¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!

¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!

Hoy, 20 de Julio, se celebra en muchos lugares el DÍA DEL AMIGO… En realidad, el Día de la Amistad, se conmemora el 30 de julio desde que Naciones Unidas dictase una Resolución el 27 de abril del 2011, dentro de los actos de ese año relacionados con la Cultura de la Paz y a propuesta de la organización Cruzada Mundial de la Amistad. Pero en Argentina, Brasil y Uruguay, así como de forma oficiosa en otros países de toda América (incluido EE. UU.) y en España, se celebra el DÍA DEL AMIGO en este 20 de julio, conmemorando la gesta del argentino Enrique Ernesto Febbraro, que envió a todo el mundo 1000 postales el día que el hombre llegó a la Luna, el 20 de julio de 1969, con la misión Apolo 11, y los astronautas Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin (además de Michael Collins, que no lo hizo), pisando la luna con el módulo Eagle alunizando en el Mar de la Tranquilidad. Ese día, la hazaña fue transmitida en vivo por televisión y vista por unos 600 millones de personas. Te lo explica mejor el Blog de Trujaman, de la amiga Marlene.

Pero, en todo caso, como la amistad es lo único digno de celebrar más de una vez al año (quizá, también lo es el amor), desde este humilde blog, y con la imagen del gran MIKI, el mejor amigo que uno pueda echarse encima (todos los perretes merecen esta consideración), os deseo a todos los amigos de HELICON, un muy, muy, muy

¡¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!!

AL BORDE DE LA NATURALEZA

AL BORDE DE LA NATURALEZA

LA IDEA
El ordenamiento de los objetos debe tener un hilo conductor que sirva para transmitir un contenido. Este es el aspecto más importante a la hora de empezar a plantearse montar una exposición. Tener un criterio en torno al cual van a seleccionarse y a ubicarse las fotos que vayamos a exhibir. Esto quiere decir que hay que elegir una temática, una idea guía, una
intención principal hacia la cual va a dirigirse la composición del espacio que vayamos a disponer. Hay que partir de algún punto, hay que definir cuál será el motivo principal de la exposición que vamos a organizar. La selección de las fotografías es la clave del éxito.

LA LEY DE LA SEMEJANZA
En el ámbito expositivo COMPONER significa ordenar el espacio y este espacio, además, ha de estar dispuesto bajo un criterio que consiga una muestra armónica, homogénea, que evite los contrastes violentos. Esto es conocido como la ley de la semejanza. Una de las cosas más importantes que tendremos en cuenta a la hora de montar una exposición, es dar la sensación de que el espacio nos invita a estar y, sobre todo, a mirar. Y de la armonía que se desprendan estas dos sensaciones dependerá la calidad del mensaje que pretendamos transmitir.

AL BORDE DE LA NATURALEZA
Una mirada abierta más allá de todo lo que nos rodea.
El marco en la naturaleza lo pone tu mirada.

Exponer es avanzar en la carrera del fotógrafo como artista.
Intencionalidad: Reflejar y mostrar una profunda veneración por la belleza y la libertad del mundo natural.

Pero el arroyo siguió fluyendo. Uniendo el Pasado y el Futuro.
Su búsqueda fue larga. Pero segura.
Pues el Espíritu vivía, esperando.
Liberado, resurgió su Poder.
El Lobo recobró su libertad. La Tierra toda.

LA LEYENDA DEL LOBO CANTOR
(George Stone)
Para llegar a la montaña tienen que atravesar 7 valles: el
valle de la búsqueda, el valle del amor sin límites, el valle del
conocimiento, el valle de la independencia (de la libertad), el
valle de la pura unidad, el valle del vértigo del
enamoramiento que priva de toda certeza y, finalmente, el
valle de la pobreza y la muerte (el olvido de sí), valle más
allá del cual no se puede avanzar.
“El lenguaje de los pájaros”
(Farid ud-Din Attar)
La vida es un fulgor tan
breve que la ardilla,
rojo relámpago del
bosque,
hace todo deprisa;
por si la diera tiempo.

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
LOS QUE INICIARON EL VIAJE SE CONVIRTIERON
EN SUS PROPIOS AMIGOS Y A LA VEZ ENEMIGOS
DE SÍ, PORQUE CADA CUAL ES PRISIONERO DE
SUS ILUSIONES.

“EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS”
(FARID UD-DIN ATTAR)
LIBERTAD
PORQUE SÍ, EL AGUA
ECHÓ A CORRER, SALTÁNDOSE EL REGATO.
¿HACIA DÓNDE?
¿Y QUÉ LE IMPORTA AL AGUA?

JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO
No aprendas nada, y el próximo mundo será
igual que éste, con las mismas limitaciones y
pesos de plomo que superar.

JUAN SALVADOR GAVIOTA
(Richard Bach)

Proyecto Expositivo de mi marido, Jose María de la Portilla, trabajo teórico final del curso de fotografía que ha realizado durante los últimos seis meses. Todas las fotografías son suyas.

AlmaLeonor_LP

¡¡FELIZ ENTRADA DE AÑO NUEVO 2022!!

¡¡FELIZ ENTRADA DE AÑO NUEVO 2022!!

Pues si toca hacer balance de un año raruno, que me temo pasará a la historia como el del medio de tres años rarunos (2020-2021-2022), para mí ha sido el año del TORO. Empezó cuando en China se declaraba el AÑO DEL BUEY (desde el 12 de febrero de 2021 hasta 31 de enero de 2022). Pero es que hay más:

En este año salió a la venta mi libro DE TOROS Y DIOSES, de la Editorial Guante Blanco, de la mano de Óscar Fábrega Calahorro, un libro en el que puse muchísima ilusión y con el que tuve la suerte de contar con el gran Javier Arries en el Prólogo. Eterno agradecimiento a ambos, a la editorial Guante Blanco y a toda la gente que se hizo con él. ¡¡De corazón, GRACIAS!!

Pero también ha sido el año del durmimiento de mi MIKI, (si para la Virgen María se utiliza ese término, con más motivo para mi Miki), mi querido BULLdog francés que permanecerá siempre en nuestro recuerdo y en nuestros corazones. Este siempre será su año. ¡¡Con todo mi amor para MIKI!!

Y, en fin, que ha sido un 2021 que tuvimos que coger por los CUERNOS, que nos embistió como un MIURA y que nos deja casi sin una MULETA para seguir TOREANDO lo que se nos avecina en el nuevo año que entra. Pero también, mal que bien, o más a unos que a otros, nos ha dado FUERZA, BRAVURA Y NOBLEZA, las cualidades que se le otorgaban al toro en la antigüedad, para afrontar una enfermedad terrible. Y no me refiero ahora solo al dichoso COVID, que también tuvo lo suyo, sino también a las EMBESTIDAS de una parte de la sociedad en la que vivimos, que se ha quitado la careta y nos ha mostrado su peor faz. Afortunadamente, siempre, siempre, hay gente con la que podemos contar y estos dos años anteriores nos han enseñado que la distancia es solo una palabra, porque aun estando lejos, aislados, confinados o enfermos, ellos, ellas, ell@s, estaban ahí. ¡¡GRACIAS por tanto a TODOS!!

Al toro también se le relacionaba con la FERTILIDAD en muchas culturas, y ese es mi deseo para todos en este nuevo año 2022. No me refiero solo a nacimientos, que los habrá y serán motivos de felicidad, sino a la materialización de una VIDA FÉRTIL en todos los sentidos, en todos los que cada uno quiera darle. Pero, por favor, sobre todo, cuidaros muchísimo.
AlmaLeonor_LP

¡¡FELIZ ENTRADA DE AÑO NUEVO 2022!!

EL CANTERO

EL CANTERO

Imagen: Oskar Schlemmer

Había una vez un cantero insatisfecho de su vida, que un día vio pasar un comerciante a su lado y pensó:

-¡Quién pudiera ser un comerciante, desearía ser como él!

Repentinamente se transformó en comerciante, gozando de toda clase de lujos, hecho que provocó la envidia de todos sus vecinos menos ricos que él. Entonces pasó un alto funcionario, llevado en alzas con su silla, bien escoltado, rico y al que todos hacían reverencias. Entonces pensó.

-¡Qué rico es el funcionario, me gusta la vida que lleva, quién pudiera ser funcionario!

Al instante se transformó en funcionario, fue llevado en su silla y odiado y envidiado por todos. Una tarde calurosa miró al cielo, la silla estaba pegajosa por el calor y vio el sol brillar.

-¡Qué poderoso que es el sol, quien pudiera convertirse en sol!

En ese mismo instante se había transformado en sol, brillando poderosamente, arrasando campos, maldecido por los granjeros y los trabajadores. Hasta que una nube se interpuso entre él y los campos que asolaba.

-¡Qué poderosa es la nube que amenaza tormenta! ¡Cómo deseo ser una gran nube negra!

Entonces se transformó en una gran nube, inundando campos y aldeas y fue increpado por todos. Al poco vio como era arrastrado por el viento con mucha fuerza.

-¡Qué fuerza tiene el viento! ¡Desearía ser como él!

Entonces se transformó en viento, arrasando las tejas de las casas, los árboles y fue odiado y maldecido por todos los que sufrían su devastación. Al poco se frenó contra algo fuerte y poderoso que le impedía avanzar por mucho que soplara contra ella. Era una gran roca.

¡Qué poderosa es esa roca! ¡Cómo me gustaría ser una roca fuerte y poderosa!

En ese momento se transformó en una roca fuerte y poderosa, la más grande de la tierra. Pero mientras estaba allí oyó el ruido de un cincel golpeado por un martillo en la dura superficie y vio que estaba siendo cambiado. En ese momento se preguntó…

-¿Qué puede ser más poderoso que yo, la roca?

Entonces bajó la mirada y vio enfrente de él la figura de un cantero.

Moraleja: Nunca sabes lo poderoso y afortunado que eres hasta que dejas de serlo.

Cuento popular.

COMUNICAR(NOS)

COMUNICAR(NOS)

Imagen: Manuel Felguérez

Responder a la pregunta «¿por qué escribo?» es fácil, pero no existe una manera rápida de hacerlo. Explicarlo puede resultar arduo. Dado que lo que yo compongo es, mayormente, ensayo histórico, es posible que alguien llegue a pensar que mi interés por escribir tenga alguna connotación diferente de quien escribe literatura, novela, relato o poesía. Creo que nada más lejos de la realidad. Todos escribimos con diferentes motivaciones, pero el fin último es comunicar(nos): Comunicar y comunicarnos. Es decir, transmitir a otros una idea, un pensamiento, un sentimiento, un interés, un recuerdo, una pasión, una enseñanza, un deseo, un sueño… Y, también, recibirlo de los demás. Lo que varía es el medio que cada uno utiliza para hacerlo.

Decía Aristóteles (Poética, siglo IV a. C.) que «la poesía es más filosófica y elevada que la historia, pues la poesía dice más bien lo general y la historia, lo particular». El sabio griego reconocía que tanto el que escribe historia como quien escribe poesía tratan, por lo general, los mismos temas. Sólo se diferencian en la forma de expresarlo, en cómo se presenta al público. Claro que, también, en la forma en la que ese público debe apreciarlo: de forma general, la poesía; de forma particular, la historia. Tal vez haya quien piense que la literatura, la novela, el relato o la poesía, contienen una personalísima motivación, un interés particular, una sentida introspección, una confesión abierta de las emociones y pesares de los autores… En definitiva, que incluyen un mayor grado de subjetividad de la que goza (tiene que ser así) el ensayo histórico. Pero lo cierto es que éste tampoco está libre de la influencia de la personalidad del historiador (tiene que ser así), por lo que es muy probable que los pensamientos y los intereses, los sentimientos y los pesares del historiador estén tan presentes en sus obras como los del escritor de literatura, poesía, novela o cuento.

Así que volvemos a preguntar: ¿por qué escribo yo como autora de ensayo histórico? Y la respuesta sigue siendo la misma: para comunicar(nos). Y ahora viene la larga explicación.

El lenguaje es el mayor logro de la cognición humana. Todos los resultados físicos y fisiológicos de la evolución anteriores al lenguaje, no nos hicieron tan humanos como sí lo hizo la palabra. A partir del momento en el que tuvimos la intención clara de comunicar(nos), los homínidos fuimos ya plenamente humanos. Antes no. Sí, evidentemente, el lenguaje escrito es más tardío que todo eso. Pero, hay historiadores y lingüistas que piensan en la existencia de una comunicación simbólica anterior incluso al lenguaje hablado: un gesto, una mirada, un movimiento corporal, un rasgo trazado toscamente en un madero o hueso, las huellas de manos marcadas en la pared de una cueva y otros tipos de representaciones figurativas (rayas, círculos, etc.), pudieron ser anteriores, o coetáneas, al nacimiento de la palabra hablada. Si debemos considerar eso escritura o no, es un largo debate al que ya se dedican otros, yo solo apuntaré que toda comunicación interpersonal consta tanto de palabras como de gestos, ¿por qué no considerar entonces esos gestos como un «complemento escrito» a la palabra? Escribimos siempre que hablamos.

La historia nos cuenta que la escritura pudo originarse alrededor del cuarto milenio a. C. en varios lugares al mismo tiempo: Mesopotamia, Egipto y en el medio y lejano Oriente. Con este nuevo logro humano los historiadores consignan el nacimiento de la Historia (todo lo anterior es Prehistoria o Protohistoria). La palabra escrita nos sitúa en un nuevo estadio de la evolución humana y, a partir de él, los avances históricos hasta nuestros días fueron inmensos y muy rápidos. Demasiado rápidos. Y entonces se hizo necesario conceder a la comunicación un nuevo rasgo, porque ya no solo se trataba de comunicar(nos), sino de que esa comunicación, ese mensaje, fuese permanente en el tiempo, que trascendiera el tiempo. Y también el espacio. Se necesitó entonces, no solo un mensaje que transmitir, sino también un soporte duradero sobre el que transmitirlo. Desde las iniciales tablillas de barro sumerias (no quiere decir que sean las más antiguas muestras de lenguaje escrito, solo son las más antiguas que hemos encontrado) hasta nuestros días, todo lenguaje escrito consta de esos mismos elementos: un mensaje y un soporte duradero sobre el que transmitirlo. Sigue siendo la idéntica necesidad humana de comunicar(nos), pero los pueblos, en su expansión numérica y territorial, vieron imprescindible hacerlo no solo con la palabra escrita (o con el gesto convencional), sino también con un medio duradero y universal.

Leí una vez que solo entendemos aquello que podemos expresar con palabras, que el lenguaje condiciona nuestra visión del mundo. El lenguaje ejercita esa magia en de cada uno de nosotros. Comunicar(nos) adquiere entonces una dimensión interpersonal que requiere de otros valores añadidos, como la tolerancia, la empatía, el ponerse en el lugar del otro, para que aquello que queremos transmitir llegue con toda la nitidez que el mensaje requiere. Y ese gesto también incluye un grado de sabiduría, de conocimiento, de aprendizaje incluso. Escribimos para enseñar, para explicar, para mostrar a otros lo que conocemos, para describir lo que nos gustaría que otros conozcan también, ya sea la materia propia de un ensayo, ya sea el mensaje envuelto en una historia novelada, un cuento, una poesía. Y quienes lo reciben aprecian esa función del lenguaje y la interiorizan como una labor intrínseca al hecho de comunicar(nos). Todo escrito muestra y enseña, difunde y educa (a los demás y a nosotros mismos como escritores) porque es algo inherente a la propia creación del lenguaje, tanto el hablado como el escrito.

Como seres sociales que somos, no podemos vivir sin comunicar a otros nuestras ideas, pensamientos, intenciones, deseos… En realidad, para comunicarnos todo eso y más entre iguales, para entablar un feed-back de información que puede, o no, ser apreciada por otros (eso no importa) pero que forma parte de la propia necesidad humana de hacerlo. No podemos comunicar sin comunicarnos.

Yo escribo, sobre todo historia, por la misma razón por la que lo hacían los que consignaron datos comerciales en aquellas antiguas tablillas sumerias (curiosamente, eran eso, no crónicas históricas, ni sesudos tratados de literatura, ni brillantes obras poéticas), para que permanezcan en el tiempo, como un legado personal de una forma particular de comunicar(nos). Yo escribo, también, para dar respuesta a esa función divulgativa que el propio lenguaje incluye en su idiosincrasia, como un ejercicio de revelación, de instrucción, de cultura, porque toda comunicación es una enseñanza, incluso para uno mismo. Finalmente, yo escribo como parte de un gesto atávico, ancestral, universal, genuino del ser humano. ¿Por qué escribo? porque siento como propia esa necesidad humana de comunicar(nos).

AlmaLeonor López Pilar
Junio 2021

UBUNTU

UBUNTU

Imagen: Alain J. Picard

Un antropólogo mostró un juego a los niños de una tribu africana. Colocó una canasta de deliciosas frutas cerca de un tronco de árbol y les dijo:

-El primer niño que alcanza el árbol obtendrá la canasta.

Cuando les dio la señal de inicio, se sorprendió de que caminaran juntos, tomados de la mano hasta alcanzar el árbol y compartieran la fruta. Cuando les preguntó por qué lo hicieron, cuando cada uno de ellos podía conseguir la canasta sólo para él, respondieron, con asombro del antropólogo:

Ubuntu… ¿Cómo uno de nosotros puede ser feliz mientras el resto sufre?

Ubuntu en su lengua y cultura significa «Yo soy porque somos». Es una forma social de entender el individuo. Es una tribu que conoce el secreto de la felicidad, de la felicidad compartid. Un secreto que se ha perdido en gran medida en el resto de las culturas y sociedades que se consideran civilizadas. Es hora de que gritemos todos ¡¡UBUNTU!!

Anónimo.

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