ENERO…

ENERO… 

En Enero nace el Alma
virginal y sin secreto,
Febrero le da sentidos,
Marzo combate su cuerpo,
Abril abre la impaciencia,
Mayo el florido deseo.
En Junio son desazones
lo que en Julio cumplimientos,
Agosto es dulce cansancio,
Septiembre el umbral del duelo,
Octubre la despedida,
Noviembre el lento recuerdo
y Diciembre el desamparo.
Luego nacerá lo muerto,
sin regreso, sin huida,
en la soledad del tiempo.

Dionisio Ridruejo (1912-1975).

 

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SANT ESTEVE Y LA REPÚBLICA CHECA

SANT ESTEVE Y LA REPÚBLICA CHECA

Durante estas fechas son casi incontables las tradiciones y costumbres locales en los países de tradición cristiana. Es una festividad religiosa, sí, pero al fin y al cabo, toda religiosidad conlleva una serie de ritos ancestrales y costumbres sociales.

En Roma, por ejemplo, celebraban por estas fechas las Festividades de Saturnalia. Era una fiesta dedicada al solsticio de invierno, entre el 17 y el 23 de diciembre, y se ofrecían al dios Saturno, dios de la agricultura. Entre sus muchas celebraciones, se incluían festejos, reparto de regalos y las comidas copiosas con amigos y familiares ¿les suena? A lo mejor no hemos cambiado tanto desde entonces. Solo hemos acordado otras fechas y otros nombres.

San Esteban (1476), de Carlo Crivelli (1435-1495)

Porque son muchas las fechas y sus costumbres, usos y maneras, que se rememoran y celebran en muchos sitios en estos días. Una de esas costumbres la tenemos muy cerquita, en Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares… pero resulta que también se celebra mucho más lejos… en la República Checa (Alemania, Polonia, Holanda y Escandinavia, lo celebran como “segundo día de Navidad”). Me estoy refiriendo a la festividad de Sant Esteve o San Esteban mártir, celebrada hoy, 26 de diciembre, un santo católico que también se encuentra en el santoral ortodoxo (le consideran archidiácono), solo que aquí se conmemora el día 27, o bien el 9 de enero para aquellas iglesias ortodoxas que siguen aún el calendario juliano. San Esteban es venerado por las iglesias católica, anglicana, luterana, ortodoxas orientales, ortodoxa y la oriental nestoriana.

Sea como fuere, es una festividad dedicada al primer santo de la cristiandad, San Esteban, un judío helénico, diácono protomártir (de los primeros) y patrón de los talladores de piedra…. Porque fue lapidado (por eso se le suele representar con dos piedras, y la palma del martirio, claro) tras ser acusado de blasfemia al pronunciar un discurso en su defensa contra las autoridades judías.

​Es tradición que en este día (sea el que sea) las familias se reúnan (de nuevo) para una celebración familiar, pero esta vez, para dar buena cuenta de todo aquello que ha quedado sin consumirse en la cena de Nochebuena y comida de Navidad. En Cataluña, cada familia se reúne con la que no había celebrado en Navidad, como en  Baleares, donde se llama “Sa media” fiesta de Navidad, y en la Comunidad Valenciana se juntan en la casa de la familia paterna (en Navidad es costumbre en la casa materna… ¡lo que resolvería esta organización!). No es mala idea esta de celebrar el consumo de los restos, después de todo. Y ya nos vamos haciendo una idea de que en ciertos países esas sobras duran hasta el día 27 de diciembre y en otros, hasta el 9 de enero.

En los países anglosajones también celebran el día de San Esteban el 26 de diciembre, pero allí se llama Boxing Day, y está dedicado a la primera labor que realizó el santo: ofrecer caridad a los necesitados (en algunos sitios se tiene como el día de “deshacerse de los envoltorios de los regalos de Navidad”). En cierto sentido es lo mismo que ofrecer los restos de la comida anterior a la familia… otra forma de hacerlo, más social y humanitaria.

La curiosidad de la coincidencia de la celebración de San Esteban con la República Checa tiene su explicación. Y es que fue durante el imperio Carolingio cuando se establece que el día siguiente a cada Pascua de Navidad fuese día festivo y es por eso que la costumbre se implementó en los países de su influencia. Por ejemplo, en la República Checa, que es uno de los lugares donde se más se muestran las tradiciones navideñas en Europa, ya que allí se conservan desde el siglo XIV, testimonios escritos muy detallados sobre antiguas costumbres populares de la Navidad.

Las festividades navideñas checas comenzaban el 4 de diciembre con la fiesta de Santa Bárbara (santa muy venerada en la Comunidad Valenciana, por cierto), o Barborka, día en el que las “Barbaritas“, entre cuatro y seis chicas vestidas de blanco, cara tapada, una escoba en la mano y una campanita en la otra, regalan a los niños  los niños manzanas (secas o frescas) y les piden que sean buenos. A los traviesos les dejaba carbón y patatas. Este día era también en el que las muchachas casaderas checas cortaban ramilletes de cerezo que colocaban en un florero con agua esperando que florecieran antes de Nochebuena. Si lo hacían, significaba que en menos de un año tendrían boda.

Al día siguiente, 5 de diciembre, víspera de la fiesta de San Nicolás (recordemos que es el 6 de diciembre), Sv. Mikuláš, el santo hace una visita admonitoria a los niños checos acompañado por un ángel y un diablo (Krampus, ya hemos hablado de él). San Nicolás pregunta por su comportamiento durante el año y a los traviesos les espera una reprimenda del diablo que les asusta un poco, pero después de prometer que se portarán bien en el año entrante, el ángel les perdona y San Nicolás reparte regalos a todos.

Como en casi todo el norte de Europa, también en la República Checa se celebra especialmente el día de Santa Lucía, el 13 de diciembre, que además aquí es la patrona de las hilanderas. Según la tradición, si alguna hilandera se ponía a trabajar ese día, llegaba Lucía y le enredaba los hilos por no haber organizado una fiesta en su onomástica. Otra cosa que hacía la santa era visitar los hogares checos por la noche, comprobando que estuvieran limpios. Si encontraba polvo o ceniza, Santa Lucía lo limpiaba ella misma, pero debían invitarla a cenar en esa casa en agradecimiento.

Una de las mayores curiosidades checas se produce en la Nochebuena, pues es el momento de predecir el futuro. Sí. En esta noche en los hogares checos se trataba de averiguar si el próximo año sería benevolente y si habría felicidad en la casa. Los campesinos y ganaderos eran especialmente proclives a estas consultas, pues toda su vida dependería de una buena cosecha o una fructífera cabaña ganadera. En algunos pueblos a las gallinas se les daba de comer poniendo los granos en círculos, como modo propiciatorio para que no faltaran huevos.

Es curioso también que la mañana de Nochebuena se guardaba ayuno (a los niños pequeños se les decía que si aguantaban verían un cochinito dorado), para luego preparar una copiosa merienda-cena por la tarde (cuando aparece la primera estrella, a eso de las seis de la tarde) compuesta de, al menos, nueve platos. Esto también era una fórmula de propiciar la buena mesa para el año venidero. En las casas se elaboraban y se elaboran hoy en día también, varios tipos de galletas navideñas que se consumen en estos días. Cuanta más variedad de galletas, mejor.

La cena típica de Nochebuena consiste en una sopa de pescado de primer plato y pescado de segundo, habitualmente carpa (debajo de los platos se coloca una escama de carpa para que el dinero no falte en el año que entra), acompañada de ensaladilla. Desde mediados de diciembre es habitual ver en las calles de todo el país, puestos con grandes cubas de agua con las carpas vivas que se venden para Nochebuena. En algunos sitios es costumbre llevarla viva y mantenerla así en casa hasta el día de la cena… me imagino las penas de los más pequeños, más o menos como esos niños que juegan con el pavo que después verán cocinado encima de la mesa. Algunas, de nombre Pepicek (Joselito), son indultadas si siguen vivas en Nochevieja y devueltas al río.

En Cataluña no era muy común celebrar la Nochebuena. En realidad era un momento festivo infantil alrededor del Cagatió, un tronco (tronc) de Navidad al que había que golpear para que “cagara” regalos (chuches o chocolatinas doradas con forma de monedas), salir a la calle a cantar villancicos y, finalmente, asistir a la Misa del Gallo. La comida de Navidad era el momento familiar, con la gran comida típica, la escudella i carn d’olla, y sopa de gallets, aunque también se puede encontrar capón relleno o pescado al horno. Pero con el tiempo, mucha gente (sobre todo trabajadores llegados desde otros puntos de España) empezó a celebrar la cena familiar de Nochebuena y se consolidó como una celebración más. En todo caso, con las sobras de esa gran olla familiar, es con lo que se elaboraban los canelones de Sant Esteve, la comida típica catalana para este día festivo. Hoy, se encargan ya elaborados.

En Chequia, donde nos habíamos quedado, la tradición manda celebrar la cena Nochebuena con carpa. También son típicos los frutos secos y la fruta fresca, sobre todo manzanas, aunque esta es una fruta que tendrá su momento “estrella” un poco más adelante, justo cuando toda la familia, cogida de la mano, se levante de la mesa (todos juntos para propiciar la unión duradera, si alguien se levanta antes, trae mala suerte) y se acerque al Árbol de Navidad a buscar su regalo.

La tradición de colocar un Árbol de Navidad no es tan antigua como las demás de este país. Data de hace unos 200 años, cuando entra este adorno navideño en las casas burguesas donde se colocaban figuritas de pan o mazapán y los regalos a sus pies. Más tarde, ya en el siglo XIX, se extiende prácticamente a todos los hogares y se adorna más profusamente. Este momento está lleno de simbolismos en la República Checa. Por ejemplo, junto al árbol, las muchachas solteras deben colocarse de espaldas a la puerta y lanzar hacia atrás un zapato. Si la punta del zapato apunta hacia la puerta, se casará en el año entrante (que manía con casarse), pero si apunta hacia otro lado, la muchacha se queda soltera un año más. Luego, se cogen las manzanas de la mesa de Nochebuena y se reparten entre toda la familia. Cada uno debe partirla por la mitad. Aquel que encuentre una estrella en el corte de su manzana, tendrá felicidad y salud todo el año venidero, pero si no lo tiene, significa que alguna enfermedad entrará en su vida. También se hacen barquitos con cáscara de nuez y velas de papel, si tienes un lago o estanque cerca. Si el barquito se alejaba de la orilla, la persona se alejaría del hogar en el año venidero.

En la República Checa se celebra el día de San Esteban, el 26 de diciembre, más que día de Navidad. La fiesta grande es la de Nochebuena, como decíamos antes. Es solo que en todo el país, el día de San Esteban es el día de comer pavo asado, no las sobras como en Cataluña, y se acompaña de chucrú y unas típicas bolas de harina cocidas que en checo se llaman “knedlíky”. En Cataluña, por el contrario, se sirven en la cena de Nochebuena, acompañando la sopa de gallets, unas bolas de carne llamadas “pilotes”  una masa de carne picada, con huevo, pan rallado y especias, que tiene forma de pelota.

Las “Knedlíki” son básicamente bolas de pan a las que se añade harina, huevos, leche, patata, y casi lo que se quiera (las de patata se suelen rellenar de carne o de tocino e incluso frutas). Luego se le da forma de cilindro, se cuece en agua y se corta en rodajas para servirlas junto a la salsa del plato. Este acompañamiento se conoce desde la Edad Media (se hacían solo de pan, posiblemente para aprovechar el pan duro), aunque las primeras referencias escritas se hallan en el siglo XVII y es en el siglo XIX cuando se convierten en manjar acompañando el plato principal de carne en el día de San Esteban.

Y ahora no nos queda más que celebrar el penúltimo día festivo antes de acabar el año (queda Nochevieja), con una comida propia de un santo dadivoso, San Esteban, que repartió su caridad con los necesitados, como en las familias del litoral mediterráneo español (Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares) y en la República Checa, se comparte los restos de la comida anterior entre la familia. ¡¡Feliz Día de Sant Esteve!!

AlmaLeonor_LP

 

EL DÍA DE ODIAR A SPRINGFIELD

EL DÍA DE ODIAR A SPRINGFIELD

Además de ser el día en el que  el mundo cristiano celebra el natalicio de Jesús, el 25 de diciembre encierra otras muchas onomásticas, mitologías y anécdotas, como se ha venido comentando en varios artículos en este blog.

Una de esas tradiciones creadas recientemente es el llamado “Día de odiar a Springfiel”, o algo parecido, un día proclamado por el Presidente de los EE.UU., coincidiendo con el 25 de diciembre… Todo esto en la serie Los Simpson, por supuesto. Fue en el capítulo 21 de la 15ª temporada, emitido en los USA el 16 de mayo de 2004.

Parte 1; Parte 2; Parte 3 (la de arriba); Parte 4; Parte 5; Parte 6 (final).

En ese capítulo, una serie de coincidencias y malentendidos (como pasa muchas veces, y más en los Simpson) hacen que Bart aparezca ante una audiencia entregada, enseñando el pompis a una monumental bandera norteamericana. Y alguien toma una foto. Ya saben lo que pasa en estos casos, la bandera es sacrosanta… la foto aparece en el periódico de Sprinfield y se tergiversa todo, haciendo aparecer a Bart y a su familia (porque intentaron explicar que todo fue un accidente) como gentes que odian la bandera y todo hubiese ocurrido deliberadamente.

La historia sigue así, más o menos… La familia Simpson es invitada a un programa de entrevistas de alta audiencia en el que piensan que podrían aclararlo todo, pero se lía más cuando el presentador, Nash Castor, les pregunta directamente “¿Qué parte de Estados Unidos odias más?” (Como un ejemplo de la falacia de muchas preguntas). Marge dice que, si las preguntas principales como esa son las únicas formas de discusión en Estados Unidos, entonces ella odia a Estados Unidos. También dijo que toda su familia es muy querida en Springfield, lo que hace que el presentador afirmase que todo Springfield odia a los Estados Unidos. Entonces es cuando el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush (lo fue entre el 2001 y el 2009 para asombro del mundo),  proclama el Día de odiar a Springfield y, en consecuencia, su alcalde, Quimby, decide cambiar el nombre de Springfield a “Libertyville”.

Esto no pasaría de ser una mera anécdota (no pasa de serlo, de hecho) de no ser por un par de detalles. Que sea el presidente Bush el que decide que el Día de odiar a Springfield sea el 25 de diciembre es significativo en un presidente que afirmaba que Dios le hablaba directamente. Y también, porque Springfield, ciudad real del Estado de Massachusetts en los EE.UU., es una localidad con algunas curiosidades, además de ser el hogar de los Simpson:

  • Es donde se inventó el baloncesto: en 1891, por el canadiense James Naismith).
  • Es donde se inauguró la primera compañía fabricante de motocicletas de los EE.UU.: Indian Co., en 1901.
  • Es por donde circuló el primer automóvil propulsado con gasolina: un Duryea Motor Wagon, de 1893.
  • Y es donde se encuentra la única factoría de Rolls Royce fuera de Inglaterra, instalada en la década de 1920.

Pues bien, es también donde en 1777, George Washington (noten la coincidencia: George W…, aunque sea Walker en el presidente Bush) decidió instalar el Springfield Armory,  el centro principal de la fabricación de armas de fuego para el ejército estadounidense. Se clausuró en 1968 (en plena Guerra de Vietnam) transformándose en el Sitio Histórico Nacional “Arsenal de Springfield”, donde se alberga la colección de armas de fuego históricas más grande del mundo (en el Springfield Armory Museum) y la Springfield Technical Community College (STCC), la única universidad “técnica” en Massachusetts, dedicada a la investigación armamentística. Hoy, existe una compañía llamada “Springfield Armory, Inc.”,   con sede en Geneseo (Illinois), pero solo es eso, el nombre, que fue concedido por licencia en 1974 a su fundador, Robert Reese, dedicada también a la fabricación de armas.

Springfield Armory en el siglo XIX (izquierda) y el National Historic Site Springfield Armory, hoy (derecha).

Así que díganme ahora si no es “casual y curioso” que el día 25 de diciembre, y aunque solo fuese en una serie televisiva de humor satírico, sea nombrado por el presidente George W. Bush, como el “Día de odiar a Springfield”, el sitio con más tradición de fabricación de armas de todo EEUU…

El final del capítulo también es todo un poema, con la familia Simpson encerrada en el Centro de Reeducación Ronald Reagan junto a Michael Moore, y Bill Clinton entre otros… Venga ya.

AlmaLeonor_LP

 ¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!! 

 

DÍA DE SANTA LUCÍA

DÍA DE SANTA LUCÍA

Imagen: John Bauer (1882-1918) ilustrador sueco del libro “Bland Tomtar och Troll” (Entre los duendes y los trolls), un libro de cuentos publicado cada Navidad en Suecia.

Vamos a hablar hoy de una tradición muy arraigada en los países nórdicos, sobre todo en Suecia y Finlandia. Se trata de la Festividad de Santa Lucía que se celebra hoy, 13 de diciembre, día en el que tradicionalmente da comienzo en Suecia el ciclo de las fiestas de Navidad.  

En la tradición sueca es costumbre que en este día de Santa Lucía, la hija mayor de cada familia lleve el desayuno a la cama a sus padres y familiares. El desayuno típico de este día es muy abundante y consiste en: café, vino caliente, unos bollos típicos especiados con azafrán llamados lussekatter y galletas de jengibre o pepparkakor. La muchacha ha de vestirse con una larga túnica blanca y lucir en su cabeza una corona con siete velas encendidas. Es frecuente encontrar una representación de esta costumbre en el arte nórdico, por ejemplo en John Bauer (1882-1918) o en Carl Larsson (1852-1919)

Hoy se celebra una procesión de Lucías, jóvenes vestidas de esta guisa y en la que participan también muchachos a los que se llama stjärngossar o “chicos estrella”, luciendo igualmente túnicas blancas y en la cabeza un capirote adornado con estrellas doradas. Durante la procesión, las luces de las calles se apagan y solo se iluminan con las velas que las “Lucías” llevan en su corona o en su mano, mientras van cantando villancicos y repartiendo lussekatter pepparkakor a los vecinos congregados. En lugar de velas encendidas, es frecuente usar unos focos en forma de vela, mucho más seguros.

Imagen: Lucía de Siracusa, de Domenico Beccafumi (1486-1551)

La celebración de Santa Lucía es una tradición que cuenta con más de 400 años de antigüedad en Suecia, inaugurando las festividades navideñas. Es hoy cuando se suelen colocar los adornos navideños en los hogares y en las calles. Su origen, poco claro, como casi todas las costumbres y mitos, parece que surge de la santa católica Lucía de Siracusa, patrona de la vista (entre otras muchas advocaciones) en el santoral religioso, cuyo nombre significa “luz para el mundo” y que fue martirizada (no se sabe si decapitada o golpeada con la espada hasta morir) en el siglo IV. Se la suele representar con la palma del martirio, con una espada y con dos ojos en un platillo. La martirología de la santa cuenta que Lucía compadecida de los cristianos que se ocultaban en las catacumbas de Roma, les llevaba comida en secreto para lo que se pertrechaba con una corona de velas encendidas para poder ver en la oscuridad.

Lo cierto es que en el norte de Europa durante la Edad Media, y debido a los desajustes provocados por el calendario Juliano (en Suecia se utilizó hasta 1753), la festividad de Santa Lucía coincidía con el solsticio de invierno, y era el día más corto del año. El solsticio de invierno siempre ha sido una fecha especial y mágica, pero también peligrosa. La noche más larga y más oscura del año coincidía con el final de las matanzas y la trilla y los graneros y despensas se encontraban llenos. Las gentes se encontraban temerosas de una desgracia en forma de demonios nocturnos que les arrebataran todo. Por eso la iluminación de las velas y el alimento extra de un desayuno rico y copioso en la mañana del día 13 (alimento que se hacía extensible también a los animales de granja) para compensar la vigilia de la noche. En todo caso, la relación de la tradición con la santa, la luz y los ojos se hace evidente.

Imagen: Primera fotografía en Suecia de una muchacha encarnando a Santa Lucía.

Pero la celebración nórdica más típica, parece originarse en una celebración nobiliaria del siglo XVIII en la provincia interior de Värmland, que hacía desempeñar el papel de Lucía a la hija mayor de la casa, convirtiéndose con el tiempo en una costumbre que representa el espíritu sueco y el su sentir como pueblo, estrechamente vinculado a las condiciones de la vida de la sociedad sueca. Así, se populariza y extiende en el siglo XX, sobre todo cuando en 1927 un periódico sueco convoca un “concurso de Lucías” y todas las jóvenes querían optar al premio. Hoy,  la “Reina de Lucías de Suecia” (Sveriges Lucia) es coronada el 13 de diciembre en Skansen (un museo folclórico al aire libre situado en la isla de Djurgården, en Estocolmo), donde se le coloca la corona de velas, hecha de ramas de arándano, e inicia una procesión en la que es acompañada por otras muchachas con una vela en su mano.

En esas procesiones, en las iglesias y en las casas (incluso en festivales y corales), se canta una canción dedicada a Santa Lucía, una canción que más o menos viene a decir lo siguiente:

La noche avanza con pasos pesados
alrededor de granjas y huertos.
Alrededor de tierras, que el sol dejó,
las sombras traman.
Entonces en nuestra casa oscura
sube con velas encendidas
Santa Lucía, Santa Lucía.

En esta fiestas que a nadie les resultan indiferentes, ya sea por la celebración católica de la Navidad o Santa Lucía, ya sea por la celebración social de un desayuno en familia o una procesión a la luz de las velas, o porque, sencillamente, no guste toda la parafernalia asociada a estas fechas, no podemos olvidar que todas las celebraciones religioso-sociales, tienen un significado ancestral que casi siempre lleva asociado un rito. En este caso, el rito del inicio del solsticio de invierno y la conclusión del año calendárico propician la celebración, pero no obligan a ella. En todo caso, todos estos personajes que hemos venido recordando estos días, todos estos “monstruos de la Navidad”, santos dadivosos o santas martirizadas, nos recuerdan que siempre hay momentos malos y oscuros y que un motivo de celebración siempre ha de ser bienvenido.

AlmaLeonor_LP

(Extracto del artículo “Otras Historias de Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 13 de diciembre de 2016)

DÍA DE LOS JÓLASVEINAR

DÍA DE LOS JÓLASVEINAR

En este recorrido por los extraños personajes que pululan por las tradiciones navideñas de Europa, toca el turno ahora al folklore islandés donde, inevitablemente, toda historia se relaciona con las cumbres nevadas y los profundos bosques.

La tradición islandesa conoce a los Jólasveinar, cuyo número y representaciones variaban mucho dependiendo de la ubicación.  En cada región podían ser desde simples bromistas a monstruos homicidas come-niños.  En 1932 el libro de poesía “Jolin Koma” (Llega la Navidad), de Jóhannes úr Kötlum (1899-1972), incluía un poema dedicado a ellos, “Jólasveinarnir”. Esta obra reintrodujo en la sociedad islandesa el folklore Yuletide y estableció lo que ahora se considera los canónicos trece Yule Lads, sus personalidades y la conexión a otros personajes folclóricos que veremos hoy: Gryla y el Jólaköttinn o Gato Yule.

Los Yules Lads, o los chicos Yule son  trece trolls, hijos de Gryla, que a diferencia de su madre no comen carne humana, pero si castigan a los niños que se portan mal además de mover cosas de lugar o robarlas. Actualmente estos seres se han convertido en la versión islandesa de Santa Claus y dejan regalos a los niños en sus zapatos durante las últimas trece noches antes de la víspera de Navidad. Cada noche, desde hoy, día 12 de diciembre, un muchacho Yule visita a cada niño islandés, dejando regalos o patatas podridas, en función de su conducta durante todo el año.

JÓLAKÖTTURINN

El Jólakötturinn o Gato Yule (ya saben que en Islandia todos los nombres son larguísimos) es un ser monstruoso del folklore islandés, un enorme y feroz gato que permanece al acecho sobre el campo cubierto de nieve durante la temporada navideña para saltar y comerse a las personas que no han recibido ninguna nueva ropa para vestir antes de la víspera de Navidad.

La amenaza de ser devorado por el Gato Yule fue utilizado por los agricultores como un incentivo para sus trabajadores para terminar de procesar el trabajo de la lana antes de Navidad. Los que participaron en el trabajo serían recompensados ​​con ropa nueva, pero los perezosos no conseguirían nada y por lo tanto serían presa del gato monstruoso. En Islandia esta tradición ha continuado y ahora se dice que los niños que hacen todas sus tareas reciben ropa nueva, mientras que los perezosos no reciben ni un calcetín. Hay una leyenda alternativa en la que el gato simplemente se come la comida de los que no tienen ropa nueva durante las fiestas de Navidad.

El cambio a un Gato Yule como una bestia devoradora de niños, fue en parte popularizada en 1932 por el ya mencionado poeta Jóhannes úr Kötlum (1899-1972), autor del poema “Jólakötturinn”, incluido en la “Jolin Koma” (Llega la Navidad). En él se dice que el gato Yule es la mascota de los trece trolls Jólasveinar, los hijos de la bruja Grýla, así que ya es hora de hablar de ella.

GRÝLA

Esta bruja, Grýla,  también originaria de Islandia, es uno de los seres folclóricos más antiguos, sino el que más, de la mitología islandesa. Es retratada como un gigantesco y terrorífico monstruo femenino que vive en las montañas y que en Navidad coge su saco y baja a los pueblos en busca de niños que se hayan portado mal, porque su plato favorito es un estofado hecho con niños desobedientes y su apetito es insaciable.

La leyenda de Grýla se ha utilizado para asustar a los niños islandeses durante siglos. Su nombre se menciona ya en las Edda poética, la Saga Íslendinga y en la Saga de Sverre (cuya primera parte se titula “Grýla”), literatura del folklore islandés, que datan del siglo XIII. Grýla, sin embargo, no se vinculó directamente con la Navidad hasta el siglo XVII. De acuerdo con el folclore de esta época, Grýla se casó tres veces y se dice que su tercer marido, Leppalúði, se fue a vivir con ella a una cueva en los campos de lava de Dimmuborgir, con sus trece hijos, los 13 Jólasveinar y el gran Jólaköttinn, el Gato Yule. En 1746 se declaró un decreto público que prohibía el uso tanto de Grýla como de los Jólasveinar para aterrorizar a los niños.

La leyenda de Grýla aparece en muchas historias, poemas, canciones y obras de teatro islandesas y, aunque en algunas de dichas historias Grýla muere al final, sigue aterrorizando a niños en la actualidad. Curiosamente, en el año 2010 un diario digital satírico estadounidense, The Onion, culpaba a Gryla de la Erupción del Eyjafjallajökull

AlmaLeonor_LP

(Extracto del artículo “Los Monstruos de la Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 24 de diciembre de 2014

DERECHOS HUMANOS

DERECHOS HUMANOS

Imagen: Margherita Lipinska

“Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana… DECLARAMOS QUE… Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Declaración Universal de Derechos Humanos
Resolución 217 A (III), 10 de diciembre de 1948
Naciones Unidas.

DÍA DE HANS TRAPP Y LE PÈRE FOUETTARD

DÍA DE HANS TRAPP Y LE PÈRE FOUETTARD

En realidad, hoy 6 de diciembre, es el día de San Nicolás, pero el Hans Trapp, como el Krampus centroeuropeo y otros personajes siniestros, eran “acompañantes” de San Nicolás, y llegaban con él. Hoy vamos a ver un par de ellos en Francia: Hans Trapp (en Alsacia, también conocido como Rubbels en la región de Lorena, ambas con reminiscencias alemanas); y Le Père Fouettard (conocido en Valonia y en el norte y el este de Francia).

El Hanstrapp podría traducirse por nuestro tradicional “hombre del saco” o el “coco”, un hombre desgarbado, con grandes botas sucias, una túnica marrón y una barba negra bien surtida. Lleva los atributos de un curtidor o carbonero, simbolizando que, además de ser pobre, es sucio y desagradable, y se relaciona directamente con la tradición holandesa y belga del Zwarte Piet, el esclavo negro. Se ocupa de todo tipo de castigos con látigos y palos.

En Francia se vincula esta tradición con la historia real de Hans von Trotha (ca. 1450-1503), un caballero alemán, cuarto hijo del arzobispo de Magdeburgo y mariscal del príncipe-elector del Palatinado. Fue excomulgado por el papa Alejandro VI por negarse a jurar fidelidad a un papa Borgia, motivo por el que fue enviado a la corte francesa donde es agasajado con el título honorífico francés de “Chevalier d’Or” por sus servicios diplomáticos y en las guerras con Italia. Sin embargo en el folklore local alemán es denostado con el nombre de Hans Trapp o, más raramente, Hans Trott, envuelto en una oscura leyenda que le tacha de hombre rico y avaro, adorador de Satanás, que fue excomulgado y desterrado a un bosque. Allí esperaba a los niños disfrazado de espantapájaros, los cazaba y posteriormente los devoraba. Un día cuando estaba a punto de atrapar a un pequeño fue alcanzado por un rayo de luz divina que lo mató al instante. A pesar de haber muerto Hans Trapp continúa vagando por el mundo con su costal al hombro, ahora castigando a los niños mal portados.

Le Père Fouettard también acompaña a San Nicolás en su día, el 06 de diciembre, para dispensar trozos de carbón y palos a los niños traviesos, mientras que el santo ofrece regalos a los bien educados. Por eso se le conoce con ese nombre, que significa algo así como “Padre azotador”.

 

La historia sobre el origen de Le Père Fouettard se remonta al año 1150, cuando se cuenta por primera vez su historia. Un posadero (o un carnicero a veces), captura a tres niños ricos a los que inscribe en un internado religioso. Junto a su esposa planean matarlos para quedarse con las riquezas de los niños. Hay alguna versión que afirma que los cortaron en trocitos y los guisaron para comérselos. Entonces llega San Nicolás, descubre el crimen y resucita a los niños. Después de esto, Le Père Fouettard se arrepiente y se convierte en el socio del santo (no se sabe nada de la esposa en este caso). Una versión ligeramente modificada de esta historia afirma que San Nicolás obligó Le Père Fouettard a convertirse en su asistente como castigo por sus crímenes y a su vez es quien castiga a los niños malos a petición de San Nicolás.

Hay otra historia que dice que durante el asedio de Metz (una ciudad en el este de Francia) en 1552, una efigie del emperador Carlos V fue quemada y arrastrada por la ciudad. Se dirimía entonces la Segunda Guerra de los Margraves (1552-1555), dentro de los enfrentamientos de religión entre el católico Imperio de los Habsburgo y los Estados luteranos del Sacro Imperio Romano Germánico. Mientras tanto, una asociación de curtidores creó un personaje grotesco (también un curtidor) armado con un látigo y atado con cadenas que castigaban los niños. Después de que Metz fue liberada, la efigie carbonizada de Carlos V y el personaje creado por los curtidores de alguna manera se asimilaron en lo que hoy es conocido como Le Père Fouettard. Los acontecimientos que rodean la liberación de la ciudad y la quema de la efigie coincidieron con el paso de San Nicolás, por lo que Le Père Fouettard se convirtió en el “lado malo” de San Nicolás.

En la década de 1930, Le Père Fouettard apareció en los Estados Unidos bajo el nombre traducido de Padre Flog o Spanky. Aunque casi idéntica a la personificación original en francés, el Padre Flog no tiene nada que ver con la Navidad y en este caso sí, aparecía junto a su esposa o un cómplice femenino, llamado Madre Flog. Los dos se reparten la tarea de castigar a la infancia por delitos específicos de esta edad, por ejemplo eran los responsable de “cortar la lengua” a los niños mentirosos.

AlmaLeonor_LP

(Extracto del artículo “Los Monstruos de la Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 24 de diciembre de 2014

 

DÍA DEL KRAMPUS

DÍA DEL KRAMPUS

Hoy, 5 de diciembre, se celebra en Centroeuropa (en lugares como Austria, Baviera, Croacia, Eslovenia, Hungría, etc.) el Día del Krampus, el día en el que esta criatura mítica, cuyo nombre se traduce como “Garra”, comienza a merodear en busca de niños traviesos a los que captura en su saco, se los lleva… y nadie sabe que sucede con ellos.

Según cuentan las leyendas, esta criatura demoníaca, tiene una apariencia terrorífica, peluda, de mirada enfermiza, con cuernos, patas de fauno y una larga lengua roja. En muchas imágenes es ilustrado con una canasta en su espalda, en donde coloca a los niños malos para llevarlos al infierno… o a donde se oculte esta criatura. Y así durante dos semanas desde este día.

En Austria es tradición que personas se vistan como este personaje y deambulen por las calles haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas para asustar a los niños pequeños; incluso existen concursos que premian al Krampus más terrorífico.

Ya lo saben… Hoy es el día… del Krampus.

AlmaLeonor

(Extracto del artículo “Los Monstruos de la Navidad” ,
publicado anteriormente en HELICON el 24 de diciembre de 2014)