TRATADO DE MONSTRUOS

TRATADO DE MONSTRUOS

Imagen: Ykut Aydoğdu

La mujer tiene, pues, una larga carrera como monstruo de bello aspecto. Nietzsche la considera peligrosa, y la iglesia protestante la condena sistemáticamente en una época determinada; para la Inquisición, sobre todo para la inquisición protestante, la mujer era considerada un monstruo. Significativo es el hecho de que para Isidoro tanto las gorgonas como las sirenas son en realidad meretrices; también para Alciato, las sirenas son prostitutas.

Hector Santiesteban (2003)

HOME (PASSENGER)

HOME (PASSENGER)

Imagen: An Kun

Dicen que el hogar es donde está el corazón,
pero mi corazón es salvaje y libre.
Entonces, ¿estoy sin hogar
o simplemente sin corazón?
Dicen que el miedo es para los valientes
Porque los cobardes nunca lo miran a los ojos
Así que soy valiente para tener miedo
¿Se necesita coraje para aprender a llorar?

Passenger (“Home”)

DELIRIO DE LAS GRANDEZAS

DELIRIO DE LAS GRANDEZAS

Imagen: “The Visionary” (1989), retrato de Donald Trump por Ralph Wolfe Cowan .

Por último, hablemos de una forma de locura que Morel coloca entre las idiopáticas de su clasificación y que desde algún tiempo a esta parte parece llamar la atención de los alienistas con tanta preferencia, como ha sucedido entre los toxicólogos respecto del arsénico. Aludo a lo que se llama la parálisis general progresiva o delirio de las grandezas. Esta forma de locura es, en efecto, singular, bastante común en nuestros tiempos, notable por las perturbaciones que producen los movimiento ya generales, ya parciales, en la marcha, en la actitud, en la palabra, etc. y por la exageración de la personalidad del loco, que se cree fuerte, más sano que nunca, capaz de todo, y se entrega a las ideas y proyectos grandiosos en esta o aquella forma, sintiendo progresivamente una debilidad muscular que le conduce a menudo con rapidez a la resolución completa de las fuerzas físicas y a la demencia, para terminar con la muerte.

Mas, por notable que sea esa forma de locura, y por más que bajo el punto de vista terapéutico y alienista, tal vez convenga considerarla aparte y como una forma especial de su género, muy diferente de las demás del mismo, no por eso deja de ser una manía, que tiene todos los caracteres esencial de este género, las ilusiones y las alucinaciones, con exaltación de las facultades psíquicas y de la personalidad, tanto en lo físico como en lo intelectual y moral. Que el delirio sea de grandezas, de ambiciones, de proyectos estupendos, regeneradores, etc., que el loco se crea sano, vigoroso, fuerte, capaz de todo, etc., eso no quita que sea víctima de ilusiones y alucinaciones, como los demás maníacos, siendo la primera la de la potencia muscular, acaso origen de todo lo demás. Luis explica la parálisis general por una enfermedad del cerebelo, y son tan sólidas sus razones que no titubeo en suscribir a su opinión. Su teoría da cuenta cabal de todos los síntomas que presenta esa forma de manía, ya prodrómicos [señal o malestar que precede a una enfermedad], ya constituyentes del mal en su apogeo, ya terminativos.

Bajo el punto de vista del diagnóstico, por lo tanto, no hay razón para no comprender en el género manía la parálisis general; no hay que formar un tipo radical aparte, porque no lo es. Es una especie de keromanía en muchos caos, o por lo menos en ciertos periodos. Gressinger la coloca y describe entre las formas de exaltación mental y con el nombre de manía exaltada. En muchas ocasiones, en efecto, el loco más parece monomaníaco que maníaco, y yo no vacilaría en muchos casos en calificar así esa forma. De todos modos, ora sea una manía, ora una monomanía, siempre resulta que el delirio de las grandezas no es un tipo radical, no es un género, es una especie, sea de la manía o de la monomanía y que por lo mismo está comprendido en el cuadro de nuestra clasificación.

Por lo demás, esa variedad de la manía, conforme sea el período en que se encuentre o en que se examine, puede presentar tan pronto la exaltación como el abatimiento, y dar lugar a que se la tome, ya por manía, ya por demencia. Recordad dos casos prácticos que hemos referido en la lección anterior, relativos a la demencia, tomados de Esquirol, en los cuales hemos visto ejemplos evidentes de esta verdad. Aludo al caso del comerciante y al de ese joven que acompañó a París a cierto doctor, y que lo entregó a Esquirol como atacado de una exaltación ligera. En uno y otro caso, después de periodos de exaltación y arrebato maníacos, se terminó la locura por una demencia.

Pedro Mata
Tratado de la razón humana en estado de enfermedad: o sea de la locura y de sus diferentes formas” (1878).

ESTUPIDEZ

ESTUPIDEZ

Imagen: Enrico Robusti

Otra de las variedades de la manía y de la cual forman también algunos autores una locura especial diferente de las demás, es la que los franceses, sobre todo, han designado con el nombre de estupidez. Pinel empezó a llamar la atención sobre esta forma de la enajenación mental, tomándola por una variedad del idiotismo; Esquirol, más bien, la consideraba como una variedad de la demencia; Georget como una suspensión de las facultades intelectuales; Delorc-Demary como una complicación de la monomanía y de la manía; Buslain opinaba a poca diferencia lo mismo; Bayllarget la tiene por una variedad del delirio melancólico; y si fuéramos siguiendo la opinión de otros muchos alienistas modernos, veríamos igualmente modos de considerar la estupidez, diversos y contradictorios. Todo eso nos prueba que la estupidez no es realmente ninguna forma de enajenación mental, ni sobre todo ninguna entidad morbosa de esa especie, consistiendo más bien, en un síntoma o aparato sintomático capaz de presentarse, no solo en la demencia, manía y monomanía, sino también en otras enfermedades que no son mentales, siquiera den lugar a locuras sintomáticas.

Siquiera ofrezca la estupidez un aparato de síntomas especial, con un aspecto de inmovilidad general y a veces cataléptica, con una facies particular, no solo estúpida, sino tan pronto expresando el terror, tan pronto la opresión o abolición de todo sentimiento; siquiera sea interesante su estudio bajo el punto de vista, como creen algunos, del pronóstico y de la terapéutica; ello es lo cierto que relativamente al diagnóstico no vemos ninguna necesidad de tomarla por una forma diferente de la manía, pues podemos considerar que muchas veces presenta el maníaco la estupidez con todos sus caracteres, ya en el principio del mal, ya en otros periodos ya en su terminación.

Muchas veces acontece que un maníaco se presenta estúpido, como si se encontrase en el último extremos de la demencia, caracterizado con una abolición completa de todas las facultades anímicas, y sin embargo, no existe semejante abolición, la actividad psíquica del maníaco es completamente interior, no sale del radio íntimo de su conciencia y si ofrece la estupidez al exterior, es que hay una idea delirante que motiva la ausencia absoluta de toda manifestación anímica. Recordemos lo que hemos dicho respecto de un caso práctico citado por Esquirol, al tratar de la demencia, confundida por algunos con la manía, ese maníaco que cuando recobra la razón, dijo que había estado al corriente de todo lo que ocurría alrededor de sí, pero que no se movía, ni hablaba, ni daba muestras de sensibilidad alguna, porque oía una voz interior que le estaba diciendo “no te muevas, si no, estás perdido”.

Pedro Mata
Tratado de la razón humana en estado de enfermedad: o sea de la locura y de sus diferentes formas” (1878).

ELEONORA

ELEONORA

Imagen: Sarah Helser

Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones. Los hombres me han llamado loco; pero todavía no se ha resuelto la cuestión de si la locura es o no la forma más elevada de la inteligencia, si mucho de lo glorioso, si todo lo profundo, no surgen de una enfermedad del pensamiento, de estados de ánimo exaltados a expensas del intelecto general. Aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. En sus grises visiones obtienen atisbos de eternidad y se estremecen, al despertar, descubriendo que han estado al borde del gran secreto. De un modo fragmentario aprenden algo de la sabiduría propia y mucho más del mero conocimiento propio del mal. Penetran, aunque sin timón ni brújula, en el vasto océano de la “luz inefable”, y otra vez, como los aventureros del geógrafo nubio, “agressi sunt mare tenebrarum quid in eo esset exploraturi”. Diremos, pues, que estoy loco. La amada de mi juventud, de quien recibo ahora, con calma, claramente, estos recuerdos, era la única hija de la hermana de mi madre… Mi prima se llamaba Eleonora.

Eleonora, Edgar Allan Poe
(19 de enero de 1809 – 7 de octubre de 1849)

¡OJO CON ELLAS!

¡OJO CON ELLAS!

Imagen: Bev Howe


Andan por ahí, con su atrevido miedo, portando sus cuarenta y tantos, lindas, leídas, viajadas, sensibles.
¡Ojo con ellas!
Vienen de cerrar una puerta con decisión, pero sin olvido. Amaron, construyeron, parieron, cumplieron. Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías y ahora, desentumecieron las suyas: ¡ahí estaban!: intactas, brillantes,soberbias, majestuosas, listas para el vuelo: no ya las de un hornero, sí las de una gaviota, soberana y curiosa.
¡Ojo con ellas!
Saben de la vida y de tu hambre porque con su cuerpo han sabido saciarlas. Expertas en estupidez y sus matices: se reconocieron inmersas en ella hasta el estupor y soportaron mucha hasta el dolor; sabrán distinguirla, no lo dudes. Versadas en economía, la aplican en el gesto, en el andar y en su exacta sensualidad.
¡Ojo con ellas!
Ojo con sus caderas sabias: ya se estiraron y contrajeron, se estremecieron y agitaron. Saben del amor, en todos sus colores, desde el rojo resplandor al mustio gris. Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía. Prontas a sentir, van con una vieja canción en los labios, profunda intensidad en la mirada y delicada seguridad en la sonrisa.
¡Ojo con ellas!
Pero, si esta advertencia es tardía, y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ella, entonces, ten cuidado de ahora en adelante, no te equivoques; no lo arruines, no les envíes un mensaje de texto, mejor invítala a un café con tiempo; no recurras al email, preferirán, sin duda, un poema en servilleta. No les hagas promesas, no les vendas imagen, mejor exhibe tu autenticidad mas despojada. No caigas, por rellenar, en aturdido ruido vacuo, deja que respire un silencio en común.
¡Ojo con ellas!
Vienen de quemar las naves y cambiar comodidad indolente por riesgo vital. Avanzan por un camino incierto, pero elegido. En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas. En su mirada, una decisión…
¡Ojo con ellas!
… Tal vez, si tienes suerte, hay una en tu camino.

Jorge Eduardo Cinto.
Escritores de Tucuman Siglo XXI (Lucio Piérola Ediciones, 2008)

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

EL RUISEÑOR Y LA ROSA

Imagen: Pamela C. Newell

Había una vez un ruiseñor que vivía en un jardín. El ruiseñor comía las migas de pan que caían de la ventana donde un joven estudiante comía pan cada mañana. El pajarito pensaba que las dejaba para él y por eso no tenía miedo de posarse a comer en el alféizar de la ventana.

Un día el joven se enamoró. El joven pidió a la doncella que bailara con él. Ella le dijo que lo haría a cambio de una rosa roja.

Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido, el ruiseñor oyó la pena del muchacho.

¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! -lloraba el joven-. El príncipe da un baile mañana por la noche y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo y la tendré en mis brazos. Pero no hay rosas rojas en mi jardín, así que la perderé para siempre.

¿Por qué llora? -preguntó la lagartija verde, correteando cerca de él.

Si, ¿por qué? -decía una mariposa que revoloteaba por allí.

Eso digo yo, ¿por qué? -murmuró una margarita.

Llora por una rosa roja -dijo el ruiseñor.

¿Por una rosa roja? ¡Qué tontería! -dijeron la lagartija, la mariposa y la margarita a la vez, echándose a reír.

Pero el ruiseñor, que comprendía el secreto de la pena del estudiante, permaneció silencioso. De pronto desplegó sus alas oscuras y emprendió el vuelo hasta el prado, en cuyo centro había un hermoso rosal.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son blancas -contestó el rosal-. Ve en busca del hermano mío que crece alrededor del viejo reloj de sol y quizá el te dé lo que quieres.

El ruiseñor voló al rosal que crecía entorno del viejo reloj de sol.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son amarillas -respondió el rosal-. Ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante, y quizá él te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

Dame una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Mis rosas son rojas -respondió el rosal-, pero el invierno ha helado mis venas, la escarcha ha marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas y no tendré más rosas este año.

No necesito más que una rosa roja -dijo el ruiseñor al rosal-, una sola rosa roja. ¿Hay alguna forma de conseguirla?

Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

Entonces desplegó sus alas y emprendió el vuelo hasta donde estaba el joven.

Sé feliz -le dijo el ruiseñor-, tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido es que seas un verdadero enamorado.

El estudiante no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor. El joven volvió a su habitación y se quedó dormido. Cuando la luna brillaba el ruiseñor voló al rosal y colocó su pecho contra las espinas. Y toda la noche cantó con el pecho apoyado sobre las espinas hasta que nació una rosa roja, la rosa más hermosa de cuantas hayan existido jamás.

Mira, mira -gritó el rosal-, ya está terminada la rosa.

Pero el ruiseñor no respondió, pues yacía muerto sobre las altas hierbas, con el corazón traspasado de espinas.A mediodía el estudiante abrió su ventana y miró hacia afuera.

¡Qué extraña buena suerte! -exclamó-. ¡He aquí una rosa roja!

E inclinándose, la cogió. Con ella en la mano fue a ver a su amada para ofrecérsela.

Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja -le dijo el estudiante-. He aquí la rosa más roja del mundo. Esta noche la prenderás cerca de tu corazón, y cuando bailemos juntos, ella te dirá cuánto te quiero.

Temo que esta rosa no combine bien con mi vestido -respondió ella-. Además, hay otro que me ha traído joyas de verdad, que cuestan más que las flores.

¡Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudiante lleno de cólera.

Y tiró la rosa al suelo, donde fue aplastada por un carro.

¡Qué tontería es el amor! -se decía el estudiante a su regreso-. No es ni la mitad de útil que la lógica, porque no puede probar nada.

Habla siempre de cosas que no sucederán y hace creer a la gente cosas que no son ciertas. Realmente, no es nada práctico, y como en nuestra época todo estriba en ser práctico, voy a volver a la filosofía y al estudio de la metafísica.

Y dicho esto, el estudiante, una vez en su habitación, abrió un gran libro y se puso a leer.

Oscar Wilde.

EL PIREO

EL PIREO

Recreación del puerto de El Pireo en la antigüedad.

El Pireo era un demo [barrio] desde antiguo, pero antaño, antes de que Temístocles fuera arconte de los atenienses, no era puerto. Falero era su puerto, y dicen que Menesteo [undécimo rey de Atenas] zarpó de allí con sus naves hacia Troya y antes de él Teseo para pagar a Minos el tributo por la muerte de Androgeo [hijo de Minos y Pasifae]. Sin embargo, Temístocles, durante su administración, pensó que el Pireo sería mucho más conveniente para los barcos, ya que podría haber tres puertos, en lugar de Falero, por lo que hizo que se construyese. Estos tres puertos permanecen hasta mi tiempo. Cerca del más importantes de los tres, aún puede verse la tumba de Temístocles, ya que los atenienses se arrepienten de haberle desterrado, y su familia regresó sus huesos a Magnesia en Atenas; al menos es seguro que sus hijos, le dedicaron en el Partenón una tabla en la que su padre Temístocles está representado.

PAUSANÍAS
Descripción de Grecia” (Libro I)

LEYES DE LA RAZÓN

LEYES DE LA RAZÓN

Imagen: Mariano de Miguel

Nadie puede dudar cuánto más útil les sea a los hombres vivir según las leyes y los seguros dictámenes de nuestra razón, los cuales, como hemos dicho, no buscan otra cosa que la verdadera utilidad humana. Ni hay nadie tampoco que no desee vivir, en cuanto pueda, con seguridad y sin miedo. Pero esto es imposible que suceda, mientras esté permitido que cada uno haga todo a su antojo y no se conceda más derechos a la razón que al odio y a la ira; pues no hay nadie que no viva angustiado en medio de enemistades, odios, iras y engaños, y que no se esfuerce, cuanto esté en su mano, por evitarlos. Y, si consideramos, además, que, sin la ayuda mutua, los hombres viven necesariamente en la miseria y sin poder cultivar la razón, veremos con toda claridad que, para vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que unir necesariamente sus esfuerzos. Hicieron, pues, que el derecho a todas las cosas, que cada uno tenía por naturaleza, lo poseyeran todos colectivamente y que en adelante ya no estuviera determinado según la fuerza y el apetito de cada individuo, sino según el poder y la voluntad de todos a la vez. En vano, sin embargo, lo hubieran intentado, si quisieran seguir únicamente los consejos del apetito, puesto que las leyes del apetito arrastran a cada cual por su lado. Por eso debieron establecer, con la máxima firmeza y mediante un pacto, dirigirlo todo por el solo dictamen de la razón (al que nadie se atreve a oponerse abiertamente por no ser tenido por loco) y frenar el apetito en cuanto aconseje algo en perjuicio de otro, no hacer a nadie lo que no se quiere que le hagan a uno, y defender, finalmente, el derecho ajeno como el suyo propio.

Baruch Spinoza
Tratado Teologico-Politico (cap.XVI, pag. 334-335).

PREFACIO…

PREFACIO…

Imagen propia.

“Tended la mano, señores, porque no tengamos después en qué entender. Antes que leáis protesto que, si hallareis algún punto del discurso que os suene mal, que no os escandalicéis, porque yo nunca estudié Teología, y diré desde uno hasta trescientos despropósitos, porque soy un asno: arar y andar. Fuera de esto, si hallareis alguna necedad, dejadla estar, que así me importa acomodarme con los oyentes, para que me entiendan; y si os pareciere suelto en las palabras y poco modesto en las historias, acordaos que sólo en la casa del ladrón no se habla de cuerda, mas el profesor de la pureza, como yo, tiene más libertad para hablar sin calumnia: por lo que dice Petrarca, escribiendo de Cicerón, que mejor sufre la mala filosofía y buena vida de Epicuro, que la buena filosofía y mala vida de Cicerón. Y me disculpa Marcial, que dice: “Lasciva est nobis pagina, vita proba est” (Nuestros escritos son lascivos, pero nuestra vida es casta. Marcial, Epigramas, 1-5: Ad Caesarem) y San Pablo os dice: “Omnia probate, et quod bonum est, tenete” (Probadlo todo, quedaos con lo bueno, Carta 1 Tesalonicenses 5,20)”.

TOMÉ PINHEIRO DA VEIGA
Prefacio de su libro “Fastiginia: vida cotidiana en la corte de Valladolid” (1605)