BALTANÁS Y ANTIGÜEDAD (PALENCIA)

BALTANÁS Y ANTIGÜEDAD (PALENCIA)

Álbum de Fotos completo pinchando en la imagen o aquí.

Es sábado y hemos decidido hacer una pequeña excursión. El día está nublado y la temperatura es agradable, unos 26º, por lo que no es un mal día de verano para salir por ahí. Nosotros salimos siempre en otoño, pero hoy hemos hecho una excepción.

Había visto una publicación de la localidad palentina de Baltanás en internet. No conocemos este sitio y la imagen, con un cerrito lleno de chimeneas de bodegas, nos pareció un destino digno de visitar y fotografiar. Mirando el mapa encontramos que muy cerca se encuentra un pueblo llamado Antigüedad, del que nunca habíamos oído hablar, así que era motivo más que suficiente para ir. Vemos que hay un par de Ermitas en los alrededores y también un par de  Monumentos que nos sorprenden: uno está dedicado a los aviadores españoles y el otro al ciclismo, pero antes se erigió como homenaje al norteamericano Lance Armstrong. El primero le visitamos, el segundo no.

BALTANÁS

La localidad palentina de Baltanás es la capital de la Comarca del Cerrato, un espacio dominado por páramos y tierras de secano con algunos espacios de regadío bañados por los ríos Pisuerga y Carrión (otros ríos del Cerrato son el Esgueva, el Arlanza y el Franco), que tradicionalmente comprende territorios de Palencia, Valladolid y Burgos. Estrabón sitúa aquí las tierras de los vacceos y hoy está poblado con 37 villas y un solo un enclave, Dueñas, que ostenta el título de ciudad. A lo largo de la historia Castroverde y Palenzuela fueron su capital, hasta que a finales del siglo XV, por decisión de los Reyes Católicos, recae en el municipio de Baltanás, el de mayor extensión de toda la comarca (Dueñas es el de mayor población). Este lugar era conocido como Valle de Atanasio (no sé quién sería) y, con el tiempo, el nombre fue evolucionando al de Baltanás.

Todos esos páramos ofrecen un paisaje suave y sosegado, con enormes extensiones cerealeras, que a estas alturas del año ya están todas segadas y recogidas. Si en lugar de un día nublado hubiese amanecido un día soleado de verano, no hubiésemos aguantado la solana ni la temperatura. Los campos amarillos nos habrían cegado completamente. Tenemos que hacer este recorrido en primavera para ver los campos verdes. De momento, seguimos la autovía de Castilla hasta Magaz de Pisuerga, donde cogemos una salida en dirección a Baltanás. Otra de las razones por las que queríamos visitar este lugar es para ver el área de Autocaravanas con la que cuenta el pueblo. Es pequeñita, pero está muy bien situada, justo al lado de la Ermita de Nuestra señora de Revilla. Será nuestra primera parada.

La renacentista y barroca Ermita de Nuestra Señora de Revilla estaba en fiestas, pero cerrada, no pudimos visitarla por dentro. Si que pudimos recorrer su atrio, con varias plantas y árboles y una cruz de piedra, y comprobar (por el pañolón que colgaba en la puerta de entrada) que está dedicada a la Virgen con el niño y San José en su huida hacia Egipto sobre una borriquilla. La Virgen de Revilla se llama así porque así es el nombre del barrio donde está ubicada, pero por lo visto (ya digo que no la pudimos ver) dentro se exhibe una talla de la virgen, del siglo XIII (en torno al año 1293), que es tenida por la figura de belén más antigua de España. Probablemente fue llevada a Baltanás por los frailes del antiguo Convento de San Francisco que se encontraba en la localidad. La talla adquirió fama en los años ochenta porque fue robada por el famoso ladrón de obras de arte (que hizo su “agosto” fama y fortuna en España, por lo visto), Erik el Belga (René Alphonse Vanden Bergue), y más tarde fue recuperada en parte, solo la virgen y el niño (San José y la borriquilla eran unos añadidos del siglo XV y los ladrones los desecharon). El susto fue tan grande que actualmente la original se guarda en el Museo del Cerrato y la ermita alberga una copia completa realizada por el restaurador burgalés Florentino Lomillo.

Volvimos a la furgo para acercarnos al barrio de las bodegas, en el Cerro del Castillo, la parte más alta del municipio y donde se encuentra también la Iglesia Parroquial de San Millán, del siglo XVI, de estilo renacentista y con una torre altísima (por lo visto era más alta y se eliminó parte de su altura en el siglo XIX) y cuadrada llamada Torre del Campanario, rematada por unos pináculos en cada esquina. Justo al lado se encuentra la Cilla, una antigua casona de piedra, sin ninguna ventana ni abertura más que la puerta principal, que era el lugar donde se guardaba el diezmo de la iglesia. La torre conserva solo tres de las seis campanas que tenía en un principio y un reloj en uno de sus lados (dicen que había uno en cada fachada). Tampoco pudimos verla por dentro. Aquí todos los templos están cerrados a cal y canto.

Lo más conocido y visitado de Baltanás son sus bodegas en el llamado Barrio de las Bodegas. Y no solo por la población en fiestas, que justo se celebraban estos días, sino también por el bonito y variado conjunto de chimeneas que se observa desde todas partes y que ofrece increíbles encuadres para fotografiar. Bueno, sería mucho más atractivo sin la enmarañada red de cables y torres eléctricas que rodea todo el lugar y que impide que tomes una fotografía sin que esos elementos la ensucien. Incluso en las fachadas de las bodegas, el contador de la luz y gruesos cables negros impedían una fotografía limpia. Una pena, porque seguro que hay formas mucho más acordes con el entorno de hacer llegar electricidad a las bodegas, si es que es tan necesario hacerlo. En todo caso, aquí pudimos comprobar que la luz (del día, no la eléctrica) no era la más adecuada para que las fotografías reflejasen todo el entorno con la belleza que requería. Una razón más para volver en primavera, o quizá en otoño, cuando la luz es mucho más agradecida.

El sito es bastante amplio y cuenta con varios niveles. Principalmente son dos las zonas que ocupan las bodegas: la del Cotarro del Castillo y la de las Erillas. En la primera, de 3,5 hectáreas, se contabilizan 305 bodegas, rodeando el cerro en seis niveles superpuestos. Las Erillas cuentan con 69 bodegas que llegan hasta el páramo, con una superficie de apenas una hectárea. Se pueden recorrer por varios caminos (no se puede circular con vehículo, está prohibido, aunque por las de la parte más baja llegan coches, así que hay que tener cuidado, porque los caminos son muy estrechos). En ellas no solo se conserva y se bebe el vino, también se elabora siguiendo un método tradicional. Muchos de los actuales propietarios de bodegas siguen haciendo su propio vino, que pertenece a la Denominación de Origen Arlanza.

Se cree que las bodegas son muy antiguas, aunque la primera datación aparece en el siglo XVI, en el año de 1543 cuando se documenta en una carta de venta del señorío de Baltanás firmada en Valladolid el 21 de septiembre de ese año, en la que se citan expresamente las bodegas: «El nuevo señor de Baltanás (D. Pedro de Zúñiga y Enríquez, IV marqués de Aguilafuente) compra por la suma de 62.205 maravedises las bodegas y cuevas halladas junto al Castillo«.​ En lo alto de este cerro (la denominación correcta es cotarro) había un castillo que se construyó en el siglo IX del que actualmente no existe nada.

Los elementos exteriores (no vimos el interior de ninguna, pero la mayoría hemos visitados bodegas y nos hacemos una idea) más vistosos de las bodegas son varios. Primero, sus puertas de madera, la mayoría de enebro, y con la particularidad de que tienen aberturas o agujeros para que la bodega esté ventilada. Algunos de los merenderos que se sitúan junto a la entrada de las bodegas mantienen asientos de piedra tallada en la entrada para sentarse y conversar. Las  zarceras son los conductos de ventilación y punto de contacto con el exterior y, finalmente, las chimeneas, llamadas humeros, con forma circular o cuadrada, muy variadas y originales algunas, y simples sin dejar de ser bellas, otras.

Las bodegas de Baltanás están catalogadas como un Bien de Interés Cultural y consideradas como Bienes Protegidos. Esto significa que no se pueden realizar actuaciones urbanísticas sin permiso de Patrimonio y sin cumplir unas normas urbanísticas específicas, que, como he dicho más arriba, ya podrían contemplar el paisajismo y ocultar cables, torres y contadores eléctricos que ensucian, y mucho, la vista.

ANTIGÜEDAD

La siguiente visita nos llevaría a Antigüedad, un pueblo cuyo nombre ya nos intrigaba bastante, pero antes, hicimos una paradita en la fábrica de quesos del Cerrato de Baltanás para hacer acopio de un par de ejemplares y amenizar la comida, que hicimos muy a gusto en una zona de merenderos situada junto a la Ermita de Nuestra Señora de Garón, ya en el término municipal de Antigüedad, y que, endemoniadamente, no tiene una zona adecuada para aparcar (las cunetas son casi impracticables, aunque coches había, y solo hay un par de lugares alrededor de la ermita, que no son los más adecuados para dejar un vehículo pues afean el entorno) .

Es un lugar curioso, pues no es un pueblo, sino un enclave que data del siglo XI, de origen mozárabe, del que solo se conserva una fuente (que no vimos y que no sabemos si es que ya no está o como es que no la vimos, aunque si nos damos cuenta de haber visto una zona acotada y llena de agua que podría ser la fuente anegada, o… ) y la ermita, de origen románico, donde se encuentra la patrona de Antigüedad, Santa María de la Asunción, a la que llamaban Virgen de la Antigua y de donde pudo venir el nombre del municipio. El documento más antiguo donde figura el nombre del enclave mozárabe data de 1492 y trata de la compra del lugar por el ayuntamiento de Antigüedad “mediante el pago del censo, mil maravedíes, y 12 gallinas de por vida, a entregar el día de Todos los Santos”. Curioso el pago de esta compra. Esta ermita si que pudimos verla por dentro, estaba abierta.

Después de comer en el entorno nos dirigimos al pueblo donde tomamos un café en la única terraza que vimos disponible. Estaba bueno, la verdad, y nosotros, que no solemos tener suerte al pedir un café en ningún sitio, nos sorprendimos.

Antigüedad (en origen Antiquitat) debió adquirir cierta importancia en el siglo XV cuando se hace con los términos de Garón y Villella. No llegamos a visitar la Ermita del despoblado de Villella, aunque sí que vimos que se encontraba en la zona, pero nos dio un poco de reparo entrar en una carretera comarcal. Otra vez quizá, aunque ahora que leo la historia de este sitio, creo que debimos acercarnos. Al parecer hay un yacimiento arqueológico que ha descubierto un cementerio sobre un cerro, con varios huesos, vasijas y otros utensilios. El lugar debió de estar ocupado en el siglo X por la población de Villella y hoy solo queda una ermita con una virgen. Cuenta una leyenda que esa talla la llevó a Antigüedad una anciana que decía proceder de ese poblado, donde todos habían muerto, contaba, y solo quedaba ella que falleció finalmente en la localidad. Eso ocurrió hacia el siglo XV, y se considera que ya entonces estaba despoblado. El yacimiento informará tal vez de lo que ocurrió en ese lugar…

Imagen: Wikipedia by Roberdlc 

Hay otras curiosidades en Antigüedad, a las que no accedimos, pero que me parece que debo contar. En primer lugar una cruz de unos setenta centímetros de alta, conocida como la Cruz de la Muñeca, que recuerda el sitio exacto donde se cayó el féretro de Felipe el Hermoso donde yacía el esposo de Juana I de Castilla y que trasladaba por estos pagos hasta la localidad de Tórtoles (de Esgueva, que hay otros dos en España, uno de Ávila y otro de Zaragoza). Por lo visto está en medio de un páramo junto al viejo camino de Tórtoles. Otra piedra, llamada Piedra de la Plaga, recuerda la plaga de langosta acaecida en 1691 que asolo las cosechas de los pueblos de los alrededores de Antigüedad. Los vecinos de este pueblo llevaron en procesión a la Virgen de Garón hasta el límite con Baltanás ofreciendo una misa. Y la plaga no pasó de allí, salvando las cosechas del pueblo. En ese lugar se colocó un monolito para agradecer la intercesión divina.

Imagen: Diario Palentino

Habíamos visto en Internet que en la carretera comarcal P-1411 desde Antigüedad, existía un monumento al ciclismo que nació como un homenaje al ciclista Lance Amstrong, que durante la Vuelta Ciclista a Castilla y León del año 2009, justo en este punto, a unos 20 kilómetros de la meta de la primera etapa, disputada entre Paredes de Nava y Baltanás, en un terreno denominado Finca de los Alfoces, se cayó rompiéndose la clavícula. La Asociación Juvenil El Torreón, de Antigüedad, decidió entonces dedicarle un homenaje con una bicicleta (vieja, de color azul) incrustada en un mojón de cemento con una placa que rezaba algo así como que aquí quedó “la clavícula de Armstrong”. Pero después de que al ciclista norteamericano se le retirasen todos sus títulos y logros por un feo, feísimo, asunto de dopaje, en el año 2013 la localidad palentina, al quite, y por iniciativa de su alcalde, cambió el monumento por otro dedicado al ciclismo en general, esta vez, con la bicicleta sobre un altísimo poste, que muchos ciclistas de Valladolid y Palencia tienen como punto de referencia para hacer rutas.

Lo que si hicimos fue una parada en el Monumento a los Aviadores Españoles que se encuentra en esta localidad. Se trata de un cerrito en la carretera que va de Antigüedad a Tabanera, donde se instaló en el año 2007  un auténtico McDonnell Douglas F-4 Phantom II (de nombre  Titán 57 ), un cazabombarderos supersónico que ya está en desuso, cedido por el Ejército del Aire de la base de Torrejón de Ardoz a la localidad para homenajear a este lugar “cuna de pilotos”. Dos son los pilotos más reconocidos nacidos en la localidad, los hermanos César y Augusto Martín Campos, que, para más curiosidad, lucharon cada uno en un bando en la Guerra Civil española. Pero hay también algunos pilotos (tres) vinculados a la localidad por afinidad o parentesco, así que, curiosamente, este lugar tan apartado del Cerrato, sin aeropuerto cerca, ha hecho nacer el gusanillo de la aviación a más de uno de sus hijos. Incluso existe un libro que los recuerda. Muy curioso este pueblo, sí.

Nos volvemos a casa pronto, pero hemos disfrutado mucho de esta excursión. Solo nos queda una pena más… Volviendo a casa, entre Villaviudas (un nombre curioso que no tiene que ver con el estado civil sino que deriva del poblador de la zona en el siglo X, una persona de origen mozárabe llamado Vibdas o Uibdas) y Magaz, pasamos por un puente sobre el Pisuerga, a la altura de Reinoso del Cerrato, desde el que pudimos observar varias garcetas descansando sobre ramas en una especie de meandro pequeño que hace el río en esa parte. Pero no vimos ni una sola entrada para poder acercarse, ni siquiera un sitio para aparcar la furgo un momento y tomar unas fotografías. Una pena que no se tengan en cuenta estos detalles en enclaves tan guapos de nuestro entorno.

AlmaLeonor_LP

5 respuestas a «BALTANÁS Y ANTIGÜEDAD (PALENCIA)»

    1. ¡Hola! 🙂 En Antigüedad no te sabría decir, pero si que eran fiestas en Baltanás 🙂 Los páramos del Cerrato tienen su encanto, aunque con la canícula del verano yo no aguantaría ni un minuto, menos correr o ir en bici. Pero nos gustó la excursión. 🙂
      Gracias por venir y comentar. 🙂
      AlmaLeonor_LP

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