LA ESTATUA

LA ESTATUA

Imagen: Los Niños del ParaguasParque Genovés, Cádiz

El VadeReto de este mes de AGOSTO no puede ser más interesante (¡que més no lo es!), y es que la propuesta que nos hace JascNet es escribir sobre LA ESTATUA. Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El VadeReto va sobre LA ESTATUA y la imagen es solo ambientación para la entrada y publicidad de una de las estatuas más emblemáticas de Cádiz. Nos propone utilizar una ESTATUA que nos guste, que sea identificativa de nuestra ciudad o ¡¡inventada!! Y es que las normas de este reto, es que no hay normas. Como sugerencia, nos ofece las siguientes preguntas:
-¿Es la estatua la que os inspira o hace recordar alguna historia, o es ella misma la que os la cuenta?
-¿Habéis traspasado el umbral de la realidad y adentrado en un mundo de fantasía dónde la estatua cobra vida?
-¿Ocurre algo en la plaza que hace protagonista a la estatua?
-¿Qué tiene de diferente esta estatua para evocaros una historia fantástica?

Segunda: También nos propone una serie de frases que podemos utilizar (o no) en nuestro relato:
-«La escultura es el arte de la inteligencia». Pablo Picasso
-«La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz». Antoni Gaudí
«Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad». Ramón Gómez De La Serna.

Como siempre, la remarcada en negrita es que la yo he utilizado.

Durante una conversación con JascNet surgieron las GÁRGOLAS como tema del relato, pero buscando la definición de ESTATUA me he encontrado con que ellas, por muy intrigantes, misteriosas, interesantes y literarias que sean, no entran en esta definición:

Una estatua es la obra escultórica elaborada a imitación del natural, ​ que generalmente representa en efigie a una figura humana. En función de su actitud, puede presentar las siguientes denominaciones: propia (en pie), sedente (sentada), yacente (tumbada, generalmente sobre un sarcófago), ecuestre (a caballo), orante (arrodillada), oferente (ofreciendo presentes). Por la zona del cuerpo humano representada, se distingue: busto (solo la cabeza y la parte superior del tórax), herma (un busto que se prolonga por su base en forma de alto pedestal, más estrecho hacia abajo y sin solución de continuidad con la figura), torso o fragmento de escultura sin cabeza, piernas y brazos (típica en escultura romana, añadiéndose el resto del cuerpo en piedra de distinto color y textura). Por su tamaño, se denominan: colosos (las estatuas de gran tamaño que suelen representar a una personalidad destacada), estatuillas (las que tienen pequeño tamaño que suelen utilizarse como elemento ornamental o de culto).

Así que, nada de gárgolas, solo ESTATUAS. Pero en esta ocasión se me ha ocurrido hacer algo completamente distinto a lo hecho hasta ahora, espero no salirme del contexto del reto si en lugar de UN RELATO sobre UNA ESTATUA, ofrezco VARIOS MICRORRELATOS de 150 palabras cada uno, sobre VARIAS ESTATUAS. Y, la verdad, me ha gustado tanto esto de escribir un microrrelato sobre una estatua, que creo que voy a seguir realizando este ejercicio con un montón de ESTATUAS de las que tengo en fotografías propias y, quizá, otras que me gustan mucho y de las que buscaré una imagen en internet (como el David de Miguel Angel, una de mis favoritas, pero que aún no he visto).

Y con el beneplácito que espero obtener a este atrevimiento, aquí están los textos.

ESTATUA HUMANA

Distintas ESTATUAS HUMANAS en: Venecia, Pamplona y Amsterdam. Fotografías propias.

—Y, entonces, tu novio ¿cómo es?

—Pues, a veces muy besucón, otras un animal y en ocasiones gasta unas bromas, que asustan.

—Pues hija, que voluble… No creo que te aburras con alguien así…

—No te creas, es una ESTATUA humana.

—¡No me digas! Con tanto vaivén… ¿Quién lo diría?

—Pues sí, le va bien la profesión…

—Al menos, por la noche, eso de ser un «animal», te hará feliz en la cama…

—Bueno… De día ejerce y de noche… lo practica. Hace meses que no me como un rosco, como oyes…

—Que mal has elegido, hija… De día no le ves y de noche no le sientes…

—Esa es otra… Soy el señuelo. Si no empiezo yo pidiéndole una actuación, la gente no se anima… Se arruinaría… y, mientras tanto, a mí me arruina las noches… Menos mal que tiene humor. Me faltarán noches locas, pero nunca la risa.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

La Victoria de Samotracia en su ubicación en la Escalera Daru en el Museo del Louvre. Fotografía propia.

Vienes volando, como un ser espectral, batiendo tus alas, liviana… Con tu vestido al viento, transparente, tan femenina… La belleza de tu cuerpo es impresionante… Me llamas…

—Fernando… Fernando… ¡Mírame…!

Te miro y caigo extasiado en tu mirada… ¡Espera, espera…! ¿Qué mirada? ¡Dioses del cielo! ¡Si no tienes cabeza! ¿Cómo puedes llamarme entonces?

—Fernando… Fernando… ¿Estás bien…?

No, no estoy bien, ¡cómo voy a estar bien si vienes a mí levitando, en cueros y sin cabeza…! Y encima conoces mi nombre… ¡Pero eres un bellezón! Me iría contigo al fin del mundo…

—Fernando… Fernando… ¡No te vayas…!

¿No quieres que me vaya contigo? ¿Y por qué me llamas entonces…?

—¡Ya abre los ojos! ¡Ya abre los ojos…! Fernando, ¿me oyes?

—Caballero, se ha caído usted por la escalera Daru… Menos mal que le ha frenado la ESTATUA de la Victoria de Samotracia, si no, rueda usted hasta abajo del todo…

MAIMÓNIDES

Estatua de Maimónides en Córdoba. Fotografía propia (texto ligeramente basaso en una historia real).

—¡Que te digo yo que es por aquí!

—¡No!, por ahí ya hemos pasado… hay que girar a la derecha…

—Así llegamos a la plaza del principio… A ver, déjame el plano…

—¿Y si preguntamos? Acabaremos antes.

—¡Tú siempre tan indeciso!

—¡Y tú tan perdida! ¡No te jode!

—¡Antonio! ¿Vamos a discutir también en vacaciones?

—Maribel, yo no quiero discutir, pero recorrer todos los monumentos de Córdoba me parece excesivo…

—Nos falta la ESTATUA de Maimónides, y hasta que no la encontremos no nos vamos.

—Pues voy a preguntar… ¡Perdone, señorita…! ¿Podría decirme…?

—Yo te digo a ti todo lo que tú quieras, ¡salao…!

—¡Oye, bonita, que es mi marido!

—Pues que te pregunte a ti, desaboría…

—¿Ves lo que has hecho?

—¿Yo? Si tú no fueras ligando con todo coño viviente…

—¡Y tu buscando al Maimónides! que a saber quién era ese…

—¡¡Ahí está!! (los dos a la vez)

EL HERMAFRODITO

El Hermafrodita durmiente , copia romana del siglo II a. C., sobre un colchón esculpido por Bernini en 1620. Museo del Louvre. Fotografías propias.

—Para mí no hay una ESTATUA más hermosa que esta, te lo aseguro. Ya lo verás…

—Estoy deseando verla, Gabriela.

—¡Aquí está! ¿Qué te parece?

—No se… Pensaba que sería otra cosa…

—¿No sabes quién es?

—No… ¿Debería?

—Mírala bien José… ¿es un hombre o una mujer?

—Tiene un buen culo… ¡Es una mujer!

—¿Y si fuese un hombre?

—Pues también tendría buen culo… Ahora que miro su cara… Sí, podría ser un hombre… ¡Y hermoso!

—¿Yo te parezco hermosa?

—La que más, ya lo sabes, Gabriela.

—¿Y si fuese como la de la estatua?

—¿A qué te refieres?

—Mírala por el otro lado…

—¡Me cago en la leche! Es un…, pero también…, una… ¿qué significa esto?

—José, ¿tú me quieres?

—Claro que te quiero, pero porqué me lo preguntas ahora… ¿Qué pasa?

—¿Me querrías si fuese como ella? ¿Si tuviese sus mismos atributos?

—Gabriela… Tú… ¿Gabriel…? ¡No es posible…!

TRES HOMBRES DESNUDOS

Desnudos masculinos en Amsterdam, Valladolid y Corella (Navarra). Fotografías propias.

—El desnudo masculino en las ESTATUAS, es una de las artes más antiguas y difíciles de realizar… Los grandes maestros se esforzaron mucho por mostrar el cuerpo humano en toda su magnificencia, las venas, los músculos, la perfección de las formas…

—Profesor… ¿A qué se refiere con eso de la perfección de las formas?

—La perfecta proporción del cuerpo… Desde la cara, complicada, pero que incluso desdibujada es aplaudida, hasta los glúteos, que deben mostrarse perfectos en su redondez, o los atributos masculinos…, que no pueden ser ni enormes, ni minúsculos, o se perdería su esencia…

—¿Y los ojos, profesor?

—Los ojos se suelen esculpir ciegos, mortecinos, apagados, acuosos, como cansados de lagrimear…

—¿Por qué?

—Como decía Ramón Gómez De La Serna: «Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad».

—Su ejemplo de tres hombres desnudos no tienen ojos, profesor…

—Pero al verlos, somos nosotros los que lloramos nuestra imperfección.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

VadeReto de Julio: Soledad y algo de Desesperación

ARTE CON DOBLE «INTENSIDAD»

ARTE CON DOBLE «INTENSIDAD»

Imagen: “El viejo pescador” (1902) de Tivadar Kosztka Csontváryque (1853-1919).

Hay veces que el arte nos sorprende no por lo maravilloso de su técnica o belleza, que también, sino por otras cosas que parecen ajenas a la simple realización de una obra como expresión de la más alta de las habilidades, la artística.

Por ejemplo hay un cuadro titulado El viejo pescador (1902) del artista expresionista húngaro Tivadar Kosztka Csontváryque (1853-1919), que es un tanto peculiar, y si nos fijamos un poco, nos dice que algo no encaja muy bien. Tal vez como su propio autor, un hombre acuciado por los arrebatos místicos (que fueron los que le dijeron que se dedicara a la pintura) y su creciente esquizofrenia. Autodidacta y viajero incansable (Dalmacia, Italia, Grecia, norte de África, Líbano, Palestina, Egipto, Siria…), pintó un centenar de obras y está considerado uno de los más importantes pintores húngaros. Pero su viejo pescador es inquietante.

Si se coloca un espejo justo en medio, se pueden ver dos versiones distintas del viejo pescador, una parece que está orando, como si fuese Dios omnipotente. Pero la otra… ¡es la representación del mismo demonio!

Son muchos los pintores y artistas, sobre todo del barroco, que experimentaron con técnicas novedosas como los trampantojos y las ilusiones ópticas. Uno de los más notables es, sin duda, el milanés Giuseppe Arcimboldo (1527-1593), conocido por sus representaciones manieristas del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos. Todos esos elementos juntos en un lienzo daban la apariencia de una cabeza humana, en una suerte de anamorfosis, una técnica que se dio en llamar “cabezas compuestas”.

Imagen: Arcimboldo. Superior: La estaciones (Primavera, Verano, Otoño, Invierno). Inferior: Los elementos (Aire, Tierra, Fuego, Agua).

La técnica de la anamorfosis por su parte, consiste en una deformación reversible de una imagen producida mediante un procedimiento óptico, por ejemplo, utilizando un espejo curvo, o a través de un procedimiento matemático. Es un efecto de perspectiva utilizado en la pintura para obligar al espectador a adquirir un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado, desde el que el elemento cobra una forma proporcionada y clara. La anamorfosis fue un método descrito en los estudios del pintor italiano del Quattrocento Piero della Francesca (1415-1492), que también había sido geómetra y matemático, maestro de la perspectiva y de la geometría euclidiana, técnicas que puso en práctica en obras como La Anunciación (1469), del Políptico de San Antonio que se encuentra en la Galería Nacional de Umbría, en Perugia.

Imagen: «Los Embajadores» (1533) de Hans Holbein el Joven

Pero la pintura anamórfica más conocida y representativa de esta técnica es la llamada Los Embajadores (1533) de Hans Holbein el Joven (1497-1543), de la National Gallery de Londres. En esta obra aparece un raro objeto en primer plano que fue algo misterioso durante mucho tiempo. No fue hasta el siglo XX cuando el historiador del arte Jurgis Baltrusaitis descubrió que esta forma es lo que se llama frecuentemente “hueso de sepia”, una anamorfosis de un cráneo humano que se puede contemplar en su posición normal a través del reflejo que se muestra aplicando un espejo, o una sencilla cuchara, al objeto distorsionado.

Anamorfosis de «Los Embajadores»: El cráneo en la cuchara.

Además de por este detalle, la obra es una de las más importantes de la pintura por el contexto político y religioso imperante en 1533, reflejado en la pintura, de la que se pueden sacar lecturas a través de los personajes y objetos que se la componen. Es sumamente interesante y un ejercicio de vanidad, dicen los expertos. El cráneo anamórfico convierte el retrato de los embajadores en una reflexión sobre la fugacidad de los bienes terrenales

Porque el secreto de este cuadro, del que os he explicado las resonancias, los parentescos con los vanitas, de este cuadro fascinante de presentar, entre los dos personajes engalanados y fijos, todo lo que recuerda, en la perspectiva de la época, a la fatuidad de las artes y las ciencias, el secreto de este cuadro se desvela en el momento en que, alejándonos lentamente de él, poco a poco, hacia la izquierda, y después volvemos, vemos qué significa el mágico objeto flotante. Refleja nuestra propia nulidad en la figura de la cabeza de muerto. Uso, pues, de la dimensión geométrica de la visión para atrapar al sujeto, insinuación evidente del deseo que, por tanto, permanece enigmático.

Jacques Lacan, Le séminaire, livre XI

Retrato anamórfico de Carlos V en Valladolid.

En Valladolid existen dos retratos anamórficos muy interesantes: uno de Carlos V y otro de Isabel de Portugal. Se encuentran en la sacristía de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián, uno frente al otro, a ambos lados de su retablo, en trampantojo. A la izquierda el de Carlos V y a la derecha el de Isabel de Portugal, son conocidos como “los pescados” pues su forma distorsionada vista de frente así lo parecen. Los dos son del mismo tamaño (102 × 12 cm, más un marco de 3 cm de anchura) y presentan un orificio en el marco con una mirilla por el que al observar la imagen se elimina la distorsión y se muestran los retratos. . He tenido la oportunidad de contemplar estos cuadros anamórficos en un par de ocasiones y siempre sorprende que lo que el ojo ve resulte ser, en realidad, otra cosa.

«La Calavera» de Dalí.

El genial Salvador Dalí también realizó algunas obras anamórficas que se encuentran en el Museo de Figueras, como una calavera que para poder ser observada correctamente hay que hacerlo a través de un espejo curvo situado en el centro.

Dios Jano. Escultura en el Museo Vaticano.

La escultura también ha experimentado con este juego de dobles intenciones. Por ejemplo, en el museo Vaticano se encuentra una escultura del dios romano Jano, el de las dos caras, el dios del principio y del final, el perfecto símbolo de ambivalencia que también fue muy representado en las monedas, el ejemplo más claro de ese doble valor o significado, la cara y la cruz.

«El Hermafrodito durmiente» (Museo del Louvre)

Otra escultura que a mí, particularmente, me encanta, es El Hermafrodito Durmiente que se encuentra en el Museo del Louvre. Se trata de una obra en mármol de 1,69 m de largo de estilo griego, una copia romana de aproximadamente el 155 a. C., descubierta en la Iglesia de Santa Maria della Vittoria en Roma. Realizada a partir de un original helenístico en bronce del siglo II a. C., seguramente del escultor Policles el joven, fue restaurada en 1619 por David Larique y que se sitúa sobre un colchón en mármol de Carrara realizado por Gianlorenzo Bernini en el mismo año, a petición del Cardenal Borghese (formó parte de su colección hasta que se trasladó al museo parisino). La estatua parece representar por un lado, el ideal femenino de Venus y, por el otro, un Dioniso con sus atributos masculinos igualmente idealizado como adalid de belleza.

Imagen: “Mefistófeles y Margarita”

Pero la escultura dual que más me ha sorprendido y que ha motivado que realizara esta búsqueda de imágenes ambivalentes es una obra anónima tallada en un solo bloque de madera de sicomoro en el siglo XIX que lleva por título Mefistófeles y Margarita, los dos personajes de Fausto (1808 y 1832) de Johann Wolfgang von Goethe, y que se conserva en el Museo Salar Jung en India. Está situada frente a un espejo para poder observar ambos lados de la escultura, y pese a que los ojos no te engañan, parece absolutamente mentira que estés contemplando dos figuras en una sola.

AlmaLeonor_LP

A %d blogueros les gusta esto: