DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

Imagen: Mohammad Bader Hamdan  (Syrian artist)

Presa de tus cancelas me he soñado de pronto
y desvelada miro la quietud de la noche.
Despertaré mañana con la palabra a punto,
toda carnoso fruto, toda jugo y sabor.

Concha Lagos (Extracto)
De la obra “Con el Arco a Punto“, Colección de Poesía IBn Zaydún, Madrid, 1984

 

 

POEMA DEL CANTE JONDO

POEMA DEL CANTE JONDO

Imagen de Alicia Prado. Dolores, de la jerezana familia de "los Agujetas".
Imagen de Alicia Prado. Dolores, de la jerezana familia de “los Agujetas”.

BALADILLA DE LOS TRES RÍOS, dedicada a Salvador Quintero.

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada,
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía. a tus mares.

¡Ay, amor
que se fue por el aire !

FEDERICO GARCÍA LORCA

Mi pequeño homenaje al día de Andalucía.

RAYUELA (I)

RAYUELA (I)

Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)
Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.”

“Rayuela”, capítulo 68
Julio Cortázar (26 de agosto de 1914 – 12 de febrero de 1984).

 

¡TODO ERA AMOR!

¡TODO ERA AMOR!

Imagen: Vsevolod Maksymovych (1913)
Imagen: Vsevolod Maksymovych (1913)

¡Todo era amor… amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas…
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso…
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor… ¡y nada más que amor!

OLIVERIO GIRONDO 

LAS ELEGÍAS DE DUINO

LAS ELEGÍAS DE DUINO

angel caído_Alexandre Cabanel (1847

Imagen: Alexandre Cabanel (1847)

La Primera Elegía

¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes
angélicas? Y aun si de repente algún ángel
me apretara contra su corazón, me suprimiría
su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada
sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces
de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente
desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.
Así que me contengo, y me ahogo el clamor de la garganta
tenebrosa. Ay, ¿quién de veras podría ayudarnos? No
los ángeles, no los hombres, y ya saben los astutos
animales que no nos sentimos muy seguros en casa,
dentro del mundo interpretado. Nos queda quizás
algún árbol en la loma, al cual mirar todos los días;
nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad
de una costumbre, a la que le gustamos, y permaneció,
y no se fue. Oh, y la noche, y la noche, cuando el viento
lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada,
la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima
al corazón solitario? ¿Es más suave con los amantes?
Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen
tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá
los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo
más íntimo.

Realmente es extraño ya no habitar la tierra,
ya no ejercitar las costumbres apenas aprendidas;
a las rosas, y a otras cosas particularmente promisorias,
ya no darles el significado del futuro humano; ya no ser
aquél que uno fue en interminables manos angustiadas
y hasta hacer a un lado el propio nombre, como un juguete
roto. Extraño, ya no seguir deseando los deseos. Extraño,
ver todo lo que tenía sus propias relaciones, aletear
tan suelto en el espacio. Y estar muerto es doloroso,
y lleno de recuperación, de modo que uno rastree
lentamente un poco de eternidad. Pero todos los vivos
cometen el mismo error de diferenciar demasiado
tajantemente. Los ángeles (se dice) con frecuencia no
sabrían si andan entre los vivos o entre los muertos.
La corriente eterna arrastra siempre consigo todas
las edades a través de las dos zonas y atruena sobre ambas.

Finalmente ya no nos necesitan, los que partieron
temprano, uno se desteta dulcemente de lo terrestre, como
uno se emancipa con ternura de los senos de la madre.
Pero nosotros, que necesitamos tan grandes secretos,
nosotros que tan frecuentemente obtenemos del duelo
progresos dichosos, ¿podríamos existir sin ellos?
¿Es inútil el mito de que, en la antigüedad, durante
las lamentaciones fúnebres por Linos, [5]
una atrevida música primitiva se abrió paso en la árida materia
inerte; y entonces, por primera vez, en el espacio
sobresaltado, en el que un muchacho casi divino de pronto
se perdió para siempre, el vacío produjo esa vibración
que ahora nos entusiasma y nos consuela y ayuda?

Todo ángel es terrible.

Rainer María Rilke (1875-1926)
LAS ELEGÍAS DE DUINO (1922) Versión y notas de José Joaquín Blanco

EL TRIPLE FILTRO

EL TRIPLE FILTRO

Monumento a Eros (Amor ciego)_RonaldMonumento a Eros (Amor ciego). Plaza del Mercado de Cracovia (Polonia).
Fotografía de Ronald Campos. 

En la antigua Grecia, Sócrates (470-399 a.C.) era un maestro reconocido por su gran sabiduría. Un día, el gran filosofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

-Sócrates, ¿Sabes lo que acabo de oír decir a uno de tus alumnos?

-Un momento… -respondió Sócrates- Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del “triple filtro”…

-¿Triple filtro?

-Eso es. -continuo Sócrates- Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estas seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

-No, me acabo de enterar y …

-Bien. -dijo Socrates- Conque no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?

-No. Todo lo contrario…

-Conque… -le interrumpió Sócrates- quieres contarme algo malo de el, que no sabes siquiera si es cierto. Aun puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?

-No, no mucho…

-Por tanto, -concluyo Sócrates- si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para que contarlo?

Esto explica el porque de la grandeza de Socrates, y por qué se le tenia en tanta estima. También explica por qué nunca se entero de que Platón se tiraba a su mujer…

Moraleja…. que cada uno extraiga la suya.

AlmaLeonor.