LAS VÍRGENES SIN NOMBRE

LAS VÍRGENES SIN NOMBRE

Virgen de la Consolata (Turín). Se dice que fue pintada por San Lucas (detalle).

¿Se habían dado cuenta de que todas las advocaciones de la Virgen María en nuestro país, carecen, en realidad, de nombre alguno? Ni siquiera María, tan popular como nombre propio en el mundo entero, puede ser un nombre, sino un apelativo. De hecho, de los personajes principales del relato Bíblico, solo Jesús tiene un nombre propio como tal, que derivaría del Yeshúa arameo, transformado en el Iesoús griego para finalizar con el Iesus latino. Hay quien lo hace derivar del hebreo Josué, que es el mismo que en arameo se diría Yeshua, pero eso sería otra historia. El caso es que él sí que tiene nombre, mientras que por mucho que busquemos, a Dios padre no se le conoce otro nombre que el de Dios, que puede ser un título tan genérico como el de Espíritu Santo, el otro vértice de la Trinidad, y de quien tampoco conocemos el nombre… ¿el espíritu santo… de quién?

Pero hablaba yo de María… La Biblia reconoce como María a varios personajes, empezando por la Madre de Jesús, pero también María la hermana de Moisés y Aarón, que acabó siendo reconocida por el nombre original en hebreo, Miryam (origen del Maryam en árabe), mientras que para la Madre de Jesús se utiliza simplemente María. Pero es que María, según alguna de las muchas interpretaciones que se han realizado sobre esta palabra, significa “señora”, un título. No debemos desdeñar esta interpretación porque fue realizada por los mismísimos Padres de la Iglesia (siglos I-VIII), partiendo del arameo mra, con ese significado de “señora” o también “excelsa”. Incluso en algunas versiones posteriores, María es relacionado también con “luz”. Yendo más allá, una interpretación de ese nombre de María, bajo la óptica egipcia, haría derivar el vocablo de mry, que significa “amada”. La Iglesia reconoce los apelativos de Santa María, Madre de Dios o María, Madre de la Iglesia… pero no quiere decir que sea un nombre.

 

Para concluir… no importa tanto encontrar el auténtico origen de este vocablo, como constatar, con todo ello que, en todo caso, María, bien puede ser un título o un tratamiento: la excelsa y amada señora que dio a luz a Jesús…  la Santa Señora,  madre de Dios; o la Señora que es Madre de la Iglesia. O sea, una mujer sin nombre.

Piensen en sus nombres, o en los de sus esposas, madres e hijas… Curiosamente, en España hubo un tiempo en el que era de cumplimiento obligado incluir María delante de todo nombre de niña (una amiga mía, de nombre Susana y cuya madre se negaba a tal norma, acabó incluyéndola por obligación, pero al final: Susana María), y ahora pienso que, además de un absurdo precepto religioso (que, por otro lado, era más alienante que absurdo), tenía una razón lógica. Les cuento, verán. Mi madre se llama Pilar, solamente Pilar. A mí me bautizaron como María del Pilar por mor de ese precepto que mencionaba antes, pero es que ahora veo que el nombre de mi madre no tiene ninguna lógica… Pilar… mi madre lleva el nombre de ¡una columna de piedra! No es un nombre, ¡es una columna! En cambio, el mío, María del Pilar, significa, implícitamente al menos, un apelativo femenino: “la señora del pilar de piedra”… no es que me lleve un nombre propio tampoco, pero al menos no me quedo solamente con la piedra.

Virgen del Pilar (1780), de Ramón Bayeu (1746-1793)

Si pensamos en prácticamente todos los nombres marianos de España, encontramos ejemplos similares: La Inmaculada Concepción, que son dos nombres femeninos, no son nombres, son los atributos que le asignó la Iglesia de Roma a la Madre de Jesús, a la que nombró Virgen por decreto conciliar; Lo mismo podríamos decir de la Virgen de la Asunción, en realidad, una mujer que es llevada al cielo (asunción) en cuerpo y alma tras su “durmimiento”; o Dulce Nombre de María, que nos queda con las ganas de saber cuál es ese nombre, el de esa “señora excelsa” cuyo nombre es tan dulce… Pero es que hay más…

  • María del Mar… la señora del mar.
  • La Virgen de Lourdes… una aparición mariana en la localidad francesa de Lourdes, como la Virgen de Fátima lo es por la localidad portuguesa del mismo nombre, o como la Virgen de Loreto lleva ese apelativo por la ciudad italiana de la que es originaria, un vergel de laureles (lauretum en latín). Y lo mismo pasa con la Virgen del Rocío, una imagen hallada en la aldea almonteña del mismo nombre, o las rivales vírgenes sevillanas de distintos barrios, la Macarena y la de Triana… llevan el nombre del barrio, no un nombre propio.
  • La Virgen del Camino… una señora en el Camino de Santiago.
  • La Virgen del Pino… una imagen encontrada en un pino en la bella localidad de Teror en Gran Canaria.
  • Nuestra Señora de los Ángeles… ni siquiera es María…
  • Nuestra Señora de la Esperanza… de la Fe, o de la Caridad, todos ellos nombres femeninos hoy en día, pero que son solo virtudes teologales.
  • María Auxiliadora, o la Virgen del Perpetuo Socorro, o Nuestra Señora de la Purificación o de la Consolación… explican muy bien cuál es su función, pero no es nombre.
  • Nuestra Señora del Rosario… pues eso, lo que lleva la señora en la mano.
  • Nuestra Señora del Carmen… curioso, porque deriva del Monte Carmelo, en Israel, o de la palabra Carmen, que es un canto extraño, un conjuro, un hechizo, un poema cantado con un ritmo determinado y cadencioso.
  • Nuestra Señora de los Dolores… no hace falta decir lo que son los dolores…
  • Nuestra Señora de la Almudena… la señora de la “ciudadela”, al-mudayna, o madina, un diminutivo árabe de “ciudad”, como la ciudadela árabe que existía en Madrid, la Almudena, o la antigua medina musulmana, en cuya muralla se encontró la que hoy es la patrona de Madrid.

… Piénsenlo.

Busquen una advocación mariana y se encontrarán con que en realidad no dice el nombre de la mujer de la imagen, sino un atributo, un lugar de origen, un elemento sobre el que se posa, un objeto que porta… pero no un nombre, porque ni siquiera María lo es… significa “señora”.

En cambio, los nombres propios los encontramos fácilmente en el pecado (Eva, Magdalena) o en el santoral: Santa Isabel, Santa Ana, Santa Lucía, Santa Águeda, Santa Bárbara, Santa Brígida, Santa Catalina, Santa Clara, Santa Cristina, Santa Elena, Santa Eulalia, Santa Genoveva, Santa Inés, Santa Juana, Santa Lucrecia, Santa Margarita, Santa Micaela, Santa Matilde, Santa Mónica, Santa Rosa, Santa Teresa, Santa Úrsula, Santa Tecla, Santa Felicidad… una santa que bien podría ser virgen, pues su nombre es un estado emocional en realidad.

LA VIRGEN DE SAN LORENZO

La Virgen de San Lorenzo de Valladolid (Fuente: Domus Pucelae)

Me he desviado un poco bastante del tema, porque yo, de lo que quería hablar es de la patrona de mi ciudad, la Virgen de San Lorenzo. Pero cuando me he dado cuenta de que, en realidad, nuestra Virgen no tiene nombre, me he puesto a pensar y he descubierto que, como he explicado, no lo tiene ninguna. Así que nuestra patrona no es un caso extraño. Es, eso sí, la única de la península (creo, tampoco he realizado un estudio exhaustivo) que lleva el apelativo de un señor, de un santo.

La historia de nuestra Virgen pucelana es prácticamente igual a la de todas las de los hallazgos de tallas de imágenes marianas contadas en casi todas partes. La mayoría de esas historias derivan de que, por temor a la invasión musulmana, muchas imágenes de cristos, santos y vírgenes fueron ocultadas, apareciendo “milagrosamente” tiempo después y originando su propia leyenda (aunque se tallase realmente en siglos posteriores). Esta Virgen nuestra fue hallada por unos aguadores vallisoletanos a la orilla del río, en la parte donde se solían abastecer desde el río Pisuerga para venderla por la ciudad, justo donde la historia sitúa la “Puerta de los Aguadores”, fuera de las murallas vallisoletanas.

Talla de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid (Fuente: El Norte de Castilla)

Esa imagen, no tan pequeña como otras de su época y con un niño en brazos, originaria, hoy lo sabemos, de la segunda mitad del siglo XIV y de autor anónimo, fue llamada en un principio, la Virgen de los Aguadores, lo que viene a corroborar dos cosas: que ninguna Virgen lleva nombre propio y que esta nuestra siempre tuvo un nombre masculino.

La imagen fue entregada al párroco de la vecina Iglesia de San Lorenzo, la más cercana al río en esos momentos, y allí permaneció durante mucho tiempo, siendo tenida por la patrona de los aguadores del río y, más tarde, de todo Valladolid.

En 1917 es canonizada y el Ayuntamiento la nombra oficialmente Patrona de la ciudad de Valladolid (además de alcaldesa perpetua, lo que hoy causaría estupor) con lo que este año se celebra el centenario de ese nombramiento.  Como no se sabe a ciencia cierta en qué día fue hallada, para la celebración de la patrona se fijó la fecha de su festividad, el 8 de septiembre, día en el que el santoral católico celebra el nacimiento de la Virgen María, la madre de Jesús.

Y desde entonces se celebra en Valladolid la fiesta de su patrona en este 8 de septiembre, una fiesta y una patrona que, contrariamente a lo que sucede con la mayoría de las vírgenes de nuestro país, no tiene su santuario propio y ni siquiera recibió nunca un nombre. Se quedó como “la virgen que se encuentra en la Iglesia dedicada a San Lorenzo en Valladolid”, o sea, la Virgen de San Lorenzo, la patrona de Valladolid.

AlmaLeonor

¡¡Felices Fiestas!!

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¡COMO CALIENTA HOY LORENZO!

¡¡¡COMO CALIENTA HOY LORENZO!!!

Hoy, 10 de Agosto de 2012, estamos sufriendo uno de los días más calurosos del año. Esta pasada noche ha sido apoteósica en ese sentido, tanto, que reinventando la famosa frase de Marilyn sobre con qué dormir, podría decir que yo he dormido con… ¡el abanico!.  Y es que hoy es San Lorenzo el Santo que murió achicharrado en una parrilla y que año tras año, debe hacer real la peliculera amenaza romana, aquella que decía… “alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra”…

San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de Roma, ciudad donde fue martirizado en una parrilla en el año  258. La tradición sitúa su nacimiento en la ciudad de Huesca (por lo que hoy en día es su Santo Patrón), en la Hispania Tarraconensis. Aunque también hay quien lo sitúa originario de Valencia, lugar a donde sus padres habrían residido un corto espacio de tiempo,  huyendo de las persecuciones. Ya en Roma, en el año 257 siendo Papa Sixto-II, Lorenzo fue ordenado diácono, y encargado de administrar los bienes de la Iglesia y el cuidado de los pobres. Por esta labor, es considerado uno de los primeros Archivistas Tesoreros de la Iglesia, y es el Patrón de los Bibliotecarios (en algún otro sitio he leido que el santo es San Jerónimo el 30 de Septiembre…)

San Lorenzo fue mucho más responsable en su cargo que ciertos religiosos actuales de la Iglesia de Santiago, y nunca dejó que nadie le robase nada. Y menos un rico y poderoso. Se cuenta que aprovechando el reciente asesinato del Papa, el Alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, ordenó a Lorenzo que entregara las riquezas de la Iglesia.  Haciendo ademán de acatar la orden del Alcalde, pidió tres días para poder recolectarlas, pero en lugar de eso, lo que hizo en esos días fue invitar a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos (y electricistas ¡huy este se me coló!) que él ayudaba. Al tercer día, compareció ante el prefecto, y le presentó a éste los pobres y enfermos que él mismo había congregado y le dijo que ésos eran los verdaderos tesoros de la Iglesia. El Alcalde entonces le dijo: «Osas burlarte de Roma y del Emperador, y perecerás. Pero no creas que morirás en un instante, lo harás lentamente y soportando el mayor dolor de tu vida». Creo que fue aquí cuando se inventó la política de austeridad y recortes que hoy en día Santa Merkel de Bonn está aplicando a toda Europa.

La leyenda dice también que entre los tesoros de la Iglesia confiados a San Lorenzo se encontraba el Santo Grial (la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena) y que consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos. Según la “Vida y martirio de san Lorenzo“, un libro apócrifo del siglo XVII (supuestamente basado en la obra del monje Donato del siglo VI), el Papa Sixto-II le entregó el santo cáliz junto a otras reliquias, para que las pusiera a salvo. Durante una reunión de cristianos en una cueva, Lorenzo confió varias de estas reliquias (entre ellas el Grial) al monje Precelio, de Toledo, con el encargo de que las llevara a la familia que le quedaba en Huesca (sus padres vivían en Roma). Precelio llevó las reliquias a los tíos y primos de Lorenzo en Huesca quienes las escondieron de tal forma que se perdió la pista de todas ellas ¡Antes si que se sabía esconder un tesoro y no como ahora que se deja tirado en cualquier garaje!

Algunas tradiciones  posteriores afirman que el santo cáliz fue depositado en la iglesia de San Pedro de Huesca, de donde sería puesto a salvo por el obispo Acilso cuando huyó en 711 ante el avance de los musulmanes, para esconderse en los Pirineos. Esta afirmación, que ha sido usada por Janice Bennett (“San Lorenzo y el Santo Grial”, cap.VIII) para certificar la autenticidad del Cáliz de Valencia, aparece en unos antiguos escritos del Abad Donato recogidos por Lorenzo Mateu y Sanz en 1710.  

Volviendo a nuestro acalorado santo, se encontraba viviendo en medio de una época convulsa,  en la que el emperador Valeriano (en la imagen ante el Sapor, el Rey Persa) proclamó un edicto de persecución el que prohibía el culto cristiano y las reuniones en los cementerios. Muchos sacerdotes y obispos fueron condenados a muerte en virtud de esos edictos. Para que nos demos cuenta de que en todas partes y en todo tiempo el oro relumbra más que el sol, los cristianos que pertenecían a la nobleza o al senado eran únicamente privados de sus bienes (¡una costumbre cristiana que los ultracatólicos actuales podrían aplicarse así mismos y a sus acólitos defraudadores!) y enviados al exilio.

Entre los primeros, es decir, entre los cristianos sin valedores ni dineros, se encontraba San Lorenzo. Una leyenda citada por San Ambrosio de Milán, dice que Lorenzo se encontró con Sixto-II en su camino al martirio, y que le preguntó: «¿A dónde vas, querido padre, sin tu hijo? ¿A dónde te apresuras, santo padre, sin tu diácono? Nunca antes montaste el altar de sacrificios sin tu sirviente, ¿y ahora deseas hacerlo sin mí?», a lo que el Papa profetizó: «En tres días tú me seguirás». ¡Hay que ver lo que podían profetizar antes! y ahora no hay Papa ni diácono ni santo ni economista que sea capaz de profetizar nada…

El caso es que un día 10 de Agosto San Lorenzo fue quemado vivo en una hoguera, concretamente en una parrilla, cerca del Campo de Verano, en Roma. Se dice que en medio del martirio, exclamó: Assum est, inqüit, versa et manduca (Traducción: Asado está, parece, da la vuelta y come. Traducción libre: Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho). ¡¡Español tenía que ser para no perder el sentido del humor!!

En la actualidad en ese lugar del martirio se alza la iglesia de San Lorenzo in Panisperna, mientras que en el lugar de su enterramiento, en las catacumbas de la Via Tiburtina, se encuentra la iglesia conocida como Basílica di San Lorenzo Fuori le Mura, sobre un antiguo oratorio mandado construir por el mismísimo Constantino.

El 10 de Agosto se celebra el Santo de San Lorenzo, y la Iglesia lo conmemora con alegría: El relicario que contiene su cabeza quemada (¡!) es expuesto en el Vaticano para recibir veneración. Ni los guionistas de Juego de Tronos inventarían algo mejor ¡¡Que grandes obras de la literatura de terror se pierde una por no leer las “Vidas de Santos” !!

Hay mucha veneración a este santo en España… debe ser por eso de que es originario de aquí, pero también porque aquí tenemos la fama del solecito, el calorcito y la parrillita en la playa… En la Comunidad de Madrid se encuentra el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, construido por el Rey Felipe-II para conmemorar la victoria de San Quintín, precisamente un 10 de Agosto de 1557, agradeciéndosela a la protección del mártir San Lorenzo. Para ello, Felipe-II, que aunque parecía muy serio era un cachondo, hizo construir el Monasterio ¡¡con forma de parrilla, por haber sido el instrumento de su martirio!!.

Como decía antes, Huesca lo adoptó como Santo Patrón y estos días celebra sus fiestas. También es patrón de la localidad riojana de Ezcaray (¡que bonito sitio por cierto!) y en la población extremeña de Ibahernando. En Valladolid celebramos nuestras fiestas patronales indirectamente dedicadas al Santo: La festividad de la Virgen de San Lorenzo, el 8 de septiembre. Esta Virgen, que posiblemente sea la única en el mundo con nombre masculino (no tengo ni idea, si alguien lo pudiese confirmar se lo agradecería), tiene su origen en una imagen de la Virgen María encontrada por los aguadores de Valladolid a las orillas del Pisuerga, cerca de la puerta por la que solían acceder para llenar sus odres en el río, y donde se encontraba la Iglesia de San Lorenzo (hoy en día existe, pero solo queda la fachada), lugar donde fue depositada. Esta Virgen, muy venerada por pescadores y aguadores vallisoletanos, empezó a ser llamada la Virgen (Maria que está en la Iglesia) de San Lorenzo y con ese nombre se quedó. Y al lado, para no olvidar ninguno de estos acontecimientos, se encuentra uno de los Restaurantes con más fama y solera de Valladolid, llamado “La Parrilla de San Lorenzo”. Humor no nos falta.

¡Pobre San Lorenzo! Tanto lloró el día de su martirio que la lluvia de Perseidas, tan populares por estas fechas (y que alcanzan su mayor frecuencia en la noche del 10 al 11 de Agosto), se han dado en llamar LÁGRIMAS DE SAN LORENZO (la imagen es de Internet, de hace dos días).

 AlmaLeonor