EL AGUA NUEVA DE NAVARRA

EL AGUA NUEVA DE NAVARRA

Imagen: Fuente en el Parque de la Taconera (Pamplona)

Cada pueblo tiene sus propias tradiciones navideñas, como la Misa del Gallo en Nochebuena, o tradiciones foráneas que ha hecho propias, como el Árbol de Navidad, o ya puestos, la instalación del Belén en los hogares, una costumbre que parece que se inició en Italia y que en el siglo XVII, ya extendida por toda Europa, llega a España para convertirse en una tradición incluso institucional, pues todos los Ayuntamientos españoles construyen el suyo en la plaza principal, con más o menos fortuna (como ha ocurrido este año con el controvertido Belén del Ayuntamiento de Barcelona).

Hay algunas tradiciones navideñas locales muy arraigadas que no se han olvidado y se siguen practicando desde tiempos casi inmemoriales. Por ejemplo, el Tió de Nadal, el popular Cagatió catalán, relacionado con el Árbol de Navidad, pues se refiere a un tronco leñoso al que hay que darle de comer y taparle para que no tenga frío y que en la noche del 24 de diciembre, “caga” regalos si se le atiza. En otras comunidades españolas se celebra también con nombres parecidos como la Tronca de Nadal (Aragón), Tizón do Nadal (Galicia), e incluso en regiones francesas, como en Occitania, donde se celebra el Soc de Nadal (Cachafuòc). El Olentzero, originario de Lesaca (Navarra), es un personaje muy popular de la tradición navideña vasca. Es un carbonero gordinflón y borrachuzo (por su nariz coloreada), que trae los regalos el día de Navidad en el País Vasco y Navarra (también se conoce en la zona del País Vasco francés), y cuya celebración es antiquísima, probablemente anterior al cristianismo, como ofrenda invernal. En algunas zonas de Asturias y Cantabria existe un personaje parecido, el Esteru, un leñador, repartidor de regalos.  Y, en fin, existen otros muchos personajes navideños, algunos no tan bonachones, que pululan por los hogares de buena parte de Europa durante estas fechas y que ya traté en HELICON en un artículo anterior, LOS MONSTRUOS DE LA NAVIDAD .

Pero el final del año, celebración implícita también en las festividades navideñas, también tiene sus propias costumbres y tradiciones, como por ejemplo la de comer Doce Uvas, una por cada campanada que marca el final del año (o por cada uno de los meses del año, que no está claro). Es una costumbre que se celebra en España desde finales del siglo XIX y que pudo ser patria, aunque también parece que se importó del vecino país galo. En todo caso, desde España se exportó a muchos lugares de habla hispana.

Pero existen otra serie de tradiciones más locales que aún hoy se conservan y que merece la pena que no se olviden. Una de ellas es la del Agua Nueva de Navarra.

La última noche del año, el 31 de diciembre, en la población de Urdiain (Navrra),  se lleva a cabo una ceremonia curiosa que consiste en recoger agua de las fuentes del pueblo justo tras la última campanada de fin de año, el agua nueva del año. Una vez hecho esto los vecinos se la ofrecen a los que no han podido recogerla como gesto de buena voluntad del año y que, normalmente, es recompensado con un pequeño presente como aguinaldo. Este recorrido vecinal solía acompañarse de una cancioncilla, “Ur goiena, ur barrena”, que tiene un significado curioso, pues se refiere al agua en todos sus sentidos, la que cae del cielo en forma de lluvia (ur goiena) y la que se encuentra en el interior de la tierra y mana por las fuentes (ur barrena). Es una invocación a toda el agua para empezar el año, pero “ur” tiene un significado mayor en euskera y pude referirse a toda la “materia viva” de la naturaleza: la lluvia, la nieve, la madera, los huesos… e, incluso, el transcurso mismo del año, el nuevo ciclo vital de Ama Lur, la madre naturaleza.  La vida.

La cancioncilla puede tener muchas variaciones en su letra, José Mª Satrústegui recoge unas cuantas, pero un ejemplo podía ser este:

Esta costumbre está localizada en navarra y se celebra también en los valles de Baztán, Basaburúa, Imoz, Larráun, Burundi y Araquil. Pero en Agurain (Álava) se celebra un rito parecido, el “Gabonzar Ura” (Agua de Navidad), por el que en Nochevieja se arrojaba por la ventana el agua que existía en las jarras de la casa, el agua vieja, para en el amanecer del Año Nuevo, ir a recoger el agua nueva de las fuentes. El rito ha ido completándose con recogida de alimentos, pero la tradición manda que sea el agua el que se renueva con el primer minuto del año nuevo.

Así que celebremos el nuevo año, por ejemplo, con agua nueva.

 

 

2 respuestas para “EL AGUA NUEVA DE NAVARRA”

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