WHEELCHAIRS

WHEELCHAIRS

Ahora que ha terminado la afamada serie de HBO Juego de Tronos, hemos de coincidir en que dos de sus personajes más importantes, y desde luego de los más aplaudidos por todos los aficionados, presentan algún tipo de discapacidad: Peter Dinklage (interpretando a Tyrion Lanister, sin duda de los mejores personajes y actores de la serie) nació con acondroplasia, la causa más habitual de enanismo; y el personaje de Bran Stark (interpretado por Isaac Hempstead-Wright, un nombre mucho más difícil de recordar) necesita una silla de ruedas para moverse, silla  que, por cierto, le diseñó Tyrion. Pues bien, en este artículo sobre sillas de ruedas vamos a conocer a algunos personajes más que la han necesitado en un papel cinematográfico.

Antes de hablar de personajes ficticios que han aparecido en la gran pantalla (o en la pantalla chica) en silla de ruedas, me gustaría hablar de un actor que se vio abocado a utilizarla debido a un accidente que le produjo una tetraplejia severa. Me refiero a Christopher Reeve (1952-2004), el primer y más carismático Superman del cine al que, el 27 de mayo de 1995, una caída desde el caballo que montaba le causo la fractura de dos vértebras cervicales y le seccionó la médula espinal. Después de varias operaciones y de permanecer seis meses en un centro de rehabilitación, sólo pudo recuperar la movilidad de los dedos de su mano izquierda y necesitaba respiración asistida. “Village of the Damned” (1995), dirigida por John Carpenter, fue su última película antes del accidente, después, en 1997, dirigirá un filme para TV “In the Gloaming” y al año siguiente protagoniza “La Ventana de Enfrente”, junto a Daryl Hannah, un remake del clásico de Alfred Hitchcock. También participó en diversos programas televisivos y en algunos episodios de series de TV, como en dos capítulos de la  serie “Smallville”, interpretando a Virgil Swann, un científico que le dio a Clark Kent (Tom Welling) claves sobre su verdadero origen. Fueron los dos episodios con mayor audiencia de toda la serie. En marzo de 1996 Christopher Reeve apareció en su silla de ruedas en la ceremonia de los Oscars, donde pidió a la industria cinematográfica que dedicara un poco más de tiempo y esfuerzos para prestar más atención a los problemas sociales en que se encuentran miles de personas. La ovación de los asistentes fue apoteósica.

Reeve había colaborado desinteresadamente en varias causas sociales relacionadas con el medio ambiente y con el apoyo a discapacitados y personas con parálisis desde el inicio de su carrera. Proyectó su fama hacia la visibilización de estos problemas y contribuyó económicamente en muchas de esas instituciones, como también en las Olimpiadas especiales. Después de su accidente, él y su esposa refundaron la “Fundación Americana de Parálisis”, con el nombre de Christopher and Dana Reeve Foundation, dedicándose a un amplio programa que incluye desde el cultivo de células madre a la ayuda a las personas con paraplejia o tetraplejia, ya sea por causas naturales o por accidentes. La fundación trabaja también para mejorar la calidad de vida de las personas que viven con discapacidades. El actor asumió la presidencia de la fundación y durante el resto de su vida se dedicó a ampliar sus funciones y su programa de becas.

Resultado de imagen de “The Brooke Ellison Story”

A principios del 2004, dirigió la película “The Brooke Ellison Story” para la televisión, sobre la vida real de Brooke Ellison, la primera persona  tetrapléjica que se gradúa en la Universidad de Harvard, y en la que su esposa participó como una de las protagonistas. En octubre de ese mismo año, una infección por sepsis se agrava con la administración de un antibiótico y sufre un ataque cardíaco que le deja en coma, falleciendo al día siguiente. En esos momentos codirigía el filme animado “Everyone’s Hero”, que fue estrenado en el 2006, dos años después de su muerte y el mismo año en el que, en marzo, fallecía su esposa Dana víctima de un cáncer de pulmón. La fundación que crearon ambos sigue vigente en la actualidad.

Películas con protagonismo de una discapacidad hay muchas, muchísimas, y no pretendo aquí hacer una lista exhaustiva. Me gustaría, eso sí, recoger algunas que a mí me parece que deben ser reseñadas por uno u otro motivo. Por ejemplo, aquellas que hacen referencia a soldados que vuelven del frente necesitando una silla de ruedas. De la Primera Guerra Mundial habla Lucky Star” (1929), película muda (se distribuyó en los EE.UU. una versión sonora, aunque con poco diálogo, pero se ha perdido), de  Frank Borzage. Estaba protagonizada por Charles Farrell, y cuenta la historia de un hombre que regresa del frente confinado en una silla de ruedas y lucha por el amor de su antigua novia, papel que interpreta Janet Gaynor. De la Segunda Guerra Mundial es memorable la película The Men” (1950),  de  Fred Zinnemann, protagonizada por un debutante Marlon Brando al que acompaña Teresa Wright. La película hace un recorrido por los problemas de superación de Brando y otros soldados que han sufrido algún tipo de discapacidad durante la guerra.

Pero, sin duda, es de la Guerra de Vietnam de la que más veces hemos visto sillas de ruedas en el cine. La vimos en El regreso” (1978), de Hal Ashby, protagonizada por John Voight y Jane Fonda, que obtuvieron sendos reconocimientos a su interpretación: Voight en el Festival de Cannes y Fonda el Globo de Oro. También en El Cazador” (The Deer Hunter, 1978), la gran película de Michael Cimino protagonizada por Robert de Niro, aunque el que usa la silla es John Savage y quien se llevó el Oscar a la mejor interpretación fue Christopher Walken. La vimos en Forrest Gump” (1994), de Robert Zemeckis, con un inconmensurable Tom Hanks salvando al Teniente Dan (Gary Sinise) de morir en el frente y de morir de desesperación y abatimiento una vez de vuelta a casa recluido en una silla de ruedas. Tanto The Deer Hunter, como Forrest Gump, están consideradas «cultural, histórica y estéticamente significativas» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionadas para su preservación en el National Film Registry. Y la vimos, finalmente, en Nacido el 4 de Julio” (1989), de Oliver Stone, con un entregado Tom Cruise.

Otras veces las sillas de ruedas son “aparatosos” artefactos que acompañan a un “aparatoso” protagonista. Por ejemplo, la que se puede ver en Wild Wild West” (1999), de Barry Sonnenfeld, y que utiliza el inválido doctor Arliss Loveless (Kenneth Branagh). En la película Doom” (2005), de Andrzej Bartkowiak, uno de los protagonistas utiliza una extraña silla de ruedas de gran movilidad que, sin embargo, no le sirve de gran cosa… y acaba convertido en “cosa” en silla de ruedas. Y en la película Alien: resurrección” (1997), de Jean-Pierre Jeunet, cuarta de la serie, y la peor de todas pienso yo, uno de los protagonistas, Vriess (Dominique Pinon) también ocupa una extraña y bastante equipada armamentísticamente, silla de ruedas.

Encontramos sillas de ruedas también en mundos fantásticos, como la silla del Profesor Xavier de los X-Men, utilizada tanto por Patrick Stewart como por James McAvoy. Y, por cierto, McAvoy protagoniza otra película, Glass” (2019), de M. Night Shyamalan, con un inquietante personaje en silla de ruedas, Elijah Price, interpretado por el incombustible Samuel L. Jackson‎, personaje que hizo su primera aparición en El Protegido” (2000).

Otro mundo fantástico donde encontrar una silla de ruedas es el creado en la película Gattacca” (1997) de Andrew Niccol, donde un inválido, Jerome, interpretado por Jude Law, propone a Vincent (Ethan Hawke), un ser “menor”, intercambiarse para tener más oportunidades en la vida. Y hablando de oportunidades… ¿Qué me dicen del personaje interpretado por Sam Worthington en Avatar” (2009) de James Cameron? El inválido Jake Sully se convierte en un intrépido guerrero Na’vi, gracias a su avatar del planeta Pandora.

Sorprendentemente en la serie James Bond hemos visto varias sillas de ruedas. Desde una convertida en arma mortífera, fabricada por El Doctor Q (Desmond Llewelyn) en GoldenEye” (1995), de Martin Campbell, junto al Bond de entones, Pierce Brosnan; hasta otra en la que vemos trasladar a un noqueado Daniel Craig en Casino Royale” (2006), del mismo Campbell. Pero el más carismático ocupante de una silla de ruedas en la serie Bond es el personaje de Ernst Stavro Blofeld, el malvado villano que aparece en nada menos que seis películas de la saga (protagonizado por diversos actores, desde Donald Pleasence hasta Christoph Waltz, pasando por Telly Savalas, Charles Gray y otros actores que pusieron cuerpo y voz, incluso se dice que Max Von Sydow lo interpretó una vez) como el oscuro jefe de la organización criminal mundial SPECTRE. En For Your Eyes Only” (Sólo para sus ojos, 1981), de John Glen, el Bond protagonizado por Roger Moore, arroja al malvado Blofeld a una chimenea desde un helicóptero con su silla de ruedas y todo. A modo de parodia, el Dr. Evil de la serie de películas Austin Powers, interpretadas por Mike Myers, también utiliza una extraña silla de ruedas ocultas.

Y para no dejar de lado completamente a los malvados malos de las películas, no quiero dejar de mencionar al terrorífico Chucky Lee Ray, que vuelve en La Maldición de Chucky” (2013), de Don Mancini, la sexta entrega de la serie, mortificando a Nica Pierce (Fiona Dourif), una joven en silla de ruedas.

Vamos a ir terminando con dos de mis personajes favoritos en silla de ruedas. Primero, Peter Sellers, el Dr. Strangelove de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1965), el icónico filme de  Stanley Kubrick y en el que Sellers interpreta nada menos que tres papeles distintos: además del inválido Strangelove, el del Presidente de los EE.UU., Merkin Muffley y el capitán de la Real Fuerza Aérea británica (RAF), Lionel Mandrake.

Y no, no me he olvidado de la película mencionada antes, La Ventana Indiscreta” (1954) de Alfred Hitchcock, donde un James Stewart accidentado y con un aparatoso escayolado en una pierna, termina con las dos escayoladas por el desarrollo de una historia en la que se ven envueltos desde su novia, la bella Grace Kelly, hasta su terapeuta, Thelma Ritter, y, por supuesto,  el malo malísimo de la película, Raymond Burr. Con este último vamos a hablar de sillas de ruedas en series de televisión.

Ironsidefue una exitosa serie de televisión de los años sesenta-setenta (emitida por la NBC del 14 de septiembre de 1967 al 16 de enero de 1975, un total de 199 episodios), protagonizada por un asesor externo de la policía de San Francisco, el exjefe de detectives Robert T. Ironside, interpretado por Raymond Burr (quien ya era muy conocido por la exitosa serie de policías y jueces “Perry Mason”, emitida de 1957 a 1966), tras verse obligado a renunciar a su puesto al quedar paralítico en un acto de servicio. Tuvo un éxito tremendo en su momento, tanto que hasta se hizo una película, “The Return of Ironside(1993), que pretendía ser el episodio piloto para el regreso del asesor policial a la pequeña pantalla. Pero Burr estaba ya enfermo de cáncer y no pudo rodar más. Fallecía en septiembre de ese mismo año, acompañado por quien había sido su pareja durante mucho tiempo, Robert Benevides.

Y desde el año 2012 contamos con Caïn, una serie francesa (en España se ha visto este año) protagonizada por el capitán Fred Caïn, un policía de Marsella, cínico e inteligente, que realiza su trabajo en silla de ruedas debido, como en el caso de Ironside, a una herida de bala en acto de servicio. Creada por Bertrand Arthuys está protagonizada por un famoso actor de teatro y televisión francés, Bruno Debrandt.

Pero en televisión hemos visto a otros actores interpretar un papel en silla de ruedas. Desde Bran Stark mencionado al inicio de este artículo, a otros como por ejemplo, Steve Kearban (interpretado por Craig Lamar Traylor), que en la serie Malcolm in the middle es el mejor amigo de Malcolm. En la exitosa serie Mom, desde la tercera temporada, aparece  en silla de ruedas Adam Janikowski, un exdoblador de cine, novio de Bonnie, que está interpretado por William Fichtner. También en las series de dibujos animados podemos encontrarnos con un personaje en silla de ruedas, como por ejemplo, Joe Swanson, de la serie American Dad, un personaje de Peppa Pigy otro de South Park, Timmy Burch. 

Pero el personaje más recordado por todos será, sin duda, Clara, de la serie infantil de los setenta, Heidi

Para terminar, quiero recordar algunos personajes “ocasionales” que han aparecido en algunas películas con una silla de ruedas y que merecen, al menos, una mención. Por ejemplo, Billy Black, de la saga Crepúsculo, de Catherine Hardwicke, interpretado por Gil Birmingham que se ve en silla de ruedas a causa de la diabetis; el capitán Pike (Bruce Greenwood) de la película Star Treck” (2009), de J.J. Abrams, aparece en silla de ruedas tras ser atacado por los romulanos y ser rescatado por el joven Kirk (Chris Pine). Algunos fans han encontrado anacrónico utilizar una silla de ruedas en un futuro tan lejano, pero no es el único caso… existen otras sillas de ruedas en el universo Star Treck; también podemos ver una silla de ruedas en una película del sin par Jackie Chan, Duro de matar” (1995), la utilizada por un niño al que Chan protege, interpretado por Morgan Lam; Y también la silla de ruedas de la abuela de la entrañable Coco” (2017), la película animada sobre la festividad mexicana del día de difuntos dirigida por Lee Unkrich.

Uno de mis personajes favoritos, y el último de esta recopilación, es el de la señora Muriel Donnelly, interpretado por la gran Maggi Smith en la película El exótico Hotel Marigold” (2012) de  John Madden. Otro día hablamos de las sillas de ruedas en personajes reales de la Historia.

AlmaLeonor_LP

 

WHEELCHAIRS EN LA HISTORIA

 

BÁRBARA STANWYCK

BÁRBARA STANWYCK

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“Bárbara Stanwyck también era de sus favoritas, una mujer de rompe y rasga, capaz de ponerse el mundo por montera y desafiar a los mismísimos demonios del averno. Siempre le gustó, decía, su mirada cortante y su postura desafiante, sobre todo cuando alzaba la barbilla y se quedaba como «suspendida» en el aire mientras pronunciaba su frase o una palabra de su papel, lo que acabó por ser una de sus notas características, las que la auparon entre las más grandes intérpretes melodramáticas del Hollywood de su tiempo. Fue una de esas malas del cine con las que mi padre sí comulgaba.”
AlmaLeonor_LP

Barbara Stanwyck (Ruby Catherine Stevens)
(16 de julio de 1907 – 20 de enero de 1990)

EL FUTURO ES UN PAÍS EXTRAÑO

EL FUTURO ES UN PAÍS EXTRAÑO

Escena de “Beneath the Planet of the Apes” (1970, Ted Post)

“La mayoría de los políticos, sobre todo los de izquierdas, creen que la gente piensa siempre conscientemente y que “si se les dan los hechos, la mayoría razonaría las conclusiones correctas”. En realidad el votante se alimenta de las noticias y los análisis que recibe de los medios de comunicación -periódicos, radios y televisiones- afines a su modo de pensar y de sentir. Comienza evaluando los hechos políticos emocionalmente, de acuerdo con un trasfondo de ideas morales que está firmemente asentado en su interior -la idea instintiva que todos tenemos de lo que es bueno y lo que es malo- “y a partir de aquí la mente opera hacia atrás, llenando -o inventando- ‘hechos’ que están de acuerdo con este trasfondo interior”.

Podría suponerse que este mecanismo actúa tanto para favorecer el voto a la derecha como a la izquierda; pero la izquierda no dispone del bagaje de medios de comunicación que puedan alimentar un modo crítico de pensar…. están en manos de la derecha… y/o… condicionados por los intereses de sus propietarios y por la presión de los grandes anunciantes, sin cuyos ingresos no podrían subsistir.”

Josep Fontana (2013)

SMILE (JOCKER)

SMILE (JOCKER)

Sonríe,
aunque tu corazón esté adolorido.
Sonríe,
aunque se esté rompiendo.
Cuando hay nubes en el cielo,
podrás arreglártelas…
si sonríes a
través de tu miedo y tristeza.
Sonríe,
y tal vez mañana
verás que brilla el sol,
para ti…
Ilumina tu rostro con alegría.
Escóndete, cada rastro de tristeza.
Aunque una lágrima
esté muy cerca.
Ese es el momento, debes seguir intentando
Sonríe, ¿de qué sirve llorar?
Descubrirás que la vida todavía vale la pena
Si solo sonríes
Si sonríes a
través de tu miedo y tristeza.
Sonríe, y tal vez mañana
verás que el sol brilla
por ti …
Ilumina tu rostro con alegría
Oculta todos los rastros de tristeza
aunque una lágrima
puede estar muy cerca.
Ese es el momento en el
que debes seguir intentando
sonreír, ¿de qué sirve llorar?
Descubrirás que la vida todavía vale la pena
Si solo sonríes
Si tu … solo sonríes
Jimmy Durante

Autores de la canción: Mark Ernestus / Moritz Von Oswald / Joseph Savage
Letra de Smile © Sony/ATV Music Publishing LLC, Universal Music Publishing Group, para el Álbum ‘Hello, Young Lovers’
Banda sonora del trailer de la película “Jocker” (2019) de Todd Phillips (estreno el próximo 4 de octubre).

LESLIE CARON

LESLIE CARON

Resultado de imagen de Leslie Caron

Como decía, incluso con mis pocos años llegué a poder diferenciar a cada una de aquellas extraordinarias bailarinas. Desde la misma Eleanor Powell ―que en los años sesenta fue nombrada «la más grande bailarina de claqué del mundo»―, mi favorita siempre, hasta Ann Miller…

Y muchas más en medio de ambas, como por ejemplo, Joan Crawford, que bailaba estupendamente aunque se prodigó poco; Yvonne DeCarlo, otra de las conquistas de Ali Khan; la pequeña y «cintura de avispa» Vera Ellen; la francófona y enamoradiza Leslie Caron

AlmaLeonor_LP

Leslie Caron (Leslie Claire Margaret Caron)
Francia, 1 de julio de 1931

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

FRASES CON IMÁGENES (XCI)

FRASES CON IMÁGENES (XCI)

Imagen: Viggo Mortensen en la película “Alatriste” (2006), de Agustín Díaz Yanes
“Quiero y mando que toda la gente civil… y sus domésticos y criados que no traigan librea de las que se usan, usen precisamente de capa corta (que a lo menos les falta una cuarta para llegar al suelo) o de redingot o capingot y de peluquín o de pelo propio y sombrero de tres picos, de forma que de ningún modo vayan embozados ni oculten el rostro; y por lo que toca a los menestrales y todos los demás del pueblo (que no puedan vestirse de militar), aunque usen de la capa, sea precisamente con sombrero de tres picos o montera de las permitidas al pueblo ínfimo y más pobre y mendigo, bajo de la pena por la primera vez de seis ducados o doce días de cárcel, por la segunda doce ducados o veinticuatro días de cárcel… aplicadas las penas pecuniarias por mitad a los pobres de la cárcel y ministros que hicieren la aprehensión.”

Bando de 10 de marzo de 1766
Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache 
(1699-1785).La película de la imagen está ambientada un siglo antes del bando de Esquilache, pero en ella Viggo Mortensen porta

capa larga para embozar y chambergo de ala ancha, precisamente la indumentaria prohibida por Esquilache y en el momento en el que se hace popular.

 

EL ACTOR Y EL CANÍBAL

EL ACTOR Y EL CANÍBAL

En ocasiones la vida ofrece curiosas (y macabras) relaciones. Una de ellas fue la que llevó a unir, de alguna extraña manera, la vida de dos personas muy diferentes. Una de ellas, un actor de relativo éxito y formación académica, la otra, un hombre a la deriva que terminó siendo un asesino caníbal confeso. Esta es la historia de Max Cantor (el actor) y Daniel Rakowitz (el caníbal).

Empecemos por Max Cantor (1959-1991), uno de los actores de la recordada película Dirty Dancing (1987) donde interpretó al malo Robbie, y poco más, pues su nombre se eclipsó pronto pese a que había empezado muy bien. Siendo un graduado de la Universidad de Harvard había realizado ya algunas incursiones en la interpretación antes de saltar a las producciones teatrales del siempre controvertido Peter Sellars o de Vic Aviles (fue suplente en una obra suya representada en el Teatro Biltmore de noviembre de 1983 a febrero de 1984). Su última participación artística fue en Fear, Anxiety & Depression (1989), de Todd Solondz.

No se sabe muy bien que le llevó a apartarse del cine y la interpretación, pero parece ser que en algún momento de su vida, y aunque ya había probado la cocaína, la adicción a la heroína se cruzó en su camino. Se dice que empezó a consumir al escribir un artículo sobre la heroína y la utilización de la ibogaína como remedio para dejar los opiáceos, como periodista freelance para el periódico alternativo neoyorkino The Village Voice. Era el cuatro de julio de 1985 y acababa de conocer ese mundo.

Estaba tratando de averiguar qué demonios estaba pasando. Quería penetrar en este movimiento y entender quién era quién. No sé por qué lo elegí, pero pensé que realmente podría mapear este mundo y aplacar mi curiosidad”.

Con ese empeño se introdujo en los más intrincados recovecos del submundo de la heroína, en el actual East Village de Manhattan, un lugar hoy de moda entre la gente “cool” (Madonna, Lady Gaga, Lou Reed, Iggy Pop… dicen estar enamorados del barrio), y que se considera es la zona situada entre el área este de la 3rd Avenue y el Bowery al East River, entre 14th Street y Houston Street. En la época en la que lo visitaba Cantor era conocido como Lower East Side (una zona más amplia que englobaba el East Village, y hoy reducido al espacio situado al sur de la calle Houston), un barrio de clase baja y trabajadores inmigrantes (tradicionalmente centro de inmigración de judíos y europeos orientales y más recientemente de latinos y asiáticos), con algunas calles consideradas muy peligrosas.

La que fuera también periodista de The Village Voice, Ann Marlowe, fue una de las heroinómanas asiduas de las calles de Lower East Side, inmersa en su ambiente engañosamente bohemio. Ella logró apartarse de aquel mundo, escribió un diccionario sobre la droga con un título más que significativo “Cómo detener el tiempo. La heroína de la A a la Z” (2000), y alcanzó el éxito como periodista independiente (sobre todo con sus reportajes sobre Afganistán y el terrorismo). Para Max Cantor su incursión en ese mundo supuso un fatídico parón del tiempo: “Hay mucha gente muy oscura relacionada con esta historia”, llegó a decir en una entrevista cuando le preguntaron por su trabajo como investigador freelance.

Un día, en el East Ninth Street descubrió un lugar al que llamaban el Templo de la Verdadera Luz Interior, un lugar donde sus miembros adoraban a las drogas, a las que llamaban “Psicodelia”.

Tenía un pequeño escaparate con un pequeño mandala pintado ¿Me preguntaba qué demonios están vendiendo estas personas? Me dijeron: ‘La psicodelia es el Creador’. Yo llamé a la puerta y dije: ‘¿Qué es este lugar?’ y ellos dijeron: ‘¡Es un templo!’ y me dieron lo que llamaron una carta, que era un folleto, en esencia, de lo que era su propósito, y me quedé impresionado. Así que decidí que iba a escribir un artículo sobre estos chicos. Me alegra que Nueva York tenga un templo psicodélico, a pesar de que sentí que era una locura.

Y entonces conoció al monstruo.


En 1985 Daniel Rakowitz, que había nacido en 1960 en Rockport (Texas), se trasladó a Nueva York. Se conocía su inestabilidad mental desde prácticamente siempre y había estado ya en tratamiento psiquiátrico. En Manhattan subsistía con precarios empleos de lavaplatos, pintando cuadros y vendiendo marihuana. Era un personaje que llamaba la atención con su larga melena, sus dotes de persuasión y sus excentricidades, que incluían un gallo-mascota con el que se le veía siempre en una mano, mientras en la otra portaba una Biblia. Era asiduo del Templo de la Verdadera Luz Interior, donde le conoció Max, pero pronto se califica así mismo como el “dios de la marihuana” y funda su propia iglesia, “The Church of 966”, en la que se erigió como Jesús reencarnado. Max Cantor quedó subyugado por su personalidad y le llevó incluso a su casa para entrevistarle.

Era 1989, una semana antes de mi 30 cumpleaños, y sentí que de todas las personas en el Lower East Side, este tipo era la guinda del pastel. Quiero decir que era el más loco, el más loco, el más descarriado, y también el más guapo de todos. Este tipo realmente tenía algo. Era muy divertido y muy agradable.

Ese año de 1989 (cuando al parecer estaba casado con una niña de 14 años a la que frecuentemente encadenaba al frigorífico) fue cuando Daniel Rakowitz conoció a Monika Beerle, una muchacha de origen suizo, de 26 años de edad, que se encontraba en Nueva York estudiando danza y también consumía drogas. Era bailarina en el clásico Billy’s Topless de Chelsea y al conocer a Rakowitz se fue a vivir con él porque ya no podía pagar su propio apartamento (otras versiones dicen que fue al revés). Todo ello, claro, según la confesión de Daniel, pues ella no pudo decir nada, solo llegaron a convivir durante 16 días antes de que Daniel la matara.

Resultado de imagen de Monika Beerle

Rakowitz solía reunirse con sus acólitos en el Tompkins Square Park contándoles la historia que más tarde uno de ellos relató a la policía: Después de matar a la que llamaba “su novia”, desmembró su cuerpo en la bañera. No contento con eso, afirmó haber hervido los trozos de su cuerpo y cocinar con ellos una sopa que llevó al albergue para personas sin hogar situado en el mismo Tompkins Square Park. Rakowitz dijo también que la había probado y que le gustaba, definiéndose así mismo como un caníbal convencido. Cuando fue detenido por la policía llevó a los investigadores hasta la Terminal de Autobuses de Port Authority donde había escondido su cráneo y sus dientes en un cubo de arena para gatos. No se sabe a ciencia cierta si realmente llegó a realizar el acto caníbal.

Tuve que matar a Monika porque quería impedir la misión que me ha confiado mi supremo maestro, Satán. Traté de convertirla en la gran sacerdotisa de mi Iglesia, pero no quiso y pretendió obstruir mi labor. No era digna de seguir en el mundo, por eso la maté.

El 22 de febrero de 1991, un jurado de Nueva York, después de un juicio que duró semanas lleno de provocaciones de Rakowitz (decía que no la había matado, pero si desmembrado, se reía de las declaraciones, invitaba a fumar al juez, sufría frecuentes arrebatos psicóticos…) determinó que Daniel Rakowitz, de 31 años de edad, no era culpable del asesinato de Monika Beerle el 19 de agosto de 1989, alegando locura.

Soy el nuevo Señor, y tomaré el liderazgo de los cultistas satánicos para asegurarme de que hagan todo lo que se debe hacer para destruir a todas aquellas personas que no están de acuerdo con mi iglesia. Y yo voy a ser la persona más joven elegida para la presidencia de los Estados Unidos.

Fue condenado a permanecer en el Centro de Psiquiatría Forense de Kirby en Wards Island. Se revisó su caso en 1995 y varios psiquiatras certificaron que Rakowitz padecía de esquizofrenia paranoide y que nunca había consentido en tomar medicamentos psiquiátricos. En 2004, un jurado consideró que Rakowitz ya no era peligroso, pero decidió que todavía estaba mentalmente enfermo y debía permanecer en el Kirby Forensic Psychiatric Center en Wards Island (Nueva York). Ha sido la última vez que se revisó su caso.

¿Y qué fue de Max Cantor?

Pues Max estaba, como decía antes, subyugado por la personalidad y verborrea de Rakowitz, quien le hablaba no solo de su “iglesia” y de drogas, sino también de sus supuestos poderes sobrenaturales, sus planes para matar camellos de Manhattan, o sus citas del Mein kampf de Hitler. Poco después de la entrevista en su casa saltó a la prensa la detención de Daniel y Cantor descubrió quien era realmente el personaje al que había idolatrado. O tal vez no. De repente, Max descubrió que un artículo suyo podía ser el más codiciado del momento. Incluso Rakowitz se acordó de aquel simple periodista freelance y se puso en contacto con él para reclamarle un testimonio a su favor, asegurando que había más personas implicadas en el asesinato de Monika. Y Max cayó en la trampa. Se obsesionó con la historia y decía a todo el mundo que iba a escribir un libro sobre el caso.

El periodista Al Aronowitz escuchó a Cantor, y aunque no le reveló mucho, sí que recogió algunas de las habladurías y conspiraciones de las que Cantor decía conocer por rumores. En ellos se mezclaban sectas satanistas, rituales religiosos y, sobre todo, la implicación de más personas en el asesinato de Monika, asesinato del que Daniel se declaraba inocente (pese a su confesión inicial). La historia incluía la intervención de personas, decía Max, demasiado influyentes, pero asiduas al ambiente bohemio y drogadicto del Lower East Side, tal y como se lo había hechor creer Rakowitz, aunque nunca se pudo probar que alguna persona más estuviese en la casa aquel fatídico día.

Y entonces, el 3 de octubre de 1991, Max Cantor aparece muerto con una jeringuilla de heroína colgando de su brazo. Tenía 32 años. Las teorías conspirativas volvieron a circular con más fuerza, pero ninguna investigación realizada por la policía avaló ninguna de ellas. Todo apuntaba a un accidente cuando Max Cantor intentaba emular a los drogadictos sobre los que decía investigar. Sin embargo, el misterio parece seguir abierto.

AlmaLeonor_LP

 

 

 

 

CINEFORUM SEGOVIA: SUFFRAGETTES

CINEFORUM SEGOVIA: SUFFRAGETTES

Resultado de imagen de suffragette, PELICULA

(Contenido, más o menos íntegro, de mi intervención en el Cineforum que tuvo lugar en el Aula Santa Eulalia de la UVa en Segovia, el 12 de marzo de 2019, gracias a la profesora de la UVA, Eva Navarro)

Tal vez se extrañen de que la autora de un libro sobre la mujer en el siglo XIX esté aquí, en un cineforum cuyo protagonista es el Sufragismo femenino de principios del siglo XX en Inglaterra. Sin embargo, creo que es bastante pertinente si, como digo en mi libro, consideramos el siglo XIX como “el largo siglo XIX”The long nineteenth century… como lo definió el historiador Eric Hobsbawm, un periodo decimonónico que él situó entre 1789, año de la Revolución francesa, y 1914, año del inicio de la Primera Guerra Mundial. La acción de la película transcurre en 1912, y aunque mi libro no llega, ni mucho menos, tan lejos, creo que sí que es pertinente.

Resultado de imagen de suffragette

Este largo siglo XIX de 125 años, compendia una serie de transformaciones socio-políticas que Hobsbawm califica como «la mayor transformación en la historia humana desde los remotos tiempos». Transformaciones que igualmente afectaron a la forma de vida de las mujeres y, sobre todo, a la forma en cómo el mundo femenino se va a apreciar, a describir y a reflejar en el relato histórico desde entonces. También es en este momento donde el feminismo del siglo XX y la historiografía tradicional, instalan el inicio de la lucha por la emancipación femenina.

Así que creo que sí que es pertinente traerlo hoy aquí. Además, como decía el escritor y político Severo Catalina (fue ministro en dos ocasiones y diputado en cortes) «Siempre habrá cosas nuevas que decir de las mujeres, mientras quede una en la tierra» (1858).

VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX, Es, sí, otro libro sobre la mujer, un libro necesario, pienso, porque es un libro, otro libro, donde se reivindica la necesidad de realizar más estudios y más publicaciones sobre la presencia y VISIBILIDAD femeninas, tanto en el espacio público-político, como en la historia, en los procesos de transformación histórica. Es un libro en el que he querido compendiar un buen número de acciones, presencias, estampas cotidianas (y otras quizá no tanto) con las que evidenciar la visibilidad continuada de las mujeres del siglo XIX en un ámbito tradicionalmente considerado como masculino: el espacio público. Un espacio de donde la sociedad burguesa excluye conscientemente a la mujer, en tanto que se consideraba que su papel en la sociedad se circunscribía únicamente al ámbito privado del hogar. Tanto fue así que, por ejemplo, en la Revolución francesa donde las mujeres tomaron un papel más que protagonista, desde las trincheras hasta en los clubes de mujeres, y con la redacción de los derechos de la mujer y la ciudadana de Olympe de Gouges, por ejemplo, una vez que se calman las aguas se les dice que no pueden participar del nuevo orden político: «No es posible que las mujeres ejerzan los derechos políticos», dijo el masón Jean-Pierre-André Amar (1755-1816), Diputado de la Convención y miembro del Comité de Seguridad Nacional, que fue quien auspició, además, el cierre de los muchos clubes de mujeres que se crearon a la luz de la revolución.

Resultado de imagen de suffragette

Otro ejemplo lo vemos en el trabajo femenino fuera del hogar, especialmente el de las fábricas, iniciado tempranamente en la Revolución industrial inglesa y que se extiende a toda Europa y hasta a Norteamérica muy rápidamente. Pues bien, esto no significó, ni mucho menos, una fórmula de emancipación para ellas (como sabemos, eso cambia radicalmente tras la primera guerra mundial y se acentúa durante la segunda). El efecto que a partir de la segunda mitad del siglo XIX va a producir en las esposas (y además en todas ellas, aunque no trabajen fuera de casa) es el de un mayor confinamiento en el hogar, ya que el trabajo femenino fabril evidencia mucho más la separación real entre las esferas pública (el lugar de trabajo) y privada (la casa, el hogar) y, según Mary Nash, el mundo obrero también acepta, y se autoimpone, el discurso de la domesticidad. El obrerismo de 1884 denunciaba el trabajo femenino como una actividad de influencia funesta sobre la moral y la higiene. Y también se consideraba un peligro social el que una mujer fuese económicamente autosuficiente, una «subversión del orden fundamental de la familia y una amenaza al poder jerárquico del marido», según publicaba en octubre de 1884 el periódico La Democracia. En tiempos de precariedad laboral, la discriminación parece ser la más fácil de las soluciones. Entonces eran las mujeres, ahora son los inmigrantes.

Cuando las mujeres protagonistas de esta película llegan a realizar protestas por unas mejores condiciones de trabajo en la fábrica de una forma pública… y, sobre todo, cuando llegan a manifestarse y tomar partido de una forma política (y violenta incluso) por la lucha por el sufragismo femenino, no lo hacen por una especie de “iluminación infusa”, ni empujadas por las arengas de una sola mujer… Fue muy largo el camino de reivindicaciones hasta llegar a este momento y muchas las circunstancias que las llevaron a ello.

Resultado de imagen de suffragette

Se suele tomar como punto fundacional del FEMINISMO como movimiento social la declaración de Seneca Falls de 1848 (EEUU), liderada por las abolicionistas y feministas, Elizabeth Cady Stanton (1815-1902) y Lucretia Mott (1793-1880), cuando 68 mujeres y 32 hombres aprueban un manifiesto de 12 puntos (decisiones) en los que, por cierto, el nº 12, el que hablaba del voto femenino contó con una mayoría simple de aprobación frente a la mayoría absoluta con los que contaron el resto de puntos… pues bien, antes de esa declaración, hubo ya, al menos, dos manifiestos femeninos por la igualdad de derechos con respecto al sexo masculino: La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (1791), de la francesa Olympie de Gouges que mencionaba antes, y la Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792) de la inglesa Mary Wollstonecraft… Así que hasta llegar al momento en el que se centra la película, en el año 1912, existía ya una larga historia de lucha femenina… y aquí quiero incluir las manifestaciones norteamericanas desde inicios de siglo, sobre todo las sucedidas  después del 25 de marzo de 1911, que es cuando ocurrió el incendio en la Fábrica de camisas ‘Triangle Waist Co.’ de Nueva York, que se saldó con la muerte de 146 personas, 123 de las cuales eran mujeres, la mayoría muy jóvenes, de entre 14 y 23 años de edad (inmigrantes europeas en gran número) y que dio origen a la celebración del día 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” (ver mi artículo en HELICON, “Violeta es nombre de mujer”).

Pues bien, se considera también que la culminación de ese camino del feminismo sufragista hay que situarlo en 1948 con la inclusión del voto sin discriminación de sexos como uno de los derechos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dictada en este año. Así que son, al menos desde 1848 con Seneca Falls, cien años de lucha, y digo al menos, porque como sabemos no en todas partes se logró ese derecho femenino al voto en ese año de 1948… y hay todavía  hoy lugares donde las mujeres no pueden votar, entre otras restricciones políticas y sociales de derechos por razón de sexo.

Resultado de imagen de suffragette

En realidad el sufragismo siempre ha sido objeto de controversia. Hay que tener en cuenta que en estos momentos la reivindicación del sufragio en prácticamente toda Europa no era una lucha únicamente femenina, ya que en el siglo XIX los derechos políticos estaban reservados solo a una élite participativa, que se consideraba a sí misma como la única con la capacidad social, educativa y económica suficiente como para ejercer tal papel director. Y esa idea estaba tan arraigada en la sociedad, que ni hombres ni mujeres se planteaban un escenario alternativo. O al menos, no la mayoría. El discurso de la domesticidad se centró durante todo el siglo en la insistencia de la incapacidad racional de la mujer para ejercer derechos políticos y ni siquiera la honda conciencia de muchas de ellas de esta nefasta realidad hizo que este estado de cosas cambiase hasta mucho tiempo después.

Resultado de imagen de emily davison

Se da la paradoja de que las Constituciones españolas del siglo XIX (la de 1845 y la de 1876), no recogían en sus leyes electorales la expresa prohibición del voto femenino, sino que únicamente se otorgaba el derecho al voto a una cierta categoría de ciudadanos: profesionales y contribuyentes económicos a la sociedad. Sin embargo, ninguna mujer, aun pudiendo haberlo hecho con un carácter censitario, porque algunas mujeres cumplían los requisitos económicos establecidos por la ley, pues ninguna ejerció tal derecho. Únicamente la Constitución de 1890 hace constar expresamente el sufragio masculino al declararlo universal y cuando se establece, pues se origina una nueva paradoja. Como dice Catherine Jagoe, este discurso, esta utilización doméstica de la capacidad política de la mujer, «se convirtió en un arma de doble filo para la propia burguesía, ya que con ella se evitaba que las propias mujeres de la burguesía participaran en un sistema que en cambio admitía a los varones del proletariado».  Una paradoja más de esta sociedad burguesa que, pese a todo, es en la segunda mitad del siglo cuando consigue afianzarse en su hegemonía social.

Resultado de imagen de suffragette

De ese tipo de paradojas es de lo que hablo en mi libro sobre la mujer, sobre el espacio público burgués y sobre el siglo XIX. Y una cosa es segura… el siglo XIX no fue un siglo agradecido para la mujer, pero…

La nueva sociedad que despertaba al albur del poder burgués, quiso encorsetar a la mujer en un ideal de vida doméstica que exigía también un ideal de clase, pero al tiempo que esa domesticidad y el ideal burgués marcaban una clara diferencia entre espacio privado y espacio público, reservando para la mujer únicamente un papel dentro de la esfera doméstica, al mismo tiempo, decía, también se la mostraba como un valor público: «la exigente sociedad la reclama sin cesar, como el teatro a la actriz que ha contratado», decía Gertrudis Gómez de Avellaneda, la gran dama de las letras del XIX, en un tiempo en el que se consideraba a la mayoría de las autoras femeninas “escritoras de la domesticidad”.

Resultado de imagen de suffragette

La gran paradoja de esta concepción burguesa de la mujer se encuentra en la contraposición decimonónica de espacio público y privado. Cuando hablo de espacio público me refiero al que es definido por Jürgen Habermas como un espacio, físico o imaginario, en el que se desarrolla lo que él llamaba la esfera de lo público y como contraposición al dominio de lo privado, decía él, cuyo acceso es restringido por el propio individuo. «La esfera pública», era definida por Habermas, como ese lugar donde cobran importancia la interacción social y cívica y el debate público-político, elementos todos ellos legitimadores de la vida en comunidad de una sociedad. ¿Qué alcance tenían las mujeres en ese espacio? En realidad, muy poco.

En el caso de las sufragistas que hemos visto en el filme, la calle y la fábrica son los lugares físicos donde expresaron esa opinión público-política, aun accediendo con muchas dificultades a ellos en los inicios del siglo XX, en realidad, los estertores del “largo” siglo XIX. Decía Habermas que «a la luz de lo público todo se manifiesta tal como es, todo se hace a todos visible». ¿Era entonces la mujer visible, si no podía acceder libremente a esos espacios físicos o imaginarios? Pues sí. Lo era. Por eso se la critica, se la trata de ocultar y se la denigra.

Resultado de imagen de suffragette

En contraposición, el espacio privado, decía Habermas, es ese espacio, físico o interior, cuyo acceso es restringido por el propio individuo (Incluso el diccionario de la Real Academia define lo privado como aquello que se realiza de manera individual, o sea, de forma particular por parte de cada individuo o, a lo sumo, en presencia de pocos y de confianza, de forma familiar y domésticamente, dice concretamente el diccionario de la RAE)… es un espacio que tiene que ver con la capacidad de control, poder o dominio, que posee un individuo sobre él, adquiriendo así el carácter de privativo, pero ¿de verdad pensamos que el hogar, el ámbito doméstico al que se confina a la mujer, era un espacio “restringido”, “privativo” suyo, un espacio tan femenil donde solo la mujer controlaba su acceso? Pues Tampoco. Incluso calificándola de ángel del hogar, la titularidad de ese hogar no le correspondía, sino que se le concedía al marido.

La sociedad burguesa de este tiempo va a recrear un espacio público acorde con esta nueva sociedad hegemónica en la que prima lo visible, lo evidente, lo público… transforma las ciudades según sus necesidades de sociabilidad, ampliando avenidas, construyendo parques y jardines de esparcimiento, levantando teatros, edificios de la ópera, hipódromos, cafés y terrazas… y también hogares muy diferentes a los que se podían ver en siglos anteriores… Hogares con una alta exposición pública… instituye su propio hogar como elemento esencial de su proyección social pública… La casa familiar se socializa: se recibe en un despacho, hay una sala para atender a las visitas, un salón de festejos y reuniones, un comedor para eventos, una sala de retratos, álbumes de señoritas, con fotos, poesías y dibujos, hay bibliotecas que se exhiben, un cuarto de curiosidades y recuerdos de viajes….

Imagen relacionada

La sociedad burguesa dota a sus mujeres de una importante presencia visible en los esos nuevos espacios públicos de sociabilidad que mencionaba antes (y donde la moda se va a convertir en un elemento imprescindible para ese modelo social), y aunque proclama que el lugar de la mujer está en el hogar, aunque proclama que ella es el “ángel del hogar”, lo cierto es que ese hogar entra a formar parte del mismo espacio público del que se quiere excluir al sexo femenino. Una nueva paradoja.

Los resquicios que dejan abiertos estas paradojas son las que van a permitir a las mujeres poner todo su empeño en demostrar, con su visibilidad, presencia y hasta protagonismo, que han de ser reconocidas como parte imprescindible de esa nueva sociabilidad burguesa. Recojo en el libro que lo hacen de dos formas: por un lado lo que he llamado “incursiones sociales” realizadas dentro de los escasos márgenes que deja entreabiertos la sociedad burguesa (entrarían en este grupo la educación, la literatura, la participación cultural y social que se ha descrito antes…) y por otro lado lo que he llamado, de acuerdo con Elena Fernández García, una Transgresión Total, transgresiones públicas entre las que podríamos incluir revoluciones, arengas, protestas, misivas políticas, influencias, actuaciones políticas…

Resultado de imagen de suffragette

Es en este sentido en el que la segunda mitad del siglo XIX adquiere una importancia capital en el reconocimiento del papel de la mujer en ambas esferas, la privada y la pública. La historiadora Mary Nash reivindica una historia de la mujer «en toda su complejidad», es decir, teniendo en cuenta no solo un rol cerrado circunscrito a la esfera doméstica, sino también, atendiendo a la proyección pública de esa actuación femenina familiar en el contexto económico-social en el que se inserta.

Este libro se inscribe en este tipo de reivindicación, porque poco se ha tenido en cuenta como factor de influencia social y política en la historia, toda la labor femenina en una esfera que, estando localizada en un espacio tan concreto como el hogar, puede llegar a tener una alta proyección pública, bien por la propia actuación de la mujer como protagonista, bien por el ascendente que pudiera ejercer en el varón titular de ese espacio doméstico (que es lo que le reconocía expresamente la propia sociedad burguesa), bien por la propia influencia de la vida doméstica en los procesos sociales burgueses. «La mujer jamás fue totalmente pasiva, ignorante y subordinada», como afirma Mary Beard

Resultado de imagen de suffragette

La mujer era VISIBLE en la sociedad, o mejor dicho, no era invisible, sino que se la ha invisibilizado, se la ha obviado, pero nunca ha sido invisible… Hay que reivindicar el hecho de que la mujer, siendo VISIBLE, ha sido premeditada y conscientemente invisibilizada, olvidada, discriminada a conciencia, sabiendo muy bien lo que se hacía… Y hemos de aceptar esa VISIBILIDAD tantas veces condenada por dos razones: primero, para conceder el necesario valor a esas actuaciones femeninas en el espacio público, y segundo,  para dejar claro que la discriminación femenina ha sido consciente. Son las mujeres las que históricamente han evidenciado con su presencia y VISIBILIDAD, lo que un hogar representa. Esta paradoja ha sido nuestro logro y nuestra condenación.

Permitidme acabar con lo que dijo la feminista Charlotte Despard, ya con 87 años en 1928 al aprobarse la equiparación de la edad de voto femenina a la masculina: “Jamás pensé que vería la concesión del voto. Pero cuando un sueño se hace realidad, hay que ir a por el siguiente”.

Resultado de imagen de suffragette

* La palabra Suffragettes fue empleada durante los inicios del siglo XX como una forma despectiva de titular a las mujeres que pedían el voto femenino de una forma activa, política y hasta violenta. Fue utilizado por primera vez en el periódico “Daily Mail” en 1906, para distinguirlas de las sufragistas más moderadas y como un intento de dividir el movimiento. Aunque el término “Suffragette” no tiene traducción exacta en español, podemos entender la intención si la equiparamos con la dualidad actual entre “feminazis” y “feministas”.​

** La película Suffragettes” está basada en las protestas de las mujeres inglesas en los inicios del siglo XX y sobre todo las acciones realizadas en ese año de 1912. No todas sus protagonistas son reales, aunque si reflejan actitudes de multitud de mujeres anónimas que militaron en el movimiento sufragista. Es el caso de la protagonista, Carey Mulligan, que interpreta a Maud, una mujer trabajadora y oprimida en su propio hogar. También el papel que interpreta Helena Bonham Carter (Edith Ellyn) es ficticio, pero su papel está basado libremente en tres mujeres importantes en estos momentos, Edith Garrud (1872–1971, una de las primeras instructivas profesionales de artes marciales en el mundo occidental), Edith New (1877-1951, una de las primeras sufragistas en usar el vandalismo como táctica) y Mary Leigh (1885–1978, otra activista política y sufragista inglesa pionera en emplear las acciones violentas como protesta). New y Leigh  fueron encarceladas por sus actos pero recibieron pleno apoyo de las demás sufragistas como nueva forma de protesta para hacer escuchadas y ambas salieron como unas heroínas de la cárcel. Personajes reales que aparecen en la película son los papeles interpretados por Meryl Streep como Emmeline Pankhurst (1858-1928) y Natalie Press como Emily Wilding Davison (1872-1913), la mujer que falleció al ser arrollada por el caballo del rey George V en el Derby de 1913.

Mª del Pilar López Almena
Segovia, 12 de marzo de 2019

SUFFRAGETTES

SUFFRAGETTES

Como he venido contando por las redes sociales (Facebook, Instagram y Linkedin), mañana martes participaré en un cineforum sobre la mujer con la película “Sufragistas” (2015,  Sarah Gavron), que se llevará a cabo en el Campus de Segovia de la Universidad de Valladolid (UVA). Tendrá lugar a las 10:45 de la mañana (en el cartel inicial la hora era errónea).

Me hace mucha ilusión participar en este evento porque será la primera vez que hable de mi libro VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX, y espero que resulte interesante.

AlmaLeonor_LP