ELEONORA

ELEONORA

Imagen: Sarah Helser

Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones. Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general. Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto. De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal. Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la “luz inefable”, y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, “agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi”. Diremos, pues, que estoy loco. La amada de mi juventud, de quien recibo ahora, con calma, claramente, estos recuerdos, era la única hija de la hermana de mi madre… Mi prima se llamaba Eleonora.

Eleonora, Edgar Allan Poe
(19 de enero de 1809 – 7 de octubre de 1849)