Maquiavelo

MAQUIAVELO Y MAQUIAVELISMO

 

La primera vez que leí y estudié a Maquiavelo cursando la asignatura “Teoría y Filosofía Política” en mi anterior carrera, el profesor nos resaltó el siguiente párrafo del capítulo III:

 

Otro buen remedio es mandar colonias a uno o dos lugares que sean como llaves de aquel Estado;(…) En las colonias no se gasta mucho, y con esos pocos gastos se las gobierna y conserva, y sólo se perjudica a aquellos a quienes se arrebatan los campos y las casas para darlos a los nuevos habitantes, que forman una mínima parte de aquel Estado. Y como los damnificados son pobres y andan dispersos, jamás pueden significar peligro; y en cuanto a los demás, como por una parte no tienen motivos para considerarse perjudicados, y por la otra temen incurrir en falta y exponerse a que les suceda lo que a los despojados, se quedan tranquilos.

 

El comentario del profesor hacía referencia a la dimensión actual de este pensamiento, comparandolo con las actuaciones del gobierno de Israel en los territorios ocupados. Esta actualización de un mensaje difundido en el siglo XVI me obligó a leer el libro completo, y aún lo releí otra vez hace unos 5 años. Esta ocasión, es, por tanto, la tercera vez que leo “El Principe”, de Nicolás Maquiavelo.

Pero esta vez es muy distinta a las anteriores. Sé algo más de Historia de lo que sabía entonces. La lectura del libro y los comentarios acerca del libro y de su autor me han permitido acercarme más a la obra y a su alcance.

 

CONTEXTUALIZACION

Es importante detenerse un momento en la dedicatoria de “El Principe”. En ella se descubre que hay que partir de la base de que Maquiavelo lo que intenta es  “congraciarse” con Lorenzo de Médicis: “Deseando, pues, presentarme ante Vuestra Magnificencia con algún testimonio de mi sometimiento…”. Para ello le presenta lo mejor que tiene: “no he encontrado entre lo poco que poseo nada que me sea más caro o que tanto estime como el conocimiento de las acciones de los hombres (…y que…) he encerrado en un corto volumen, que os dirijo”. Todo con el ánimo de que un Médici reconozca “cuán inmerecidamente soporto una grande y constante malignidad de la suerte”, y ésta le sea cambiada, claro.

No estamos, pues, ante una obra de alcance histórico, ni un compendio histórico de la ciudad de Florencia, no parecen esas sus motivaciones. Es una obra destinada a recuperar el favor político que Maquiavelo ha perdido tras el paso de Savonarola (y sobre todo de Soderini) por el gobierno de la República. Es una obra personal, y con un contexto territorial definido, Italia, y sobre todo, Florencia.

Una vez que ha dejado sentada esta intención, su proposición es la de que “Vuestra Magnificencia llegue a la grandeza que el destino y sus virtudes le auguran”. Es decir, que un Médici llegue a dirigir Florencia con la “virtu” que a un gran Príncipe corresponde. Pero no sólo eso.

Maquiavelo llora por Italia, por Florencia. Se lamenta de una situación extrema del poder en una Italia asolada por las más absolutas de las desgracias, una Italia que está “más esclavizada que los hebreos, más oprimida que los persas y más desorganizada que los atenienses; que careciera de jefe y de leyes, que se viera castigada, despojada, escarnecida e invadida, y que soportara toda clase de vejaciones”. En “El Príncipe” Maquiavelo relata todas esas desdichas de Italia y de Florencia (hace sobre todo un repaso en el capitulo VII). Se lamenta de las invasiones extranjeras y de las vanidades italianas que han llevado a pactos y alianzas nada convenientes. De todo ello quiere que un Médici tome nota y se lance a sacar a Florencia del escarnio recibido, de la mansedumbre política y diplomática practicada en la época anterior porque “a todos repugna esta dominación de los bárbaros. Abrace, pues, vuestra ilustre familia esta causa con el ardor y la esperanza con que se abrazan las causas justas, a, fin de que bajo su enseña la patria se ennoblezca”.

Y para que esta labor sea posible se dispone a analizar y presentar ante los ojos de Lorenzo de Médicis, aquello que mejor conoce Maquiavelo, el Estado.

 

EL ESTADO

La idea central de Maquiavelo es el Estado. Un estado que pertenecía al ideario florentino desde que Lorenzo el Magnífico escribiera que “Nadie puede vivir en abundancia en Florencia sin contar con el Estado”. Es el Estado como centro y eje de la política de Florencia, como centro y eje de la política Médicis. El Estado que Maquiavelo ha ido observando en sus viajes por Europa durante su etapa como diplomático de la República; el Estado al que Maquiavelo aspira para Florencia, un modelo cuyo conocimiento ha “adquirido gracias a una larga experiencia de las cosas modernas y a un incesante estudio de las antiguas”, una expresión que por lo visto alude a lo que Cristina de Suecia definía como “las dos escuelas de los grandes hombres”, la experiencia y el estudio. Es, en fin, un Estado pensado para la situación italiana.

Durante los capítulos siguientes se dedica Maquiavelo a definir los distintos tipos de Estado italianos: Repúblicas y Principados. Paul Larivaille (“La vida cotidiana en la Italia de Maquiavelo”) explica que la diferencia entre todas las formas de poder en Italia es más una “diferencia de grado” que no de “naturaleza”. Efectivamente, como dice Larivaille, “oscila entre un poder teóricamente repartido entre la oligarquí, pero en la práctica acaparado por unas cuantas familias (cuando no por una sola como los Médicis), y de un poder personalizado, pero de hecho, compartido también con la oligarquía”. El reparto del poder en Italia tenía poco que ver con las iniciativas de Estado Moderno que ya se habían empezado a poner en práctica en Europa, sobre todo en la España de Fernando el Católico.

Como ya apunté en otra ocasión me resulta muy curioso que la definición de Estado, tal y como se va a ir perfilando en los siglos siguientes, parta de Maquiavelo y de un contexto, el italiano, tan lejos de la idea europea de Estado .

Italia se compone de una suerte de ciudades-estado con un dominio personalizado y una supremacía comercial y estratégica importante que hacía que las “alianzas y rivalidades” (tanto entre Estados, como en el seno de éstos) estuviesen marcadas por las distintas facciones oligárquicas. Estas rivalidades hacían que el ejército fuese una pieza importante en el ejercicio del poder, pero era un ejército mercenario, contratado, algo de lo que también Maquiavelo se queja en “El Príncipe” cuando dice que es mejor que un dirigente “se rodee de armas propias; porque no puede haber soldados más fieles, sinceros y mejores que los de uno” (capitulo XXVI)

La concepción del Estado de Maquiavelo se basa en su absoluta convicción de que la naturaleza del hombre es perversa y egoista: “de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro”. Así que partiendo de esta premisa, sólo un Estado fuerte puede conseguir la felicidad de sus subditos, que son aptos para ser manipulados, aunque para ello el Príncipe deba ser más temido que amado: “los hombres tienen menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo que no se pierde nunca

Es una concepción del Estado absolutamente alejada de la condición moral del poder. No es necesaria la moral para ello, sino un realismo práctico alejado de los avatares de la fortuna y apoyado en su “virtú” personal y en la “virtud de un espíritu italiano” propio de sus soldados (aquí vuelve a contradecir su definición única de la naturaleza humana, además de la “virtú” del Principe, alaba la virtud de los soldados italianos). Un nuevo Estado en suma.

En este sentido Jean Touchard ("Historia de las Ideas Políticas") afirma que Maquiavelo traspasa el papel de simple testigo de su tiempo, porque en su obra “expulsa de la política toda metafísica y corta de una manera radical, el vínculo entre la Ciudad de Dios y la Ciudad de los Hombres”, la tesis Agustiniana vigente durante toda la Edad Media. Es un paso importante en una Europa que avanza.

Pero también la concepción del Estado de Maquiavelo se basa en una suerte de “recetas” para esquivar la mala fortuna, utilizando como modelo a César Borgia. Si en los primeros capítulos muestra como pueden ser las formas de gobierno y como alzarse en el poder, en los siguientes relata pormenorizadamente como vencer los engaños de la fortuna para asentar el poder del Príncipe en el Estado. El Príncipe goza del favor de poseer una “virtú” (“grandeza y nobleza de espíritu”), que junto a las enseñanzas proporcionadas por Maquiavelo, le llevarán al poder más excelso.  Jean Touchard duda de la grandeza del modelo ensalzado en “El Principe” (César Borgia) y recrimina a Maquiavelo que se valga del papel de la “fortuna” en la Historia para explicar, de manera un tanto fácil, el fracaso final de Cesar Borgia.

Además en esta concepción del poder del Estado y del poder de la propia Florencia, trasciende la idea de que más allá de la grandeza de la República, Maquiavelo aspira a que, por medio de un Principe Médicis, se llegue a reformar y unificar toda Italia. Una idea que Jean Touchard califica de químerica, pero que pone ya en el sentido de la polítca de Savonarola y que desarrollarán otros humanistas con sed de universalismo como Pico de la Mirándola o Marsilio Ficino. Se vuelve a vislumbrar aquí un modelo de Estado muy lejos del acostumbrado en Italia, y más cercano a los modelos que el propio Maquiavelo admira y envidia, “la solidez de Estados Nacionales como Francia o España, a pesar de que descubre en ellos barbarie feudal”, en palabras de Touchard.

Sin embargo no está claro en su obra si este Estado ha de ser un Principado o una República. Hay que dirigirse entonces a los “Discursos sobre la primera década de Tito Livio” donde sigue condendando el Principado de César (como lo hace ya en “El Príncipe”) y exaltando la Roma Republicana, pero aboga por un tipo mixto de gobierno, lo que confiere al Estado más solidez y estabilidad: “El Príncipe, los grandes y el pueblo gobiernan conjuntamente el Estado”. Sin embargo este modelo está ya agonizante en Italia como señala Touchard y Europa se encamina a un modelo nuevo de Estado lejos de las repúblicas urbanas. Por eso, aunque defiende la aplicación de la República, pide a un Médicis que conserve (a título transitorio) el poder principesco. Un oportunismo necesario, dice Touchard, una dictadura legal.

Guicciardini, sucesor de Maquiavelo, pero con quien marcaba diferencias (por ejemplo en cuanto a la Religion), coincide en esta idea y apunta la “excasa diferencia entre las Repúblicas y las Tiranías”, ya que no existe un poder legítimo en cuanto a que está supeditado a la forma de ser de su dirigente y ya una vez instalado en el poder del Estado, era ilimitado. Para Maquiavelo, el dirigente lo es en exclusiva, ejerce la autoridad sin compartir el poder, su papel es decisivo como legislador, y todo ello en virtud de la Razón de Estado. De ahí que se haya tachado el modelo de Estado maquiavélico de precursor de los Totalitarismos.

 

EL PRINCIPE EN LA ACTUALIDAD

Ya comenté al principio que la primera impresión que tuve de esta obra fue la de antecesora de las modernas colonias israelies en los territorios ocupados en Palestina. No era una buena impresión, desde luego, pero tampoco era totalmente exacta, habida cuenta de que esa práctica ya era usada por los Asirios en la antigüedad.

Pero la cuestión es interesante porque sí que marca un paralelismo de forma, pero no de fondo. Es indudable que en la actualidad las consignas de Maquiavelo no pueden tener cabida, además de por la contextualización italiana antes aludida, por el avance que en cuanto a definición de Estado se ha alcanzado. Las colonias israelíes están completamente fuera de toda legalidad internacional en la actualidad, aunque se sigan manteniendo.

Pero el reduccionismo de las tesis de Maquiavelo es evidente. Tal y como comenta Javier Peña Echeverría, “la imagen maquiavélica de El Príncipe, acuñada por el antimaquiavelismo de la Contrarreforma, reduce su teoría a la tesis de que el fin justifica los medios”.  Para Maquiavelo, según este autor, la política “arraiga en un espacio de conflicto y no de consenso”, lo que choca frontalmente con la concepción actual del poder, “normativa, racional y pacífica”.  La obra de Maquiavelo es una muestra de las “tensas relaciones entre política y moral”, un problema que aún tenemos que afrontar, según Echeverría, y ahí es donde puede radicar su actualización.

En el momento renacentista, la gran aportación de Maquiavelo fue la de “rechazar deliberadamente una gran cantidad de nociones medievales todavía vivas (… y…) limpiar el terreno en el que se edificarán construcciones nuevas “ (Jean Touchard), una labor que las modernas interpretaciones de las concepciones de Maquiavelo, no suelen tener en cuenta.

El concepto de “maquiavélico” se ha quedado instalado en nuestro acerbo cultural como un calificativo despótico y autoritario, esa ha sido su universal herencia. Pero también ha conseguido que su contrario, “antimaquiavélico”, no contenga en esencia una significación distinta.  En una reciente entrevista a Manuel Fernández Álvarez, el historiador calificaba al presidente Zapatero como “antimaquiavelico por excelencia”, un apelativo que lejos de resultar benévolo, resalta como incorrecta, errónea e inapropiada, una “excesiva blandura” en la práctica política.

 

Petrarca: La virtud tomará las armas contra el atropello;

el combate será breve, pues el antiguo valor en los corazones italianos aún no ha muerto”.

(Capitulo XXVI y final de “El Príncipe”)

 AlmaLeonor.

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1.978

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA

Las elecciones del 15 de junio de 1977, con la concurrencia de todos los partidos políticos legalizados, formaron las nuevas Cortes constituyentes españolas. El 18 de noviembre de 1976 estas Cortes aprueban la Ley para la Reforma Política, aprobada por los españoles en Referéndum el 15 de Diciembre de ese mismo año.

Adolfo Suarez, como Presidente del Gobierno, protagonizó la etapa de la transición desde su elección en 1.977 hasta su dimisión en 1.981. Durante la Transición española, las Cámaras de las Cortes (Congreso y Senado), eligieron la Comisión Constituyente del Congreso, que a su vez designó la Ponencia integrada por los Diputados Gabriel Cisneros (UCD), Manuel Fraga (AP), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD), Gregorio Peces-Barba (Socialistas del Congreso), José Pedro Pérez Llorca (UCD), Miguel Roca Junyent (Minoría Catalana) y Jordi Solé Tura (Grupo Comunista). Empezaba así la historia del texto de nuestra jóven Constitución Española, que concluyó (tras recibir el primer borrador más de 3.100 enmiendas) con su aprobación mayoritaria por los españoles en el Referéndum del 6 de Diciembre de 1.978.

 

“Importante es el paso que acabamos de dar en la evolución política que entre todos estamos llevando a cabo. Importante es la aprobación de una Ley básica como la que hoy he sancionado y que constituye el marco jurídico de nuestra vida común; pero pensemos que la ruta que nos aguarda no será cómoda ni fácil, y que, al recoger el fruto de la etapa que se cierra, debemos abrigar también la ilusión de no desfallecer en nuestro empeño, el propósito de no ceder terreno al desánimo y la seguridad de mantener el pulso necesario para sortear escollos y dificultades.

Porque si los españoles sin excepción sabemos sacrificar lo que sea preciso de nuestras opiniones para armonizarlas con las de otros; si acertamos a combinar el ejercicio de nuestros derechos con los derechos que a los demás corresponde ejercer; si postergamos nuestros egoísmos y personalismos a la consecución del bien común, conseguiremos desterrar para siempre las divergencias irreconciliables, el rencor, el odio y la violencia, y lograremos una España unida en sus deseos de paz y de armonía.

(Discurso de Promulgación Pronunciado por S. M. el Rey Don Juan Carlos I,

ante las Cortes, el 27 de Diciembre de 1978)

 

Hoy se cumplen pues, 29 años de su aprobación y entrada en vigor.

Estudié la Constitución Española durante mi etapa de opositora. Consta de un Prámbulo, un Título Preliminar, diez Títulos, cuatro Disposiciones Adicionales, nueve Disposiciones Transitorias, una Disposición Derogatoria, y una Disposición Final. Lo estudiamos concienzudamente, pero también encontrando momentos para del debate, con textos complementarios; y momentos para la distensión, como con la pregunta acerca de la capitalidad de españa, cuya respuesta, según la Constitución, es “la villa de Madrid”, y no simplemente Madrid, un error en el que todo opositor novato solía caer.

 

TÍTULO PRELIMINAR

Artículo 1

1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Artículo 2

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Artículo 3

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Artículo 4

1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.

2. Los estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.

Artículo 5
La capital del Estado es la villa de Madrid.

 

De todo ello, dimos buena cuenta en las clases preparatorias de las oposiones durante los 2 años a los que me dediqué a ello. Tuvimos la suerte de contar con una profesora de Derecho que nos hizo entender el espíritu de la Constitución a base de debates abiertos en los que se discutían los diferentes artículos además de aprenderlos. Trabajamos en aquella época incluso los textos de la Comisión Constituyente y algunas de la Enmiendas presentadas para que nuestro conocimiento de la Constitución fuese lo más amplio posible y no se quedase en un mero ejercicio mnemotécnico, el necesario para aprobar una oposición. Fueron unas clases fructíferas.

El Título que más debatimos en aquellas clases fue el TITULO – I : “De los Derechos y Deberes Fundamentales” , sus cinco Capítulos y todos sus Artículos, del 10 al 55.

 

Artículo 10

1. La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social.

2. Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las materias ratificados por España.


Son artículos que hoy cobran especial relevancia, al hacer referencia a cuestiones  de plena actualidad como los derechos de los extranjeros residentes en España (Artículo 13); la igualdad ante la ley sin discriminación ninguna “por razón de nacimiento, raza, sexo, religion, opinion o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (Artículo 14); la libertad religiosa y de culto (Artículo 16) haciendo además referencia a que “ninguna confesión tendrá carácter estatal” (punto 3); las garantía a la intimidad y propia imagen (Artículo 18); libertad de expresión (Artículo 20); y también los deberes de los españoles, sobre todo en lo referente a la contribución tributaria (Artículo 31), y a la defensa del territorio, en las dos formas contempladas por la Constitución, la militar y la civil (Artículo 30).

 

Artículo 32

1. El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.

2. La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.

 

Especial relevancia ha cobrado este artículo en los últimos años. Recuerdo el debate en clase y recuerdo perfectamente que surgió el tema de la homosexualidad y el divorcio. En el segundo caso todo el mundo daba por sentado que el divorcio sería un instrumento más en un estado democrático español, pero casi nadie imaginaba, que se alcanzaría un estado de total libertad de matrimonio entre parejas del mismo sexo. Se hablaba de pleno reconocimiento y no discriminación, sí, pero nadie en aquella clase apostó por una cota tan alta. La lectura de este artículo no induce a pensar que “únicamente” se refiere a matrimonios heterosexuales, sino que “el hombre y la mujer”, ambos, según su opción hetero u homosexual, tienen el mismo derecho. Es un logro linguistico de los redactores del texto constitucional.

 

Artículo 45

1. Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

 

Otro artículo de rabiosa actualidad que ya fue mencionado en la Constitución. Una de las razones por las que siempre me ha gustado este Titulo-I de la Constitución es por la inclusión en su texto de la palabra “deber”. Un medio ambiente adecuado es un derecho de todos, pero además todos tenemos “el deber de conservarlo”, algo de lo que frecuentemente se hace caso omiso.

Por último, el Capítulo quinto hace referencia a la “suspensión de los derechos y libertades”. El Artículo 55, ha sido uno de los más mencionados en relación con la lucha antiterrorista, una lucha con la que hemos vivido trágicos y terribles sucesos, como los atentados de Madrid del 11-M y reciente atentado en Capbreton (Francia) del pasado sábado 1 de diciembre, en el que resultaron muertos (el segundo murió ayer en un hospital de Bayona) dos Guardias Civiles. Una lucha pues, que continúa, pero con un penoso debate político lleno de descalificaciones que ha llevado incluso a dividir a las víctimas del terrorismo. Espero sinceramente que la obligada reflexión política que una conmemoración como la hoy ha de dar lugar, termine por hacernos entender a todos que el fin primordial es acabar con un estigma como el terrorismo armado de cualquier índole, y que unicamente con unidad social y política es posible alcanzarlo.

 

Tenía yo 15 años cuando se aprobó la Constitución. Años más tarde, en 1.992, a punto de cumplir 29 años, realicé un exámen para poder acceder a la Universidad por la vía de “Mayores de 25 años”. Uno de los ejercicios propuestos consistía en el desarrollo escrito y valoración de este Título-I de la Constitución. Me lo había preparado. No me resultó dificil. Y pude por fín cursar una Carrera Universitaria. Hoy, 15 años después de aquel ejercicio, voy por la mitad de mi segunda carrera. Y hoy, 29 años después de la Promulgación de la Constitución Española, quiero conmemorar su aniversario en mi página.

Besos. AlmaLeonor

 

 

 

 

 

 

 

La India

Origen del Mundo (Nasadiya)

  1. Entonces no había ni la nada ni la existencia. No había aire entonces ni los cielos por encima. ¿Qué lo cubría? ¿Dónde estaba? ¿Quién lo guardaba? ¿Había acaso agua cósmica, informe en lo profundo?
  2. Entonces no había ni muerte ni inmortalidad, ni había entonces una antorcha ni de día ni de noche. Alentaba el Uno sin aire, de sí mismo sustentado (el que respiraba por sí mismo sin aliento). Este Uno existía entonces y ningún otro.
  3. Al principio sólo había tinieblas envueltas en tinieblas. Todo era tan sólo agua no iluminada. El Uno que empezó a existir, envuelto en nada, surgió al fin, nacido del poder del calor.
  4. En el principio sobre él descendió el deseo, semilla primordial, nacida de la mente. Los sabios que han escrutado sus intimidades con prudencia saben que lo que es, es afín a lo que no es.
  5. Y han lanzado su cuerda sobre el vacío, y conocen lo que arriba existía y lo que existía abajo. Las potencias seminales fecundaron las fuerzas poderosas. Abajo estaba el vigor, y sobre él el impulso.
  6. Pero, después de esto ¿quién sabe y quién puede decir de dónde todo esto procede y cómo sucedió la creación? Los mismos dioses son posteriores a la creación, ¿quién puede en verdad saber de dónde ha surgido?
  7. Cuáles son los orígenes de la creación, él, si la modeló como si no la modeló, él lo sabe, el que la vigila desde el sumo cielo, él lo sabe. O quizá tampoco lo sepa

Rgveda X, 129

 

Brahmana

  1. Hay dos formas de Brahman: con tiempo y sin tiempo. La que fue antes del sol es sin tiempo (a-kâla) y carece de partes (a-kala). La que tiene su origen en el sol tiene tiempo, que tiene partes. De la que tiene partes el año es la forma, y del año nacen todas las criaturas. Producidas por el año crecen, y vuelven a descansar en el año. Por tanto, el año es Prajapati, es tiempo, es alimento, es el nido de Brahman, es Atman. Así se ha dicho:
  2. “El tiempo madura y disuelve todos los seres en el gran Atman, pero el que conoce en lo que el tiempo mismo se disuelve, es el conocedor del Veda”.
  3. El tiempo manifiesto es el gran océano de las criaturas. Se le llama Savitri (“el generador”) vive en él, de él son engendrados la luna, las estrellas, los planetas, el año y las demás. De ellas nace todo esto, y así, cuanto de bueno o malo se ve en el mundo, viene de ellas. Por tanto, Brahman es el Atman del sol, y el hombre debía dar culto al sol bajo el nombre del tiempo.
  4. Algunos dicen que el sol es Brahman y así se dice:
  5. “El sacrificador, la deidad que goza el sacrificio, la oblación, el himno, el sacrificio, Visnu, Prajapati, todo esto es el señor que brilla en ese orbe”

Maitrayana-Brahmana 6º prapathaka.

 

Atman

  1. “Traemé un higo de ahí./ -Aquí está señor./ -Divideló./ -Ya está dividido, señor./ -¿Qué ves ahí?/ – Estas semillas más bien pequeñas, señor./ -De esas, por favor, divide una./ -Está dividida, señor./ – ¿Qué ves ahí?/ Nada en absoluto, señor.
  2. Entonces le dijo: Querido muchacho: eso que es la esencia más fina que tú no percibes, de esa esencia más fina, sale esa gran Nyagrodha. Créeme, querido muchacho, eso que es la esencia más fina, eso es el alma del mundo. Esa es la realidad. Eso es el Atman. Eso eres tú, Svetaketu”.

Chandogya Upanisad, 6,12

 

Itihasa (Comienzo del Ramayana)

 

  1. El asceta Valmiki interrogó a Narada… “¿Cuál es actualmente, en este Mundo, el hombre virtuoso, el hombre fuerte, justo, agradecido, verídico, firme en sus decisiones? ¿Cuál aquél cuya conducta es noble? ¿El que sabe hacerse útil a todos los seres? ¿El sabio, el hábil a quien acercarse es siempre agradable? ¿Quién es el que, dueño de sí ismo, doma su cólera; el lleno de gloria, el extraño a la envidia, y de quien los dioses mismos temen el enojo en el campo de batalla?”

Esta historia santificante, que borra los pecados, que es santa y semejante a los Vedas, aquél que la cuente libre quedará de todas sus faltas. Esta leyenda saludable del Ramayana hace vivir al hombre que la recita, rodeado de sus hijos, de sus nietos y de un numeroso cortejo, y a su muerte magnificado es en el Cielo. El Brahman que la recita adquiere el imperio de la elocuencia; el Ksatriya, el dominio del Mundo; el vaisya ve prosperar su comercio; el propio Sudra, oyéndola recitar, obtiene una situación superior.

  1. “Oyendo las lamentaciones de la hembra del kraunca, añadió: “Ojalá, ¡Oh Nisada!, permanezcas sin hogar durante toda la eternidad por haber muerto a un kraunca cuando se entregaba al amor.”

Apenas pronunciadas estas palabras, reflexionando sobre ellas vino un pensamiento a su corazón: En mi aflicción a causa de este pájaro ¿qué he dicho?… “Estas palabras, atadas mediante padas a sílabas simétricas, acompañadas por instrumentos de cuerda cadenciosamente, puesto que las he proferido a causa de mi aflicción (sóka), que sean una sloka y no otra cosa” (…)

  1. Brahma: “Cuenta la historia entera de Rama, ¡Oh excelente Rsi!, al mundo mismo de ese virtuoso, afortunado y prudente Rama… En tu poema no habrá ni una palabra inexacta. Narra en slokas rimados la historia santificante y maravillosa de Rama. Mientras haya montañas y ríos en la tierra, mientras que los relatos del Ramayana circulen por los mundos, mientras esté en las manos de los hombres la historia de Rama que tú habrás compuesto, otro tanto habitarás las regiones superiores o inferiores de mis mundos”.

 

La identidad de Visnu

  1. “Yo soy el yo en el  núcleo más íntimo de los nacidos./ Soy su comienzo, su medio y su fin./ Soy el comienzo, el medio, el fin de toda creación,/ la ciencia del alma de las ciencias,/ soy la lengua de los que hablan,/ de las letras soy la “A”./ Soy tiempo sin fin,/ soy quien ordena todos los modos,/ soy la muerte destructora,/ soy la fuente de todo lo que es,/ soy la partida de dados del jugador,/ soy la gloria del glorioso,/ soy la victoria, soy el valor,/ soy la bondad del viruoso,/ soy la fuerza de quienes gobiernan,/ soy el conocimiento de los que saben,/ soy la semilla de todo lo que ha nacido…/ Nada puede existir sin mi./ No hay término a mis poderes sagrados …/ Y cuanto es poderoso o afortunado o fuerte/ sale de una parte de mi gloria.

Bhagavad Gita, VII, 7 ss.

¿Qué es la Historia?

La Historia es esa cosa de la que todos hablamos como si fuera una verdad objetiva y de la que en el fondo, desde Heródoto (que era tan olímpico como para detallar, con un par, los debates secretos de Jerjes con sus consejeros), no existen más que versiones, en las que nunca falta una pizca de interesada invención. Todos alegan sus razones, y no sobra escucharlas. Luego, que cada cual juzgue. Al final, el tiempo depositará en la memoria lo que se le antoje y la verdad seguirá siendo propiedad de nadie.

Lorenzo Silva (El Semanal 4 al 11 de noviembre del 2007).

 

 

La Historia, la condenada Historia, nos oprime y ahoga, impidiendo que nos bañemos en las aguas vivas de la Humanidad eterna, la que palpita en hechos permanentes bajo los mudables sucesos históricos (…) Toda la Historia humana es la labor del hombre sobre el ambiente en que vive.

(…) Es una de las concepciones más erróneas la de estimar como los más legítimos productos históricos las grandes nacionalidades, bajo un rey y una bandera. Debajo de esa Historia de sucesos fugaces, historia bullanguera, hay otra profunda historia de hechos permanentes, historia silenciosa (…) Una tormenta puede devastar la isla, hasta hacerla desaparecer, pero volverá a surgir gracias a su basamento. Así, en la vida social se asienta la Historia, sobre la labor silenciosa y lenta de las oscuras madréporas sociales enterradas en los abismos.

(“La Crisis del PatriotismoMiguel de Unamuno)

 

Dicen en Europa que la Historia es el libro de los reyes. Si esto es así, y la Historia se prosigue escribiendo como hasta ahora, cree firmemente que los reyes están destinados a leer muchas mentiras además de las que oyen. No dudo que una relación exacta de los hechos principales de los hombres, y una noticia de la formación, auge, decadencia y ruina de los Estados, darían en breves hojas a un Príncipe lecciones de lo que ha de hacer, sacadas de lo que otros han hecho. Pero ¿dónde se halla esta relación y esta noticia? No la hay, Ben-Bely, no la hay ni la puede haber. Esto último te espantará, pero se te hará muy fácil de creer si lo reflexionas. Un hecho no se puede escribir sino en el tiempo en que sucede, o después de sucedido. En el tiempo del evento ¿qué pluma se encargará de ello sin que la detenga alguna razón de Estado o alguna preocupación? Despues del hecho, ¿sobre qué documentos ha de trabajar el historiador que lo transmita a la posteridad sino sobre lo que dejaron escrito las plumas que he dicho?

“Cartas Marruecas”(Carta LIX) José Cadalso

 

La Guerra de Sucesión Española

LA GUERRA DE SUCESIÓN: LA INSTAURACIÓN DE LOS BORBONES

1. CAUSAS DE LA GUERRA

Carlos-II es el último rey de los Austrias, dinastía Hasburgo. Muere sin descendencia y tiene que testar un candidato al trono. Los dos candidatos que tienen parentesco y opciones para acceder al trono son:

  • FELIPE DE ANJOU, nieto del rey francés Luís-XIV (Dinastía Borbón) y de la infanta española María Teresa de Austria (hija del rey Felipe IV).
  • El Archiduque CARLOS de Austria, nieto de Maximiliano-I, emperador de Alemania. hijo del emperador Leopoldo (y futuro emperador como Carlos-VI), apoyado por la reina Mariana de Neoburgo y el partido austriaco de España,

A pesar de las fuertes presiones, el 3 de octubre de 1700, el testamento de Carlos-II de España permitió el acceso al trono de Felipe de Anjou, con dos condiciones: No reunir nunca las coronas de España y Francia en una misma persona; y no enajenar parte alguna de los territorios españoles. Con esta decisión se produce el cambio de dinastía en España, con la entrada de los Reyes Borbones.

En el siglo XVIII estos Reyes se dedicaron a una política de profundas reformas en todos los campos con la intención de devolver España a un lugar destacado entre las potencias europeas.  Van a ser:

  • Felipe-V (1700-1724 y 1724-1746).
  • Luís-I (1724).
  • Fernando-VI (1746-1759).
  • Carlos-III (1759-1788).
  • Carlos-IV (1788-1808).

El heredero de Carlos-II, Felipe de Anjou, ya Felipe-V, viene a España en el 28 de enero de 1701 y será bien acogido en Castilla, pero en Cataluña será rechazado. La oposición en Europa será mayor. Inglaterra se va a oponer a que un Borbón sea rey de España porque teme que se forme una unión de dos grandes imperios y que ello suponga la ruptura del equilibrio político. Inglaterra declara la Guerra a España y Francia, y a Inglaterra se le unen Portugal, Holanda y Austria, formando la Gran Alianza (La Haya, 1701) que pronto contó con Dinamarca, la mayor parte de los príncipes alemanes, y Prusia; más tarde se unirá Saboya. La Gran Alianza declaró la guerra a España y Francia (a los Borbones) el 15 de mayo de 1702. Estos enfrentamientos tendrán repercusiones no sólo en Europa, sino que también afectan a los imperios comerciales ya que se busca el control de América.

En lo que respecta a España, Castilla, aunque contó con alguna oposición, apoyó a Felipe V, mientras que Cataluña y Valencia (desde 1705) y Mallorca y Aragón (en 1706), temerosos del centralismo Borbónico, se declararon decididos partidarios del Archiduque Carlos de Austria, quien desembarcó en Barcelona en 1.706, y comenzó a ejercer como monarca efectivo. Los aliados ingleses proclaman Rey al Archiduque con el nombre de Carlos-III y Felipe V se vio obligado a salir de Madrid. Esta posición va a ser el detonante de la guerra.

 

2. EVOLUCIÓN DE LA GUERRA

Los aliados desde el principio van ganando la Guerra, y en 1704, batallones de ingleses y portugueses llegan hasta Madrid. También se toma la Isla de Menorca y el Peñón de Gibraltar. Los españoles y franceses no pueden reaccionar porque entre 1703 y 1710, Francia vivió una de sus peores épocas, con hambrunas, epidemias, motines… y casi no entra en Guerra. Desde Cataluña se lanzan ataques contra Castilla. En 1.707 la Guerra parece decantarse del lado Borbón con la Batalla de Almansa.

Felipe-V, gracias a la lealtad de Castilla, salvó la situación. Los ejércitos hispano-franceses, dirigidos por el Duque de Berwick, derrotaron a las tropas aliadas mandadas por Lord Galloway en la Batalla de Almansa (1707), sometiendo a casi todo el reino de Valencia. En castigo por la adhesión de Aragón y Valencia al Archiduque, Felipe-V abolió sus fueros (los de Cataluña lo fueron en 1716).

La situación se agravó en 1709 con la rendición de algunas plazas francesas. Luis XIV casi abandonó a su nieto, pese a lo cual Felipe-V continuó el esfuerzo militar, y aunque sufrió el revés de Almenara, obtuvo los éxitos de Brihuega y Villaviciosa (1710), que le abrieron el camino hacia Cataluña.

En 1.711 a la muerte del Emperador José, hermano del Archiduque Carlos, éste accedió a tal dignidad, por lo que las potencias aliadas temieron que se pudiera reconstruir la situación geopolítica del emperador Carlos-V (I de España), y que se rompiera el sistema de equilibrio. Así se llegó al comienzo de unas negociaciones de paz.

 

3. FINAL DE LA GUERRA Y SUS CONSECUENCIAS

Inglaterra y Portugal convinieron una suspensión de armas con España y Francia, en el Tratado de Utrecht (1713), que habría puesto fin a la guerra, de no haber sido por la resistencia de Mallorca y Cataluña que, hasta su capitulación el 11 de septiembre de 1714, siguieron luchando.

Inglaterra propone a Felipe la paz con dos condiciones:

  • Que renuncie a ser heredero de la corona francesa.
  • Asegura que la política de España será Autónoma, como país independiente.

Francia acepta la paz, y se firma el tratado de UTRECH el 11 de abril de 1713 (Francia con Gran Bretaña, Portugal, Provincias Unidas, Prusia y Saboya), España lo hará de forma bilateral en los meses siguiente, hasta la firma del Tratado de Rastadt el 16 de Marzo de 1.714, con lo que se pone fin a la guerra.

El conjunto de pactos, concluidos según principios de inspiración inglesa, va a traducirse en la hegemonía de Gran Bretaña. Esta realidad política está basada en el equilibrio entre las dos grandes potencias del continente, Austria y Francia.

Acuerdos de Utrech y Rastadt:

  • Inglaterra se quedará con Menorca y Gibraltar.
  • Austria se anexiona las posesiones españolas de los Países Bajos, y los territorios italianos (Milanesado, Toscana, Nápoles y Sicilia).
  • Francia pierde en el Noroeste americano territorios y el comercio con Canadá.
  • Inglaterra consigue importantes acuerdos comerciales en el comercio de las colonias:

Ø        “Navío de Permiso”: Permiso de introducción de una embarcación anual con productos ingleses directamente hacia América, sin tener que pasar por los controles de la Casa de Contratación de Cádiz.

Ø       “Asiento de Escalvos”: Contrato en el que se fija la cantidad de población esclavizada (negra) a repartir entre los diferentes puertos o territorios americanos para la corona española. Supuso la concesión de un privilegio para Inglaterra que acabo con el comercio de esclavos de España.

  • Por último se exige a Felipe-V la renuncia al trono francés para él y para sus descendientes directos, para mantener el equilibrio de potencias europeas. Felipe-V lo acepta, con lo que la línea Borbónica española continuó independiente de Francia y sus Borbones.

Con esta pérdida de territorios extrapeninsulares europeos, la tradicional línea de expansión aragonesa hacia el Mediterráneo va a quedar primero en suspenso, luego rota y definitivamente cortada. A lo largo del siglo XVIII, la segunda esposa de Felipe-V, Isabel de Farnesio, intentara casar a sus hijos con herederos italianos para ocupar esos territorios (Nápoles, Parma…) por la vía del enlace matrimonial (El Infante Carlos, furturo Carolos-III, será Rey de Nápoles y Sicilia). Lo que se va a potenciar a partir de ahora es la vertiente atlántica, con lo que España se enfrentará continuamente a Inglaterra.

 

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Manifiesto: Libertad para la Historia

MANIFIESTO: LIBERTAD PARA LA HISTORIA

(Hojas Libres, Otoño,2006)

 

¡Hola!

Inauguro con este comentario, una nueva Categoría que he llamado "HISTORIA". Espero que muy pronto pueda ir añadiendo alguna cosita más.

 

La pasada semana encontré en la facultad una fotocopia invitando a reflexionar sobre el intervencionismo del Estado en las interpretaciones históricas llevadas a cabo por los historiadores. Reproduce el “Manifiesto: Libertad para la Historia”, que un grupo de historiadores franceses ha hecho público, con el fin de denunciar que una serie de leyes francesas vulneran el libre ejercicio del historiador, a la vez que malinterpretan y manipulan el papel de la Historia en la sociedad actual.

El Manifiesto dice lo siguiente:

 

Llevados por las cada vez más frecuentes intervenciones políticas en la valoración de los acontecimientos del pasado y por los procedimientos judiciales que atañen a historiadores y pensadore,s queremos recordar los siguientes principios:

§       La HISTORIA no es una RELIGION. El hitoriador no acepta ningún dogma, no respeta prohibición alguna, no conoce tabús. El historiador puede ser molesto.

§       La HISTORIA no es la MORAL. El oficio del historiador no es exaltar o condenar, sino explicar.

§       La HISTORIA no es esclava de la ACTUALIDAD. El historiador no aplica al pasado esquemas ideológicos contemporáneos y no introduce en los acontecimientos de otras épocas la sensibilidad actual.

§       La HISTORIA no es la MEMORIA. El historiador, en un proceso científico, recoge los recuerdos de los hombres, los compara entre sí, los confronta con documentos, objetos y restos, y establece los hechos. La HISTORIA tiene en cuenta la memoria, pero no se reduce a ella.

§       La HISTORIA no es un objeto JURÍDICO. En un Estado libre, no correpsonde ni al Parlamento, ni a la autoridad judicial definir la verdad histórica. La política del Estado, aún animada por las mejores intenciones, no es la política de la HISTORIA.

Violando tales principios, artículos de sucesivas leyes, en especial las de 13 de julio de 1.990, 29 de enero de 2001, 21 de mayo de 2001 y 23 febrero de 2005, han restringido la libertad del historiador; le han dicho, so pena de sanciones, qué debe investigar y qué debe encontrar, le han prescrito métodos e impuesto límites.

Pedimos, pue, la abrogación de tales disposiciones legislativas, indignas de un régimen democrático.

 

 

Las leyes a las que se refiere el manifiesto frances son: Ley 13-jul-1990, reprime actos racistas, antisemitas y xenófobos; Ley 29-ene-2001, que legisla el reconocimiento  histórico del genocidio de los armenios de 1.915; Ley 21-may-2001 en el que se afirma que la trata de personas y la esclavitud constituyern crímenes contra la humanidad; Ley 23-feb-2005 destinada a reconocer la excelente labor de la colonización francesa en el norte de Africa. En España, los historiadores que han incluido el Manifiesto en la publicacion “Hojas Libres”, temen  las consecuencias de la llamada “Ley de Memoria Histórica”.

 

Lo he leído varias veces, y cuanto más lo leo más me confunde. En principio me parece una reivindicación política ante unas leyes aparecidad en Francia y que se han entendido que coartan “el libre ejercicio del historiador al elaborar valoraciones históricas”.  Es una reivindicación del DERECHO a la libre interpretación historica. Visto así, lo aceptaría.

 

He recordado muchas veces las clases de primero de “Teoría de la Historia”, sobre todo aquella parte en la que se hablaba de la “REPRESENTACION” de la Historia. De la imposibilidad de “Hacer Ver” la Historia, porque toda exposición de hechos históricos, SIEMPRE es una REPRESENTACIÓN de esos hechos históricos. Desde este punto de vista, echo en falta en este Manifiesto una frase que diga que “La interpretación o la valoración de la Historia siempre es subjetiva, influida por la Religión y la Moral que acoge a quien la interpreta, mediatizada por la actualidad como memoria de un pasado, y algunas veces utilizada por esa actualidad como instrumento político y objeto jurídico”.  

 

En todo caso, pienso que un Manifiesto que yo apoyaría sería aquel destinado a los propios Historiadores, aquel que recordara a quien ELABORA las interpretaciones y valoraciones históricas, su OBLIGACION y DEBER de rigurosidad en las conclusiones a las que llega, su DEBER de imparcialidad religiosa, moral, jurídica, política y social actuales, en sus conclusiones y valoraciones históricas. Ese Manifiesto si que lo firmaría (me duelen ver ciertas interpretaciones de la historia en algunos autores de moda, llamados a sí mismos historiadores). Pero este que aquí se me presenta me plantea muchas dudas y cuestiones.

 

Besos.AlmaLeonor.