HEATH LEDGER

HEATH LEDGER

Heath Ledger (Heathcliff Andrew Ledger era su nombre completo) murió el día 22 de enero de 2008. El día 27 de ese mismo mes y año, le dediqué en HELICON estas palabras que hoy vuelvo a reproducir. Una enorme pérdida…

El actor australiano (de Perth) se encontraba en Manhattan (Nueva York) cuando fue encontrado muerto por su ama de llaves. Las primeras impresiones parecían apuntar a una sobredosis de pastillas, pero su padre asegura que fue una muerte accidental. No importa, en realidad. El caso es que nos ha dejado para siempre y ya no podremos volver a amar sus actuaciones impagables. Heath Ledger ha muerto.

Había empezado su carrera de actor en 1.999, con la película “Las 10 cosas que odio de ti”, participando después en películas como “El Patriota” o “El secreto de los Hermanos Grimm”. En el 2001 logró su lanzamiento mundial con la película “Destino de Caballero”, a la que seguirá la afamada “Brokeback Mountain”, con la que obtuvo el espaldarazo definitivo a su carrera, varios premios (como el Globo de Oro) y una nominación como mejor actor en los Oscar de Hollywood del 2005.

Recuerdo haber visto varias veces “Las 10 cosas que odio de ti” en televisión. Recuerdo su interpretación, aún inmadura, pero recuerdo sobre todo un especial magnetismo en su mirada, algo que te hacía contemplarle siempre que aparecía en pantalla, y que te hacía sonreír cuando él sonreía (algo que sucedía en pocas ocasiones). He encontrado una adaptación de esas “10 cosas” que odiaba Kat Stratford en aquella película:

“Odio como me hablas, y tu corte de cabello.
Odio tú forma de conducir. Y lo que llegue a sentir.
Odio tus espantosas botas, y que me conozcas bien.
Te odio hasta vomitar; Que bien va a rimar.
Odio que sepas pensar, y que me hagas reír.

Odio que me hagas sufrir.
Odio tanto estar sola, que no hayas llamado aún,
Pero más odio que no te pueda odiar
aunque estés tan loco, ni siquiera un poco, lo he de intentar”

No, no se podía odiar a Heath Ledger, no había forma de resistirse a su profunda mirada.

De “Brokeback Mountain” recuerdo sobre todo las escenas finales cuando Ennis del Mar, era ya muy mayor. Casi se podía respirar la misma melancolía que él respiraba. Me gustó mucho su actuación en esa película y confirmó lo que yo había pensado de él la primera vez que lo vi actuar (en “Destino de Caballero”) que se convertiría en un actor de culto, en un gran actor. He encontrado la nota de un crítico norteamericano (Peter Travels) con respecto a su actuación en esta película:

La magnífica actuación de Ledger es un milagro cinematográfico. Parece arrancarlo de sus entrañas. Ledger no sólo sabe cómo Ennis se mueve, habla y escucha, sabe cómo respira. Verle aspirar el aroma de la camisa colgada en el armario de Jack es medir el dolor del amor perdido.”

Pero ya no podremos verle más respirar sobre una camisa por su amor perdido. No podremos verle más que en el recuerdo de sus películas. Acababa de terminar “The Dark Knight“, de la secuela de Batman, donde encarnaba al malvado Joker, una de sus mejores actuaciones y quizá el mejor Joker hasta el momento; y estaba rodando “The Imaginarium of Doctor Parnassus”, donde parece será sustituido por Johnny Depp en las escenas que aún faltaban por rodar.

Destino de Caballero” fue la primera película de Heath Ledger que yo vi. Y fue en una sesión de DVD alquilado y palomitas en casa de unos amigos en Canarias. Nos lo pasamos pipa, literalmente. Ninguno de los que allí estábamos teníamos ni idea de qué iba la película, pero tuve la mala fortuna de romperme el tobillo en aquellas vacaciones y, en lugar de seguir con las visitas turísticas, tuvimos que pasar esa tarde en casa viéndola. Fue una magnífica tarde.

Destino de Caballero”, es una película australiana, aunque pudiera pensarse que es norteamericana, y fue rodada íntegramente en Praga, en el 2001, en los estudios Barrabdow. Los extras eran personas sin hogar de la capital checa. “A Knight’s Tale”, su titulo original, fue escrita y dirigida por Brian Helgeland (“L.A.Confidential“). Ambientada en la Europa Medieval del siglo XIV, cuenta la historia de William Thatcher, un muchacho al que su padre envía como paje a un afamado caballero, con el encargo de “buscar su estrella y cambiar su destino”. Ese fue todo el legado que su padre pudo ofrecerle, pero fue suficiente para el joven William, quien ocupo el lugar de su amo al morir éste y se convirtió, por obra y gracia de la providencia y con ayuda de un grupo de amigos con los que se va juntando, en el caballero Sir Ulrich von Lichtenstein. Con esta nueva identidad entra en el torneo de Justas que se celebra en Europa y gracias al entrenamiento y sobre todo a su valor y buen corazón, va situándose como favorito para ganar la final del campeonato.

Con este engaño a sus espaldas va a conocer al amor de su vida, a la joven noble Jocelyn (una bellísima Shannyn Sossamon), y se va a enfrentar al caballero Adhemar de Anjou, tanto en el campo de justas como por el corazón de Jocelyn. El final, claro está, es que consigue vencer al malo, llevarse a la chica, y obtener un real certificado de nobleza. Pudo al fin encontrar su estrella y cambiar su destino.

Pero esta trama, que puede resultar simple y sencilla, no es el principal atractivo de la película. Su originalidad reside en la combinación de acción, humor y amor, a través de los impensables sonidos de algunas de las mejores canciones rockeras clásicas, como “We Will Rock You” de Queen o “Golden Years” de David Bowie.

No importa si el film no resulta fiel a la época, o si incurre en fallos con los personajes (por otra parte algunos pueden ser reales), lo que importa es que consigue transmitir el ambiente medieval de torneos, justas, caballeros, lealtad, honor, homenaje, fidelidad, origen y amor filial. Porque al final William llega a Londres (muy buena la recreación del Londres medieval, por cierto), de donde salió siendo niño, para encontrarse con que su padre (tejador) está ciego y anciano, solo y olvidado. Sir Ulrich von Lichtenstein le lleva un recado de su hijo: William ha seguido su estrella y ha encontrado su camino… hacia él. Y ambos se funden en un conmovedor abrazo. Y al final también es el amor de Jocelyn el que triunfa, y el valor de William el que resulta premiado. Un final digno de las mejores películas.

Pero ahora mismo es para mi, una película triste. Es una película que me resulta profética, porque Heath Ledger ha encontrado por fin su estrella, aunque no fuese la de la Avenida de las Estrellas de Hollywood, ni la más recomendable. Sin embargo él la ha escogido para seguirla y ha marcado con ella su camino…. diciéndonos adiós. Triste Destino de Caballero.

¡¡Hasta siempre Heath Ledger, descansa en paz!!

AlmaLeonor_LP

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