EL OTOÑO DE LAS ROSAS

EL OTOÑO DE LAS ROSAS

Fotografía propia.

Y tú no me sabrías con ojos descreídos
e infiel para la vida,
en un otoño extraño, como ahora soy,
con un cuerpo dañado
por los días que mal se han sucedido,
y esto que tanto humilla
y con la edad habrás de conocer:
el sentimiento ingrato de la inseguridad
que acompaña a la dicha.

FRANCISCO BRINES
«Madrigal y Autoimperio» (1997)

El otoño de este año 2022 ha comenzado hoy, 23 de septiembre a las 03:04 horas de la madrugada. ¡Bienvenido sea!

FELICIDAD AZUL

FELICIDAD AZUL

Imagen: Giampaolo Talani

Montañas azules con nieve y fría agua azul turbulenta,
un cielo borrascoso lleno de estrellas encendiéndose
y Venus y la luna gibosa al amanecer.
Gaviotas siguiendo una motora cara al viento,
árboles con ramas prendidas al aire-
sentado al sol del mediodía con la furiosa
sombra humeante de la chimenea de la cabaña-
Águilas que planean viento abajo,
golondrinas marinas vuelan a golpes de viento,
una nueva marca de tabaco a las once.
Y mi amor que vuelve en el autobús de las cuatro
—Dios mío, ¿por qué nos has dado todo esto?

MALCOLM LOWRY

El Día Azul
30-08-2022

DICEN QUE…

DICEN QUE…

Imagen: Caiozzama

…Estando en casa de un hombre rico, San Ambrosio de Milán preguntó al dueño que como le iba en la vida. El hombre rico respondió que siempre había gozado de salud, riqueza, fortuna, y que al igual que sus hijos, no conocía la adversidad. Lo que fue interpretado por San Ambrosio como una mala señal y pidió de inmediato a sus compañeros abandonar el lugar. De pronto, se hundió la casa con todos sus propietarios dentro. La interpretación que se hace de esta historia tan ceniza es que Dios hace que la gente sufra para saber si se es buen cristiano o no lo es: «San Ambrosio les dijo ¿acaso no os había dicho yo que en esa casa no estaba Dios? Nuestro corazón se alegrará cuando estemos heridos, porque será un buen signo».

Fuente: Wikipedia

Imagen: Dev Patel (Sonny) en una escena de la película.

…En la India existe un dicho: Al final todo sale bien, y si no sale bien, es que no es el final.

«El exótico Hotel Marigold» (2012) John Madden.

Imagen: Ann Gollifer (Botswana, 2014) 

…Critias (de Platón) no creia en los dioses y pensaba que la religión era una invención de los legisladores para gobernar a los hombres. Así se lo cuenta a Timeo: «Cuando se habla de los dioses a los hombres, mi querido Timeo, es infinitamente más fácil satisfacerlos, que cuando se les habla de los mortales, es decir, de ellos mismos. La inexperiencia, o más bien, la completa ignorancia de los oyentes, deja el campo libre al que quiere hablarles de cosas que ellos no conocen. Y tratándose de dioses, ya sabemos a qué atenernos».

«Critias o La Atlántida«, de Platón

Imagen: Marius Zabinski 

…Un samurai del siglo XVI, Yamamoto Kansuke, escribió un manual sobre técnicas de lucha que se ha traducido como El Rollo de la Espada. En él pueden leerse cosas como esta: «Cuando luches en una noche oscura mantén bajo tu cuerpo, concéntrate en la posición adoptada por el enemigo e intenta escudriñar qué tipo de armamento lleva». Aunque también termina con una de las más sabias lecciones: «Es mejor errar por precaución y no entrar en un sendero infestado de bandoleros», es decir… Mejor no empieces una batalla.

Fuente: La Brújula Verde

Imagen: “Alhambra y Albayzin” (1833) por John F. Lewis. Biblioteca Nacional de España.

…El nombre de CARMEN tiene un significado completamente distinto al de un nombre propio. Carmen es también un tipo de construcción, una vivienda con patio, cercada con tapias blanqueadas, típica de la provincia andaluza de Granada, concretamente de la colina del Albaicín y del barrio del Realejo, que se pudieron originar tras la expulsión de los morisco en el año 1580 y el abandono de la zona. Adquieren toda su entidad en el siglo XVII. La palabra Carmen deriva al parecer del árabe Karm, que significaría jardín o viñedo, ya que la vivienda, condicionada por su situación en ladera, contaba por lo general con pequeños huertos y espacios ajardinados en terrazas, donde las parras servían como elemento ornamental y para dar sombra. No era un espacio lujoso, sino una casa sencilla, de gentes campesinas que supieron iluminar este espacio riguroso con los colores y los aromas de las flores (azucenas, rosas, jazmines, claveles, nardos, alhelíes, madreselva…), la vistosidad de los árboles frutales (granados, ciruelos, higueras, melocotonares, parras…), y la providencia de las verduras y hortalizas. Surcado por arroyuelos y pequeñas cascadas prodigadas por el terreno, el agua y las aves cantoras (ruiseñores, sobre todo), aportaban la musicalidad que evoca su origen árabe. «¿Qué son los cármenes de Granada? Lo más sencillo sería decir que son jardines, huertos y cercados de recreo; pero esta definición, sobre ser cómoda, sería incompleta… Los cármenes de Granada no son románticos, ni primitivos, ni modernos. Tienen su carácter heredado de los árabes, su tradición propia y su propio estilo.» Santiago Rusiñol (Centro virtual Cervantes).

Fuente: HELICÓN

Imágenes y textos incluidos en un álbum de mi página de Facebook AlmaLeonor_LP.

FELICIDAD

FELICIDAD

Imagen: Irena Chrul

Si te atrae una mujer
por la talla de su pecho,
por su cintura o por sus caderas,
te estás equivocando.

Si lo que más valoras en ellas son los rasgos de su cara
el color de sus ojos, la longitud de sus piernas
o como se le ve con minifalda
te sigues equivocando.

Una mujer es su actitud,
su forma de ser, la forma en que te trata y te mira,
su risa y sus silencios.

Una mujer es su inteligencia, su rebeldía
su entrega, su generosidad, su capacidad de hacer varias
cosas simultáneamente, sus manías.

Lo mejor de una mujer no es su envoltorio, es lo que hay dentro:
Su humor, sus ocurrencias, su valentía, su forma de pensar…

Un hombre de verdad,
un hombre inteligente,
se enamora de lo que otros ni se imaginan.

Ese hombre puede ver, lo que otros ni imaginan que exista
y eso, amigos tiene un premio…
Y se llama FELICIDAD.

Gabriel García Márquez.

LA ESTATUA

LA ESTATUA

Imagen: Los Niños del ParaguasParque Genovés, Cádiz

El VadeReto de este mes de AGOSTO no puede ser más interesante (¡que més no lo es!), y es que la propuesta que nos hace JascNet es escribir sobre LA ESTATUA. Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El VadeReto va sobre LA ESTATUA y la imagen es solo ambientación para la entrada y publicidad de una de las estatuas más emblemáticas de Cádiz. Nos propone utilizar una ESTATUA que nos guste, que sea identificativa de nuestra ciudad o ¡¡inventada!! Y es que las normas de este reto, es que no hay normas. Como sugerencia, nos ofece las siguientes preguntas:
-¿Es la estatua la que os inspira o hace recordar alguna historia, o es ella misma la que os la cuenta?
-¿Habéis traspasado el umbral de la realidad y adentrado en un mundo de fantasía dónde la estatua cobra vida?
-¿Ocurre algo en la plaza que hace protagonista a la estatua?
-¿Qué tiene de diferente esta estatua para evocaros una historia fantástica?

Segunda: También nos propone una serie de frases que podemos utilizar (o no) en nuestro relato:
-«La escultura es el arte de la inteligencia». Pablo Picasso
-«La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz». Antoni Gaudí
«Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad». Ramón Gómez De La Serna.

Como siempre, la remarcada en negrita es que la yo he utilizado.

Durante una conversación con JascNet surgieron las GÁRGOLAS como tema del relato, pero buscando la definición de ESTATUA me he encontrado con que ellas, por muy intrigantes, misteriosas, interesantes y literarias que sean, no entran en esta definición:

Una estatua es la obra escultórica elaborada a imitación del natural, ​ que generalmente representa en efigie a una figura humana. En función de su actitud, puede presentar las siguientes denominaciones: propia (en pie), sedente (sentada), yacente (tumbada, generalmente sobre un sarcófago), ecuestre (a caballo), orante (arrodillada), oferente (ofreciendo presentes). Por la zona del cuerpo humano representada, se distingue: busto (solo la cabeza y la parte superior del tórax), herma (un busto que se prolonga por su base en forma de alto pedestal, más estrecho hacia abajo y sin solución de continuidad con la figura), torso o fragmento de escultura sin cabeza, piernas y brazos (típica en escultura romana, añadiéndose el resto del cuerpo en piedra de distinto color y textura). Por su tamaño, se denominan: colosos (las estatuas de gran tamaño que suelen representar a una personalidad destacada), estatuillas (las que tienen pequeño tamaño que suelen utilizarse como elemento ornamental o de culto).

Así que, nada de gárgolas, solo ESTATUAS. Pero en esta ocasión se me ha ocurrido hacer algo completamente distinto a lo hecho hasta ahora, espero no salirme del contexto del reto si en lugar de UN RELATO sobre UNA ESTATUA, ofrezco VARIOS MICRORRELATOS de 150 palabras cada uno, sobre VARIAS ESTATUAS. Y, la verdad, me ha gustado tanto esto de escribir un microrrelato sobre una estatua, que creo que voy a seguir realizando este ejercicio con un montón de ESTATUAS de las que tengo en fotografías propias y, quizá, otras que me gustan mucho y de las que buscaré una imagen en internet (como el David de Miguel Angel, una de mis favoritas, pero que aún no he visto).

Y con el beneplácito que espero obtener a este atrevimiento, aquí están los textos.

ESTATUA HUMANA

Distintas ESTATUAS HUMANAS en: Venecia, Pamplona y Amsterdam. Fotografías propias.

—Y, entonces, tu novio ¿cómo es?

—Pues, a veces muy besucón, otras un animal y en ocasiones gasta unas bromas, que asustan.

—Pues hija, que voluble… No creo que te aburras con alguien así…

—No te creas, es una ESTATUA humana.

—¡No me digas! Con tanto vaivén… ¿Quién lo diría?

—Pues sí, le va bien la profesión…

—Al menos, por la noche, eso de ser un «animal», te hará feliz en la cama…

—Bueno… De día ejerce y de noche… lo practica. Hace meses que no me como un rosco, como oyes…

—Que mal has elegido, hija… De día no le ves y de noche no le sientes…

—Esa es otra… Soy el señuelo. Si no empiezo yo pidiéndole una actuación, la gente no se anima… Se arruinaría… y, mientras tanto, a mí me arruina las noches… Menos mal que tiene humor. Me faltarán noches locas, pero nunca la risa.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

La Victoria de Samotracia en su ubicación en la Escalera Daru en el Museo del Louvre. Fotografía propia.

Vienes volando, como un ser espectral, batiendo tus alas, liviana… Con tu vestido al viento, transparente, tan femenina… La belleza de tu cuerpo es impresionante… Me llamas…

—Fernando… Fernando… ¡Mírame…!

Te miro y caigo extasiado en tu mirada… ¡Espera, espera…! ¿Qué mirada? ¡Dioses del cielo! ¡Si no tienes cabeza! ¿Cómo puedes llamarme entonces?

—Fernando… Fernando… ¿Estás bien…?

No, no estoy bien, ¡cómo voy a estar bien si vienes a mí levitando, en cueros y sin cabeza…! Y encima conoces mi nombre… ¡Pero eres un bellezón! Me iría contigo al fin del mundo…

—Fernando… Fernando… ¡No te vayas…!

¿No quieres que me vaya contigo? ¿Y por qué me llamas entonces…?

—¡Ya abre los ojos! ¡Ya abre los ojos…! Fernando, ¿me oyes?

—Caballero, se ha caído usted por la escalera Daru… Menos mal que le ha frenado la ESTATUA de la Victoria de Samotracia, si no, rueda usted hasta abajo del todo…

MAIMÓNIDES

Estatua de Maimónides en Córdoba. Fotografía propia (texto ligeramente basaso en una historia real).

—¡Que te digo yo que es por aquí!

—¡No!, por ahí ya hemos pasado… hay que girar a la derecha…

—Así llegamos a la plaza del principio… A ver, déjame el plano…

—¿Y si preguntamos? Acabaremos antes.

—¡Tú siempre tan indeciso!

—¡Y tú tan perdida! ¡No te jode!

—¡Antonio! ¿Vamos a discutir también en vacaciones?

—Maribel, yo no quiero discutir, pero recorrer todos los monumentos de Córdoba me parece excesivo…

—Nos falta la ESTATUA de Maimónides, y hasta que no la encontremos no nos vamos.

—Pues voy a preguntar… ¡Perdone, señorita…! ¿Podría decirme…?

—Yo te digo a ti todo lo que tú quieras, ¡salao…!

—¡Oye, bonita, que es mi marido!

—Pues que te pregunte a ti, desaboría…

—¿Ves lo que has hecho?

—¿Yo? Si tú no fueras ligando con todo coño viviente…

—¡Y tu buscando al Maimónides! que a saber quién era ese…

—¡¡Ahí está!! (los dos a la vez)

EL HERMAFRODITO

El Hermafrodita durmiente , copia romana del siglo II a. C., sobre un colchón esculpido por Bernini en 1620. Museo del Louvre. Fotografías propias.

—Para mí no hay una ESTATUA más hermosa que esta, te lo aseguro. Ya lo verás…

—Estoy deseando verla, Gabriela.

—¡Aquí está! ¿Qué te parece?

—No se… Pensaba que sería otra cosa…

—¿No sabes quién es?

—No… ¿Debería?

—Mírala bien José… ¿es un hombre o una mujer?

—Tiene un buen culo… ¡Es una mujer!

—¿Y si fuese un hombre?

—Pues también tendría buen culo… Ahora que miro su cara… Sí, podría ser un hombre… ¡Y hermoso!

—¿Yo te parezco hermosa?

—La que más, ya lo sabes, Gabriela.

—¿Y si fuese como la de la estatua?

—¿A qué te refieres?

—Mírala por el otro lado…

—¡Me cago en la leche! Es un…, pero también…, una… ¿qué significa esto?

—José, ¿tú me quieres?

—Claro que te quiero, pero porqué me lo preguntas ahora… ¿Qué pasa?

—¿Me querrías si fuese como ella? ¿Si tuviese sus mismos atributos?

—Gabriela… Tú… ¿Gabriel…? ¡No es posible…!

TRES HOMBRES DESNUDOS

Desnudos masculinos en Amsterdam, Valladolid y Corella (Navarra). Fotografías propias.

—El desnudo masculino en las ESTATUAS, es una de las artes más antiguas y difíciles de realizar… Los grandes maestros se esforzaron mucho por mostrar el cuerpo humano en toda su magnificencia, las venas, los músculos, la perfección de las formas…

—Profesor… ¿A qué se refiere con eso de la perfección de las formas?

—La perfecta proporción del cuerpo… Desde la cara, complicada, pero que incluso desdibujada es aplaudida, hasta los glúteos, que deben mostrarse perfectos en su redondez, o los atributos masculinos…, que no pueden ser ni enormes, ni minúsculos, o se perdería su esencia…

—¿Y los ojos, profesor?

—Los ojos se suelen esculpir ciegos, mortecinos, apagados, acuosos, como cansados de lagrimear…

—¿Por qué?

—Como decía Ramón Gómez De La Serna: «Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad».

—Su ejemplo de tres hombres desnudos no tienen ojos, profesor…

—Pero al verlos, somos nosotros los que lloramos nuestra imperfección.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

VadeReto de Julio: Soledad y algo de Desesperación

EL SIGLO QUE NO AMABA A LAS MUJERES

EL SIGLO QUE NO AMABA A LAS MUJERES

Imagen: Alfred Stevens (1870)

Digámoslo desde el principio: el siglo XIX no fue un buen siglo para la mujer.

Afortunadamente, en los últimos decenios ―aproximadamente desde finales de los años setenta y principios de los ochenta― se han multiplicado los trabajos de investigación que tienen en la mujer y en el género su campo de estudio, revirtiendo una cierta tendencia oscurantista de la historiografía tradicional en este sentido. Hoy, existen grandes profesionales y numerosas cátedras de estudios de género o sobre la mujer, y un gran número de publicaciones dedicadas a revisar y actualizar el papel que ha desempeñado la mujer en la historia y el sitio que ha ocupado, y ocupa, en ella.

Los trabajos publicados en lo que se ha llamado la Nueva Historia de la Mujer, han permitido conocer gran parte de toda esta experiencia histórica, así como rescatar relevantes comportamientos, actitudes y valores del colectivo femenino, tanto en los aspectos domésticos ―los tradicionalmente asignados a la mujer―, como en los mundanos. Además, han hecho posible contemplar con otra perspectiva algunos de los cambios sociales que esta historiografía tradicional había subordinado únicamente a la experiencia masculina como protagonista de la esfera pública ―económica, política, cultural y social― y de los que, hasta fechas recientes, habían marginado, obviado y excluido a la mujer, considerando únicamente la excepcionalidad de algunas mujeres notables. Esta invisibilidad, sin embargo, no puede excluirlas de la realidad de su más que evidente presencia visible en el proceso histórico. Algo que ya adelantaba Faustina Sáez de Melgar(1834-1895), cuando afirmaba que es inútil negar «que la mujer tiene una importancia social, mucho mayor de la que se le quiere reconocer, y de gran trascendencia en la vida de la humanidad». Esta amplia panoplia de estudios recientes, por lo tanto, nunca ha de resultarnos suficiente. Si algo nos ha enseñado la historia, que, según la misma autora anterior, «habla con voz más elocuente que cuanto nosotras tratáramos de decir», es que sus aristas y recovecos siempre son susceptibles de ser redescubiertos, analizados y estudiados si se está dispuesto a enfocar la cuestión desde una perspectiva nueva, adecuada a cada caso, y proyectando sobre ella una luz de renovado interés.

Este es, pues, un nuevo trabajo sobre la mujer. Más concretamente, sobre mujeres a las que en el siglo XIX les correspondió interpretar un nuevo papel en la larga historia de la feminidad: su visibilidad pública. Una visibilidad pública individual y colectiva. Visibilidad y activa presencia femenina en el llamado espacio público, tradicional campo masculino de sociabilidad y transformación sociopolítica. Un espacio en el que también las mujeres han actuado decididamente, demostrando con ello, además de una clara iniciativa en los asuntos sociales, una inequívoca contribución femenina al proceso histórico.

Insistamos. El siglo XIX no fue un siglo agradecido para la mujer.

Según Colette Rabaté, el término burguesía no se utiliza en el siglo XIX al menos hasta después del Sexenio Revolucionario. Es más usual el apelativo de clase media, una expresión ya presente en el siglo XVIII donde es utilizada implícitamente de forma excluyente para la mujer, ya que con ella se quería expresar los valores «de la probidad y el trabajo» como «garantía de regeneración de la sociedad». En este trabajo se han utilizado ambos términos, dando preferencia al de burguesía, por entender que expresa mejor la sociedad de la que mayoritariamente se habla en él.

Así, la burguesía decimonónica y el liberalismo político español, dibujaron una nueva sociedad a su medida en la que se quiso encorsetar a las mujeres en un ideal de vida doméstica que, a la vez, también exigía un ideal de clase. Este nuevo papel femenino, no obstante, pudo posibilitar que las mujeres españolas del siglo XIX se adentrasen en espacios en los que poder cimentar sus oportunidades de intervención pública, tanto cultural como social o políticamente.

¿Cómo? Pues asistiendo a una tremenda paradoja.

En el siglo decimonónico, decía, al tiempo que la domesticidad y el espíritu liberal-burgués marcaban claramente la diferencia entre espacio privado y espacio público, se perfilaba el papel de la nueva mujer reservando únicamente la esfera doméstica como su ámbito de actuación. Pero la paradoja a la que se asiste en este siglo es que también se defendían a su alrededor los valores de clase media, confirmándola así, como uno de los pilares fundamentales, e imprescindibles, para el cambio social.

Imagen: Edouard John Mentha ( 1858 – 1915)

A esa mujer del XIX, burguesa ya por mor de pertenecer a la nueva clase hegemónica, ya por vivir bajo su órbita, es a la que «la exigente sociedad la reclama sin cesar, como el teatro a la actriz que ha contratado», utilizando palabras de Gertrudis Gómez de Avellaneda(1814-1873), la única escritora del periodo isabelino que recibiría, en virtud de sus méritos literarios, una corona de laurel de oro.

Es esta paradoja la que va a posibilitar una mínima apertura para la realización femenina. Va a servir a algunas mujeres para que, sorteando obstáculos y aprovechando oportunidades, protagonicen incursiones sociales en ámbitos que parecían reservados exclusivamente a los hombres: educación, prensa, literatura, opinión pública, reuniones sociales… Al tiempo, va a permitirles desempeñar una serie de papeles que podríamos considerar como transgresiones públicas: revoluciones, arengas, protestas, misivas políticas, influencias… Ambas, son acciones que inequívocamente nos muestran ejemplos claros de protagonismo social y visibilidad pública femenina. Y son esos ejemplos los que han servido para intentar esbozar en esta obra, y desde una perspectiva cultural ―sin entrar en consideraciones jurídico-políticas del estatus femenino en el siglo XIX―, una serie de claros antecedentes de acciones públicas femeninas claves para que la mujer española futura pudiese ser capaz de cimentar sus anhelos de emancipación.

Este trabajo se constituye como un recorrido bibliográfico por el siglo XIX, contando con fuentes muy cercanas a las mujeres ―obras literarias, periodísticas y gráficas, aunque también archivísticas―, con las que intentar reconocer esa visibilidad en un mundo en el que, por tradición, se las invisibilizaba.

Mejor dicho. Su presencia era notoria, pero pasaron por desapercibidas. Las mujeres eran visibles, pero fueron veladas en la narración histórica. «Las mujeres en la historia son como una especie de muro de arena: entran y salen al espacio público sin dejar rastro, borradas las huellas» (Celia Amorós, 1994).

Digámoslo claro igualmente desde el principio. Para conocer a estas mujeres existe un tremendo hándicap: la escasez de fuentes exclusivamente femeninas. Lo que se ha conservado y difundido es, ante todo, un corpus educativo-moralista que resulta en cierto modo tendencioso. La mujer ha sido conocida a lo largo de la historia a través de una narración que podríamos llamar del enemigo vencido, aquella en la que solamente sobrevive el relato de los vencedores. El siglo XIX, en lo que a la mujer respecta, sigue siendo un tiempo hambriento de estudios.

Mª del Pilar López Almena

INTRODUCCIÓN de mi libro:
VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX
(Ediciones UVA, 2018)

ESTÁS SOLO…

ESTÁS SOLO…

Imagen: Rahele Basir

Como el barco que se hunde apagando sus luces

todo se acabó.
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas
(despiadadas.
Los perros ladran a las horas que se mueren
y el cielo escucha el paso de las estrellas que se
(alejan.

Estás solo

Y vas a la muerte derecho como un iceberg que
(se desprende del polo.
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
y en tanto que las olas se dan vuelta…

La luna niño de luz se escapa de alta mar

Vicente Huidobro
Altazor

BEBIENDO Y MANEJANDO

BEBIENDO Y MANEJANDO

Imagen: José Luis Ceña Ruiz

Es agosto y no he leído
Un libro en seis meses
Excepto algo llamado La Retirada de Moscú
De Caulaincourt.
No obstante, estoy feliz
Viajando en coche con mi hermano
Y bebiendo de una pinta de Old Crow.
No tenemos sitio en mente donde ir,
Simplemente conducimos.
Si cerrara mis ojos un minuto
Me perdería, aún podría
Acostarme alegremente y dormirme para siempre
Junto a esta carretera
Me comenta mi hermano.
Cuando menos lo pensemos algo grande va a pasar.

Raymond Carver

¡Feliz inicio de agosto!

SUEÑO DEL MARINERO

SUEÑO DEL MARINERO

Imagen: Sandro Chía.

Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,

sueño ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,

cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!

Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,

concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!

Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.

Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora

de carmín. deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar, cantadora en vano

bajo el vergel azul de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos,
con el ángel barquero del relente

y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a las cabellos finos

y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡Oh marinero!, ante la aurora llena

¡y ruede por el mar tu caracola!

Rafael Alberti

El Día Azul
30 de julio de 2022

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