EL DÍA AZUL: ESTANQUE SOMBRÍO

EL DÍA AZUL: ESTANQUE SOMBRÍO

Barbara Rae

Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.

El amor… Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.

Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.

Jose Ángel Buesa. 
Extracto de “Canción de los Amantes”

El Día Azul: 30 de septiembre de 2017.

 

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LOS TEQUIERO

LOS TEQUIERO

Sandro Chía

Los tequiero
Así
Todo junto y apretado
Vientre contra vientre
Juntas sus partículas
Deberían estar a la orden del día
Deberían ser la misma vida
Y en cierta forma lo son
Porque dejas de decir tequiero
Y comienzas a morirte por dentro
Al menos a mí me pasa
Hay que tener a quien decirle tequiero
Condición ésta necesaria e imprescindible
No tiene sentido lanzarle un tequiero al viento
O que nadie te lo escuche
O que a nadie le sirva de alimento
O que nadie te lo lea o te lo sienta
Los tequiero
Para el alma
Digo para el alma
Estoy hablando del alimento del alma
Varios tequiero seguidos y apretados
Entre beso y beso un tequiero
Tu cuerpo y mi cuerpo unidos por un tequiero inmenso
Nuestras bocas amordazadas por genuinos y sinceros tequiero
Así
Todo junto
Apretado
Cuerpo a cuerpo
Que no circule el aire entre ellos.

Javier Funchal

DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

DESPERTARÉ MAÑANA CON LA PALABRA A PUNTO

Imagen: Mohammad Bader Hamdan  (Syrian artist)

Presa de tus cancelas me he soñado de pronto
y desvelada miro la quietud de la noche.
Despertaré mañana con la palabra a punto,
toda carnoso fruto, toda jugo y sabor.

Concha Lagos (Extracto)
De la obra “Con el Arco a Punto“, Colección de Poesía IBn Zaydún, Madrid, 1984

 

 

POEMA DEL CANTE JONDO

POEMA DEL CANTE JONDO

Imagen de Alicia Prado. Dolores, de la jerezana familia de "los Agujetas".
Imagen de Alicia Prado. Dolores, de la jerezana familia de “los Agujetas”.

BALADILLA DE LOS TRES RÍOS, dedicada a Salvador Quintero.

El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada,
uno llanto y otro sangre.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.

¡Ay, amor
que se fue por el aire!

¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!

¡Ay, amor
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía. a tus mares.

¡Ay, amor
que se fue por el aire !

FEDERICO GARCÍA LORCA

Mi pequeño homenaje al día de Andalucía.

RAYUELA (I)

RAYUELA (I)

Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)
Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.”

“Rayuela”, capítulo 68
Julio Cortázar (26 de agosto de 1914 – 12 de febrero de 1984).

 

¡TODO ERA AMOR!

¡TODO ERA AMOR!

Imagen: Vsevolod Maksymovych (1913)
Imagen: Vsevolod Maksymovych (1913)

¡Todo era amor… amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas…
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso…
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor… ¡y nada más que amor!

OLIVERIO GIRONDO