LA GUERRA DE LOS MUNDOS

LA GUERRA DE LOS MUNDOS

Al fin, sucumbió la hierba roja con tanta rapidez como se extendió. Fue presa de una enfermedad debida a la acción de ciertas bacterias […] La hierba roja se pudrió como algo ya muerto […] Y diseminados por todas partes: algunos en sus máquinas de guerra derribadas; otros en las máquinas de trabajo, ahora inmóviles, y una docena de ellos tendidos en una hilera silenciosa, se hallaban los marcianos… ¡todos muertos! Destruidos por las bacterias […]  derrotados por los seres más humildes que Dios, en sus sabiduría, ha puesto sobre la tierra.

H. G. Wells
La guerra de los mundos (1898).

H. G. Wells ejemplarizó con su libro la ineficacia del mundo colonial que persistía en su tiempo como el mejor de los estados posibles, cuando en realidad, los pobres seres de la tierra, las colonias, estaban destinados a derrotar a los “marcianos”, a los imperios colonizadores. El tiempo le dio la razón. Hoy, con una pandemia vírica que amenaza el status de comodidad al que nos hemos acostumbrados en nuestra cultura occidental, muchas son las lecciones que podríamos aprender de aquel libro de Wells. En primer lugar a no subestimar a ningún ser por pequeño que sea, o por pequeño que otros quieren que sea. Hoy, la guerra y la miseria está empujando a muchas personas a abandonar sus países de origen embarcándose en un incierto viaje a ninguna parte, pues nadie les quiere tener cerca. Hoy, que en este mundo intolerante nos vemos abocados a confinarnos en nuestras casas (los más estúpidos ni siquiera entienden eso), debemos volver la vista hacia aquellos a quienes denostamos con tanta ligereza. Hoy, una pandemia puede hacer que todo nuestro mundo se tambalee con una andanada en nuestra línea de flotación, el colapso de los servicios sanitarios y sociales y la paralización de la sociedad. Aquello que los más fanáticos decían que se produciría si ayudábamos a quienes más lo necesitaban, hoy, se ceba entre quienes no quisieron prestar esa ayuda. El colapso y el caos sanitario se ha producido por nuestras propias acciones. Algunas tan insolidarias como imprudentes. 

Hoy, más que nunca, es necesario aprender la lección. No hay ningún Goliat que no pueda ser vencido por un David. En nuestras manos está que podamos superar este brote pandémico del Covid-19 (Coronavirus). Pero también está en nuestras manos que aprendamos que la insolidaridad para con nuestros semejantes, su desgracia, nos puede alcanzar en cualquier momento y por las razones más insospechadas. 

¡Muchas gracias! A quienes están al pie del cañón haciendo su trabajo para evitar más contagios y fallecimientos. ¡Muchas gracias! A quienes siguen trabajando para que no nos falte lo más básico. ¡Muchas gracias! A la gente que se solidariza con los más necesitados y con quienes muestran su apoyo en redes y medios públicos. ¡Muchas gracias! A los ciudadanos que actúan con responsabilidad y disciplina social. ¡Muchas gracias! A quienes saben que saldremos de esta y que seguirán en la lucha por hacer que la lección no se olvide.

Muchos ánimos y un abrazo solidario a quienes están padeciendo este terrible virus en primera persona y a sus familias ❤ 

AlmaLeonor_LP

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