Holmes moderno (“Sherlock” y “Elementary”), o es un inmortal (“Forever”), o es un vampiro (“iZombie”), o tiene una memoria ultraprodigiosa (“Imborrable”), o es un esquizofrénico con alucinaciones (“Perception”), o es un extraterrestre (“Alien Nation”), o… es decir, series de parejas de policías con uno de los miembros, cuanto menos, extraño, las hay a patadas últimamente… Y esta de “Beforeigners” es una de ellas, un policía y una mujer del pasado que es su compañera en el cuerpo.

Esta serie, sin embargo, me resulta original, aunque solo sea por el escenario noruego que permite extasiarse con sus paisajes y huir de las sempiternas calles estadounidenses, porque, en realidad, el desarrollo de los personajes parece un poco cogido por los pelos: un neandertal (en pelota picada) que monta una agencia de vigilantes, una vikinga que pese a llevar años en este tiempo no usa compresas, un tipo del siglo XIX que acude a un consejero matrimonial… en fin. La trama aún está por desentrañarse, pues al parecer hay algo extraño y oculto en esas “llegadas” de otro tiempo, y ya se verá por donde va este asunto o las líneas argumentales de cada uno de los protagonistas, que, por otro lado, mantienen las mismas tribulaciones personales… que si las drogas, que si la convivencia con hijos adolescentes, que si las enfermedades, que si los envidiosos compañeros de trabajo, que si los amigos juerguistas, que si un novio del pasado (en este caso MUY del pasado)…

Nicolai Cleve Broch en Fremvandrerne (2019)

Hay dos cosas que me han llamado la atención y me tienen enganchada a esta serie. Una, es el tono de voz de la vikinga (Alfhildr Enginsdottir, interpretada por la actriz Krista Kosonen) cuando habla en protonórdico, que es subyugante, o al menos a mi me lo parece. Y la otra, su música… la canción de cabecera “Ain’t No Love In the Heart of the City” (No hay amor en el corazón de la ciudad), de Bobby “Blue” Bland es una preciosidad que lamento no haber conocido antes.

Una banda sonora muy cuidada la de esta serie, lo que, por otro lado, es algo de lo que se ocupan muy seriamente en los últimos tiempos tanto en televisión como en cine. Aquí pueden ver y escuchar el resto de temas musicales de la serie.

Pero lo que quería yo destacar de “Beforeigners” es que no han querido sustraerse del racismo y la xenofobia de nuestro tiempo. Ellos no vienen de otro país, no son inmigrantes, son noruegos como los demás, pero no son de este tiempo, son del pasado. Y eso hace que haya protestas por su presencia y pintadas instándoles a volver a su casa… ¡¡pero si ya están en ella!! Y si nos ponemos “puretas” tienen más derecho a estar ahí que los “noruegos actuales”, aunque solo sea por antigüedad… Me resulta fascinante como un argumento tan manido últimamente contra los inmigrantes, que vienen de “fuera”, puede demostrar ser tan obsoleto solo con cambiar ubicación por tiempo…  A ver cómo evoluciona esta parte de la trama en los próximos episodios…

AlmaLeonor_LP

 

 

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