AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA Y LA AMRITA

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA Y LA AMRITA

Si ya han visto AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022, James Cameron), recordaran que los humanos que llegan a Pandora justifican la caza de los Tulkun, esa especie de enormes cetáceos que los Metkayina, la gente del arrecife, consideran su familia espiritual, por la obtención de la AMRITA, unas encimas que albergan en su cerebro y que les hace tan inteligentes y especiales. Ese elemento es utilizado por los hombres para alargar su vida… Se pagan millones por ello. La dosis producida por un solo Tulkun cuesta unos 80 millones de dólares. De ahí su caza indiscriminada.

¡¡YO CONOZCO ESA PALABRA!! No sé a cuantas personas les pudo pasar lo mismo que a mí, pero desde luego, y aunque hace mucho de esas clases y si es que han visto la película, a todos mis compañeros de la asignatura de TIEMPO Y MITO EN LA INDIA y a su profesor Enrique Gavilán, de la Universidad de Valladolid, seguro que sí. Yo casi salté del asiento al escuchar esa palabra, AMRITA.

Amrta es una expresión en sánscrito que signitica literalmente «sin mierte». Suele traducirse por néctar y hace referencia a la Bebida de los Dioses, la que les proporciona la inmortalidad (también conocida más tarde como Soma). Así que, como casi todo en esta película (en las dos, Avatar, del 2009 y en esta del 2022), ese término no surgió de la nada ni fue un invento de los guionistas, es una referencia a los textos postvédicos, a las Epopeyas indias del siglo III a. C., los Smrti, lo recordado (en contraposición a lo escuchado o Sruti de los Vedas).

Como ha explicado varias veces su director, James Cameron, los referentes de sus películas son universales: la ecología frente al avance tecnológico, la necesidad de materias primas frente a la destrucción de hábitat, el enfrentamiento entre civilizaciones, religiosidad y espiritualismo, libertad frente a colonización, el mito del héroe que se pone del lado del oprimido, una historia de amor entre seres de distinta naturaleza… También ha confesado una marcada inspiración de otras culturas, como la micronesia y como ya dijo ya en el 2010, la propia historia de colonizción americana sobre los nativos lakotas (lo que no ha evitado que le interpusieran varias denuncias por plagio que ha sorteado a su favor, y más de una llamada de boicot). Otro ejemplo lo encontramos en el idioma de los Na’vi, que fue creado por el lingüista Paul Frommer junto al propio Cameron, y está basado en los dialectos polinesios y expresiones de idiomas como el amhárico de Etiopía y el maorí, de Nueva Zelanda. Y, por supuesto, contó con referentes cinematográficos, desde La Selva Esmeralda (1985, John Boorman)  a Bailando con Lobos (1990, Kevin Costner) o La princesa Mononoke (1997, Hayao Miyazaki), según el propio Cameron. Aunque es fácil vislumbrar también influencias de sus propias películas anteriores: Titanic (1997), Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator (1984) y Terminator 2: Judgment Day (1991), entre otras cosas, por la presencia de potentes heroínas femeninas. Como Neytiri en esta segunda película de la saga.

Imagen: Avatar Wiki

Siguiendo con esas influencias, la misma palabra AVATAR es de origen hindú y el director ha explicado muchas veces que siente debilidad por las divinidades indias. Él utilizó esa expresión porque, dijo, «es la encarnación de uno de los dioses hinduistas en forma humana». Ese significado cuadraba muy bien con lo que quería hacer en la película, un cuerpo biológico (alienígena Na’vi) en el que se inyectaba, merced a una avanzada tecnología, una conciencia humana. No exactamente la inmortalidad, pero casi. En Avatar: El sentido del agua, se habla de ello y ahora literalmente: las enzimas del cerebro de los Tulkun, la AMRITA, pueden proporcionarla en cierto modo. Es un remedio contra la vejez.

EN LA MITOLOGÍA INDIA

En la Epopeya india del Mahâbhârata (siglo III a. C.),  la Amrta surge en la creación del mundo, tal y como se explica en el Samudra manthan, el MITO DE LA BATIDA DEL OCÉANO DE LECHE, la gran batalla entre Dioses (deva o sura) y Demonios (asura) por obtener la inmortalidad (Amrta) inmersa en el océano. ¡No me digan que no hay paralelismos!

Básicamente, el mito viene a contar que Dioses (Devas) y Asuras (No-dioses, asimilado a «demonios») se ven abocados a colaboran para hacerse con la bebida que les proporcionará la inmortalidad. Deben hacerlo para «batir el océano» (que es agua primigenia). Lo curioso es que los «No-Dioses», los Asuras, son unos personajes muy complejos en la India. Dios se dice con la palabra SURA, por lo tanto, lo contrario sería A-SURA. Pero Asura significa literalmente «lo que Brilla», manifestando así a una identidad confusa en la que sabemos muy bien donde está la luz (que se supone atribuida a los Dioses) y donde la oscuridad (identificada con los demonios Asuras). Una de las teorías que explican esta dualidad es que, en una fase anterior a la VÉDICA, los «Buenos» eran los Asuras, no los Dioses. La mitología india tiene muchas de estas contradicciones y dualidades.

Siguiendo con el mito, el Batidor es la Montaña Mandara, que ha sido arrancada de su sitio por una serpiente. Las serpientes son muy veneradas en La India, junto a las aves, por ser todos ellos «dos veces nacidos», primero el huevo y luego el ser. También los Brahmanes, que nacen una segunda vez tras alcanzar la sabiduría. Y así, la cuerda que mueve el Batidor es otra serpiente, Vâsuki. En el texto del Mahâbhârata, Dioses y Asuras van a colaborar para realizar la batida. Sin embargo, serán los Asuras quienes agarren a la «Serpiente-Batidor» por la cabeza (la parte noble) y los Dioses quienes la agarren por la cola, evidenciando más aún la complejidad de este texto y de esos personajes.

Imagen: Giulio Ferrario (1820)

El recipiente de la batida es la tortuga Akupara, que contiene el Océano, que primero es agua y conforme se va batiendo con la Montaña Mandara, los elementos de esta (arboles, animales, minerales, etc.) se van desprendiendo y al ser batidos forman leche (Kshīra Sagara). Cuando esta leche se sigue batiendo y tras miles y miles de años de esfuerzos, es cuando se forma la Mantequilla Líquida. Será de esta de donde surge el Sol, la Luna (Chandra), y un variado número de objetos extraordinarios y seres maravillosos: la vaca de la abundancia, Surabhí, fuente perpetua de leche y mantequilla, proveedora de todas las necesidades; Vārunī, la diosa del vino, que hace rodar los ojos; Pariyata, el árbol del paraíso de Indra, que perfumaba el mundo con la fragancia de sus flores y Kalpavriskha, un árbol que cumpliría cualquier deseo (siempre hay árboles sagrados en todas las religiones y mitologías); Uchaisravas, el caballo blanco, ancestro de todos los caballos, cuyas siete bocas simbolizan los colores del arco iris; Airavata, el elefante blanco sobre el que montaba el dios Indra; Alaksmí, la diosa del infortunio y la fealdad junto a Laksmí (Sri), la diosa de la belleza y de la fortuna, sentada sobre un loto; las apsaras, o ninfas celestes…

Shivá (azul) bebiendo el veneno Kâlakûta.

Y también, al seguir batiendo, aparecerá un Veneno (Kâlakûta, que significa «punta de la muerte»). El problema de todo ritual, es que, junto al beneficio que proporciona, produce una parte peligrosa (en este rito es este veneno) que debe ser absorbida por alguien. En un rito cristiano ese peligro es absorbido por el sacerdote, en el texto indio lo hace Shivá en forma de canto. Es una formula llena de significados, entre otras cosas es por este motivo por el que se representa a este dios, Shivá, dios supremo de la India, el tercero de la trilogía hinduista, junto a Brahmā y Vishnú, con la garganta manchada de color AZUL y se le conoce (entre otros nombres, tiene 1008 registrados) por Nila Kantha (Garganta Azul).

Hay muchas representaciones de este dios hindú en las que aparece con todo su cuerpo azul, como los Na’vi de Cameron. ¿Se está refiriendo a que son Dioses? Posiblemente, dada su afición a la mitología india. Y, tal vez, quisiera mostrar a los Na’vi como seres superiores en espiritualidad a los humanos venidos «de lo alto», quizá como Dioses. Pero según ha contado el director, el aspecto de los Na’vi, está inspirado en un sueño que tuvo su madre, que imaginó que «unas criaturas azules de más de 3,5 metros podrían ser muy atractivas». El primer esbozo de esas criaturas de Pandora (por cierto, una palabra de la mitología griega, con connotaciones en otras culturas anteriores), fue creado entre 1976/77.

Y, por último, del océano batido y convertido en blanca Mantequilla Líquida, surge la AMRTA, el néctar de inmortalidad, portada en una jarra (kumbhá) por Dhanuan Tari, el médico de los Dioses. Después, de esta colaboración inusual, seguirá una batalla en la que se enfrentan Dioses y Asuras por conseguirla y donde los demonios van a ser momentáneamente derrotados. Es decir, este mito nos cuenta que los Dioses no poseen la inmortalidad, la Amrta, tienen que ganársela y pelearán por ella con los demonios o Asuras.

Dhanwan Tari representado como avatar de Vishnú con cuatro manos, que sostienen el disco Súdarshana, una flor de loto, una caracola y el pote de amrita (néctar de la inmortalidad).

Llevando esta idea al argumento de la película, ni los hombres ni los Na’vi poseen la inmortalidad, solo la conservan en su interior unos seres surgidos del océano, los Tulkun (y no para ellos, es un efecto que puede originarse en los hombres) y ambos lucharan por ella. Los Na’vi uniéndose a ellos como su hermano espiritual, los hombres, extrayendo las enzimas de su cerebro tras acabar con su vida. Dioses y Asuras. Demonios que una vez fueron buenos, mejores que los dioses, todo antes de pensar que podían hacerse con el don de prolongar la vida.

EL MITO EN OTROS TEXTOS

La complejidad del texto postvédico viene dada por muchas cuestiones. La primera es que la disposición de los acontecimientos sigue el siguiente orden: en un principio inicio, las aguas están TRANQUILAS; luego, durante la batida del océano, se produce el desorden, el CAOS; y finalmente, se establece el ORDEN, un cosmos, la creación del mundo. Casi, casi, la misma estructura que se utiliza para una novela o una película. Los tres tiempos de la vida y del mundo.

Este mito se interpreta también como el Surgimiento de los Pares Opuestos, conflictos creativos que marcan la visión de La India sobre la dualidad y los pares. Se manifiesta en que todos los elementos están duplicados (aunque no aparece en el resumen que he puesto, hay dos montes, además de Mandara, el monte Meru… Y, recuerden, dos serpientes, DiosesAsuras…) y, además, en que, del batido, salen CUATRO LIQUIDOS, un veneno (Kâlakûta) y tres elixires: Leche, el alimento de los hombres; Mantequilla Líquida, el alimento de los ritos; y la Amrta, la bebida de la inmortalidad y que será el alimento de los dioses.

Kaśyapa y su esposa Aditi.

La Amrta también aparece en otra Epopeya, el Râmâyana. Aquí, el mito dice que Dioses y Asuras son hermanos, hijos del mismo padre, pero de distinta madre. El padre es Kasyapa, quien con su esposa Aditi tiene a sus hijos los Âditya (o Asuras), y con su esposa Diti tiene a sus otros hijos, los (Daityas o Dioses). El veneno Kâlakûta surge de la serpiente Vâsuki (de la parte que sujetan los Asuras) en lugar del océano, pero también es absorbido por Shivá por ser el dios más poderoso. Y, finalmente, en esta Epopeya aparece una mujer, Surâ, que está identificada con el licor de la inmortalidad.

Una mujer también es el elemento esencial en otra versión del mito, la que aparece en los Purâna (siglo X d. C.), Epopeyas no heroicas como las anteriores, generalmente considerados como mitos «de lo antiguo», tal vez narradoras de hechos semihistóricos pretéritos. En esta versión el enfrentamiento entre Dioses y Asuras es anterior a la batida, es decir, llegan a ella ya como enemigos. Y, además, los Asuras cuentan con una ventaja, son aliados de Sukra (Venus), un gurú que conoce la fórmula para resucitar a los muertos, y consiguen de este modo, superar a los Dioses en los conflictos. ¿Y para qué van a querer hacerse con la inmortalidad teniendo esta ventaja? Se preguntarán… Pues porque así es la naturaleza de estos seres, tan parecida a la de los humanos, a fin y al cabo, sus creaciones. Y es que, en toda mitología y religión, son los Dioses (devas), quienes deben vencer. Cuando consiguen la Amrta, son seres inmortales e invencibles y arrojarán a los Asuras a los infiernos.  Es de lo que se trata… ¿No?

Narasinja, un avatar del dios hindú Visnú dando muerte a un Daitya.

Aquí, en los Purâna los Dioses van a emplear un engaño para superar a los Asuras y conseguir así la Amrta surgida de la batida del océano. Este engaño va a estar ocasionado por una mujer, Mojiní un avatar del dios Visnú, la mujer más bella del mundo. Por eso decía que es el elemento esencial en este mito. Ella seducirá a los Asuras y se olvidarán de la bebida inmortal. Ya de antiguo, hasta un dios como Visnú sabía que una mujer podía más que dos carretas… En los sucesivos relatos de los Purâna esta mujer va a ser asimilada a la diosa Laks, y acabará, con el tiempo, sustituyendo en importancia a la Amrta.

Mojini con una jarra de Amrta.

INTERPRETACIONES DEL MITO

El mito de La Batida del Océano de Leche, es uno de los más conocidos y celebrados en La India. La tradición cuenta que después de que los Dioses obtuvieran la victoria en la batida, cuando apareció Dhanuan Tari con el kumbhá (la jarra que contenía el Amrta), los Asuras se lo arrebataron y huyeron lejos, perseguidos por los Dioses. Durante doce días y doce noches divinas (el equivalente a 12 años humanos, un número que también se repite constantemente en ritos y celebraciones del solsticio de invierno y Navidad, el Dodekaimeron, como se explicó en HELICÓN, por ejemplo en PERSONAJES NAVIDEÑOS: KALLIKANTZAROS  o los doce días de LOS JÓLASVEINAR, pero hay más), ambos combatieron en el cielo por la posesión del cántaro o jarra de Amrta. Y entonces, durante esa pugna, algunas gotas de Amrta cayeron sobre la Tierra depositándose en cuatro lugares otorgándoles así inmortalidad sobre lo terrenal.

Puentes artificiales sobre el Ganges para los peregrinos del kumbhamela.

Son lugares sagrados y en cada uno de ellos se celebra una fiesta anual para conmemorarlo: Nasik, Haridwar, Ujjain y, sobre todo, en Prayagraj (Allahabhad), en Uttar Pradesh, donde cada 12 años (de nuevo la docena), es cuando según la astrología védica (jyotish), Júpiter (Brhaspati), que tarda ese tiempo en completar su traslación, entra en la constelación de Tauro (kumbha) y el Sol y la Luna en Capricornio, durante el mes hindú de Magha (enero-febrero). Entonces se celebra una multitudinaria festividad, la de Mahâ Kumba Mela, Kumbhamela o «Fiesta de Jarra».

El planeta Pandora de Avatar.

Un inciso antes de seguir. ¿Recuerdan el nombre del planeta de los Na’vi? Sí, Pandora. Según la mitología griega, era el nombre de la primera mujer, creada por Hefesto, dios del fuego, por orden de Zeus, en un momento muy especial, después de que mortales e inmortales se separaran tras el engaño de Prometeo… Bueno, el caso es que Pandora fue  la responsable de abrir una extraña caja, que en griego original venía a ser una jarra. Sí, una jarra, como la que guardaba la Amrta. Y esta caja-jarra albergaba todos los males existentes y que acabó liberando en el  mundo, incluido un don, que permanecía en el fondo… La esperanza. ¿Quizá la inmortalidad? ¿Un recordatorio de que mortales e inmortales solo estaban separados por el afán de dispersar el mal en el mundo? ¿Esos males son el fruto de la lucha entre Dioses y Demonios por obtener la inmortalidad? Pandora terminó siendo, por orden de Zeus, un «bello mal» (una dadora de desgracias a la humanidad, como la Eva del Paraíso, en este caso por robar un fruto prohibido que se ha asimilado a la sabiduría… De nuevo ¿la inmortalidad?), un don que los hombres (y hasta los Asuras, recuerden a la bella Mojini que acabo de mencionar) recibieran con tanto agrado que se olvidarían de que, en realidad, aceptaban un sinnúmero de desgracias.

Como los terrícolas que acuden al planeta Pandora de los Na’vi, pensando en sus beneficios, sin comprender que la desgracia del fin de su propio planeta Tierra viene con ellos: la destrucción de su hábitat, todos los males del mundo.

Kumbhamela de Allahabhad en el 2001.

Volviendo a La India, y a la historia de las gotas de Amrta caídas a la tierra, la ciudad de Allahabhad se halla en la confluencia de los ríos Ganges, Yamunâ y Sarasvatî, llamado el «Río Invisible», porque es subterráneo y se supone surge en este punto. Con la fiesta celebrada aquí cada 12 años (en esta ciudad entre enero y febrero, con la luna nueva, como otro rito de invierno) toda el agua de la confluencia de los ríos se vuelve sagrada, es toda ella Amrta y quien se bañe en esa Inmortalidad, queda liberado.

Cada doce años, India entera se estremece; los pueblos se agitan, los monasterios se vacían, de las cuevas del Himalaya descienden ermitaños desnudos sucios de cenizas, de la costa de Malabar, del cabo Comorín, del golfo de Bengala, de los montes Vindhya, del desierto del Thar convergen carros de toda clase, comitivas de monjes, grupos de indigentes, tropas de leprosos, séquitos de rajás, palanquines abarrotados de mujeres ocultas por cortinas blancas, trenes llenos de pasajeros, una muchedumbre extraordinaria ávida de santidad: los peregrinos de la Kumbh-Mela.

Mircea Eliade, La India ( 1997)

Unn santón bebiendo agua del Ganges (convertida en Amrta) en el mismo recipiente que Shiva.

En esta fiesta de Kumbhamela  se dan cita millones de personas y está considerada la mayor concentración humana de la Tierra. Sobre el Ganges se tienden 18 puentes flotantes que facilitan el acceso de los millones de devotos que asisten al festival. En el año 2001 se calculó una asistencia de 70 millones de almas. En el 2013 duró 55 días y se estimó una afluencia de 100 millones de personas. El  domingo 10 de febrero, considerado el día más favorable, 30 millones de personas descendieron a Allahabad para bañarse en la confluencia de los tres ríos y en la estación ferroviaria se produjo una estampida en la que fallecieron 42 personas y resultaron heridas más de 300. Y eso que las autoridades destinaron en la ciudad una fuerza policial y paramilitar de 14.000 hombres dedicados a la protección de la multitud. A pesar del frío (por la noche se podían alcanzar los cero grados), el hacinamiento y que el agua está contaminada, los peregrinos aseguran que regresan a sus casas sintiéndose mucho mejor que cuando llegaron. Están convencidos de que las aguas contienen Amrta, el néctar de la inmortalidad.

Pero quizá haya otra explicación. En el siglo XIX Émile Durkheim acuñó una expresión para este fenómeno: «efervescencia colectiva». Durkheim afirmaba que esa enorme confluencia de gentes tenía un impacto positivo en la salud de los individuos, que sería imposible entenderla en solitario porque en este tipo de manifestaciones multitudinarias cada uno transmite fuerza al otro. ¿No les suena a la comunión que se produce en Pandora de todos los seres con el Arbol Espiritual?

El Árbol Espiritual de Pandora que conecta a todos los seres vivos entre sí.

En nuestros días, el psicólogo Stephen Reicher, de la Universidad de Saint Andrews (Escocia), estudió también este acontecimiento llegando a concluir que «la pertenencia a un colectivo es crucial para la sociedad, nos ayuda a consolidar el sentimiento de quiénes somos, a forjar nuestras relaciones con los demás e incluso a determinar nuestro bienestar físico». Nick Hopkins, de la Universidad de Dundee (Escocia), vio en esta manifestación un alarde de relación interpersonal compartida en la que «uno deja de percibir a las personas como seres ajenos para verlas de manera más íntima». Se da y se recibe apoyo, la rivalidad se transforma en colaboración y la gente es capaz de conseguir sus objetivos mucho mejor de lo que lo haría nunca en solitario. Esto engendra emociones positivas que nos vuelven no solo más fuertes ante las dificultades, sino también más saludables. Son menos propensas a morir por una dolencia cardíaca y a contraer ciertos cánceres y hay indicios de que son menos vulnerables a la degeneración cognitiva relacionada con el envejecimiento. Se explica en un amplio reportaje del National Geogrphic en marzo del 2014. Las implicaciones son fascinantes. ¿Será cierto que al beber las aguas del Ganges reciben su dosis de inmortalidad? ¿Será la inmortalidad el fruto de la interacción humana en sociedad, en grupos de afinidad común y no una bebida sagrada?

Finalmente, según declaraciones del psicólogo Mark Levine de la Universidad de Exeter (Inglaterra), «pertenecer a un ente colectivo puede cambiar nuestra forma de ver el mundo», algo que ya se había afirmado sobre el lenguaje, al fin y al cabo, la expresión más genuina de pertenencia a una comunidad; y Dirk Helbing, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, lo certifica diciendo que «existe una imperiosa fuerza social que nos impulsa a convivir». Ya lo decía Aristóteles en el siglo IV a. C.: el hombre es un ser social por naturaleza.

Lo que sucede en la fiesta de Kumbhamela puede interpretarse de muchas formas, puede llamar la atención o repeler, puede tener múltiples lecturas, pero en todo caso, no nos puede dejar indiferentes. La siguiente Kumbhamela se celebrará en el año 2025, por si sienten curiosidad. Pero si tienen oportunidad, antes vean el episodio que el periodista y viajero Simon Reeve grabó sobre el río sagrado de La India, el Ganges.

Reunión de la gente del bosque, los Omaticaya, con la gente del arrecife, los Metkayina.

Y, finalmente, no sé si lo verán ustedes así, pero a mí me parece que toda la película de Avatar: el sentido del agua, se basa en esta premisa. Una unión espiritual de todos los habitantes del planeta Pandora, tanto de Na’vis, como de otras criaturas, por ejemplo, los Tulkun o de la exuberante flora del planeta, como el Árbol Espiritual de los Metkayina. Se necesitan y se apoyan entre ellos como los miembros de cada comunidad, los Omaticaya y los Metkayina, entre sí, y que al final colaboran y se sienten miembros de una misma unidad, los habitantes de Pandora, como si de una misma familia se tratase. Como la que forma el protagonista, Jake Sully con Neytiri y sus hijos. Así, al menos lo declaró Sigourney Weaver: «La historia es sobre la familia, sobre nuestras familias tratando de permanecer juntas [y] hasta dónde llegamos para protegernos unos a otros y proteger el lugar donde vivimos». La inmortalidad.

El mito de La Batida del Océano de Leche es uno de los más importantes de los miles que existen en La India y muchos historiadores y expertos en religiones y mitologías, como el francés George Dumézil (1898-1986), lo han estudiado encontrando paralelismos sorprendentes. Dumézil realizó su tesis doctoral sobre este mito afirmando que su estructura se halla presente en todos los pueblos Indoeuropeos, desde La India hasta las culturas nórdicas y las clásicas como Roma: sacralidad, fuerza guerrera y fertilidad. Y tambien protagoniza la serie de películas, sobre todo esta segunda: sacralidad con la comunión espiritual con los Tulkum o el misticismo del que hace gala Kiri Sully; fuerza guerrera en el enfrentamiento entre los habitantes de Pandora y los humanos; y fertilidad representada tanto en la cría de Tulkum, como en la amplia familia Sully y el embarazo de Ronal, la líder de los habitantes del arrecife.

Del mismo modo, la Amrta la asimila a la Ambrosía clásica o al mito de las Manzanas de la Inmortalidad de Freya (diosa de la juventud, la belleza y la fertilidad) en la mitología germana. También al consumo ritual de una bebida espiritual, alcohólica o alucinógena, como sucede en algunos rituales chinos de la primavera o al Potlach alimenticio de los Indios de la Costa Noroeste de Norteamérica. Otros investigadores, como el lingüista alemán Heinrich Zimmer (1890-1943), consideran que lo importante no es la Amrta, sino el veneno Kâlakûta, que hace que al tragárselo Shivá, venza a la muerte. Otra forma de inmortalidad. En general, piensa que, bajo todos estos textos, existe una búsqueda universal, la del mito alquímico de la legendaria Piedra Filosofal. No solo se trataba de una sustancia capaz de convertir los metales básicos en oro (chrysopoeia), sino que también se creía que podría ser un elixir de la vida, útil para el rejuvenecimiento y, con ello, lograr la inmortalidad. O también la Fuente de la eterna juventud, mencionada por Heródoto, se me ocurre. ¿Por qué los humanos anhelamos la inmortalidad, la suerte de los dioses, y ellos suspiran por una vida mortal como la de los humanos hasta el punto de mostrarse entre nosotros como tales mortales? Todas las religiones y mitologías nos hablan de Dioses que se mezclan con los hombres en la Tierra ¿Y no fue hasta lo que hizo Jesús? Dejó un mensaje de vida eterna mientras él disfrutó de una existencia finita entre los hombres. ¡Dichosas e incomprensibles dualidades!

Claro que por debajo de todas estas interpretaciones subyace una que articula todo el mito y está presente también en las interpretaciones de los especialistas. No es otra cosa que la lucha entre Dioses y Demonios (Asuras), el bien contra el mal, la razón contra la irracionalidad y la violencia.

Otro día les cuento los mitos asociados al Soma, una planta y la bebida que se extrae de ella y que en los textos védicos, anteriores a las Epopeyas de las que he hablado, equivale a la Amrta, la bebida de los dioses, la enzima que portan los Tulkun en su cerebro y que proporciona la inmortalidad a los hombres. En ninguno de todos esos mitos, ni en sus interpretaciones, ni en las películas de James Cameron, se profundiza en la pregunta de si realmente Dioses, Asuras (Demonios) o los mismo hombres, se merecen tal don. Tal vez solo Pandora se lo planteó y por eso, guardó la esperanza en el rincón más recóndito de la caja.

Vean la película sin pensar en nada de esto. De verdad que es un prodigio de técnica y efectos especiales, de paisajes, música, fotografía… y de relaciones humanas (en el sentido peyorativo de la palabra, porque quienes más las demuestran no lo son). No se fijen demasiado en la historia ni en los diálogos, pienso que ahí flojea y repite estereotipos. Y en cuanto a las actuaciones, no sé si serán capaces de apreciarlas tras las figuras azules producto de los efectos CGI. Yo es que desde el Gollum de Andy Serkis y el Smaug de Benedict Cumberbatch, creo que habría que crear una nueva forma de llamar a esta forma de actuar, me parece todo un arte. E, incluso, soy partidaria de que habría que dotar una nueva categoría de Premios Oscar. ¡¡Me maravillan!!

Y sepan que todos ellos tuvieron que filmar bajo el agua conteniendo la respiración durante varios minutos. Los niños que actúan entrenaron durante seis meses para prepararse para las escenas submarinas. Trinity Bliss (Tuktirey «Tuk» Sully), que tenía siete años, consiguió, como la mayoría de los actores, aguantar cuatro minutos la respiración bajo el agua. Y aunque no se lo crean, Kate Winslet, en el papel de Ronal, una de los Metkayina, la esposa de su líder, que era la primera vez que trabajaba con la técnica de captura de movimiento e insistió en realizar todos los de su personaje, fue una de las que tuvo que aprender buceo libre para ello. Pero resultó ser la que más aguantó bajo el agua, 7 minutos y 14 segundos. Dio un susto tremendo al set, donde pensaron que le había ocurrido algo, pero batió todos los récords conocidos, superando incluso al temerario Tom Cruise en la película Misión imposible: Nación secreta (2001, Christopher McQuarrie). Cualquiera diría que tras Titanic (1997, James Cameron),  Kate se aseguró de no volver a perder a nadie bajo las aguas del océano, o que la inmortalidad de la Amrta que aguardaba en su seno a ser rescatada, la alcanzó durante el rodaje. ¿Quién sabe? ¡Es el sentido del agua!

AlmaLeonor_LP

La fuente principal par escribir este artículo son mis propios apuntes de la asignatura TIEMPO Y MITO EN LA INDIA que cursé hace ya muchos años en la Universidad de Valladolid, impartida por el profesor Enrique Gavilán. Fue una de las mejores clases a las que asistí durante la carrera de HISTORIA, y sigo disfrutándola cada vez que releo esos apuntes. Las demás fuentes están marcadas en los enlaces a lo largo del texto.

AlmaLeonor_LP

6 respuestas a «AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA Y LA AMRITA»

  1. Interesantísimo artículo, AlmaLeonor.
    No recuerdo casi nada de la primera película y no he visto todavía la segunda, pero será difícil que olvide lo leído. La verdad es que me gusta toda esta inmersión en otras culturas que, además, son tan interesantes como la que cuentas.
    Hay tanto que aprender de ellas.
    Muchas gracias, Un Abrazo.

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    1. ¡Muchas Gracias, JascNet! Vi hace un par de días la película «Exotico Hotel Marigold», muy recomendable, ambientada en La India y que habla de eso, precisamente, de tanto que tenemos que aprender de los otros, de los más lejanos, de otras culturas. En ella uno de los personajes dice que admira ese país porque la gente se toma la vida como un privilegio, no como un derecho. Me parece toda una leccion de vida. Gracias de nuevo 🙂

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      1. Uy, estuve a punto de verla, pero mi mujé tenía otros planes. 😅😝
        Me la pongo en pendientes. Además, creo que hay una segunda parte.
        Gracias a ti por tus recomendaciones.
        Un Abrazo.

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