EL MUNDO DE “1984”

EL MUNDO DE “1984”

Imagen: Lidia Wylangowska

“Es poco probable que la humanidad pueda salvaguardar la civilización, a menos que pueda evolucionar en un sistema de bien y mal que sea independiente del cielo y el infierno.”

“1984”, George Orwell

George Orwell, cuyo verdadero nombre era Eric Arthur Blair, nació en La India británica un día como hoy, 25 de junio, de 1903. Falleció en Londres el 21 de enero de 1950.

MATASABURO

MATASABURO

“Matasaburo”, de Alex Gross

Para muchos aficionados a las series televisivas este cuadro no le será extraño. Es el que preside el salón de la casa de la detective Kate Beckett de la serie Castle. Cada vez que un encuadre en una escena mostraba este cuadro me llamaba muchísimo la atención, así que acabé por buscar datos sobre él. No es difícil. En Internet se puede saber todo lo que quieras sobre los personajes de la serie, Kate Beckett (Stana Katic) y Richard Castle (Nathan Fillion), incluso puedes encontrar planos exactos de sus respectivas viviendas (el enorme loft de Castle también posee impresionantes obras de arte, sobre todo el fantástico Staircase, las escaleras infinitas de William Curtis Rolf, pero esa sería otra historia). También descubrimos frases del escritor protagonista:

“Todo el mundo tiene la historia perfecta por escrito dentro de las paredes de su corazón. Sólo tienes que abrir tu mente para encontrar las palabras para compartir.”

La serie es una de las que más me gustan… me gustaban, porque al parecer por desavenencias entre ambos protagonistas, se ha tenido que clausurar. Tal vez sea mejor así y que no termine por hastío de la audiencia, pero en todo caso, nos ha dejado pinceladas curiosas, como este cuadro.

La obra es del pintor neoyorkino Alex Gross (n.1968) que trabaja habitualmente en Los Ángeles (Califonria), dueño de un estilo muy particular, al oleo, que combina la crítica social con un tipo de imagen surrealista muy visual y colorista. Su temas favoritos son “la globalización, el comercio, la gran belleza, el caos oscuro, y el paso inexorable del tiempo“, según dicen de él críticos como Bruce Sterling, autor de un libro sobre su trabajo. Desde el año 2000, en el que viajó durante dos meses por Japón, este país y su cultura es una de sus fuentes de inspiración. Por ejemplo, con este cuadro que se titula “Matasaburo”, el espíritu del viento.

Está basado en la película animada japonesa de 1940 “Kaze no Matasaburo”, dirigida por Koji Shima (1901-1986), que a su vez, está basada en una obrita corta de 1934 y del mismo título, escrita por Kenji Miyazawa (1896-1933), poeta y autor de cuentos infantiles japonés, que además de vegetariano y budista (de la escuela Nichiren), fue uno de los defensores y traductores del esperanto y un importante activista social de su tiempo. Como sucede muchas veces, Kenji no fue reconocido en vida (murió de neumonía agravada por su veganismo), y su fama se produjo casi en los años noventa, con motivo de una exposición sobre su centenario.

En la historia de Kenji, un niño de pelo rojizo y con un traje que le queda grande, llamado Saburou Takada, se traslada a una escuela muy pequeña en una aldea remota donde su padre, trabajador de una compañía minera, ha sido destinado. Saburou es un niño de ciudad y su comportamiento y maneras chocan con los más rústicos de los demás niños (de todas las edades) de la pequeña escuela, que le consideran extranjero. Justo cuando un niño dice eso: “una fuerte ráfaga de viento sopla de repente, sacudiendo todas las puertas de cristal, la montaña, la hierba y los castaños detrás de la escuela se vuelven extrañamente pálidos y se estremecen“. Entonces Kasuke, un niño de cuarto grado, exclama: “¡Oh, lo tengo, es Matasaburú del viento!

Toda la historia se basa en esa especial relación que se fragua entre el “extraño” niño y el resto de estudiantes de la escuela de campo, hasta que un día, tal y como llegó, y acompañado de la misma ráfaga de viento, Saburou se marchó de la escuela y de la aldea.

El cuadro de Gross muestra a un niño pequeño, un bebé en realidad, de cabellera rojiza y a un personaje femenino, de grandes proporciones, que representa el viento cruzando un puente en medio de una escena de desolación y oscuridad (solo rota por la potente luz de un faro que ilumina hacia donde debería lucir el sol). A Stana Katic le encantaba ese cuadro, y veía en él una adecuada alegoría de la situación anímica de su personaje en la temporada 3:

 “Me encanta ese cuadro, creo que describe a Beckett, especialmente esta temporada. Hay un eclipse en el fondo y todo se está derrumbando a su alrededor”.

Lo que no sabíamos entonces es que unas temporadas más tarde, en la octava, la serie finalizaría por las desavenencias de sus protagonistas. Sabiendo esto, el cuadro se nos antoja una especie de premonición de la debacle que se estaba produciendo entre bambalinas, mientras en la pantalla los espectadores solo veíamos una pareja enamorada.

El último episodio de la octava temporada, que hacía el número 173 del total de la serie, se emitió un día como hoy, 16 de mayo, del año pasado, en el 2016. Para entonces ya sabíamos que no volverían a emitirse más episodios, pues la cadena ABC había anunciado unos días antes, el 12 de mayo, que la serie se cancelaba. Muchos de nosotros ya eramos admiradores de Stana Katic y Nathan Fillion, ambos actores canadienses, sobre todo de Fillion, el capitán Malcolm Reynolds de la serie Firefly, pero personalmente me gustaba muchísimo el papel de Martha Rodgers, interpretado por la bella actriz Susan Sullivan, habitual de las series de televisión, y muy conocida por su papel en la mítica Falcon Crest.

Al final, Matasaburo, fue la ráfaga repentina que arrasó con una de las series más premiadas y queridas por el público. Por cierto, casi de una manera que podríamos haber adivinado con otro cuadro del apartamento de Beckett (situado encima de su frigorífico), “Silent as Ether“, de la también pintora surrealista Lezley Saar.

Otros vientos, otros “etéreos silencios”, nos traerán otras series, pero ya no será lo mismo.

AlmaLeonor

LA IGUALDAD DE LA MUJER

LA IGUALDAD DE LA MUJER

“Las mujeres son conscientes de la grandeza de la misión social  que se les ha encomendado; en nombre de la fraternidad piden que la libertad y la igualdad sean a partir de ahora una realidad tanto para  ellas como para sus hermanos”.

Eugénie Niboyet (1796-1883) 

Eugénie Niboyet fue una feminista francesa de origen suizo que creó el primer periódico feminista francés , La Voix des Femmes” , el 20 de marzo de 1848, tras la revolución proletaria que hizo abdicar a Luis Felipe I de Francia y crear la 2ª República. Subtitulado “un periódico socialista y político que representa todos los intereses de las mujeres”, La Voix des Femmes se convirtió también en una asociación feminista, que lejos de cuestionar el papel maternal de la mujer en el círculo familiar, promovían la necesidad de su seguridad financiera y salarial, su educación, su derecho a la propiedad y el derecho al voto. También se abogaba por el restablecimiento del divorcio que había sido derogado durante la restauración monárquica. Eugénie Niboyet propondrá la candidatura de George Sand a la Asamblea Nacional Constituyente, lo que acabará por llevar al cierre de la publicación el 20 de junio de ese año de 1848 y a la prohibición gubernamental de los clubes de mujeres. Eugénie Niboyet se retiró de la vida pública y se exilió en Ginebra dedicada a la traducción de libros infantiles. En 1860 regresó a Francia, donde publicó el Libro de las Mujeres ( Le Vrai livre des femmes ) en 1863. Siempre interesada por las cuestiones feministas, en 1878, a la edad de 82 años, fue honrada en el Congreso Feminista de París. Falleció en París el 6 de enero de 1883.

“Las mujeres no tienen que adquirir la libertad, sino ejercerla.” Eugénie Niboyet (1796-1883). 

Las mujeres continúan reclamando la igualdad social, política y jurídica, pero sobre todo laboral, más de un siglo después de iniciados los movimientos feministas. Hoy, 8 de marzo de 2017, Día Internacional de la Mujer, es más necesaria que nunca la reivindicación de la igualdad femenina. Ni una menos. Ni un derecho menos.

AlmaLeonor

 

MUHAMMAD ALÍ Y MI PADRE

MUHAMMAD ALÍ Y MI PADRE

Muhammad Ali surprised Sylvester Stallone – and the audience at the 49th Academy Awards – when he appeared on stage. The two men briefly engaged in a good-natured spar. Stallone, who was also nominated for acting and writing took home an Oscar as producer of Best Film "Rocky."
Muhammad Ali y Sylvester Stallone en la 49th Academy Awards de 1977

“Sólo un hombre que sabe lo que se siente al ser derrotado puede llegar hasta el fondo de su alma y sacar lo que le queda de energía para ganar un combate que está igualado”. Muhammad Ali.

En la imagen, el boxeador sorprende a Sylvester Stallone (y al resto de la audiencia de la ceremonia) en la 49th edición de los Academy Awards, cuando éste se disponía a leer las nominaciones del Oscar a la mejor actriz femenina. El personaje de Apollo Creed, de la película “Rocky”, de Stallone, estaba inspirado en el famoso boxeador.

Muhammad Ali fue un ídolo para mi padre. En una ocasión, después de trabajar en las obras de acondicionamiento de las nuevas instalaciones de un diario en Valladolid (creo que fue en el Diario Regional, inauguradas el 16 de marzo de 1975, tengo que confirmarlo), fue entrevistado junto a todos trabajadores de la reforma, y al día siguiente apareció una columna con su fotografía y sus palabras. En ellas, mi padre, elogiaba a Muhammad Ali (ya estaba bautizado con ese nombre tras su conversión al islam, aunque no estoy segura de si mi padre le llamaba así en la entrevista) y criticaba que le hubiesen retirado la licencia para practicar el boxeo por negarse a luchar en la Guerra de Vietnam.

Hoy, cuatro de marzo, mi padre hubiese cumplido 78 años.

AlmaLeonor

 

RAYUELA (I)

RAYUELA (I)

Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)
Imagen: Flavia Robalo (sculptures&paintings)

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.”

“Rayuela”, capítulo 68
Julio Cortázar (26 de agosto de 1914 – 12 de febrero de 1984).

 

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Imagen: Alegoría de la I República. Revista La Flaca, número 55. Tomás Padró Pedret (firmado con el pseudónimo A.W.)
Imagen: Alegoría de la I República. Revista La Flaca, número 55. Tomás Padró Pedret (firmado con el pseudónimo A.W.)

“Señores, con Fernando VII murió la monarquía tradicional, con la fuga de Isabel II, la monarquía parlamentaria; con la renuncia de don Amadeo de Saboya, la monarquía democrática; nadie ha acabado con ella, ha muerto por sí misma; nadie trae la República, la traen todas las circunstancias, la trae una conjuración de la sociedad, de la naturaleza y de la Historia. Señores, saludémosla como el sol que se levanta por su propia fuerza en el cielo de nuestra Patria.”

 

Discurso de Emilio Castelar (1832-1899)
en Las Cortes a propósito de la Proclamación de la Primera República Española el 11 de febrero de 1873 (Diario de Sesiones, ll-02-1873).

 

EPIFANÍA

EPIFANÍA

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“El Sueño de los Reyes Magos”. Capitel del siglo XII de la iglesia de Saint-Lazare en Autun (Francia), del Maestro Gislebertus.

De los Sermones 199 y 200: “La manifestación del Señor. Día de Epifanía (6 de enero)”. de Agustín de Hipona (PL 38,1026 y PL 38,1028).

Pero hoy hemos de hablar de aquellos a quienes la fe condujo a Cristo desde tierras lejanas. Llegaron y preguntaron por él diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo. Anuncian y preguntan, creen y buscan, como simbolizando a quienes caminan en la fe y desean la realidad ¿No habían nacido ya anteriormente en Judea otros reyes de los judíos? ¿Qué significa el que éste sea reconocido por unos extranjeros en el cielo y sea buscado en la tierra, que brille en lo alto y esté oculto en lo humilde? Los magos ven la estrella en oriente y comprenden que ha nacido un rey en Judea. ¿Quién es este rey tan pequeño y tan grande, que aún no habla en la tierra y ya publica sus decretos en el cielo? Sin embargo, pensando en nosotros, que deseaba que le conociésemos por sus escrituras santas, quiso que también los magos, a quienes había dado tan inequívoca señal en el cielo y a cuyos corazones había revelado su nacimiento en Judea, creyesen lo que sus profetas habían hablado de él. […] La misma estrella llevó a los magos al lugar preciso en que se hallaba, niño sin habla, el Dios Palabra. Avergüéncese ya la necedad sacrílega y –valga la expresión– cierta indocta doctrina que juzga que Cristo nació bajo el influjo de los astros, porque está escrito en el evangelio que, cuando él nació los magos vieron en oriente su estrella. […] Escondido en un establo, era reconocido en el cielo, para que, reconocido en el cielo, se manifestase en el establo y este día recibiese el nombre de Epifanía, que puede traducirse por “manifestación”.

 

Obras completas de San Agustin. XXIV Sermones (4º) 184-272B. Sermones sobre los tiempos litúrgicos. Biblioteca de autores cristianos. Universidad de Salamanca. Federación de Agustinos de España (FAE). Edición bilingüe (Traducción y notas de Pio de Luis). Editorial Católica, S.A. Madrid (1983).

 

 

LAS DESIERTAS ABARCAS

LAS DESIERTAS ABARCAS

zapato_Vincent van Gogh (1853-1890)22Vincent van Gogh (1853-1890)

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y  cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabie de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salia.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Miguel Hernández.

 

LA BIBLIOTECA DE HARVARD Y EL TITANIC

LA BIBLIOTECA DE HARVARD Y EL TITANIC

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En la fachada de la Biblioteca Widener (The Harry Elkins Widener Memorial Library) de la Universidad de Harvard, hay una placa que recuerda en nombre de quién fue inaugurada en 1915, Harry Elkins Widener, alumno aventajado y graduado en sus aulas en 1907, nacido en Filadelfia (Pensilvania) el 3 de enero de 1885 y fallecido, junto a su padre, en la madrugada del 15 de abril de 1912 en el hundimiento del famoso transatlántico RMS Titanic. Mi amigo Marlon James Sales, que se encuentra allí estos días, es quien ha tomado esta fotografía de la placa.

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Harry Elkins era el primer hijo de una acaudalada familia norteamericana. Su padre, George Dunton Widener (1861-1912), fue un empresario y banquero norteamericano vinculado a la red de tranvías eléctricos de Filadelfia, y director de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania. Casado con Eleanor, la heredera de la rica familia Elkins, con quien eleanor_elkins_widenertuvo tres hijos, en 1912 viaja con ella y con su hijo mayor, Harry, a París en un viaje de placer que incluía un negocio: buscar a un reputado chef francés para el Widener Filadelfia, un restaurante que pensaba abrir la familia en el Hotel Ritz Carlton. El viaje de regreso a los Estados Unidos lo reservaron en el Titanic. Aquella fatídica noche del choque con el Iceberg, Eleanor y su doncella, Emily Geiger, fueron evacuadas en uno de los botes salvavidas del buque, y rescatadas más tarde por el RMS Carpathia, mientras que Harry, su padre y el ayuda de cámara de éste, Edwin Keeping, quedaron a bordo. Nunca identificaron sus cuerpos, aunque se celebró un funeral en su honor en la Iglesia episcopal de St. Paul en Pensilvania.

Harry contaba con 27 años cuando falleció, pero ya había conseguido hacerse un nombre como reputado coleccionista de libros raros, a los que dedicaba todo su tiempo. Enhew_bookplate realidad solo coleccionaba aquellos libros “que le interesasen” según sus propias palabras. En la Universidad, ya había recopilado primeras ediciones de Charles Dickens, Robert Louis Stevenson, William Makepeace Thackeray… y, gracias a su afición teatral universitaria perfeccionada durante su pertenencia al exclusivo Club Hasty Pudding Theatricals, una fraternidad artística de Harvard, una gran colección de libros ilustrados y del traje. En Harvard también fue miembro y benefactor del exclusivo y masculino Owl Club  (originalmente “Phi Delta Psi Club”), y a los 25 años ya pertenecía a la Sociedad Bibliófila de Filadelfia (desde donde mantenía contactos con reputados libreros, como Abraham Simón Wolf Rosenbach, uno de los impulsores del coleccionismo de libros raros como inversión, y fundador de la Biblioteca-Museo Rosenbach, hoy Biblioteca Pública de Filadelfia) y al Club Grolier,  una sociedad exclusiva de Nueva York donde se daban cita los bibliófilos de más éxito, como por ejemplo Luther Livingston (1864-1914), y cuya biblioteca era ya famosa en el mundo. El Club Grolier lleva su nombre en honor a Jean Grolier de Servières (1489-1565), tesorero general de Francia y famoso bibliófilo patrocinador de la Imprenta Aldina (introducida por Aldo Manuzio en Venecia en 1494)  famosa por su especial tipografía (fue la introductora de la cursiva) y tamaño (en octava, como un libro de bolsillo actual). Grolier se especializó, además, en un tipo de encuadernación muy ricamente decorada y en incluir su exlibris, la frase “Io. Grolieri et amicorum” (propiedad de Grolier y sus amigos). Todas las bibliotecas del mundo quieren tener ejemplares Grolier en sus estantes, pero solo se sabe de unos 500 ejemplares reales pertenecientes a su colección particular. En Nueva York, Walter Jackson Montgomery (1863-1923) fue quien propuso su nombre para la sociedad bibliófila fundada en 1884 y a la que acabó perteneciendo Harry Elkins.

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En su afán bibliófilo Harry había adquirido en Inglaterra, entre otros muchos libros antiguos, una segunda edición de “Essais”, de Francis Bacon (1561-1626), de 1598, un libro que se dice quedó en su camarote del Titanic y que quiso recuperar antes de ser rescatado, perdiendo la oportunidad de ser embarcado en uno de los botes salvavidas. Esta historia nunca ha sido confirmada, pero se une a las muchas que surgieron después del naufragio. Lo que si sucedió después de la muerte de Harry en el Titanic, es que muchos de sus colegas y amigos donaron fondos y recursos para la realización de una fundación en su nombre.

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Eleanor Elkins, la madre de Harry, llegó a reunir dos millones de dólares que destinó a la construcción de un edificio en la Universidad de Harvard donde había estudiado su hijo, para albergar toda la colección de libros de Harry, un deseo que él mismo había expresado alguna vez: “quiero ser recordado vinculado a una gran biblioteca, pero no se me ocurre como”. Nació así en 1915 la Harry Elkins Widener Memorial, diseñada por Horace Trumbauer (1868-1938), un prominente y rico arquitecto de Filadelfia, que ya había construido algunos edificios para la familia y que impuso la señora Widener. Trumbauer construyó un gran edificio nuevo donde antes se encontraba la biblioteca de la universidad, la Gore Hall, que fue totalmente demolida.

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Una vez terminado, el edificio fue inaugurado el 24 de junio de 1915 y las puertas se abrieron a estudiantes y graduados. Eleanor Widener pronunció un emotivo discurso en el que dijo: “espero que se convierta en el corazón de la Universidad”. Casi como si fuese el cumplimiento de su deseo, se construyó en el interior del edificio el Centro Memorial Rooms, donde una serie de recuerdos de Harry recrean la que fuera su habitación.

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Los libros más valiosos se guardan en una biblioteca interna llamada Rotonda. Por encima de la puerta de entrada, un frontispicio recuerda a los impresores del siglo XV a los que tan aficionado era Harry: Caxton, rembolt, Aldus, fust y Schöeffer. Pese al patrocinio femenino, las mujeres tuvieron durante muchos años restringido su acceso a la Biblioteca, reduciéndose a unas pocas horas en las que no acudían estudiantes masculinos.

Hoy, la Biblioteca Widener de Harvard cuenta con una colección de 3,2 millones de volúmenes en diez pisos de salas que albergan más cinco millas de estanterías. Entre los ejemplares más valiosos se encuentra el primer libro impreso en lengua birmana, un ejemplar de la Biblia de Gutenberg impreso en Mainz (Alemania) en 1455,  una copia de los primeros folios en piel de oveja escritos en 1640 por William Shakespeare, y las primeras ediciones de varios autores de los siglos XVIII y XIX.

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Stephen Womack, en el centro (Fotografía de Jim Harrison)

Varias veces han intentado robar algunos de estos valiosos ejemplares, como cuando en 1969 un joven se descolgó sobre la sala donde se guardaba la Biblia de Gutenberg, que había alcanzado un valor de un millón de dólares, sin poder lograr volver a ascender con los 32 kilos de los dos volúmenes escondidos en su mochila. Cayó al suelo y completamente magullado fue arrestado. En 1990 unos 600 libros sobre historia y lingüística de la Iglesia aparecieron mutilados en la Widener causando daños por valor de 180.000 dólares. En 1994 se descubrió a un trabajador de la biblioteca, Stephen Womack, robando estos libros mutilados y escondiéndolos en un recinto del sótano. Este delincuente, apodado “Slasher” dijo actuar por venganza por un encarcelamiento anterior.

Durante muchos años Eleanor y la familia Widener se encargaron del mantenimiento de la colección y de las salas del edificio, celebrando reuniones festivas en el día del fallecimiento de Harry y su padre en 1912. Aún hoy, se siguen colocando flores frescas (claveles carmesí, los favoritos de su hijo) cada día en la Memorial Room de Harry bajo su retrato, y se dice que nunca falta helado (el postre favorito de Harry) en los comedores de Harvard. Está es una de las leyendas que siguen circulando en torno a la Biblioteca y a la donación de la señora Widener. La más conocida, y aunque carece de fundamento, dice que Eleanor Elkins Widener exigió que todos los alumnos de Harvard supiesen nadar antes de graduarse. Toda precaución es poca.

AlmaLeonor.

Fuentes: Las mencionadas en los enlaces.