FRASES CON IMÁGENES (CIII)

FRASES CON IMÁGENES (CIII)

Imagen: “Afluencia” (1961) Jean Dubuffet

 

“Estamos sepultados por el peso de la información, lo cual significa estar confundidos a pesar de tener conocimiento; creemos que la cantidad es abundancia y la riqueza felicidad”.

Tom Waits

EN QUE CONDICIONES SE PUEDE RESPETAR EL PASADO

EN QUE CONDICIONES SE PUEDE RESPETAR EL PASADO

Imagen: Léon Spilliaert

El monacato, tal y como existía en España y existe en el Tíbet, es para la civilización una especie de tisis. Detiene en seco la vida. Simplemente, despuebla. Enclaustramiento, castración. Ha sido un azote para Europa. Añádase a esto la violencia que tan frecuentemente se ha hecho a las conciencias, las vocaciones forzadas, el feudalismo apoyándose en el claustro, el mayorazgo metiendo en el monasterio el exceso de familia; las salvajadas de las que acabamos de hablar, los in pace, las bocas cerradas, los cerebros tapiados, tantas inteligencias desdichadas puestas en el calabozo de los votos eternos, la toma de los hábitos, entierro de almas completamente vivas. Añádanse los suplicios propios de las degradaciones nacionales y cualquiera se sentirá estremecer ante el hábito y el velo, esos dos sudarios de la invención humana.

Sin embargo, en algunos puntos y en algunos lugares, a pesar del pensamiento moderno, a pesar del progreso, el espíritu claustral persiste en pleno siglo XIX, y una curiosa recrudescencia ascética asombra en este momento al mundo civilizado. El empecinamiento de las viejas instituciones por perpetuarse se parece a la obstinación del perfume rancio reclamando vuestra cabellera, a la pretensión del pescado atrasado que querría ser comido, a los vestidos de niño persiguiendo al hombre para vestirlo y a la ternura de los cadáveres que querrían volver para abrazar a los vivos.

“¡Ingrato! – dicen los vestidos-, te he protegido del mal tiempo ¿Por qué no quieres saber nada de mi?”; “Vengo de alta mar”, dice el pescado; “He sido una rosa”, dice el perfume; “Te he amado”, dice el cadáver; “Os he civilizado”, dice el convento.

A todo esto una respuesta: “en otros tiempos”.

Pensar en la prolongación indefinida de las cosas difuntas y en el embalsamamiento de quienes nos han gobernado para que sigan haciéndolo, restaurar los dogmas en mal estado, redorar los relicarios, enlucir de nuevo los claustros, volver a bendecir las reliquias, volver a amueblar las supersticiones, volver a alimentar los fanatismos, recuperar el mango de los hisopos y de los sables, reconstruir el monaquismo y el militarismo, creer en la salud de la sociedad por la multiplicación de los parásitos, imponer el pasado al presente: todo eso parece extraño.

Hay, sin embargo, teóricos para estas teorías. Estos pensadores, gente de juicio, por otra parte, utilizan un procedimiento bien sencillo: aplican sobre el pasado un enfoscado que llaman orden social, derecho divino, moralidad, familia, respeto a los mayores, autoridad como antaño, la santa tradición, legitimación; y os gritan: “¡Mirad!, tomad esto, honrados ciudadanos”. Esta lógica era conocida por los antiguos. Los arúspices la practicaban. Frotaban con greda blanca una becerra negra, y decían: “es blanca”. Bos cretatus.

Víctor Hugo
“Los Miserables”

EL REY CORNUDO

EL REY CORNUDO

Imagen: Pam Hawkes

Teniendo un rey un cuadro de sala para pintar, y no hallando ningún pintor lo pintase, a causa de que, en no contentarle la pintura, la mandaba deshacer y apalear al pintor, hubo un atrevido chocarrero, que, sin saber pintar, como supiese que el rey era cornudo, se atrevió de decirle que se lo pintaría, pero con un pacto que le diese la llave de la sala, porque nadie entrase a ver su pintura, hasta que la hubiese acabada. Contento el rey, para esto pidióle, para colores y cosas necesarias, cincuenta ducados y ración para su persona. Dados los dineros, el bueno del no pintor tuvo su entretenimiento de seis meses con el rey, diciendole que lo pintaba. Y, a la postre, teniendo pasaje con una nave, dijo al rey:

-Mañana le quiero mostrar mi pintura acabada, pero es bien que su alteza esté avisado de la propiedad de ella, y es que ningún cornudo la puede ver.

El rey, deseoso de saber si lo era, como se sospechaba, escerróse solo con el pintor, y, hablando con él, señalábale con una varilla la pared blanco, que maldita la figura que había, diciéndole:

-Mire vuestra Alteza, en este primer cuadro, cuál está Diana descuidadamente bañándose en esta cristalina fuente con sus ninfas.

El rey, aunque no veía nada, por no descubrir que era cornudo, respondía:

-Si, ya lo veo.

-Y en este otro, ¿no ve vuestra Alteza Acteón cuán embebido se está mirándola, y convirtiéndose en ciervo?

Respondió el rey:

-Si, veo.

-Y, en este otro, ¿cómo se mete, huyendo de sus canes, por este bosque arriba? Y, en este cuarto y postrero, entre está entretejida y aménisima arboleda, ¿cuál le comen y despedazan sus canes?

Y el rey siempre respondiendo que lo veía, saliéronse de la sala y tomó la llave en su poder, y el chocarrero prontamente se embarcó. Y, por probar su pintura, tomó el rey muchos caballeros y, puestos en la sala, manifetábales lo que el pintor le había relatado. Los cuales se sonreían, y otros le juraban que tal no había. Conociendo el rey la burla, y cuán cortesmente le había aquél chocarrero sosacado cincuenta escudos, y cuán delicadamente le dijo que era cornudo, mandóle buscar, para castigarle, y, no pudiendo haberle, mandó cerrar la sala para perpetuamente y poner encima de la puerta estos tres versos, escritos de oro, que decían:

Aunque por aquí salió
mi desengaño y cuidado,
mejor vivía engañado.

Don Juan Manuel,  El Conde Lucanor (XXXII: “De lo que contesció a un rey con los burladores que fizieron el paño”)
En, “El Cuento Español en los Siglos de Oro: Siglo XVI” (2002), de María del Carmen Hernández Valcárcel,  pag.203-4

 

 

 

 

FRASES CON IMÁGENES (LXXIX)

FRASES CON IMÁGENES (LXXIX)

Imagen: Fotograma de la película “1984” (1984, Michael Radford).
“Hasta Orwell estaría asombrado. Vivimos la ficción de que el mercado es maravilloso porque nos dicen que está compuesto por consumidores informados que adoptan decisiones racionales. Pero basta con poner la televisión y ver los anuncios: ¿Buscan informar al consumidor y que tome decisiones racionales? ¿O buscan engañar? Pensemos, por ejemplo, en los anuncios de coches. ¿Ofrecen datos sobre sus características? ¿Presentan informes realizados por entidades independientes? Porque eso sí que generaría consumidores informados capaces de tomar decisiones racionales. En cambio, lo que vemos es un coche volando, pilotado por un actor famoso. Tratan de socavar al mercado. Los negocios no quieren mercados libres, quieren mercados cautivos. De otro modo, colapsarían.”

Noam Chomsky
Entrevista en El País
 

PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS

PROCURA DESMENTIR LOS ELOGIOS

Imagen: Matias Quetglas

Éste que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:

es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;

es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

Sor Juana Inés de la Cruz
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana (12 de noviembre de 1651​ – 17 de abril de 1695).