SOLEDAD Y ALGO DE DESESPERACIÓN

SOLEDAD Y ALGO DE DESESPERACIÓN

Escultura de Eduardo Cuadrado, de la serie «NAUFRAGIOS» expuestas en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid entre septiembre y noviembre del año 2012. Fotografía propia.

-¡Dios!
-Dime, Noé…
-Estaba pensando… ¿Y si naufrago?

Nunca tanta responsabilidad cayó sobre los hombros de un ser humano. Nada menos que poner a salvo la vida en la tierra, cargando con ella en un Arca que debía resistir los envites de un diluvio trasmutado en castigo divino contra la propia humanidad que ese hombre debía salvar. No solo se trataba de cargar a una pareja de animales de cada especie, también a una pareja de seres humanos. A él, Noé, y a su mujer.

-No puedes naufragar.
-Pero… ¿Y si sucede?

No se lo pensó mucho cuando Dios le hizo el encargo…, los encargos de Dios siempre son un mandato. No podía desobedecer, no debía desobedecer, no quería desobedecer. Él era un devoto creyente cristiano, aunque aún no existía tal especie, pero existiría, Dios se lo había dicho. Y él sería el encargado de que repoblaran la tierra después de que la ira de ese Dios al que obedecía ciegamente, se calmara. No. No lo pensó siquiera. Si le pedía que construyera un Arca, la construiría. Si le pedía que la cargara con una pareja de animales de cada especie, lo haría (nunca la Biblia explicó cómo es que se hizo con animales que no existían en su continente, pero para eso era el elegido de Dios, podría hacerlo). Si Dios le pedía que repoblara el mundo durante la calma tras la tempestad, lo haría.

Es solo que para ese cometido tenía que contar con el consentimiento de su esposa. Y eso era harina de otro costal. Una cosa es obedecer a un omnipotente y poderoso Dios y otra muy distinta, convencer a su mujer de que procrear y salvar la humanidad no eran una excusa para mantener sexo durante días… ¡Que digo días! ¡Décadas! ¡Siglos, incluso! Seguro que ella se lo tomaría como un engaño manifiesto. ¿Qué hombre no haría hasta originar un diluvio universal solo por poseer una mujer? ¡Ah! eso sí que sería la prueba definitiva del poder de un Dios.

-Dios… ¡Tengo miedo!
-No lo tengas y obedece, el tiempo está llegando.
-El mal tiempo, querrás decir.
-Que algo sea bueno o malo es cuestión de perspectiva…
-¿Y tú me dices eso, Dios?

El problema de Noé se iba acrecentando conforme terminaba de construir el Arca. Lejos de animarse con la proximidad de la finalización de la tarea, se preocupaba más aún. ¿Tendría espacio para todos los animales de la tierra? ¿Tendría valor para explicarle a su mujer que debían fornicar incluso durante la tempestad? Y, sobre todo, ¿creería a un Dios que le hablaba de perspectiva en lugar de enseñarle, directamente, el camino del bien? Las dudas de Noé llegarían tarde o temprano a oídos de Dios. No era cuestión de enfadarle y que le encargara el cometido a otro. Incluso el de procrear con su mujer ¡solo faltaba eso! No podía apartarse de la tarea, ¡era su mujer! Bueno, también su Arca, su misión divina. Pero, sobre todo, era su mujer. Tenía que estar seguro de que el camino que emprendía era el correcto, el camino del bien. Esa era la duda que más le atenazaba en esos momentos. Ni siquiera el duro trabajo le apartaba de sus cuitas. Y, claro, Dios se enteró.

-Noé…
-Dime, Dios…
-¿Dudas de mí?
-No, Dios, no dudo… Solo temo…
-¿Qué temes?
-No saber si estoy haciendo lo correcto.
-Me obedeces, eso es lo correcto.
-Es que eso es precisamente lo que temo, Dios, si obedecer es el camino correcto…
-Eso es dudar de mí, Noé…

Pues que así sea, se dijo Noé para sus adentros, sabiendo que Dios le escuchaba también ahí. Sus temores ya no se referían solo a la posibilidad real de convertirse en un solitario naufrago en un mar embravecido por la furia del diluvio que se avecinaba, no… Ahora su peor preocupación era naufragar en su fe. Si no creía en Dios ¿qué le quedaba? ¿Por qué estaba trabajando con tanto ahínco? Se sintió encerrado en una jaula de soledad y algo de desesperación. Dios no le ofrecía respuestas, tenía que encontrarlas por sí mismo. Y le asustaba tal perspectiva ¿eso era lo que significaba ser humano, dudar? Decidió que era más fuerte el miedo que sentía por no estar seguro de su credo que el que podía surgir si al final hasta Dios se equivocaba. Y, además, tal vez el mar fuese más listo que ambos, más que su mujer, que era a quien consideraba más inteligente de todos los que poblaban el Arca, ya lista para la travesía. Tal vez el mar fuese quien, finalmente, resolviera el destino de todos causando un naufragio.

Dios le volvió a escuchar…

-Noé…
-¿Si, Dios?
-No culpes al mar de tu segundo naufragio.

AlmaLeonor_LP

Este relato se incluirá en el VadeReto del blog Acerbo de Letras, dedicado este mes de JULIO ¡¡¡EL NÁUFRAGO!!! Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El reto es sencillo: Eres un Náufrago y tienes que contarnos tu historia. Pero no tiene por qué ser el resultado de un accidente de barco, la pérdida de la brújula, o el escarmiento y destierro por haberte sobrepasado con el carnet de socio civilizado. Puedes ser Náufrago en tu propia ciudad, en tu misma casa, en el trabajo, en el mundo, en el espacio, en la vida. Las condiciones básicas son claras: Soledad y algo de Desesperación. Desde mi punto de vista, el corazón del relato es el sentir emocional o mental del que se encuentra en este estado. Pero ya sabes que puedes pegarle a la idea tantas volteretas como se te ocurran. ¡Viva la imaginación! Puedes escribir la historia desde la primera persona, para hacerlo más íntimo y sensitivo; o usar la tercera si te apetece contarlo de forma más impersonal y externa.

Segunda: Una frase que debe aparecer dentro del relato y que debéis elegir entre las citas siguientes:

-«Estoy absolutamente cautivado por el ambiente de un naufragio. Un buque muerto es el hogar de una gran cantidad de vida: peces y plantas. La mezcla de la vida y la muerte es un misterio, incluso religioso. Existe la misma sensación de paz y el mismo estado de ánimo que el que sentimos al entrar en una catedral». Jacques-Yves Cousteau.

-«La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto». Baltasar Gracián.

-«No culpes al mar de tu segundo naufragio». Publilio Siro.

He decidido utilizar la última frase, la de Publilio Siro, pero, además, la inspiración para el relato ha venido después de leer esta por casualidad: «Si Noé hubiera poseído el don de adivinar el futuro, habría sin duda naufragado». Es de Emil Ciorán, de su obra «Silogismos de la amargura» (1952), y he pensado que tiene mucha razón. ¿Cómo se hubiese escrito la historia de la vida en la tierra si Noé hubiese naufragado en su fe o en el mar?

La imagen forma parte de una serie de fotografías que tomé hace tiempo, en el año 2012 en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, donde estudiaba Historia entonces, y donde se celebró una exposición del artista Eduardo Cuadrado, bajo el título genérico de NAUFRAGIOS. Pensé en estas fotografías en cuanto leí el título del VadeReto de este mes. Podéis ver más imágenes pinchando aquí o en la imagen inferior.

NAUFRAGIOS, de Eduardo Cuadrado.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

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