RHYTHM-0 (1974)

RHYTHM-0 (1974)

Marina Abramovic en tres actos demenciales

RHYTHM-0 es una performance llevada a cabo en 1974 por la artista serbia Marina Abramović en  Nápoles. Durante seis horas Abramović permaneció parada mientras los espectadores eran invitados a “hacer lo que quisieran” sobre ella con uno de los 72 objetos colocados sobre una mesa. Esta experiencia demostró que dejado a su libre albedrío, la humanidad puede llegar a ser mucho más cruel de lo que la palabra significa. En palabras de la propia artista:  “Lo que aprendí fue que… si se lo dejas a la audiencia, pueden matarte… Me sentí realmente violada: me cortaron la ropa, me clavaron espinas de rosas en el estómago, una una persona apuntó el arma a mi cabeza y otra me la quitó. Creó una atmósfera agresiva. Después de exactamente 6 horas, según lo planeado, me puse de pie y comencé a caminar hacia la audiencia. Todos huyeron para escapar de una confrontación real .”

Ritmo 0, haz conmigo lo que quieras - La piedra de Sísifo

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Performance Rhythm 0 (Ritmo zero) 1975. Fonte: Pinterest.com (2016 ...

Rhythm 0” performance Marina Abramovic | thekinglizard1

El trabajo de Marina Abramović explora el arte corporal , el arte de resistencia y el arte feminista, así como la relación entre el artista y la audiencia, los límites del cuerpo y las posibilidades de la mente. 

Rhythm-0 era el último de los montajes de la serie Rhythm, creados por la artista entre los años 1973 y 1974, cuando renunció a la pintura para transformar su propio cuerpo en el lienzo y escenario de su arte. Tal y como lo cuenta la Revista Cultural Amberes, en Rhythm 10, la artista es filmada mientras apuñala la superficie que media entre los dedos de su mano. Cada vez que yerra y se inflige un corte, cambia de cuchillo, así hasta lastimarse una veintena de veces. Es entonces cuando reproduce la grabación y procede a repetir tanto aciertos como errores. En Rhythm 5, Abramović se sitúa en el interior de una estrella de cinco puntas a la que acto seguido prende fuego. Allí mismo recorta su cabello y uñas y los arroja al fuego para, a continuación, tumbarse entre las llamas hasta perder la consciencia a causa de la falta de oxígeno. En Rhythm 2, consume dos psicofármacos prescritos para el tratamiento de la catatonia y la esquizofrenia.

En Rhythm-0, la artista se sitúa en una sala donde figuran unas instrucciones: “Hay 72 objetos en la mesa que cada uno puede usar en mí como lo desee. Yo soy el objeto. Durante este período (6 horas, de 8 pm a 2 am), asumo toda la responsabilidad”. Los objetos que había encima de la mesa fueron: un látigo, un libro, pan, un cuchillo, unos zapatos, un hacha, vino, unas tijeras, un peine, uvas, un martillo, clavos, un trozo de madera, azúcar, agua, un espejo, una pistola, una pluma, un periódico, pintura roja, una manzana, sal, una bala, pintura blanca, un lápiz de labios, un frasco de perfume, una medalla, una cuchara, una flauta, un abrigo, una campana, un sombrero, un bastón, agujas, un pastel, una boa de plumas, una bufanda, una vela, un pañuelo, cadenas, un broche para el pelo, un hueso de cordero, unas flores, un tenedor, un cuchillo de bolso, una rama de romero, pintura azul, algodón, alcohol, cerillas, una banda adhesiva, una caja de cuchillas de afeitar, una silla, un escalpelo, una rosa, jabón, hilo, cuerdas de cuero, una pipa, un broche de seguridad, una pluma de ave, vendas, una lanza de metal, una sierra, un folio, un plato, azufre, aceite de oliva, alambre, un vaso, miel, una cámara Polaroid.

En un principio todo parecía ir de forma comedida… Según contó el crítico de arte Thomas McEvilley, presente durante toda la Performance, los visitantes empezaron ofreciendo una rosa o un beso, luego alguien la giró, otro levantó sus brazos… nada hacía presagiar como continuaría el acto, hasta que una persona la tocó de forma íntima. Sigue contando la Revista Amberes:

“Colocaron un sombrero sobre su cabeza mientras le mostraban un espejo con la frase «IO SONO LIBERO», redactada con lápiz de labios; otro escribió «END» en su frente. Dispusieron su cuerpo en la mesa con las piernas abiertas y ubicaron un cuchillo entre ellas. Cargaron el revólver y lo pusieron en su mano con el cañón dirigido hacia su cuello. Esta última acción suscitó el enfrentamiento entre dos facciones del público, la conformada por quienes querían protegerla y la engrosada por aquéllos deseosos de perpetuar sus abusos; a pesar de haber recibido instrucciones de no interferir en la performance, los guardas de la sala arrojaron el arma por una de las ventanas. Abramović fue desnudada por completo, cortada su ropa con tijeras. Entrelazaron el tallo espinoso de la rosa con los eslabones de la cadena que llevaba al cuello. Esparcieron los pétalos de la flor sobre su rostro. Una mujer intervino para secar las lágrimas que humedecían sus mejillas. El galerista Lucio Amelio tomó varias fotografías que colocó en una de las manos de la artista”.

Al terminar el periodo establecido, Marina Abramovich se levantó de su quietud y con las fotografías en la mano recorrió el espacio paseando entre la gente que un momento antes la había vejado hasta la extenuación, o había tratado de defenderla. Este acto, propio de un sujeto activo, completamente diferente a la pasividad mostrada anteriormente, descolocó a la audiencia, que se mostró incapaz de sostenerle la mirada, saliendo en estampida de la sala. De repente descubrieron lo que le habían hecho A LA PERSONA, no al objeto.

AlmaLeonor_LP