RERUM RUSTICARUM

RERUM RUSTICARUM

Imagen: Bucráneo en una fuente. Pixabay
“¿Pero acaso no se conocen también, con nombres de animales, algunas regiones tanto en mar como en tierra, en el mar el que llamaron Mar Egeo por las cabras, cerca de Siria el monte Tauro, en la Sabina el monte Canterio y los Bósforos, uno el tracio, otro el cimerio? ¿No hay acaso muchos lugares en la tierra, como en Grecia la ciudad de Hippion Argos? Finalmente ¿no se llama Italia por las terneras, como escribe Pisón? Además, ¿quién dice que el pueblo romano no surgió de pastores? ¿Quién ignora que Fáustulo fue el pastor protector que crió a Rómulo y Remo? ¿No se mantendrá que ellos mismos también fueron pastores, por lo que prefirieron fundar Roma en las Parilias? ¿No se prueba lo mismo porque incluso ahora las multas se establecen, según la costumbre antigua, en bueyes y ovejas?; ¿porque la moneda de cobre fundida más antigua se marcó con una cabeza de ganado?; ¿porque, asimismo, cuando se fundó Roma, los muros y las puertas se delimitaron con un toro y una vaca y porqué, cuando el pueblo romano se purifica con suovitaurilias, se hace que un verraco, un carnero y un toro lo rodeen? ¿Porque tenemos muchos nombres con ambos tipos de ganado doméstico, mayor y menor: del menor, Porcio, Ovinio, Caprilio; del mayor Equitio, Taurio, Asinio? ¿Porque asimismo los apellidos demuestran lo dicho, como los de Annios Cabras, los Estatilios Toros, los Pomponios Terneros, como también otros muchos de animales domésticos?”

Marco Terencio Varrón (27 a.C.).

LA HISTORIA DESDE EL HELICON. LOS BOVIDAE

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

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Mª del Pilar López Almena.

 

Hoy, 23 de abril, también se celebra en Castilla y León, el día de mi CCAA, la festividad oficial autonómica que ha oficializado una festividad de mucho arraigo en nuestra tierra, la conmemoración del 23 de abril de  1521, fecha en la que se desarrolla en la localidad vallisoletana de  Villalar una batalla decisiva entre los Comuneros de Castilla y las fuerzas realistas partidarias del rey Carlos I de España, que fueron los vencedores. Tras esta batalla y el ajusticiamiento en el plaza del pueblo de sus cabecillas , Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, el movimiento comunero quedaba prácticamente desmantelado. María Pacheco, esposa de Juan de Padilla lo lideró hasta que todos los soldados de las Cortes y Junta General del Reino (nombre oficial de la llamada Santa Junta) fueron muertos o apresados al año siguiente. En Villalar se ha venido celebrando esta conmemoración como un acto de reivindicación obrera y social y durante la dictadura franquista, como una manifestación por la libertad y la democracia. Hoy es la festividad oficial de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. ¡¡Feliz día a todos!!

Imagen: "Ejecución de los comuneros de Castilla" (1860), de Antonio Gisbert, hoy se exhibe en el Congreso​ de los Diputados.

Imagen: “Ejecución de los comuneros de Castilla” (1860), de Antonio Gisbert, hoy expuesto en el Congreso de los Diputados.

JNUM, EL MODELADOR

JNUM, EL MODELADOR

Representación del dios Jnum (Pinterest)

En Egipto, en la isla de Elefantina (Asuán), también en el sur, se veneraba a otro dios con cabeza de carnero, esta vez de la variedad Ovis longipes paleoaegyptiaca, de cuernos horizontales y retorcidos en espiral, y de nombre Jnum. Custodio de las fuentes del Nilo ―de nuevo el agua― era conocido también como «el modelador» ya que era su torno de alfarero el que, con arcilla nilótica, daba vida a los hombres. Un relieve en el Templo de Jnum representa al dios dando vida al faraón Tutmosis III, sexto faraón de la XVIII Dinastía. Cuenta la leyenda que cansado de tal tarea, rompió su torno y colocó una parte de él en cada una de las mujeres de Egipto, siendo ellas a partir de ese momento las encargadas de traer vida al mundo. No deja de ser significativo que esta asociación tan clara a la fertilidad, la fecundidad y la capacidad creadora de vida de Jnum, sea cedida por el dios al sexo femenino, por cansancio.

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LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

FÊTE DES TRIPETTES

FÊTE DES TRIPETTES

Imagen de Pixabay. Este toro no es de la Fiesta de Barjols.

Como reminiscencias de los ritos sacrificiales, aún pueden encontrarse festivales en los que se sigue prácticamente la norma o Thysia de los primitivos sacrificios romanos, Dorsuale incluido, aunque nada, o casi, tengan que ver con ellos. Por ejemplo, una festividad que se sigue celebrando hoy, a mediados de enero ―el día 16, el 17 o el domingo que más se le aproxime, por la festividad cristiana de San Antonio Abad, patrón de los animales domésticos―, en la localidad de Barjols, en la Provenza francesa: el Boeuf de Saint Marcel o Fête des Tripettes (este año 2019 se celebra el 20 de enero).

Image illustrative de l’article Marcel de Die
Imagen: Busto relicario de San Marcel de Die conservado en la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción en Barjols.

En la procesión que se celebra cada cuatro años en honor a Saint Marcel de Die, el protagonista es un buey escogido, limpio y muy cuidado, al que se adorna con cintas y guirnaldas y es paseado por la ciudad, bebiendo de sus fuentes, hasta llegar a la última, la Fontaine du Boeuf. Una vez bendecido frente a la iglesia, en una celebración en la que participa todo el pueblo con sus mejores galas y trajes tradicionales, se sacrifica y se hornea en un fuego alrededor del cual se celebra la fiesta con la danza de las Tripettes, una tradición que recuerda la leyenda del traslado de las reliquias de Saint Marcel. El Gran Saint Marcel con sacrificio de res, es el que se conmemora cada cuatro años gracias a la asociación de amigos de Saint Marcel, pero todos los años se celebra la misma festividad, aunque sin sacrificio, la llamada Petit Saint Marcel.

La leyenda cuenta que los restos del santo fueron robados el 17 de enero de 1350 por el pueblo de Barjols para que pudieran descansar en su municipio. Aquel día, las mujeres se encontraban lavando las tripas de una res que sacrificaban por San Antón, en honor de otras que les había salvado de una hambruna, y se asociaron ya para siempre las tripas y el buey con Saint Marcel, con una cancioncilla que se repite en Barjols durante la fiesta: «¡Sant Maceu, Sant Maceu, leis tripetos vendran leu!».

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LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

VELLUS GEDEONIS

VELLUS GEDEONIS

Imagen: Tabla de Gedeón (Reims)

Hoy, día festivo de la Inmaculada Concepción de María, quiero recordar un pasaje de mi libro LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE, en el que se hace mención a esta festividad, pero desde un punto de vista distinto, el de su relación con Gedeonb Jorobaal (el “destructor“), y un VELLÓN DE CARNERO. Podríamos hasta hacer un pareado: Gedeón, el Vellón y la Inmaculada Concepción.

Imagen: Gedeón y el Vellón. Ilustración de 1873

La tradición cristiana cuenta con un relato diferente de un vellón de carnero, pero que, al final, también tiene relación con la idea de un héroe libertador y la legitimidad real. Se trata de la historia de Gedeon Jerobaal, el «destructor», el combatiente de Baal y vencedor de los nómadas madianitas al mando de sus 300 hombres ―curiosa esta cifra, igual al número de espartanos que Leónidas reunió para frenar a los persas en las Termópilas, aunque en ambos casos estuviesen ayudados por un número significativamente muy superior de tropas auxiliares―, y en quien Dios obró el milagro del vellón y el rocío.

Imagen: Gedeón seleccionando su ejército de 300 hombres. Ilustración de 1908.

No hay un consenso ortodoxo en cuanto a la vida de este Juez de Israel, pero sí que destaca en todas las versiones su actividad guerrera contra sus enemigos. También en cuanto a la gracia que pudo gozar de Yahveh, pues fue favorecido por él, al menos, en dos ocasiones. En una de ellas, un ángel del señor le ayudó a acabar con un altar idólatra de Baal (Jueces, 6:32), por lo que fue llamado desde entonces Jerobaal, y en la otra, la Iglesia católica ve una alegoría de la Anunciación.

Salve, arca fœdéris,
Thronus Salomónis,
Arcus pulcher ǽtheris,
Rubus visiónis,
Virga frondens gérminis,
Vellus Gedeónis,
Porta clausa Núminis
Favúsque Samsónis.

En esta Salve a la Inmaculada Concepción, escrita por fray Bernardino de Bustis, hacia 1492, se menciona el Vellus Gedeónis, el vellocino de Gedeón, en el que la Iglesia ha querido ver una muestra de la Pureza en la fecundación de María, una alegoría de la virginidad de la madre de Jesús, algo con lo que muchos teólogos cristianos no comulgaban, como el mismo Santo Tomás de Aquino. La historia se relata en el Libro de los Jueces (6:36-40):

Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.

Imagen: Gedeón con el vellón a sus pies (Gallica)

La interpretación católica relaciona este episodio con la virginidad de María, cuando toda la gracia es derramada sobre ella, y solo a ella, como el rocío de la mañana en el vellón de Gedeón, cuando el resto de la humanidad incurre en el pecado original. El dogma, aunque venía siendo defendido desde el medioevo, fue proclamado oficialmente por Pio IX en una fecha tan tardía como 1854, con su carta Ineffabilis Deus.

El vellón de carnero al que se refiere Gedeón es tomado aquí tanto como una señal de la salvación legítima de Israel ―el vellocino sería la nación judía―, como un símbolo de pureza, de plenitud de gracia. A lo largo de toda la Edad Media, esta simbología está muy presente en todo el arte religioso.

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LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

CARLOS V LANCEANDO UN TORO EN VALLADOLID

CARLOS V LANCEANDO UN TORO EN VALLADOLID

Ahora que estamos en plenas Ferias y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo de Valladolid, hoy, 8 de septiembre, es precisamente el día mayor por ser la festividad de la patrona, creo que es un buen momento para recuperar un texto incluido en mi último libro, LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE, en el que se menciona mi ciudad y un suceso que tuvo que ver con Carlos V, un suceso que más tarde sería recordado por varios artistas de pluma (Vargas Ponce y Larra, por ejemplo) y pincel (Francisco de Goya).

LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

De Francisco de Goya, gran aficionado a los toros y amigo de toreros, contamos con una magnífica colección de treinta y tres grabados al aguafuerte, de entre 1815 y 1816, relacionados con la Tauromaquia. Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la única imagen que disponemos de la madrileña Nicolasa Escamilla, la Pajuelera, una de las primeras mujeres toreras de las que se tiene noticia gráfica en España y en una fecha tan temprana como es el siglo XVIII, calificado por algunos como el siglo de las mujeres, por otro lado ―también se sabe de la torera granadina Francisca García, activa en 1769, por mencionar otra mujer en este difícil mundo―.

Todo este conjunto goyesco se basó en el Manual de Tauromaquia (1796) publicado por el torero Pepe Hillo ―la última lámina, la nº 33, recoge la desgraciada muerte de Pepe-Hillo en la plaza de Madrid―, aunque, tal vez, la idea naciese mucho antes, con la intención de ilustrar la Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España (1777), de Nicolás Fernández de Moratín.

Goya conocía muy bien el mundillo taurino y supo reflejarlo en sus obras. La tabla nº 10, por ejemplo, recoge un hecho curioso, pues aparece el emperador Carlos V lanceando un toro en la plaza de Valladolid, siendo el único personaje real que incluye en toda la serie. El también pintor, erudito y amigo de Pepe Hillo, Juan Agustín Ceán Bermúdez, quien pudo ayudar a Goya con la estructura de la obra, fue un poco más allá al aclarar que tal lance tuvo lugar: «…en las fiestas de Toros, que se celebraron allí por el nacimiento de su hijo Felipe II». La misma explicación daban Moratín y el mismo Pepe Hillo, quien añadía: «…dicho Señor alanceaba y rejoneaba los toros con mucha habilidad y […] mató un toro de una lanzada en la plaza de Valladolid».

El erudito y coetáneo de todos ellos, José de Vargas Ponce, también lo hace constar en su obra Disertación sobre las corridas de toros (1807), aunque con un matiz distinto, posicionándose entre los que se oponían férreamente a los espectáculos taurinos:

Hasta Carlos V se ensayó en ella al nacerle su primogénito, dando en este lance, como en todos, muestras de más supremo valor que prudencia en sus acciones. Su cronista (Prudencio de Sandoval, Crónica del Emperador Carlos V) escribe que, acompañado de 160, entre caballeros y Grandes se presentó en la arena. Y porque no podían siendo tantos salir los toros, mandó el Emperador que todos se pusiesen en ala y que ninguno se menease si el toro no viniese a embestir con él. Y así se repartieron en dos partes en hilera hombro con hombro. Y el que quería dar lanzada salíase un poco de los otros. El Emperador dio una buena lanzada, otros también se quisieron señalar.

Como apreció Mariano José de Larra en su artículo Corridas de Toros (1828): «el hijo y sucesor de Carlos I, Felipe II, que no pudo heredar de su padre el valor, tampoco heredó el gusto a las fiestas de toros». El articulista madrileño sí alaba la afición taurina de otros muchos personajes del momento:

No menos habilidad tenían, según don Gregorio de Tapia y Salcedo, el rey don Sebastián de Portugal, Pizarro, el conquistador del Perú; don Diego Ramírez de Haro, etc.; y en lo sucesivo se distinguieron en diversas épocas en esta habilidad y tuvieron gran fama, Cea, Velada, el duque de Maqueda, Cantillana, Oceta, Zárate, Sástago, Riaño, el conde de Villamediana, don Gregorio Gallo, caballero de la Orden de Santiago, quien inventó la espinillera para defensa de la pierna, llamada por él gregoriana y en el día mona por nuestros picadores. Picaron también con primor de vara corta, Pueyo, Suazo, el marqués de Mondéjar y otros muchos que hasta el reinado de Felipe V sobresalieron y que se hallan citados en los diversos autores que han escrito de arte de torear.

Lo que no está tan claro es esa percepción cronológica de Moratín acerca de la antigüedad del toreo que, por cierto, afirmaba también que tal inicio había que buscarlo en los moros que habitaron la península, sobre todo, los de Toledo, Córdoba y Sevilla, decía, que serían los primeros en lidiar toros en público.

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LOS UROS

LOS UROS

Uro (Bos taurus primigenius) Litografía de 1927 (Wikipedia, DP). Ninguna de las imágenes de este artículo está incluida en el libro.

Nuestros antepasados del Pleistoceno llegaron a convivir con uno de los animales más grandes y poderosos de nuestra Prehistoria: los uros (Bos primigenius). El uro es una variedad de toro salvaje, hoy extinto, de casi el doble de peso y altura que cualquier especie de bóvido que pueda existir actualmente.

Cráneo de Uro encontrado en Túnez por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES)

Los primitivos uros machos podían llegar a tener una altura de dos metros y sus astas alcanzaban dimensiones fabulosas. Por ejemplo, el ejemplar hallado recientemente en Cartago (Túnez), el uro más antiguo del mundo, de 700.000 años de antigüedad, cuyos cuernos medían cada uno más de un metro y el animal, en vida, pudo alcanzar un peso de más de 1.000 kilos. Da escalofríos pensar que algunos de estos animales que, hace entre 16.900 y 12.300 años (Pleistoceno Superior) eran cazados por nuestros primeros antepasados en la mismísima comunidad de Madrid, podían llegar tener una cornamenta de más de 70 cm de anchura de punta a punta. Pero así fueron retratados en las cuevas prehistóricas del norte de España, quizá como rito propiciatorio de caza, quizá como representación gráfica y simbólica de los conceptos inmateriales mencionados al principio: la fuerza, la bravura, el poder o la virilidad fecundadora.

Aurochs (Uro) en una pintura en la cueva de Lascaux (Francia).

Con el tiempo, algunos especímenes de bóvidos fueron domesticados y aprovechados como algo más que alimento por los pobladores neolíticos y, así, llegaron a nuestros días las vacas, ovejas, cabras, toros y uros. Pero el uro se extinguió allá por el año 1627, cuando en los bosques de Polonia, en Jaktórow, murió el último conocido tras siglos de ser cazados sistemáticamente por los pobladores germanos, hecho que conocemos bien por La Guerra de las Galias (50/40 a.C.), de Julio César:

XXVIII. La tercera raza es de los que llaman uros, los cuales vienen a ser algo menores que los elefantes; la catadura, el color, la figura de toros, siendo grande su bravura y ligereza. Sea hombre o bestia, en avistando el bulto, se tiran a él. Mátanlos cogiéndolos en hoyos con trampas. Con tal afán se curten los jóvenes, siendo este género de caza su principal ejercicio; los que hubiesen muerto más de éstos, presentando por prueba los cuernos al público, reciben grandes aplausos. Pero no es posible domesticarlos ni amansarlos, aunque los cacen de chiquitos. La grandeza, figura y encaje de sus cuernos se diferencia mucho de los de nuestros bueyes. Recogidos con diligencia, los guarnecen de plata, y les sirven de copas en los más espléndidos banquetes (Libro sexto).

Sin embargo, este fabuloso animal siguió llamando poderosamente la atención, tanto, que incluso en los años treinta del siglo pasado, en Alemania, hubo hasta un intento de recrearlo: el bovino de Heck, el espécimen salido de un proyecto de los alemanes Heinz y Lutz Heck, directores de los zoológicos de Múnich y Berlín respectivamente, para clonar uros.

Comparación del tamaño de un hombre con la reconstrucción de una pareja de uros (arriba) y con una pareja de bovino de Heck (abajo). (Wikipedia CC BY-SA 3.0: DFoidl)

Este intento fallido de recrear una raza bovina que se creía autóctona de Europa central, fue un absoluto fracaso ―calificado en alguna ocasión como «la mayor estafa científica del siglo XX»―, por lo que muchos de aquellos animales acabaron recluidos en la reserva holandesa de Oostvaardersplassen.

Un toro de Heck en la reserva natural de Oostvaardersplassen (Paises Bajos) (Wikipedia, CC BY-SA 3.0: GerardM)

Precisamente, es en los Países Bajos donde aún sigue en marcha el llamado Taurus Project, una colaboración entre entidades ―como la Fundación Ark, Rewilding Europe y la Stichting Taurus holandesa, el principal apoyo del proyecto, una asociación de ecologistas, genetistas, historiadores y ganaderos― y universidades holandesas y norteamericanas, con la pretensión, mediante cruces selectivos ―el proyecto utiliza variedades sayaguesa y pajuna―, de llegar a criar un tipo de toro más parecido al uro (auroch) que al toro de lidia español  que es, según afirmaron en su momento los Heck, el animal que más se le podría asemejar. Pero, en realidad, no es así. Recientes investigaciones genéticas han conseguido determinar que son los antepasados de las modernas razas británicas e irlandesas los que comparten más analogías genéticas con el extinto uro europeo. El Taurus Project, dirigido por el ecologista y escritor Ronal Goderie, y activo desde el año 2008, sigue intentando encontrar el modo de revivirlo, de hecho, dice poder lograrlo en siete o diez años.

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Este artículo es una parte de mi libro, disponible en Amazón:
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