LA “MALA ESTRELLA” DE DONALD TRUMP

LA “MALA ESTRELLA” DE DONALD TRUMP

Ronald Reagan y Donald Trump, son los dos únicos presidentes estadounidenses que poseen una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. O mejor dicho, tenían, porque Trump ya no la tiene.

Hagamos primero un poco de historia. El Paseo de la Fama de Hollywood fue una creación del artista californiano Oliver Weismuller, a quien el Ayuntamiento de la ciudad le encargó una obra para mejorar el aspecto de las calles de Hollywood. Vio la luz en 1958 y apenas veinte años más tarde, en 1978, la ciudad de Los Ángeles declaró el paseo de la Fama como un Bien Cultural e Histórico.

Originalmente se crearon 2.500 estrellas en blanco que fueron dotándose de nombres desde 1960 (la primera concedida con una ceremonia fue a la actriz Joanne Woodward) hasta alcanzar las 1.558 en el primer año y medio desde su instalación. En 1994 se ampliaron las avenidas (de los 2,2 km iniciales hoy cubren hasta 19 manzanas, 15 de ellas en Hollywood Boulevard y tres en Vine Street) con estrellas para colocar a los nominados cada 31 de mayo (entre 15 y 20 nuevos cada año, de entre unas 200 solicitudes anuales) en una ceremonia presidida hasta el 2008 (fecha de su muerte) por Johnny Grant (1923-2008), alcalde honorífico de Hollywood, quien tiene sus dos propias estrellas en Hollywood Blvd., una en el 6937 y otra honorífica en el 6897. Tras su muerte, las ceremonias son presentadas por Leron Gruber, el Presidente de la Cámara de Comercio de Hollywood.

Cada estrella, que cuesta unos 30.000 dólares (que no siempre paga el homenajeado), consta de una pieza de terrazo en la que se enmarca una estrella de cinco puntas con fondo rosa y borde de bronce incrustado en un cuadrado de carbón. Dentro de la estrella rosa está el nombre de la persona homenajeada grabado en bronce, y debajo se encuentra un emblema redondo, también en bronce, indicando la categoría por la que a esa persona se le concedió la estrella: una cámara por el cine, un televisor por la televisión, un gramófono por la música, un micrófono por la radio y una máscara por el teatro. La única persona que tiene una estrella por cada una de las cinco categorías es Gene Autry (1907-1998).

Hay una serie de estrellas “especiales”, por ejemplo, una concedida a Disneyland, que tiene como símbolo un edificio. El Cuerpo de Policía de Los Ángeles también tiene su estrella especial, al igual que el equipo de Los Ángeles Dodgers, que tiene un logotipo de béisbol, así como la tripulación del Apolo XI, la misión que llegó a la luna, cuya placa consta de cuatro lunas idénticas, en lugar de estrellas, aunque si que tienen el símbolo de la televisión, porque fue una de las retransmisiones televisivas más vista de la historia.

Actualmente hay como 2.330 estrellas asignadas ya a nombres, y unas 476 que todavía permanecen en blanco en espera de ser asignadas, con lo que es fácil imaginar la cantidad de anécdotas que pueden encontrarse alrededor de ellas. Por ejemplo, es bueno saber que George Clooney, Brad Pitt, Angelina Jolie, Clint Eastwood, Robert Redford o Julia Roberts, no tienen estrella porque no han querido cumplir con los requisitos de concesión. O que Mohamed Ali pidió que su estrella no estuviera en el suelo porque no quería que su nombre fuese pisado, y se encuentra en una vitrina situada en la pared en el 6801 de Hollywood Blvd. Es la única estrella situada en esa posición vertical.

Xabier Cugat (en 1960) fue el primer español que consiguió no una, sino dos estrellas en el Paseo de la Fama, a quien siguieron Julio Iglesias (1985), Plácido Domingo (1993), Antonio Banderas (2005), Penélope Cruz (2011) y Javier Bardem (2012). Como sabrán, en Madrid existe un particular y patrio Paseo de la Fama con 26 estrellas (de granito, mármol blanco y acero, diseñadas por Óscar Mariné) dedicadas a los más genuinos representantes de nuestras artes cinematográficas. Hay que lamentar, sin embargo, que desde el 2011, cuando se instalaron las 25 primeras estrellas, solamente se ha concedido una más, la estrella póstuma del actor y autor y director teatral, Luis Escobar (1908-1991), genuino y recordado VII marqués de las Marismas del Guadalquivir.

Y como decía al principio, se da la curiosidad de que dos presidentes estadounidenses tienen también su estrella en Hollywood.

El actor de Hollywood, Ronald Reagan (1911-2004) obtuvo su estrella en noviembre de 2011 en el marco de un homenaje institucional por el centenario de su nacimiento. Esta situada en el 6374 de Hollywood Blvd. Por su parte, Donald Trump tiene la suya desde el año 2007 en el 6801 del mismo Hollywood Blvd., concedida en reconocimiento a su trabajo en el reality show “The Apprentice” de la cadena NBC.

Peeeero ocurre que desde que el magnate Trump se postuló como candidato republicano a la presidencia del país, su estrella hollywoodiense (hace la número 2.327 de las instaladas) padeció distintos tipos de rechazos: inscripciones, grafitis, montajes ingeniosos, y finalmente un destrozo total.

La primera vez que se mancilló su estrella fue al poco de que el flamante candidato empezase a soltar lindezas racistas y xenófobas por su boca, en febrero de 2016. Entonces a alguien se le ocurrió pintar una esvástica encima de la estrella. Fue rápidamente borrada por los encargados del mantenimiento del Paseo de la Fama, el Hollywood Historic Trust, organismo dependiente de la Cámara de Comercio de Hollywood, quien, de hecho, hace lo mismo con cualquier tipo de vandalismo sobre las estrellas. Solo que la de Trump sufre casi tantas como el resto de ellas juntas.

Han aparecido pegatinas de su candidatura, tal vez en un intento de apoyo, casi al mismo tiempo que manifestaciones de absoluto rechazo, como una pintada que, además de varias palabras y frases descalificativas (le llamaba “racista” o “maricón”, además de escribir “Trump is a Crump”, algo así como Trump es idiota), rogaba a todo el mundo, con un contundente mandato, que “¡No lo vote!“.

En otra ocasión, fue un can quien, animado por su dueño al parecer, mostró su indignación por el candidato de dorado tupé, dejando sus restos fecales encima de la dorada estrella… que le cagó encima, vaya… La imagen corrió por las redes.

De hecho, parece que violar la estrella de Donald Trump del Paseo de la Fama de Hollywood, se ha podido convertir en una especie de “deporte nacional”, al que algunos se sumaron con una campaña de petición de retirada de la estrella del paseo, entre otras razones, por el mucho trabajo de conservación que provoca. También es, a día de hoy, una de las estrellas más visitadas del todo el paseo (el top-ten ahora mismo es: Adam West, Donald Trump, Mark Wahlberg, Katy Perry, Earvin Magic Johnson, Scarlett Johansson, Keanu Reeves, Tom Cruise, Bill Cosby y Michael Jackson), según el ranking que se publica periódicamente, y la más popular de los últimos 30 días.  Pero el caso es que ha recibido múltiples ataques… desde tapar su nombre con diversos métodos, a pintar con una plantilla el símbolo del “silencio”.

El 20 de julio del año 2016 alguien mostró el rechazo que le producía Trump, visibilizando una de las promesas del candidato y hoy presidente estadounidense: la construcción de un muro en su frontera sur. Así, un anónimo indignado “construyó” un muro alrededor de la estrella de Donald Trump en el Paseo de la Fama.

El autor no fue anónimo por mucho tiempo. Un artista callejero inglés, que se hace llamar “Plastic Jesus”, fue el autor de este murete de unos 15 cm de alto, al que dotó de inscripciones con el mensaje “Prohibido el paso”:

“Quise crear una pieza que hiciera notar la idea idiota de Trump de construir un muro. Imaginé esta versión miniatura para que enviara un mensaje claro”

Así lo contaba el artista y manifestante callejero a la cadena BBC Mundo, al observar que su obra alcanzó un éxito total… todos los turistas y paseantes se quisieron hacer una fotografía al lado de su “muro”. En esta ocasión fueron varias personas las que eliminaron la construcción apenas un par de días después de aparecer sobre la estrella. No hizo falta la intervención de la Cámara de Comercio de Hollywood.

Finalmente, en octubre del año pasado, la estrella del Paseo de la Fama de Hollywood, dedicada al hoy presidente de los EEUU de América, y siempre afanoso hombre de negocios, Donald Trump, apareció completamente destrozada.

El autor confeso del destrozo, James Lambert Otis, afirmó ante las cámaras, pertrechado con casco y chaleco reflectante, realizar este acto de forma reivindicativa, una “protesta no violenta“, dijo, para visibilizar la falta de ética y moral del nuevo presidente, así como subastarla para luego entregar las ganancias de la venta a las mujeres que han acusado al candidato republicano de acoso sexual. Esto último no fue posible, ya que al no lograr sacarla entera, la destrozó completamente. Al ser detenido declaraba no temer ni al Sr. Trump ni a ser condenado a prisión.

(pinchando en la imagen se accede a un vídeo del destrozo)

Finalmente su condena ha sido reducida a tres años de libertad vigilada y a pagar los costos de reparación: 3.700 dólares que deberá pagar al Fondeo Histórico de Hollywood y otros 700 a la Cámara de Comercio.

Aprovechando la reparación provisional, ya hay quien se ha querido manifestar, precisamente, lo contrario de lo que pedía una de las pintadas… para pedir que se le vote…

AlmaLeonor.

 

TRUMP IS THE PRESIDENT

TRUMP IS THE PRESIDENT

14459524716218
Imagen: Ricardo, para EL MUNDO.

¿Es justa la Historia?

… Por tanto nuestro deber será siempre no admirar el poder en sí, sino sólo a las escasas personas que lo consiguieron de forma honrada y justa. De forma honrada y justa sólo lo consigue realmente el hombre espiritual, el científico, el músico, el poeta, porque lo que ellos dan no se lo han quitado a nadie. El dominio terreno, militar y político de un individuo surge sin excepción de la violencia, de la brutalidad; por lo cual en vez de admirar ciegamente a los vencedores hemos de formularnos siempre la pregunta: ¿por qué medios y a costa de quién triunfa alguien? Porque cuando en lo material, en lo político, surge el gran poder de un individuo, raras veces surge de la nada o de un bien sin dueño, sino que casi siempre es de otros, se les arrebata a los más débiles; casi siempre cada gran aureola tiene sospechosamente un brillo de color sangre.

STEFAN ZWEIG
“EL LEGADO DE EUROPA”

 

HILLARY ES LO PEOR

HILLARY ES LO PEOR

3065441-poster-p-1-of-the-six-gop-data-guys-i-know-zero-pick-trump-to-winFoto del Flickr de Jake Cunningham

“Hillary es lo peor”, me decía mi amiga griega Maria mientras hablábamos de la situación del mundo. Ella, que siempre ha sido una votante del PASOK (Movimiento Socialista Panhelénico) griego hasta que empezó a tomar una deriva demasiado neoliberal, renegó también de SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical) por considerarlo un partido extremista carente de programa y soluciones políticas y, por supuesto, también aborreció de los neonazis con soluciones demasiado extremistas de Amanecer Dorado. Ella trabaja en los EEUU y no puede elegir al presidente porque es extranjera, pero estaba convencida de que ninguno de los dos postulantes eran la solución a un país, me decía, en el que todavía se puede creer en las oportunidades para quien se las trabaja.

“Hillary es lo peor” me decía, mientras yo pensaba en lo paradójico de una situación que no nos puede resultar extraña en España. Lo “peor” en nuestro caso no es un partido como el PSOE, al que podríamos considerar el equivalente a los demócratas estadounidenses, sino un PP cargado de cargos con acusaciones de corrupción (digamos “presunta” por si acaso, aunque algunos ex cargos estén condenados y/o encarcelados) y recortando los presupuestos sociales hasta cotas que han hecho caer definitivamente el Estado de Bienestar. Mientras en su campaña electoral dicen que lo defienden, lo suyo es el mundo neoliberal. El “peor” de los mundos posibles.

En los EEUU es Hillary Clinton la representante de ese establishment económico-corporativo que quiere expandir la globalización neoliberal hasta sus últimas consecuencias. O al menos, eso dicen los analistas políticos que estos días se están comportando como lo hacían los gurus económicos de la crisis económica, es decir, soltando pronósticos sesudamente estudiados, pero sin un solo acierto. Decían, que ese establishment político no iba a permitir que “su” candidato perdiera las elecciones. Han fallado… parece.

“Hillary es lo peor” me decía Maria mientras yo recordaba que hace unos años, unos ocho años o poco más, justo cuando se estaba dirimiendo la candidatura demócrata entre una joven promesa de color (no me gusta utilizar esta expresión, pero es lo que hay) Barack Obama y una talludita en años y lides políticas Hillary Clinton. “Difícil papeleta” pensaba yo entonces, elegir entre un negro y una mujer en el país casi (y digo casi) más racista y misógino del planeta. Pero los republicanos se lo pusieron muy fácil enfrentando a ese dueto una pareja esperpéntica: el senador mucho más talludito John McCain y la joven e insultantemente inexperta Sarah Palin. Al final, resultó que en los USA no se atrevieron a elegir a una mujer como candidata a la presidencia. Sí. En aquellas elecciones pesó mucho el sexo de Hillary, tanto como el que su marido practicó en secreto (muy público) con una becaria. Porque además de (casi) el más misógino y racista del planeta, este país es el más puritano del mundo (y sin casi).

yes-we-can

Ganó Obama. En aquellos años escribí yo un artículo en HELICON alabando el empuje de mucha gente que creyó en aquel “yes, we can” que tanto necesitaba el país. Aquel artículo acabó siendo incluido en una revista universitaria de Puerto Rico, Verum Factum, merced a que a un profesor de aquella universidad, el Sr. Otoniel Cabrera, le gustara el contenido del mismo. Habíamos estado hablando de aquel maremagnun mundial que supuso la carrera por las presidenciales demócratas, tan impactante que casi eclipsó la verdadera carrera presidencial entre Obama y McCain, y le enseñe mi artículo. Él me dijo una cosa que no se me olvidará: “Los poderes fácticos de las grandes corporaciones económicas, los que verdaderamente manejan el mundo, no dejarán que Obama gobierne en los EEUU. Antes, son capaces encontrar la forma de realizar su asalto al poder. De hecho, hay voces que dicen que ya lo están haciendo, que están preparando una gran crisis económica mundial”. Y sucedió.

“Hillary es lo peor”, me decía Maria. Es la continuadora demócrata de todo ese entramado creado para que el establishment estadounidense siga manejando los hilos económicos del poder. Los republicanos son el reflejo de ese establishment dominante que en los USA tienen su cara más visible en la Asociación nacional del rifle y las grandes petroleras. Y Trump era su candidato. Pese a todas las voces que decían renegar de él, todos le han votado. Pero es que, además, Trump se ha hecho con un hueco que en los EEUU no había sido ocupado por otros, pero que en Europa lleva tiempo campando a sus anchas y llevándose votos como rosquillas: el del populismo neoliberal ultraconservador.

El descontento de la gente ha hecho que se polaricen tanto las posturas político-económicas que solo existen los extremos. Por un lado los partidos del establishment (PSOE, PP, Hillary Clinton… los republicanos USA) y por otro, los partidos surgidos a la luz del descontento. Las protestas sociales han hecho que surjan tanto los grupos ciudadanos (y partidos) de la izquierda más descontenta y antidogmática de la historia: Syriza, Podemos…  como los grupos (y partidos) de la ultraderecha más recalcitrante, que son los que van ganando terreno: los de Amanecer Dorado que tanto asustan a mi amiga Maria y a medio mundo desde Grecia, los de Hungría, Polonia, Austria, el de LePen en Francia, los fantasmas del nazismo alemán… Donald Trump.

Pero “Hillary es lo peor”, lo peor de un mundo neoliberal, dogmático, globalizado, continuista y sin visos de cambio, de un mundo que empaña la libertad con falsos anuncios de democracia, que viola constantemente la palabra democracia hasta hacer que ya haya quien clame por renegar de un sistema que está ofreciendo, casi escupiendo, los peores resultados posibles. Es el voto, dicen, de la mediocridad. Es el voto que ha hecho que en Inglaterra se apruebe el Brexit… que en Colombia ganase un “NO” al referéndum sobre el proceso de paz… que en Brasil se expulsase a su presidenta Dilma Rouself… que en Francia, Le Pen (hija, para que luego digan que solo las monarquías son hereditarias) gane adeptos y votos… que en Australia, haga lo propio la ultraderechista Pauline Hanson… que en Filipinas, el expresidente Marcos sea enterrado como un héroe, después de que lo ha permitido el gobierno filipino… que en España, más de lo mismo, Rajoy al frente del partido más corrupto del país, gane dos elecciones y sea presidente del gobierno después de un año gobernando “en funciones” y otros cuatro de recortes sociales… que en los EEUU, Donald Trump sea elegido presidente de los Estados Unidos. Pero es el sistema que nos permite E-LE-GIR… Otra cuestión muy diferente es la profunda reflexión que deberíamos hacer todos preguntándonos por las razones de esos resultados. Pero no. Hay muchas voces que cuestionan desde la validez democrática de un referéndum, hasta la validez real del sistema democrático. Eso es algo que debemos agradecer a los voceros como Trump. Su mensaje ha calado. Ahora, ya hasta los demócratas reniegan de la democracia. Yo no lo haré.

160510183336-hillary-clinton-benghazi-hearing-2015-restricted-super-169

Bienvenidos al 9 de noviembre (por cierto, menuda fecha) de la nueva era: Los mercados norteamericanos y mexicanos caen en picado… la red de inmigración de Canadá se colapsa… los chistes y memes en las redes hacen su “agosto” con una amenaza velada de ser suprimidos por ley en nombre de la libertad. En España solo podíamos elegir entre lo malo (PSOE) y lo peor (PP). En los EEUU “Hillary es lo peor”. Y han elegido a Donald Trump.

En los USA a lo mejor no se han decidido por lo “peor”, sino por lo “malo”. Pero que quieren que les diga… un “peor” como Rajoy no es nada comparado con un “malo” como Donald Trump con el mayor y más preparado ejército del mundo, armas nucleares, el dominio económico mundial y, sobre todo, con esa chulería racista, misógina y puritana (todo sin “casi”) y una lengua viperina que, afortunadamente, le falta a nuestro ínclito presidente.

“Hillary es lo peor”, pero quien me iba a decir a mí que estaría alabando la lengua de trapo de Mariano Rajoy porque ha ganado Donald Trump las elecciones presidenciales de los EEUU. Paren el mundo un momento, por favor. Necesitamos aclarar muchas cosas, necesitamos con urgencia una apuesta ideológica por la democracia real para contrarrestar toda esta debacle. Fácil no es, pero es necesario, y sobre todo, necesitamos redefinir que es lo que significa lo “peor”.

AlmaLeonor.

 

EL PELUQUÍN DE DONALD TRUMP

EL PELUQUÍN DE DONALD TRUMP

99aa6acbab2f481fb7bda5e493d25ace_620x350

Ayer leía en el diario El País que la mayor preocupación de los estadounidenses había quedado resuelta. No. Donald Trump no usa peluquín.

Si no fuese real hasta daría risa.

Dibujo

Este señor que pretende ser el Presidente de los EEUU (y con ello uno de los líderes más influyentes, por no decir el que más, de la política mundial) está haciendo una campaña electoral más propia de Jesús Gil y las “mamachicho”, salvando las distancias, y con el agravante de que solo se está dirigiendo hacia una parte de los votantes estadounidenses: aquellos que son blancos, cristianos y ricos. Los demás no tienen cabida ni en su programa electoral ni en su “país ideal”, y arremete contra ellos en cada intervención. Sobre todo lo hace contra toda la población inmigrante en los EEUU. Tal vez este señor esté ya algo senil y no recuerde bien, pero le vamos a ayudar un poquito.

image90“Primer día de Acción de Gracias en Plymouth”
de Jennie Augusta Brownscombe (1850-1936)

En 1620 un grupo de “peregrinos” ingleses, inmigrantes de la metrópoli, llegaron a las costas de los actuales EEUU a bordo del barco Mayflower, instalándose primero en Plymouth y más tarde en Massachusetts. Aunque existe alguna controversia al respecto, la celebración del tradicional Día de Acción de Gracias estadounidense, que se celebra en noviembre, conmemora este hecho, siendo una de las fiestas más importantes, sino la primera, en todo EEUU.

11951849_10208039602734904_6511099702509203459_n

Otro acontecimiento de especial importancia en este país es el llamado Desfile del Día de San Patricio que anualmente se celebra en Nueva York en el mes de marzo, en conmemoración del santo patrón de irlanda, y que congrega a más de dos millones de personas, la mayoría descendientes de inmigrantes irlandeses a América, aunque también amigos y afines.

Solo con estos dos acontecimientos de tantísima raigambre e importancia en los EEUU valdría para afirmar que Donald Trump, y todos los que le siguen y corean, que no me gustaría que se fuesen de rositas, no conocen bien ni su propia historia. Pero hay más.

U.S. Army South celebra Mes de la Herencia Hispana 2009U.S. Army South celebra Mes de la Herencia Hispana 2009

En mi blog HELICON, puse hace tiempo un enlace en que hablaba de otra celebración muy conocida en los EEUU, incluso muy celebrada institucionalmente, el Mes de la Herencia Hispana o Mes de la Hispanidad. Se celebra desde el 15 de septiembre hasta el 15 de octubre. Durante este mes, Estados Unidos conmemora la cultura y las tradiciones de aquellos residentes que tienen sus raíces en España, México y los países hispanos de América Central, Sudamérica y el Caribe. O sea, de todos aquellos estadounidenses que son herederos de inmigrantes hispanos o que lo son ellos mismos.

San Gennaro
San Gennaro

Me faltaría hablar de los inmigrantes italianos de los EEUU, de los que no conozco ahora mismo ninguna celebración del mismo calibre que las anteriores, pero cierto es que, la fiesta de San Gennaro, se celebra desde 1926 en el barrio de Little Italy en Manhattan, cuando los inmigrantes napolitanos se congregaron a lo largo de la calle Mulberry para homenajear a un santo patrón que llegó con ellos a la Isla de Ellis, la primera parada para todo inmigrante a América. Gracias o no a la industria del Cine, como la magnífica trilogía de El Padrino, lo cierto es que de los inmigrantes italianos todos conocemos su decisivo papel en la mafia en y en el gansterismo de ciudades como Chicago o el mismo New York.

deer_hunter_behindthescenes_01Fotograma de la película “The Deer Hunter” donde sus protagonistas eran trabajadores industriales de origen ruso.

El cine también nos ha recordado a menudo la vida de miles de inmigrantes rusos, polacos, checos, alemanes, o judíos de todas las naciones europeas, muchos de los cuales llegaron una vez a un erial sin proyección de futuro creando la mayor fábrica de sueños del mundo, llamada Hollywood (sin despreciar a los inmigrantes italianos que también glorificaron esta industria). Se convirtieron en actores, productores y directores de prestigio que contagiaron de prestigio, a su vez, a la naciente industria del cine.

lunar-new-year-nyc-2013-courtesy-of-the-better-chinatown-society

También conocemos la existencia del Chinatown newyorkino o de cualquier otra ciudad de los EEUU, el barrio chino que se vuelca en las celebraciones del año nuevo y que a ritmo del baile del dragón ha hecho olvidar a buena parte de los estadounidenses, el importantísimo papel que los inmigrantes chinos jugaron en el desarrollo del Oeste americano y la construcción del ferrocarril.

tianayelsapobarriofrances-640x640x80Ambientación del barrio francés de Nueva Orleans en la película de Disney “Tiana y el sapo”.

Y no nos podemos olvidar de la herencia francesa, caribeña o española que aún puede saborearse en muchos rincones de Nueva Orleáns, gracias a la inmigración, en muchos casos forzada por las compañías de esclavos. No me olvido de los miles de “espaldas mojadas” que se dejaron la piel y muchas veces la vida, tratando de llegar a un país al que dieron identidad propia, la comunidad hispana de los EEUU.

14311325

Lo que va río abajo no es de nadie” decía la magnífica película de Jose Luis Borau, “Rio Abajo” que trataba precisamente sobre este tema de la inmigración a través de Mexico. Es en ese terreno “de nadie” donde parece querer colocar Donald Trump a todos los estadounidenses a quienes les niega su identidad nacional por su posible origen racial (que no le gustan los hispanos es algo que ha quedado claro, ni a él ni a su partido, insisto, y si no recuerden que la ínclita Sara Palin salió en su defensa tras el “affaire” con el periodista Jorge Ramos) y su forma de llegar a los EEUU, para lo que ha propuesto incluso un muro a lo largo de toda la frontera con México afirmando que obligaría a este país a costearlo.

Antonio_Banderas

Son muchísimas las voces que se han alzado contra los exabruptos de Donald Trump. Sobre todo de actores con una vinculación hispana de gran arraigo, como Matt Damon, cuya esposa es argentina, o Antonio Banderas, cuyo discurso en la edición de los Premios Latino en Julio pasado se ha convertido en viral por el “rapapolvo” que le propinó.

Pero yo aún sigo impactada por los ataques furibundos de este señor hacia los inmigrantes. Tanto hacia los que aún hoy siguen llegando a ese país, como también hacia los que ya forman parte de la ciudadanía habitual norteamericana. ¡Es alguien que quiere ser presidente de los EEUU! ¿Cómo se puede hablar de los EEUU sin reconocer la enorme deuda que mantiene con la inmigración? ¿Pero que está pasando en ese país?

Y luego está la banalización de este asunto por parte de los programas de televisión estadounidenses, lo que corrobora que su popularidad es inauditamente alta… Jesús Gil del que hablaba antes (ejemplo patrio y primigenio de la corrupción política y el favoritismo clientelar), o el italiano Berlusconi (adorado por muchos italianos que admiraban en él las virtudes a las que aspiraban: popularidad, poder y riqueza), fueron adelantados a su tiempo por lo visto. Hoy un personaje como Donald Trump, xenófobo, racista, elitista, maleducado, chuleando de riqueza y harto de popularidad, puede llegar a ser Presidente de los Estados Unidos de América. El aprendiz superando a los maestros. El sueño americano pero desde el vértice más alto de la pirámide social. He leído en un diario en papel esta mañana que hasta los demócratas se están planteando cambiar a Hilary Clinton por otro candidato porque temen que ella no pueda hacer frente a la creciente popularidad de Donald Trump… a quien si “se le ha visto el peluquín”, si es que puede entender este “giro lingüístico” tan típicamente hispano.

 

AlmaLeonor.