NUEVA PÁGINA DE FACEBOOK

NUEVA PÁGINA DE FACEBOOK

Desde hace unos días está en marcha mi nueva página de autor en Facebook. Lleva el nombre de Alma Leonor López Pilar y, como siempre, la imagen de la Joven de la Perla en su portada.

La nueva página y este blog, HELICON, van a ser a partir de ahora los dos polos de un mismo camino. Allí iré colocando con tiempo y paciencia, buena parte de lo que ya hay aquí y lo que he ido escribiendo para otros medios. Lo que se vaya publicando aquí, como este post mismo, ya con la nueva imagen renovada de HELICON, se irá publicando allí automáticamente, en lugar de en mi muro habitual.

#AlmaLeonorLP, Os invito a todos a conocerla.

GOLBASTO DE LILIPUT

GOLBASTO DE LILIPUT

Golbasto Momaren Evlame Gurdilo Shefin Mully Ully Gue, muy poderoso emperador de Liliput, delicia y terror del universo, cuyos dominios se extienden cinco mil blustrugs (unas doce millas en circunferencia) hacia los confines del globo; monarca de todos los monarcas, más alto que los hijos de los hombres, cuyos pies oprimen el centro del mundo y cuya cabeza se levanta hasta tocar el Sol; cuyo gesto hace temblar las rodillas de los príncipes de la tierra; agradable como la primavera, reconfortante como el verano, fructífero como el otoño, espantoso como el invierno.”

Los Viajes de Gulliver (1726)
Jonathan Swift (1667-1745)

Imagen: Peter O’Toole en el papel de emperador de Liliput para la película de TV Gulliver’s Travels (1996)  de Charles Sturridge.

ALMAS PARA EL RECUERDO: ROBERT MILLAR

ALMAS PARA EL RECUERDO: ROBERT MILLAR

Ahora que estamos en plena vorágine del Tour de Francia 2017, la vuelta ciclista con más historia y con más reconocimiento mundial, es un buen momento para recordar a un ciclista, una figura fulgurante de los años ochenta y noventa, más o menos cuando yo empezaba a aficionarme al ciclismo en ruta, y que hoy vuelve a ser recordado, aunque no por sus logros en la bicicleta, que tuvo muchos y muy importantes, sino por su cambio de sexo. Me estoy refiriendo a Robert Millar, hoy de nombre Philippa York. Vamos a conocer su historia.

Tengo guardada esta fotografía de la izquierda desde el año 2007 (según consta en mi ordenador, guardada junto con el enlace a una noticia que leí entonces) y es una de las que seleccioné hace unos meses cuando decidí iniciar esta serie de artículos titulados ALMAS PARA EL RECUERDO. No es que esta sección vaya a estar dedicada solamente a deportistas, pero lo cierto es que hasta ahora son los protagonistas de ella. No obstante me alegro de no haber hecho un artículo sobre Robert Millar/Philippa York hasta ahora, porque hubiese parecido una entrada tal vez poco apropiada, chismosa.

Hoy es diferente porque hace unos días, el pasado día 6 de julio, Philippa York decidió hacer pública (se sabía desde hace tiempo en el mundo del ciclismo) su historia: “Durante mucho tiempo he vivido como Philippa”. Lo hizo con una carta abierta en la web Cyclingnews.com, un espacio especializado en ciclismo, donde además colabora asiduamente desde el año 2010 con su nombre masculino, “Robert Millar Blog”:

“Creo que se trata del momento adecuado. Hace diez años aún fui objeto de arcaicos prejuicios e insultos por mi condición. Hago pública mi imagen, ya que vivimos en una época más tolerante, libre de ignorancia, y me dedicaré a analizar el ciclismo en televisión (ITV4)”.

Philippa York el pasado 6 de julio

Para hacer más visible su imagen y su voz, Philippa York ha aceptado la propuesta de la cadena británica ITV4, para ser comentarista en el presente Tour de Francia: “Estoy realmente encantada con este desafío. Creo que es el momento adecuado para volver a un papel más activo en el ciclismo, el deporte que siempre he amado”. 

Así que creo que hoy es un buen momento para conocer a Philippa York y también para recordar al ciclista Robert Millar. 

Robert Millar, en el Tour de Francia de 1993

Empecemos por saber algo más de Robert Millar. Nacido en Escocia el 13 de septiembre de 1958, pronto empieza a correr como amateur. Primero lo hará en Escocia, luego en carreras británicas y hasta en Francia. En esta primera etapa de su carrera llegó a estar clasificado en 4º lugar en el Campeonato del Mundo Amateur. En 1980 pasó al ciclismo profesional (con el equipo Peugeot). Desde entonces se le conocen varios éxitos en las principales carreras ciclistas mundiales: quedó varias veces entre los diez primeros en carreras del estilo de la Dauphiné Libéré (que ganó en 1990), como la París-Niza, le Grand Prix du Midi Libre, el Tour Midi-Pyrenees, Tour de Suisse, Tour del Mediterraneo o el Tour de Romandía; obtuvo la victoria en la Volta a Catalunya del 85 y en el Tour de Gran Bretaña del 89; en el Tour de Francia, participó en once ediciones, ocho de ellas terminadas por completo, y quedó entre los veinte primeros en seis ocasiones; fue segundo durante dos años en la Vuelta a España (1985 y 1986); en 1987, de la mano del equipo Panasonic, corrió su único Giro de Italia, quedando en segunda posición y ganando una etapa y la clasificación de la montaña.

Siempre fue un magnífico escalador. Participó en el Tour de Francia por primera vez en 1983, consiguiendo una victoria de etapa. Fue una victoria importante, ya que le arrebató el triunfo a Perico Delgado en una etapa de montaña pirenaica, la décima, celebrada un 11 de julio, que era además la primera del Tour en la que se subía a los col de Ausbisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde. Obtuvo seis segundos de ventaja sobre Perico, algo que el segoviano parece que no olvidó nunca. Millar quedó en el puesto 14 a veintitrés minutos del ganador del Tour de ese año, Laurent Fignon y Perico Delgado quedó en el puesto 15, después de haberse llegado a colocar en segunda posición.

Al año siguiente, en 1984, Robert Millar quedó en 4º lugar en el Tour (Perico Delgado tuvo que abandonar por una caída cuando se había colocado el 5º en la general), ganó una etapa y fue el primero en la clasificación de la montaña, algo que no había logrado ningún ciclista inglés y que no se repetirá en 20 años, concretamente hasta el año 2009, cuando Bradley Wiggins resultó tercero en el Tour. Había nacido el gran ciclista profesional.

Bernard Hinault y Robert Millar

Su palmarés no recoge ninguna victoria en las grandes vueltas, pero siempre estuvo entre los primeros haciendo grande el ciclismo de los años ochenta y noventa, la mejor etapa, creo yo, de este deporte, cuando descollaban muchas y grandes figuras, como Bernard Hinault (es, por cierto, el último francés que ha ganado un Tour, en el año 1985), Laurent Fignon, Greg LeMond, Stephen Roche, Jan Ullrich, Lucien van Impe, Joop Zoetemelk, Alex Zülle, Freddy Maertens, Laurent Jalabert, Mario Cipollini, Francesco Moser, Giuseppe Saronni, Sean Kelly, Richard Virenque, Tony Rominger, Giuseppe Saronni, Marco Pantani…   y tantos y tantos otros, además de algunos de los mejores ciclistas españoles de todos los tiempos, como por ejemplo (y a riesgo de dejar muchos, muchísimos, en el tintero): José Luis Laguía, Melchor Mauri, Álvaro Pino, Marino Lejarreta, Vicente Belda, Chava Jiménez, Lucho Herrera, Fernando Escartín, Laudelino Cubino, Anselmo Fuerte, Peio Ruiz Cabestany, Julián Gorospe… y los enormes Miguel Indurain y Perico Delgado, el gran rival de Millar.

Miguel Indurain

En la mente de todo aficionado español al ciclismo quedó aquella mítica Vuelta a España de 1985, cuando en la penúltima etapa, una etapa durísima de puertos “rompepiernas” (los tres puertos de la etapa fueron: La Morcuera, Cotos y el Alto del León), por la sierra de Madrid, entre Alcalá de Henares y las Destilerías Dyc en Palazuelos de Eresma (Segovia), Perico Delgado (no olvidar tampoco la impagable labor de Pepe Recio) le disputó el liderazgo a Robert Millar (en estos momentos líder con maillot amarillo) con una escalada espectacular, digna de los mejores ciclistas del mundo y haciendo vibrar a todos los aficionados que no nos despegábamos del televisor.

 Pepe Recio y Perico Delgado

Descendiendo Navacerrada, Perico Delgado, que estaba a más de seis minutos del líder, Millar (era segundo Pacho Rodríguez a 10” y tercero Peio Ruiz Cabestany del MG-Orbea, el equipo de Perico, a 1’15”), acabó con las aspiraciones del escoces para terminar triunfante en una de las grandes vueltas. Perico Delgado le sacó una ventaja de siete minutos alzándose con el triunfo de la etapa y de la vuelta.

Para la afición inglesa fue una “vuelta robada”, un acuerdo de connivencia entre los equipos españoles. Philip Bouvet, del diario francés L’Équipe, declaró que Millar fue “la víctima de una formidable coalición española”. Toda la prensa y hasta el director deportivo del equipo Peugeot, Roland Berland, estaban convencidos de que se les había tendido una trampa urdida por todo el pelotón de la vuelta: “Está todo podrido, todo el pelotón estaba contra nosotros, parece que un español tenía que ganar a toda costa”. Millar aseguró que no volvería a correr la vuelta española. Pero si que lo hizo. Al año siguiente, con el equipo Panasonic, se colocó la camiseta amarilla en la etapa seis (coronando los Lagos de Covadonga), pero de nuevo, en la etapa once, esta vez un trial de 29 km en Valladolid, la pierde en favor de Álvaro Pino, quien se hizo con el triunfo de la Vuelta, con Millar en segunda posición a un minuto y seis segundos.  En 1988, con el equipo francés Fagor, volvió a la Vuelta quedando sexto. Perico Delgado ganó el Tour de Francia de ese año y Robert Millar lo abandona en la etapa 17.

Robert Millar y Perico Delgado

Durante la década de los noventa, Robert Millar ya no parecía ser el ciclista descollante de la década anterior. En 1991 terminó el Tour de Francia en el puesto 72, la única vez de las ocho que lo terminó que no se situó entre los 25 primeros. El año siguiente fue su Annus horribilis, cuando llegó a ser positivo por testosterona en la Vuelta a España de 1992. Perdió su tercer puesto y le sancionaron con 10′, una multa pecuniaria y una suspensión durante tres meses, algo que en su profesión no se olvida fácilmente y pasa factura, como le ocurrió tristemente a Marco Pantani (el año pasado se supo que su análisis estuvo manipulado por la mafia a causa de las apuestas clandestinas).  Aun así, obtuvo algunos buenos puestos en esta década: completó el Tour de Francia en 1992 (18ª posición) y 1993 (24ª); la Vuelta en 1992 (20ª) y 1993 (15ª); fue segundo y tercero en algunas carreras y campeón de Gran Bretaña de fondo en carretera en 1995. En ese mismo año su equipo, Le Groupement, se disuelve por quiebra y Millar abandona el ciclismo profesional.

Robert Millar en el Alpe D’Huez en el Tour de Francia de 1991.

Su vida privada era poco conocida. En la todavía clasista España de los ochenta, se le criticaba su coleta y su pendiente en la oreja, y entre sus compañeros de equipo era tenido por un personaje retraído y poco dado a comentar sus cosas. La prensa le calificaba de “taciturno” e impopular por sus repetidas negativas a ser entrevistado. En 1985 se casó, casi en secreto, con la francesa Sylvie Transler (hermana del ciclista Jerome Simon), de la que se separó a finales de los noventa y con la que tuvo un hijo.

En 1994, dos años después del disgusto del dopaje en la Vuelta a España, se hizo vegetariano manifestando a menudo su aversión a los productos químicos. En el año 2000 los rumores sobre su condición sexual hicieron que redujera drásticamente sus apariciones públicas, siendo su participación en los Juegos de la Commonwealth del 2002 la última ocasión en la que se dejó ver como Robert Millar. Al parecer, en el año 2003 inicia su camino de cambio de sexo y pasa por primera vez por el quirófano: “Ya sabía que era diferente desde los cinco años.”

Siguió, no obstante, ligado al ciclismo como preparador y director deportivo, pero al iniciarse el nuevo siglo no se sabe nada de él, desaparece. En el año 2003 fue incluido en el Salón de la fama del Deporte en Escocia y ni siquiera acudió a la ceremonia. Tan notoria fue su desaparición que el Daily Mail decidió profundizar en el tema y se llegó a realizar un documental titulado “En busca de Robert Millar”, basado en el libro del periodista Richard Moore. Entonces, en el año 2007, se publicó la imagen de la que hablaba al principio, una imagen en la que borrosamente se identificaba a una mujer de larga melena, de nombre Philippa York, como Robert Millar. El Daily Mail adelantaba entonces que Philippa vivía en Dorset con su pareja, una mujer llamada Linda Purr.

“Por mucho que he intentado mantener mi privacidad intacta durante el curso de los años, creo que hay varias razones obvias por las que no había tenido un perfil público desde que hice la transición. Por suerte, los tiempos han cambiado desde hace 10 años, cuando mi familia amigos y yo misma estábamos anclados en la vista arcaica y llena de prejuicios que mucha gente y algunos tabloides han mantenido sobre esto.”

Robert Millar, hoy ya Philippa York, es el primer ciclista profesional que ha manifestado públicamente su cambio de sexo. No es el único deportista que lo ha hecho, pero hay deportes en los que parece mucho más difícil hablar abiertamente de ello. Bienvenida de nuevo al mundo del ciclismo Philippa.

AlmaLeonor

Fuentes: WikipediaCyclinews; As; El MundoEl Mundo DeportivoEl Español; Diario Público; MarcaEl Periódico; ABCAS ; Il Corriere; El Mundo Deporte; Web oficial de Perico Delgado; Web oficial del Tour de Francia.

Hoy, 11 de julio, justo cuando acabo de terminar de escribir este artículo, toda la historia de Robert Millar ha sido contada en los comentarios de la décima etapa del Tour por los periodistas de Eurosport.

FRASES CON IMÁGENES (XVIII)

FRASES CON IMÁGENES (XVIII)

Imagen: Michael Kenna (cortesía de “La curiosidad no mató al gato”).

“El sueño es como un cuadro, pero hay que cuidarse de desmembrarlo de acuerdo a un sistema moral o psicológico para encontrarle una interpretación: es preferible permitirle al espectador que subsista en su genuina pureza simbólica porque la visión visible y creadora es más fuerte y fecunda que su prolijo análisis.”

Alfred Kubin (1877-1959).

BATRACOMIOMAQUIA

BATRACOMIOMAQUIA

Theodor Severin Kittelsen (1857-1914)

“Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto— deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra.”

La Batracomiomaquia o “Batalla de las Ranas y Ratones”, es una obra épica cómica, una parodia sobre la “Ilíada”, atribuida igualmente a Homero por algunos autores romanos, pero que según Plutarco podría ser de Pigres de Halicarnaso (hermano o hijo de Artemisia, la reina de Caria), y según otros, sería incluso de un autor más moderno, de la época helenística. Por extensión, se denomina Batracomiomaquia a toda disputa estúpida por naturaleza, algo así como cuando nosotros decimos “entre tirios y troyanos” (como una disputa entre dos cuestiones iguales), y me pregunto si se podría asimilar a la guerra descrita en los Viajes de Gulliver entre Liliput y Blefuscu sobre cómo cascar los huevos cocidos (y que satiriza los conflictos religiosos de la Europa de la época del autor, Jonathan Swift, entre Inglaterra y Francia respectivamente).

La historia griega dice más o menos esto:

Un ratón llamado Hurtamigas, que bebía agua de un lago se encontró con el Rey Rana, llamado Hinchacarrillos, quien lo invitó a su casa. Mientras el Rey Rana cruzaba nadando el lago, con el ratón sentado en su espalda, se enfrentaron a una espantosa serpiente acuática…

De súbito apareció una hidra, con el cuello erguido sobre el agua ¡Amargo espectáculo para entrambos! Al verla, sumergióse Hinchacarrillos, sin parar mientes en la calidad del compañero que, abandonado, iba a perecer. Fuese, pues, la rana a lo hondo del lago y así evitó la negra muerte. El ratón, al soltarlo la rana, cayó en seguida de espaldas sobre el agua; y apretaba las manos; y, en su agonía, daba agudos chillidos. Muchas veces se hundió en el agua, otras muchas se puso a flote coceando; pero no logró escapar a su destino. El pelo, mojado, aumentaba aún más su pesantez. Y pereciendo en el agua, pronunció estas palabras:

—No pasará inadvertido tu doloso proceder, oh Hinchacarrillos, que a este náufrago despeñaste de tu cuerpo como de una roca. En tierra, oh muy perverso, no me vencieras ni en el pancracio, ni en la lucha, ni en la carrera; pero te valiste del engaño para tirarme al agua. Tiene la divinidad un ojo vengador, y pagarás la pena al ejército de los ratones sin que consigas escaparte.

Otro ratón fue testigo de lo ocurrido desde una orilla del lago, y corrió a contar a todos lo que había visto. Los ratones se prepararon para la batalla como venganza por la traición del Rey Rana y enviaron un heraldo para proponer a los dioses que eligiesen bando, y específicamente a Atenea para que les ayudase…

Entonces Zeus llamó a las deidades al estrellado cielo y, mostrándoles toda la batalla y los fuertes combatientes, que eran muchos y grandes y manejaban luengas picas —como si se pusiera en marcha un ejército de centauros o de gigantes— preguntó sonriente “¿Cuáles dioses auxiliarán a las ranas y cuáles a los ratones?” Y dijo a Atenea:

—¡Hija! ¿Irás por ventura a dar auxilio a los ratones, puesto que todos saltan en tu templo, donde se deleitan con el vapor de la grasa quemada y con manjares de toda especie?

—¡Oh padre! Jamás iré a prestar mi auxilio a los afligidos ratones, porque me han causado multitud de males, estropeando las diademas y las lámparas para beberse el aceite. Y aun me atormenta más el ánimo otra de sus fechorías: me han roído y agujereado un peplo de sutil trama y fino estambre que tejí yo misma; y ahora el sastre me apremia por la usura —¡situación horrible para un inmortal!— pues tomé al fiado lo que necesitaba para tejer y ahora no sé como devolverlo. Mas ni aun así querré auxiliar a las ranas, que tampoco tienen ellas sano juicio: pues recientemente, al volver de un combate en que me cansé mucho, me hallaba falta de sueño y no me dejaron pegar los ojos con su alboroto; y estuve acostada, sin dormir y doliéndome la cabeza, hasta que cantó el gallo. Ea, pues, oh dioses, abstengámonos de darles nuestra ayuda: no fuese que alguno de vosotros resultase herido por el punzante dardo, pues combatirán cuerpo a cuerpo, aunque una deidad se les oponga; y gocémonos todos en contemplar desde el cielo la contienda.

Así dijo. Obedeciéronla los restantes dioses y todos juntos se encaminaron a cierto paraje. Entonces los cínifes preludiaron con grandes trompetas el fragor horroroso del combate; y Zeus Cronida tronó desde el cielo, dando la señal de la funesta lucha.

Se libró la batalla y los ratones fueron más fuertes. Zeus, entonces, invocó a un ejército de cangrejos para evitar la completa destrucción de las ranas…

De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crustácea, de consistencia ósea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y tenían ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.

Temiéronles los tímidos ratones y, cesando en su resistencia, se dieron a la fuga.

Impotentes ante sus pinzas acorazadas, los ratones se retiraron, finalizando al ocaso la guerra de un solo día.

El poema se compone de aproximadamente 300 hexámetros. En el proemio (versos 1-8) se adivina ya el toque cómico al presentar una guerra (narrada con lenguaje épico) entre dos tipos de animales, digamos, insignificantes: ranas y ratones.  Los detalles de la batalla (versos 202-259) son presentados como la lucha entre dos héroes individuales, aunque la la descripción final de la lucha es confusa debido al cruce de muchos textos traducidos e insertados en las traducciones antiguas. Pero, pese a que los dioses habían declinado no intervenir, al final Zeus lo hace en favor de las ranas. Para los expertos, es un texto muy rico en lecturas, pero que rezuma, ante todo, un profundo antibelicismo: todas las guerras son tan absurdas como una lucha entre ratones y ranas.

Las ilustraciones de esta entrada son obra de Theodor Severin Kittelsen (1857-1914), un artista noruego muy conocido por sus ilustraciones y pinturas inspiradas en la naturaleza y en los cuentos de hadas y leyendas nórdicas, sobre todo las relacionadas con los Trolls.

Troll (1906)

Vivió durante dos años en un faro en las islas Lofoten, donde además de pintar, empezó a escribir relatos para acompañar sus dibujos. Sus mejores años artísticos los pasó en una finca llamada Lauvlia, en Sigdal, cerca de Oslo, (Noruega, hoy museo), donde residió los restantes años de su vida. En Lauvlia, Kittelsen vivió con la que fuera su esposa desde 1889, Inga Dahl, con quien llegó a ser padre de nueve hijos en sus veinte años de matrimonio.

Kittelsen realizó su obra “Krigen mellom froskene musene” basada en la Batracomiomaquia entre 1884 y 1885, plasmando en una serie de magníficos dibujos el espíritu épico del relato homérico, pero también la parodia que se trasluce de la desigual batalla. Sin embargo, no fue una de sus obras exitosas y no encontró editor para ella en forma de libro. Todas las ilustraciones fueron compradas por un coleccionista sueco, Pontus Fürstenberg, quien las legó a su muerte al museo de arte de Gotemburgo. Hoy, pueden encontrarse en una obra editada por la Revista Babar en en forma de ebook (descargable desde el enlace), desde una traducción contemporánea, publicada en 1887 por el erudito Jenaro Lenda Mira (1816-1893), bibliotecario jefe de la Biblioteca Nacional.

Merece la pena conocer este relato y recordar, hoy más que nunca, la absurda realidad de las guerras. Todos acabamos siendo ranas o ratones engullidos por feroces cangrejos por voluntad de los dioses. Ni los ganadores ni los perdedores de las guerras tienen en sus manos el poder de decidir. Toda guerra es una falacia absurda… una cruel falacia absurda.

Almaleonor

 

 

 

 

 

EL CALTECH DE PASADENA

EL CALTECH DE PASADENA

El Instituto de Tecnología de California (CALTECH, en sus siglas en inglés), es el centro donde investigan los protagonistas de la serie The Big Bang Theory… No podían haber elegido un centro mejor para la serie.

El CALTECH es una universidad privada situada en Pasadena (California, Estados Unidos) que pasa por ser una de las principales instituciones mundiales dedicadas a la ciencia, la ingeniería y la investigación. Hasta el 2005, el recuento de los Premios Nobel vinculados a la institución (alumnos y/o profesores) asciende a treinta y uno, entre ellos Richard Feynman (1918-1988), Premio Nobel de Física en 1965 y uno de los participantes del  Proyecto Manhattan, donde se desarrolló la bomba atómica. Albert Einstein visitó CALTECH en la década de 1930.

Fue fundado en 1891, y su lema es “La Verdad os hará libres“, en inglés “Truth Shall Make You Free“. Así que para hacer honor a su lema, hay que explicar que lo que se funda en septiembre de 1891, fue la Universidad Throop, un centro fundado por el filántropo de Pasadena, Amos Gager Throop (1811-1894) quien alquiló el edificio Wooster para ese propósito. La Universidad Throop es el antecesor decimonónico de CALTECH, pero tuvo éxito desde sus inicios. En noviembre del mismo año de su inauguración abrió sus puertas para los primeros 31 estudiantes (curiosamente el mismo número de Premios Nobel de la institución hasta el 2005) y seis profesores. Throop podría haber seguido siendo simplemente una buena escuela local, si no hubiera sido por la llegada del astrónomo George Ellery Hale (1868-1938), fundador y primer director del observatorio del Monte Wilson, junto a los ya afamados Ferdinand Ellerman (su ayudante desde hacía varios años), Harlow Shapley y Edwin Hubble (juntos desarrollaron el diseño y planificación de varios telescopios líderes en el mundo). Hale se convirtió en un miembro del consejo de administración de Throop en 1907, y comenzó a moldear la escuela en una institución de primera clase para la ingeniería y la investigación científica y la educación. En 1921 cambia su nombre a Instituto de Tecnología de California. Había nacido CALTECH.

Actualmente, y desde el 1 de julio de 2014, CALTECH, está dirigido por el físico estadounidense Thomas F. Rosenbaum (en la serie el rector y quien preside el instituto es el doctor Siebert), y el centro también controla y dirige el Jet Propulsion Laboratory de la agencia espacial estadounidense, NASA, como aparece en la serie. El Spitzer Science Center (SSC), ubicado en el campus de CALTECH, es el centro comunitario y de análisis de datos de apoyo para el telescopio Spitzer de la NASA. El SSC es parte de Infrared Processing and Analysis Center (IPAC, Centro de Procesamiento Infrarrojo y Análisis), trabajando en colaboración con el Jet Propulsion Laboratory.

Aquí se pueden ver algunos de los espacios de la Universidad tal y como aparecen en la serie, que no es, precisamente, como son en realidad. Según la serie, ellos trabajan en el Bridge Physics Building, de CALTECH. La verdad es que no está nada mal el sitio que han escogido para situar a los “frikis” de la serie.

AlmaLeonor

FRASES CON IMÁGENES (XVII)

FRASES CON IMÁGENES (XVII)

“Cuando en la noche serena / doblo mi frente abrasada, / sobre mi triste almohada / confidente de mi pena, / suave luz mi estancia llena / un ángel hacia mi avanza… / ‘descansa, dice, descansa: / Duerme en paz, confía en Dios. / Soy el alma de los dos / y te traigo la esperanza…”

Francisco Escudero y Perosso (“TU (a M)”)
poema dedicado a su esposa, la actriz Matilde Bagá
(fallecida en 1867).

EL “PATO” DE SCHRÖDINGER

EL “PATO” DE SCHRÖDINGER

Ánade o pato común (Anas platyrhynchos)

Aunque tardé un buen rato en darme cuenta, esta mañana, en mi paseo con Miki a lo largo del canal, un pato… mejor dicho un grupo de patos me seguía displicente en todos mis movimientos. Si yo me paraba, ellos se paraban, si avanzaba, ellos avanzaban. En realidad, todos ellos (la mayoría hembras y pollos jóvenes) seguían a un pato común macho, grande, de colores brillantes y gesto vivaz, que era el que encabezaba la comitiva y el que marcaba el ritmo de parada-avance, según mis movimientos.

Cuando me di cuenta de ello empecé a pensar en el motivo de tal comportamiento, y como yo nunca me he parado en el canal a echar comida a los patos (mucha gente sí que lo hace), se me ocurre que quizá aquel pato guiaba a sus congéneres (o tal vez una extensa familia) siguiendo no a la persona que les proporcionaba un alimento extra, sino a la representación de esa persona. Evidentemente, el pato no distinguía entre su dadivoso humano y mi persona ¿o tal vez si y lo que estaba expresando con su comportamiento era la notada ausencia de esa persona?

Entonces se me ocurrió describir la escena con un título: era el Pato de Schrödinger.

Todos conocemos, más o menos, la famosa distropía de Schrödinger, esa en la que un gato, (cruelmente utilizado, aunque se supone que en teoría) encerrado dentro de una caja con una capsula de veneno y un dispositivo que puede romper o no la capsula, crea la duda de si está vivo o muerto a no ser que se abra la caja, probando con ello la superposición cuántica de los estados «vivo» y «muerto», algo que no puede ser explicado por la lógica, solo con la intervención de un observador exterior. Es una noción interesante que siempre me ha intrigado. Estar vivo o muerto depende de la mirada ajena, parece querer decirnos la teoría de Schrödinger. Estar y no estar a la vez, mientras no se dirima la duda por un medio externo: abrir la caja y mirar.

Es lo que parecía querer decirme aquel pato de Schrödinger. Una persona que está y no está a la vez, dependiendo de la apreciación del pato. Para aquel pato, o yo era esa persona que esperaba y me estaba apremiando para que cumpliera con el cometido alimenticio, o yo era la representación de alguien que lo hacía, y por lo tanto, era una muestra clara de su ausencia. O al menos, esa es la duda que hizo crecer en mí. ¿Dónde estaba esa persona que esperaba el pato? ¿Existía siquiera? ¿Acaso debía ser yo esa persona? ¿Da igual la persona, el caso es estar ahí dando de comer a los patos? Estar y no estar a la vez. La distropía de Schrödinger.

Digo que me resulta muy interesante el experimento porque puede aplicarse a nuestra propia situación vital de cada día. Dejando aparte la inquietud que me causó el Pato de Schrödinger esta mañana, uno está o no está, dependiendo del ángulo externo con el que se le observa. Por ejemplo, para nuestros amigos, familiares y conocidos, siempre “estamos” aunque tardemos mucho tiempo en hablar o comunicarnos. Pero para el resto del mundo, nuestro estado vital dentro de una supuesta caja (nuestra vida), sería acogido con una indiferencia tan absoluta que se parecería mucho a estar muerto. Uno está y no está, vivo.

Pero si metiésemos en esa “caja” imaginaria de Schrödinger a un personaje muy conocido, por poner algún que otro ejemplo, digamos que a Jesucristo, Mahoma, Julio Cesar, Superman, James Dean, Marilyn Monroe o Elvis Presley… para la gran mayoría se proyectaría una imagen “muy viva” de su persona, aunque en puridad, sea una persona fallecida (o que nunca llegó a existir). El Rey ha muerto, viva el rey. El rey siempre está, aunque no esté.

El caso es que ahora no hago más que pensar en esa persona que esta mañana debía de haber acudido a una cita con el pato, una cita que yo imagino, que no sé si es real, que solo lo intuyo por el comportamiento del pato, y que por lo tanto, no puedo saber si está viva o muerta hasta que no se abra la caja… es decir, hasta que no aparezca alguien con una bolsa de pan para echar de comer a los patos. Pero en ese caso, y ahí está la enorme paradoja de la distropía del Pato de Schrödinger, nunca sabré si esa persona que aparece es la persona que esperaba el pato cuando aparecí yo…

Y así sigo cavilando…

AlmaLeonor