EL HOMBRE DE LAS NARICES (U OREJAS)

EL HOMBRE DE LAS NARICES (U OREJAS)

En estos últimos días del año existe una tradición que desconocía, de mucha raigambre en lugares como Cataluña, Aragón, Valencia, Navarra, La Rioja o Burgos, que tiene por protagonista a un hombre que posee tantas narices (u orejas) como días tiene el año y que va perdiendo una a una con cada día que pasa, por lo que solo en un día como el 30 o 31 de diciembre se le puede ver paseando por la calle ya con una sola nariz (cuando se celebra el 31) o con dos orejas (cuando se celebra el 30). Para mí que el tipo es un calendario…

Y parece que es así porque por lo visto el origen de este personaje se encuentra en una tradición del folklore catalán, un personaje mítico que iba perdiendo una nariz cada día, contando los días que faltaban para acabar el año. Este home dels nassos vivía bajo un árbol, el árbol de las narices, cubierto de hojas de doce árboles diferentes (imagino que simbolizan los meses), de cuatro colores distintos (lo mismo, las estaciones), y que según el famoso folclorista Joan Amades (1890-1959) podría estar inspirado el Jano, dios romano de las dos caras, e incluso en la Fumera. En algunas zonas del norte de Cataluña (buena parte de la Provincia de Girona y Alt Empordà) la Fumera es un paje de la mitología catalana que tenía el encargo de los Reyes Magos de Oriente de velar por los niños durante las vacaciones escolares de invierno, es decir, una especie de “espía” de los Reyes Magos, a los que contaba si los niños habían sido buenos para recibir regalos el Día de Reyes (6 de enero), o si, por el contrario, no habían hecho méritos para recibirlos y se encontrarían con carbón para que corrigieran su mal comportamiento. Se decía que la Fumera todo lo ve, todo lo oye y todo lo habla.

El Señor de las Narices (u Orejas) se utilizaba para explicar a los niños el transcurrir del tiempo, un señor con 365 apéndices (ya fuesen narices u orejas), que va perdiendo cada día hasta que el último del año, el 31, solo le queda una que, a las doce en punto, con el nuevo año, se multiplicará de nuevo hasta alcanzar las 365 (o 366 si es bisiesto) del nuevo ciclo anual. Por eso les decían a los infantes que solo podía verse el día 30 o el 31, cuando ya había perdido la nariz del penúltimo día y solo le quedaba una (o dos si se trataba de las orejas), con lo que ya era una persona normal. Desde luego, es una buena forma de justificar una mentira, como lo de Papa Noel o los Reyes Magos, a los que los niños no pueden ver porque llegan cuando están dormidos, pero si saben que han venido porque se han comido y bebido el turrón y la copita de champan que se les deja por la noche. Así, la jornada del 30 o del 31 se convertía en una búsqueda incesante de los niños por las calles a ver si podían encontrar a un hombre extraño lleno de apéndices, cuando ese día ya los había perdido casi todos. Hoy, la tradición se ha convertido en una jornada festiva donde un muñeco cabezudo o una persona ataviada con un traje de época, se pasea por algunas calles repartiendo caramelos a los niños que le reconocen.

En Barcelona, por ejemplo, donde se celebra el día 31, se les decía a los niños que por las calles podían encontrar a un hombre “con tantas narices como días tiene el año” e imaginaban ver a un tipo con 365 narices a cuestas, pero resulta que ese día solo le queda una… Entonces, les decían, era posible verlo en la plaza del Palau, delante de la Llotja, sobre una tarima, un hombre normal (lo representaba una persona con un cabezudo) pero ya preparado con unas cuantas docenas de sábanas para, a las 12 en punto, cubrirse con ellas para no ver sus nuevas 365 narices. También en Mallorca se celebra en el día 31 en la plaza de Corte, con motivo de la Fiesta del Estandarte, donde se disparaban salvas de honor.

En la Comunidad Valenciana se decía que este home de les orelles (aquí son orejas, como en Aragón) aparecía el día 30 en algunos lugares concretos donde los niños debían ir a buscarlo. Es una forma divertida de celebrar que al año solo le quedan dos días y, como todos tenemos dos orejas, cualquiera puede ser el personaje buscado, así que es como un “¿Dónde está Wally?” pero navideño. En Zaragoza, cada 30 de diciembre, los padres llevaban a sus hijos hasta el Puente de Piedra, para ver pasar al Hombre de las Orejas, ese que tiene tantas como días tiene el año y ya solo puede verse con las dos que le quedan.

Y una de las fiestas más populares tiene lugar en Arnedo, en La Rioja, donde desde el año 1991, se celebra en el día 1 de enero, con un personaje que, ataviado con abrigo, traje y bufanda y portando una pequeña maleta, llega hasta la Puerta Munillo, donde le esperan los niños para recibir golosinas.

En la tradición vasca existe un personaje llamado Ujanko que tiene que ver con los hombres de las narices u orejas. El Ujanko tiene 365 ojos y al final de cada día pierde uno, hasta que en la noche del 31 de diciembre queda completamente ciego, pero al amanecer del Año Nuevo recupera nuevamente todos sus ojos. Pero no se sabe mucho más, ni si es un gigante gentil, o un personaje del bosque, ni su apariencia, aunque se le supone tan mayor como el mundo. Lo poco que sabemos de él es gracias al paleontólogo vasco Joxe Miguel de Barandiaran (1889-1991), quien también lo relaciona con el calendario: “Otro personaje o deidad relacionada con el calendario es Ujanko, quien, según el aniversario, dice que la tierra tiene tantos ojos desde hace años. Los ojos rojos que pierde, uno todos los días, durante todo el año.” También se le relaciona con la capacidad de “ver” si los niños se han portado bien durante el año y son merecedores de regalos en Navidad.

Así que atentos todos no sea que se encuentren por la calle al Hombre de las Narices (o de las Orejas, o de los Ojos) y no sepan reconocerle. Aunque lo más fácil es que hoy, 31 de diciembre, lo que se encuentren por la calle sea la popular carrera de San Silvestre, que tradicionalmente se celebra este día, en conmemoración de la festividad del santo, y como parte de las celebraciones del ciclo navideño. Eso si, fíjense bien primero a ver si en su localidad se han suspendido cualquiera de estas celebraciones debido a las restricciones por la COVID, que es posible que así sea.
AlmaLeonor_LP

Fuentes: Wikipedia ; Barcelona cultura popular

4 respuestas para “EL HOMBRE DE LAS NARICES (U OREJAS)”

  1. Me tendrás manía por hacerte trabajar en fiestas, pero soy así. Buenas relaciones con el tema.Aunque que vivo en un pueblo de la provincia de Castellón, soy nacido en Sabadell (Barcelona) y era una cosa muy arreigada por estas fechas, como fer cagar al tió, hacer cagar al tronco de navidad.

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