LA LANZA MEDIEVAL

LA LANZA MEDIEVAL

La lanza se sujeta con fuerza bajo la axila derecha para que no se mueva y se agarra por el asta, dejando el brazo izquierdo libre para manejar las riendas y el escudo. El caballo, el jinete y la lanza forman de este modo lo que ha sido llamado un “proyectil humano”. Un cuerpo de caballería así armado puede asestar a un enemigo numeroso un golpe tremendo cuyos efectos dependen del momento de la carga y de la conmoción causada por el impacto… Para que la maniobra resultara eficaz, se necesitaba una lanza pesada; una ligera se quebraría con el impacto. También se comprobó que el jinete que combatía de este modo podría agarrar la lanza un poco más atrás de su centro de equilibrio y aun así sujetarla con firmeza, lo que le permitía utilizar una lanza más larga y con ello obtener una ventaja evidente.

Richard A. Fletcher
(citando un manuscrito de Pedro Ruiz, del siglo XI)

 

 

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