MATASABURO

MATASABURO

“Matasaburo”, de Alex Gross

Para muchos aficionados a las series televisivas este cuadro no le será extraño. Es el que preside el salón de la casa de la detective Kate Beckett de la serie Castle. Cada vez que un encuadre en una escena mostraba este cuadro me llamaba muchísimo la atención, así que acabé por buscar datos sobre él. No es difícil. En Internet se puede saber todo lo que quieras sobre los personajes de la serie, Kate Beckett (Stana Katic) y Richard Castle (Nathan Fillion), incluso puedes encontrar planos exactos de sus respectivas viviendas (el enorme loft de Castle también posee impresionantes obras de arte, sobre todo el fantástico Staircase, las escaleras infinitas de William Curtis Rolf, pero esa sería otra historia). También descubrimos frases del escritor protagonista:

“Todo el mundo tiene la historia perfecta por escrito dentro de las paredes de su corazón. Sólo tienes que abrir tu mente para encontrar las palabras para compartir.”

La serie es una de las que más me gustan… me gustaban, porque al parecer por desavenencias entre ambos protagonistas, se ha tenido que clausurar. Tal vez sea mejor así y que no termine por hastío de la audiencia, pero en todo caso, nos ha dejado pinceladas curiosas, como este cuadro.

La obra es del pintor neoyorkino Alex Gross (n.1968) que trabaja habitualmente en Los Ángeles (Califonria), dueño de un estilo muy particular, al oleo, que combina la crítica social con un tipo de imagen surrealista muy visual y colorista. Su temas favoritos son “la globalización, el comercio, la gran belleza, el caos oscuro, y el paso inexorable del tiempo“, según dicen de él críticos como Bruce Sterling, autor de un libro sobre su trabajo. Desde el año 2000, en el que viajó durante dos meses por Japón, este país y su cultura es una de sus fuentes de inspiración. Por ejemplo, con este cuadro que se titula “Matasaburo”, el espíritu del viento.

Está basado en la película animada japonesa de 1940 “Kaze no Matasaburo”, dirigida por Koji Shima (1901-1986), que a su vez, está basada en una obrita corta de 1934 y del mismo título, escrita por Kenji Miyazawa (1896-1933), poeta y autor de cuentos infantiles japonés, que además de vegetariano y budista (de la escuela Nichiren), fue uno de los defensores y traductores del esperanto y un importante activista social de su tiempo. Como sucede muchas veces, Kenji no fue reconocido en vida (murió de neumonía agravada por su veganismo), y su fama se produjo casi en los años noventa, con motivo de una exposición sobre su centenario.

En la historia de Kenji, un niño de pelo rojizo y con un traje que le queda grande, llamado Saburou Takada, se traslada a una escuela muy pequeña en una aldea remota donde su padre, trabajador de una compañía minera, ha sido destinado. Saburou es un niño de ciudad y su comportamiento y maneras chocan con los más rústicos de los demás niños (de todas las edades) de la pequeña escuela, que le consideran extranjero. Justo cuando un niño dice eso: “una fuerte ráfaga de viento sopla de repente, sacudiendo todas las puertas de cristal, la montaña, la hierba y los castaños detrás de la escuela se vuelven extrañamente pálidos y se estremecen“. Entonces Kasuke, un niño de cuarto grado, exclama: “¡Oh, lo tengo, es Matasaburú del viento!

Toda la historia se basa en esa especial relación que se fragua entre el “extraño” niño y el resto de estudiantes de la escuela de campo, hasta que un día, tal y como llegó, y acompañado de la misma ráfaga de viento, Saburou se marchó de la escuela y de la aldea.

El cuadro de Gross muestra a un niño pequeño, un bebé en realidad, de cabellera rojiza y a un personaje femenino, de grandes proporciones, que representa el viento cruzando un puente en medio de una escena de desolación y oscuridad (solo rota por la potente luz de un faro que ilumina hacia donde debería lucir el sol). A Stana Katic le encantaba ese cuadro, y veía en él una adecuada alegoría de la situación anímica de su personaje en la temporada 3:

 “Me encanta ese cuadro, creo que describe a Beckett, especialmente esta temporada. Hay un eclipse en el fondo y todo se está derrumbando a su alrededor”.

Lo que no sabíamos entonces es que unas temporadas más tarde, en la octava, la serie finalizaría por las desavenencias de sus protagonistas. Sabiendo esto, el cuadro se nos antoja una especie de premonición de la debacle que se estaba produciendo entre bambalinas, mientras en la pantalla los espectadores solo veíamos una pareja enamorada.

El último episodio de la octava temporada, que hacía el número 173 del total de la serie, se emitió un día como hoy, 16 de mayo, del año pasado, en el 2016. Para entonces ya sabíamos que no volverían a emitirse más episodios, pues la cadena ABC había anunciado unos días antes, el 12 de mayo, que la serie se cancelaba. Muchos de nosotros ya eramos admiradores de Stana Katic y Nathan Fillion, ambos actores canadienses, sobre todo de Fillion, el capitán Malcolm Reynolds de la serie Firefly, pero personalmente me gustaba muchísimo el papel de Martha Rodgers, interpretado por la bella actriz Susan Sullivan, habitual de las series de televisión, y muy conocida por su papel en la mítica Falcon Crest.

Al final, Matasaburo, fue la ráfaga repentina que arrasó con una de las series más premiadas y queridas por el público. Por cierto, casi de una manera que podríamos haber adivinado con otro cuadro del apartamento de Beckett (situado encima de su frigorífico), “Silent as Ether“, de la también pintora surrealista Lezley Saar.

Otros vientos, otros “etéreos silencios”, nos traerán otras series, pero ya no será lo mismo.

AlmaLeonor

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