UNA HISTORIA DEL AZUL

UNA HISTORIA DEL AZUL

Imagen: Karin Kneffel

Convalecencia del azul después del aguacero …

El cielo vuelve a colorearse. Los árboles gotean y el pavimento bebe. La ciudad también ensaya algunas frases. Risas húmedas y lluvia descalza. Parece que el paisaje está salpicado de creencias.

A uno le gustaría cultivar este azul y luego cosecharlo con el gesto tranquilo, en un delantal de lona o en una cesta de mimbre. Arreglar el cielo en racimos, desgranar sus perfumes, retener por unas horas la belleza contra sí mismo y reconciliarse.

Se quiere, se mira, se sabe que no se puede hacer más; que es suficiente con permanecer allí, parado en la luz, desprovisto de gestos y de palabras, con un deseo del amor un poco animal, sin dar importancia al paisaje, suponiendo que se sabe que no es para nada, porque el amor es precisamente nuestra tarea, nuestro deber, incluso si fuese tan frágil como estas gotas de agua de lluvia cayendo en la hierba del jardín.

Jean-Michel Maulpoix.
Una historia del azul (1992).
Traducción de Valeria Guzmán Pérez. 

El Día Azul
30 de junio de 2022

3 respuestas a «UNA HISTORIA DEL AZUL»

  1. Buenos días, Alma.
    El azul es uno de los colores más sugerentes, emotivos y alegres. Yo que soy de costa lo tengo en el cielo y en el mar. Cádiz casi siempre está vestida de azul. 😜
    Un abrazo.

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