GINOIDES: ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE

GINOIDES: ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE

En la anterior entrega, ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO, comenzamos hablando de Robby, el protagonista de Planeta Prohibido (1956, Fred M. Wilcox), quizá, el más emblemático de los robots cinematográficos. Pero hay que decir que el más famoso, recordado y popular es, sin duda alguna, María, el robot femenino de Metrópolis (1927, Fritz Lang), un robot que sorprendió por su sexo en un momento en el que en el cine fantástico no existían las mujeres más que como compañeras del héroe, algo que ha seguido sucediendo de forma habitual, al menos durante mucho tiempo.

La protagonista de la película, María (tanto en su aspecto humano como robótico), estuvo interpretada por la actriz Brigitte Helm, quien tuvo que enfundarse un traje metálico complicadísimo y muy molesto con el que sufrió lo indecible: el traje se calentaba en exceso con los focos del rodaje y se tuvo que hidratar a la pobre Brigitte con un sistema de refrigeración inventado al efecto, que contaba con un depósito de agua que servía a la actriz para beber con una pajita. Con el tiempo, la estética de la película, y en especial la de María y su traje robótico, se hizo tan popular que hoy está considerada como excepcional, atemporal y goza de la consideración de icono de modernidad

Tanto esfuerzo mereció la pena, pues se consiguió una película redonda, fue todo un acontecimiento en su época, uno de los más grandes filmes del expresionismo alemán y el primer filme considerado Memoria del Mundo por la UNESCO. Encumbró a su director, Fritz Lang, a lo más alto del séptimo arte, aunque provocó más de una discusión entre él y Thea von Harbou, su esposa entonces y autora del guion (junto a Lang) y de la novela de 1926 en la que se basaba. Ambos cónyuges discutían a menudo, tanto por sus distintas opiniones artísticas como por sus diferentes inclinaciones políticas, pues Thea simpatizaba con el nacionalsocialismo alemán y quería reflejar algunas de sus ideas en el filme, a lo que Lang, que odiaba todo lo que sonase a nazi, se oponía tajantemente, terminando por provocar la separación de la pareja.

El póster de la imagen de cabecera, creado en 1927 por el artista gráfico alemán Heinz Schulz-Neudamm, fue vendido en el año 2005 a un precio de 690.000 dólares, una cifra récord que no había alcanzado ningún cartel de película hasta el momento. En el año 2012 se anunció que se subastaría con un precio de salida de 850.000 dólares y se vendió finalmente por la cifra, récord de nuevo, de 1,2 millones de dólares (alrededor de 920.00 euros) ¿Quién lo ha comprado? Pues según The Hollywood Reporter, un coleccionista de la costa este de Estados Unidos de nombre Ralph de Luca. ¡Afortunado él!

La acción de Metrópolis se desarrolla en el año 2026, un futuro lejano en la fecha en la que fue rodada (recordemos que fue en 1927, casi cien años de diferencia) pero que hoy nos puede resultar inquietantemente cercana.

Con María comenzamos este recorrido por los ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE, también llamados en la ciencia reciente GINOIDES, una denominación adoptada más recientemente para diferenciar nominalmente a los androides femeninos de los masculinos, aunque hay que decir que la palabra “androide” se populariza a partir de una creación femenina, Hadaly, la protagonista de la novela La Eva Futura (1886) del francés Auguste Villiers de l’Isle-Adam. Y, en todo caso, creo que la palabra correcta debería ser “ginecoide”, el antónimo de androide, que ya tiene su explicación etimológica en el diccionario español: semejante a una mujer.

En fin… empezamos… Y ya que hemos mencionado La Eva futura, la novela de Villiers, vamos a hacerlo con otra EVA (Extraterrestrial Vegetation Evaluator, Evaluador de Vegetación Alienígena), la protagonista femenina de la película WALL-E (2008, Andrew Stanton). EVA no es un robot humanoide, tiene la complexión de un huevo, pero es femenina, de ojos azules (de LED) y, además, brillante, pulida y nuevecita, el contrapunto perfecto del protagonista, WALL-E, un robot bastante ajado y antiguo. La voz de EVA en el filme es de Elissa Knight (en España fue doblada por Mar Bordallo) y Sigourney Weaver presta su voz a la Computadora del Axioma (en España por Beatriz Berciano), también una computadora femenina en el filme.

También se llama así la primera película de robots producida en España, Eva (2011, Kike Maíllo), donde se trata de dar respuesta ética a la idoneidad de hacerle ver a un robot que es un robot… El ingeniero de la película, que se desarrolla en el año 2041 (no está tan lejos, ¿verdad?), trata de conseguir un robot capaz de superar cualquier prueba para detectar si es, o no, un robot. Aparecen distintos ejemplo, desde un gato hasta una arquetípica ginoide (robótica de servicio, dice), que es recepcionista en un edificio público. Muy típico y ¿machista? ¿Se puede aplicar el término machismo cuando hablamos de ginoides? Hay dejo la pregunta…

LAS MUJERES PERFECTAS

Me doy cuenta de que hasta ahora el guion robótico de este artículo puede leerse casi en clave bíblica: he hablado de María y de Eva. Ambas han estado consideradas a lo largo de la historia como la encarnación de la mujer perfecta, y el cine también ha creado sus mujeres perfectas… artificiales.

La mujer perfecta (1949, Bernard Knowles) es una comedia británica en la que un científico crea un robot femenino al que considera la mujer perfecta. Estaba interpretada por Patricia Roc, una mujer que, curiosamente, estaba considerada “la belleza británica arquetípica”, o sea, perfecta. Su vida pública, sin embargo, hubiese escandalizado a todo el puritanismo británico de posguerra, pero ella no permitió que trascendiera más allá de su imagen cinematográfica.

Se sabe, no obstante, que mantuvo varios romances a lo largo de su vida, tanto con hombres (incluyendo a Ronald Reagan, actor y posterior presidente de los EE. UU.) como con mujeres, algo que ella declaraba abiertamente ya entonces. Una mujer explosiva a la que la censura estadounidense, esta vez sí de verdad, exigió nuevas tomas retocando su escote en la película The Wicked Lady (1945). De este filme existe una versión de 1983, dirigida por Michael Winner y protagonizada por Faye Dunaway, en la que Glynis Barber interpreta a Caroline, el papel de Patricia Roc en la versión inglesa.

Pero si de mujeres (robóticas) perfectas se trata, no hay mejor ejemplo que Stepford wives (1975, Bryan Forbes), una película de terror basada en la novela de 1972 del mismo nombre de Ira Levin. La protagonista (Katharine Ross) es una mujer que se ha trasladado junto a su esposo a la ciudad de Stepford y descubre que las esposas de sus vecinos son todas ellas robots complacientes. Existe un remake, The Stepford Wives (2004, Frank Oz), con Nicole Kidman como protagonista, donde el terror se sustituyó por la comedia.

Este tipo de ginoides, mujeres perfectas como esposas sumisas, complacientes y hacendosas trabajadoras del hogar, puede recordarnos a lo que cuenta la mitología griega del dios Hefesto, el herrero lisiado y cojo, pero esposo de la bella Afrodita, que fabricó dos mujeres metálicas, de oro (las Kourai Khryseai o “doncellas doradas”), con movimiento propio, que le servían de “ayudantes”, aunque por las características del dios, más bien habría que decir esclavas, como las esposas de Stepford.

Pero una curiosa interpretación de estas “doncellas doradas” podemos encontrarla en las famosas fembots de Austin Powers: International Man of Mystery (1997, Jay Roach), las rubias (doradas) y seductoras ginoides femeninas que disparaban con sus pechos (¿quién no recuerda a Afrodita X, la compañera de Mazinger Z y su “pechos fuera”?). De hecho, la palabra fembot también es un término que se utiliza, incluso antes que el de ginoide, para hablar de un robot antropomorfo de aspecto femenino. Las fembots de Austin Powers fueron: Cheryl Bartel, Cindy Margolis, Donna W. Scott, Barbara Moore y Cynthia Lamontagne.

Los robots de la película Los sustitutos (2009, Jonathan Mostow), la adaptación de un comic que está ambientada en un futurista 2017 (cada vez se veía más cerca el futuro, ¿no?), van más allá de la perfección… Son capaces de absorber las funciones vitales de sus sustituidos, convirtiéndose en perfeccionistas imágenes de sí mismos capaces de satisfacer todas sus necesidades y caprichos. La protagonista, una Rosamund Pike inconmensurable, se abandona en estos sustitutos cibernéticos para huir de una gran pena. ¿La perfección es la ausencia de dolor?

GINOIDES Y SEXUALIDAD

La mayoría de las veces, la búsqueda de una mujer perfecta se refiere a una perfección sexual y el cine de robots se ha encargado de “fabricar” perfectas ginoides sexuales. También la televisión, de hecho fue pionera en este tipo de interpretación robótico-femenina. Por ejemplo, en los años sesenta, una serie de TV, My Living Doll (1964-65, Ezra Stone), dio a conocer a la perfecta y muy sexi mujer robótica humanoide, una mujer llamada Rhoda Miller (en realidad: proyecto AAF709), interpretada por la siempre magnífica Julie Newmar. “Mi muñeca viviente no es un robot“, dice el protagonista. Tampoco es una muñeca, digo yo…

El cine recogió el testigo con una mujer robot con apariencia totalmente humana y muy sexi, cuyo nombre da título a la película Galaxina (1980, William Sachs). En esta película, además de sexi y voluptuosa, la androide Galaxina es muy inteligente y logra reprogramarse a sí misma para ser más humana. Estuvo protagonizada la Playmate del año 1980 Dorothy Stratten, quien, tristemente, fue asesinada por su marido poco después del estreno.

Una curiosa película de ciencia ficción ambientada en un mundo postapocaliptico situado en el año 2017 (otra vez… ¡qué cosas!), Cherry 2000 (1987, Steve De Jarnatt), presenta una sociedad donde el sexo se concibe como una obligación rutinaria (¡¡qué cosas!!), pero los humanos, siempre avispados para estas lides, fabrican unos robots femeninos, dispuestos a, digamos, saltarse esa versión rutinaria del sexo. Como todos los filmes acaban siendo un “chico encuentra chica”, el protagonista se siente muy unido a su bella ginoide sexual (interpretada por Pamela Gidley) y cuando sufre un cortocircuito cree enloquecer porque no hay forma de arreglarla y tiene que ir a una zona peligrosa para encontrar los repuestos necesarios…

Y entonces contrata los servicios de una mujer de carne y hueso (¿ven como siempre somos más necesarias y eficaces?), la cazarrecompensas Edith “E” Jhonson, interpretada por Melanie Griffith, en una curiosa y poco conocida interpretación de la actriz.

Y la imponente Kelly LeBrock da vida a Lisa una ginoide perfecta y, desde luego, muy sexi, creada por dos adolescentes muy espabilados en la película La mujer explosiva (1985, John Hughes). Lo que pasa es que, como siempre, ellos confían en que su “creación” les obedezca en todo… ¡pobretes! no se daban cuenta que creaban una mujer.

Finalmente, la televisión ha vuelto a recuperar a las ginoides-mujeres perfectas (en realidad a hombres y mujeres) en la serie Humans (2015, Sam Vincent), una adaptación de la galardonada serie sueca Real Humans, que explora el impacto social y emocional que causa el difuso espacio que dibuja la delgada línea fronteriza entre humanos y robots con su misma apariencia (androides y ginoides). Gemma Chan es Anita/Mia, la synth (otro nombre para la colección) bella, protectora y maternal adquirida por Joe para que le ayude en las tareas domésticas… y para algo más.

GINOIDES HUMANOIDES

En realidad aún se discute la idoneidad de si los robots utilitarios deben tener apariencia humana o no. Es una cuestión ética que también ha llegado al cine, donde varias películas y series de televisión muestran una gran variedad de robots, ginoides o “sintéticos”, también femeninos, con apariencia totalmente humana, tanto, que es difícil diferenciar uno de otro.

Por ejemplo, y para continuar con las series de TV, tenemos que mencionar en primer lugar a Lindsay Wagner, la fantástica protagonista de La mujer biónica (1976), aunque más que una ginoide al estilo de las que llevamos mencionadas, es una especie de anticipo de Robocop, pese a que siempre se la ve con forma humanoide-femenina. Jaimie Sommers, que así se llamaba la protagonista de la serie, era una tenista profesional que tras un accidente en paracaídas queda discapacitada y fue convertida en un organismo cibernético con varias mejoras (oído ultrasensible, un brazo artificial de enorme fuerza y ambas piernas biónicas) que le permitían ser una supermujer de increíbles capacidades. No se quedaron ahí las aplicaciones científicas de la serie, porque en la tercera temporada, se revive a la protagonista (había fallecido al final de la segunda) o, mejor dicho, se explica que a Jaimie se la había sometido a un proceso criogénico en hibernación y seguía viva.

Otra serie de TV con robots femeninos y con aspecto totalmente humano, aunque en este caso productos sintéticos perfectos (también hay hombres, pero aquí y ahora hablamos de mujeres), es el mundo de Westworld (2016, Jonathan Nolan y Lisa Joy). Como saben, esta serie se inspiró en la película Almas de Metal (Westworld, 1973), de Michael Crichton, en la que el androide protagonista, un magnífico Yul Brynner, acaba “perdiendo la cabeza” y actuando por su cuenta. A esta película le siguió una segunda parte, Mundo futuro (Futureworld, 1976) de Richard T. Heffron, y una serie de televisión de corta duración titulada Beyond Westworld (1980).

En la moderna Westworld, dos de las principales protagonistas son mujeres: Dolores Abernathy (Wyatt), interpretada por Evan Rachel Wood; y Maeve Millay (Madam), a la que da vida una magnífica Thandie Newton. Ellas son unas ginoides muy sofisticadas que también acaban alcanzando conciencia.

Para sofisticación cibernética las de las mujeres que aparecen en las secuelas de Terminator, concretamente la T-X (interpretada por Kristanna Loken) de Terminator 3: Rise of the Machines (2003, Jonathan Mostow), más inteligente, fuerte y rápida de lo que ha sido cualquier exterminador hasta el momento.

En la última entrega (y parece que la definitiva), Terminator: Dark Fate (2019, Tim Miller), llega a un incierto pasado el Terminator Rev-9 (Gabriel Luna), muy avanzado, por lo que una soldado modificada en un ciborg (Mackenzie Davis), es enviada a su vez para ayudar a Sarah, porque John Connor ha muerto… Un momento… ¿no se supone que este es el intríngulis de toda la serie, que Connor siga vivo? Bueno, pues como nadie dio respuesta a esta cuestión, la película fue un fracaso en taquilla.

Pero sin duda, las ginoides, o mujeres robots con apariencia totalmente femenina, más famosas del cine son las replicantes (un nuevo palabro) de Blade Runner (1982, Ridley Scott). Ellas fueron Sean Young como Rachael y Daryl Hannah, como Pris. La película es toda una orquestación alrededor de esta pregunta: ¿qué es lo que nos hace humanos? Y queda inconclusa, o no, según cada uno lo vea. Para unos, los replicantes son más “humanos” que los propios habitantes no artificiales en un mundo futuro totalmente deshumanizado. Pero la cuestión se puede alargar hasta el infinito ¿serían capaces unos hombres deshumanizados de crear replicantes más humanos que ellos mismos?

En todo caso, entre los fans del filme corre desde su estreno la duda de si su protagonista, Deckard (Harrison Ford), era o no un replicante. Para complicar aún más la cuestión, Denis Villeneuve, el encargado de realizar la continuación, Blade Runner 2049 (2017), en la que también intervienen Ford (como Deckard) y Sean Young (como Raechel), no resuelve la cuestión y, además, hace que su protagonista, K (Ryan Gosling), sea un replicante (y hasta él lo duda) que actúa como Blade Runner atrapando replicantes obsoletos. En esta película también tiene un papel Mackenzie Davis, la ciborg de Terminator-4 que acabo de mencionar. Y no se si se han fijado, pero esta película se filmó en el 2017, el futuro de algunas de las películas que he mencionado…

Quiero terminar con una serie de películas y episodios televisivos emblemática, el mundo Star Trek. En una de las películas aparece una mujer que es, digamos, abducida por un ente cibernético y se convierte en su avatar corpóreo, por decirlo de alguna manera. Ella es Ilia, de Star Trek: La película (1979, Robert Wise), teniente de la Flota Estelar asignada a la Enterprise. Fue asesinada por una de las sondas de V’ger y, más tarde, su apariencia fue dada a otra sonda V’ger puesta a bordo del Enterprise para aprender sobre la “infestación” humana (¡vaya descripción, pardiez!) y destruirlos. Al final, se consigue detener el ataque a la Tierra y ella se termina fusionando con la V’ger, por lo que se convierte en un ente cibernético. La teniente Illia estuvo interpretada por Persis Khambatta, una actriz india que se afeitó la cabeza para el papel y alcanzó gran fama en Hollywood, aunque fue efímera. Murió muy joven, con 49 años, de un ataque al corazón.

La serie de TV StarTrek: Voyager (1995 y 2001), además de contar con una capitana femenina por primera vez en toda su historia, tiene también una semi-ginoide femenina, Seven of Nine, interpretada por la actriz Jeri Ryan. Es una humana que, dice la información de la serie, ha sido asimilada por un colectivo de ciborgs y aunque la tripulación la rescata, algo de ello queda en su fuerza y poderes sensoriales.

ROBOTS FEMENINOS

Habíamos conocido a Scarlett Johansson como producto sintético con apariencia totalmente humana (femenina) en la película La Isla (2005, Michael Bay), no era un robot ni nada parecido, pero artificial sí que era. Y como para dar réplica a esta indefinida situación, la misma Scarlett dio vida a Lucy (2014, Luc Besson) una mujer que merced al efecto de una droga sintética que introducen unos mafiosos en su cuerpo, es capaz de responder a la pregunta ¿qué es capaz de hacer el ser humano cuando usa el 100% de su capacidad cerebral? Ella se convierte en energía pura, un ser cibernético completamente etéreo, una presencia en la red.

Pero estas no son las únicas incursiones de Scarlett Johansson en el mundo de la ciencia ficción, también ha dado vida a un robot ginoide en Ghost in the Shell (2017, Rupert Sanders), donde interpreta a la mayor Mira Killian (la doble de acrobacias de Scarlett Johansson fue Rhianna Buchanan) un híbrido de ciborg y humana único en su especie, que dirige un grupo operativo de élite de operaciones especiales llamado Sección 9, en un Japón futurista. Fue un filme rodado con CGI y Weta Workshop se encargó de los efectos visuales en postproducción. Ghost in the Shell es la versión norteamericana de una película anime japonesa del mismo título dirigida por Mamoru Oshii en 1995, de la que DreamWorks y Steven Spielberg adquirieron los derechos para producir una adaptación cinematográfica del manga original.

En la misma línea encontramos a Ava (¡huy!, casi otra Eva), de Ex Machina (2015, Alex Garland) una ginoide (una androide, o fembot, o un robot antropomorfo femenino) con inteligencia artificial. Los efectos especiales estuvieron a cargo de la empresa Double Negative y fue rodada en imagen real, sin efectos visuales, croma o marcadores de seguimiento durante el rodaje. Está protagonizada por Alicia Vikander (María Blanco pone la voz a Ava en el doblaje en español), quien vestía un traje de neopreno gris, que es el que se ve en las partes que no se sustituyen por partes robóticas, todas incluidas en posproducción. La película ganó el Óscar a los mejores efectos visuales.

Otra película en el mismo estilo es Alita: Battle Angel (2019, Robert Rodríguez), igualmente basada en un manga, GUNNM, de Yukito Kishiro. Alita, la heroína ciborg, está interpretada por Rosa Salazar a través de la técnica de captura de movimiento y Simulcam. Estuvo muy bien acompañada por un reparto de lujo: Christoph Waltz, Keean Johnson, Jennifer Connelly, Mahershala Ali, Ed Skrein, Jai Courtney, Edward Norton, Michelle Rodriguez (como Gelda, una guerrera ciborg), Jackie Earle Haley (interpretando a Grewishka, un enorme ciborg) y Eiza González (como Nyssiana una asesina ciborg). Los efectos visuales estuvieron a cargo de Weta Digital (encargada de Alita), DNEG y Framestore.

Para terminar este bloque sobre ginoides con aspecto de robot, quiero recordar una maravilla, la Galatea (interpretada por Kiersten Warren) de El hombre bicentenario (1999, Chris Columbus), la robot femenina que da el contrapunto a ANDREW (el robot NDR-114) interpretado magistralmente por el recordado Robin Williams. Ambos fueron diseñados por EdgeFX de Steve Johnson. Al final de la película, Galatea y Andrew han adoptado una forma humana, digamos que cobran vida humana, como en el cuento de Pinocho (era un niño de madera), o como la estatua femenina (era de piedra) creada tan perfectamente por Pigmalion, que se enamora de ella y los dioses le conceden el don de la vida humana.

Quiero acabar ya con esta lista de ginoides, porque podría ser demasiado extensa, pero me gustaría dejar constancia de alguna presencia más, por ejemplo, la de Robotina, la asistente doméstica de la serie animada de TV, Los Supersónicos (The Jetsons, 1962-1963), y que visto lo visto, ha sido más ejemplo para el cine futuro del que nos imaginábamos. Junto a la ya mencionada Afrodita X, también de una serie animada, son los dos tipos de robots femeninos (o ginoides) explotados en el cine: el de la doméstica sumisa y esclavizada; y el de la guerrera voluptuosa y sexual.

Pero hay un modelo que no ha sido repetido, o al menos yo no lo conozco (más allá del niño de A.I. Artificial Intelligence, de Steven Spielberg), me refiero al de la serie Small Wonder (1985-1989), protagonizada por el robot V.I.C.I. (Voice Input Child Identicant) un androide con forma de niña de 10 años (interpretado por la actriz infantil Tiffany Brissette) creado como un proyecto personal y en absoluto secreto por un científico que trabaja para una empresa cibernética. ¿Se imaginan una serie de niños robot al estilo de Los chicos del maíz? Espero que a nadie se le ocurra…

VOCES ROBÓTICAS DE MUJER

También las voces pueden ser femeninas y en el mundo de la ciencia ficción, no lo iba a ser menos. La famosa película 2001: Una Odisea en el Espacio (1968, Stanley Kubrick), utilizaba una inteligencia artificial que ha sido un ejemplo a seguir en posteriores películas de ciencia ficción, me refiero a Hal9000. Curiosamente, este ente iba a contar con una voz femenina, la de Stefanie Powers, pero en el ultimo momento (la película estaba ya en montaje y postproducción), el director Stanley Kubrick decidió que la voz de Hal9000 debía ser la de Douglas Rain, un actor canadiense al que descubrió viendo un documental de la NASA (Universe, 1960). Así que aquella computadora no llevó finalmente una voz femenina por poco.

Sí que lo hizo la famosa computadora central de la nave Nostromo, la Madre, de Alien, el octavo pasajero (1968, Ridley Scott), tan poco protectora para con sus “hijos” a bordo de la nave, y a la que pone voz Helen Horton (en español se la prestó Gloria González).

También V.I.K.I. (con la voz de Fiona Hogan y en español de Lola Oria), el gigantesco cerebro positrónico (otro palabro más) de la película Yo, Robot (2004,  Alex Proyas)V.I.K.I es el ordenador central que dirige la compañía y domina a los robots asistentes de todo Chicago, quizá el ente femenino cibernético más poderoso de todos cuantos hemos hablado aquí.

Pero si hemos de mencionar una voz robótica femenina y que ha revolucionado el mundo del cine, esa es la de Samantha, el sistema operativo de la película Her (2013, Spike Jonze), creado con una voz tan dulce y seductora que su protagonista, un magnífico Joaquin Phoenix, se enamora perdidamente de “ella”. A Samantha le pone voz Scarlett Johansson (Inés Blazquez en el doblaje español), así que algo de razón tenía el pobre Joaquin. Recibió el Oscar al mejor guion original y no nos extraña nada, con frases como estas:

-“Estoy enamorado de ti”
-“Yo también de ti, y de los otros 6.237 señores que también me han comprado.”

Demoledor. Y curioso que no mencione a las señoras que la hubiesen comprado… ¿no se enamoró ninguna de “ella”? Es posible que no…

Hasta aquí el artículo dedicado a los robots femeninos (fembots, synt, sustitutos, ciborgs…) del cine, los llamados, GINOIDES, mujeres perfectas, juguetes sexuales, asistentes (o esclavas) laborales, guerreras, poderosos entes, seductoras voces, y también… ¿Inquietantes presencias reales hoy? Tanto China (primer vídeo) como Japón (segundo vídeo) se han empeñado en que no durmamos bien esta noche…

AlmaLeonor_LP

HEATH LEDGER

HEATH LEDGER

Heath Ledger (Heathcliff Andrew Ledger era su nombre completo) murió el día 22 de enero de 2008. El día 27 de ese mismo mes y año, le dediqué en HELICON estas palabras que hoy vuelvo a reproducir. Una enorme pérdida…

El actor australiano (de Perth) se encontraba en Manhattan (Nueva York) cuando fue encontrado muerto por su ama de llaves. Las primeras impresiones parecían apuntar a una sobredosis de pastillas, pero su padre asegura que fue una muerte accidental. No importa, en realidad. El caso es que nos ha dejado para siempre y ya no podremos volver a amar sus actuaciones impagables. Heath Ledger ha muerto.

Había empezado su carrera de actor en 1.999, con la película “Las 10 cosas que odio de ti”, participando después en películas como “El Patriota” o “El secreto de los Hermanos Grimm”. En el 2001 logró su lanzamiento mundial con la película “Destino de Caballero”, a la que seguirá la afamada “Brokeback Mountain”, con la que obtuvo el espaldarazo definitivo a su carrera, varios premios (como el Globo de Oro) y una nominación como mejor actor en los Oscar de Hollywood del 2005.

Recuerdo haber visto varias veces “Las 10 cosas que odio de ti” en televisión. Recuerdo su interpretación, aún inmadura, pero recuerdo sobre todo un especial magnetismo en su mirada, algo que te hacía contemplarle siempre que aparecía en pantalla, y que te hacía sonreír cuando él sonreía (algo que sucedía en pocas ocasiones). He encontrado una adaptación de esas “10 cosas” que odiaba Kat Stratford en aquella película:

“Odio como me hablas, y tu corte de cabello.
Odio tú forma de conducir. Y lo que llegue a sentir.
Odio tus espantosas botas, y que me conozcas bien.
Te odio hasta vomitar; Que bien va a rimar.
Odio que sepas pensar, y que me hagas reír.

Odio que me hagas sufrir.
Odio tanto estar sola, que no hayas llamado aún,
Pero más odio que no te pueda odiar
aunque estés tan loco, ni siquiera un poco, lo he de intentar”

No, no se podía odiar a Heath Ledger, no había forma de resistirse a su profunda mirada.

De “Brokeback Mountain” recuerdo sobre todo las escenas finales cuando Ennis del Mar, era ya muy mayor. Casi se podía respirar la misma melancolía que él respiraba. Me gustó mucho su actuación en esa película y confirmó lo que yo había pensado de él la primera vez que lo vi actuar (en “Destino de Caballero”) que se convertiría en un actor de culto, en un gran actor. He encontrado la nota de un crítico norteamericano (Peter Travels) con respecto a su actuación en esta película:

La magnífica actuación de Ledger es un milagro cinematográfico. Parece arrancarlo de sus entrañas. Ledger no sólo sabe cómo Ennis se mueve, habla y escucha, sabe cómo respira. Verle aspirar el aroma de la camisa colgada en el armario de Jack es medir el dolor del amor perdido.”

Pero ya no podremos verle más respirar sobre una camisa por su amor perdido. No podremos verle más que en el recuerdo de sus películas. Acababa de terminar “The Dark Knight“, de la secuela de Batman, donde encarnaba al malvado Joker, una de sus mejores actuaciones y quizá el mejor Joker hasta el momento; y estaba rodando “The Imaginarium of Doctor Parnassus”, donde parece será sustituido por Johnny Depp en las escenas que aún faltaban por rodar.

Destino de Caballero” fue la primera película de Heath Ledger que yo vi. Y fue en una sesión de DVD alquilado y palomitas en casa de unos amigos en Canarias. Nos lo pasamos pipa, literalmente. Ninguno de los que allí estábamos teníamos ni idea de qué iba la película, pero tuve la mala fortuna de romperme el tobillo en aquellas vacaciones y, en lugar de seguir con las visitas turísticas, tuvimos que pasar esa tarde en casa viéndola. Fue una magnífica tarde.

Destino de Caballero”, es una película australiana, aunque pudiera pensarse que es norteamericana, y fue rodada íntegramente en Praga, en el 2001, en los estudios Barrabdow. Los extras eran personas sin hogar de la capital checa. “A Knight’s Tale”, su titulo original, fue escrita y dirigida por Brian Helgeland (“L.A.Confidential“). Ambientada en la Europa Medieval del siglo XIV, cuenta la historia de William Thatcher, un muchacho al que su padre envía como paje a un afamado caballero, con el encargo de “buscar su estrella y cambiar su destino”. Ese fue todo el legado que su padre pudo ofrecerle, pero fue suficiente para el joven William, quien ocupo el lugar de su amo al morir éste y se convirtió, por obra y gracia de la providencia y con ayuda de un grupo de amigos con los que se va juntando, en el caballero Sir Ulrich von Lichtenstein. Con esta nueva identidad entra en el torneo de Justas que se celebra en Europa y gracias al entrenamiento y sobre todo a su valor y buen corazón, va situándose como favorito para ganar la final del campeonato.

Con este engaño a sus espaldas va a conocer al amor de su vida, a la joven noble Jocelyn (una bellísima Shannyn Sossamon), y se va a enfrentar al caballero Adhemar de Anjou, tanto en el campo de justas como por el corazón de Jocelyn. El final, claro está, es que consigue vencer al malo, llevarse a la chica, y obtener un real certificado de nobleza. Pudo al fin encontrar su estrella y cambiar su destino.

Pero esta trama, que puede resultar simple y sencilla, no es el principal atractivo de la película. Su originalidad reside en la combinación de acción, humor y amor, a través de los impensables sonidos de algunas de las mejores canciones rockeras clásicas, como “We Will Rock You” de Queen o “Golden Years” de David Bowie.

No importa si el film no resulta fiel a la época, o si incurre en fallos con los personajes (por otra parte algunos pueden ser reales), lo que importa es que consigue transmitir el ambiente medieval de torneos, justas, caballeros, lealtad, honor, homenaje, fidelidad, origen y amor filial. Porque al final William llega a Londres (muy buena la recreación del Londres medieval, por cierto), de donde salió siendo niño, para encontrarse con que su padre (tejador) está ciego y anciano, solo y olvidado. Sir Ulrich von Lichtenstein le lleva un recado de su hijo: William ha seguido su estrella y ha encontrado su camino… hacia él. Y ambos se funden en un conmovedor abrazo. Y al final también es el amor de Jocelyn el que triunfa, y el valor de William el que resulta premiado. Un final digno de las mejores películas.

Pero ahora mismo es para mi, una película triste. Es una película que me resulta profética, porque Heath Ledger ha encontrado por fin su estrella, aunque no fuese la de la Avenida de las Estrellas de Hollywood, ni la más recomendable. Sin embargo él la ha escogido para seguirla y ha marcado con ella su camino…. diciéndonos adiós. Triste Destino de Caballero.

¡¡Hasta siempre Heath Ledger, descansa en paz!!

AlmaLeonor_LP

DISCURSO DE SAM A FRODO

DISCURSO DE SAM A FRODO

Sam (Sean Astin) y Frodo (Elijah Wood) en la última película de la trilogía.

«No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.»

El Señor de los Anillos: El retorno del Rey (2003), de Peter Jackson

En el peor momento de la llamada “tercera ola” de contagios de COVID, cuando todo cuidado y precaución parecen estar de más frente a la desidia, ignorancia y egoísmo de otros que no atienden las más mínimas medidas de precaución contra el contagio masivo, e incluso cuando la desesperación por los escasos resultados de las medidas tomadas nos invade haciendo que queramos tirar la toalla porque «¿cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido?», es cuando mas claro debemos tener que hay que seguir luchando denodadamente contra esta terrible pandemia, porque «incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día». Es descorazonador, pero los verdaderos protagonistas de esta historia de nuestros días… «se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.» Y ese algo es muy importante. Nos jugamos nuestro futuro. Hay que seguir adelante siempre. Venga lo que venga y como venga. ¡Ánimo!
AlmaLeonor_LP

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

Robby, el robot de Forbidden Planet

En mis páginas de Facebook he estado compartiendo álbumes de fotos con un tema distinto cada mes, en mi página personal, AlmaLeonor_LP, un álbum de arte pictórico y en la página de cine, CinemaCinema (que solo llevo yo, así que es casi personal también), un álbum dedicado al séptimo arte. Pues bien, desde que Facebook ha cambiado de formato he tenido varios problemas para mantener esos álbumes de imágenes, así que he decidido que este mes se salvarán como sea y será el último que lo haga.

Pero el caso es que el último álbum de cine, el de este mes de diciembre, dedicado a los ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE, es especial, me ha gustado mucho hacerle y he encontrado verdaderas maravillas, algunas de las cuales casi ni recordaba o no conocía. Así que he decidido contarlo aquí. De momento hoy voy a hablar solamente de robots y ciborgs del cine clásico (ya hemos visto a Gort, el robot gigante de Ultimátum a la tierra), pero iré hablando del resto en los próximos días. Empezamos…

El primero tiene que ser Robby, el robot de Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956) de Fred M. Wilcox, basada en la novela del mismo título de Cyril Hume. Planeta Prohibido se inspiró en la obra “La tempestad” de William Shakespeare y el robot era la representación de Ariel, un espíritu del aire. En realidad era un traje mecánico de 2,18 metros de altura diseñado por Robert Kinoshita, que llevaba puesto Frankie Darro, mientras que la voz la puso el actor Marvin Miller. Actualmente el traje original (hay muchas reproducciones) es propiedad del mayor coleccionista de Planeta Prohibido, el director de cine William Malone.

Frankie Darro dentro de Robby (izquierda) y Bob May con el robot B-9 (derecha)

Robby figura en el Robot Hall of Fame (creado en el 2003 por la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania) desde el año 2004. El robot B-9 de la serie de TV Perdidos en el espacio (Lost in Space, 1965-1968), de Irwin Allen (de la que se hizo una película con el mismo título en 1998, dirigida por Stephen Hopkins), también fue un diseño de Kinoshita. En Perdidos en el espacio el actor Bob May usaba el traje y la voz la ponía Dick Tufeld.

Tobor el grande (izquierda) y el Metalogen Man (derecha).

Otro robot de Robert Kinoshita fue Tobor, de la película Tobor The Great (1954) de Lee Sholem. Los utillajes originales de Tobor y su control remoto aún existen, tras llevar 50 años almacenados con seguridad en una colección privada. The Monster and the Ape (1945) de Howard Bretherton, fue una apuesta de ciencia ficción de Columbia Pictures en 15 capítulos. El monstruo del título es el Metalogen Man, un robot creado por el profesor Franklin Arnold y después de mostrar su invento, el robot es robado por el profesor Ernst con la ayuda de su simio entrenado, Thor.

Los Annihalaton (arriba) y The Phantom Empire (abajo)

En la serie de TV Flash Gordon (1936), de Frederick Stephani, el protagonista Buster Crabbe, se tuvo que enfrentar a los Annihlaton, unos hombres mecánicos. The Phantom Empire (1935), de Otto Brower y B. Reeves Eason, fue una serie de 12 películas con un curioso argumento centrado en el oeste americano y una sociedad perdida en el subsuelo donde existen robots, pistolas de rayos, televisión avanzada…

Robots primitivos del cine.

El robot de las películas Mysterious Doctor Satan (1940) dirigidas por William Witney y John English (estudios Republic) estaba interpretado por Tom Steele. En las películas Undersea Kingdom (1936), de B. Reeves Eason y Joseph Kane (una serie de películas en respuesta a Flash Gordon) aparecía un robot con un diseño más primitivo, y en las de The Phantom Creeps (1939) de Ford Beebe y Saul A. Goodkind, protagonizadas por Bela Lugosi, el robot era más extraño y estaba interpretado por Ed Wolff.

Otra imagen del robot de Undersea Kingdom
El robot de Target Earth

Target Earth (1954), de Sherman A. Rose, fue una película de ciencia ficción en blanco y negro que comienza de una forma que nos resultará familiar: la protagonista recupera la conciencia después de un intento de suicidio y deambula sola por una ciudad devastada y con muertos en las calles sin saber que ha pasado. Si, se parece a The Walking Dead y Resident Evil, solo que esa vez son extraterrestres los que asolan una ciudad de los EE. UU. y no zombis. Steve Calvert es el que se enfunda este robot.

The Mechanical Man

Una propuesta italiana fue The Mechanical Man (1921), de André Deed, quien también la protagoniza. Una película muda con un robot, una de las primeras películas de ciencia ficción de la cinematografía italiana, y la primera que mostraba una batalla entre dos robots. El director de fotografía fue Alberto Chentrens. El director también protagonizó la película como un personaje cómico llamado Saltarello.

Mas antigua aún que la anterior es A Clever Dummy (C) (1917) un cortometraje del cine mudo de Ferris Hartman, Robert P. Kerr, Herman C. Raymaker y Mack Sennett, donde el hombre mecánico es un maniqui.

No sé si calificarlo de Robot, pero era un ingenio mecánico de tamaño natural a imagen y semejanza de l conserje del científico que lo fabrica y que estaba interpretado por Ben Turpin. La curiosidad es que primero se construye el robot y más tarde el conserje se hace pasar por robot. Siempre son interpretados por el mismo, claro.

Ro-Man (izquierda) y Chani (derecha).

El Ro-Man XJ2 apareció en Robot Monster (1953), de Phil Tucker, también llamada Monster from Mars. Es una película en 3D y en blanco y negro, realizada de forma independiente, y que ostenta el epíteto de ser una de las peores películas jamás realizadas. El robot (interpretado por George Barrows y con la voz de John Brown, incluso el traje y casco que lleva era propiedad de Barrows) es un ingenio extraterrestre bastante extraño pues aparece con cuerpo de simio y una especie de cabeza biónica dentro de un casco espacial que parece una escafandra. Ro-Man es enviado a la tierra para destruir la humanidad con un rayo mortífero del que solo se libran ocho supervivientes (¿los odiosos ocho? je,je ) entre los que se encuentra una mujer de la que Ro-Man, incomprensiblemente, se enamora y entonces el Gran Líder de su planeta (Great Guidance, también interpretado por Barrows y Brown), tiene que venir a acabar el trabajo y… hasta ahí puedo contar porque lo demás es malo malísimo, parece un plagio de Invaders from Mars (1953) de William Cameron Menzies y, además, utilizó imágenes de archivo de películas como:  One Million B.C. (1940), Lost Continent (1951), Vuelo a Marte (1951), Rocketship XM (1950) y Captive Women (1952). Claro que la película la rodó Tucker en cuatro días y tras las malas críticas (y la imposibilidad de recuperar la inversión económica que había hecho) intentó suicidarse… Curiosamente, lo mejor puede ser la banda sonora, creada por Elmer Bernstein en una época en la que sus simpatías izquierdistas le desbancaron temporalmente de Hollywood aceptando trabajar en películas menores del cine independiente. También una de las protagonistas, Selena Royle (la madre), estuvo en la lista negra de Hollywood y esta fue su última interpretación.

En Devil Girl from Mars (1954) de David MacDonald, la protagonista es Nyah, una comandante de Marte, que se dirije a la Tierra para reclutar hombres para su planeta donde se han extinguido… Estaba interpretada por Patricia Laffan una actriz inglesa que se había dado a conocer gracias a su interpretación de Poppaea en Quo Vadis (1951). La acompaña un robot llamado Chani que fue construido por Jack Whitehead y estaba totalmente automatizado, aunque sufrió averías durante el rodaje.

The Colossus of New York

Para empezar, el guion de The Colossus of New York (1958) de Eugène Lourié, fue escrito por Thelma Schnee, quien con su apellido de casada, Moss, terminó por ser una famosa parapsicóloga, basándose en una historia de Willis Goldbeck. Los efectos fotográficos especiales son de John P. Fulton y Wally Westmore se encargó del maquillaje. Cuenta la historia de Jeremy Spensser, cuyo inteligente cerebro es trasplantado por su padre científico al enorme cuerpo de un cyborg aterrador, The Colossus (en este caso el nombre se refiere tanto a la persona human, un coloso de la ciencia, como al robot, un coloso por lo grande) que está interpretado por Ed Wolff. El robot va perdiendo su “humanidad” a medida que aumentan su poderes mecánicos, mata a varias personas y solo su hijo pequeño le hace recapacitar y le dice como puede apagarlo y destruirlo.

M.O.G.U.E.R.A., fue el extraño robot de The Mysterians (1957) de Ishirô Honda, una de las diez producciones nacionales más taquilleras del año y la primera colaboración entre Ishirô Honda y el director de efectos especiales Eiji Tsuburaya. De Nuevo un clásico… extraterrestres con un gran robot que quieren destruir la tierra, pero esta vez son japoneses y claro, el robot es gigantesco y feísimo. Y otra curiosidad, los alienígenas Mysterianos declaran que han tomado cautivas a algunas mujeres de la Tierra y, a cambio de no destruirla, exigen tanto la tierra como el derecho a casarse con sus mujeres. Es decir, Devil Girl from Mars pero al revés.

María de Metropolis

Si empezamos este recorrido por los robots y ciborgs más emblemáticos del cine clásico con el robot Robby, protagonista de una de las películas de ciencia ficción considerada de culto, lo terminamos con otro de igual o más carisma, Maria, de la película, igualmente de culto, Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Fue una de las películas más costosas de su época, está considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial, y fue el primer filme considerado Memoria del Mundo por la UNESCO. La protagonista es una robot femenina, María, interpretada, tanto en su forma humana como robótica, por la actriz Briggitte Helm, quien sufrió lo indecible al enfundarse en la carcasa metálica del robot, que se recalentaba excesivamente con los focos y tuvieron que inventar un sistema de refrigeración acompañado de un depósito de agua con una pajita para hidratar a la sufrida actriz. Además la escena de la hoguera era real, las llamas eran reales, no hay truco en ellas (tampoco en la escena de la inundación). Hoy, la estética de la película, y en especial la de María, está considerada como excepcionales, atemporales y de gran aceptación .

Maria fue el primer robot femenino del cine, fruto de la imaginación de Thea von Harbou, la autora del libro de 1926 en el que está basado la película y que era la esposa del director. Está ambientada en un futuro que hoy no nos parece tanto, en el año 2026, dentro de cinco años. La película se estrenó en Berlín el 10 de enero de 1927 y en España lo hizo en dos entregas el 29 de mayo de 1929 en el Cine Iris Park de Barcelona, con el título de Metrópolis (La ciudad sobre las ciudades). Fue también una película controvertida, entendida a veces como un guiño al nacionalsocialismo alemán, con el que Thea von Harbou simpatizaba, no así su marido Fritz Lang (por lo que se separaron), que acabó por decir que no le gustaba la cinta ni la idea de que el corazón fuese el “Mediador” (la figura así llamada en la película) entre la mano (la fuerza del trabajo) y la cabeza (la capacidad directora de la sociedad), porque era falsa.

No obstante nos va a servir para presentar la próxima entrega, dentro de unos días, sobre los ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE…

AlmaLeonor_LP

KLAATU BARADA NIKTO

KLAATU BARADA NIKTO

Klaatu y Gort a su llegada a la Tierra.

La película de Robert Wise Ultimátum a la Tierra (1951) es uno de los grandes filmes de ciencia-ficción de Hollywood, una película de culto junto con Planeta Prohibido (1956), de Fred M. Wilcox. Ambas forman parte del National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por su valor «cultural, histórica, o estéticamente significativo». Ultimátum a la Tierra, además, está incluida en quinto lugar en el Top 10 de la categoría de ciencia ficción del AFI’s (American Film Institute). Es una película magnífica, surgida del temor de los estadounidenses a una guerra nuclear durante la época de la Guerra Fría. Aunque, curiosamente, ese temor se dirigía únicamente a la posibilidad de que partiera desde el otro lado del Telón de Acero, que fuese el comunismo ruso quien la pusiese en marcha, cuando hasta ese momento, solo los EE. UU. habían detonado una bomba nuclear en nombre de la civilización occidental y capitalista, pero ese era el temor que dominaba la sociedad norteamericana en aquel tiempo. En aras de ese temor se produjeron en Hollywood docenas de thrillers y melodramas poblados de espías soviéticos o de traidores estadounidenses, así como de un montón de películas en las que la amenaza roja del comunismo llegaba a la Tierra en forma de marcianos, selenitas o cualquier otro habitante del sistema solar dotado de la suficiente capacidad tecnológica y militar como para acabar con el estilo de vida estadounidense. Pero Ultimatum a la Tierra incluyó un mensaje diferente en forma de discurso pacifista.

En primer término, Klaatu, interpretado por Michael Rennie.

El extraterrestre Klaatu, con toda la apariencia interna y externa de un humano, llega a nuestro planeta con un mensaje que todos los habitantes de la Tierra deben escuchar. Ante la incredulidad de los líderes estadounidenses sobre sus verdaderas intenciones, impiden que Klaatu circule libremente haciéndole saber que es un prisionero. Pero él quiere conocer a la gente de la Tierra y escapa. Con el nombre de Sr. Carpenter entabla conversación con otras personas, en especial con una viuda y su hijo que e cuenta a Klaatu que su padre murió durante la Segunda Guerra Mundial. La amistad entre ellos y Klaatu se afianza.

Un día conoce a un matemático al que le revela su misión: ha venido a la Tierra para impedir que sus habitantes inventen armas nucleares más poderosas que la bomba atómica, con lo que llegarían a suponer tal amenaza para el resto de los planetas habitados que estos se verían obligados a destruir la Tierra. Para evitar eso, Klaatu venía dispuesto a acabar con todos sus habitantes para salvar el planeta, por lo que su vista era un ultimátum a la Tierra. Entonces lanza un mensaje de advertencia para demostrar que iba en serio, apagando toda la electricidad de la tierra (excepto los sistemas vitales), durante media hora, y la Tierra se detuvo. Klaatu es perseguido y herido de muerte y en su agonía le da a Helen, la viuda madre del chico, un mensaje para que se lo haga llegar a Gort, el robot gigante (en la película tenía 3 mt de altura y estuvo interpretado por Lock Martin, un actor que medía más de 2,16 mt) hecho de un material desconocido en la tierra, que había llegado en su nave junto a Klaatu. Ese mensaje está en clave, una clave que solo el robot conocería: «Klaatu barada nikto».

Esas palabras eran una clave para el robot que, al escucharlas, coge el cadáver de Klaatu le lleva a la nave y le revive. Entonces, una vez vuelto a la vida, Klaatu lanza un discurso a los habitantes de la tierra en el que pide la libertad e igualdad de todos los hombres. Después se marcha junto al robot en su nave. La película consigue demostrar que la verdadera amenaza no vendrá de fuera, no es ajena, está en nosotros mismos. No es el comunismo (o en clave de los habitantes tras el telón de acero, no es el capitalismo), somos nosotros, somos todos y cada uno de nosotros cuando vemos todo lo diferente como una amenaza en lugar de tratar de entenderlo.

Varias escenas de la película.

En cierto sentido es el mismo mensaje que lanzará más tarde la película El planeta de los simios (1968), de Franklin J. Schaffner, basada en la novela homónima de Pierre Boulle, pero en lugar de llegar un extraterrestre a la Tierra, son unos astronautas terrestres los que creen llegar a un planeta perdido en el espacio que está dominado por simios y es el coronel Taylor (Charlton Heston) quien descubre la terrible realidad: que no está en un planeta extraño, sino que es la misma Tierra destruida por una guerra nuclear. Es una pena que el actor no se aplicase la lección sobre el peligro de las armas en él mismo, que llegó a presidir la Asociación Nacional del Rifle y defender el derecho de los norteamericanos a portar y usar armas.

Volviendo a la frase del moribundo Klaatu, en la película nunca se da una traducción del mismo, por lo que no sabemos exactamente que le trasmite a Gort. Son los acontecimientos los que nos desvelan algo de él, pero no se da a conocer el significado de esas palabras. No sabemos si la resurrección de Klaau forma parte de ese mensaje, o es algo que haría Gort aún sin escuchar esas palabras. Se ha escrito mucho sobre esa frase, llegando a ser calificada como una palabra o frase «clave de seguridad» (safeword), como la que se utiliza en el mundo BDSM (prácticas sadomasoquistas), pactada para comunicar que se detenga la acción o para explicar el estado físico o emocional del sumiso, es decir, una clave para utilizar generalmente cuando se acerca o cruza un límite físico, emocional o moral, previamente establecido. Respecto a la película, se ha llegado a afirmar que se trataba de una clave para evitar daños mayores, puesto que Gort tenía la misión de destruir la tierra si Klaatu fracasaba en su intento de convencer a los terrícolas de abandonar su loca idea de desarrollar armamento nuclear. Es curioso este planteamiento, pues desvela que sería la tecnología (un robot en este caso) quien salvaría al planeta (aunque de una forma expeditiva, eso sí) de su destrucción y no los humanos. Aunque se describe el poder de Gort como ilimitado, tal vez insinuando que no puede dejar de cumplir su cometido, con este mensaje Klaatu parece ordenarle desactivar esa orden de destrucción. Klaatu ha entendido finalmente que la medida que traían consigo era, a todas luces, desproporcionada con respecto a las personas que habitan la tierra. No todos merecerían ser aniquilados. Es un mensaje de confianza en la capacidad de los seres humanos para contrarrestar la maldad que nos destruye. Aún hay esperanza de que lo consigamos nosotros mismos, sin la amenaza de una medida mecánica destructiva.

Con esas palabras clave, con el «Klaatu barada nikto», Gort lo entendería también, toda vez que podría haber actuado violentamente al ver muerto a Klaatu, como al principio de la película, cuando es herido por una bala perdida y el robot acaba violentamente con todas las armas que lo apuntaban. Pero podría ser también una simple frase en su idioma originario que dijera: «Klaatu ha sido asesinado, debes salvarle». En todo caso, en los títulos de crédito de la película aparece un asesor en sánscrito y en ese idioma la frase «Klaatu barada nikto» se podría traducir como «el camino de Klaatu ha acabado», es decir, que Klaatu ha muerto y por lo tanto, todo lo que venían a hacer a la tierra se ha terminado, con lo que la orden de destruir a sus habitantes quedaba obsoleta. Y este significado podría tener más relación con el título de la película: The Day the Earth Stood Still (El día que la tierra se detuvo).

En el Robot Hall of Fame (Salón de la Fama de los Robots), creado en el año 2003 por la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh (Pensilvania) y donde Gort figura desde el año 2005, describe la frase como «una de las más famosas órdenes de la ciencia ficción» de todos los tiempos y la más famosa jamás pronunciada por un extraterrestre… claro que más tarde llegaría ET y diría eso de «Teléfono… mi casa» y sería desbancada.

“Ultimatum a la Tierra” (2008)

Existe un remake de 2008 cuyo mayor (y casi único) aliciente, es la actuación de Keanu Reeves, y con un Gort mucho más temible de ocho metros de alto, que actualiza el peligro de una guerra nuclear sustituyéndolo por el problema del calentamiento global y la destrucción del medioambiente.

Durante este estado excepcional de pandemia que estamos viviendo actualmente, la Tierra (o un gran número de países) tuvo que detener toda actividad social durante meses, como Klaatu hizo detener toda la energía eléctrica durante media hora. Pero durante ese tiempo, que podríamos tomar como una advertencia, la Tierra se recuperó: las ciudades dejaron atrás la polución que las cubría, los parques y campos volvieron a florecer sin ser hollados y la vida animal apareció en lugares donde hacía mucho tiempo que no se había visto. Así que pensemos un poco antes de seguir actuando de forma deshumanizada y gritemos «Klaatu barada nikto» para frenar la destrucción a la que estamos sometiendo a la tierra, o ella (o la tecnología que creamos sin control) nos destruirá a nosotros.
AlmaLeonor_LP

LA PIEDRA SANKARA

LA PIEDRA SANKARA

Réplicas de las Piedras Sankara de la película (Pinterest).

Los aficionados a las aventuras de Indiana Jones saben que en cada una de sus aventuras trata de localizar un objeto sagrado, mítico o histórico, ampliamente ambicionado por buena parte de la humanidad o, al menos, por historiadores y aficionados. Lo curioso del caso es que de todos los objetos que trata de encontrar Indiana, y que encuentra, solo uno llega a su destino. Dos de ellos son míticos o religiosos de los que no existe constancia real de su existencia, como el Arca de la Alianza o el Santo Grial, y que no se sabe dónde pueden estar; otros son totalmente falsos, como las calaveras de cristal de las que curiosamente sí que existen físicamente y se sabe dónde están; y, finalmente, las Piedras Sankara, que son la representación de un objeto sagrado que está presente en varias religiones y a lo largo del tiempo. Podríamos decir que de todos los objetos que persigue Indiana Jones, es el único ficticio, pero curiosamente, es el único que tiene un carácter más “real” y, además, existe.

Indiana Jones en busca del Arca Perdida (1981), de Steven Spielberg.

Recordemos que en la primera aventura, Indiana Jones en busca del Arca Perdida (1981), se lanza a la búsqueda del Arca de la Alianza, un objeto construido según mandato de Dios a Moisés (figura en la Biblia, Libro del Éxodo) al quien especificó las medidas y forma exacta del cofre (Moisés le hizo el encargo al orfebre Betzalel según la tradición judía), y que debían albergar las Tablas de la Ley, las piedras en las que Dios marcó a fuego los mandamientos a su pueblo y que entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Ese Arca debía guardarse en el Tabernáculo, la especie de tienda móvil construida por los israelitas del éxodo siguiendo igualmente las instrucciones dadas a Moisés. Más tarde, sería colocada en el Templo de Jerusalén y después poco se sabe de cierto. Tras la invasión babilonica de Jerusalén, se dice que los guardianes del Templo la colocaron en un lugar seguro, pero no se sabe dónde, y las ubicaciones definitivas pasan por lugares tan peregrinos como el Monte Nebo (El Libro II de los Macabeos, cap. 2, ver. 4-10, dice que el profeta Jeremías, antes de la invasión babilónica, sacó el arca del Templo y la hizo enterrar en una cueva de este monte), oculta bajo el Templo de Salomón en Jerusalén, o que permanece guardada en una iglesia cristiana de Etiopía. En realidad, el Arca es un objeto mítico, y no se puede probar su existencia real, pero el caso es que sobre su ubicación se ha especulado mucho pero su búsqueda ha sido infructuosa… hasta que llego Indiana Jones, la encontró y volvió a perderla.

Indiana Jones y la última cruzada (1989), de Steven Spielberg

Más tarde, en la tercera película, Indiana Jones y la Última Cruzada (1989), la búsqueda se centre otro objeto sagrado mítico, el Santo Grial, la copa que se dice fue utilizada por Jesús en la última cena antes de ser crucificado. Pero en realidad este objeto se esconde aún más en la leyenda, pues su mención aparece muy tardíamente, en el siglo XII, cuando Chrétien de Troyes la incluye en su Perceval (también llamado Le Conte du Graal), Robert de Boron la desarrolla en las obras Joseph d’Arimathie y Estoire del San Graalde (y es quien la denomina por primera vez como Santo Grial) y, finalmente, Wolfram von Eschenbach lo menciona de nuevo en el relato más conocido del Grial, su Parzival (siglo XIII). Incluso hay toda una tradición posterior que dice que José de Arimatea recogió con esa misma copa la sangre de Cristo manada de la herida de su costado cuando agonizaba en la cruz. Desde entonces, las historias del Grial se han multiplicado hasta formar parte de distintas leyendas, como la del ciclo artúrico, y hasta de un supuesto linaje real que conectaría a Jesús con los merovingios, los templarios y una descendencia que llegaría a nuestros días. Es un objeto más cercano a la leyenda que a la realidad, pero el caso es que esa copa se cree localizada en lugares tan dispares como Antioquía, Viena, Hungría, Inglaterra (y en Irlanda y en Gales), Génova, Lugo y Valencia, donde se asegura que se alberga el auténtico Grial llevado allí por San Lorenzo mártir. Hasta que llegó Indiana Jones, la encontró y también la perdió.

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008), de Steven Spielberg.

La última aventura (del cine, por el momento) de la saga, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008), Jones persigue otro objeto mítico, una calavera de cristal de cuarzo, que formaba parte, se dice en el filme, de un grupo de trece que poseían propiedades mágicas si se juntan, tantas, que son como un repetidor para comunicarse con visitantes del espacio ¡¡Ahí es nada!! Bueno, pues esas calaveras, que a todas luces no tienen nada que ver con la historia que se cuenta en la película, existen físicamente ubicadas en varios museos, concretamente en el Quai Branly de París, el British Museum de Londres y el Smithsonian de Washington. Se suele afirmar que estas calaveras con los cráneos alargados y originarias de las culturas azteca y maya, pertenecían a los legendarios Itzas, habitantes de la Atlántida, los que originaron y difundieron todos los conocimientos a los humanos de la tierra. Pero cuando han podido ser analizadas se ha descubierto que son objetos tallados en el siglo XIX, por lo tanto, falsos a todas luces. Es curioso que de todos los objetos que persigue Indiana Jones, ninguno se sepa dónde está, excepto estas calaveras, que por cierto, en la película Indy también perdió…

Indiana Jones y el templo maldito (1984), de Steven Spielberg.

Y, finalmente, en la segunda película de la saga, Indiana Jones y el Templo Maldito (1984), el objeto que el doctor Jones tiene que encontrar es una piedra mítica, una de las tres Piedras Sankara, que, curiosamente, no existen tal y como se narra en la película, pero sí podrían existir, pues objetos de esas características se conocen ampliamente en la India donde se puede encontrar un tipo de piedra sagrada adorada por los seguidores de Visnu, que se llama Shalágram Shilá. Suelen ser piedras negras y semiesféricas que se encuentran en el río sagrado Gandakí del Nepal y realmente son ammonites fosilizados, al menos al principio, aunque últimamente cualquier piedra negra y esférica parece cumplir esa función siempre que se obtenga del río Gandakí. Se decía que tocar una de esas piedras libraba a los hombres de sus pecados, pero no solo los cometidos durante su vida, sino los de todas sus vidas anteriores, aunque también se advertía que comerciar con una de esas piedras condenaría al infractor a vivir en el infierno toda su vida y también sus vidas posteriores hasta el fin de los tiempos. Curiosamente, este tipo de piedras, ammonites fosilizados, eran conocidos en la Europa medieval como Shilás, y se creía que eran serpientes fosilizadas (sankestones) con supuestas propiedades milagrosas, a veces asociadas a santos como Santa Hilda o San Patricio. Recordemos que Indiana Jones tenía un miedo atroz a las serpientes (ofidiofobia).

Indiana Jones consigue la Piedra Sankara.

Otro tipo de piedras sagradas de la antigüedad eran conocidas como Betilos (en hebreo vendría a significar Morada de Dios o Recuerdo de Dios) y muchas veces eran meteoritos caídos del cielo y deificados por ello. Hoy se conoce como Betilo a todo tipo de piedra considerada sagrada por una cultura, algunas de las más famosas de las cuales son: la Piedra Negra de la Kaaba (La Meca), la piedra sobre la que Jacob se quedó dormido y soñó con la escalera al cielo (Ge., 28, 10-19), el Lapis Niger de Roma (una losa de piedra que contiene una de las primeras inscripciones conocidas en latín), la Piedra Negra de Pesinunte asociada al culto de la diosa Cibeles, la piedra benben del templo del sol en la Heliópolis de Egipto, o el ónfalo griego de Delfos, la piedra que según la mitología griega fue dejada por Zeus en el centro (ombligo) del mundo, el lugar a partir del cual se habría iniciado la creación del mundo.

Curiosamente de nuevo, la Piedra Sankara es el único objeto que persigue Indiana Jones en sus aventuras que acaba felizmente en manos de quien le encargó encontrarla. ¿Casualidad? Bueno, es solo cine…
AlmaLeonor_LP

ADVERTENCIA MIRANDA

ADVERTENCIA MIRANDA

Arnold Schwarzenegger, criminales peligrosos y la Guerra Fría: 5 curiosidades sobre Red Heat - VIX
“Danko: calor rojo” (Red Heat, 1988), de Walter Hill

Estamos acostumbrados a escuchar en las películas y series policíacas norteamericanas un texto que se repite una y otra vez machaconamente hasta que el detenido que la escucha asiente verbalmente. El texto es, aproximadamente, este:

«Tiene usted derecho a guardar silencio. Cualquier cosa que diga puede y será usada en su contra en un tribunal de justicia. Tiene el derecho a hablar con un abogado y que un abogado esté presente durante cualquier interrogatorio. Si no puede pagar un abogado, se le asignará uno de oficio ¿Ha entendido los derechos que acabo de decirle?»

En los EE. UU. el silencio del reo no equivale a un consentimiento administrativo, debe asentir en voz alta. Bueno, pues como los juicios y leyes norteamericanas forman ya casi parte de nuestra cultura, aunque solo sea por el cine y la televisión, pues vamos a saber algo más de ese texto. Para empezar, se llama ADVERTENCIA MIRANDA, o Derechos Miranda, o Ley Miranda, más coloquialmente, leerlo se expresa con el verbo “mirandizar”.

Supimos más de su existencia con la película Danko: calor rojo (Red Heat, 1988 de Walter Hill) cuando el Sargento Detective Art Ridzik (James Belushi) trata de explicarle al ruso Capitán Ivan Danko (Arnold Schwarzenegger) que no puede maltratar a un interrogado porque le protege la Ley Miranda. Cuando Danko se encuentra ante un atracador, muy gráficamente pone en práctica lo aprendido…

– ¿Conoce la ley Miranda?
– No conozco a esa zorra.

Y entonces le golpea en la cara… Está claro que lo había entendido, pero a su manera. Pero la ley norteamericana no permite esas gracietas. De hecho, esa recomendación que todo policía debe hacer a un detenido, fue una decisión Landmark (decisión histórica) de la Corte Suprema de los Estados Unidos, quedando establecida así de manera obligatoria y rutinaria para evitar la violación del derecho constitucional a no auto incriminarse, un derecho que está garantizado por la Quinta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que trata sobre el derecho a guardar silencio.

«QUINTA ENMIENDA: Ninguna persona estará obligada a responder de un delito castigado con la pena capital, o con cualquier otra pena, salvo en la presencia o acusación de un Gran Jurado, a excepción de los casos que se presenten en las fuerzas de mar o tierra o en la milicia, cuando se encuentre en servicio activo en tiempo de guerra o peligro público; ni ninguna persona estará sujeta, por la misma ofensa, a ser puesta dos veces en peligro de perder la vida o la integridad física; ni se le forzará a declarar contra sí misma en ningún juicio criminal; ni se le privará de la vida, la libertad o la propiedad sin el debido proceso legal; ni se ocupará su propiedad privada para uso público sin una justa indemnización

Son tan puntillosos con los términos de la Advertencia Miranda, que se aconseja a todos los policías que no lo digan de memoria, sino que se acostumbren a leerlo de una tarjeta que deben llevar consigo para no incurrir en algún error lingüístico que pueda invalidar la norma. Pero también hay que tener en cuenta que la advertencia solo es obligatoria en cuando alguien es puesto bajo arresto y sometido a un interrogatorio. En ese caso, debe leerse sus derechos antes de hacerlo, pero si dice algo incriminatorio mientras se le está arrestando (o la policía presencia el delito, en cuyo caso el interrogatorio tampoco es necesario), esas declaraciones no pueden invalidarse por la Advertencia Miranda. Tampoco en casos de terrorismo (el gobierno del presidente Obama dio la orden a las fuerzas de seguridad de prescindir de la Advertencia Miranda en los interrogatorios de las personas potencialmente vinculadas al atentado de la Maratón de Boston de 2013), ni cuando esté en peligro la seguridad pública. Es más, en el año 2010, en el caso “Berghuis vs. Thompkins”, la Corte Suprema decidió que la persona arrestada debía declarar explícitamente que deseaba hacer uso de su derecho a permanecer en silencio y en caso contrario, los agentes podían continuar interrogándolo. Por eso la importancia de que el detenido declare su intención verbalmente y de forma clara. Además, en cada Estado pueden incluir modificaciones de algún tipo. Por ejemplo:

«Si usted decide responder a las preguntas ahora sin la presencia de un abogado, tiene el derecho a dejar de contestar en cualquier momento»
«Conociendo y entendiendo estos derechos que le he comunicado, ¿está usted dispuesto a contestar a mis preguntas sin un abogado presente?»
«¿Entiende los derechos que le han sido leídos? Con ellos en mente ¿desea hablar conmigo o hacer algún tipo de declaración?»

Estos flecos han dado lugar muchas veces a un amplio debate tanto dentro del propio ordenamiento judicial como en la opinión pública. Pero casos más flagrantes, me parece a mi, son los Estados de Nevada, Nueva Jersey, Oklahoma y Alaska, donde algunos territorios suelen sustituir la provisión de un abogado de oficio por la frase: «No tenemos forma de designarle un abogado pero uno le será asignado, si lo desea, en el momento de ir a juicio», lo que significa, de facto, que solo tendrá un abogado ante el tribunal, no mientras está siendo interrogado… En definitiva, y en teoría, la Advertencia Miranda significa que no basta con que una persona conozca sus derechos, o deba conocerlos, o que conozca la ley, sino que en el momento de ser detenido deben serle leídos explícitamente y preguntarle si los ha entendido. Y su respuesta deber ser siempre afirmativa verbalmente.

Pero aún no sabemos por qué se estableció esa Advertencia Miranda en los USA y, sobre todo, quien fue el tal Miranda que le proporcionó el apellido. Así que volvemos a Schwarzenegger y su pregunta «¿Conoce la Ley Miranda?»

3 Ernesto Miranda Gravesite! - YouTube

Pues bien, la Advertencia Miranda se basa en el caso “Miranda contra Arizona” de 1966. La sentencia confirmó que la confesión realizada a la policía por parte del acusado Miranda no podía ser admitida porque su abogado alegó que no había sido debidamente informado de que tenía derecho a guardar silencio, a contar con la asistencia de un abogado durante el interrogatorio, y que cualquier declaración suya podría ser utilizada como prueba en su contra. Esa resolución fue decisiva para que la Corte Suprema de los Estados Unidos la tomase muy en cuenta y estableciese las bases de la Advertencia Miranda para todo el territorio y según los casos que he mencionado antes.

You Have The Right to Remain Silent | BackStory with the American History Guys
Ernesto Miranda al ser arrestado

Y ahora la segunda pregunta… ¿Quién es Miranda? Pues el caso del que venimos hablando “Miranda contra Arizona”, hace referencia a los siguientes hechos. En 1963 se celebró un juicio contra Ernesto Arturo Miranda (1941-1976), adolescente problemático y un delincuente común desde los 15 años, bastante bien conocido por la policía del Estado. Este individuo, en la madrugada del 3 de marzo de 1963, secuestró y violó a una mujer de 18 años, Lois Ann Jameson, en Phoenix (Arizona), cuando se dirigía a su casa después de terminar su trabajo en un cine del centro. Su casa se encontraba a poca distancia de la parada del autobús cuando fue asaltada, amordazada y metida a la fuerza en un coche. Su asaltante la llevó hasta un lugar lejano donde perpetró la violación y luego la devolvió a su casa. Lois Ann, con ayuda de su familia, denunció los hechos a la policía y ofreció las pocas descripciones de las que disponía, como por ejemplo, que el coche era de color verde. Unos diez días después, un vehículo igual al descrito por la chica fue visto por un familiar merodeando la casa donde vivían y avisó a la policía. Entonces, el conductor y dueño del vehículo, Ernesto Miranda, fue detenido.

Miranda and the right to remain silent: The Phoenix story
Rueda de reconocimiento. Miranda es el número 1

Su abogado de oficio, un hombre de más de setenta años, a punto de jubilarse, pero muy ducho en asuntos de derechos judiciales, llamado Alvin Moore, alegó que las pruebas eran circunstanciales, pero la chica acabó reconociendo la voz del agresor y le identificó visualmente en una rueda de reconocimiento. Miranda acabó confesando ante la policía que había «violado a una mujer de 18 años». En la sala de interrogatorios, escribió su confesión en unas hojas en las que, en el encabezado, figuraba el texto: «Esta declaración se ha hecho voluntariamente y por decisión propia. Sin amenazas, coacciones o promesas de inmunidad. Y con pleno conocimiento de mis derechos, entendiendo que cualquier declaración que haga puede y será utilizada en mi contra».

Pese a las objeciones en contra alegadas por la defensa, esa confesión fue presentada en el juicio por el equipo fiscal, y aceptada por el juez del Tribunal Superior de Maricopa, Yale McFate. Miranda fue condenado y sentenciado a entre 20 y 30 años de cárcel por los delitos de robo, secuestro y violación. Su abogado hizo una apelación a la Corte Suprema de Arizona, pero fue desestimada (Miranda, 401 P.2d 721 Ariz. 1965) enfatizando el hecho de que Miranda no había solicitado expresamente un abogado defensor durante esos interrogatorios. Entonces entró en juego la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), quien puso al servicio de Miranda a dos nuevos abogados defensores, John J. Flynn y John P. Frank para llevar el caso ante la Corte Suprema de los Estados Unidos por defecto de forma en el interrogatorio de su cliente, porque no se le llegó a informar verbal y expresamente en ningún momento de su derecho a guardar silencio o a tener un abogado presente. Como suele suceder en algunos casos tan mediáticos como este, se dejó a un lado el interés en la verdadera víctima, Lois Ann Jameson. Pero sigamos.

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Presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren (1891-1974).

El caso se discutió en la Corte Suprema entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 1966, siendo el Presidente del Tribunal Supremo el juez Earl Warren, que también había sido fiscal, y quien fue el encargado de dictar la resolución (en base a la opinión mayoritaria de los jueces, él mismo y otros cuatro; otros tres disintieron en algún punto y otro más se mostró totalmente en contra), en el sentido de que los interrogatorios a los que la policía había sometido al acusado violaban lo estipulado en la Quinta Enmienda y que la confesión escrita de Miranda no tenía validez. Las razones que adujo fueron atendidas y la Corte Suprema, en el conocido como caso “Miranda contra Arizona” (Miranda v. Arizona, 384 U.S. 436 [1966]), anuló la condena, insistiendo expresamente en que la policía tenía el deber de leer y dar a conocer los derechos de todos los sospechosos de un crimen.

«La fiscalía no puede usar declaraciones exculpatorias o inculpatorias que hayan sido derivadas de un interrogatorio iniciado por agentes del orden público después de que una persona ha sido detenida o privada de su libertad de acción de manera significativa, a menos que se demuestre el uso de las garantías procesales de modo eficaz para asegurar el privilegio de la Quinta Enmienda contra la auto-incriminación»

«La persona detenida deberá, antes del interrogatorio, ser claramente informada de que tiene derecho a guardar silencio y que todo lo que diga será usado en su contra en los tribunales; debe ser claramente informado de que tiene derecho a consultar con un abogado y a ser acompañado por su abogado durante el interrogatorio, y que, en el caso de que sea un indigente, un abogado será designado para que lo represente»

«Si la persona indica de cualquier manera y en cualquier momento, antes o durante el interrogatorio, que desea permanecer en silencio, el interrogatorio debe cesar. Si la persona indica que quiere un abogado, el interrogatorio debe cesar hasta que un abogado esté presente. En ese momento, el individuo debe tener la oportunidad de hablar con el abogado y tenerlo presente durante cualquier interrogatorio posterior»

Miranda Rights - HISTORY
Ernesto Miranda en el Segundo Juicio

Se celebró un nuevo juicio sin admitir el interrogatorio, pero en el que en base al resto de pruebas, se volvió a considerar culpable a Miranda, pero se rebajaron los años de cárcel a once, por lo que quedó en libertad condicional en 1972. Durante un tiempo se dedicó a vender tarjetas con la Advertencia Miranda impresa y firmadas de su puño y letra, como un souvenir, y a sacar jugo de entrevistas y declaraciones. Pero en 1976 acabó muerto en una pelea. Fin de Ernesto Arturo Miranda. Por cierto, su asesino se acogió a su derecho a no declarar, fue puesto en libertad por falta de pruebas y no se presentaron cargos contra él por ningún delito. Algunos lo llamarán Karma.

Las consecuencias de aquella decisión judicial del Tribunal Warren fue la conocida como Advertencia Miranda (Miranda warning, Miranda ruling o Miranda rights) y una seria preocupación por los procedimientos de los interrogatorios policiales (consideradas por muchos como coercitivas, bárbaras e injustas) que llevó a la creación de la Legal Services Corporation, de asistencia a los acusados. Conociendo un poco (y no por las películas, sino por los noticieros) como se las traen en la policía en los USA, diría yo que fueron precauciones totalmente necesarias.

Los coches de Harry el Sucio | Marca.com

Pero la Advertencia Miranda que conocemos por el cine y en las series de TV nos puede confundir un poco, porque algunas veces, o no se la toma en serio o directamente se la considera de risa, por lo que me pregunto si de verdad se aplica en ese país de manera rigurosa… En Harry el sucio (Dirty Harry, 1971, Don Siegel), por ejemplo, a Clint Eastwood le abroncan por sus modos rudos al detener a un criminal y su jefe le acaba espetando algo así como «¿Te suena la ley Miranda?», a modo de advertencia para sus acciones futuras. Pero todos sabemos que sigue haciendo de su capa un sayo y acaba con un criminal mentiroso muerto y con su jefe contento, pero obligado a sancionarle. ¿El fin justifica los medios? Harry, desde luego, lo tenía claro, y su jefe, casi que también, porque sus broncas no eran, exactamente, ocasionadas por la seguridad del reo, sino por las consecuencias administrativas que le causarían a él los métodos de Harry…

Estreno en Fox de Boston Legal - Series Adictos

Quienes hemos visto todo tipo de películas de policías y juicios, o episodios de series televisivas norteamericanas con esa temática (desde Colombo, hasta Castle, CSI, Boston Legal, NCIS, Ley y Orden, The Closer, Mayor Crimes, The Mentalist, Elementary, etc, etc) lo hemos escuchado montones de veces, tanto, que hasta es posible que la letanía nos la sepamos de memoria.

S01 E12 – Krusty Gets Busted – PUZZLED PAGAN PRESENTS

Incluso aparece en The Simpson (Temporada 1, episodio 12, titulado, Krusty Gets Busted) con el arresto del payaso Krusty, que  hace que el agente Clancy Wiggum le lea sus derechos, pero lo hace de una forma un tanto perezosa: «Tiene derecho a permanecer en silencio, cualquier cosa que diga bla bla bla bla bla bla». Como si no concediese importancia al hecho de mirandizar. Y en el episodio Waverly Hills, 9-0-2-1-D’oh (19º episodio de la 20º temporada emitido en los USA el 3 de mayo de 2009, haciendo un homenaje a la serie de policías de los noventa Beverly Hills, 90210), cuando el jefe Wiggum arresta a Bart por segunda vez, le cita una parodia de la Advertencia Miranda: «Tienes derecho a estar encantado. Si no tienes un regalo, uno se le proporcionará».

Ya saben, si sale en The Simpson de broma, es que la broma existe… Y el caso es que hay muchas películas en las que parece que se lo toman a risa, como en Dos sabuesos despistados (Dragnet,  1987, Tom Mankiewicz), donde Tom Hanks hasta rapea al leer la Advertencia Miranda

He visto por primera vez la saga 'Arma Letal' y esto es lo que pienso

O en Arma letal 3 (Lethal Weapon 3, 1992, Richard Donner), donde Riggs (Mel Gibson), le dice a uno de los malos: «Tienes derecho a permanecer inconsciente», cuando ya lo había dejado en ese estado.

Combo Duo Plus: Infiltrados en Clase (21 Jump Street)

O en Infiltrados en Clase (21 Jump Street, 2012, Phil Lord y Christopher Miller) donde la torpeza del agente Greg Jenko (Channing Tatum) al tratar de leer la Advertencia Miranda a un detenido, obligan a su puesta en libertad y es cuando se origina el argumento de la película: el castigo del agente y su compañero (Jonah Hill) consistirá en infiltrarse en el instituto. Un castigo un tanto laxo, casi rozando el ridículo, que es lo que pretende, en realidad, el argumento de la película, poner a ambos agentes en ridículo. Pero, curiosamente, consiguen su objetivo y en el desenlace final, a modo de redención, al detenido no es que le lean sus derechos de la Advertencia Miranda, es que se los gritan… como si fuese un desahogo infantil.

The Closer | ATRESPLAYER TV

Pero no solo eso, también existe el caso contrario. Hay series donde se abusa de su lectura, por ejemplo, en la serie The Closer, donde le leen sus derechos a toda persona con la que hablan con la excusa de que es un procedimiento habitual, pero no le dicen, expresamente, que está siendo interrogado. El caso es que hay series donde no vemos nunca que se lean sus derechos (a no ser que sea pertinente para el desarrollo del capítulo), pero ya estamos tan acostumbrados a ello, que si nos preguntaran estaríamos hasta convencidos que le han sido leídos aunque no hayamos visto. En fin… que si solo nos fiásemos de lo que vemos en la pantalla, diríamos que la Advertencia Miranda parece más bien cosa de Danko Schwarzenegger que de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Jose Coronado tiene don de gentes y sabe tratar a 'los malos' en 'El Príncipe'
José Coronado como el policía Santos Trinidad en la serie “El Príncipe”

En el Estado español, un detenido que es imputado (hoy ya no podemos decir eso, sino investigado o encausado) por un delito (del que no podemos decir que es autor, aunque lo hayamos visto en directo, sino presunto autor) es siempre interrogado por la policía como parte del atestado, informe o diligencias policiales, y tiene peso en el Juicio, es decir, es una prueba. Hasta el año 1978 no se reconocía el derecho del investigado a no declarar contra sí mismo, es la Constitución española la que lo ampara, aunque no se menciona expresamente. Se desarrolló en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECRIM) de 1982 (Real Decreto de 14 de septiembre), y en cuanto a lo más parecido a la Advertencia Miranda se refiere, se explican en el TÍTULO V, Capítulo 1: Del derecho a la defensa y a la asistencia jurídica gratuita. Concretamente en su artículo 118, puntos d), e), g) y h):

d) Derecho a designar libremente abogado, sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado 1 a) del artículo 527.
e) Derecho a solicitar asistencia jurídica gratuita, procedimiento para hacerlo y condiciones para obtenerla.
g) Derecho a guardar silencio y a no prestar declaración si no desea hacerlo, y a no contestar a alguna o algunas de las preguntas que se le formulen.
h) Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable.

También se recogen estos derechos en el TITULO VI, Capítulo IV: Del ejercicio del derecho de defensa, de la asistencia de Abogado y del tratamiento de los detenidos y presos, en su artículo 520.2 que viene a decir prácticamente lo mismo que se ha dicho antes. Finalmente, la Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de abril de 1992 (Núm. 1.356), lo dejó suficientemente claro al dictar que: 

«El derecho a no declarar y a no confesarse culpable constituye un principio que resalta el valor de la libertad de toda persona sometida a un proceso criminal, prohibiendo cualquier actividad encaminada a quebrantar su integridad y libertad obligándole a declarar en un determinado sentido. Se trata de un derecho fundamental que puede ser renunciado en cualquier momento y que cede cuando el procesado o acusado decide libre y voluntariamente declarar»

Temporada 3 de Candice Renoir | Palomitacas

Por cierto, en una serie francesa, Candice Renoir, a los que van a ser interrogados se les dice algo parecido a la Advertencia Miranda, pero se añade que «tiene derecho a ser examinado por un médico». Si hubiese existido eso en los USA, el capitán Danko no habría podido evitar una sanción por el puñetazo lanzado a ese tipo que consideraba que Miranda era una zorra… 

AlmaLeonor_LP

 

Fuentes: Wikipedia; Filmaffinity; Youtube; History; Iberley; AbogadoLegal; Y las mencionadas en el texto.

 

UNENDING LOVE

UNENDING LOVE

Imagen: Detalle de un cartel de 1953 de “Vacaciones en Roma”, de Ercole Brini (1913-1989)

 

Te amé de tantas maneras y de tantas formas,
de vida en vida, de época en época,
Siempre…

Mi corazón hechizado,
hizo una y otra vez un collar de canciones
que tomaste como un regalo
y usaste alrededor de tu cuello,
a tu modo y de tantas formas,
de vida en vida, de época en época,
Siempre…

Donde quiera que escucho
las viejas historias de amor,
su antiguo dolor y ese viejo cuento
de estar juntos o separados,
me detengo y una y otra vez
miro al pasado y al final de todo,
emerges tú
revestida con la luz de una estrella polar,
traspasando la oscuridad del tiempo,
y te conviertes en una imagen
que recordaré por siempre.

Tú y yo flotamos aquí,
en la corriente de un corazón lleno de amor
de uno por el otro.
Jugamos al amor
al lado de millones de amantes,
hemos compartido la tímida dulzura
del primer encuentro,
las mismas lágrimas de angustia
en cada despedida.

El viejo amor,
el que se renueva una y otra vez,
Siempre…

Hoy, este amor está a tus pies,
encontró su morada en ti.

Ese amor,
el amor cotidiano de todos los hombres,
el amor del pasado, el amor de siempre,
el regocijo universal, la pena universal,
la Vida misma,
la memoria de todos los hombres,
las canciones de todos los poetas
del pasado y de siempre,
se funden en este Amor,
que es el Nuestro.

Rabindranath Tagore.

 

Después de rodar Roman Holyday (1953, William Wyler) Audrey Hepburn y Gregory Peckse convirtieron en amigos por siempre. Tras la muerte de ella el 20 de enero de 1993, Peck recitó su poema favorito, Unending Love (Amor Eterno), de Rabindranath Tagore.

INFINITUD

INFINITUD

Imagen: Jarek Kubicki

Este fue el premio que había ganado [algo que comer, un trozo de queso]. Me acerqué en un éxtasis de euforia. Yo había conquistado. Viví. Pero incluso cuando tocaba las migajas de alimento secas y descamadas era como si mi cuerpo hubiera dejado de existir. No había hambre. Ya no es el terrible miedo a la contracción. Nuevamente tuve la sensación de instinto. De cada movimiento, cada pensamiento sintonizado con una gran fuerza de dirección.

Continuaba encogiéndome, para convertirme en … ¿Qué? El infinitesimal? Que era yo ¿Todavía un ser humano? ¿O era el hombre del futuro? Si hubiera otras ráfagas de radiación, otras nubes flotando a través de mares y continentes, ¿otros seres me seguirían a este vasto mundo nuevo? Tan cerca, lo infinitesimal y lo infinito. Pero de repente supe que eran realmente los dos extremos del mismo concepto. Lo increíblemente pequeño y lo increíblemente vasto eventualmente se encuentran, como el cierre de un círculo gigantesco.

Miré hacia arriba, como si de alguna manera pudiera captar los cielos, el universo, mundos más allá del número. El tapiz plateado de Dios se extendió por la noche. Y en ese momento supe la respuesta al enigma del infinito. Había pensado en términos de la propia dimensión limitada del hombre. Había presumido sobre la naturaleza. Que la existencia comienza y termina es la concepción del hombre, no la naturaleza.

Y sentí que mi cuerpo menguándose, derritiéndose, convirtiéndose en nada. Mis temores se desvanecieron y en su lugar llegó la aceptación. Toda esta vasta majestad de la creación, tenía que significar algo. Y luego quise decir algo también. Sí, más pequeño que el más pequeño, quise decir algo también. Para Dios, no hay cero. ¡Todavía existo!.

El Increíble Hombre Menguante (1957), Jack Arnold

 

ENFADO

ENFADO

MICKEY ROURKE ESTÁ BASTANTE ENFADADO CON ROBERT DE NIRO…

“Eh, Robert De Niro, eso es, te estoy hablando a ti, maldito llorón. Un amigo me ha dicho recientemente que hace unos meses te han citado diciendo a los periódicos «Mickey Rourke es un mentiroso, está diciendo mentiras todo el tiempo». Escucha, Sr. Tipo Duro en las Películas, eres la primera persona que me ha llamado mentiroso y lo has hecho en un periódico. Déjame decirte algo, tonto del culo, cuando te vea, te juro por Dios, por mi abuela, por mi hermano y todos mis perros, te voy a poner en evidencia un 100%. Mickey Rourke, a Dios pongo por testigo”.

Fuente: ecartelera.com  
Imagen: Composición propia a partir de las películas: Homeboy (1988), de Michael Seresin, con guión del propio Mickey Rourke (también interpretó a un boxeador en Barfly, película de Barbet Schroeder de 1987 con guión de Charles Bukowski  basado en su propia biografía); Raging Bull (Toro Salvaje, 1980) de Martin Scorsese, con Robert de Niro interpretando al boxeador Jake la Motta; y en la parte inferior, una imagen de Mickey Rourke anunciando su vuelta a los rings de boxeo con 62 años (ya boxeó profesionalmente en los noventa), aunque bien podría ser una imagen de su película  The Wrestler (2008), del director Darren Aronofsky; Y finalmente, Robert de Niro en Grudge Match (La gran revancha, 2013), de Peter Segal, donde interpreta a un boxeador madurito que se enfrenta por última vez a su gran rival de toda la vida, interpretado por un también madurito Sylvester Stallone. De Niro, también parece estar picado por el “gusanillo” del boxeo, pues en una de sus últimas películas, Hands of Stone (2016), de Jonathan Jakubowicz, interpreta al entrenador de una leyenda,  Roberto “Manos de Piedra” Durán.
AlmaLeonor_LP