UNA HISTORIA DEL AZUL

UNA HISTORIA DEL AZUL

Imagen: Karin Kneffel

Convalecencia del azul después del aguacero …

El cielo vuelve a colorearse. Los árboles gotean y el pavimento bebe. La ciudad también ensaya algunas frases. Risas húmedas y lluvia descalza. Parece que el paisaje está salpicado de creencias.

A uno le gustaría cultivar este azul y luego cosecharlo con el gesto tranquilo, en un delantal de lona o en una cesta de mimbre. Arreglar el cielo en racimos, desgranar sus perfumes, retener por unas horas la belleza contra sí mismo y reconciliarse.

Se quiere, se mira, se sabe que no se puede hacer más; que es suficiente con permanecer allí, parado en la luz, desprovisto de gestos y de palabras, con un deseo del amor un poco animal, sin dar importancia al paisaje, suponiendo que se sabe que no es para nada, porque el amor es precisamente nuestra tarea, nuestro deber, incluso si fuese tan frágil como estas gotas de agua de lluvia cayendo en la hierba del jardín.

Jean-Michel Maulpoix.
Una historia del azul (1992).
Traducción de Valeria Guzmán Pérez. 

El Día Azul
30 de junio de 2022

¡EMBRIAGAOS!

¡EMBRIAGAOS!

Imagen: Rufino Tamayo

Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del Tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, tenéis que embriagaros sin tregua.

Pero ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, de lo que queráis. Pero embriagaos.

Y si alguna vez, en las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de un foso, en la tristona soledad de vuestro cuarto, os despertáis, disminuida ya o disipada la embriaguez, preguntad al viento, a la ola, a la estrella, al ave, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle la hora que es; y el viento, la ola, la estrella, el ave, el reloj, os contestarán: «¡Es hora de emborracharse! Para no ser esclavos y mártires del Tiempo, embriagaos, embriagaos sin cesar. De vino, de poesía o de virtud; de lo que queráis.»

Charles Baudelaire

Poema número 33 de El spleen de París (Los pequeños poemas en prosa). Traducción de Enrique Díez Canedo (1935).

DESTINO INCIERTO

DESTINO INCIERTO

Imagen: Ramon Casas i Carbó

Relato finalista en el VIII Certamen de Microrrelatos Ateneo de Mairena del Aljarafe (Sevilla)

Le insisto acerca de la trascendencia del destino, pero es como darse contra un muro: persevera en que el destino resulta irrelevante si no nos esforzamos en disfrutar del trayecto, que solo desea experimentar una inédita experiencia a cada minuto, que la incesante concatenación de hallazgos inesperados enriquece nuestro devenir… que carece de lógica obsesionarse con el destino.

Estrangulo el asentimiento en mi garganta. Lleva razón: nadie argumentó jamás con tamaña nitidez mi verdadera misión en la vida.

Empero, enfrentándome a dicha lógica aplastante, reniego de ella y repito que en esta agencia de viajes no trabajamos así.

Blog Las Crónicas del Otro Mundo

«Las Crónicas del Otro Mundo»,
Adrián E. Belmonte y Carlos López,
Editorial Amaranta

VERANO PURO

VERANO PURO

Imagen: Duarte

El calor trajo un zumbido permanente:
un rumor de edificios electrizados
mantiene en equilibrio
tanta inmovilidad.
Ventana tras ventana
exhibe una persona tendida leyendo
a la luz insectívora de veladores.
Unas pocas escenas iluminadas
por el televisor. Dos que ofrecen
partes de cuerpos
recién duchados.
A medianoche el cielo ronca como un mar.
Abajo el viento arrastra cosas ligeras
contra superficies duras.
Lanza formas
varios metros hacia arriba
que aterrizan segundos después. Reposeras
en balcones
aun plegadas
caen de panza.
Alguien avanza sobre el patio con linterna
pensando cómo prevenir la inundación.
Hay un punto
titilando en la memoria
y varias líneas de pensamiento
que primero se desbocan pero después
decaen. La piel está húmeda
de múltiples maneras.
Se hace imposible desenredar
el detalle de la cita de la intención de teoría.
Se hace evidente que no hay nada que entender.

Laura Wittner

24 de junio, el día más largo y más caluroso del año

EN VERANO

EN VERANO

Imagen: William P. Welsh

En invierno, para ir a la escuela
me levanto a la luz de una vela…
y en verano… ¡vean qué manía!
me acuestan cuando aún brilla el día…

Me mandan temprano a la cama,
cuando aún canta el jilguero en la rama
y se oye en la calle el ir y venir
de las gentes; y cantar y reír…

Decid: ¿no es triste el irme a acostar
cuando aún podría salir y jugar?
¿No es una enojosa porfía
meterme en la cama… de día?

Robert Louis Stevenson

Según el Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el verano 2022 entrará oficialmente en el hemisferio norte el próximo  martes 21 de junio a las 11:13 h. hora peninsular, justo cuando se publique esta entrada. Tendrá una duración de 93 días, finalizando el 23 de septiembre, cuando comenzará el otoño.

AL BORDE DE LA NATURALEZA

AL BORDE DE LA NATURALEZA

LA IDEA
El ordenamiento de los objetos debe tener un hilo conductor que sirva para transmitir un contenido. Este es el aspecto más importante a la hora de empezar a plantearse montar una exposición. Tener un criterio en torno al cual van a seleccionarse y a ubicarse las fotos que vayamos a exhibir. Esto quiere decir que hay que elegir una temática, una idea guía, una
intención principal hacia la cual va a dirigirse la composición del espacio que vayamos a disponer. Hay que partir de algún punto, hay que definir cuál será el motivo principal de la exposición que vamos a organizar. La selección de las fotografías es la clave del éxito.

LA LEY DE LA SEMEJANZA
En el ámbito expositivo COMPONER significa ordenar el espacio y este espacio, además, ha de estar dispuesto bajo un criterio que consiga una muestra armónica, homogénea, que evite los contrastes violentos. Esto es conocido como la ley de la semejanza. Una de las cosas más importantes que tendremos en cuenta a la hora de montar una exposición, es dar la sensación de que el espacio nos invita a estar y, sobre todo, a mirar. Y de la armonía que se desprendan estas dos sensaciones dependerá la calidad del mensaje que pretendamos transmitir.

AL BORDE DE LA NATURALEZA
Una mirada abierta más allá de todo lo que nos rodea.
El marco en la naturaleza lo pone tu mirada.

Exponer es avanzar en la carrera del fotógrafo como artista.
Intencionalidad: Reflejar y mostrar una profunda veneración por la belleza y la libertad del mundo natural.

Pero el arroyo siguió fluyendo. Uniendo el Pasado y el Futuro.
Su búsqueda fue larga. Pero segura.
Pues el Espíritu vivía, esperando.
Liberado, resurgió su Poder.
El Lobo recobró su libertad. La Tierra toda.

LA LEYENDA DEL LOBO CANTOR
(George Stone)
Para llegar a la montaña tienen que atravesar 7 valles: el
valle de la búsqueda, el valle del amor sin límites, el valle del
conocimiento, el valle de la independencia (de la libertad), el
valle de la pura unidad, el valle del vértigo del
enamoramiento que priva de toda certeza y, finalmente, el
valle de la pobreza y la muerte (el olvido de sí), valle más
allá del cual no se puede avanzar.
“El lenguaje de los pájaros”
(Farid ud-Din Attar)
La vida es un fulgor tan
breve que la ardilla,
rojo relámpago del
bosque,
hace todo deprisa;
por si la diera tiempo.

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
LOS QUE INICIARON EL VIAJE SE CONVIRTIERON
EN SUS PROPIOS AMIGOS Y A LA VEZ ENEMIGOS
DE SÍ, PORQUE CADA CUAL ES PRISIONERO DE
SUS ILUSIONES.

“EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS”
(FARID UD-DIN ATTAR)
LIBERTAD
PORQUE SÍ, EL AGUA
ECHÓ A CORRER, SALTÁNDOSE EL REGATO.
¿HACIA DÓNDE?
¿Y QUÉ LE IMPORTA AL AGUA?

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
No aprendas nada, y el próximo mundo será
igual que éste, con las mismas limitaciones y
pesos de plomo que superar.

JUAN SALVADOR GAVIOTA
(Richard Bach)

Proyecto Expositivo de mi marido, Jose María de la Portilla, trabajo teórico final del curso de fotografía que ha realizado durante los últimos seis meses. Todas las fotografías son suyas.

AlmaLeonor_LP

EL RAMO DE VIOLETAS

EL RAMO DE VIOLETAS

Imagen: Jose Luis Muñoz Luque

Este relato se incluirá en el VadeReto del blog Acerbo de Letras, dedicado este mes de junio a ¡¡¡LA CARTA!!! Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El relato, la historia que contéis, tendrá que ser narrado a través de una carta escrita en primera persona y relatando hechos, aventuras, emociones reales o ilusorias. Puede ir firmada con nombre, apodo o seudónimo, o dejarla anónima. Podéis dirigirla a alguien en particular o lanzarla al viento para que la lean las nubes. Puede ser una carta de amor, de venganza, de súplica, de amenaza, de ayuda… lo que vuestras locas y traviesas musas os inspiren.

Segunda: Una frase que debe aparecer dentro del relato y que debéis elegir entre las citas siguientes:

-«Escribir esta carta es como meter una nota en una botella… Y esperar que llegue a Japón». Alice Munro.

-«Las cartas no son más que un trozo de papel. Aunque se quemen, en el corazón siempre queda lo que tiene que quedar; por más que las guardes, lo que no tiene que quedar desaparece». Haruki Murakami

«Uno de los placeres de leer cartas antiguas está en que no necesitamos contestarlas». Lord Byron.

He escogido la última frase para incluirla en mi relato. Es un texto que tiene un fondo musical que vais a encontrar enseguida, pero que, también podéis escuchar al final del mismo.

EL RAMO DE VIOLETAS

En algún lugar del corazón, a 9 de noviembre de cualquier año.

Querida Almudena…

Te extrañará que te escriba una carta después de tanto tiempo enviándote tan solo unos versos hilados casi sin tino, pero con mucho amor… Bueno, y un ramo de flores, de violetas, cada año. Ya sabes que yo sigo anclado en el pasado y será difícil que pueda cambiar ¡Que irónico que te diga esto! ¡He cambiado tanto! Pero no quiero adelantarme, iré por partes. Mejor empezaré de nuevo.

Querida Almudena…

En realidad, no puedo empezar de nuevo… ¡Ojalá pudiese hacerlo! ¡Ojalá te lo hubiese explicado todo hace tiempo! Pero lo intentaré… Es mi última oportunidad, el próximo año ya no estaré contigo para felicitarte en tu santo y cumpleaños. Ya no podré enviarte ningún verso, ninguna flor por primavera, ningún ramo de violetas el 9 de noviembre…

Esta es la primera carta que te escribo… ¡Y que difícil me está resultando! Resulta tan triste que siendo yo cartero de profesión, nunca te haya enviado una carta. ¡Con las que yo he leído! Una vez encontré en una de ellas una frase que siempre recordé. «Uno de los placeres de leer cartas antiguas está en que no necesitamos contestarlas». Era de alguien llamado Lord Byron, y tenía mucha razón. Esta que te escribo es de hoy, querida Almudena, no antigua, pero tampoco vas a necesitar contestarla.

Pero si no nos escribimos ninguna carta, es porque nunca nos separamos, ni de novios, y no tuvimos necesidad de hacerlo. Aunque, también, porque yo no era, lo que se dice, un tipo romántico, ni creativo. Ya sabes que yo, echado para adelante, si… Pero sensible no. No lo fui jamás. No me dejaron serlo… Esto es lo que quería explicarte, que no te escribí ninguna carta, pero que siempre deseé hacerlo.

No sabía de qué forma expresar mi amor por ti. De verdad que no lo sabía. Solo me enseñaron a trabajar y a ser duro, como correspondía a un varón. Nadie me explicó que un hombre lo es, precisamente, por demostrar el amor que profesa a su esposa, a ti, querida Almudena. Pero es que a mí me obligaron a interiorizar lo contrario, me dijeron que debía ser duro, cruel, intolerante, insensible, austero, parco, reticente al cariño… Me enseñaron a no mostrar nunca mis sentimientos, a no desvelar ni mis miedos ni mis satisfacciones, a no hacerte saber que moría por una mirada tuya, que clamaba al cielo por verte sonreír, que tu voz era mi aliento, que tus manos mi alimento, que anhelé todos los días de mi vida los besos que no nos dimos ¡Cuánto tiempo perdí, mi querida Almudena! ¡Cuánto tiempo!

Sé que te hice daño. Sé que debí pedirte perdón hace mucho tiempo. Pero tampoco aprendí a hacer eso, no sabía cómo solicitar tu indulgencia, tu perdón. Te veía llorar cuando creías que yo no te miraba…, sufría cada vez que bajabas los ojos creyendo que mi semblante mostraba ira…, se me partía el alma cuando te veía feliz en compañía de los demás y tan triste y apesadumbrada conmigo. Solo puedo decir lo mismo que intento querer decirte desde que empecé esta carta, querida Almudena, que no sabía… que no sabía… de verdad que no sabía.

Una vez te vi admirando unas violetas. Las tomaste entre tus delicadas manos y te las llevaste hasta el rostro para aspirar su aroma. ¡No sabes cuánto desee en ese momento ser ese ramo de violetas! Si solo hubiese podido decirte que te amaba hasta lo más profundo de mí ser y que lloraba por no saber hacerte feliz… Me considerabas un demonio, te lo escuché decir más de una vez. Me tenías miedo… Me hubiese gustado saber explicarte que yo también tenía miedo… que sentía pavor cada vez que intentaba decirte que te amaba… ¡Que cobarde! Tenía que habértelo dicho tantas veces… Pero aquellas flores me hicieron pensar que si yo no podía aspirar a la dicha de que tus labios se acercaran a mí como lo habían hecho a ellas, al menos, podrías abrazar unas flores que yo te enviara.

Y así fue como empecé a hacerlo, querida Almudena. Aquel 9 de noviembre, como hoy, te envié un ramo de esas tus flores favoritas, las violetas, nada más que las violetas. Estuve pensando en escribirte también una tarjeta expresando lo que no me atrevía a decirte de frente, mirándote… “¡Felicidades! ¡Te amo!”, quería gritarte con el corazón… Pero tampoco tuve valor. No obstante, ¡qué alivio sentí ese primer día que te envié flores, querida Almudena! ¡Y que nervios al mismo tiempo! Estaba escondido, en la calle, esperando a que el mensajero te las entregara. Te vi abrir la puerta, y recibir el encargo con dudas, con tu inocente ignorancia, pero también con una satisfacción que encendió tu rostro. ¡Qué bella estabas! Guarde para mí ese rubor y también la sonrisa que surgió de tus labios y que iluminó mi vida en ese instante. ¿Y tus ojos? ¡Tus ojos bailaron, querida Almudena! ¡Qué bella estabas! Quiero decírtelo una y otra vez… ¡Que bella estabas! Aunque mi pesar eterno fue no haber tenido el valor de decírtelo antes.

Mi vida en la tierra se terminó ese día, querida Almudena. No sobreviví a la pena de no saber hacerte feliz, de no saber decirte cuanto te amaba. El destino quiso que la muerte me alcanzara justo después de la mayor dicha, de verte sonreír al recibir mi secreto regalo. Pero los dioses son benévolos, mi amadísima Almudena. Me permitieron cumplir el deseo que surgió de mis labios en ese último instante, el momento que certifica que solo la verdad surge en las palabras expresadas, porque ascienden desde el alma. Pedí que me permitieran ofrecerte mi amor cada año de la misma forma. Y me dejaron hacerlo.

Así que, cada nueve de noviembre, durante todo este tiempo, has recibido ese presente de mi amor, querida Almudena, un ramo de violetas. Te era enviado desde el infinito de mi alma, la única cosa buena que guardaba este cruel cuerpo endurecido por una forma de ver las cosas que nunca entendí, pero que siempre obedecí.

Pero ya no podré hacerlo más. Esta es mi primera y mi última carta, mi querida Almudena. Hoy cumples años, pero ya no cumplirás más. Mañana vence tu destino. Y antes de que puedas preguntármelo, te contestaré que no, que no podremos estar juntos. Mi tiempo de benevolencia termina contigo. Yo he de marchar a seguir penando mis crueldades, pero tú eres un alma pura que será recibida en los cielos. No te preocupes demasiado. Están llenos de versos y violetas.

¡Felicidades! ¡Te amo!
Tu esposo.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: Vacío.

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata.

THE GOOD TAROT

THE GOOD TAROT

La portada del cuaderno de caligrafía mostraba un gran ciervo astado, pero el hombre la miró sin saber lo que era.
-¿Que letra es esta, abuelo?
-¡La eme…! Mira… MA-LA-QUI-TA.
-¡Bravo!
Los momentos de lucidez del anciano no entendían la preocupación de su nieto, no le hacía falta… Le señaló una maceta que decoraba la mesa.
-¿Qué es?
-No sé…
-La planta del dinero, Plectranthus nummularius.
El farmacéutico, que no reconocía la figura de la portada, recobro la memoria para enseñarle a su nieto el nombre científico de una planta…
-¡Muy bien!
-¿Quién eres tú?

AlmaLeonor_LP

Texto participante en Escribir Jugando. Junio-2022.

Requisitos:

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta The Good Tarot.
  2. En tu creación debe aparecer el mineral: Malaquita.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con esta florAbundância (Plectranthus nummularius). Esta flor nos conecta con las energías de la abundancia y de la confianza en la Providencia Divina. Neutraliza las emociones bajas y trae bienestar. (nombre, descripción o efecto sobre las emociones). La denominación nummularius, del nombre científico en latín, significa «el banquero».

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