¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!

¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!

Hoy, 20 de Julio, se celebra en muchos lugares el DÍA DEL AMIGO… En realidad, el Día de la Amistad, se conmemora el 30 de julio desde que Naciones Unidas dictase una Resolución el 27 de abril del 2011, dentro de los actos de ese año relacionados con la Cultura de la Paz y a propuesta de la organización Cruzada Mundial de la Amistad. Pero en Argentina, Brasil y Uruguay, así como de forma oficiosa en otros países de toda América (incluido EE. UU.) y en España, se celebra el DÍA DEL AMIGO en este 20 de julio, conmemorando la gesta del argentino Enrique Ernesto Febbraro, que envió a todo el mundo 1000 postales el día que el hombre llegó a la Luna, el 20 de julio de 1969, con la misión Apolo 11, y los astronautas Neil Armstrong y Edwin F. Aldrin (además de Michael Collins, que no lo hizo), pisando la luna con el módulo Eagle alunizando en el Mar de la Tranquilidad. Ese día, la hazaña fue transmitida en vivo por televisión y vista por unos 600 millones de personas. Te lo explica mejor el Blog de Trujaman, de la amiga Marlene.

Pero, en todo caso, como la amistad es lo único digno de celebrar más de una vez al año (quizá, también lo es el amor), desde este humilde blog, y con la imagen del gran MIKI, el mejor amigo que uno pueda echarse encima (todos los perretes merecen esta consideración), os deseo a todos los amigos de HELICON, un muy, muy, muy

¡¡FELIZ DÍA DEL AMIGO!!

SAN PEDRO REGALADO

SAN PEDRO REGALADO

Imagen: Litografía basada en un cuadro anónimo del siglo XVIII

Hoy, 13 de mayo, se celebra la Fiesta de Valladolid, en honor a su patrón San Pedro Regalado, un monje franciscano cuya historia tuvo cabida en mi libro DE TOROS Y DIOSES…

CAPÍTULO 4.3: VÍRGENES Y SANTOS: SAN PEDRO REGALADO

Otro monje franciscano, san Pedro Regalado, patrón de Valladolid (nació en esta ciudad en 1390 y fue canonizado en 1746), tiene una leyenda en la que hace postrarse a un toro furibundo solo con la fuerza de su fe. Así lo contó Matías Sangrador Vítores en su Vida de san Pedro (1859):

Salió del Abrojo acompañado de otro religioso, y agradablemente entretenidos los dos viajeros con espirituales y cristianos coloquios, dirigían sus pasos, ajenos a todo cuanto les rodeaba, por el camino que conducía a la villa de Aranda; mas al cruzar por frente a la de Valladolid, les sacó de su enajenamiento unas confusas voces y ruido de caballos que cada vez se oían más de cerca. Volvieron los dos religiosos la vista hacia el punto en que se oían tan extraños rumores, y quedaron atemorizados al ver junto a ellos un soberbio toro, que cubierta la boca de blanca espuma y brotando sangre de sus anchas y profundas heridas, había logrado con su bravura escapar de la plaza de Valladolid, y era hostigado de cerca por mucha gente de a pie y a caballo. El compañero del Regalado, poseído de un terror que jamás había experimentado, se guareció detrás del santo; mas éste, que conoció el gravísimo e inmediato riesgo en que se hallaban, imploró del cielo el socorro, y esta vez, lo mismo que en las demás en que había acudido a la omnipotencia divina, fue por ella milagrosamente favorecido. La fiera, con espantosos mugidos, se dirige con ímpetu furioso al santo y éste, presentándole el báculo, le hace postrarse a sus pies. El fatigado animal, como reconociendo una influencia superior, permanece tranquilo en aquella humilde actitud, mientras aquél con blanda mano le acaricia pasándola suavemente por sus heridas y extrayéndole con cuidado los agudos hierros de los rejones que tanto le inquietaban. Ejercida la caridad por el santo de un modo tan extraño con tan noble animal, le dio su bendición y le mandó marchar (Carrión, 1925: 83).

Por esta hazaña, desde 1951 fue nombrado patrón del Grupo Taurino del Sindicato de Espectáculos mientras existió, y siguió siendo patrón de las corridas de toros en Valladolid, donde persiste un afamado trofeo taurino con su nombre.

El sitio de donde salió, el Abrojo, se refiere al monasterio de El Abrojo de Laguna de Duero (Valladolid), fundado en 1415 y destruido por un incendio en 1624, por lo que hoy solo quedan restos. Es el lugar donde san Pedro Regalado fue nombrado maestro de novicios. Llevaba el sobrenombre de Scala Coeli (‘escalera del cielo’) porque se decía que, mientras estuvo allí san Pedro Regalado, descendía por una escalera de luz el mismísimo san Francisco de Asís para bendecir el convento, y después «ascendía por ella en medio de los coros de ángeles que le rodeaban» (Carrión, 1925: 61). Más tarde, cuando dice que iba por el camino que conducía a la villa de Aranda, se dirigía al convento de La Aguilera, cercano a la villa de Aranda de Duero (Burgos), de donde fue elegido prelado. Este santuario-cenobio, del siglo xiv, se llamaba originalmente Domus Dei (‘la casa de Dios’) y hoy lleva el nombre de Santuario de San Pedro Regalado.

AlmaLeonor_LP

¡¡FELICES FIESTAS DE SAN PEDRO REGALADO DE VALLADOLID 2022!!

LA MUERTE DE SHERLOCK HOLMES

LA MUERTE DE SHERLOCK HOLMES

Sir Arthur Conan Doyle, cuya vida fue tan extraordinaria como la de sus personajes, estaba un poco harto del más famoso de ellos, Sherlock Holmes, según contó a varios de sus allegados, quienes le animaron a que continuara. Pero él no les hizo caso y le «asesinó» en un relato corto titulado El problema final (1893) que apareció en The Strand Magazine y en el que pretendía eso mismo, poner punto y final a su personaje. Hizo que su enemigo mortal, el profesor Moriarty, le arrojara por un acantilado  en las Cataratas de Reichenbach, en Meringen (Suiza), un día como hoy, 4 de mayo de 1891.

Doyle y su mujer viajaron a Suiza en sus vacaciones de 1893 y fue entonces cuando decidió que ese sería el marco perfecto para la muerte de su personaje. Se alojaron en el Park Hotel du Sauvage de Meringen y allí manifestó por primera vez, reflejándolo en su diario, que las Cataratas de Reichenbach serían la definitiva tumba de Sherlock Holmes.

Sin embargo, la presión del público fue tan grande, que tuvo que renunciar a su propósito de no seguir escribiendo sobre Holmes. Primero publicó El sabueso de los Baskerville (1902), historia que se desarrolla en una época anterior a la de su «muerte», y que fue recibido por sus fans con auténtica devoción y fue todo un éxito. Después, le «revivió» en La casa deshabitada (1903). En esta historia, su hermano Mycroft aparece brevemente como uno de los pocos que conocían que en realidad quien murió en las cataratas fue el malvado Moriarty, y que Holmes seguía vivo, ocultando su suerte durante tres años para que los hombres del malvado profesor no causaran más daño a sus allegados, sobre todo a su querido doctor Watson, y a él mismo. ​

Serlock Holmes resultó ser un personaje inmortal… ¡Viva!

AlmaLeonor_LP

OPILLA DE PASCUA O DE SAN MARCOS

OPILLA DE PASCUA O DE SAN MARCOS

 Imagen: Karapaixo o Morrokota ( Mintegui en flickr)

Es tradicional en Euskadi que los días anteriores a la festividad de San Marcos (25 de abril) y con motivo de la celebración de la Pascua, cuya fecha se calcula a partir del Equinoccio de Primavera (entre el 21 de marzo y el 25 de abril, último día posible) se elabore la Torta de San Marcos, llamada también Karpaixo, Morrokota o Pan Jaiko y en muchos sitios conocida como un dulce de nombre Opilla. En todo caso es una elaboración típica de Pascua.

Esta costumbre tiene cierta vinculación con la bendición de los campos en este mes que venía siendo uno de los más lluviosos del año, ya se sabe, aquello de «En abril, aguas mil», que ya tenemos olvidado de años de sequía que llevamos. Ese día, se realizaba una especie de bizcocho o panecillo, una torta seca en el siglo XIX, adornada con uno o más huevos de pascua. La costumbre manda que sean las madrinas las que se las regalen a sus ahijados y el día de San Marcos se llevaban a bendecir a la iglesia. En algunos lugares se adorna con tantos huevos como años tiene el ahijado y se cesa la costumbre con la boda de este. Una forma de celebrar la continuidad familiar.

Imagen: Opilla de San Marcos (Academia Vasca de Gastronomía).

La Academia Vasca de la Gastronomía define la Opilla de San Marcos como un  «bizcocho, de base circular, adornado con yemas y confites, que en su parte superior lleva huevos duros con la cascara coloreada de rojo». Pero en un principio, una de las características de esta elaboración, ya sea dulce o salada, es que solía tener forma triangular, ya que al coincidir con las fechas de la Pascua (se consumía el Domingo de Resurrección o el Lunes de Pascua, ambos festivos), se decía que hacía referencia a la Santísima Trinidad, por lo que también se llamaba Torta Pascual. Son también fechas relacionadas con el equinoccio de Primavera y el estío, el fin del invierno, por lo que la inclusión de un huevo, representa, así mismo, un rito de renacimiento, de inmortalidad y de eternidad.

Pero también existe una interpretación pagana, pues como cuenta Félix Mugurtza en su blog : «Tres es asimismo el número mágico en la cultura vasca, la cantidad concreta de vueltas que no se pueden dar a una iglesia, cementerio o casa si no queremos caer en una maldición eterna. Como tres eran las vueltas que debían dar a un árbol aquellas personas que deseaban convertirse en brujas».

Imagen: Mokotza de Gernika (Academia Vasca de Gastronomía).

En todo caso, una celebración en familia y con un dulce compartido, sea de la forma que sea, es una costumbre que merece ser mantenida, celebrada y divulgada todo lo que se pueda. Incluso figura en mi libro DE TOROS Y DIOSES, y así fue contado:

«Para la cristiandad, el 25 de abril es el día en el que san Marcos, obispo de Alejandría, murió martirizado en esa ciudad, por lo que se celebra su festividad. También marcaba el primer día del estío y, por lo tanto, el final del invierno, relacionado con el día de la Pascua de Resurrección. Una fecha tan importante para la división católica del tiempo que, en Francia, Nápoles, Navarra y algún sitio más utilizaban el 25 de abril como una de las fechas que marcaban el primer día del año en el calendario.

El 25 de abril es una fecha con varias relaciones con el tema que venimos tratando. Por ejemplo, antiguamente era el día en el que una procesión rogativa pedía protección para las cosechas y la llegada de la ansiada lluvia de primavera que tanto las favorecía… De nuevo, el agua fecunda. De la eficacia de esta rogativa da cuenta hasta el refranero que apunta que «por San Marcos, en el suelo habrá charcos». O como otro refrán que avisa de que algunas siembras ya deberían estar hechas: «Por San Marcos el garbanzal (o el melonar, o el maizal) ni por nacido ni por sembrar». Pese a su eficacia, parece que estas rogativas acabaron siendo protagonizadas por San Isidro en el campo español. Caro Baroja (1989: 79) recoge también la noticia de una costumbre de labradores, la de las cabañuelas, una consulta al cielo para predecir el tiempo (como con las témporas) que hará en los siguientes doce meses. Aunque en muchos lugares se utilizan los primeros días de agosto para ello, en La Adrada (Ávila) se tomaba como guía y primer día de la predicción la festividad de San Marcos.

Para celebrar la Pascua, la tradición española ela­bora monas o Tortas de san Marcos, que en Euskadi se llamaban San Marcos ogia (‘pan de san Marcos’) y era tradicional que las regalaran las madrinas a sus ahijados. Estas tortas tenían antiguamente una forma tricorne por lo que se la llamaba también adar-opil (‘torta cornuda’) y mokots, un término este muy curioso que también nombraba un «viejo to­cado corniforme de las mujeres casadas, que se ha interpretado como claramente fálico» (Caro, 1989: 80). Los panes, tortas o bollos también recibían el nombre de opea, porque «servían de ofrendas en casamientos o en sacrificios» (Lorenzo Hervás, 2008), pero según el lingüista y lexicógrafo de la lengua vasca Pablo Pedro Astarloa, en el siglo XVIII el término era opailla, que llegó a nombrar, por asimilación, al mes de abril (por ser mes de estas ofrendas) y se le atribuía una relación lunar.»

AlmaLeonor_LP
DE TOROS Y DIOSES
«Editorial Guante Blanco» (2020)

…Y DÍA DEL LIBRO

…Y DÍA DEL LIBRO

Este 23 de abril tiene la particularidad de ser doblemente festivo para mucha gente. Para los castellano-leoneses, además del Día de la Comunidad, de la que acabo de hablar, hoy también celebramos el DÍA DEL LIBRO, como se festeja en toda España.

El de hoy es un día para ellos, para los LIBROS, todos los libros, en todos los formatos, para niños, para jóvenes, para adultos, con imágenes, en audio o solo lectura… Todos los libros tienen el poder de la PALABRA, un poder que va más allá de su contenido. Hay libros que se pueden odiar y otros que se pueden amar, hay libros que ofrecen paz y otros que incitan a la guerra, hay libros que nos excitan la imaginación y otros que calman nuestra locura… Pero todos, todos ellos, son imprescindibles. La humanidad dio dos pasos importantes en los albores de su existencia, el primero con el LENGUAJE HABLADO y el segundo con el ESCRITO. Los libros son el recordatorio perenne de que somos seres sociales que necesitamos hablar, comunicarnos, contar historias y disfrutar de ellas.

¡¡GRACIAS A LOS LIBROS POR TANTO COMO OFRECEN!!

La primera obra que publiqué no fue un ensayo histórico, sino una novelita sobre un tiempo pasado y la añoranza de un cine que ya no se repetirá, entre otras cosas, porque las retinas de quienes lo disfrutamos ya no serán nunca las mismas. Se titula LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE, y como toda obra primeriza, tiene sus fallos y sus carencias, algún día tendré que retomarla y actualizarla, pero hoy, para conmemorar este DÍA DEL LIBRO, se lo REGALO en formato PDF a quien me lo pida en comentarios… Solo tiene que dejar una dirección de correo electrónico y se lo mando. Si alguien lo quiere en papel, en Amazón está muy baratito y es igualmente gratuito en kindle.

¡¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!!

DÍA DE CASTILLA Y LEÓN

DÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Imagen: Turismo de Castilla y León.

El Estatuto de Autonomía de Castilla y León fue aprobado en 1983 estableciendo en su artículo 6.3 que «la fiesta oficial de la Comunidad es el 23 de abril». Este precepto fue sancionado por la Ley 3/1986, aprobada el 17 de abril de 1986 que, en su único artículo dice que «se establece como fiesta a todos los efectos en el territorio de la Comunidad de Castilla y León el día 23 de abril de cada año».

​Este es el origen de la festividad que se celebra en el día de hoy, pero la fecha no fue elegida al azar. El 23 de abril es un día muy señalado para los castellanos. Un día que se venía reivindicando desde el siglo XIX como conmemoración de un levantamiento castellano que tuvo lugar en el siglo XVI, el de los Comuneros de Castilla, opuestos a las disposiciones centralistas de la monarquía y que acabaron ajusticiados por esas aspiraciones de libertad regia. Pero la celebración castellanista en la población vallisoletana de Villalar, hoy de los Comuneros, tuvo su origen en la lucha antifranquista y las reivindicaciones sindicales de los setenta, siendo la Campa de Villalar, antaño lugar del ajusticiamiento de los Comuneros Padilla, Bravo y Maldonado, el escenario desde entonces de la lucha política castellana, o castellano-leonesa a partir del Estatuto de Autonomía.

Hoy, los actos conmemorativos en Villalar de los Comuneros incluyen discursos oficiales (las distintas autoridades autonómicas han intentado durante años que estos actos oficiales se co-celebren en otras localidades), actuaciones sindicales reivindicativas (que nunca falten, aún hay mucho por hacer, cada día más, con las pérdidas laborales a las que asistimos), y actos festivos que se acompañan de una gran presencia de castellano-leoneses que siguen viendo en Villalar un punto de hermanamiento. Espero y deseo que esto último sea lo que siempre identifique esta fiesta.

Imagen: Hostelería de Salamanca.

¡¡FELIZ DÍA DE CASTILLA Y LEÓN!!

¡VACÍO!

¡VACÍO!

Imagen: Espacio exterior.

Este relato se incluirá en el VadeReto del blog Acerbo de Letras, dedicado este mes de abril a la ciencia-ficción. Empezamos con la siguiente premisa… Imagina que:

«Acabas de despertar, te notas desorientado y no recuerdas dónde estás, ni cómo has llegado allí. Te sientes ligero, como si flotaras dentro de un lago o una piscina. Te incorporas y te das cuenta de que has estado durmiendo dentro de una especie de caja o contenedor transparente. Miras a tu alrededor y compruebas que estás en un lugar cerrado, porque no puedes ver el cielo, pero es grande, muy grande, demasiado grande para ser tu casa. Deambulas durante un rato por pasillos vacíos, asépticos y silenciosos. Atraviesas salas y ves habitáculos con las mismas características. Por fin, encuentras lo que parece una ventana y te asomas. ¡No puedes creer lo que ven tus ojos!»

A partir de esa introducción, he creado este relato que, además, quiero compartir hoy, DÍA DE LA TIERRA, con la esperanza de que lleguemos algún día a comprender la suerte que tenemos de que nos acoja como especie y empecemos a cuidarla de veras. Vamos con el texto:

¡VACÍO!

Al abrir los ojos lo poco que entendí es que teníamos gravedad. Ni siquiera sabía por qué pensaba eso. Es lo único que vino a mi mente, lo demás era vacío… No recordaba nada. Ni donde estaba, ni qué hacía allí, mucho menos qué día era o quien era yo. Estaba en un lugar cerrado, acuoso, pero por alguna razón que solo la razón comprende, sabía cómo abrirlo. Salí y me puse de pie. Ese esfuerzo fue mayor que el de abrir los ojos. Caí al suelo. Entonces vi que estaba rodeada de cubículos iguales a aquel de donde había salido yo.

Vale, no estoy sola

Miré en los más cercanos y no había nadie dentro… Solo una especie de mancha descolorida. Cuando pude caminar comprobé que los demás cubículos, al menos los que alcancé a ver en un corto recorrido —allí había miles—, estaban igualmente vacíos.

¡Nadie!

¿Nunca hubo nadie o es que se habían desvanecido? Me mareé y vomité sin que nada saliese de mi boca. Una corriente de aire frío recorrió mi espalda y un sentimiento de absoluto vacío se apoderó de mi ser. Vacío en mi cabeza, vacío en mi estómago, vacío hasta en mis entrañas… Al alzar los ojos vi una puerta. Me dirigí hacia ella. También sabía cómo abrirla, el código que debía introducir. El resto de mi mente era un agujero negro absoluto, insondable. Miré hacia atrás. ¿Debía mirar en todos los demás cubículos? Tal vez si encontraba a alguien vivo sabría decirme dónde estabamos y qué hacíamos aquí. Intenté dar la vuelta, pero justo en ese momento la puerta se abrió completamente y algo en mi interior me obligó a seguir por el largo pasillo que se mostraba ante mis ojos. Después de ese llegó otro, y otro más, más puertas, más pasillos… Me desorienté completamente. Por un momento sentí verdadero pánico.

¿Cómo voy a volver?

Pero acto seguido un resorte de mi mente, el único que al parecer me había escuchado, me dijo: «¿Volver a dónde?». No sabía dónde estaba, ni ahora ni antes, así que mi mejor opción era seguir caminando. Cada vez estaba más desorientada y asustada. Hubo un momento que hasta me descubrí corriendo. Había pasillos que ya creía haber recorrido sin tener una certeza absoluta, pero es que ¡eran todos idénticos! Me estaba mareando de nuevo y me obligué a sosegarme un poco. Tenía que calmarme. Me apoyé en una de las límpidas paredes.

¡Piensa, …!

¡Mi nombre! ¡Ni siquiera recordaba mi nombre! Como iba a infundirme ánimo si no sabía a quién dirigirlo. ¿Y mi aspecto? ¿Cómo sería mi aspecto? Sentía que era una mujer, pero no tenía ni idea de si era alta o baja, delgada o gorda, rubia o morena, joven o vieja… Palpé mi cuerpo y mi rostro para tratar de identificarme. De algún modo que desconocía sabía que a mí nunca me importó mi aspecto, pero eso no me decía cómo era. Encontré una superficie bruñida. Me miré con precaución, no sabía lo que iba a encontrar allí, a quién vería. Cerré los ojos un momento. No podría describir lo que bullía en mi cabeza, además del miedo. Era uns sensación como la de caer a un pozo sin fondo en el que no se veían las paredes, ni el principio, mi el fin… ¡Me iba a asomar a mi propia existencia! Era tan intenso como nacer… Me sujeté como pude y abrí los ojos. Allí estaba yo… Era una mujer a la que no conocía, sin nombre, aparentemente delgada, morena, con el pelo muy corto y arrugas en la cara…

¿Cuántos años tendré?

Entonces, una especie de sacudida casi me hace caer. Me asusté. Algo había hecho estremecer ese lugar, como un terremoto que no surgía de las profundidades, sino de todas partes. Traté de sujetarme a las paredes lisas… Volvió a moverse todo de nuevo, con más fuerza y, de repente, noté un frenazo brusco.

¡Una nave! ¡Estoy en una nave!

Empezaba a recordar. Ahora sabía dónde tenía que ir. De alguna manera que aún desconocía, los pasillos antes idénticos, se hicieron identificables. Enseguida llegué al óvulo, el centro de la nave, el lugar desde donde se podían abrir las compuertas exteriores y… «Ver…, ¿qué?». Mi mente no podía recordarlo todavía, pero cuando esas pesadas láminas de acero se abrieron por completo mi cabeza hizo lo mismo. De un instante a otro lo recordé todo, absolutamente todo, hasta mi nombre: «Mirena».

Yo soy Mirena…, soy Mirena…, soy Mirena

Pero, así como mi ser aceptó lo que las puertas del recuerdo me mostraron con intensidad, mis ojos negaban lo que estaban contemplando en esos momentos.

¡Vacío!

Me senté en el suelo, desconcertada, derrotada… «¡Vacío! ¡Solo vacío!» Después de todo lo que habíamos pasado, después de lo que habíamos sufrido, lo que habíamos trabajado, todos nuestros esfuerzos solo nos llevaron al vacío. Una nave vacía en un espacio vacío, oscuro, silencioso, infinito… No había nada, ni nebulosas, ni estrellas, ni cometas, ni agujeros negros siquiera… Mucho menos un planeta habitable. Nuestros cálculos no eran exactos, no sabíamos muy bien donde estaba, pero nos aseguraron que al final del viaje habría una nueva Tierra. Y no había nada. ¡Nada! La ventana del óvulo me decía que estaba en ese mismo pozo sin fondo donde me había visto hacía un momento… Nos habían engañado.

¡Estúpida! ¡Eres una crédula estúpida!

Siempre había sido demasiado confiada. Siempre acepté que la gente aún era capaz de respetar sus promesas. Pese a todo, lo creía. Firmemente. Aunque, a decir verdad, tendría que haber renegado de las palabras de los hombres y mujeres que se hacen llamar humanos hacía mucho tiempo. ¡Me fallaron tantas veces! Promesas de amor incumplidas, felicidad inalcanzada, esperanzas derrotadas. Ni un solo día de mi vida había visto cumplir una promesa. ¿Por qué creería que embarcarse hacia un destino incierto era la única forma de salvar a la humanidad de ese planeta condenado a la autodestrucción? 

Todos los habitantes de la Tierra llevában siglos intentando que eso no sucediese. Sin éxito. No consiguieron nunca ponerse de acuerdo. Uno de los últimos avisos de los científicos de entonces decía que al planeta solo le quedaban trescientos años. Después colapsaría. No habían pasado ni cien cuando descubrieron que nos dirigíamos hacia la inevitable destrucción de la Tierra en cuestión de unos pocos años. Entonces, cobardemente, todas las naciones del mundo se prepararon para abandonarla a su suerte. Hacía más de dos décadas que nosotros también estábamos trabajando en ello.

Cuando me incorporé al proyecto, a mis veintisiete años y con mi carrera de química inorgánica recién terminada, me recibió el hombre más entusiasta que había conocido nunca en este mundo tan autodestructivo. Nos enamoramos y nos amamos en medio del caos y la devastación, mientras todo lo que se había venido vaticinando sucedía irremisiblemente a nuestro alrededor y más rápido de lo que nadie había calculado. Hasta que él también me engañó y se enamoró de otra, y luego de otra. Promesas incumplidas, felicidad escamoteada…

Y llegó el día cero. Nos reunieron a todos en el lugar donde nos esperaba la nave. Yo la contemplaba por primera vez. Mi trabajo estaba en el laboratorio, no en infraestructuras. Allí estaba él, como capitán del proyecto. Su voz potente y entusiasta llegó a embargar de nuevo mi corazón y mi cabeza. ¿Le seguía amando? Yo también rompí mi promesa de no volver a hacerlo. Mientras mi cabeza racional debatía con mi corazón enamorado, él seguía con su arenga, asegurando, en un último y vano intento por descargar de culpa a los seres humanos, que la Tierra no se destruiría porque la llevaríamos con nosotros. Yo pensé que ojalá no fuese así. Si llevar algo con nosotros suponía trasladar la semilla de la destrucción a otro lugar, mejor que no partiésemos nunca.

Además ¡éramos tan pocos! No sabíamos de nadie que hubiese alcanzado el final de la construcción de una nave como lo habíamos logrado nosotros. Y ya no quedaba tiempo para hacerlo. En ese momento, esperando mi turno para subir a ella, no hacía más que rogar para que algunas de esas naves clandestinas que también se habían estado construyendo al margen de los gobiernos, estuviesen tan listas como la nuestra. No teníamos una certeza absoluta de la ruta que debíamos seguir, solo disponíamos de vagos cálculos acerca del destino. Nos faltó tiempo para cerciorarnos. Las últimas mediciones sobre ese último mal que llevaba decenios afectando al planeta sin remisión, nos avisaron de que nada de lo que hiciéramos ya evitaría el colapso. La Tierra se extinguía, enmudecía, palidecía, se angostaba… Estaba muerta. Debíamos salir inmediatamente o pereceríamos con ella.

Una vez dentro, y justo antes de despegar, nos volvió a reunir para infundirnos los últimos soplos de ánimo antes de hibernar. Ya no volveríamos a vernos en mucho tiempo. Si todo salía bien, en varios centenares de años. Estábamos muy asustados. Su voz volvió a estremecer todo mi cuerpo. Me había engañado y seguía creyendo en él. Me sentía estúpida, pero también sirvió para escuchar una alerta en mi cabeza ¿mentiría también en su confianza en el éxito del viaje? Las opciones no eran más que dos: morir en la tierra o hibernar casi perennemente viajando hasta el infinito. Yo no estaba lista para ninguna de las dos cosas. Ahora me daba cuenta de que creí en ese proyecto porque creía en él. Y él me había engañado.

Debí haberlo imaginado… Tendría que haberlo pensado y alertar a los demás.

Pero aquel día estábamos agotados, física y mentalmente. Sentir que éramos un minúsculo puñado de supervivientes nos fatigaba de una forma que no habíamos experimentado nunca. Como si nos asolara la misma presión, el mismo desfallecimiento, que debieron experimentar los primeros humanos sobre la Tierra tratando de entender que hacían allí. Además, nosotros cargábamos con una culpa por la que ellos no penaron, la de haber destruido nuestra propia existencia en el planeta. Por eso necesitábamos promesas, las promesas de futuro que esa nave nos proporcionaba. La habíamos llamado FUTURE.

Despegamos. Estábamos todos —o la mayoría, nunca llegué a saber cuántas personas embarcamos—, en el óvulo, con las compuertas abiertas, contemplando el espacio como yo lo estaba haciendo ahora, mientras la nave se alejaba de la Tierra. Y entonces la vimos desaparecer… Nunca olvidaré esa sensación de vacío que ocupó todo mi ser hasta derrotarme mientras dejamos de verla de repente… Un vacío infinito, una ausencia abismal, un agujero negro que nacía en mi interior y se extendía poco a poco a todo mi ser, haciéndome cada vez más pequeña, más insignificante, menos necesaria. El fin ante mis ojos. No sé si los demás lo sintieron así, no hablamos de ello, nos enmudeció a todos. Esa noche, mientras nos acomodábamos en nuestros cubículos de viaje, en silencio, había más lágrimas en los rostros de mis compañeros que expresiones de esperanza. No podíamos mirar a nadie, como si temiéramos que al encontrarnos con otros ojos nos revelásemos como los culpables que éramos por lo que habíamos hecho. Como si la Tierra se hubiese llevado con ella nuestras almas, lo único humano capaz del perdon. Nunca comprendí lo que era la soledad como lo hice en ese instante.

Una vez que nuestras acciones hicieron desaparecer la Tierra, ¿acaso teníamos derecho a un lugar en el universo? Habíamos sido tan parte de ella como los ríos, los árboles, las montañas, los bosques… y una vez que nada de todo eso quedaba ya, extinguido por nuestra culpa, ¿por qué nosotros íbamos a tener el privilegio de sobrevivir?

Me eché a llorar. Después de un tiempo indefinido que nunca lograré llegar a saber cuánto fue en cálculos terrestres, soy la única que salgo con vida de esos cubículos. Ha sido la última promesa incumplida de mi vida. Cuando todos estaban destinados a morir, la propia muerte me engaña y me mantiene con vida. Vacía de vida.

¿Acaso existo? ¿Acaso no hemos sido siempre vacío…?

AlmaLeonor_LP

DÍA DEL BESO

DÍA DEL BESO

Imagen: Javier de Juan

“…y ya no hubo freno a la excitación que les dominaba. La besó, la besó con fruición, abrazándola con tanta fuerza que por un momento pensó que podría romperla en pedazos y aflojó la presión. Ella se acercó más a él y respondía a cada uno de sus besos con toda la sensualidad y erotismo que la acompañaban siempre. Era tan pequeña, tan frágil, tan etérea, que él sentía que si dejaba de besarla podría escurrírsele entre los dedos como si fuese agua de mar. Dio rienda suelta a todo el torrente de pasión que llevaba ocultándose a sí mismo desde el día que la conoció…”
AlmaLeonor_LP
(Extracto de mi próximo libro, aún en fase de escritura)

13 DE ABRIL DE 2022
¡¡FELIZ DÍA DEL BESO!!

LA PRIMAVERA ENTENDERÍA…

LA PRIMAVERA ENTENDERÍA…

Imágen: Michael McHugh

¡Oh sí!, la primavera entendería –
no habría en ella un solo sitio
que no tuviera una sonoridad de anunciación:
primero ese gorjeo inicial, inquisitivo y lee,
que desde lejos envuelve en el silencio
al limpio día afirmativo;
luego las escalas ascendentes,
peldaños de la llamada
al soñador templo del futuro;
y después los trinos, fuente que
-en el juego promisorio-
anticipa en su ascenso, torrencial e impetuoso,
la caída… Y ante sí,
el estío.

Rainer María Rilke, «Elegías de Duino» (Elegía VII)

¡¡Feliz inicio de la Primavera!!
20 de marzo a las 16:33 hora española peninsular, según el Observatorio Astronómico Nacional.

¡Que toda primavera traiga consigo la sonoridad de una anunciación!
AlmaLeonor_LP

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