EL HOMBRE DE LAS NARICES (U OREJAS)

EL HOMBRE DE LAS NARICES (U OREJAS)

En estos últimos días del año existe una tradición que desconocía, de mucha raigambre en lugares como Cataluña, Aragón, Valencia, Navarra, La Rioja o Burgos, que tiene por protagonista a un hombre que posee tantas narices (u orejas) como días tiene el año y que va perdiendo una a una con cada día que pasa, por lo que solo en un día como el 30 o 31 de diciembre se le puede ver paseando por la calle ya con una sola nariz (cuando se celebra el 31) o con dos orejas (cuando se celebra el 30). Para mí que el tipo es un calendario…

Y parece que es así porque por lo visto el origen de este personaje se encuentra en una tradición del folklore catalán, un personaje mítico que iba perdiendo una nariz cada día, contando los días que faltaban para acabar el año. Este home dels nassos vivía bajo un árbol, el árbol de las narices, cubierto de hojas de doce árboles diferentes (imagino que simbolizan los meses), de cuatro colores distintos (lo mismo, las estaciones), y que según el famoso folclorista Joan Amades (1890-1959) podría estar inspirado el Jano, dios romano de las dos caras, e incluso en la Fumera. En algunas zonas del norte de Cataluña (buena parte de la Provincia de Girona y Alt Empordà) la Fumera es un paje de la mitología catalana que tenía el encargo de los Reyes Magos de Oriente de velar por los niños durante las vacaciones escolares de invierno, es decir, una especie de “espía” de los Reyes Magos, a los que contaba si los niños habían sido buenos para recibir regalos el Día de Reyes (6 de enero), o si, por el contrario, no habían hecho méritos para recibirlos y se encontrarían con carbón para que corrigieran su mal comportamiento. Se decía que la Fumera todo lo ve, todo lo oye y todo lo habla.

El Señor de las Narices (u Orejas) se utilizaba para explicar a los niños el transcurrir del tiempo, un señor con 365 apéndices (ya fuesen narices u orejas), que va perdiendo cada día hasta que el último del año, el 31, solo le queda una que, a las doce en punto, con el nuevo año, se multiplicará de nuevo hasta alcanzar las 365 (o 366 si es bisiesto) del nuevo ciclo anual. Por eso les decían a los infantes que solo podía verse el día 30 o el 31, cuando ya había perdido la nariz del penúltimo día y solo le quedaba una (o dos si se trataba de las orejas), con lo que ya era una persona normal. Desde luego, es una buena forma de justificar una mentira, como lo de Papa Noel o los Reyes Magos, a los que los niños no pueden ver porque llegan cuando están dormidos, pero si saben que han venido porque se han comido y bebido el turrón y la copita de champan que se les deja por la noche. Así, la jornada del 30 o del 31 se convertía en una búsqueda incesante de los niños por las calles a ver si podían encontrar a un hombre extraño lleno de apéndices, cuando ese día ya los había perdido casi todos. Hoy, la tradición se ha convertido en una jornada festiva donde un muñeco cabezudo o una persona ataviada con un traje de época, se pasea por algunas calles repartiendo caramelos a los niños que le reconocen.

En Barcelona, por ejemplo, donde se celebra el día 31, se les decía a los niños que por las calles podían encontrar a un hombre “con tantas narices como días tiene el año” e imaginaban ver a un tipo con 365 narices a cuestas, pero resulta que ese día solo le queda una… Entonces, les decían, era posible verlo en la plaza del Palau, delante de la Llotja, sobre una tarima, un hombre normal (lo representaba una persona con un cabezudo) pero ya preparado con unas cuantas docenas de sábanas para, a las 12 en punto, cubrirse con ellas para no ver sus nuevas 365 narices. También en Mallorca se celebra en el día 31 en la plaza de Corte, con motivo de la Fiesta del Estandarte, donde se disparaban salvas de honor.

En la Comunidad Valenciana se decía que este home de les orelles (aquí son orejas, como en Aragón) aparecía el día 30 en algunos lugares concretos donde los niños debían ir a buscarlo. Es una forma divertida de celebrar que al año solo le quedan dos días y, como todos tenemos dos orejas, cualquiera puede ser el personaje buscado, así que es como un “¿Dónde está Wally?” pero navideño. En Zaragoza, cada 30 de diciembre, los padres llevaban a sus hijos hasta el Puente de Piedra, para ver pasar al Hombre de las Orejas, ese que tiene tantas como días tiene el año y ya solo puede verse con las dos que le quedan.

Y una de las fiestas más populares tiene lugar en Arnedo, en La Rioja, donde desde el año 1991, se celebra en el día 1 de enero, con un personaje que, ataviado con abrigo, traje y bufanda y portando una pequeña maleta, llega hasta la Puerta Munillo, donde le esperan los niños para recibir golosinas.

En la tradición vasca existe un personaje llamado Ujanko que tiene que ver con los hombres de las narices u orejas. El Ujanko tiene 365 ojos y al final de cada día pierde uno, hasta que en la noche del 31 de diciembre queda completamente ciego, pero al amanecer del Año Nuevo recupera nuevamente todos sus ojos. Pero no se sabe mucho más, ni si es un gigante gentil, o un personaje del bosque, ni su apariencia, aunque se le supone tan mayor como el mundo. Lo poco que sabemos de él es gracias al paleontólogo vasco Joxe Miguel de Barandiaran (1889-1991), quien también lo relaciona con el calendario: “Otro personaje o deidad relacionada con el calendario es Ujanko, quien, según el aniversario, dice que la tierra tiene tantos ojos desde hace años. Los ojos rojos que pierde, uno todos los días, durante todo el año.” También se le relaciona con la capacidad de “ver” si los niños se han portado bien durante el año y son merecedores de regalos en Navidad.

Así que atentos todos no sea que se encuentren por la calle al Hombre de las Narices (o de las Orejas, o de los Ojos) y no sepan reconocerle. Aunque lo más fácil es que hoy, 31 de diciembre, lo que se encuentren por la calle sea la popular carrera de San Silvestre, que tradicionalmente se celebra este día, en conmemoración de la festividad del santo, y como parte de las celebraciones del ciclo navideño. Eso si, fíjense bien primero a ver si en su localidad se han suspendido cualquiera de estas celebraciones debido a las restricciones por la COVID, que es posible que así sea.
AlmaLeonor_LP

Fuentes: Wikipedia ; Barcelona cultura popular

PRECAUCIÓN

PRECAUCIÓN

Grafitti en una calle de Barcelona. Fotografía de Jose Antonio López Almena.


Me voy de tu memoria
no vaya a ser que un día
de un modo sorprendente
no pueda abrir los ojos.

Me voy para salvarme
de una muerte segura
en esos falsos cruces
que toman los olvidos.

Me voy porque el crepúsculo
empieza a desdecirse
y cuando se desdice
seguro que se apaga.

Me voy para que el tiempo
mantenga las opciones
de que en cualquier instante
podamos reencontrarnos.

Jose Miguel Junco Ezquerra
La mujer de lava” (Ediciones La Discreta, 2016).

El Día Azul
30 de diciembre de 2020

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

Imagen: Pamela C. Newell

Había una vez un ruiseñor que vivía en un jardín. El ruiseñor comía las migas de pan que caían de la ventana donde un joven estudiante comía pan cada mañana. El pajarito pensaba que las dejaba para él y por eso no tenía miedo de posarse a comer en el alféizar de la ventana.

Un día el joven se enamoró. El joven pidió a la doncella que bailara con él. Ella le dijo que lo haría a cambio de una rosa roja.

Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido, el ruiseñor oyó la pena del muchacho.

¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! -lloraba el joven-. El príncipe da un baile mañana por la noche y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo y la tendré en mis brazos. Pero no hay rosas rojas en mi jardín, así que la perderé para siempre.

¿Por qué llora? -preguntó la lagartija verde, correteando cerca de él.

Si, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba por allí.

Eso digo yo, ¿por qué? -murmuró una margarita.

Llora por una rosa roja -dijo el ruiseñor.

¿Por una rosa roja? ¡Qué tontería! -dijeron la lagartija, la mariposa y la margarita a la vez, echándose a reír.

Pero el ruiseñor, que comprendía el secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso. De pronto desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo hasta el prado, en cuyo centro había un hermoso rosal.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son blancas -contestó el rosal-. Ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá el te dé lo que quieres.

El ruiseñor voló al rosal que crecía entorno del viejo reloj de sol.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son amarillas -respondió el rosal-. Ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante, y quizá él te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son rojas -respondió el rosal-, pero el invierno ha helado mis venas, la escarcha ha marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas y no tendré más rosas este año.

No necesito más que una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, una sola rosa roja. ¿Hay alguna forma de conseguirla?

Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

Entonces desplegó sus alas y emprendió el vuelo hasta donde estaba el joven.

Sé feliz -le dijo el ruiseñor-, tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido es que seas un verdadero enamorado.

El estudiante no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor. El joven volvió a su habitación y se quedó dormido. Cuando la luna brillaba el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra las espinas. Y toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas hasta que nació una rosa roja, la rosa más hermosa de cuantas hayan existido jamás.

Mira, mira -gritó el rosal-, ya está terminada la rosa.

Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado de espinas.A mediodía el estudiante abrió su ventana y miró hacia afuera.

¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja!

E inclinándose, la cogió. Con ella en la mano fue a ver a su amada para ofrecérsela.

Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -le dijo el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderás cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos, ella te dirá cuánto te quiero.

Temo que esta rosa no combine bien con mi vestido -respondió ella-. Además, hay otro que me ha traído joyas de verdad, que cuestan más que las flores.

¡Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudiante lleno de cólera.

Y tiró la rosa al suelo, donde fue aplastada por un carro.

¡Qué tontería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada.

Habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica.

Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro y se puso a leer.

Oscar Wilde.

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

Robby, el robot de Forbidden Planet

En mis páginas de Facebook he estado compartiendo álbumes de fotos con un tema distinto cada mes, en mi página personal, AlmaLeonor_LP, un álbum de arte pictórico y en la página de cine, CinemaCinema (que solo llevo yo, así que es casi personal también), un álbum dedicado al séptimo arte. Pues bien, desde que Facebook ha cambiado de formato he tenido varios problemas para mantener esos álbumes de imágenes, así que he decidido que este mes se salvarán como sea y será el último que lo haga.

Pero el caso es que el último álbum de cine, el de este mes de diciembre, dedicado a los ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE, es especial, me ha gustado mucho hacerle y he encontrado verdaderas maravillas, algunas de las cuales casi ni recordaba o no conocía. Así que he decidido contarlo aquí. De momento hoy voy a hablar solamente de robots y ciborgs del cine clásico (ya hemos visto a Gort, el robot gigante de Ultimátum a la tierra), pero iré hablando del resto en los próximos días. Empezamos…

El primero tiene que ser Robby, el robot de Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956) de Fred M. Wilcox, basada en la novela del mismo título de Cyril Hume. Planeta Prohibido se inspiró en la obra “La tempestad” de William Shakespeare y el robot era la representación de Ariel, un espíritu del aire. En realidad era un traje mecánico de 2,18 metros de altura diseñado por Robert Kinoshita, que llevaba puesto Frankie Darro, mientras que la voz la puso el actor Marvin Miller. Actualmente el traje original (hay muchas reproducciones) es propiedad del mayor coleccionista de Planeta Prohibido, el director de cine William Malone.

Frankie Darro dentro de Robby (izquierda) y Bob May con el robot B-9 (derecha)

Robby figura en el Robot Hall of Fame (creado en el 2003 por la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania) desde el año 2004. El robot B-9 de la serie de TV Perdidos en el espacio (Lost in Space, 1965-1968), de Irwin Allen (de la que se hizo una película con el mismo título en 1998, dirigida por Stephen Hopkins), también fue un diseño de Kinoshita. En Perdidos en el espacio el actor Bob May usaba el traje y la voz la ponía Dick Tufeld.

Tobor el grande (izquierda) y el Metalogen Man (derecha).

Otro robot de Robert Kinoshita fue Tobor, de la película Tobor The Great (1954) de Lee Sholem. Los utillajes originales de Tobor y su control remoto aún existen, tras llevar 50 años almacenados con seguridad en una colección privada. The Monster and the Ape (1945) de Howard Bretherton, fue una apuesta de ciencia ficción de Columbia Pictures en 15 capítulos. El monstruo del título es el Metalogen Man, un robot creado por el profesor Franklin Arnold y después de mostrar su invento, el robot es robado por el profesor Ernst con la ayuda de su simio entrenado, Thor.

Los Annihalaton (arriba) y The Phantom Empire (abajo)

En la serie de TV Flash Gordon (1936), de Frederick Stephani, el protagonista Buster Crabbe, se tuvo que enfrentar a los Annihlaton, unos hombres mecánicos. The Phantom Empire (1935), de Otto Brower y B. Reeves Eason, fue una serie de 12 películas con un curioso argumento centrado en el oeste americano y una sociedad perdida en el subsuelo donde existen robots, pistolas de rayos, televisión avanzada…

Robots primitivos del cine.

El robot de las películas Mysterious Doctor Satan (1940) dirigidas por William Witney y John English (estudios Republic) estaba interpretado por Tom Steele. En las películas Undersea Kingdom (1936), de B. Reeves Eason y Joseph Kane (una serie de películas en respuesta a Flash Gordon) aparecía un robot con un diseño más primitivo, y en las de The Phantom Creeps (1939) de Ford Beebe y Saul A. Goodkind, protagonizadas por Bela Lugosi, el robot era más extraño y estaba interpretado por Ed Wolff.

Otra imagen del robot de Undersea Kingdom
El robot de Target Earth

Target Earth (1954), de Sherman A. Rose, fue una película de ciencia ficción en blanco y negro que comienza de una forma que nos resultará familiar: la protagonista recupera la conciencia después de un intento de suicidio y deambula sola por una ciudad devastada y con muertos en las calles sin saber que ha pasado. Si, se parece a The Walking Dead y Resident Evil, solo que esa vez son extraterrestres los que asolan una ciudad de los EE. UU. y no zombis. Steve Calvert es el que se enfunda este robot.

The Mechanical Man

Una propuesta italiana fue The Mechanical Man (1921), de André Deed, quien también la protagoniza. Una película muda con un robot, una de las primeras películas de ciencia ficción de la cinematografía italiana, y la primera que mostraba una batalla entre dos robots. El director de fotografía fue Alberto Chentrens. El director también protagonizó la película como un personaje cómico llamado Saltarello.

Mas antigua aún que la anterior es A Clever Dummy (C) (1917) un cortometraje del cine mudo de Ferris Hartman, Robert P. Kerr, Herman C. Raymaker y Mack Sennett, donde el hombre mecánico es un maniqui.

No sé si calificarlo de Robot, pero era un ingenio mecánico de tamaño natural a imagen y semejanza de l conserje del científico que lo fabrica y que estaba interpretado por Ben Turpin. La curiosidad es que primero se construye el robot y más tarde el conserje se hace pasar por robot. Siempre son interpretados por el mismo, claro.

Ro-Man (izquierda) y Chani (derecha).

El Ro-Man XJ2 apareció en Robot Monster (1953), de Phil Tucker, también llamada Monster from Mars. Es una película en 3D y en blanco y negro, realizada de forma independiente, y que ostenta el epíteto de ser una de las peores películas jamás realizadas. El robot (interpretado por George Barrows y con la voz de John Brown, incluso el traje y casco que lleva era propiedad de Barrows) es un ingenio extraterrestre bastante extraño pues aparece con cuerpo de simio y una especie de cabeza biónica dentro de un casco espacial que parece una escafandra. Ro-Man es enviado a la tierra para destruir la humanidad con un rayo mortífero del que solo se libran ocho supervivientes (¿los odiosos ocho? je,je ) entre los que se encuentra una mujer de la que Ro-Man, incomprensiblemente, se enamora y entonces el Gran Líder de su planeta (Great Guidance, también interpretado por Barrows y Brown), tiene que venir a acabar el trabajo y… hasta ahí puedo contar porque lo demás es malo malísimo, parece un plagio de Invaders from Mars (1953) de William Cameron Menzies y, además, utilizó imágenes de archivo de películas como:  One Million B.C. (1940), Lost Continent (1951), Vuelo a Marte (1951), Rocketship XM (1950) y Captive Women (1952). Claro que la película la rodó Tucker en cuatro días y tras las malas críticas (y la imposibilidad de recuperar la inversión económica que había hecho) intentó suicidarse… Curiosamente, lo mejor puede ser la banda sonora, creada por Elmer Bernstein en una época en la que sus simpatías izquierdistas le desbancaron temporalmente de Hollywood aceptando trabajar en películas menores del cine independiente. También una de las protagonistas, Selena Royle (la madre), estuvo en la lista negra de Hollywood y esta fue su última interpretación.

En Devil Girl from Mars (1954) de David MacDonald, la protagonista es Nyah, una comandante de Marte, que se dirije a la Tierra para reclutar hombres para su planeta donde se han extinguido… Estaba interpretada por Patricia Laffan una actriz inglesa que se había dado a conocer gracias a su interpretación de Poppaea en Quo Vadis (1951). La acompaña un robot llamado Chani que fue construido por Jack Whitehead y estaba totalmente automatizado, aunque sufrió averías durante el rodaje.

The Colossus of New York

Para empezar, el guion de The Colossus of New York (1958) de Eugène Lourié, fue escrito por Thelma Schnee, quien con su apellido de casada, Moss, terminó por ser una famosa parapsicóloga, basándose en una historia de Willis Goldbeck. Los efectos fotográficos especiales son de John P. Fulton y Wally Westmore se encargó del maquillaje. Cuenta la historia de Jeremy Spensser, cuyo inteligente cerebro es trasplantado por su padre científico al enorme cuerpo de un cyborg aterrador, The Colossus (en este caso el nombre se refiere tanto a la persona human, un coloso de la ciencia, como al robot, un coloso por lo grande) que está interpretado por Ed Wolff. El robot va perdiendo su “humanidad” a medida que aumentan su poderes mecánicos, mata a varias personas y solo su hijo pequeño le hace recapacitar y le dice como puede apagarlo y destruirlo.

M.O.G.U.E.R.A., fue el extraño robot de The Mysterians (1957) de Ishirô Honda, una de las diez producciones nacionales más taquilleras del año y la primera colaboración entre Ishirô Honda y el director de efectos especiales Eiji Tsuburaya. De Nuevo un clásico… extraterrestres con un gran robot que quieren destruir la tierra, pero esta vez son japoneses y claro, el robot es gigantesco y feísimo. Y otra curiosidad, los alienígenas Mysterianos declaran que han tomado cautivas a algunas mujeres de la Tierra y, a cambio de no destruirla, exigen tanto la tierra como el derecho a casarse con sus mujeres. Es decir, Devil Girl from Mars pero al revés.

María de Metropolis

Si empezamos este recorrido por los robots y ciborgs más emblemáticos del cine clásico con el robot Robby, protagonista de una de las películas de ciencia ficción considerada de culto, lo terminamos con otro de igual o más carisma, Maria, de la película, igualmente de culto, Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Fue una de las películas más costosas de su época, está considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial, y fue el primer filme considerado Memoria del Mundo por la UNESCO. La protagonista es una robot femenina, María, interpretada, tanto en su forma humana como robótica, por la actriz Briggitte Helm, quien sufrió lo indecible al enfundarse en la carcasa metálica del robot, que se recalentaba excesivamente con los focos y tuvieron que inventar un sistema de refrigeración acompañado de un depósito de agua con una pajita para hidratar a la sufrida actriz. Además la escena de la hoguera era real, las llamas eran reales, no hay truco en ellas (tampoco en la escena de la inundación). Hoy, la estética de la película, y en especial la de María, está considerada como excepcionales, atemporales y de gran aceptación .

Maria fue el primer robot femenino del cine, fruto de la imaginación de Thea von Harbou, la autora del libro de 1926 en el que está basado la película y que era la esposa del director. Está ambientada en un futuro que hoy no nos parece tanto, en el año 2026, dentro de cinco años. La película se estrenó en Berlín el 10 de enero de 1927 y en España lo hizo en dos entregas el 29 de mayo de 1929 en el Cine Iris Park de Barcelona, con el título de Metrópolis (La ciudad sobre las ciudades). Fue también una película controvertida, entendida a veces como un guiño al nacionalsocialismo alemán, con el que Thea von Harbou simpatizaba, no así su marido Fritz Lang (por lo que se separaron), que acabó por decir que no le gustaba la cinta ni la idea de que el corazón fuese el “Mediador” (la figura así llamada en la película) entre la mano (la fuerza del trabajo) y la cabeza (la capacidad directora de la sociedad), porque era falsa.

No obstante nos va a servir para presentar la próxima entrega, dentro de unos días, sobre los ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE…

AlmaLeonor_LP

LA FIESTA DE TIBB’S EVE

LA FIESTA DE TIBB’S EVE 

Siguiendo con las celebraciones y acontecimientos sucedidos durante los días de la temporada navideña, y de los que ya hay varias entradas anteriores en HELICON, hoy toca hablar de una fiesta que solo se celebra en un sitio, pero que estoy segura que a todo el mundo le va a gustar, la Fiesta de Tibb’s Eve.

En algunos lugares de las remotas Terranova (Harbor Breton) y península del Labrador (Canadá), se celebra hoy, 23 diciembre, la festividad de Tibb’s Eve, una celebración muy popular, pero un tanto peculiar, porque esa expresión se refiere a “un día que nunca llegará”.

Lugares de celebración del Tibb’s Eve

El origen del término parece encontrarse en Saint Tibb en un personaje de algunas obras de teatro inglesas del siglo XVII, referido a una mujer desinhibida y promiscua, utilizado con una bis cómica, por lo que tuvo siempre una connotación de lascivia. Así lo reflejó Richar Turner en un epigrama escrito en 1607: “Se maravillaban mucho de Tom pero de Tib más. La fe, como decía el cura, es una excelente ramera.” (en inglés: “They wondered much at Tom, but at Tib more. Faith (quoth the vicker) ‘is an excellent whore”). La contradicción entre “Saint” y “una mujer de moral relajada” explicaría el significado del término, ya que si existe una no puede existir la otra y, por lo tanto, decir que algo sucedería en la víspera de Saint Tibb era como decir que nunca sucedería. Se utiliza en lengua inglesa como una fórmula para expresar que no es creíble que un acontecimiento suceda, sea cual sea el acontecimiento. En definitiva, algo inconcluso y sin intención de que se realice, como cuando alguien a quien has prestado dinero te dice que lo devolverá “la víspera de Saint Tibb”, es decir, que te quedaste sin la pasta… Un poco enrevesados estos angloparlantes para expresar refranes, nosotros diríamos que devolveré el dinero “el 30 de febrero” o “cuando los cerdos vuelen”…

Sait Tibb se tiene por un santo (o santa, no tiene sexo) que, por lo tanto, es el patrón de las promesas hechas sin intención de cumplirlas, una promesa que se cumplirá “la víspera de Saint Tibb”, es decir NUNCA. Se sabe de registros escritos que lo recogen con esta acepción desde inicios del siglo XX, por ejemplo, en Irlanda del Norte, en Cornualles, donde figura ya como una expresión evasiva. Aparece también en un listado de palabras del dialecto del Ulster donde se dice que es una festividad que no está en el calendario y que “no ocurre ni antes ni después de Navidad”. De algún modo, esa fórmula del Ulster es la que prevaleció pues “la víspera de Saint Tibb” (Tibb’s Eve) se ha asociado tradicionalmente a la época navideña. También se suele decir a veces “entre el año viejo y el nuevo”, una variante que se parece a nuestro “entre Pinto y Valdemoro”.

Pues bien, esa fórmula se conoce a mediados del siglo en la península del Labrador a través de algunos inmigrantes llegados desde la vieja Inglaterra (irlandeses, sobre todo) a las costas de Terranova, comenzando a asociar el 23 de diciembre con la expresión Tibb’s Eve (la víspera de Saint Tibb) y transformándose en una festividad navideña más en el tiempo de Adviento. El Adviento es un periodo litúrgico cristiano que comienza unos 22 a 28 días antes de Navidad (los cuatro domingos más próximos en la liturgia católica, la iglesia ortodoxa prolonga el Adviento por 40 días, hasta el 6 de enero), días de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo. Esa preparación consiste en oración y reflexión, pero también en vigilia y abstinencia, sobre todo de la ingesta de alcohol (en la iglesia ortodoxa el precepto prohíbe ciertos alimentos y hasta promulga un ayuno de Adviento) y de excesos festivos. Pues bien, dos días antes, el 23 de diciembre, se celebraba en Terranova la fiesta de Saint Tibb, o mejor dicho, el Tibb’s Eve, la fiesta de la víspera de Saint Tibb, una excusa para poder beber y divertirse, la primera noche del Adviento en poder hacerlo, aunque en realidad, aún no haya terminado la prohibición.

Por este carácter tan festivo y bebedor, también se dice que la fiesta de Tibb’s Eve tiene que ver con la palabra tipple, que es un verbo que significa “beber licor embriagador habitualmente o en exceso”. En Terranova, el Tibb’s Eve se convirtió en la primera ocasión real para probar la cerveza casera que se elaboraba para Navidad, estableciendo la costumbre de que los hombres se visitaban entre sí para probar la cerveza que elaboraba cada uno. Seguramente sería la primera vez que probaban alcohol en Adviento y, seguramente tambien, acabarían bastante borrachos esa noche. Es fácil entender que una ocasión así terminara por convertirse en una celebración periódica cada año, pero, en todo caso, la fiesta de Tibb’s Eve marca en Terranova y algunos enclaves de la península del Labrador, el comienzo de la temporada navideña, la inauguración oficial de la Navidad, y es una fiesta muy querida por quienes la celebran:

“La Tibb’s Eve, el 23 de diciembre, es cuando la gente bebe y come en fiestas en su casa o en los bares con todas las personas con las que quieren celebrarlo, antes de pasar tiempo con las personas con las que tienen que hacerlo. No tengo idea de cómo eso no es tan grande en otros lugares” (Colin Hollett).

En España si que hay una costumbre parecida, o al menos, en mi entorno siempre se ha hecho así, y es que en Nochebuena, el día antes de Navidad, el 24 de diciembre, los amigos nos reunimos antes de la cena familiar para tomar unas copas y luego cada uno vuelve a su casa, porque esa noche es una celebración familiar, no para salir por ahí después de la cena, en todo caso, solo para asistir a la Misa del Gallo (en Nochevieja es al contrario, se celebra con la familia durante la cena y luego, en cuanto se comen las uvas, o para comerlas, se queda con los amigos). También podríamos considerar una fiesta similar la costumbre de las “cenas de empresa”, celebradas siempre unos días antes de Navidad para beber y charlar con los compañeros de trabajo de una forma más distendida y festiva. Pero como celebrar siempre es una sana costumbre, vamos a tomar hoy unas copichuelas en honor de Saint Tibb.

¡¡FELIZ TIBB’S EVE!!

HOJAS

HOJAS

Imagen: “Hojas de Invierno” de Carmen Jimenez

Las hojas
como remos varados.
Sobre los estanques
descosidos álamos de otoño
apenas las reflejan.

Leves bailan o descienden
a sus nupcias de limo.

Rafael Morales
“Aquitania” (2020)

Hoy, 21 de diciembre, a las 11:02 horas en la península, justo cuando se publique este post, finaliza el otoño con la entrada de la última estación de año, el invierno, que durará hasta el 20 de marzo de 2021.

AlmaLeonor_LP

KLAATU BARADA NIKTO

KLAATU BARADA NIKTO

Klaatu y Gort a su llegada a la Tierra.

La película de Robert Wise Ultimátum a la Tierra (1951) es uno de los grandes filmes de ciencia-ficción de Hollywood, una película de culto junto con Planeta Prohibido (1956), de Fred M. Wilcox. Ambas forman parte del National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por su valor «cultural, histórica, o estéticamente significativo». Ultimátum a la Tierra, además, está incluida en quinto lugar en el Top 10 de la categoría de ciencia ficción del AFI’s (American Film Institute). Es una película magnífica, surgida del temor de los estadounidenses a una guerra nuclear durante la época de la Guerra Fría. Aunque, curiosamente, ese temor se dirigía únicamente a la posibilidad de que partiera desde el otro lado del Telón de Acero, que fuese el comunismo ruso quien la pusiese en marcha, cuando hasta ese momento, solo los EE. UU. habían detonado una bomba nuclear en nombre de la civilización occidental y capitalista, pero ese era el temor que dominaba la sociedad norteamericana en aquel tiempo. En aras de ese temor se produjeron en Hollywood docenas de thrillers y melodramas poblados de espías soviéticos o de traidores estadounidenses, así como de un montón de películas en las que la amenaza roja del comunismo llegaba a la Tierra en forma de marcianos, selenitas o cualquier otro habitante del sistema solar dotado de la suficiente capacidad tecnológica y militar como para acabar con el estilo de vida estadounidense. Pero Ultimatum a la Tierra incluyó un mensaje diferente en forma de discurso pacifista.

En primer término, Klaatu, interpretado por Michael Rennie.

El extraterrestre Klaatu, con toda la apariencia interna y externa de un humano, llega a nuestro planeta con un mensaje que todos los habitantes de la Tierra deben escuchar. Ante la incredulidad de los líderes estadounidenses sobre sus verdaderas intenciones, impiden que Klaatu circule libremente haciéndole saber que es un prisionero. Pero él quiere conocer a la gente de la Tierra y escapa. Con el nombre de Sr. Carpenter entabla conversación con otras personas, en especial con una viuda y su hijo que e cuenta a Klaatu que su padre murió durante la Segunda Guerra Mundial. La amistad entre ellos y Klaatu se afianza.

Un día conoce a un matemático al que le revela su misión: ha venido a la Tierra para impedir que sus habitantes inventen armas nucleares más poderosas que la bomba atómica, con lo que llegarían a suponer tal amenaza para el resto de los planetas habitados que estos se verían obligados a destruir la Tierra. Para evitar eso, Klaatu venía dispuesto a acabar con todos sus habitantes para salvar el planeta, por lo que su vista era un ultimátum a la Tierra. Entonces lanza un mensaje de advertencia para demostrar que iba en serio, apagando toda la electricidad de la tierra (excepto los sistemas vitales), durante media hora, y la Tierra se detuvo. Klaatu es perseguido y herido de muerte y en su agonía le da a Helen, la viuda madre del chico, un mensaje para que se lo haga llegar a Gort, el robot gigante (en la película tenía 3 mt de altura y estuvo interpretado por Lock Martin, un actor que medía más de 2,16 mt) hecho de un material desconocido en la tierra, que había llegado en su nave junto a Klaatu. Ese mensaje está en clave, una clave que solo el robot conocería: «Klaatu barada nikto».

Esas palabras eran una clave para el robot que, al escucharlas, coge el cadáver de Klaatu le lleva a la nave y le revive. Entonces, una vez vuelto a la vida, Klaatu lanza un discurso a los habitantes de la tierra en el que pide la libertad e igualdad de todos los hombres. Después se marcha junto al robot en su nave. La película consigue demostrar que la verdadera amenaza no vendrá de fuera, no es ajena, está en nosotros mismos. No es el comunismo (o en clave de los habitantes tras el telón de acero, no es el capitalismo), somos nosotros, somos todos y cada uno de nosotros cuando vemos todo lo diferente como una amenaza en lugar de tratar de entenderlo.

Varias escenas de la película.

En cierto sentido es el mismo mensaje que lanzará más tarde la película El planeta de los simios (1968), de Franklin J. Schaffner, basada en la novela homónima de Pierre Boulle, pero en lugar de llegar un extraterrestre a la Tierra, son unos astronautas terrestres los que creen llegar a un planeta perdido en el espacio que está dominado por simios y es el coronel Taylor (Charlton Heston) quien descubre la terrible realidad: que no está en un planeta extraño, sino que es la misma Tierra destruida por una guerra nuclear. Es una pena que el actor no se aplicase la lección sobre el peligro de las armas en él mismo, que llegó a presidir la Asociación Nacional del Rifle y defender el derecho de los norteamericanos a portar y usar armas.

Volviendo a la frase del moribundo Klaatu, en la película nunca se da una traducción del mismo, por lo que no sabemos exactamente que le trasmite a Gort. Son los acontecimientos los que nos desvelan algo de él, pero no se da a conocer el significado de esas palabras. No sabemos si la resurrección de Klaau forma parte de ese mensaje, o es algo que haría Gort aún sin escuchar esas palabras. Se ha escrito mucho sobre esa frase, llegando a ser calificada como una palabra o frase «clave de seguridad» (safeword), como la que se utiliza en el mundo BDSM (prácticas sadomasoquistas), pactada para comunicar que se detenga la acción o para explicar el estado físico o emocional del sumiso, es decir, una clave para utilizar generalmente cuando se acerca o cruza un límite físico, emocional o moral, previamente establecido. Respecto a la película, se ha llegado a afirmar que se trataba de una clave para evitar daños mayores, puesto que Gort tenía la misión de destruir la tierra si Klaatu fracasaba en su intento de convencer a los terrícolas de abandonar su loca idea de desarrollar armamento nuclear. Es curioso este planteamiento, pues desvela que sería la tecnología (un robot en este caso) quien salvaría al planeta (aunque de una forma expeditiva, eso sí) de su destrucción y no los humanos. Aunque se describe el poder de Gort como ilimitado, tal vez insinuando que no puede dejar de cumplir su cometido, con este mensaje Klaatu parece ordenarle desactivar esa orden de destrucción. Klaatu ha entendido finalmente que la medida que traían consigo era, a todas luces, desproporcionada con respecto a las personas que habitan la tierra. No todos merecerían ser aniquilados. Es un mensaje de confianza en la capacidad de los seres humanos para contrarrestar la maldad que nos destruye. Aún hay esperanza de que lo consigamos nosotros mismos, sin la amenaza de una medida mecánica destructiva.

Con esas palabras clave, con el «Klaatu barada nikto», Gort lo entendería también, toda vez que podría haber actuado violentamente al ver muerto a Klaatu, como al principio de la película, cuando es herido por una bala perdida y el robot acaba violentamente con todas las armas que lo apuntaban. Pero podría ser también una simple frase en su idioma originario que dijera: «Klaatu ha sido asesinado, debes salvarle». En todo caso, en los títulos de crédito de la película aparece un asesor en sánscrito y en ese idioma la frase «Klaatu barada nikto» se podría traducir como «el camino de Klaatu ha acabado», es decir, que Klaatu ha muerto y por lo tanto, todo lo que venían a hacer a la tierra se ha terminado, con lo que la orden de destruir a sus habitantes quedaba obsoleta. Y este significado podría tener más relación con el título de la película: The Day the Earth Stood Still (El día que la tierra se detuvo).

En el Robot Hall of Fame (Salón de la Fama de los Robots), creado en el año 2003 por la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (Pensilvania) y donde Gort figura desde el año 2005, describe la frase como «una de las más famosas órdenes de la ciencia ficción» de todos los tiempos y la más famosa jamás pronunciada por un extraterrestre… claro que más tarde llegaría ET y diría eso de «Teléfono… mi casa» y sería desbancada.

“Ultimatum a la Tierra” (2008)

Existe un remake de 2008 cuyo mayor (y casi único) aliciente, es la actuación de Keanu Reeves, y con un Gort mucho más temible de ocho metros de alto, que actualiza el peligro de una guerra nuclear sustituyéndolo por el problema del calentamiento global y la destrucción del medioambiente.

Durante este estado excepcional de pandemia que estamos viviendo actualmente, la Tierra (o un gran número de países) tuvo que detener toda actividad social durante meses, como Klaatu hizo detener toda la energía eléctrica durante media hora. Pero durante ese tiempo, que podríamos tomar como una advertencia, la Tierra se recuperó: las ciudades dejaron atrás la polución que las cubría, los parques y campos volvieron a florecer sin ser hollados y la vida animal apareció en lugares donde hacía mucho tiempo que no se había visto. Así que pensemos un poco antes de seguir actuando de forma deshumanizada y gritemos «Klaatu barada nikto» para frenar la destrucción a la que estamos sometiendo a la tierra, o ella (o la tecnología que creamos sin control) nos destruirá a nosotros.
AlmaLeonor_LP