EL SIGNO DE TAURO Y LAS LLUVIAS

EL SIGNO DE TAURO Y LAS LLUVIAS

Imagen: Mohamad Alwahibi

Tauro es el segundo de los doce signos zodiacales y el primero de cualidad fija. ​​ Pertenece al elemento tierra y es regido por el planeta Venus. En la astrología occidental pertenecen a este signo los que nacen desde el 21 de abril al 21 de mayo. Se asocia al mito del rapto de Europa por Zeus cuando se transformó en un toro para llevar a la hija de Agénor hasta Creta (de oriente a occidente). La Duración sideral del signo va desde hoy, 16 de mayo hasta el 15 de junio. Esta fecha tuvo mucha importancia en la agricultura tradicional ya que se asociaba a las lluvias de mayo.  En mi libro LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE, así quedó explicado:

LA CONSTELACIÓN DE TAURO

La constelación de Tauro, en la mitología Romana, se relaciona con Baco (Dionisos), por lo que durante la fiesta de las Bacanales un toro adornado con Dorsulae de flores era procesionado por las calles escoltado por jóvenes vírgenes representando a las Pléyades y a las Híades, los dos cúmulos estelares abiertos que contiene la constelación de Tauro. En la mitología eran ninfas ―hijas de Atlas y Pléyone, las siete Pléyades, y de Atlas y Etra, las siete Híades, además de una octava hermana fallecida, Hiante, todas ellas hermanastras de las tres Hespérides, hijas de Atlas y Hésperis y, según algunos relatos, también de la ninfa Calipso― y fueron reconocidas como estrellas por su labor cuidando al niño Dionisos. También se las relacionaba con las aguas ―las Híades son las «ninfas hacedoras de lluvia» y las Pléyades son conocidas como las estrellas de los navegantes― y con la agricultura y la germinación de la vida, ya que a las Híades se las vincula con la lluvia de primavera y a las Pléyades, por ser muy visibles en el cielo nocturno del verano  ―desde mediados de mayo hasta principios de noviembre―, son muy tenidas en cuenta en los antiguos calendarios agrícolas, tal y como destaca, por ejemplo, Hesíodo en su obra Los trabajos y los días (700 a.C.), Libro III (Los Trabajos):

-Cuando las Pléyades, hijas de Atlante, aparezcan, inicia la siega, y la arada cuando se pongan. Ellas están, como sabes, cuarenta noches y cuarenta días ocultas, y cuando nuevamente da la vuelta el año, reaparecen por vez primera al afilarse el hierro. Tal es, ya lo ves, la ley de los campos, tanto para los que cerca de la mar habitan, como para los que en valles profundos, lejos del voraginoso ponto, en rica tierra moran (Punto 1: Trabajos Agrícolas).

-Mas, cuando el caracol suba de la tierra a las plantas, huyendo ante las Pléyades, ya no será tiempo de cavar las viñas, sino que se deben afilar las hoces y despertar a los criados, huir de los sombreados asientos, del sueño hasta el alba, en tiempo de siega, cuando el sol seca la piel. En esa época has de darte prisa, reunir el fruto en casa, en pie desde el amanecer, para que los medios de vida te sean suficientes. […] Y una vez que Pléyades, Hiades y Fuerza de Orion se oculten, a partir de entonces acuérdate de la labranza en su sazón. ¡Y que el año en la tierra quede preparado! (Punto 4: Primavera y Verano).

-Si se adueña de ti el anhelo de la navegación peligrosa… atiende: cuando las Pléyades, huyendo de la fuerza potente de Orion [castigado su padre Atlas, las Pléyades son perseguidas por Orion hasta que fueron convertidas en estrellas, e incluso se dice que la constelación de Orion las sigue persiguiendo en el cielo nocturno], caen en el brumoso mar, entonces zumban borrascas con todas clases de vientos. Desde este tiempo, ya no has de tener las naves en el vinoso ponto, sino trabajar la tierra —recuérdalo, como te indico (Punto 5: Trabajos del Mar).

LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

A MODO DE ORACIÓN

A MODO DE ORACIÓN

Te elevo a las alturas
Te elevo más allá de las nubes
Te elevo a las estrellas

Estás tan cerca del sol
Que sus rayos
Me ciegan
Y dejo de verte

Cierro los ojos
Me apresa la oscuridad
Me apresa la soledad y el miedo

¿Por qué te he elevado tan alto
que ya no te puedo ver?

RYSZARD KAPUSCINSKI

El Día Azul
30 de Abril de 2021

(M.A.V.M In Memorian)

INFINITUD

INFINITUD

Imagen: Jarek Kubicki

Este fue el premio que había ganado [algo que comer, un trozo de queso]. Me acerqué en un éxtasis de euforia. Yo había conquistado. Viví. Pero incluso cuando tocaba las migajas de alimento secas y descamadas era como si mi cuerpo hubiera dejado de existir. No había hambre. Ya no es el terrible miedo a la contracción. Nuevamente tuve la sensación de instinto. De cada movimiento, cada pensamiento sintonizado con una gran fuerza de dirección.

Continuaba encogiéndome, para convertirme en … ¿Qué? El infinitesimal? Que era yo ¿Todavía un ser humano? ¿O era el hombre del futuro? Si hubiera otras ráfagas de radiación, otras nubes flotando a través de mares y continentes, ¿otros seres me seguirían a este vasto mundo nuevo? Tan cerca, lo infinitesimal y lo infinito. Pero de repente supe que eran realmente los dos extremos del mismo concepto. Lo increíblemente pequeño y lo increíblemente vasto eventualmente se encuentran, como el cierre de un círculo gigantesco.

Miré hacia arriba, como si de alguna manera pudiera captar los cielos, el universo, mundos más allá del número. El tapiz plateado de Dios se extendió por la noche. Y en ese momento supe la respuesta al enigma del infinito. Había pensado en términos de la propia dimensión limitada del hombre. Había presumido sobre la naturaleza. Que la existencia comienza y termina es la concepción del hombre, no la naturaleza.

Y sentí que mi cuerpo menguándose, derritiéndose, convirtiéndose en nada. Mis temores se desvanecieron y en su lugar llegó la aceptación. Toda esta vasta majestad de la creación, tenía que significar algo. Y luego quise decir algo también. Sí, más pequeño que el más pequeño, quise decir algo también. Para Dios, no hay cero. ¡Todavía existo!.

El Increíble Hombre Menguante (1957), Jack Arnold

 

BROCAL (POEMAS)

BROCAL (POEMAS)

Imagen: Wolfgang Harms

Dormía, y el amanecer me saltaba de hombro a hombro.
Río abajo, navegaba la luna.
Los bergantines de la piar y las rosas del campo, se llenaron de aquella luz mía que era cual otra luz del cielo.
Río abajo, mi corazón.
¡Yo estaba en los álamos, como el viento de la primavera!
Se abrió el paisaje, a todo viento, en la retina. El río, con sus cascabeles de aurora, me trajo la inquietud.
Sentía en lo alto, como de mano con estrellas, los finos dedos de la luz atardecida.
¡Más alto el cielo, más alto!
Quiero pasar entre la tarde y tus ojos.
Resbalaron estrellas, poliedros diminutos de fuego.
¡Estaba mi corazón en la lluvia, como una palma roja!
Me llevabas…

Carmen Conde 

 

El día Azul
30-Marzo-2020

ULALUME

ULALUME

Imagen: «Ojos Cerrados» (1894), de Odilon Redon

Llegamos hasta el fin; ¡ojalá nunca
llegara! Al fin de la avenida lúgubre
nos detuvo la puerta de una tumba
(¡oh, triste noche del lejano octubre!)
nos detuvo la losa de una tumba,
de legendario monumento fúnebre.
¡Oh, hermana!—dije—¿Qué inscripción confusa
en la sellada losa se descubre?
Respondiome: «Ulalume», esta es su tumba,
¡la tumba de tu pálida Ulalume!

Quedó mi corazón como ese Cielo
ceniciento, como esas hojas mustias,
como esas hojas yertas y crispadas…
¡Ay! pensé: el mismo octubre fue, sin duda
fue en esa misma noche cuando vine
al través del horror y de la bruma
aquí trayendo mi doliente carga…
¡Oh, noche infausta, infausta cual ninguna!
¡Oh! ¿Qué infernal espíritu me trajo
a esta región fatal de la tristura?
Bien reconozco el mudo lago de Auber,
y esta comarca que el horror anubla,
y el bosque fantasmático de Weir,
la región espectral de la pavura!

Edgar Allan Poe (extracto)

El día Azul (30 de octubre de 2019).

ARTE AZUL DE LAS ALTURAS

ARTE AZUL DE LAS ALTURAS

Imagen: Benedetto Poma

Aquel azul de las alturas que desprende un rayo de sol para dorar las espigas y las naranjas, que redondea y sazona las pomas, que madura los racimos y colora las mejillas satinadas de la niñez.
Sí, el arte es el azul, pero aquel azul de arriba que desprende un rayo de amor para encender los corazones y ennoblecer el pensamiento y engendrar las acciones grandes y generosas.
Eso es el ideal, eso el Azul con irradiaciones inmortales, eso lo que contiene el cofre artístico del poeta.
¿Y aquellas alas de mariposa azul de qué nos sirven? preguntarán los que nacieron sin alas. ¿De qué nos sirve eso que flota en el vago azul de los sueños?

E. DE LA BARRA.
Prólogo de «Azul«, de Ruben Darío

EL DÍA AZUL, 30 de enero de 2019

ASPIRAR A LA FELICIDAD

ASPIRAR A LA FELICIDAD

Imagen: Charles Bibbs

 

«Si pensáramos que nos morimos poco a poco, un poquito cada día, procuraríamos centrarnos en lo que nos hace felices. A menudo no nos queremos, y hasta nos permitimos hacernos daño, como si tuviésemos carta blanca para rectificar, todo el tiempo del mundo para aspirar a la felicidad y ninguna prisa por alcanzarla.»

Marta Carnicero
«El cielo según Google» (2018)
Traducción de Pablo Martín Sánchez (Acantilado)

A %d blogueros les gusta esto: