AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA Y LA AMRITA

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA Y LA AMRITA

Si ya han visto AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022, James Cameron), recordaran que los humanos que llegan a Pandora justifican la caza de los Tulkun, esa especie de enormes cetáceos que los Metkayina, la gente del arrecife, consideran su familia espiritual, por la obtención de la AMRITA, unas encimas que albergan en su cerebro y que les hace tan inteligentes y especiales. Ese elemento es utilizado por los hombres para alargar su vida… Se pagan millones por ello. La dosis producida por un solo Tulkun cuesta unos 80 millones de dólares. De ahí su caza indiscriminada.

¡¡YO CONOZCO ESA PALABRA!! No sé a cuantas personas les pudo pasar lo mismo que a mí, pero desde luego, y aunque hace mucho de esas clases y si es que han visto la película, a todos mis compañeros de la asignatura de TIEMPO Y MITO EN LA INDIA y a su profesor Enrique Gavilán, de la Universidad de Valladolid, seguro que sí. Yo casi salté del asiento al escuchar esa palabra, AMRITA.

Amrta es una expresión en sánscrito que signitica literalmente «sin mierte». Suele traducirse por néctar y hace referencia a la Bebida de los Dioses, la que les proporciona la inmortalidad (también conocida más tarde como Soma). Así que, como casi todo en esta película (en las dos, Avatar, del 2009 y en esta del 2022), ese término no surgió de la nada ni fue un invento de los guionistas, es una referencia a los textos postvédicos, a las Epopeyas indias del siglo III a. C., los Smrti, lo recordado (en contraposición a lo escuchado o Sruti de los Vedas).

Como ha explicado varias veces su director, James Cameron, los referentes de sus películas son universales: la ecología frente al avance tecnológico, la necesidad de materias primas frente a la destrucción de hábitat, el enfrentamiento entre civilizaciones, religiosidad y espiritualismo, libertad frente a colonización, el mito del héroe que se pone del lado del oprimido, una historia de amor entre seres de distinta naturaleza… También ha confesado una marcada inspiración de otras culturas, como la micronesia y como ya dijo ya en el 2010, la propia historia de colonizción americana sobre los nativos lakotas (lo que no ha evitado que le interpusieran varias denuncias por plagio que ha sorteado a su favor, y más de una llamada de boicot). Otro ejemplo lo encontramos en el idioma de los Na’vi, que fue creado por el lingüista Paul Frommer junto al propio Cameron, y está basado en los dialectos polinesios y expresiones de idiomas como el amhárico de Etiopía y el maorí, de Nueva Zelanda. Y, por supuesto, contó con referentes cinematográficos, desde La Selva Esmeralda (1985, John Boorman)  a Bailando con Lobos (1990, Kevin Costner) o La princesa Mononoke (1997, Hayao Miyazaki), según el propio Cameron. Aunque es fácil vislumbrar también influencias de sus propias películas anteriores: Titanic (1997), Aliens (1986), The Abyss (1989), Terminator (1984) y Terminator 2: Judgment Day (1991), entre otras cosas, por la presencia de potentes heroínas femeninas. Como Neytiri en esta segunda película de la saga.

Imagen: Avatar Wiki

Siguiendo con esas influencias, la misma palabra AVATAR es de origen hindú y el director ha explicado muchas veces que siente debilidad por las divinidades indias. Él utilizó esa expresión porque, dijo, «es la encarnación de uno de los dioses hinduistas en forma humana». Ese significado cuadraba muy bien con lo que quería hacer en la película, un cuerpo biológico (alienígena Na’vi) en el que se inyectaba, merced a una avanzada tecnología, una conciencia humana. No exactamente la inmortalidad, pero casi. En Avatar: El sentido del agua, se habla de ello y ahora literalmente: las enzimas del cerebro de los Tulkun, la AMRITA, pueden proporcionarla en cierto modo. Es un remedio contra la vejez.

EN LA MITOLOGÍA INDIA

En la Epopeya india del Mahâbhârata (siglo III a. C.),  la Amrta surge en la creación del mundo, tal y como se explica en el Samudra manthan, el MITO DE LA BATIDA DEL OCÉANO DE LECHE, la gran batalla entre Dioses (deva o sura) y Demonios (asura) por obtener la inmortalidad (Amrta) inmersa en el océano. ¡No me digan que no hay paralelismos!

Básicamente, el mito viene a contar que Dioses (Devas) y Asuras (No-dioses, asimilado a «demonios») se ven abocados a colaboran para hacerse con la bebida que les proporcionará la inmortalidad. Deben hacerlo para «batir el océano» (que es agua primigenia). Lo curioso es que los «No-Dioses», los Asuras, son unos personajes muy complejos en la India. Dios se dice con la palabra SURA, por lo tanto, lo contrario sería A-SURA. Pero Asura significa literalmente «lo que Brilla», manifestando así a una identidad confusa en la que sabemos muy bien donde está la luz (que se supone atribuida a los Dioses) y donde la oscuridad (identificada con los demonios Asuras). Una de las teorías que explican esta dualidad es que, en una fase anterior a la VÉDICA, los «Buenos» eran los Asuras, no los Dioses. La mitología india tiene muchas de estas contradicciones y dualidades.

Siguiendo con el mito, el Batidor es la Montaña Mandara, que ha sido arrancada de su sitio por una serpiente. Las serpientes son muy veneradas en La India, junto a las aves, por ser todos ellos «dos veces nacidos», primero el huevo y luego el ser. También los Brahmanes, que nacen una segunda vez tras alcanzar la sabiduría. Y así, la cuerda que mueve el Batidor es otra serpiente, Vâsuki. En el texto del Mahâbhârata, Dioses y Asuras van a colaborar para realizar la batida. Sin embargo, serán los Asuras quienes agarren a la «Serpiente-Batidor» por la cabeza (la parte noble) y los Dioses quienes la agarren por la cola, evidenciando más aún la complejidad de este texto y de esos personajes.

Imagen: Giulio Ferrario (1820)

El recipiente de la batida es la tortuga Akupara, que contiene el Océano, que primero es agua y conforme se va batiendo con la Montaña Mandara, los elementos de esta (arboles, animales, minerales, etc.) se van desprendiendo y al ser batidos forman leche (Kshīra Sagara). Cuando esta leche se sigue batiendo y tras miles y miles de años de esfuerzos, es cuando se forma la Mantequilla Líquida. Será de esta de donde surge el Sol, la Luna (Chandra), y un variado número de objetos extraordinarios y seres maravillosos: la vaca de la abundancia, Surabhí, fuente perpetua de leche y mantequilla, proveedora de todas las necesidades; Vārunī, la diosa del vino, que hace rodar los ojos; Pariyata, el árbol del paraíso de Indra, que perfumaba el mundo con la fragancia de sus flores y Kalpavriskha, un árbol que cumpliría cualquier deseo (siempre hay árboles sagrados en todas las religiones y mitologías); Uchaisravas, el caballo blanco, ancestro de todos los caballos, cuyas siete bocas simbolizan los colores del arco iris; Airavata, el elefante blanco sobre el que montaba el dios Indra; Alaksmí, la diosa del infortunio y la fealdad junto a Laksmí (Sri), la diosa de la belleza y de la fortuna, sentada sobre un loto; las apsaras, o ninfas celestes…

Shivá (azul) bebiendo el veneno Kâlakûta.

Y también, al seguir batiendo, aparecerá un Veneno (Kâlakûta, que significa «punta de la muerte»). El problema de todo ritual, es que, junto al beneficio que proporciona, produce una parte peligrosa (en este rito es este veneno) que debe ser absorbida por alguien. En un rito cristiano ese peligro es absorbido por el sacerdote, en el texto indio lo hace Shivá en forma de canto. Es una formula llena de significados, entre otras cosas es por este motivo por el que se representa a este dios, Shivá, dios supremo de la India, el tercero de la trilogía hinduista, junto a Brahmā y Vishnú, con la garganta manchada de color AZUL y se le conoce (entre otros nombres, tiene 1008 registrados) por Nila Kantha (Garganta Azul).

Hay muchas representaciones de este dios hindú en las que aparece con todo su cuerpo azul, como los Na’vi de Cameron. ¿Se está refiriendo a que son Dioses? Posiblemente, dada su afición a la mitología india. Y, tal vez, quisiera mostrar a los Na’vi como seres superiores en espiritualidad a los humanos venidos «de lo alto», quizá como Dioses. Pero según ha contado el director, el aspecto de los Na’vi, está inspirado en un sueño que tuvo su madre, que imaginó que «unas criaturas azules de más de 3,5 metros podrían ser muy atractivas». El primer esbozo de esas criaturas de Pandora (por cierto, una palabra de la mitología griega, con connotaciones en otras culturas anteriores), fue creado entre 1976/77.

Y, por último, del océano batido y convertido en blanca Mantequilla Líquida, surge la AMRTA, el néctar de inmortalidad, portada en una jarra (kumbhá) por Dhanuan Tari, el médico de los Dioses. Después, de esta colaboración inusual, seguirá una batalla en la que se enfrentan Dioses y Asuras por conseguirla y donde los demonios van a ser momentáneamente derrotados. Es decir, este mito nos cuenta que los Dioses no poseen la inmortalidad, la Amrta, tienen que ganársela y pelearán por ella con los demonios o Asuras.

Dhanwan Tari representado como avatar de Vishnú con cuatro manos, que sostienen el disco Súdarshana, una flor de loto, una caracola y el pote de amrita (néctar de la inmortalidad).

Llevando esta idea al argumento de la película, ni los hombres ni los Na’vi poseen la inmortalidad, solo la conservan en su interior unos seres surgidos del océano, los Tulkun (y no para ellos, es un efecto que puede originarse en los hombres) y ambos lucharan por ella. Los Na’vi uniéndose a ellos como su hermano espiritual, los hombres, extrayendo las enzimas de su cerebro tras acabar con su vida. Dioses y Asuras. Demonios que una vez fueron buenos, mejores que los dioses, todo antes de pensar que podían hacerse con el don de prolongar la vida.

EL MITO EN OTROS TEXTOS

La complejidad del texto postvédico viene dada por muchas cuestiones. La primera es que la disposición de los acontecimientos sigue el siguiente orden: en un principio inicio, las aguas están TRANQUILAS; luego, durante la batida del océano, se produce el desorden, el CAOS; y finalmente, se establece el ORDEN, un cosmos, la creación del mundo. Casi, casi, la misma estructura que se utiliza para una novela o una película. Los tres tiempos de la vida y del mundo.

Este mito se interpreta también como el Surgimiento de los Pares Opuestos, conflictos creativos que marcan la visión de La India sobre la dualidad y los pares. Se manifiesta en que todos los elementos están duplicados (aunque no aparece en el resumen que he puesto, hay dos montes, además de Mandara, el monte Meru… Y, recuerden, dos serpientes, DiosesAsuras…) y, además, en que, del batido, salen CUATRO LIQUIDOS, un veneno (Kâlakûta) y tres elixires: Leche, el alimento de los hombres; Mantequilla Líquida, el alimento de los ritos; y la Amrta, la bebida de la inmortalidad y que será el alimento de los dioses.

Kaśyapa y su esposa Aditi.

La Amrta también aparece en otra Epopeya, el Râmâyana. Aquí, el mito dice que Dioses y Asuras son hermanos, hijos del mismo padre, pero de distinta madre. El padre es Kasyapa, quien con su esposa Aditi tiene a sus hijos los Âditya (o Asuras), y con su esposa Diti tiene a sus otros hijos, los (Daityas o Dioses). El veneno Kâlakûta surge de la serpiente Vâsuki (de la parte que sujetan los Asuras) en lugar del océano, pero también es absorbido por Shivá por ser el dios más poderoso. Y, finalmente, en esta Epopeya aparece una mujer, Surâ, que está identificada con el licor de la inmortalidad.

Una mujer también es el elemento esencial en otra versión del mito, la que aparece en los Purâna (siglo X d. C.), Epopeyas no heroicas como las anteriores, generalmente considerados como mitos «de lo antiguo», tal vez narradoras de hechos semihistóricos pretéritos. En esta versión el enfrentamiento entre Dioses y Asuras es anterior a la batida, es decir, llegan a ella ya como enemigos. Y, además, los Asuras cuentan con una ventaja, son aliados de Sukra (Venus), un gurú que conoce la fórmula para resucitar a los muertos, y consiguen de este modo, superar a los Dioses en los conflictos. ¿Y para qué van a querer hacerse con la inmortalidad teniendo esta ventaja? Se preguntarán… Pues porque así es la naturaleza de estos seres, tan parecida a la de los humanos, a fin y al cabo, sus creaciones. Y es que, en toda mitología y religión, son los Dioses (devas), quienes deben vencer. Cuando consiguen la Amrta, son seres inmortales e invencibles y arrojarán a los Asuras a los infiernos.  Es de lo que se trata… ¿No?

Narasinja, un avatar del dios hindú Visnú dando muerte a un Daitya.

Aquí, en los Purâna los Dioses van a emplear un engaño para superar a los Asuras y conseguir así la Amrta surgida de la batida del océano. Este engaño va a estar ocasionado por una mujer, Mojiní un avatar del dios Visnú, la mujer más bella del mundo. Por eso decía que es el elemento esencial en este mito. Ella seducirá a los Asuras y se olvidarán de la bebida inmortal. Ya de antiguo, hasta un dios como Visnú sabía que una mujer podía más que dos carretas… En los sucesivos relatos de los Purâna esta mujer va a ser asimilada a la diosa Laks, y acabará, con el tiempo, sustituyendo en importancia a la Amrta.

Mojini con una jarra de Amrta.

INTERPRETACIONES DEL MITO

El mito de La Batida del Océano de Leche, es uno de los más conocidos y celebrados en La India. La tradición cuenta que después de que los Dioses obtuvieran la victoria en la batida, cuando apareció Dhanuan Tari con el kumbhá (la jarra que contenía el Amrta), los Asuras se lo arrebataron y huyeron lejos, perseguidos por los Dioses. Durante doce días y doce noches divinas (el equivalente a 12 años humanos, un número que también se repite constantemente en ritos y celebraciones del solsticio de invierno y Navidad, el Dodekaimeron, como se explicó en HELICÓN, por ejemplo en PERSONAJES NAVIDEÑOS: KALLIKANTZAROS  o los doce días de LOS JÓLASVEINAR, pero hay más), ambos combatieron en el cielo por la posesión del cántaro o jarra de Amrta. Y entonces, durante esa pugna, algunas gotas de Amrta cayeron sobre la Tierra depositándose en cuatro lugares otorgándoles así inmortalidad sobre lo terrenal.

Puentes artificiales sobre el Ganges para los peregrinos del kumbhamela.

Son lugares sagrados y en cada uno de ellos se celebra una fiesta anual para conmemorarlo: Nasik, Haridwar, Ujjain y, sobre todo, en Prayagraj (Allahabhad), en Uttar Pradesh, donde cada 12 años (de nuevo la docena), es cuando según la astrología védica (jyotish), Júpiter (Brhaspati), que tarda ese tiempo en completar su traslación, entra en la constelación de Tauro (kumbha) y el Sol y la Luna en Capricornio, durante el mes hindú de Magha (enero-febrero). Entonces se celebra una multitudinaria festividad, la de Mahâ Kumba Mela, Kumbhamela o «Fiesta de Jarra».

El planeta Pandora de Avatar.

Un inciso antes de seguir. ¿Recuerdan el nombre del planeta de los Na’vi? Sí, Pandora. Según la mitología griega, era el nombre de la primera mujer, creada por Hefesto, dios del fuego, por orden de Zeus, en un momento muy especial, después de que mortales e inmortales se separaran tras el engaño de Prometeo… Bueno, el caso es que Pandora fue  la responsable de abrir una extraña caja, que en griego original venía a ser una jarra. Sí, una jarra, como la que guardaba la Amrta. Y esta caja-jarra albergaba todos los males existentes y que acabó liberando en el  mundo, incluido un don, que permanecía en el fondo… La esperanza. ¿Quizá la inmortalidad? ¿Un recordatorio de que mortales e inmortales solo estaban separados por el afán de dispersar el mal en el mundo? ¿Esos males son el fruto de la lucha entre Dioses y Demonios por obtener la inmortalidad? Pandora terminó siendo, por orden de Zeus, un «bello mal» (una dadora de desgracias a la humanidad, como la Eva del Paraíso, en este caso por robar un fruto prohibido que se ha asimilado a la sabiduría… De nuevo ¿la inmortalidad?), un don que los hombres (y hasta los Asuras, recuerden a la bella Mojini que acabo de mencionar) recibieran con tanto agrado que se olvidarían de que, en realidad, aceptaban un sinnúmero de desgracias.

Como los terrícolas que acuden al planeta Pandora de los Na’vi, pensando en sus beneficios, sin comprender que la desgracia del fin de su propio planeta Tierra viene con ellos: la destrucción de su hábitat, todos los males del mundo.

Kumbhamela de Allahabhad en el 2001.

Volviendo a La India, y a la historia de las gotas de Amrta caídas a la tierra, la ciudad de Allahabhad se halla en la confluencia de los ríos Ganges, Yamunâ y Sarasvatî, llamado el «Río Invisible», porque es subterráneo y se supone surge en este punto. Con la fiesta celebrada aquí cada 12 años (en esta ciudad entre enero y febrero, con la luna nueva, como otro rito de invierno) toda el agua de la confluencia de los ríos se vuelve sagrada, es toda ella Amrta y quien se bañe en esa Inmortalidad, queda liberado.

Cada doce años, India entera se estremece; los pueblos se agitan, los monasterios se vacían, de las cuevas del Himalaya descienden ermitaños desnudos sucios de cenizas, de la costa de Malabar, del cabo Comorín, del golfo de Bengala, de los montes Vindhya, del desierto del Thar convergen carros de toda clase, comitivas de monjes, grupos de indigentes, tropas de leprosos, séquitos de rajás, palanquines abarrotados de mujeres ocultas por cortinas blancas, trenes llenos de pasajeros, una muchedumbre extraordinaria ávida de santidad: los peregrinos de la Kumbh-Mela.

Mircea Eliade, La India ( 1997)

Unn santón bebiendo agua del Ganges (convertida en Amrta) en el mismo recipiente que Shiva.

En esta fiesta de Kumbhamela  se dan cita millones de personas y está considerada la mayor concentración humana de la Tierra. Sobre el Ganges se tienden 18 puentes flotantes que facilitan el acceso de los millones de devotos que asisten al festival. En el año 2001 se calculó una asistencia de 70 millones de almas. En el 2013 duró 55 días y se estimó una afluencia de 100 millones de personas. El  domingo 10 de febrero, considerado el día más favorable, 30 millones de personas descendieron a Allahabad para bañarse en la confluencia de los tres ríos y en la estación ferroviaria se produjo una estampida en la que fallecieron 42 personas y resultaron heridas más de 300. Y eso que las autoridades destinaron en la ciudad una fuerza policial y paramilitar de 14.000 hombres dedicados a la protección de la multitud. A pesar del frío (por la noche se podían alcanzar los cero grados), el hacinamiento y que el agua está contaminada, los peregrinos aseguran que regresan a sus casas sintiéndose mucho mejor que cuando llegaron. Están convencidos de que las aguas contienen Amrta, el néctar de la inmortalidad.

Pero quizá haya otra explicación. En el siglo XIX Émile Durkheim acuñó una expresión para este fenómeno: «efervescencia colectiva». Durkheim afirmaba que esa enorme confluencia de gentes tenía un impacto positivo en la salud de los individuos, que sería imposible entenderla en solitario porque en este tipo de manifestaciones multitudinarias cada uno transmite fuerza al otro. ¿No les suena a la comunión que se produce en Pandora de todos los seres con el Arbol Espiritual?

El Árbol Espiritual de Pandora que conecta a todos los seres vivos entre sí.

En nuestros días, el psicólogo Stephen Reicher, de la Universidad de Saint Andrews (Escocia), estudió también este acontecimiento llegando a concluir que «la pertenencia a un colectivo es crucial para la sociedad, nos ayuda a consolidar el sentimiento de quiénes somos, a forjar nuestras relaciones con los demás e incluso a determinar nuestro bienestar físico». Nick Hopkins, de la Universidad de Dundee (Escocia), vio en esta manifestación un alarde de relación interpersonal compartida en la que «uno deja de percibir a las personas como seres ajenos para verlas de manera más íntima». Se da y se recibe apoyo, la rivalidad se transforma en colaboración y la gente es capaz de conseguir sus objetivos mucho mejor de lo que lo haría nunca en solitario. Esto engendra emociones positivas que nos vuelven no solo más fuertes ante las dificultades, sino también más saludables. Son menos propensas a morir por una dolencia cardíaca y a contraer ciertos cánceres y hay indicios de que son menos vulnerables a la degeneración cognitiva relacionada con el envejecimiento. Se explica en un amplio reportaje del National Geogrphic en marzo del 2014. Las implicaciones son fascinantes. ¿Será cierto que al beber las aguas del Ganges reciben su dosis de inmortalidad? ¿Será la inmortalidad el fruto de la interacción humana en sociedad, en grupos de afinidad común y no una bebida sagrada?

Finalmente, según declaraciones del psicólogo Mark Levine de la Universidad de Exeter (Inglaterra), «pertenecer a un ente colectivo puede cambiar nuestra forma de ver el mundo», algo que ya se había afirmado sobre el lenguaje, al fin y al cabo, la expresión más genuina de pertenencia a una comunidad; y Dirk Helbing, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, lo certifica diciendo que «existe una imperiosa fuerza social que nos impulsa a convivir». Ya lo decía Aristóteles en el siglo IV a. C.: el hombre es un ser social por naturaleza.

Lo que sucede en la fiesta de Kumbhamela puede interpretarse de muchas formas, puede llamar la atención o repeler, puede tener múltiples lecturas, pero en todo caso, no nos puede dejar indiferentes. La siguiente Kumbhamela se celebrará en el año 2025, por si sienten curiosidad. Pero si tienen oportunidad, antes vean el episodio que el periodista y viajero Simon Reeve grabó sobre el río sagrado de La India, el Ganges.

Reunión de la gente del bosque, los Omaticaya, con la gente del arrecife, los Metkayina.

Y, finalmente, no sé si lo verán ustedes así, pero a mí me parece que toda la película de Avatar: el sentido del agua, se basa en esta premisa. Una unión espiritual de todos los habitantes del planeta Pandora, tanto de Na’vis, como de otras criaturas, por ejemplo, los Tulkun o de la exuberante flora del planeta, como el Árbol Espiritual de los Metkayina. Se necesitan y se apoyan entre ellos como los miembros de cada comunidad, los Omaticaya y los Metkayina, entre sí, y que al final colaboran y se sienten miembros de una misma unidad, los habitantes de Pandora, como si de una misma familia se tratase. Como la que forma el protagonista, Jake Sully con Neytiri y sus hijos. Así, al menos lo declaró Sigourney Weaver: «La historia es sobre la familia, sobre nuestras familias tratando de permanecer juntas [y] hasta dónde llegamos para protegernos unos a otros y proteger el lugar donde vivimos». La inmortalidad.

El mito de La Batida del Océano de Leche es uno de los más importantes de los miles que existen en La India y muchos historiadores y expertos en religiones y mitologías, como el francés George Dumézil (1898-1986), lo han estudiado encontrando paralelismos sorprendentes. Dumézil realizó su tesis doctoral sobre este mito afirmando que su estructura se halla presente en todos los pueblos Indoeuropeos, desde La India hasta las culturas nórdicas y las clásicas como Roma: sacralidad, fuerza guerrera y fertilidad. Y tambien protagoniza la serie de películas, sobre todo esta segunda: sacralidad con la comunión espiritual con los Tulkum o el misticismo del que hace gala Kiri Sully; fuerza guerrera en el enfrentamiento entre los habitantes de Pandora y los humanos; y fertilidad representada tanto en la cría de Tulkum, como en la amplia familia Sully y el embarazo de Ronal, la líder de los habitantes del arrecife.

Del mismo modo, la Amrta la asimila a la Ambrosía clásica o al mito de las Manzanas de la Inmortalidad de Freya (diosa de la juventud, la belleza y la fertilidad) en la mitología germana. También al consumo ritual de una bebida espiritual, alcohólica o alucinógena, como sucede en algunos rituales chinos de la primavera o al Potlach alimenticio de los Indios de la Costa Noroeste de Norteamérica. Otros investigadores, como el lingüista alemán Heinrich Zimmer (1890-1943), consideran que lo importante no es la Amrta, sino el veneno Kâlakûta, que hace que al tragárselo Shivá, venza a la muerte. Otra forma de inmortalidad. En general, piensa que, bajo todos estos textos, existe una búsqueda universal, la del mito alquímico de la legendaria Piedra Filosofal. No solo se trataba de una sustancia capaz de convertir los metales básicos en oro (chrysopoeia), sino que también se creía que podría ser un elixir de la vida, útil para el rejuvenecimiento y, con ello, lograr la inmortalidad. O también la Fuente de la eterna juventud, mencionada por Heródoto, se me ocurre. ¿Por qué los humanos anhelamos la inmortalidad, la suerte de los dioses, y ellos suspiran por una vida mortal como la de los humanos hasta el punto de mostrarse entre nosotros como tales mortales? Todas las religiones y mitologías nos hablan de Dioses que se mezclan con los hombres en la Tierra ¿Y no fue hasta lo que hizo Jesús? Dejó un mensaje de vida eterna mientras él disfrutó de una existencia finita entre los hombres. ¡Dichosas e incomprensibles dualidades!

Claro que por debajo de todas estas interpretaciones subyace una que articula todo el mito y está presente también en las interpretaciones de los especialistas. No es otra cosa que la lucha entre Dioses y Demonios (Asuras), el bien contra el mal, la razón contra la irracionalidad y la violencia.

Otro día les cuento los mitos asociados al Soma, una planta y la bebida que se extrae de ella y que en los textos védicos, anteriores a las Epopeyas de las que he hablado, equivale a la Amrta, la bebida de los dioses, la enzima que portan los Tulkun en su cerebro y que proporciona la inmortalidad a los hombres. En ninguno de todos esos mitos, ni en sus interpretaciones, ni en las películas de James Cameron, se profundiza en la pregunta de si realmente Dioses, Asuras (Demonios) o los mismo hombres, se merecen tal don. Tal vez solo Pandora se lo planteó y por eso, guardó la esperanza en el rincón más recóndito de la caja.

Vean la película sin pensar en nada de esto. De verdad que es un prodigio de técnica y efectos especiales, de paisajes, música, fotografía… y de relaciones humanas (en el sentido peyorativo de la palabra, porque quienes más las demuestran no lo son). No se fijen demasiado en la historia ni en los diálogos, pienso que ahí flojea y repite estereotipos. Y en cuanto a las actuaciones, no sé si serán capaces de apreciarlas tras las figuras azules producto de los efectos CGI. Yo es que desde el Gollum de Andy Serkis y el Smaug de Benedict Cumberbatch, creo que habría que crear una nueva forma de llamar a esta forma de actuar, me parece todo un arte. E, incluso, soy partidaria de que habría que dotar una nueva categoría de Premios Oscar. ¡¡Me maravillan!!

Y sepan que todos ellos tuvieron que filmar bajo el agua conteniendo la respiración durante varios minutos. Los niños que actúan entrenaron durante seis meses para prepararse para las escenas submarinas. Trinity Bliss (Tuktirey «Tuk» Sully), que tenía siete años, consiguió, como la mayoría de los actores, aguantar cuatro minutos la respiración bajo el agua. Y aunque no se lo crean, Kate Winslet, en el papel de Ronal, una de los Metkayina, la esposa de su líder, que era la primera vez que trabajaba con la técnica de captura de movimiento e insistió en realizar todos los de su personaje, fue una de las que tuvo que aprender buceo libre para ello. Pero resultó ser la que más aguantó bajo el agua, 7 minutos y 14 segundos. Dio un susto tremendo al set, donde pensaron que le había ocurrido algo, pero batió todos los récords conocidos, superando incluso al temerario Tom Cruise en la película Misión imposible: Nación secreta (2001, Christopher McQuarrie). Cualquiera diría que tras Titanic (1997, James Cameron),  Kate se aseguró de no volver a perder a nadie bajo las aguas del océano, o que la inmortalidad de la Amrta que aguardaba en su seno a ser rescatada, la alcanzó durante el rodaje. ¿Quién sabe? ¡Es el sentido del agua!

AlmaLeonor_LP

La fuente principal par escribir este artículo son mis propios apuntes de la asignatura TIEMPO Y MITO EN LA INDIA que cursé hace ya muchos años en la Universidad de Valladolid, impartida por el profesor Enrique Gavilán. Fue una de las mejores clases a las que asistí durante la carrera de HISTORIA, y sigo disfrutándola cada vez que releo esos apuntes. Las demás fuentes están marcadas en los enlaces a lo largo del texto.

AlmaLeonor_LP

MIDSOMMAR

MIDSOMMAR

Anteayer vi la película Midsommar (2019, Ari Aster), de la que había oído buenas críticas y tenía ganas de ver. Pues bien. No me convenció. Dejando a un lado una estupenda fotografía de Pawel Pogorzelskiy, una inquietante simetría en muchas escenas (y dualidades, como la ropa de la secta versus la de los visitantes) y, quizá, una notable actuación de Florence Pugh, Jack Reynor, William Jackson Harper y Will Poulter, la cinta no me sedujo nada. Es una película de terror, si, pero la lentitud con la que se toma las cosas su director, a mi parecer, lo hace flojear. O lo intensifica, segun algunas personas.

Pero a mi me recordó mucho a la película The Wicker Man (2006, Neil LaBute), en la que un, como siempre, sobreactuado Nicolas Cage, se ve envuento en un festival semejante para acabar de la misma manera, muerto en la hoguera, solo que, en lugar de embutido en el cuerpo de un oso, como en Midsommar, en un gigantesco muñeco de paja. Y esta del 2006 es un remake de otra británica, del más puro género de terror, dirigida en 1973 por Robin Hardy y cuyo guión está basado remotamente en la novela Ritual, de David Pinner.

El caso es que Wickerman se desarrolla dentro de un grupo sectario que habita una isla remota donde realizan sus crueles ritos y sacrificios alejados del mundo, pero Midsommar se basa en una celebración real, propia del folklore sueco. Y por eso me llamaba la atención.

El festival de Midsommar se celebra anualmente (y no cada 90 años como dicen en la película) en el mes de junio, como parte de las celebraciones del solsticio de verano. Son fiestas propiciatorias de buenas cosechas y fertilidad de la tierra. Concretamente, en Suecia se conmemora la víspera de San Juan, el 23 de junio (desde 1953 se ha trasladado al viernes y sábado comprendidos entre el 20 y el 26 de junio), y es una de las fiestas más importantes del país, casi más que la del día siguiente, San Juan.

En la película se celebra el culto Hårga con varios ritos, uno de los cuales también se realiza en el Midsommar. Se baila y se cantan canciones del folklore sueco alrededor de un palo alto, una cruz de mayo que en sueco se dice midsommarstång, decorado con flores y cintas de colores (generlamente amarillo y azul, los de su bandera), y las gentes visten los trajes típicos suecos. Es, también, un evento turístico de gran importancia.

Las coronas de flores que lucen las mujeres de la película (pero no la exagerada decoración floral de la protagonista), también son usadas en el festival sueco, sobre todo, por las mujeres. Esas coronas florales simbolizaban la buena suerte, una creencia ancestral que decía que las flores y hojas recogidas durante el Midsommar tenían propiedades mágicas. Por eso, guardaban esa corona hasta Navidad, cuando ya seca, se utilizaba en un baño purificador para retener la energía (conocía la historia de la corona de velas de Santa Lucía, que ya conté en HELICON, pero esta no). Hoy, esa costumbre se ha quedado como un rito menor, y las mujeres suelen guardar algunas hojas y flores de sus coronas para colocarlas debajo de la almohada. Se dice que con quien sueñes esa noche será la persona con quien se case. En la película, Maya, la muchacha pelirroja que anda detrás del protagonista, coloca una especie de talismán debajo de la cama del muchacho. Es un objeto mágico para atraerle sexualmente. Al final le consigue, pero me da a mi que no por un efecto mágico, sino por lo que le hacen beber.

El caso es que tanto ese como los demás ritos que se muestran en la película, surgen casi sin sentido, uno tras otro sin que parezca causar impresión alguna a los protagonistas, o no demasiada. La pareja que desaparece es la que se muestra más afectada por los suicidios iniciales, pero luego, los demás no se inmutan casi por nada. Solo ella, Dani Ardor (Florence Pugh) sufre cuando ve a su amado Christian Hughes (Jack Reynor) desnudo y tumbado encima de otra mujer (Maya) mientras un coro de desnudas señoras les jalean. Está tan afectada que grita y gime mientras un grupo de mujeres al más puro estilo plañideras de pueblo, la acompañan. Pero hasta sufrimiento parece irreal. Sobre todo porque se pasa toda la película lamentando el poco interés que su novio tiene por ella, en una suerte de relación casi tóxica y renegando de él al sentirse algo atraída por su amigo Pelle (Vilhelm Blomgren), un habitante de la colonia. Y, más aún, cuando sus sufrimientos anteriores no fueron ni parecidos: ni cuando se suicidan los ancianos, ni cuando desaparecen sus amigos.

Lo que parece que si sigue haciéndose hoy en día es beber alcohol. Dice la Wiki que durante el Midsommar se bebe y bebe hasta emborracharse. Eso en un país donde el alcohol está carísimo, debe ser todo un acontecimiento. Se consumen 80 millones de euros en alcohol. Y en la película lo que hacen es beber algún tipo de brebaje que les atonta, les adormece, les hace tener visiones y hasta les paraliza.

Total, que ni las razones filosóficas que aducen los dirigentes del lugar, ni las explicaciones que se obtienen de las supuestas escrituras (el Rubi Radr, que son borratajos de un demente interpretados por los dirigentes), ni las conversaciones con los lugareños, parecen explicar la total transformación de los amigos. Al menos los que acaban muertos en primer lugar, se muestran más coherentes y quieren irse. Los demás no. Siguen ahí pese a lo que están viendo y luego los dos supervivientes se “transforman”. Él acaba sucumbiendo al placer sexual que le ofrece la coqueta pelirroja (y no parece que todo se deba al brebaje) y ella, Dani, que parecía la más escéptica al principio, acaba aceptando no solo los rituales sino la propia idiosincrasia del pueblo. Y no se ve claro el motivo. Parece más bien, la captación de una secta, la anulación de la propia personalidad, el alejamiento de sus seres queridos, pero en este caso, a lo bestia, llevándoles a una muerte horrenda.

En Wickerman todo esto se entendía mejor, incluso se envolvía con una obsesión del protagonista (Cage) con un accidente de coche que había sufrido y la pérdida de su hija que desapareció a manos de su novia, a la sazón, miembro de esa secta y que, desde el principio, le engaña.

Las muertes de los cinco amigos (se salva Dani, o no, porque se intuye que se queda en la secta) se juntan al final en un macabro aquelarre en el que participan voluntariamente otros dos miembros de la secta (que junto a los dos suicidas iniciales forman los nueve sacrificios que la dice el ritual que se debe ofrecer). A propósito de estas muertes leo en el blog “La NetaNeta!” que las de los amigos visitantes tienen una explicación relacionada con los elementos: La muerte de Josh (después de que supuestamente desapareciera el libro sagrado) representa la Tierra y por eso su pierna aparece semienterrada en el huerto; La muerte de Mark representa el Fuego, dice la página, pese a que su desaparición y muerte no tiene que ver con él, y sí con el castigo por una infamia (orinar en el árbol sagrado) y solo se sabe que su rostro cubre la cara de uno de los habitantes y al final su cuerpo, relleno de heno, aparezca sobre una carretilla; La muerte de Connie representa el Agua, algo que solo podríamos intuir cuando se la ve al final, también sobre una carretilla y mostrando un cuerpo azulado, mojado y cubierto de algas, pero no se sabe cómo muere; La muerte de su novio Simon representa el Aire, algo que solo se puede adivinar por la forma en la que Christian le encuentra en uno de los edificios, colgado en el techo, en lo que es, quizá, la escena más terrible de la película (junto a la de las caras de los suicidas), porque, dice la web, está vivo cuando lo ve (yo no me fijé en ese detalle). Pero faltaría explicar el significado de los dos voluntarios finales, los suicidas del principio se supone que llegaron a los 72 años, el final de su vida.

Por cierto, que esta idea viene de lejos en los países nórdicos. El Ättestupa (término escandinavo para precipicio del clan) designa en Suecia, Noruega e Islandia a muchos precipicios y se relaciona con ciertos rituales senicidas de la prehistoria nórdica. Al parecer, los ancianos y aquellos que no podían valerse por sí mismos, se suicidaban arrojándose por un precipicio para evitar a la comunidad que tuviera que ocuparse de ellos. También se les “ayudaba” a suicidarse, como en la película, donde nadie les “empuja”, pero la vida en esa comunidad les obliga a obedecer semejantes leyes (y tal vez el brebaje que se toman también ayude). Existe una referencia clásica, se decía que los felices hiperbóreos del polo norte, disfrutaban de un clima tan sano que no morían, sino que eran arrojados por un precipicio al mar (Cayo Julio Solino, siglo III, autor del De mirabilibus mundi).

También se explica en esta web que “el director Ari Aster eligió el verdadero pueblo de Hårga debido a la leyenda sueca de Hårgalåten, en la que el diablo se disfraza de violinista y engaña a la gente de Hårga para que baile hasta la muerte”. Hårgalåten (significa la canción de Harga, y Harga es una ciudad sueca) es una canción popular que evoca una historia sucedida en 1785 y que publicó Johan Gabriel Lindstrom. Un grupo de jóvenes cayeron extenuados y algunos muertos después de bailar y bailar sin parar, llegando a ver en el violinista al mismísimo demonio. Hay varias historias relacionadas con bailes demoniacos, o danzas extenuantes, o gentes que se comportaban como endemoniadas moviéndose sin parar hasta caer muertos. Un día tengo que hablar de este curioso “baile de San Vito”. Pero aquí, en la película, se recrea la acción para elegir a la Reina de Mayo, la que más aguante bailando. Y resulta ser la protagonista, claro.

Lo cierto es que el director Ari Aster y el diseñador de producción Henrik Svennson, trabajaron juntos para reunir toda una serie de explicaciones sobre el culto Hårga, incluyendo el film desde las runas a las comidas comunitarias y la vida vinculada a la naturaleza. Visitaron varias Hälsingegårds, «granjas centenarias que normalmente tenían pinturas en las paredes», para los decorados e investigaron celebraciones de verano tanto del folclore sueco, como de otros lugares, como el alemán e inglés. Para las características de la comuna, Aster se fijó en la antroposofía y el movimiento teosófico de Rudolf Steiner. También excusó al festivas de Midsommar de la violencia y actividades de culto pagano que se muestran en la película. La suya es una película ficticia de terror.

Resumiendo. Una película muy luminosa, muy bien fotografiada, con unas actuaciones mejorables (no me acaba de convencer Florence Pugh, pese al auge que ha cogido últimamente), pero con una historia que ni se rinde al terror ni a la filosofía. Mezcla el paganismo y las sectas con tradiciones nórdicas como el Midsommar, el Hårgalåten y la Ättestupa, pero ni refleja el auténtico espíritu de todas ellas, ni se entienden bien los beneficios para la comunidad de esa obsesión por la muerte que muestran los lugareños. El Midsommar es hoy es un festival divertido que lleva a cientos de turistas a Suecia cada solsticio de verano.

AlmaLeonor_LP

CHEVALIER

CHEVALIER

Imagen: FilmAffinity.

Leí ayer que en abril del 2023 tiene previsto su estreno la película «Chevalier» basada en la vida de Chevalier de Saint-Georges, hijo de una esclava africana que alcanzó el éxito en la sociedad francesa del siglo XVIII como virtuoso violinista y compositor, además de como renombrado campeón de esgrima.

Pues bien, este personaje aparece mencionado en mi libro LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA junto a otro «Chevalier», Chevalier d’Éon, quien también fue Mademoiselle Beaumont, para sorpresa de la corte de la época y cuya vida debió ser tan fascinante como la de Satint-Georges, o más. Este es el pasaje donde le menciono….

«Ya se habló en otro capítulo de las tribulaciones de algunas de ellas [las mujeres] al hacerse pasar por hombres para lograr realizar un sueño tenido en su momento por exclusivamente masculino, como estudiar medicina o ser soldado en la guerra. Pero, a veces, sucede que el sexo de una persona es objeto de controversia durante toda una vida y no se llega a dilucidar la verdad por completo.

Eso es lo que sucedió con un personaje del siglo XVIII al que primero se tuvo por hombre, luego por mujer y, finalmente, por hombre de nuevo sin que se sepa muy bien con que sexo nació o vivió su vida. Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d’Éon de Beaumont, abreviado en Chevalier d’Éon, fue un enigmático personaje que pasó los últimos 33 años de su vida con el nombre de Mademoiselle Beaumont, y toda ella con el enigma que suponía poseer tres nombres femeninos y tres masculinos en su partida de nacimiento.

Beaumont nació en el seno de una familia de juristas, se licenció en derecho y ejerció para Luis XV. Entró a formar parte de Le Secret du roi, los espías del soberano, realizando varias misiones diplomáticas por toda Europa. Es en Rusia donde adopta uno de sus papeles más exitosos, el de la fémina Lía de Beaumont, introduciéndose como espía en la corte al hacerse amiga íntima de la zarina Isabel. En 1762 es nombrado embajador en Londres y entonces comenzaron a circular rumores sobre su verdadero sexo, pues tan pronto se presentaba vestido como hombre que como mujer. Los dimes y diretes duraron más de diez años mientras se cruzaban apuestas cada vez más cuantiosas acerca de su verdadera naturaleza. Finalmente, es el rey quien toma cartas en el asunto y en 1774 envía un emisario (1) con el fin de desentrañar el misterio.

Entonces, D’Éon confesó su secreto: era una mujer. El emisario del rey certificó ese extremo con avales médicos y el embajador fue destituido prohibiéndosele vestir ropas masculinas. Beaumont explicó entonces que sus padres decidieron educarla como hombre para que tuviera más oportunidades de éxito en la vida. Así, pudo hasta ejercitarse como espadachín, arte en el que se convirtió en un gran maestro. O maestra. Porque a partir de aquella fecha Chevalier d’Éon dejó de existir para dar paso a Mademoiselle Beaumont, tan hábil, que incluso llegó a batirse en un duelo de exhibición con una de las espadas más famosas del momento, la de Chevalier de Saint-Georges, caballero muy ilustrado, compositor, violinista, director de la orquesta sinfónica de París y, además, mulato (2).

Pues bien, el duelo entre ambos Chevalieres, adquirió tintes un tanto morbosos, pues enfrentaba a un negro y a una mujer en un arte, la esgrima, tan clasista como lo era la misma sociedad del XVIII. Dicen que Saint-Georges dejó ganar a Beaumont bien por su sexo, bien por su edad: 59 años.

Pero Mademoiselle Beaumont aún guardó un secreto más que se llevó con ella a la tumba. Cuando falleció en Londres, a la edad de 81 años, los médicos que la examinaron y varios testigos presentes, descubrieron que era… un hombre. Tenía todos los atributos masculinos y ninguno femenino. Si lo que confesó al enviado del rey fue un engaño o una farsa de ambos no se supo nunca, ni tampoco que parte de su vida vivió ocultando su verdadera personalidad. Fue un misterio que entretuvo las mentes inquietas europeas durante bastante tiempo, llegando a ser incluido en el libro Famous Impostors (1910) escrito por Bram Stoker casi al final de su vida.

(1) Fue el dramaturgo Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, entre otras obras, autor de la trilogía Le roman de la famille Almaviva (1775-1778) que comprende: El barbero de Sevilla, Las bodas de Fígaro y La madre culpable. Fue igualmente espía al servicio de Luis XV y probablemente recibió el encargo de apartar a d’Éon de la embajada.

(2) Hijo natural del rico hacendado George Bologne de Saint-Georges y su esclava africana, de nombre Nanon, llegó a ser coronel de la Legión St.-Georges, el primer regimiento negro de Europa, y el primer compositor de música clásica de ascendencia africana.

AlmaLeonor_LP

¡Me encanta que se haya hecho una película con esta historia y este personaje! 😃 😃

LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA

RATAS

RATAS

Imagen: Lu Hong (China)

—Hola James, bienvenido ¿Te gusta la isla? Mi abuela tenía una isla, nada del otro mundo, se podía recorrer en una hora, pero aun así para nosotros era un paraíso. Un verano fuimos de visita y descubrimos que la isla estaba infestada de ratas. Habían llegado en un barco de pesca y se ponían moradas de cocos. ¿Cómo echarías a las ratas de una isla? Pues mi abuela me lo enseñó. Enterramos un bidón de aceite con una trampilla, luego atamos un coco a la trampilla como cebo. Las ratas iban directas a por el coco y po, po, po… iban cayendo al bidón. Al cabo de un mes, habíamos atrapado a todas las ratas. ¿Pero qué hacer entonces? ¿Tal vez tirar el bidón al mar? ¿Quemarlo? No. Basta con no tocarlo. Las ratas empiezan a tener hambre. Y poco a poco se comen las unas a las otras hasta que sólo quedan dos. Las supervivientes. ¿Y entonces, qué? ¿Las matas? No. Las coges y las sueltas entre los árboles. Pero las ratas ya no vuelven a comer coco. Solamente comen rata. Has cambiado su naturaleza. Los dos supervivientes, en eso nos ha convertido M.
—Yo tomo mis decisiones.
—Eso es lo que crees, ella es un genio en eso.

Conversación entre Raoul Silva (Javier Bardem)
con James Bond (Daniel Craig) en Skyfall (2012), de Sam Mendes.

CLINT EASTWOOD

CLINT EASTWOOD

Imagen: Christiane Vleugels

«La sola idea de cambiar tu imagen es un esfuerzo inútil. La mayoría se han convertido en estrellas desarrollando aquello que hacen mejor. Difícilmente puedo pensar en mí mismo interpretando a Hamlet, Edipo o un papel de Noël Coward».
Clint Eastwood

(Del libro: «Desde que mi nombre me defiende«, Planeta: 2017, de Francisco Reyero)

Clint Eastwood nació en San Francisco (California) un día como hoy, 31 de mayo, de 1930. Hoy cumple, por lo tanto, 91 años.
¡¡MUCHAS FELICIDADES!!

GINOIDES: ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE

GINOIDES: ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE

En la anterior entrega, ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO, comenzamos hablando de Robby, el protagonista de Planeta Prohibido (1956, Fred M. Wilcox), quizá, el más emblemático de los robots cinematográficos. Pero hay que decir que el más famoso, recordado y popular es, sin duda alguna, María, el robot femenino de Metrópolis (1927, Fritz Lang), un robot que sorprendió por su sexo en un momento en el que en el cine fantástico no existían las mujeres más que como compañeras del héroe, algo que ha seguido sucediendo de forma habitual, al menos durante mucho tiempo.

La protagonista de la película, María (tanto en su aspecto humano como robótico), estuvo interpretada por la actriz Brigitte Helm, quien tuvo que enfundarse un traje metálico complicadísimo y muy molesto con el que sufrió lo indecible: el traje se calentaba en exceso con los focos del rodaje y se tuvo que hidratar a la pobre Brigitte con un sistema de refrigeración inventado al efecto, que contaba con un depósito de agua que servía a la actriz para beber con una pajita. Con el tiempo, la estética de la película, y en especial la de María y su traje robótico, se hizo tan popular que hoy está considerada como excepcional, atemporal y goza de la consideración de icono de modernidad

Tanto esfuerzo mereció la pena, pues se consiguió una película redonda, fue todo un acontecimiento en su época, uno de los más grandes filmes del expresionismo alemán y el primer filme considerado Memoria del Mundo por la UNESCO. Encumbró a su director, Fritz Lang, a lo más alto del séptimo arte, aunque provocó más de una discusión entre él y Thea von Harbou, su esposa entonces y autora del guion (junto a Lang) y de la novela de 1926 en la que se basaba. Ambos cónyuges discutían a menudo, tanto por sus distintas opiniones artísticas como por sus diferentes inclinaciones políticas, pues Thea simpatizaba con el nacionalsocialismo alemán y quería reflejar algunas de sus ideas en el filme, a lo que Lang, que odiaba todo lo que sonase a nazi, se oponía tajantemente, terminando por provocar la separación de la pareja.

El póster de la imagen de cabecera, creado en 1927 por el artista gráfico alemán Heinz Schulz-Neudamm, fue vendido en el año 2005 a un precio de 690.000 dólares, una cifra récord que no había alcanzado ningún cartel de película hasta el momento. En el año 2012 se anunció que se subastaría con un precio de salida de 850.000 dólares y se vendió finalmente por la cifra, récord de nuevo, de 1,2 millones de dólares (alrededor de 920.00 euros) ¿Quién lo ha comprado? Pues según The Hollywood Reporter, un coleccionista de la costa este de Estados Unidos de nombre Ralph de Luca. ¡Afortunado él!

La acción de Metrópolis se desarrolla en el año 2026, un futuro lejano en la fecha en la que fue rodada (recordemos que fue en 1927, casi cien años de diferencia) pero que hoy nos puede resultar inquietantemente cercana.

Con María comenzamos este recorrido por los ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE, también llamados en la ciencia reciente GINOIDES, una denominación adoptada más recientemente para diferenciar nominalmente a los androides femeninos de los masculinos, aunque hay que decir que la palabra “androide” se populariza a partir de una creación femenina, Hadaly, la protagonista de la novela La Eva Futura (1886) del francés Auguste Villiers de l’Isle-Adam. Y, en todo caso, creo que la palabra correcta debería ser “ginecoide”, el antónimo de androide, que ya tiene su explicación etimológica en el diccionario español: semejante a una mujer.

En fin… empezamos… Y ya que hemos mencionado La Eva futura, la novela de Villiers, vamos a hacerlo con otra EVA (Extraterrestrial Vegetation Evaluator, Evaluador de Vegetación Alienígena), la protagonista femenina de la película WALL-E (2008, Andrew Stanton). EVA no es un robot humanoide, tiene la complexión de un huevo, pero es femenina, de ojos azules (de LED) y, además, brillante, pulida y nuevecita, el contrapunto perfecto del protagonista, WALL-E, un robot bastante ajado y antiguo. La voz de EVA en el filme es de Elissa Knight (en España fue doblada por Mar Bordallo) y Sigourney Weaver presta su voz a la Computadora del Axioma (en España por Beatriz Berciano), también una computadora femenina en el filme.

También se llama así la primera película de robots producida en España, Eva (2011, Kike Maíllo), donde se trata de dar respuesta ética a la idoneidad de hacerle ver a un robot que es un robot… El ingeniero de la película, que se desarrolla en el año 2041 (no está tan lejos, ¿verdad?), trata de conseguir un robot capaz de superar cualquier prueba para detectar si es, o no, un robot. Aparecen distintos ejemplo, desde un gato hasta una arquetípica ginoide (robótica de servicio, dice), que es recepcionista en un edificio público. Muy típico y ¿machista? ¿Se puede aplicar el término machismo cuando hablamos de ginoides? Hay dejo la pregunta…

LAS MUJERES PERFECTAS

Me doy cuenta de que hasta ahora el guion robótico de este artículo puede leerse casi en clave bíblica: he hablado de María y de Eva. Ambas han estado consideradas a lo largo de la historia como la encarnación de la mujer perfecta, y el cine también ha creado sus mujeres perfectas… artificiales.

La mujer perfecta (1949, Bernard Knowles) es una comedia británica en la que un científico crea un robot femenino al que considera la mujer perfecta. Estaba interpretada por Patricia Roc, una mujer que, curiosamente, estaba considerada “la belleza británica arquetípica”, o sea, perfecta. Su vida pública, sin embargo, hubiese escandalizado a todo el puritanismo británico de posguerra, pero ella no permitió que trascendiera más allá de su imagen cinematográfica.

Se sabe, no obstante, que mantuvo varios romances a lo largo de su vida, tanto con hombres (incluyendo a Ronald Reagan, actor y posterior presidente de los EE. UU.) como con mujeres, algo que ella declaraba abiertamente ya entonces. Una mujer explosiva a la que la censura estadounidense, esta vez sí de verdad, exigió nuevas tomas retocando su escote en la película The Wicked Lady (1945). De este filme existe una versión de 1983, dirigida por Michael Winner y protagonizada por Faye Dunaway, en la que Glynis Barber interpreta a Caroline, el papel de Patricia Roc en la versión inglesa.

Pero si de mujeres (robóticas) perfectas se trata, no hay mejor ejemplo que Stepford wives (1975, Bryan Forbes), una película de terror basada en la novela de 1972 del mismo nombre de Ira Levin. La protagonista (Katharine Ross) es una mujer que se ha trasladado junto a su esposo a la ciudad de Stepford y descubre que las esposas de sus vecinos son todas ellas robots complacientes. Existe un remake, The Stepford Wives (2004, Frank Oz), con Nicole Kidman como protagonista, donde el terror se sustituyó por la comedia.

Este tipo de ginoides, mujeres perfectas como esposas sumisas, complacientes y hacendosas trabajadoras del hogar, puede recordarnos a lo que cuenta la mitología griega del dios Hefesto, el herrero lisiado y cojo, pero esposo de la bella Afrodita, que fabricó dos mujeres metálicas, de oro (las Kourai Khryseai o “doncellas doradas”), con movimiento propio, que le servían de “ayudantes”, aunque por las características del dios, más bien habría que decir esclavas, como las esposas de Stepford.

Pero una curiosa interpretación de estas “doncellas doradas” podemos encontrarla en las famosas fembots de Austin Powers: International Man of Mystery (1997, Jay Roach), las rubias (doradas) y seductoras ginoides femeninas que disparaban con sus pechos (¿quién no recuerda a Afrodita X, la compañera de Mazinger Z y su “pechos fuera”?). De hecho, la palabra fembot también es un término que se utiliza, incluso antes que el de ginoide, para hablar de un robot antropomorfo de aspecto femenino. Las fembots de Austin Powers fueron: Cheryl Bartel, Cindy Margolis, Donna W. Scott, Barbara Moore y Cynthia Lamontagne.

Los robots de la película Los sustitutos (2009, Jonathan Mostow), la adaptación de un comic que está ambientada en un futurista 2017 (cada vez se veía más cerca el futuro, ¿no?), van más allá de la perfección… Son capaces de absorber las funciones vitales de sus sustituidos, convirtiéndose en perfeccionistas imágenes de sí mismos capaces de satisfacer todas sus necesidades y caprichos. La protagonista, una Rosamund Pike inconmensurable, se abandona en estos sustitutos cibernéticos para huir de una gran pena. ¿La perfección es la ausencia de dolor?

GINOIDES Y SEXUALIDAD

La mayoría de las veces, la búsqueda de una mujer perfecta se refiere a una perfección sexual y el cine de robots se ha encargado de “fabricar” perfectas ginoides sexuales. También la televisión, de hecho fue pionera en este tipo de interpretación robótico-femenina. Por ejemplo, en los años sesenta, una serie de TV, My Living Doll (1964-65, Ezra Stone), dio a conocer a la perfecta y muy sexi mujer robótica humanoide, una mujer llamada Rhoda Miller (en realidad: proyecto AAF709), interpretada por la siempre magnífica Julie Newmar. «Mi muñeca viviente no es un robot«, dice el protagonista. Tampoco es una muñeca, digo yo…

El cine recogió el testigo con una mujer robot con apariencia totalmente humana y muy sexi, cuyo nombre da título a la película Galaxina (1980, William Sachs). En esta película, además de sexi y voluptuosa, la androide Galaxina es muy inteligente y logra reprogramarse a sí misma para ser más humana. Estuvo protagonizada la Playmate del año 1980 Dorothy Stratten, quien, tristemente, fue asesinada por su marido poco después del estreno.

Una curiosa película de ciencia ficción ambientada en un mundo postapocaliptico situado en el año 2017 (otra vez… ¡qué cosas!), Cherry 2000 (1987, Steve De Jarnatt), presenta una sociedad donde el sexo se concibe como una obligación rutinaria (¡¡qué cosas!!), pero los humanos, siempre avispados para estas lides, fabrican unos robots femeninos, dispuestos a, digamos, saltarse esa versión rutinaria del sexo. Como todos los filmes acaban siendo un “chico encuentra chica”, el protagonista se siente muy unido a su bella ginoide sexual (interpretada por Pamela Gidley) y cuando sufre un cortocircuito cree enloquecer porque no hay forma de arreglarla y tiene que ir a una zona peligrosa para encontrar los repuestos necesarios…

Y entonces contrata los servicios de una mujer de carne y hueso (¿ven como siempre somos más necesarias y eficaces?), la cazarrecompensas Edith “E” Jhonson, interpretada por Melanie Griffith, en una curiosa y poco conocida interpretación de la actriz.

Y la imponente Kelly LeBrock da vida a Lisa una ginoide perfecta y, desde luego, muy sexi, creada por dos adolescentes muy espabilados en la película La mujer explosiva (1985, John Hughes). Lo que pasa es que, como siempre, ellos confían en que su “creación” les obedezca en todo… ¡pobretes! no se daban cuenta que creaban una mujer.

Finalmente, la televisión ha vuelto a recuperar a las ginoides-mujeres perfectas (en realidad a hombres y mujeres) en la serie Humans (2015, Sam Vincent), una adaptación de la galardonada serie sueca Real Humans, que explora el impacto social y emocional que causa el difuso espacio que dibuja la delgada línea fronteriza entre humanos y robots con su misma apariencia (androides y ginoides). Gemma Chan es Anita/Mia, la synth (otro nombre para la colección) bella, protectora y maternal adquirida por Joe para que le ayude en las tareas domésticas… y para algo más.

GINOIDES HUMANOIDES

En realidad aún se discute la idoneidad de si los robots utilitarios deben tener apariencia humana o no. Es una cuestión ética que también ha llegado al cine, donde varias películas y series de televisión muestran una gran variedad de robots, ginoides o “sintéticos”, también femeninos, con apariencia totalmente humana, tanto, que es difícil diferenciar uno de otro.

Por ejemplo, y para continuar con las series de TV, tenemos que mencionar en primer lugar a Lindsay Wagner, la fantástica protagonista de La mujer biónica (1976), aunque más que una ginoide al estilo de las que llevamos mencionadas, es una especie de anticipo de Robocop, pese a que siempre se la ve con forma humanoide-femenina. Jaimie Sommers, que así se llamaba la protagonista de la serie, era una tenista profesional que tras un accidente en paracaídas queda discapacitada y fue convertida en un organismo cibernético con varias mejoras (oído ultrasensible, un brazo artificial de enorme fuerza y ambas piernas biónicas) que le permitían ser una supermujer de increíbles capacidades. No se quedaron ahí las aplicaciones científicas de la serie, porque en la tercera temporada, se revive a la protagonista (había fallecido al final de la segunda) o, mejor dicho, se explica que a Jaimie se la había sometido a un proceso criogénico en hibernación y seguía viva.

Otra serie de TV con robots femeninos y con aspecto totalmente humano, aunque en este caso productos sintéticos perfectos (también hay hombres, pero aquí y ahora hablamos de mujeres), es el mundo de Westworld (2016, Jonathan Nolan y Lisa Joy). Como saben, esta serie se inspiró en la película Almas de Metal (Westworld, 1973), de Michael Crichton, en la que el androide protagonista, un magnífico Yul Brynner, acaba “perdiendo la cabeza” y actuando por su cuenta. A esta película le siguió una segunda parte, Mundo futuro (Futureworld, 1976) de Richard T. Heffron, y una serie de televisión de corta duración titulada Beyond Westworld (1980).

En la moderna Westworld, dos de las principales protagonistas son mujeres: Dolores Abernathy (Wyatt), interpretada por Evan Rachel Wood; y Maeve Millay (Madam), a la que da vida una magnífica Thandie Newton. Ellas son unas ginoides muy sofisticadas que también acaban alcanzando conciencia.

Para sofisticación cibernética las de las mujeres que aparecen en las secuelas de Terminator, concretamente la T-X (interpretada por Kristanna Loken) de Terminator 3: Rise of the Machines (2003, Jonathan Mostow), más inteligente, fuerte y rápida de lo que ha sido cualquier exterminador hasta el momento.

En la última entrega (y parece que la definitiva), Terminator: Dark Fate (2019, Tim Miller), llega a un incierto pasado el Terminator Rev-9 (Gabriel Luna), muy avanzado, por lo que una soldado modificada en un ciborg (Mackenzie Davis), es enviada a su vez para ayudar a Sarah, porque John Connor ha muerto… Un momento… ¿no se supone que este es el intríngulis de toda la serie, que Connor siga vivo? Bueno, pues como nadie dio respuesta a esta cuestión, la película fue un fracaso en taquilla.

Pero sin duda, las ginoides, o mujeres robots con apariencia totalmente femenina, más famosas del cine son las replicantes (un nuevo palabro) de Blade Runner (1982, Ridley Scott). Ellas fueron Sean Young como Rachael y Daryl Hannah, como Pris. La película es toda una orquestación alrededor de esta pregunta: ¿qué es lo que nos hace humanos? Y queda inconclusa, o no, según cada uno lo vea. Para unos, los replicantes son más “humanos” que los propios habitantes no artificiales en un mundo futuro totalmente deshumanizado. Pero la cuestión se puede alargar hasta el infinito ¿serían capaces unos hombres deshumanizados de crear replicantes más humanos que ellos mismos?

En todo caso, entre los fans del filme corre desde su estreno la duda de si su protagonista, Deckard (Harrison Ford), era o no un replicante. Para complicar aún más la cuestión, Denis Villeneuve, el encargado de realizar la continuación, Blade Runner 2049 (2017), en la que también intervienen Ford (como Deckard) y Sean Young (como Raechel), no resuelve la cuestión y, además, hace que su protagonista, K (Ryan Gosling), sea un replicante (y hasta él lo duda) que actúa como Blade Runner atrapando replicantes obsoletos. En esta película también tiene un papel Mackenzie Davis, la ciborg de Terminator-4 que acabo de mencionar. Y no se si se han fijado, pero esta película se filmó en el 2017, el futuro de algunas de las películas que he mencionado…

Quiero terminar con una serie de películas y episodios televisivos emblemática, el mundo Star Trek. En una de las películas aparece una mujer que es, digamos, abducida por un ente cibernético y se convierte en su avatar corpóreo, por decirlo de alguna manera. Ella es Ilia, de Star Trek: La película (1979, Robert Wise), teniente de la Flota Estelar asignada a la Enterprise. Fue asesinada por una de las sondas de V’ger y, más tarde, su apariencia fue dada a otra sonda V’ger puesta a bordo del Enterprise para aprender sobre la “infestación” humana (¡vaya descripción, pardiez!) y destruirlos. Al final, se consigue detener el ataque a la Tierra y ella se termina fusionando con la V’ger, por lo que se convierte en un ente cibernético. La teniente Illia estuvo interpretada por Persis Khambatta, una actriz india que se afeitó la cabeza para el papel y alcanzó gran fama en Hollywood, aunque fue efímera. Murió muy joven, con 49 años, de un ataque al corazón.

La serie de TV StarTrek: Voyager (1995 y 2001), además de contar con una capitana femenina por primera vez en toda su historia, tiene también una semi-ginoide femenina, Seven of Nine, interpretada por la actriz Jeri Ryan. Es una humana que, dice la información de la serie, ha sido asimilada por un colectivo de ciborgs y aunque la tripulación la rescata, algo de ello queda en su fuerza y poderes sensoriales.

ROBOTS FEMENINOS

Habíamos conocido a Scarlett Johansson como producto sintético con apariencia totalmente humana (femenina) en la película La Isla (2005, Michael Bay), no era un robot ni nada parecido, pero artificial sí que era. Y como para dar réplica a esta indefinida situación, la misma Scarlett dio vida a Lucy (2014, Luc Besson) una mujer que merced al efecto de una droga sintética que introducen unos mafiosos en su cuerpo, es capaz de responder a la pregunta ¿qué es capaz de hacer el ser humano cuando usa el 100% de su capacidad cerebral? Ella se convierte en energía pura, un ser cibernético completamente etéreo, una presencia en la red.

Pero estas no son las únicas incursiones de Scarlett Johansson en el mundo de la ciencia ficción, también ha dado vida a un robot ginoide en Ghost in the Shell (2017, Rupert Sanders), donde interpreta a la mayor Mira Killian (la doble de acrobacias de Scarlett Johansson fue Rhianna Buchanan) un híbrido de ciborg y humana único en su especie, que dirige un grupo operativo de élite de operaciones especiales llamado Sección 9, en un Japón futurista. Fue un filme rodado con CGI y Weta Workshop se encargó de los efectos visuales en postproducción. Ghost in the Shell es la versión norteamericana de una película anime japonesa del mismo título dirigida por Mamoru Oshii en 1995, de la que DreamWorks y Steven Spielberg adquirieron los derechos para producir una adaptación cinematográfica del manga original.

En la misma línea encontramos a Ava (¡huy!, casi otra Eva), de Ex Machina (2015, Alex Garland) una ginoide (una androide, o fembot, o un robot antropomorfo femenino) con inteligencia artificial. Los efectos especiales estuvieron a cargo de la empresa Double Negative y fue rodada en imagen real, sin efectos visuales, croma o marcadores de seguimiento durante el rodaje. Está protagonizada por Alicia Vikander (María Blanco pone la voz a Ava en el doblaje en español), quien vestía un traje de neopreno gris, que es el que se ve en las partes que no se sustituyen por partes robóticas, todas incluidas en posproducción. La película ganó el Óscar a los mejores efectos visuales.

Otra película en el mismo estilo es Alita: Battle Angel (2019, Robert Rodríguez), igualmente basada en un manga, GUNNM, de Yukito Kishiro. Alita, la heroína ciborg, está interpretada por Rosa Salazar a través de la técnica de captura de movimiento y Simulcam. Estuvo muy bien acompañada por un reparto de lujo: Christoph Waltz, Keean Johnson, Jennifer Connelly, Mahershala Ali, Ed Skrein, Jai Courtney, Edward Norton, Michelle Rodriguez (como Gelda, una guerrera ciborg), Jackie Earle Haley (interpretando a Grewishka, un enorme ciborg) y Eiza González (como Nyssiana una asesina ciborg). Los efectos visuales estuvieron a cargo de Weta Digital (encargada de Alita), DNEG y Framestore.

Para terminar este bloque sobre ginoides con aspecto de robot, quiero recordar una maravilla, la Galatea (interpretada por Kiersten Warren) de El hombre bicentenario (1999, Chris Columbus), la robot femenina que da el contrapunto a ANDREW (el robot NDR-114) interpretado magistralmente por el recordado Robin Williams. Ambos fueron diseñados por EdgeFX de Steve Johnson. Al final de la película, Galatea y Andrew han adoptado una forma humana, digamos que cobran vida humana, como en el cuento de Pinocho (era un niño de madera), o como la estatua femenina (era de piedra) creada tan perfectamente por Pigmalion, que se enamora de ella y los dioses le conceden el don de la vida humana.

Quiero acabar ya con esta lista de ginoides, porque podría ser demasiado extensa, pero me gustaría dejar constancia de alguna presencia más, por ejemplo, la de Robotina, la asistente doméstica de la serie animada de TV, Los Supersónicos (The Jetsons, 1962-1963), y que visto lo visto, ha sido más ejemplo para el cine futuro del que nos imaginábamos. Junto a la ya mencionada Afrodita X, también de una serie animada, son los dos tipos de robots femeninos (o ginoides) explotados en el cine: el de la doméstica sumisa y esclavizada; y el de la guerrera voluptuosa y sexual.

Pero hay un modelo que no ha sido repetido, o al menos yo no lo conozco (más allá del niño de A.I. Artificial Intelligence, de Steven Spielberg), me refiero al de la serie Small Wonder (1985-1989), protagonizada por el robot V.I.C.I. (Voice Input Child Identicant) un androide con forma de niña de 10 años (interpretado por la actriz infantil Tiffany Brissette) creado como un proyecto personal y en absoluto secreto por un científico que trabaja para una empresa cibernética. ¿Se imaginan una serie de niños robot al estilo de Los chicos del maíz? Espero que a nadie se le ocurra…

VOCES ROBÓTICAS DE MUJER

También las voces pueden ser femeninas y en el mundo de la ciencia ficción, no lo iba a ser menos. La famosa película 2001: Una Odisea en el Espacio (1968, Stanley Kubrick), utilizaba una inteligencia artificial que ha sido un ejemplo a seguir en posteriores películas de ciencia ficción, me refiero a Hal9000. Curiosamente, este ente iba a contar con una voz femenina, la de Stefanie Powers, pero en el ultimo momento (la película estaba ya en montaje y postproducción), el director Stanley Kubrick decidió que la voz de Hal9000 debía ser la de Douglas Rain, un actor canadiense al que descubrió viendo un documental de la NASA (Universe, 1960). Así que aquella computadora no llevó finalmente una voz femenina por poco.

Sí que lo hizo la famosa computadora central de la nave Nostromo, la Madre, de Alien, el octavo pasajero (1968, Ridley Scott), tan poco protectora para con sus «hijos» a bordo de la nave, y a la que pone voz Helen Horton (en español se la prestó Gloria González).

También V.I.K.I. (con la voz de Fiona Hogan y en español de Lola Oria), el gigantesco cerebro positrónico (otro palabro más) de la película Yo, Robot (2004,  Alex Proyas)V.I.K.I es el ordenador central que dirige la compañía y domina a los robots asistentes de todo Chicago, quizá el ente femenino cibernético más poderoso de todos cuantos hemos hablado aquí.

Pero si hemos de mencionar una voz robótica femenina y que ha revolucionado el mundo del cine, esa es la de Samantha, el sistema operativo de la película Her (2013, Spike Jonze), creado con una voz tan dulce y seductora que su protagonista, un magnífico Joaquin Phoenix, se enamora perdidamente de “ella”. A Samantha le pone voz Scarlett Johansson (Inés Blazquez en el doblaje español), así que algo de razón tenía el pobre Joaquin. Recibió el Oscar al mejor guion original y no nos extraña nada, con frases como estas:

-“Estoy enamorado de ti”
-“Yo también de ti, y de los otros 6.237 señores que también me han comprado.”

Demoledor. Y curioso que no mencione a las señoras que la hubiesen comprado… ¿no se enamoró ninguna de «ella»? Es posible que no…

Hasta aquí el artículo dedicado a los robots femeninos (fembots, synt, sustitutos, ciborgs…) del cine, los llamados, GINOIDES, mujeres perfectas, juguetes sexuales, asistentes (o esclavas) laborales, guerreras, poderosos entes, seductoras voces, y también… ¿Inquietantes presencias reales hoy? Tanto China (primer vídeo) como Japón (segundo vídeo) se han empeñado en que no durmamos bien esta noche…

AlmaLeonor_LP

HEATH LEDGER

HEATH LEDGER

Heath Ledger (Heathcliff Andrew Ledger era su nombre completo) murió el día 22 de enero de 2008. El día 27 de ese mismo mes y año, le dediqué en HELICON estas palabras que hoy vuelvo a reproducir. Una enorme pérdida…

El actor australiano (de Perth) se encontraba en Manhattan (Nueva York) cuando fue encontrado muerto por su ama de llaves. Las primeras impresiones parecían apuntar a una sobredosis de pastillas, pero su padre asegura que fue una muerte accidental. No importa, en realidad. El caso es que nos ha dejado para siempre y ya no podremos volver a amar sus actuaciones impagables. Heath Ledger ha muerto.

Había empezado su carrera de actor en 1.999, con la película “Las 10 cosas que odio de ti”, participando después en películas como “El Patriota” o “El secreto de los Hermanos Grimm”. En el 2001 logró su lanzamiento mundial con la película “Destino de Caballero”, a la que seguirá la afamada “Brokeback Mountain”, con la que obtuvo el espaldarazo definitivo a su carrera, varios premios (como el Globo de Oro) y una nominación como mejor actor en los Oscar de Hollywood del 2005.

Recuerdo haber visto varias veces “Las 10 cosas que odio de ti” en televisión. Recuerdo su interpretación, aún inmadura, pero recuerdo sobre todo un especial magnetismo en su mirada, algo que te hacía contemplarle siempre que aparecía en pantalla, y que te hacía sonreír cuando él sonreía (algo que sucedía en pocas ocasiones). He encontrado una adaptación de esas “10 cosas” que odiaba Kat Stratford en aquella película:

“Odio como me hablas, y tu corte de cabello.
Odio tú forma de conducir. Y lo que llegue a sentir.
Odio tus espantosas botas, y que me conozcas bien.
Te odio hasta vomitar; Que bien va a rimar.
Odio que sepas pensar, y que me hagas reír.

Odio que me hagas sufrir.
Odio tanto estar sola, que no hayas llamado aún,
Pero más odio que no te pueda odiar
aunque estés tan loco, ni siquiera un poco, lo he de intentar”

No, no se podía odiar a Heath Ledger, no había forma de resistirse a su profunda mirada.

De “Brokeback Mountain” recuerdo sobre todo las escenas finales cuando Ennis del Mar, era ya muy mayor. Casi se podía respirar la misma melancolía que él respiraba. Me gustó mucho su actuación en esa película y confirmó lo que yo había pensado de él la primera vez que lo vi actuar (en “Destino de Caballero”) que se convertiría en un actor de culto, en un gran actor. He encontrado la nota de un crítico norteamericano (Peter Travels) con respecto a su actuación en esta película:

«La magnífica actuación de Ledger es un milagro cinematográfico. Parece arrancarlo de sus entrañas. Ledger no sólo sabe cómo Ennis se mueve, habla y escucha, sabe cómo respira. Verle aspirar el aroma de la camisa colgada en el armario de Jack es medir el dolor del amor perdido

Pero ya no podremos verle más respirar sobre una camisa por su amor perdido. No podremos verle más que en el recuerdo de sus películas. Acababa de terminar «The Dark Knight«, de la secuela de Batman, donde encarnaba al malvado Joker, una de sus mejores actuaciones y quizá el mejor Joker hasta el momento; y estaba rodando “The Imaginarium of Doctor Parnassus”, donde parece será sustituido por Johnny Depp en las escenas que aún faltaban por rodar.

Destino de Caballero” fue la primera película de Heath Ledger que yo vi. Y fue en una sesión de DVD alquilado y palomitas en casa de unos amigos en Canarias. Nos lo pasamos pipa, literalmente. Ninguno de los que allí estábamos teníamos ni idea de qué iba la película, pero tuve la mala fortuna de romperme el tobillo en aquellas vacaciones y, en lugar de seguir con las visitas turísticas, tuvimos que pasar esa tarde en casa viéndola. Fue una magnífica tarde.

Destino de Caballero”, es una película australiana, aunque pudiera pensarse que es norteamericana, y fue rodada íntegramente en Praga, en el 2001, en los estudios Barrabdow. Los extras eran personas sin hogar de la capital checa. “A Knight’s Tale”, su titulo original, fue escrita y dirigida por Brian Helgeland («L.A.Confidential«). Ambientada en la Europa Medieval del siglo XIV, cuenta la historia de William Thatcher, un muchacho al que su padre envía como paje a un afamado caballero, con el encargo de “buscar su estrella y cambiar su destino”. Ese fue todo el legado que su padre pudo ofrecerle, pero fue suficiente para el joven William, quien ocupo el lugar de su amo al morir éste y se convirtió, por obra y gracia de la providencia y con ayuda de un grupo de amigos con los que se va juntando, en el caballero Sir Ulrich von Lichtenstein. Con esta nueva identidad entra en el torneo de Justas que se celebra en Europa y gracias al entrenamiento y sobre todo a su valor y buen corazón, va situándose como favorito para ganar la final del campeonato.

Con este engaño a sus espaldas va a conocer al amor de su vida, a la joven noble Jocelyn (una bellísima Shannyn Sossamon), y se va a enfrentar al caballero Adhemar de Anjou, tanto en el campo de justas como por el corazón de Jocelyn. El final, claro está, es que consigue vencer al malo, llevarse a la chica, y obtener un real certificado de nobleza. Pudo al fin encontrar su estrella y cambiar su destino.

Pero esta trama, que puede resultar simple y sencilla, no es el principal atractivo de la película. Su originalidad reside en la combinación de acción, humor y amor, a través de los impensables sonidos de algunas de las mejores canciones rockeras clásicas, como “We Will Rock You” de Queen o “Golden Years” de David Bowie.

No importa si el film no resulta fiel a la época, o si incurre en fallos con los personajes (por otra parte algunos pueden ser reales), lo que importa es que consigue transmitir el ambiente medieval de torneos, justas, caballeros, lealtad, honor, homenaje, fidelidad, origen y amor filial. Porque al final William llega a Londres (muy buena la recreación del Londres medieval, por cierto), de donde salió siendo niño, para encontrarse con que su padre (tejador) está ciego y anciano, solo y olvidado. Sir Ulrich von Lichtenstein le lleva un recado de su hijo: William ha seguido su estrella y ha encontrado su camino… hacia él. Y ambos se funden en un conmovedor abrazo. Y al final también es el amor de Jocelyn el que triunfa, y el valor de William el que resulta premiado. Un final digno de las mejores películas.

Pero ahora mismo es para mi, una película triste. Es una película que me resulta profética, porque Heath Ledger ha encontrado por fin su estrella, aunque no fuese la de la Avenida de las Estrellas de Hollywood, ni la más recomendable. Sin embargo él la ha escogido para seguirla y ha marcado con ella su camino…. diciéndonos adiós. Triste Destino de Caballero.

¡¡Hasta siempre Heath Ledger, descansa en paz!!

AlmaLeonor_LP

DISCURSO DE SAM A FRODO

DISCURSO DE SAM A FRODO

Sam (Sean Astin) y Frodo (Elijah Wood) en la última película de la trilogía.

«No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, pero henos aquí, igual que en las grandes historias, señor Frodo, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros. Ésas de las que no quieres saber el final, porque ¿cómo van a acabar bien? ¿Cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero. Como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día. Y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo. Ahora lo entiendo. Los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.»

El Señor de los Anillos: El retorno del Rey (2003), de Peter Jackson

En el peor momento de la llamada «tercera ola» de contagios de COVID, cuando todo cuidado y precaución parecen estar de más frente a la desidia, ignorancia y egoísmo de otros que no atienden las más mínimas medidas de precaución contra el contagio masivo, e incluso cuando la desesperación por los escasos resultados de las medidas tomadas nos invade haciendo que queramos tirar la toalla porque «¿cómo volverá el mundo a ser lo que era después de tanta maldad como ha sufrido?», es cuando mas claro debemos tener que hay que seguir luchando denodadamente contra esta terrible pandemia, porque «incluso la oscuridad se acaba, para dar paso a un nuevo día». Es descorazonador, pero los verdaderos protagonistas de esta historia de nuestros días… «se rendirían si quisieran. Pero no lo hacen: siguen adelante, porque todos luchan por algo.» Y ese algo es muy importante. Nos jugamos nuestro futuro. Hay que seguir adelante siempre. Venga lo que venga y como venga. ¡Ánimo!
AlmaLeonor_LP

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE CLÁSICO

Robby, el robot de Forbidden Planet

En mis páginas de Facebook he estado compartiendo álbumes de fotos con un tema distinto cada mes, en mi página personal, AlmaLeonor_LP, un álbum de arte pictórico y en la página de cine, CinemaCinema (que solo llevo yo, así que es casi personal también), un álbum dedicado al séptimo arte. Pues bien, desde que Facebook ha cambiado de formato he tenido varios problemas para mantener esos álbumes de imágenes, así que he decidido que este mes se salvarán como sea y será el último que lo haga.

Pero el caso es que el último álbum de cine, el de este mes de diciembre, dedicado a los ROBOTS Y CIBORGS DEL CINE, es especial, me ha gustado mucho hacerle y he encontrado verdaderas maravillas, algunas de las cuales casi ni recordaba o no conocía. Así que he decidido contarlo aquí. De momento hoy voy a hablar solamente de robots y ciborgs del cine clásico (ya hemos visto a Gort, el robot gigante de Ultimátum a la tierra), pero iré hablando del resto en los próximos días. Empezamos…

El primero tiene que ser Robby, el robot de Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956) de Fred M. Wilcox, basada en la novela del mismo título de Cyril Hume. Planeta Prohibido se inspiró en la obra “La tempestad” de William Shakespeare y el robot era la representación de Ariel, un espíritu del aire. En realidad era un traje mecánico de 2,18 metros de altura diseñado por Robert Kinoshita, que llevaba puesto Frankie Darro, mientras que la voz la puso el actor Marvin Miller. Actualmente el traje original (hay muchas reproducciones) es propiedad del mayor coleccionista de Planeta Prohibido, el director de cine William Malone.

Frankie Darro dentro de Robby (izquierda) y Bob May con el robot B-9 (derecha)

Robby figura en el Robot Hall of Fame (creado en el 2003 por la Escuela de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, Pensilvania) desde el año 2004. El robot B-9 de la serie de TV Perdidos en el espacio (Lost in Space, 1965-1968), de Irwin Allen (de la que se hizo una película con el mismo título en 1998, dirigida por Stephen Hopkins), también fue un diseño de Kinoshita. En Perdidos en el espacio el actor Bob May usaba el traje y la voz la ponía Dick Tufeld.

Tobor el grande (izquierda) y el Metalogen Man (derecha).

Otro robot de Robert Kinoshita fue Tobor, de la película Tobor The Great (1954) de Lee Sholem. Los utillajes originales de Tobor y su control remoto aún existen, tras llevar 50 años almacenados con seguridad en una colección privada. The Monster and the Ape (1945) de Howard Bretherton, fue una apuesta de ciencia ficción de Columbia Pictures en 15 capítulos. El monstruo del título es el Metalogen Man, un robot creado por el profesor Franklin Arnold y después de mostrar su invento, el robot es robado por el profesor Ernst con la ayuda de su simio entrenado, Thor.

Los Annihalaton (arriba) y The Phantom Empire (abajo)

En la serie de TV Flash Gordon (1936), de Frederick Stephani, el protagonista Buster Crabbe, se tuvo que enfrentar a los Annihlaton, unos hombres mecánicos. The Phantom Empire (1935), de Otto Brower y B. Reeves Eason, fue una serie de 12 películas con un curioso argumento centrado en el oeste americano y una sociedad perdida en el subsuelo donde existen robots, pistolas de rayos, televisión avanzada…

Robots primitivos del cine.

El robot de las películas Mysterious Doctor Satan (1940) dirigidas por William Witney y John English (estudios Republic) estaba interpretado por Tom Steele. En las películas Undersea Kingdom (1936), de B. Reeves Eason y Joseph Kane (una serie de películas en respuesta a Flash Gordon) aparecía un robot con un diseño más primitivo, y en las de The Phantom Creeps (1939) de Ford Beebe y Saul A. Goodkind, protagonizadas por Bela Lugosi, el robot era más extraño y estaba interpretado por Ed Wolff.

Otra imagen del robot de Undersea Kingdom
El robot de Target Earth

Target Earth (1954), de Sherman A. Rose, fue una película de ciencia ficción en blanco y negro que comienza de una forma que nos resultará familiar: la protagonista recupera la conciencia después de un intento de suicidio y deambula sola por una ciudad devastada y con muertos en las calles sin saber que ha pasado. Si, se parece a The Walking Dead y Resident Evil, solo que esa vez son extraterrestres los que asolan una ciudad de los EE. UU. y no zombis. Steve Calvert es el que se enfunda este robot.

The Mechanical Man

Una propuesta italiana fue The Mechanical Man (1921), de André Deed, quien también la protagoniza. Una película muda con un robot, una de las primeras películas de ciencia ficción de la cinematografía italiana, y la primera que mostraba una batalla entre dos robots. El director de fotografía fue Alberto Chentrens. El director también protagonizó la película como un personaje cómico llamado Saltarello.

Mas antigua aún que la anterior es A Clever Dummy (C) (1917) un cortometraje del cine mudo de Ferris Hartman, Robert P. Kerr, Herman C. Raymaker y Mack Sennett, donde el hombre mecánico es un maniqui.

No sé si calificarlo de Robot, pero era un ingenio mecánico de tamaño natural a imagen y semejanza de l conserje del científico que lo fabrica y que estaba interpretado por Ben Turpin. La curiosidad es que primero se construye el robot y más tarde el conserje se hace pasar por robot. Siempre son interpretados por el mismo, claro.

Ro-Man (izquierda) y Chani (derecha).

El Ro-Man XJ2 apareció en Robot Monster (1953), de Phil Tucker, también llamada Monster from Mars. Es una película en 3D y en blanco y negro, realizada de forma independiente, y que ostenta el epíteto de ser una de las peores películas jamás realizadas. El robot (interpretado por George Barrows y con la voz de John Brown, incluso el traje y casco que lleva era propiedad de Barrows) es un ingenio extraterrestre bastante extraño pues aparece con cuerpo de simio y una especie de cabeza biónica dentro de un casco espacial que parece una escafandra. Ro-Man es enviado a la tierra para destruir la humanidad con un rayo mortífero del que solo se libran ocho supervivientes (¿los odiosos ocho? je,je ) entre los que se encuentra una mujer de la que Ro-Man, incomprensiblemente, se enamora y entonces el Gran Líder de su planeta (Great Guidance, también interpretado por Barrows y Brown), tiene que venir a acabar el trabajo y… hasta ahí puedo contar porque lo demás es malo malísimo, parece un plagio de Invaders from Mars (1953) de William Cameron Menzies y, además, utilizó imágenes de archivo de películas como:  One Million B.C. (1940), Lost Continent (1951), Vuelo a Marte (1951), Rocketship XM (1950) y Captive Women (1952). Claro que la película la rodó Tucker en cuatro días y tras las malas críticas (y la imposibilidad de recuperar la inversión económica que había hecho) intentó suicidarse… Curiosamente, lo mejor puede ser la banda sonora, creada por Elmer Bernstein en una época en la que sus simpatías izquierdistas le desbancaron temporalmente de Hollywood aceptando trabajar en películas menores del cine independiente. También una de las protagonistas, Selena Royle (la madre), estuvo en la lista negra de Hollywood y esta fue su última interpretación.

En Devil Girl from Mars (1954) de David MacDonald, la protagonista es Nyah, una comandante de Marte, que se dirije a la Tierra para reclutar hombres para su planeta donde se han extinguido… Estaba interpretada por Patricia Laffan una actriz inglesa que se había dado a conocer gracias a su interpretación de Poppaea en Quo Vadis (1951). La acompaña un robot llamado Chani que fue construido por Jack Whitehead y estaba totalmente automatizado, aunque sufrió averías durante el rodaje.

The Colossus of New York

Para empezar, el guion de The Colossus of New York (1958) de Eugène Lourié, fue escrito por Thelma Schnee, quien con su apellido de casada, Moss, terminó por ser una famosa parapsicóloga, basándose en una historia de Willis Goldbeck. Los efectos fotográficos especiales son de John P. Fulton y Wally Westmore se encargó del maquillaje. Cuenta la historia de Jeremy Spensser, cuyo inteligente cerebro es trasplantado por su padre científico al enorme cuerpo de un cyborg aterrador, The Colossus (en este caso el nombre se refiere tanto a la persona human, un coloso de la ciencia, como al robot, un coloso por lo grande) que está interpretado por Ed Wolff. El robot va perdiendo su “humanidad” a medida que aumentan su poderes mecánicos, mata a varias personas y solo su hijo pequeño le hace recapacitar y le dice como puede apagarlo y destruirlo.

M.O.G.U.E.R.A., fue el extraño robot de The Mysterians (1957) de Ishirô Honda, una de las diez producciones nacionales más taquilleras del año y la primera colaboración entre Ishirô Honda y el director de efectos especiales Eiji Tsuburaya. De Nuevo un clásico… extraterrestres con un gran robot que quieren destruir la tierra, pero esta vez son japoneses y claro, el robot es gigantesco y feísimo. Y otra curiosidad, los alienígenas Mysterianos declaran que han tomado cautivas a algunas mujeres de la Tierra y, a cambio de no destruirla, exigen tanto la tierra como el derecho a casarse con sus mujeres. Es decir, Devil Girl from Mars pero al revés.

María de Metropolis

Si empezamos este recorrido por los robots y ciborgs más emblemáticos del cine clásico con el robot Robby, protagonista de una de las películas de ciencia ficción considerada de culto, lo terminamos con otro de igual o más carisma, Maria, de la película, igualmente de culto, Metrópolis (1927) de Fritz Lang. Fue una de las películas más costosas de su época, está considerada una de las grandes películas del cine expresionista alemán y de la historia del cine mundial, y fue el primer filme considerado Memoria del Mundo por la UNESCO. La protagonista es una robot femenina, María, interpretada, tanto en su forma humana como robótica, por la actriz Briggitte Helm, quien sufrió lo indecible al enfundarse en la carcasa metálica del robot, que se recalentaba excesivamente con los focos y tuvieron que inventar un sistema de refrigeración acompañado de un depósito de agua con una pajita para hidratar a la sufrida actriz. Además la escena de la hoguera era real, las llamas eran reales, no hay truco en ellas (tampoco en la escena de la inundación). Hoy, la estética de la película, y en especial la de María, está considerada como excepcionales, atemporales y de gran aceptación .

Maria fue el primer robot femenino del cine, fruto de la imaginación de Thea von Harbou, la autora del libro de 1926 en el que está basado la película y que era la esposa del director. Está ambientada en un futuro que hoy no nos parece tanto, en el año 2026, dentro de cinco años. La película se estrenó en Berlín el 10 de enero de 1927 y en España lo hizo en dos entregas el 29 de mayo de 1929 en el Cine Iris Park de Barcelona, con el título de Metrópolis (La ciudad sobre las ciudades). Fue también una película controvertida, entendida a veces como un guiño al nacionalsocialismo alemán, con el que Thea von Harbou simpatizaba, no así su marido Fritz Lang (por lo que se separaron), que acabó por decir que no le gustaba la cinta ni la idea de que el corazón fuese el “Mediador” (la figura así llamada en la película) entre la mano (la fuerza del trabajo) y la cabeza (la capacidad directora de la sociedad), porque era falsa.

No obstante nos va a servir para presentar la próxima entrega, dentro de unos días, sobre los ROBOTS Y CIBORGS FEMENINOS DEL CINE…

AlmaLeonor_LP

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