LA PIETÁ DE KÄTHE KOLLWITZ

LA PIETÁ DE KÄTHE KOLLWITZ

La artista alemana Käthe Kollwitz,  nacida Schmidt (1867-1945), fue una abanderada de la crítica social y el pacifismo que abarcó varios géneros, tanto la pintura, como la escultura y la obra gráfica. Representante avanzada del llamado realismo crítico alemán, en sus inicios formó parte del grupo expresionista Berliner Secession (“Secesión de Berlín”) fundado en 1898 como una alternativa frontal a la agrupación estatal berlinesa de artistas. Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938), posteriormente uno de los fundadores del grupo Die Brücke, Emil Nolde (1867-1956), Otto Dix (1891-1969), el suizo Ferdinand Hodler (1853-1918) o el noruego Edvard Munch (1863-1944), formaron parte de ese grupo de artistas.

Käthe era hija de un pastor luterano  que la animó a desarrollar sus dotes artísticas. Asistió a la muerte temprana de sus hermanos y, más tarde, en 1914 durante la Gran Guerra, a la de su hijo menor, Peter de 18 años. Sufría frecuentes ataques de ansiedad y se cree que también micropsia, una enfermedad neurológica.

Autorretrato (1924)

Estudió en Berlín y en Múnich, familiarizándose con el movimiento simbolista alemán y la literatura de autores como Émile Zola, Henrik Ibsen, Máximo Gorki o la del Premio Nobel de literatura alemán Gerhart Hauptmann. También estuvo, entre 1904 y 1907, en Florencia y en París,  donde, además de visitar la famosa Academie Julian (donde podían aprender mujeres sin restricciones), se familiariza con la escultura al conocer a artistas como Auguste Rodin y Teophile Steinlen. En 1919 fue la primera mujer en ser nombrada miembro de la Academia Prusiana de las Artes. En los años siguientes, obras como las series Seven Woodcuts on War o El Proletariado, la convierten en el máximo exponente de la crítica social desde el arte.

Solidaridad (1932)

Su socialismo activo y ánimo antibélico le lleva a realizar varios carteles contrarios a los aires nacionalsocialistas que se empiezan a respirar en Alemania en los años treinta. Junto con otros artistas e intelectuales (como Albert Einstein, Franz Oppenheimer, Ernst Toller o Arnold Zweig) firmó un documento contrario al auge de Hitler conocido como Dringenden Appell (“Llamada de atención”). En 1933 es obligada a dimitir de su cargo académico y sus obras son retiradas de los museos. Algunas de ellas fueron incluidas en la Exposición de Arte Degenerado (Entartete Kunst) que se celebró en Berlín el 19 de julio de 1937. Un año antes, en 1936, la Gestapo la había arrestado junto con su marido, aunque por su edad son puestos en libertad y abandona Berlín. Su esposo y su nieto murieron pocos años después. En 1944 los bombardeos aliados sobre Berlín destruyeron su casa y con ella la práctica totalidad de su obra y documentos. Falleció en abril de 1945 sin ver el fin de la guerra.

Monumento a los Muertos, o Los padres afligidos (1932)

Su primera escultura fue la obra titulada Monumento a los muertos (The Grieving Parents, 1932), como homenaje a su hijo fallecido en la guerra. En lugar de realizar la escultura de un soldado, Kollwitz enfatiza la pérdida realizando dos esculturas, las de sus progenitores abatidos por la pérdida. El monumento memorial se situó en el cementerio militar de Roggevelde (Bélgica), realizado en granito belga por los escultores Rhades y Fritz Diederich, supervisados por Käthe y su marido.

Mujer con niño muerto (1905)

En 1937 inició la realización de otra obra escultórica en su memoria, que terminaría llevando el título de Madre con hijo muerto, aunque también es conocida como la Pietá de Kollwitz. Sin saberlo en esos momentos perdería a su nieto en la IIGM que se avecinaba, también llamado Peter como su hijo.


De esa obra existen también varios dibujos y grabados realizados por ella. Pero la representación más conocida es la réplica de mayor tamaño que se realiza en 1993 en hierro fundido. Fue instalada en Berlín como homenaje y memoria a todas las víctimas de la guerra. Su posición, única figura en el Edificio Neue Wache (construido entre 1816 y 1818, fue un centro importante de celebraciones militares nazis) recibiendo una luz cenital de un círculo abierto en el techo (que también hace que llueva o nieve sobre la obra), hacen que su representación sea aún más imponente e inspire un mayor respeto y sensación de duelo.

El edificio de la Nueva Guardia de Berlín había sido reconvertido en un centro de homenaje a las víctimas de la Gran Guerra en 1931 por el arquitecto Heirich Tessenow, pero sufrió grandes daños durante la IIGM y fue reconstruido en los años sesenta como monumento a las víctimas del fascismo. Más tarde, la antigua RDA instaló una llama perpetua y una cripta con los restos de un soldado desconocido y de un anónimo prisionero de un campo de exterminio, además de tierra extraída de los escenarios europeos de la guerra y de varios campos de concentración. En 1989, con la caída del Muro de Berlín, el monumento pasó a ser lo que es hoy, un homenaje a todas las víctimas de los totalitarismos y las guerras. Se eliminó la llama perpetua y se instaló en su lugar la réplica de la Pietá de Kollwitz. El efecto es sobrecogedor.

AlmaLeonor

Fuentes: Wikipedia, Museo Käthe Kollwitz, Biografías y Vidas, Aquí y Ahora Arte, Ploug, Play and Tour.

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LOS SIETE PRÍNCIPES ELECTORES

LOS SIETE PRÍNCIPES ELECTORES

“El Emperador Carlos V y los siete príncipes electores”, ff. 35v-36r. “Códice de Trajes”, ca. 1547. BNE, Madrid. Web del Museo Lázaro Galdiano.

El siete está presente en nuestra cultura popular en muchos aspectos: los siete días de la semana, que se relacionaron en la antigüedad con los siete planetas conocidos; las siete vidas de un gato (en algunos países son nueve, no obstante); los siete pecados capitales y las siete virtudes; siete son los años de mala suerte por romper un espejo; siete son Las Pléyades (llamadas “las siete hermanas”); Y siete son también las estrellas de la bandera de la Comunidad de Madrid, en referencia a las que forman la constelación de la Osa Mayor, algo que ya relacionara en 1923 Pedro de Répide, cronista madrileño, con su obra “La villa de las Siete Estrellas”.

La Historia también ha conocido agrupaciones nombradas por su composición de siete miembros, y ese fue el tema de un artículo mío en Anatomía de la Historia, titulado, precisamente, “De siete en siete. Más números en la Historia”. Ya adelanté aquí una parte, “Las siete hijas de Eva”, y hoy vamos a recordar otra, la dedicada a los SIETE PRÍNCIPES ELECTORES del Sacro Imperio Romano Germánico.

Los príncipes electores. Bildatlas der Deutschen Geschichte (1895), Paul Knötel.

El 25 de diciembre del año 800 la coronación de Carlomagno, rey de los francos, como Augustus Imperator (en clara alusión a la continuación del Imperio romano) por el papa León III, marcó un hito en la historia de Europa y del mundo conocido. Como defensor del Papado, extendió sus dominios desde la Marca Hispánica hasta el limes del Danubio, ocupando prácticamente todos los territorios que fueran de Roma en el continente, incluyendo la mitad de la península Itálica.

El carácter patrimonial de los reinos de la época y los enfrentamientos militares posteriores entre los descendientes de Carlomagno, conformaron una división de Europa que perduraría en el tiempo: el lado occidental (que heredó Carlos el Calvo) ocupó lo que aproximadamente sería después Francia; y el lado oriental (de Luis el Germánico, que se anexionó la Lotaringia en el 870), mantuvo los territorios de Germania, de donde siglos más tarde surgiría Alemania. Su enemistad también trascendería el tiempo histórico.

Antes de esa coronación imperial, los grupos germánicos que desde el siglo III fueron ocupando paulatinamente el territorio romano (a decir de Tácito, “Ingevones, los que habitan cerca del Océano, y Herminones los que viven la tierra adentro, y los demás Istevones… así los Marsos, Gambrivios, Suevos, Vándalos… se llamaban entonces Tungros, y ahora se llaman Germanos”), se gobernaban por una suerte de monarquía electiva resultante de las victorias guerreras: “Eligen sus reyes por la nobleza, pero sus capitanes por el valor. El poder de los reyes no es absoluto ni perpetuo” (Tácito).

Otón I “el grande”

El Sacro Imperio Romano Germánico lo fue desde Otón I el Grande, quien le otorgó unidad territorial al anexionar al reino germánico (coronado en Aquisgrán), el reino de Italia (coronado en Pavía) tras derrotar a los lombardos de Berengario en el 951. Expulsados de Italia una década más tarde, Otón I fue investido como emperador en Roma por el papa Juan XII (en el 962), al tiempo que el Diploma Ottonianum confirmaba a los germanos Otónidas como herederos del Imperio franco-carolingio: defensores de la Iglesia y del Papa, quien no podía ser nombrado sin el consenso del emperador. En compensación, solo la coronación en Roma otorgaba la dignidad imperial.

La monarquía hereditaria (que se fue imponiendo en el reino franco-occidental al tiempo que caminaba hacia la construcción de un Estado moderno) nunca se asentó del todo en el Imperio, aunque el trono si se fue asociando paulatinamente a un sucesor con el fin de perpetuar la corona imperial dentro de una dinastía: Carolingios, sajones, otónidas, salios, Hohenstaufen, Luxemburgo y Habsburgo.

A Otón I le asoció su padre (Enrique I) al trono en el 930, y él hizo lo propio con su hijo, el futuro Otón II, en el 961. Pero desde la conquista de Borgoña y su anexión al imperio (en el 1033) el emperador designaba ya un heredero en vida al que nombraba rey de romanos. Así, tras su muerte, existía un sucesor de su dinastía aspirante al trono imperial. Solo en el caso de interregno intervenían, al fin, los príncipes electores.

“Los príncipes resuelven las cosas de menor importancia, y las de mayor se tratan en junta general de todos; pero de manera que, aun aquellas de que toca al pueblo el conocimiento, las traten y consideren primero los príncipes.”

De las costumbres, sitios y pueblos de la Germania,
Tácito (aprox. 98 d.C.)

Después de solventado el conflicto que enfrentó a Imperio y Papado en la llamada Querella de las Investiduras (1073-1122), vino el Gran Interregno de 1250 a 1273 (entre Federico II y Rodolfo I), periodo en el que los príncipes electores tuvieron mucho trabajo.

Federico II Hohenstaufen

Por ejemplo, en 1257, sus designios afectaron a un rey castellano, Alfonso X el Sabio. Al ser hijo de Beatriz de Suabia y por lo tanto miembro de la familia Hohenstaufen, fue postulado como candidato a emperador en 1256 a la muerte de Guillermo de Holanda (1247-1256) que nunca llegó a ser coronado. El nuevo papa Alejandro IV (desde 1254) se mostró favorable a esta propuesta.

Alfonso X realizó una importante campaña diplomática (envió a Alemania como plenipotenciario a García Pérez, arcediano de Marruecos) y económica (pidió dineros en las Cortes de Segovia y posiblemente empréstitos a almojarifes judíos o banqueros italianos) con el fin de recabar apoyos para su nombramiento.

Alfonso X de Castilla, el rey “sabio”.

Se sabe, por ejemplo, que el soberano concedió 10.000 libras a Federico II de Lorena (otros favorecidos pudieron ser el obispo Enrique de Spira, el duque Enrique de Brabante, Hugo de Borgoña o el conde Guido de Flandes a quien se le concedieron por diploma 500 marcos anuales), y que pudo enviar a Alemania “abundantes maravedises, a fin de ablandar las conciencias de los electores” (como recogiera en 1918 Antonio Ballesteros), llegando a ofrecer hasta veinte mil marcos por cada voto.

Solo tres de los príncipes electores votaron por Ricardo de Cornualles, el otro

Sello de Ricardo, conde de Cornualles entronizado como rey de los romanos.

candidato: los arzobispos de Colonia y Maguncia y el conde palatino del Rhin (al tiempo que el Papa trocó su preferencia por la causa de Ricardo); frente a los cuatro que lo hicieron por Alfonso: el elector de Brandenburgo; Alberto, duque de Sajonia; Arnaldo de Isenburg, arzobispo de Tréveris; y Ottakar de Bohemia (quien en principio apoyaba a Ricardo).

Aunque Alfonso X fue declarado rey de romanos por Arnaldo de Tréveris (el 1 de abril de 1257), el inglés se había adelantado (se hizo nombrar igualmente rey de romanos en Frankfurt en enero, a las puertas de la ciudad) y fue proclamado emperador en Aquisgrán el 17 de mayo de 1257. Mientras, Alfonso X aún seguía recabando el consentimiento de las Cortes castellanas para culminar tamaña empresa.

La Declaración de Rhens (1338, en la Dieta de Frankfurt) primero, y la Bula de Oro (1356, en la Dieta de Nuremberg) después, fijaron definitivamente las normas electorales para no volver a incurrir en problemas de ese calibre: quien fuera elegido rey por mayoría de los príncipes electores germanos, podía ejercer directamente su soberanía sin necesidad de la coronación papal. Además, la Bula fijaba la ciudad de Frankfurt como sede de la elección y confirmaba a los siete príncipes electores (Kurfürsten), encargados de la misma: los arzobispos de Maguncia, Tréveris y Colonia; el rey de Bohemia; el conde palatino del Rhin; el duque de Sajonia; y el margrave de Brandeburgo.

Esta composición se modificó muy poco mientras existió el Sacro Imperio: entre 1621, cuando se incorpora el duque de Baviera, y 1777 cuando el elector palatino hereda este territorio, hubo ocho; el duque de Brunswick-Luneburgo (elector de Hanover) ingresó en 1692, aumentando a nueve; con Napoleón Bonaparte el número se incrementó a diez pero no ejercieron como electores ya que no hubo necesidad de votación alguna hasta la abolición definitiva del Sacro Imperio (en 1806 con Francisco II Habsburgo-Lorena).

Coronación de Carlos V en Bolonia, de Juan de la Corte (c. 1585-1662), pintor barroco flamenco, natural de Amberes.

Carlos V había sido siglos antes el último emperador a quien coronara un papa: Clemente VII (enemigo de Carlos desde Pavía y el saco de Roma), el 24 de febrero de 1530, en Bolonia. Los siete electores que intervinieron en su designación (que se produjo en 1519, frente a su rival el rey francés Francisco I) fueron: Alberto, arzobispo de Maguncia; Hertnao, arzobispo de Colonia; Ricardo, arzobispo de Tréveris; Federico, duque de Sajonia; Luis, rey de Bohemia y Hungría; Joaquín marques de Brandeburgo; y Luis, conde palatino en el Rhin.

“Llamados estos príncipes por el arzobispo de Maguncia, a quien toca hacer este llamamiento, se juntaron en la ciudad de Fráncfort; y el arzobispo de Maguncia, con largas y elegantes oraciones persuadía a los electores se hiciese la elección en el rey de España. El arzobispo de Tréveris hacía la parte del rey de Francia”.

Historia del Emperador Carlos V, Rey de España (tomo I pag. 401),
Prudencio de Sandoval, obispo de Pamplona (1846-1847)

Carlos V también tuvo que pedir dinero en las Cortes castellanas: Doscientos quentos de maravedís en cuatro años, obtuvo en Valladolid (1518); y 600.000 ducados en las de Santiago (1520). No siendo suficiente para trocar voluntades, al igual que Alfonso X, hubo de requerir préstamos extranjeros, esta vez de banqueros alemanes, a quienes solicitó “la entonces fabulosa suma de 850.000 florines para asegurarse la elección” (José Luís Comellas, 1993).

El Imperio quedó disuelto en 1806 y los Estados Imperiales dejaron de existir. En 1803, merced a las disposiciones de la Reichsdeputationshauptschluss (Conclusión Principal de la Delegación Imperial Extraordinaria) firmadas en la Dieta Imperial de Radstadt (de 25 de febrero), una comisión (Reichsdeputation) de ocho miembros nombrados por la Dieta, con poderes y firma, sancionaban la secularización y mediatización en

Clemente de Sajonia.

el mejor de los casos, o la cesión de los territorios (los situados al oeste del Rin) a la Francia de Napoleón, vencedora de la Guerra de la Primera Coalición (1792-1797), en virtud del Tratado de Campo-Formio del 17 de octubre de 1797 y la Paz de Lunéville (9 de febrero y 7 de marzo) de 1801.

Con ello desaparecían también los electores. Por ejemplo,  Frederick Charles Joseph von Erthal (1719-1802), el último elector de Maguncia, murió durante las negociaciones previas de la Dieta, en 1802. Mejor suerte tuvo el último elector de Tréveris, Clemens Wenceslaus Wetting de Sajonia  (1739-1812) que aunque perdió su estatus (su territorio se secularizó y entregó a Francia), pudo retirarse a Augsburgo con una pensión de 10.000 florines.

AlmaLeonor_LP

 

DÍA DE FRAU PERCHTA Y LA BEFANA

DÍA DE FRAU PERCHTA Y LA BEFANA

Hay otro tipo de personajes asociados a la Navidad, pero que no tienen nada que ver con los anteriores acompañantes de San Nicolás. Van por otros derroteros y por otras fechas. Los dos que nos ocupan hoy están localizados en una zona concreta de Centroeropa, la zona alpina, con algunos coletazos bávaros.

Por ejemplo, la Frau Perchta, una bruja de la tradición germana que en un principio fue un espíritu benevolente. Su nombre, Perchta, significa “brillante” en el antiguo idioma alto alemán, y está probablemente relacionado con el nombre Berchtentag, que hace referencia a la fiesta de la Epifanía (el 6 de enero). En el paganismo germánico Perchta tenía el rango de una deidad menor, pero cambió a una criatura encantada (espíritu o duende) hacia el siglo X, tal y como es descrita por Jacob Grimm en 1935, y en edades posteriores es vista ya con un carácter más malévolo (hechicera o bruja). Según las descripciones de estas tradiciones, Perchta tiene dos formas: bien como hermosa y blanca como la nieve como su nombre (puede aparecer con un pie grande, a veces llamado un pie de ganso o pie de cisne); o bien de edad avanzada, como una bruja. En Baviera y Bohemia, Perchta fue representada a menudo por St. Lucia.

En el folklore de Baviera y alta Austria, se dice que Perchta deambula por el campo, en pleno invierno,  para entrar en los hogares entre los doce días entre Navidad y Reyes (especialmente en la noche de Reyes). Ella sabría si los niños y jóvenes sirvientes de la familia se habían comportado bien y trabajado duro todo el año (se preocupaba especialmente de si las niñas habían hilado su porción asignada de lino o lana durante el año). Si lo habían hecho, podrían encontrar una pequeña moneda de plata al día siguiente en un zapato o cubo. Si no lo habían hecho, Perchta les haría rajar el vientre, retiraría el estómago y las tripas, y rellenaría el agujero con paja y piedras.  Según Grimm, Perchta también ordena que tipos de comidas pueden consumirse estos días (según las observancias de la “Urglaawe Berchtaslaaf”, estos alimentos son “zemmede”, arenque y gachas, aunque existen variaciones regionales) y que deben serle ofrecidas a ella en su día de fiesta.

El culto de Perchta fue condenado en Baviera por la Pauperum Thesaurus (un tratado  medieval de medicina, originalmente publicado por el papa Juan XXI en el siglo XIII) y se pidió que no se dejara comida y bebida para fraw Percht, a cambio de riqueza y abundancia. La misma práctica fue condenada por el afamando teólogo austriaco Thomas Ebendorfer von Haselbach  (1388-1464) en “De praeceptis decem” (1439).

Imagen: La Befana italiana en un grabado del siglo XIX

Hoy, fraw Percht, sigue siendo una parte tradicional de Suiza, sur de Alemania, Alsacia francesa y oeste de Austria, donde  se celebran festivales como el Carnaval Fastnacht, donde las máscaras de animales de madera del carnaval son hoy llamadas Perchten. En Italia, Perchta es más o menos el equivalente de La Befana, un ser femenino que visita a todos los niños de Italia en la noche antes del 6 de enero para llenar sus calcetines con dulces si han sido buenos o un trozo de carbón si han sido malos.

AlmaLeonor_LP

(Extracto del artículo “Los Monstruos de la Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 24 de diciembre de 2014

DÍA DE KNECHT RUPRECHT Y BELSNICKEL

DÍA DE KNECHT RUPRECHT Y BELSNICKEL

Seguimos conociendo a los compañeros “oscuros” de San Nicolás en estos días previos a la Navidad y llega el turno a Alemania. Aunque hoy, día 7, no es esencialmente el día de estos dos personajes, va a ser hoy cuando sepamos algo más de ellos.

Knecht Ruprecht, es como describe el folclore alemán al compañero de San Nicolás. Aparece por primera vez en fuentes escritas del siglo XVII como una figura en una procesión de Navidad en Núremberg. Se le conoce también con los nombres de De Hele Cristo (“El Santo Cristo”), Hans RuprechtRumpknechtRûClasBur Bullerclås. Lo cierto es que Ruprecht era un nombre común para nombrar al diablo en Alemania…

El Knecht Ruprecht lleva a veces un bastón largo y una bolsa de cenizas y cascabeles en su ropa. También puede montar en un caballo blanco y, en ocasiones, se hace acompañar de hadas o por hombres con los rostros ennegrecidos vestidos como una vieja bruja. Según la tradición, Knecht Ruprecht pregunta a los niños si pueden orar (solo pueden hacerlo si han sido buenos). Si lo pueden hacer, les dice que reciben manzanas, dulces, nueces, frutos secos y pan de jengibre de San Nicolás. Si no pueden, derrota a los niños con su bolsa de cenizas. En otras versiones, presumiblemente más modernas de la historia, Knecht Ruprecht deja en los zapatos de los niños traviesos regalos inútiles y feos, como trozos de carbón, palos y piedras.

Este personaje, también del folclore alemán, en Baviera recibe el nombre de Klaubauf; en otras regiones alemanas se le conoce por  Bartel, PelzebockPelznickel, Belzeniggl, RumpelklasBellzebubHans MuffDrapp Buzebergt; en Suiza se le llama Schmutzli; en la República Checa San Nicolás o Svatý Mikuláš está acompañado por el Cert (un Diablo) y el Anděl (un Ángel); y  Little Babushka es como se le llama en Rusia. En el Palatinado y en la región del suroeste de Alemania a lo largo del Rin, se le conoce como Belsnickel.

Belsnickel es un hombre que vestía de pieles y harapos con los que cubre todo su cuerpo. A veces lleva una máscara con una larga lengua y una vara para castigar a los niños malos. A diferencia de los otros “compañeros de San Nicolás”, Belsnickel no se hace acompañar por el santo, sino que visita solo las casas donde hay niños y combina tanto la amenaza como los aspectos benignos, que en otras tradiciones se dividen entre el San Nicolás y la figura acompañante. Hoy en día se dice que este personaje aparece unos días antes de Navidad, y aunque ya no suele golpear a los niños, si les aconseja que aún están a tiempo de cambiar.

Curiosamente, es una figura muy conocida en el estado norteamericano de Pensilvania, por la influencia de alemanes y holandeses en esta región. Belsnickel es el personaje que visita los hogares antes de la Navidad para comprobar el comportamiento de los niños. Golpea en la puerta o ventana con su bastón y los niños tenían que responder a una pregunta para él o cantar algún tipo de canción. A cambio, el  Belsnickel tira caramelos en el suelo para ellos, pero si los niños acuden demasiado rápido a por las golosinas, pueden recibir un palo del bastón del Belsnickel. A pesar de que puede parecer algo duro, la tradición de Belsnickel en Pensilvania es una divertida y bastante benigna costumbre navideña.

Hay dos versiones de Belsnickel, el rural y el personaje urbano. Ambas se describen en el libro, “La Navidad en Pensilvania: un estudio de la cultura popular”, de Don Yoder (1921-2015). Esta tradición también existe en algunas partes de Terranova , las provincias de las praderas de Canadá y algunas comunidades en el estado brasileño de Santa Catarina.

AlmaLeonor_LP

(Extracto del artículo “Los Monstruos de la Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 24 de diciembre de 2014

 

EL MUNDO DE CARLOMAGNO

EL MUNDO DE CARLOMAGNO

Retrato de Carlomagno, por Alberto Durero.

Tenía yo ganas de hablar de uno de los grandes personajes de la Historia Universal, un personaje al que se le suele calificar como el paladín del renacimiento del latín y de la cultura occidental, e incluso también del europeísmo.

Este personaje es Carlomagno (747-814), y la historia de su vida está muy relacionada con el día de Navidad.

El principio y origen de su legado, sin embargo, hay que buscarlo mucho antes de su nacimiento. Para comprender el alcance del personaje hay que conocer primero el mundo en el que va a surgir Carlomagno y después se podrá entender mejor el mundo que él legó a la Historia.

Empecemos por tanto por conocer su origen étnicoLos Francos, uno de esos grupos germanos que ya sin el paraguas del Imperio Romano, se instalan en el convulso mundo europeo alto medieval.

Eran varias tribus de guerreros, principalmente Salios, Ripuarios y Sicambrios, pero también: Camavos, Téncteros, Brúcteros, Actuarios, Tuiabtes, Ansivarios, Usipetes, Tubantes, Catos… etc.,  y habían sido aliados del Imperio Romano, formando parte del ejército. La primera unión de tribus pudo tener lugar en el año 166 en el marco de la lucha de los romanos contra los Marcomanni, también germanos, de la Panonia. Tras la victoria se hacen llamar FRANCOS a sí mismos con el significado de “los valientes, los libres”, y se van haciendo con un territorio que, a lo largo de toda su historia, llegó a ocupar lo que hoy sería aproximadamente, Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y una parte del norte de Italia. Su primer y mítico rey, Meroveo, artífice de la unión federada con Roma, fue el origen de la dinastía Merovingia.

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Esta dinastía Merovingia, famosa por las historias noveladas de cátaros y griales, fueron protagonistas en realidad de enconadas intrigas palaciegas de reyes, nobles y sus mujeres, que darían para mucho más que todo lo que se ha escrito sobre ellos hasta hoy. Y eso que tenemos muy pocos datos sobre su historia, porque eran todos poco dados a los registros y no dejaron apenas escritos. Como muestra, no se conoce con exactitud ni el año ni el lugar del nacimiento de Carlomagno. Lo que sabemos de los francos y merovingios es principalmente por Gregorio de Tours (538-594), y su obra Historia Francorum (Historia de los francos).

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El personaje más destacado de esa obra fue Clodoveo I (466-511), de los salios (aunque Gregorio de Tours le sitúa entre los sicambrios). Con 15 años, en el 481, fue ya jefe de su tribu y nombrado rey de los francos. Supo hacerse con un gran poder merced a varias estrategias: Primero se granjeó las simpatías de la iglesia y de la nobleza galorromana gracias al obispo de Reims, San Remigio; luego se casó con una princesa cristiana de la poderosa estirpe de los burgundios, llamada Clotilde, sellando así una unión de tribus con la que vencieron a los alamanes en batalla; y, merced clodoveoa una promesa hecha si vencía en esa guerra, se convirtió al cristianismo junto con 3.000 de sus hombres, el día de Navidad, el 25 de diciembre del año 499 (año aproximado, no se sabe con exactitud). Dijo Remigio a Clodoveo: “Sicambrio, agacha la cerviz: adora lo que quemaste, quema lo que adoraste” (Historia Francorum, Libro 2º, cap. XXXI).

Y con esta conversión la Iglesia le corona Rey al tiempo que santifica su estirpe como la única con carácter real. Pero para asegurarse de ello, ya que la monarquía entre los germanos era electiva, Clodoveo mandó asesinar a lo largo de su vida a todos los posibles rivales de todas las tribus francas susceptibles de sucederle en el trono. Vencidos de nuevo los burgundios, se anexionó su territorio (Borgoña) y fue rey hasta su muerte, acaecida en París en el 511, a los 45 años de edad, configurando así el reinado merovingio más largo de su historia.

El nombre de Clodoveo proviene de una raíz del antiguo alto-alemán que podría traducirse por el actual Ludwig, latinizado a LudovicoLuis, nombres todos ellos muy vinculados a las realezas europeas, sobre todo francesas, cuya especial relación con la originaria dinastía de los francos llega hasta el siglo XIX. Por ejemplo, hasta 1825, con Carlos II de Francia, los reyes galos se coronaban en la Catedral de Reims.

franksPara abreviar un poco, porque sería mucho lo que se podría contar de esta estirpe, digamos que los reyes merovingios son los primeros bárbaros en convertirse a la fe católica. La mayoría de los germanos eran paganos, y los que profesaban el cristianismo lo hacían en la fe arriana por influencia de la oriental Bizancio, y por eso, es tan importante esa relación de apoyo mutuo entre la Iglesia de Roma, de occidente, y los gobernantes francos.

Ahora hablemos de la estirpe de Carlomagno, que ciertamente no era merovingio, sino de la familia pipínida, llamada luego carolina.

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Los territorios francos estaban constituidos básicamente por dos grandes reinos: Austrasia (Germania y Turingia) y Neustria (Borgoña y Provenza), que siempre estuvieron en crecimiento. Pues bien, para dirigir los asuntos de tan basto estado, los reyes merovingios contaron con una especie de “ministro” llamado “Mayordomo de Palacio”, uno por reino. Y esta tarea estuvo casi desde el principio en manos de la familia de los Pipínidas, empezando por Pippino de Landen, “el Viejo”, en el año 615. Y ya desde entonces se entabló una especie de animadversión manifiesta entre ambas dinastías, los Merovingios y los Pipínidas.

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Y esto fue así porque eran los mayordomos pipínidas los que realmente gobernaban en los dos reinos. Con Clodoveo IV, en el año 680, Pippino de Heristal (Mayordomo ya desde Clodoveo III, con quien aparece en la imagen) es el que ocupa el cargo en todo el reino franco hasta el 714, cuando le sucede su hijo, ilegítimo, Carlos Martel (686-741)300px-Charles_Martel_01, auténtico artífice de la denominación Dinastía Carolingia (o carolina) y no Carlomagno. Carlos Martel llegó a reinar de facto en el año 737 a causa de la ineptitud y dejadez de los reyes merovingios, que fueron llamados por la historia “los reyes perezosos”.

Pero también eran conocidos como “los reyes Taumaturgos” porque se les atribuía una especie de poder mágico con el que podían curar enfermedades solo con la imposición de  manos o con la posesión de una parte de su vestimenta. Esta creencia (que justifica por un lado la expoliación de las tumbas merovingias) llegó a manifestarse también en la persona de reyes franceses medievales tal y como apuntaba el historiador Marc Bloch en un libro, titulado precisamente, “Los Reyes Taumaturgos”.

Bien, con muchas hazañas y una vida casi de novela, Carlos Martel fue un gobernante clave para la historia en esta etapa tan temprana de la Edad Media: Libró a la Iglesia de Roma de la conquista de los lombardos; Y fue quien frenó a los musulmanes en Poitiers, en el año 733, impidiendo que llegasen a conquistar toda Europa… Por cierto, que Martel, que significa “martillo”, viene por esta victoria, y se le llamó así solo a partir de este momento.

CarlosMartel

Pero recordemos, Carlos Martel era únicamente Mayordomo de Palacio, no rey. Y a su muerte, son sus hijos quienes heredan ese título, el de Mayordomo de Palacio. Y digamos que, tras varias intrigas palaciegas que acaban con las opciones de Grifon, su hijo bastardo, son Carlomán y Pippino “el Breve” (porque era muy bajito), quienes van a heredar los cargos dividiendo el reino de nuevo: el primero será Mayordomo de Austrasia y el segundo Mayordomo de Neustria.

Con lo que hemos visto hasta aquí ya tenemos una idea de cómo se van a ir definiendo los dos grandes bloques territoriales europeos: Alemania y Francia.

Pépin_the_youngerPero seguimos… tras apartarse Carloman del cargo (era muy religioso y se retira al Monasterio italiano de Montecasino, un lugar con una historia fascinante por cierto) Pippino “el Breve” (715-768) consigue hacerse con el poder (como Mayordomo de Palacio, no lo olvidemos nunca) de nuevo de todo el territorio en el año 751. Entonces su ambición ya no tendrá medida. Para granjearse las simpatías del pueblo franco y de los galorromanos del territorio, primero hace restituir al último rey merovingio, Childerico III, que estaba encerrado en un convento desde la época de su padre.

Y segundo, se casó con una princesa de estirpe merovingia, Bertrade de Laón, quien por cierto era llamada “la del pie grande” porque tenía un pie más grande que el otro… una curiosidad más en esta compleja historia, ya que algunos han asimilado su historia con la de la legendaria y mítica “reina pie de oca”.

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No nos olvidamos de la Iglesia de Roma, no. Hay que recordar, antes de seguir, que en estos momentos no solo tiene como enemigos cercanos a los lombardos (con continuas incursiones y saqueos que amenazaban sus territorios), sino que también tenía muy cerquita de Roma, en el llamado exarcado de Rávena, a otro poderoso y gran enemigo, Bizancio (ocupaba varios territorios italianos en estos momentos), que es el Imperio Romano de oriente, continuador natural del Imperio romano en el mundo, y cuya presencia hegemónica en el Mediterráneo preocupaba a la Iglesia de Roma. Además, el emperador Anastasio I (circa 430-518), mientras se enemistaba con la Iglesia a causa de una cuestión teológica arriana (el cisma del filioque), había nombrado a Clodoveo I, del que decíamos antes que era el rey más importante de los merovingios, “Cónsul Imperial de la Galia”, legitimando con ello su gobierno en tierras francas.

Con este panorama va a suceder algo que trastoca todo lo imaginable políticamente en ese momento, algo que hoy llamaríamos un Golpe de Estado con colaboración exterior. ZacariasPippino y el Papa, que es Zacarías en estos momentos y necesita de la defensa militar de los francos, acuerdan ayudarse mutuamente y encuentran una “artimaña” legal, la “causa inutilitatis” que había llamado San Agustín.

Pippino le preguntó al papa: “¿Quién es más digno de llamarse Rey, aquel que lo es de nombre, o aquel que reina efectivamente?” A lo que Zacarías le respondió que más vale llamar rey al que ejerce el poder que a quien solo lo tiene nominalmente”. En pocas palabras: Fuera reyes inútiles… a su causa.

Y nombró a Pippino rex francorum por “derecho divino”, un rey “ungido de Dios”, acto realizado por San Bonifacio, que era el legado papal en el territorio franco. Una vez depuesto Childerico III, se produjo el cambio de dinastía franca, y no solo eso, sino que el camino que se ha recorrido es asombroso: Desde una monarquía electa de los francos salios, se pasa a una monarquía hereditaria de sangre de los merovingios y ahora a una monarquía “ungida”, investida como un poder que emana directamente de Dios y es sancionado por el papado, en la persona de los pipinidas, que ya son conocidos como carolingios. El propio Papa otorgó a Pipino III (antes “el breve”) y a sus hijos el título de “Patricios de los Romanos” (no nos olvidemos del cargo otorgado por Anastasio de Bizancio a Clodoveo, Cónsul Imperial), sellando así la alianza perpetua con la Iglesia de Roma.

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¿Y qué es lo que obtiene la Iglesia a cambio? Pues  recibe nada más y nada menos que la creación de los Estados Pontificios. Pero fijémonos primero hasta donde llegó la inquina del derrocamiento. A Childerico III no solo lo apartan del poder y lo envían a un monasterio de por vida, sino que le cortan el pelo (para los merovingios, sus largos cabellos eran el símbolo de su poder) y es tonsurado, algo que en lenguaje de la época significa que “abre su mente a dios”, es decir, se consagra a la vida monástica que implica castidad, es decir, no tener descendencia. Es el más perfecto y pérfido fin político de una persona y de una dinastía.

Y aún más… Es así como la Iglesia de Roma se “desvincula” moralmente, digámoslo así, de la dependencia imperial de Bizancio, volviendo sus ojos hacia el nuevo y poderoso reino nacido en occidente, el de los francos carolingios, a cuyo poder se somete a la vez que lo sujeta. Una jugada maestra de la Iglesia de Roma, pero también de los Pipínidas. Es el inicio de la imbricación religión-Estado en Europa.

El nuevo Papa, Esteban II (Zacarías muere en el 752), pide a Pippino que acuda en su ayuda pues está siendo atacado, de nuevo, por los lombardos (también se pueden encontrar como longobardos, son los mismos). Es tan necesaria esta ayuda, que el papa viaja hasta la corte carolingia, siendo la primera vez que un papa emprende un viaje semejante.

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Y Pippino, que sería “breve” pero era más listo que las ratas coloradas, tiene con Esteban un gesto político de suma importancia… se postra ante él y le guía tomando la brida de su caballo con sumisión… esto… lo había hecho Constantino el Grande con el papa Silvestre I en el siglo IV (en la imagen) y Gregorio de Tours había llamado a Clodoveo, rey merovingio, el “nuevo Constantino”. Pippino quería entroncarse en la Historia, como igual, a los más grandes. Y una vez logrado, promete al papa no solo ayuda militar (se convertirán así en el “brazo armado” de la Iglesia) sino también unos dominios lo suficientemente grandes y potentes (le entregó hasta 22 ciudades del centro de Italia) como para no temer más intentos de asalto. Y así es como nacieron los Estados Pontificios.

800px-Gisant_de_Pépin_le_Bref_et_Bertrade_de_Laon_à_la_Basilique_de_Saint-Denis,_FranceTumba de Pipino el Breve y Bertrade de Laón en la Basilique de Saint Denis

Terminando con Pippino III “el breve” (no lo olvidemos, dicen que medía 1,37 m de alto), anunciando su muerte en el año 768, tras dejar el reino en herencia a sus hijos, como era la costumbre de los francos (y lo seguirá siendo con Carlomagno). El reino de Austrasia lo hereda su hijo Carloman I (751-771) y Neustria queda en manos de Carlomagno hasta que, a la muerte del primero, Carlomagno se hace con todo el reino, obliga a los hijos de Carloman a ingresar en un convento y se convierte en Rey de los Francos, de todo el Reino Franco de Occidente.

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De Carlomagno hay más documentos históricos que sobre los merovingios, sabemos un poquito más de él, hay más fuentes, pero la principal es la obra “Vita Karoli Magni”, vida de Carlomango, la biografía que escribió el erudito franco Eginardo (770-840) bastantes años después de su muerte, en el año 830. En boca de Eginardo, Carlomagno era “ancho y robusto y de estatura eminente”… pero recordemos que era hijo de Pippino “el breve”… aquí ya no cuadra algo, o Eginardo se dejó entusiasmar por la fidelidad a su monarca, o la legitimidad de Carlomagno podría haber sido discutida y eso no lo ha hecho nadie, así que vamos a pensar que Eginardo, se entusiasma y que no es muy exhaustivo en su biografía, pues no consiguió averiguar ni la fecha ni el lugar de nacimiento de Carlomagno, como decíamos antes. Se supone que nació en Herstal, una ciudad hoy belga, pero no se sabe bien, ni tampoco cuándo: pudo ser entre el año 742 y el 748. Sí que sabe que falleció en Aquisgrán, capital de su Imperio, el 28 de enero del año 814.

carlomagno-paris-notre-dame-estatuaEstatua ecuestre de Carlomagno en Notre-Dame en París.

Sigamos con Eginardo: “De cabellera blanca y hermosa… (se refiere a que era rubio)… ojos grandes y brillantes, nariz poco más que mediana…” (o sea, narizotas)… “rostro alegre y regocijado…estando de pie como sentado realzaba su figura con gran autoridad y dignidad. Y aunque la cerviz era obesa y breve y el vientre algún tanto prominente, desaparecía todo ello ante la armonía y proporción de los demás miembros. Su andar era firme, y toda la actitud de su cuerpo, varonil; su voz tan clara, que no respondía a la figura corporal…”

Bueno hasta aquí la hagiografía, ya nos podemos hacer una idea de que muy agraciado no debía ser… además uno de sus hijos fue llamado “Pippino el jorobado”… así que si se parecía a su padre, pues peor me lo ponen.

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Carlomagno fue un guerrero, un guerrero feroz que no dejó las armas durante toda su vida. Amplió el reino franco con la conquista de buena parte de la Europa central y oriental…  y una franja fronteriza con el reino musulmán de la península Ibérica que fue llamado “La Marca Hispánica”, creada tras darse al traste la conquista del territorio por la derrota frente a los vascos de Roncesvalles, dando lugar al romance “La Canción de Roland”. Fue además muy cruel en todas estas conquistas, pero sobre todo en la del territorio sajón, los paganos del norte de Alemania, a los que sometió al cristianismo a sangre y fuego, con la masacre de más de 4.500 practicantes paganos, y una guerra que duró varios años: dieciocho campañas entre el 772 y el año 804.

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Llegó así a dominar un territorio que abarcó la mayor parte de lo que hoy serían Francia, Suiza, Austria, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Alemania, Italia, Hungría, la República Checa, Serbia, Eslovaquia y Croacia. Así que por este, digamos, dominio europeo, ha sido señalado en alguna ocasión como el paladín de la unión de Europa, el origen mítico de la idea de unidad europea.

En realidad es bastante común buscar orígenes míticos a las fundaciones nacionales o supranacionales, como es la UE, pero Europa no tuvo una conciencia de unidad en estos momentos, es más, tardó bastante en llegar a esa idea, tiempo y guerras, además de que aún hay que esperar al nacimiento de la idea de Estado Moderno, al menos al siglo XVI. Como poco.

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Pero a Carlomagno, también se le atribuye el mérito del Resurgimiento Cultural de Europa, llamado desde el siglo XIX, Renacimiento Carolingio.

Dice Eginardo que Carlomagno hablaba fluidamente el latín y entendía un poco el griego. Pero un profesor mío nos decía que “estudiaba latín ávidamente en sus momentos de descanso”, lo que podría ser una contradicción. Es posible que Carlomagno pudiera tener una formación cultural más elevada que la media de la época, reservada casi exclusivamente a clérigos y monjes, porque los reyes y nobles germanos destacaban, precisamente, por su casi analfabetismo… Pero la aproximación de los reyes francos a la Iglesia de Roma pudo abrirles unas puertas culturales que otros reyes ni siquiera se atrevieron a franquear.

Con el reinado carolingio aumentó la producción artística y literaria muy devaluada desde la caída del Imperio Romano en el siglo V, y también se crearon leyes, se reformó la moneda, se realizó una organización administrativa del territorio, se potenció la política… fue, en fin, un gran resurgimiento socio-cultural que se ejemplifica muy bien con la creación y difusión de la  letra carolina, utilizada en toda Europa, desde un punto central, la Escuela Palatina de Aquisgrán, al frente de la cual estuvo otro personaje de gran importancia, Alcuino de York (circa 736-804), un monje inglés con una gran preparación, llamado en latín Alcuinus Flaccus Albinus (con lo que probablemente no hace falta decir más sobre su aspecto). Alcuino entra en la corte Carolina en el año 782 llamado por Carlomagno.

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Respecto a las leyes, los francos y lo demás pueblos godos germanos anteriores no se habían quedado de brazos cruzados, por ejemplo los burgundios o los sajones tuvieron un código legislativo. También los francos salios, con su rey Clodoveo I, compendiaron y escribieron en latín, en el siglo V, un conjunto de leyes propias de las que luego derivaron muchas de las reformas Carolinas. Básicamente eran leyes sobre la herencia, robos, muertes violentas, condenaban la hechicería (no hay que olvidar que se habían convertido al cristianismo). Ese compendio era conocido como Ley Sálica, la ley de los salios y también aludía a la sucesión del reino, que como se decía antes, era una preocupación constante de Clodoveo, asegurarse de que solo su linaje heredara la corona. Pues bien, la Ley Sálica establece la transmisión del trono a favor siempre del miembro varón de la dinastía.

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Firma de Carlomagno:
“Signum 
(monograma: KAROLVS) Karoli gloriosissimi regis” 

Carlomagno mantuvo esa norma y nos ha llegado hasta hoy con alguna excepción, como por ejemplo durante el periodo en el que Fernando VII emitió una Pragmática Sanción para que su hija Isabel, pudiese reinar a su muerte, originándose con ello las Guerras Carlistas.

Volviendo a Carlomagno, sin duda el mayor acontecimiento de su reinado fue su coronación como Emperador de Occidente, un hecho casi inconcebible. Uno de los acontecimientos más importantes para la historia.

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La historia comienza por el hecho de que la Iglesia de Roma consideraba que el Titulo de Emperador estaba vacante porque había subido al trono de Bizancio una mujer, Irene Sarantapechaina (circa 752-803), o Irene de Atenas, una mujer de armas tomar cuya historia es aún más interesante que la que estamos contando aquí. Viuda del emperador León IV y madre del emperador Constantino VI, se hizo proclamar basileus (“emperador”), en lugar del femenino, basilissa (“emperatriz”), que implicaba únicamente ser la esposa del emperador.

Pero todo esto, toda la historia pudo haber sucedido de forma distinta. Todo pudo ser diferente solo con una proposición de matrimonio.

Irene era mucha Irene, no se dejaba arredrar por nada. Hay que recordar que Bizancio es el Imperio Romano de Oriente, el ÚNICO y una de las fuerzas políticas más importantes del momento… Irene ya había pasado por bastantes problemas, tanto para ejercer la regencia en nombre de su hijo Constantino VI, como para ser reconocida como Basileus, y no iba a seguir soportando ninguneos de nadie, y menos de la Iglesia de Roma, con la que había tenido un gesto de reconciliación al volver a permitir las imágenes y acabar con la crisis iconoclasta con el II Concilio de Nicea.

Image_Theopanes_niceaPues bien, según Teófanes el Isauro (758-818), monje bizantino llamado también “el Confesor”, Constantino VI, hijo de Irene, al alcanzar la mayoría de edad (en el año 790), quiso casarse con una hija de Carlomagno para afianzar su posición frente a su madre, pero entre que Carlomagno no quería casar a sus hijas y que Irene no quería abandonar el trono, este matrimonio no se llevó nunca a cabo, y en el año 797 (reduciendo mucho la historia) Irene descubre que su hijo participa en una conspiración para derrocarla y le mandó cegar para apartarle del trono.

Cuando Carlomagno es nombrado emperador, Irene lo ve como una amenaza y se negó a reconocer el nombramiento.

Teófanes habla entonces de otra propuesta de matrimonio, esta vez de Carlomagno a la mismísima Irene en el año 802, pero dado que Carlomagno se quedó viudo en el mismo año 800 antes de la coronación, las conversaciones entre ambos bien pudieron ser más tempranas, incluso este mismo año al enviudar, lo que supondría una amenaza directa para la Iglesia de Roma. Lo que se sabe, es que los detractores de Irene utilizaron esta propuesta del año 802 para derrocarla en ese mismo año. Irene es desterrada a Lesbos y murió un año más tarde.

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Según Eginardo, Carlomangno no sabía que iba a ser coronado Emperador y solo acudió a la Iglesia a rezar sus oraciones “encontrándose” con la gracia (seguramente esto es una exageración más para loar el “cristiano” proceder de Carlomagno), pero el caso es que la Iglesia podría haber acelerado el nombramiento de Emperador, tal vez por saber de la existencia de estas conversaciones de matrimonio. Y así, el 25 de diciembre del año 800 (como se recordará Clodoveo se convirtió al cristianismo un 25 de diciembre, ese mismo día) en Navidad, Carlomagno  fue coronado como Emperador de Occidente por el papa León III.

El Título de Emperador de los Romanos se quedó en Bizancio, no obstante. Irene nunca le reconoció a Carlomagno esta dignidad, aunque con el tiempo, Bizancio sí que llegó a aceptar el Imperio Franco de Occidente. Pero este reconocimiento nunca vino de Irene, fue bastante posterior, con Miguel I Rangabé (770-844) y en medio de una disputa territorial en Italia.

La evolución del Imperio “franco” de Occidente pasó por muchos avatares y fue llamado después Sacro Imperio Romano-Germánico, precisamente con una dinastía sajona, esa a la que tanto hiciera sufrir Calomagno, la dinastía Otónida. Desaparece en 1806 y es, digamos, continuado por el Imperio Austro-Húngaro hasta su desaparición, ya en el siglo XX.

tratado de verdum imperio carolingio

Esto sería otro relato, pero dejadme añadir una cosa más… Carlomagno dejó el imperio unificado a su hijo Luis el Piadoso (Ludovico Pío, 778-840), pero éste, siguiendo la costumbre patrimonial de los francos volvió a dividirlo al dejárselo en herencia a sus hijos. En el año 843 merced al Tratado de Verdún y después de fallecido el hijo mayor, Lotario, el enorme reino franco-carolingio quedó dividido entre:

  • Luis el Germánico, segundo hijo, quien hereda el territorio este, lo que después sería el Sacro Imperio Romano Germánico, del que una importante parte constituiría más tarde Alemania.
  • Y Carlos el Calvo, tercer hijo y rey de los francos del oeste, el territorio que terminaría por ser, con el tiempo, Francia.

Y nunca más volvió a reunificarse, por lo que es en este punto de la historia donde se sitúa el inicio del camino hacia la actual configuración territorial de Europa.

AlmaLeonor

 

 

BERLIN, 1945

BERLIN, 1945

Berlin

A las 02:41 de la mañana del 7 de mayo de 1945, en los cuarteles de la SHAEF ( Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada) en Reims (Francia), el Jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las fuerzas armadas alemanas, el general Alfred Jodl, firmó el acta de rendición incondicional para todas las fuerzas alemanas ante los Aliados. Este Acta incluía la frase «todas las fuerzas bajo el mando alemán cesarán las operaciones activas a las 23:01 horas, hora de Europa Central, el 8 de mayo de 1945».

En un reportaje que estuve viendo hoy, 9 de mayo de 2015, “Día D, la historia de los soldados” (este es el primero, son cuatro), del Canal Historia, el historiador Peter Lieb, afirmaba que la Batalla de Normandía no solo había sido el elemento clave para este triunfo aliado, sino que tenía un significado mayor que se extendía en el tiempo, pues permitió que también europeos (ingleses y franceses sobre todo) y americanos (canadienses y estadounidenses), es decir, las tropas aliadas occidentales, llegasen a Berlín al mismo tiempo que los rusos. Decía este historiador que Berlín era ya una ciudad destinada a caer en manos del avance ruso, pero que solo la llegada de los aliados, gracias a la batalla de Normandía, permitió que Rusia no se hiciese con el control total de Alemania.

Muchas veces se ha hablado de cual sería la situación de Europa y del mundo si Alemania hubiese ganado la guerra (hay multitud de teorías de historia-ficción al respecto), pero pocas veces se ha pensado en la Europa y en el mundo de postguerra con una Rusia ocupando Alemania, como lo hizo con todos los territorios europeos que liberaba de la mano del nazismo. Podría no existir ni la Unión Europea, de la que hoy se conmemora su día. La Batalla de Normandía, concluía el reportaje televisivo, fue la que permitió que Europa sea hoy la que es.

Antony Beevor, que también aparece en ese vídeo de Canal Historia, en su magnífico libro “El día D. La Batalla de Normandía”  , cuenta en la pag. 266 lo siguiente:

“En el Hospital Pasteur los aliados se encontraron con más de seiscientos heridos alemanes. El capitán Koehler, un cirujano de batallón incluido en el 22º Regimiento de Infantería que tenía buenos conocimientos de alemán, fue nombrado responsable del centro. Aunque la cooperación que le prestaron el coronel alemán y su equipo médico fue excelente, a Koehler no pudo más que impresionarle la elevada tasa de mortalidad en el hospital, debida en gran parte a la falta de preparación de los pacientes antes de ser sometidos a una intervención quirúrgica. También le causó estupor el gran número de AMPUTACIONES totalmente innecesarias que se realizaban. ‘Era muy evidente la tendencia germánica de actuar en los casos quirúrgicos sin tener en cuenta las consecuencias en la vida del paciente’, escribiría.”

Al leer este párrafo, apunte en las notas de mi e-book que tenía que buscar algo respecto a la vida civil de estos soldados con amputaciones una vez terminada la guerra. En este artículo se muestra un vídeo de la vida de Berlín en 1945, y lo primero que se ve es a un hombre de una sola pierna caminando con muletas entre los escombros.

No se ve ninguno más, pero ya me ha resultado significativo.

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HISTORIA CON ALMA: ALEMANIA Y EL 9 DE NOVIEMBRE

HISTORIA CON ALMA: ALEMANIA Y EL 9 DE NOVIEMBRE

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El domingo 9 de Noviembre, en el programa Tempus Fugit dedicó la sección HISTORIA CON ALMA, a los acontecimientos que la historia ha conocido un día como ese, un 9 de noviembre en Alemania. El cuerpo central del programa estuvo dedicado a un autor almeriense, Alberto Cerezuela y su libro sobre los Secretos y Misterios de Almería, que veía la luz precisamente el día siguiente. Para acabar tuvimos una visita al mismísimo infierno con los AC/DC.

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Para escuchar este programa, pinchad en la imagen o aquí en el Podcast. Conviene escuchar todo el programa, que de verdad ha sido muy interesante, pero para acceder a HISTORIA CON ALMA, está a partir del minuto 0:49:25

5 – EL 9 DE NOVIEMBRE Y ALEMANIA.

(el contenido de esta intervención ya estaba en HELICON )

En Historia, como ya hemos dicho, hay fechas que conviene recordar porque son referentes continuos no solo para hablar de Historia, sino también para vivir el día a día de nuestra existencia. Sabiendo más, entenderemos más. El 9 de noviembre, hoy, es una de esas fechas imprescindibles, pero para hablar de ella, vamos a empezar situándonos primero en otra fecha, en el 3 de Octubre, día de la Fiesta Nacional de Alemania

Ese día se conmemora, así se sigue haciendo, así se ha hecho este mes pasado, el aniversario de la entrada en vigor del acuerdo de Reunificación Alemana, que fue firmado en 1990, entre los gobiernos de las antiguas República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana. Se ponía fin con este acuerdo a una larga etapa de separación política y territorial llevada a cabo tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo para Alemania, el día 9 de noviembre podría figurar como el día más señalado para su historia, pero no se consideró que podría ser conmemorable, porque también cuenta con algunos acontecimientos nefastos para el recuerdo y para la historia alemana y de la humanidad. 

¿Por ejemplo?

Un 9 de noviembre de 1918: Guillermo-II, emperador de Alemania abdica tras la derrota de su país en la Primer Guerra Mundial. Se inaugura entonces el régimen político conocido como República de Weimar, que lleva este nombre en honor a la ciudad donde se reunió la Asamblea Nacional constituyente que proclamó la nueva constitución que, siendo aprobada el 31 de julio de 1919, entró en vigor el 11 de agosto de ese año y que duró hasta 1933.  El nombre de República de Weimar es en realidad un acuerdo historiográfico posterior, ya que en 1919 se seguía utilizando el nombre de Deutsches Reich («Imperio alemán»), aunque adoptó la forma de una república democrática.  Y decimos que duró hasta 1933 porque fue en ese año cuando los nazis obtuvieron la mayoría en las elecciones al Reichstag,  e iniciaron una serie de medidas legislativas (hay que recordar que eran legales, fueron aprobadas en el propio Parlamento) pero que, de hecho, significaron su fin (como permitir la aprobación de leyes sin la participación del parlamento, o la proclamación del Tercer Imperio Alemán), aunque la Constitución de Weimar no fuera revocada oficialmente hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. 

El primer presidente de la República de Weimar fue Friedrich Ebert (1871-1925), a quien se le deben frases como “No hay libertad sin democracia (…) Quienes aman la libertad, tienen el deber de actuar en su defensa y de recuperarla cuando se haya atentado contra ella.” Y un atentado fue lo que ocurrió en el siguiente 9 de noviembre. 

Fue también un 9 de noviembre, de 1923 creo recordar, cuando se produce un  intento de Golpe de Estado por parte de los nazis, ¿verdad?

Sí, el llamado Putsch de Múnich, llevado a cabo por miembros del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (el NSDAP Partido Nazi, al queHitler había accedido a la jefatura en 1921) y por el que fueron apresados y condenados a prisión Adolf Hitler y Rudolf Hess, entre otros dirigentes del partido. En Europa ya existía esa semilla filofascista y ya se habían celebrado otras manifestaciones de partidos de esta ideología, como la Marcha sobre Roma que Mussolini (dirigente del Partido Nacional Fascista italiano), había realizado un año antes y que acabó por llevarle al poder. 

Pues bien, en la noche del 8 al 9 de noviembre de 1923, Hitler, acompañado de HermannGöring, Alfred Rosenberg y Rudolf Hess (que serían importantes apoyos del dictador más adelante) entró en una Cervecería de Múnich disparando al techo y anunciando que «¡La revolución nacional ha comenzado!». 

Un 9 de noviembre de 1925se fundó las Schutzstaffel o SS (“Escuadrones de Protección”), una organización militar y de seguridad del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) en Alemania, creadas por Heinrich Himmlercomo “guardia personal” de Hitler, tras salir este de la cárcel el 20 de diciembre de 1924,cuyo lema era «Mi honor se llama lealtad». 

Un 9 de noviembre de 1938los nazis de las milicias del NSDAP, los llamados “camisas pardas” de la «sección de asalto», detienen y destruyen las propiedades de más de 35.000 judíos en la que fue llamada “Noche de los Cristales Rotos” uno de los mayores progromos ocurridos en Alemania y Austria dirigido contra ciudadanos judíos en todo el país.

Pues vaya, como para celebrar entonces el 9 de noviembre la reunificación alemana… 

Con todos estos antecedentes, salvo por la proclamación de la República de Weimar,  y también se produjo en medio de grandes convulsiones sociales y políticas, y tras el final de la Gran Guerra, cuya derrota supuso un mazazo para Alemania, el 9 de noviembre no parecía ser un día para muchas celebraciones en Alemania. Sin embargo aún  hubo otro 9 de noviembre para la esperanza, el de 1989, cuando la RDA decide la apertura de sus fronteras a Occidente y los ciudadanos de uno y otro lado consiguen derribar por fin, material y espiritualmente, el Muro de Berlín, el “muro de la vergüenza”. 

Solo por ese hecho el día 9 de Noviembre podía haber sido el día de la Fiesta Nacional Alemana, pero el resto de acontecimientos de ese día, tan relacionados con un pasado nazi impedía moralmente elegirlo. Tal vez demasiadas conciencias se hubiesen alzado en contra.Pero hay otro acontecimiento el día 9 de Noviembre… 

¿Cuál? 

Ese día se celebra a escala mundial el Día del Inventor (bueno, hay otras fechas que también lo conmemoran, como el «Día de los Inventores Nacionales» que se conmemora el 11 de febrero en los EEUU, aniversario del nacimiento de Thomas Alva Edison, pero como dice el título, es una conmemoración “nacional”). La celebración del Día del Inventor el 9 de noviembre fue una propuesta de un inventor y empresario alemán (Gerhard Muthenthaler) en honor a la actriz e inventora austriaca Hedy Lamarr (1914-2000), que nació un 9 de noviembre de 1914 y era Ingeniera de Telecomunicaciones. 

Pero lo llamativo de este acontecimiento es que Hedy Lamarr (de nombre Hedwig Eva Maria Kiesler) era de origen judío. Desde pequeña fue considerada una superdotada y empezó con 16 años sus estudios de ingeniería, estudios que abandonó en 1931 cuando entró a trabajar en el Teatro Berlinés con el director austriaco Max Reinhardt(1873-1943), uno de los más importantes directores e innovador del teatro moderno, que emigró a los EEUU en 1933 por su rechazo al nazismo. Hedwig Kiesler (aún no se llamaba Hedy Lamarr) se hizo famosa cuando con solo 17 años, fue la primera actriz que exhibió un desnudo integral de 10 minutos en la pantalla y además interpretó un orgasmo con el rostro en primer plano. Ocurrió en la película “Extasis”, rodada en Praga por el director Gustav Machaty, en 1932. Al parecer Mussolini disfrutó de un pase privado y cuando se exhibió en Viena su marido Friedrich “Fritz” Mandl, un magnate de la industria del armamento, entró en cólera loco de celos. Intentó comprar todas las películas existentes y sometió a su esposa a un encierro casi inhumano, pues se dice que hasta la ataba a la cama cuando él no estaba en casa. Tuvo que abandonar el cine hasta que escapó rumbo a Nueva York donde conoció a Louis B. Mayer, de la Metro Goldwyn Mayer, quien se ocupó de relanzar su carrera y la bautizó con el nombre que la haría más famosa que antes, Hedy Lamarr. 

Pero durante su encierro continuó sus estudios de Ingeniería a la vez que actuó muy ingeniosamente sonsacando a clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de su época, dicho de otra forma, actuó de espía y puso más tarde dichos conocimientos a disposición de las autoridades de los EEUU. Pero ella trabajó en su campo y también ideó y patentó junto al compositor George Antheil en los años 40, algo que llamó “Técnica de Conmutación de Frecuencias” que le devolvería notoriedad en los últimos años de su vida. Este invento, que no sé muy bien lo que es, permitió a la Marina de Estados Unidos transmitir señales secretas sin que éstas fueran interferidas en lugares como Vietnam o durante el bloqueo a Cuba, en 1962. Y también fue una contribución importante para ampliar enormemente el sistema actual de telecomunicaciones inalámbricas, como las redes WiFi y los dispositivos móviles. 

La curiosidad de este apunte, para mí, estriba en que al final, Alemania tiene algo que celebrar el 9 de Noviembre, una conmemoración aunque sea compartido con el resto del mundo, pero curiosamente, gracias al impulso de un empresario alemán, por reconocer los méritos de una mujer austriaca de ascendencia judía. 

La vida, y la historia, dan muchas vueltas, indudablemente.

AlmaLeonor

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Quiero recomendar especialmente este programa de Tempus Fugit que no contó con una HISTORIA CON ALMA, pero que resultó muy, muy interesante. Javier Arries nos ofreció una magnífica puesta al día sobre un tema de actualidad, los vampiros, tema que desarrolla ampliamente en su libro.  El resto de contenidos también merecen la pena, como siempre: Alvaro Anula Pulido nos contará una maravillosa historia de amor… Óscar Fábrega nos presentará a un chino que es china o viceversa y acabaremos de fiesta con el grupo Blondie. ¿Te lo vas a perder? Para escucharlo pinchar en la imagen o aquí, en el Podcast.

AlmaLeonor

 

 

8 DE MAYO DE 1945 FIN DE LA II-GUERRA MUNDIAL

8 DE MAYO DE 1945 FIN DE LA II-GUERRA MUNDIAL

guerra

El 8 de mayo de 1945, en Berlín, el Alto Mando del Ejército alemán del Tercer Reich firma un acta de capitulación sin condiciones, poniendo así fin a la Segunda Guerra Mundial en Europa. 

El 30 de abril de ese mismo año, cuando las fuerzas soviéticas hacían irrupción en Berlín, Hitler se suicidó. Antes de hacerlo, designó como sucesor al Almirante Karl Doenitz. El nuevo Jefe de Estado, pocos días después de asumir el mando, envió delegados ante las autoridades aliadas para tratar con ellas la capitulación. La Ceremonia de la rendición incondicional alemana se celebró en Reims el 7 de mayo a las 2.41h,y fue firmada por el General Jodl. Al día siguiente se llevó a cabo una similar Ceremonia de Ratificación en Berlín, firmada por el General Keitel. 

Benito Mussolini y su amante Clara Petacci, fueron fusilados por partisanos izquierdistas en la tarde del 28 de abril de 1945 en el norte de Italia. El Duce había sido capturado el día anterior, mientras intentaba huir a Suiza.

La Capitulación japonesa tuvo lugar el 2 de septiembre de 1945. La Ceremonia se celebró a borde del Acorazado Missouri, fondeado en la Bahía de Tokio.

La Segunda Guerra Mundial fue la mayor catástrofe de la historia de la humanidad. Participaron en ella 60 países de los cinco continentes, de los que 24 fueron invadidos.

Las Batallas de esta Guerra ocasionaron millones de víctimas. En pérdidas totales de vidas humanas, se baraja la cifra de 73 millones, de los que aproximadamente la mitad fueron civiles. La población civil resultó afectada, especialmente a causa de los bombardeos que dejaron, además, una honda huella, especialmente en los niños.  Ciento cincuenta millones fueron heridos o mutilados. Entre 40 y 50 millones de hombres, mujeres y niños fueron desplazados de sus hogares. En total 800 millones de seres humanos sufrieron las consecuencias.

Los Campos de Concentración mataron a millones de seres y dejaron inutilizados para siempre, física o psicológicamente, a la mayor parte de los sobrevivientes.

Las grandes ciudades de Alemania, Polonia, oeste de la URSS, norte de Francia… fueron destruidas. Las vías férreas, las carreteras, los puentes, los nudos de comunicaciones, los campos más fértiles de Europa Oriental, las plantas industriales… todo fue destruido en los países afectados por la Guerra (excepto Estados Unidos, reducido a Pearl Harbor).

A esto se sumaron las perturbaciones morales que desequilibraron la vida social; la degradación y envilecimiento de los prisioneros; el terror; la desorganización familiar; el hambre; el racionamiento y el mercado negro, con el consiguiente auge de la delincuencia; las penurias del retorno de los prisioneros y el penoso desplazamiento de los refugiados de un país a otro; las venganzas después de la victoria; la presencia perturbadora de ejércitos de ocupación; la inadaptación de los soldados desmovilizados al incorporarse a la vida civil…

Politicamente la consecuencia más ostensible fue la división de Europa (y el mundo) en dos zonas, una occidental y otra de influencia soviética que configuró las relaciones internacionales en el futuro, en un enfrentamiento de bloques, la “Guerra Fría”.

LOS RESULTADOS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

(Cuadernos de Estudio: La Segunda Guerra Mundial, por Alfredo Traversoni)

Imagen y texto de mis apuntes de Historia Contemporanea Universal.

HILDEGARD VON BINGEN

 HILDEGARD VON BINGEN (SANTA HILDEGARDA)

Museum - Hildegard von Bingen
(Por alguna razón, esta entrada que debía de figurar antes no se grabó como es debido)

Hildegard Von Bingen fue sin duda una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media europea. Hildegard nació en Bemersheim (Alemania) en el valle del Rin, el año 1098 (o 1099), en el seno de una familia noble alemana. Fue la menor de diez hijos, por lo que siguiendo la costumbre de la época pude decirse estaba destinada a la Iglesia. Desde muy niña, Hildegard sufrió visiones que más tarde la propia Iglesia confirmaría como inspiradas por Dios. Estos episodios, descritos por ella misma como “La Luz Divina”, la dejaban muy mal e incluso la cegaban temporalmente.

Sus padres preocupados decidieron entregarla totalmente al convento benedictino de Disibodenberg, que se encontraba bajo las órdenes del Abab  Jutta. Él fue quien se encargó personalmente de la educación de Hildegard, y así pudo tener un profundo aprendizaje en latín, griego, liturgia, música, oración y ciencias naturales, además de una disciplina asceta. A los dieciocho años, Hildegard toma los hábitos benedictinos.

En 1136, Jutta murió y Hildegard, a pesar de ser muy joven, asumió el mando del convento y comienza a escribir sus experiencias.

La “Vida de Hildegard von Bingen”, obra escrita pocos años después de su muerte (acaecida en 1179) por el monje Theoderich von Echternach, permite aproximarse a su figura que ha sido considerada como la primera bióloga alemana, la primera médica y la primera feminista.

De los nueve libros que escribió, destacan “Scivias”,de corte místico; “Liber Vitae Meritorum”, sobre ética; y “Operatione Dei”, sobre teología. Otro de sus libros, el “Liber Simplicis Medicinae” es importantísimo para la medicina, pues en el se hace un acercamiento a la ciencia de curar desde la perspectiva holística, incluyendo conocimientos de botánica y de biología. Describe con minuciosidad las propiedades medicinales de las plantas y las virtudes de las piedras preciosas y los metales. Por ejemplo, el vino jugó un papel muy importante en sus tratamientos, y Hildegard recomendaba beberlo tibio como remedio para la incontinencia.

De la misma forma, el “Liber Compositae Medicinae” trata sobre las enfermedades, pero desde el punto de vista teórico y explica sus causas y síntomas.

Pero, Hildegard no sólo se dedicó a escribir, si no que además compuso música. Escribió setenta y siete canciones aproximadamente, y una ópera “Ordo Virtutum”, por la cual se ha dicho que la compositora fue más allá de las normas de la música medieval y le otorgó un nuevo lenguaje. Hildegard no fue la única mujer de su época en escribir música pero fue la única, o una de las pocas, que logró mantener la autoría de todas sus obras, gracias a que supervisó personalmente la copia de los manuscritos. Tan audaz acto permite hoy en día escuchar su música.

También mantuvo una intensa correspondencia con los personajes más relevantes de su época, como el Papa Eugenio-III, Federico-I Barbarroja o Bernardo de Clairvaux.

Un comité de teólogos de la Sede Pontificia legitimó sus visiones y sus mensajes, que para muchos eran predicciones del futuro, aunque ella lo negara y dijera que más bien era una proyección del presente. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la “Sibila del Rin”. En este momento, la gente la buscaba para escuchar sus palabras de sabiduría, para curarse, o para que los guiara.

La relación con la Iglesia no fue muy buena y alcanzó su crisis, cuando Hildegard y las monjas del Convento Rupertsburgo que ella había fundado (se llamó así por un Santo del que ella escribió la biografía, en el actual barrio de Bingenbrück, hoy desaparecido) dieron sepultura en el cementerio de su convento a un joven revolucionario, que había sido excomulgado por el arzobispo. Según la Iglesia el joven no merecía santa sepultura, pero Hildegard insistía en que él se había arrepentido. Se negó a desenterrarlo e incluso hizo desaparecer cualquier rastro del entierro, para que nadie se atreviera a buscarlo.

Este problema le acarreó a Hildegard y a todas las monjas a su cargo una prohibición de hacer música. Ella muy molesta, le escribió al Arzobispo una carta bastante dura en las que se lamentaba de la “perdida” que esto significaba para todo el Rin, y además amonestaba a la autoridad eclesiástica. La Iglesia decidió perdonarla y pocos años después, esta polifacética y mística mujer murió.

Esta “monja emancipada” fue una intelectual que logró conquistar grandes espacios durante su retiro. Además de escribir y componer, concibió una nueva imagen de la mujer. Describió a Dios con atributos femeninos, algo revolucionario para la época. Convirtió las debilidades atribuidas a las mujeres en autoridad y luchó por la equiparación de los sexos en cuanto al castigo por los pecados. No tuvo reparos en pelearse con los representantes de la Iglesia por estos asuntos.

En aquellos tiempos, este modo de pensar era inconcebible. En una época en la que no había duda de la culpabilidad de Eva, ella se atrevió a decir que Eva no había cometido falta, sino que era una víctima engañada por Satán, quien envidiaba a la mujer su capacidad de dar vida. Por si esto fuera poco, se atrevió a visualizar el acto sexual como una unión espiritual que iba más allá de la procreación.

Hubo varias tentativas para canonizarla, y aunque esto nunca se llegó a realizar, popularmente se la reconoce como “Santa” e incluso el Papa Juan Pablo-II la calificó como  “una mujer santa”.

Bingen, la ciudad que la acogió, atrae hoy a curiosos de todo tipo: investigadores, teólogos, esotéricos y médicos alternativos que visitan el Museo Hildegard buscando datos, o recorren los antiguos senderos del vino y la medicina natural en los alrededores de Bingen. El Convento Rupertsburgo fue destruido durante la Guerra de los 30 años, pero el Convento Eibingen, otro lugar donde vivió Hildegard, quedó intacto. Se encuentra en la otra orilla del Rin, a las afueras de Rüdesheim am Rheim, una ciudad que recibe muchos miles de visitantes más que Bingen. Por ello los habitantes de Bingen insisten en subrayar una diferencia: del otro lado del río queda el estado de Hesse, y de éste, Renania Palatinado. Además cuentan con el patronimico de una de las mujeres más extraordinarias de la Edad Media, Hildegard von Bingen.

Páginas web que se pueden visitar:

http://www.study-in-germany.de/spanish/4.30.3.1230.html

http://finam.cl/contenidos/hildegard_von%20_bingen.htm

http://www.solonosotras.com/archivo/21/biog-hildegard.htm

http://www.beethovenfm.cl/cgi-bin/enciclopedia_persona.cgi?id=119

http://www.discoweb.com

http://www.foroclasico.com

http://www.beethovenfm.cl

www.martinschlu.de/. ../hildegard.htm

www.abtei-st-hildegard.de/. ../hildegard.html

www.heilfastenkur.de/ hildegard_von_bingen.shtml

www.eisenburger.de/ Photo/Hildegard/hildegard.html

www.bingen.de/kultur/ museum/museumstart.htm

www.agapea.com