EL TACTO Y EL OLOR

EL TACTO Y EL OLOR

Imagen: Alfredo Montaña

El tacto es ciego, el olfato es galopante. La boca es frenética. El oído es torpe. Sólo el ojo alcanza la totalidad. Reconstruir una mujer a partir de su voz, de su contacto, de su sabor, de su olor. Eso es la imaginación. La imaginación es el vuelo de un sentido a través de todos los otros. La imaginación es la sinestesia, el olfato que quiere ser tacto, el tacto que quiere ser mirada. La imaginación nace de una limitación. La mirada, quizás, es menos imaginativa porque posee más. Pero la mirada necesitaba imaginar lo que ve, redondear y colorear el cuerpo de la mujer, acercar lo que está lejos, alejar lo que está cerca. No basta con mirar. Hay que sobremirar, sobrever. Hay que interiorizar lo que está afuera y verlo hacia adentro.

Todo lo que nos perdemos por no ser perros. Hay que dar los olores en lo que se escribe. Antes, cuando era un escritor joven y responsable, quería describir minuciosamente las situaciones, los lugares. Luego comprende uno que basta con dar un olor o un color. Al lector le sirve esto mucho más. Dice Baroja de una calle que era larga y olía a pan. Ya está. Un largo olor a pan. Para qué más.

El olor de una mujer, cada una con su olor. Los seres tienen aura, que es el olor. Por el olor somos mágicos. El olor es lo único que no puede poseerse, es la fragancia de una personalidad, y por eso desasosiega y trastorna.

Francisco Umbral

GENEALOGÍA DE LA MORAL

GENEALOGÍA DE LA MORAL

Imagen: Gustave Moreau (ca. 1890).

Una vez que el hombre vio la necesidad de hacerse una memoria, la empresa no se realizó nunca sin sangre, martirios ni sacrificios. Los sacrificios y empeños más terribles (como sacrificar a los primogénitos), las más repugnantes mutilaciones (las castraciones, por ejemplo) y los ritos más crueles de todos los cultos (toda religión es, en última instancia, un conjunto de crueldades) tienen su origen en ese instinto que fue capaz de ver que el dolor constituye el instrumento más poderoso de la mnemotécnica. […] Hay que lograr que un conjunto de ideas se hagan indelebles, omnipresentes, inolvidables y “fijas”, para que todo el sistema nervioso e intelectual quede hipnotizado por dichas “ideas fijas”. […] Cuando la humanidad ha tenido menos “memoria”, sus usos han ofrecido siempre el aspecto más terrible. La dureza de las leyes penales, en concreto, nos muestra el esfuerzo que había de hacer la humanidad para vencer la capacidad de olvidar y lograr que los individuos, que quedaban al punto esclavizados por las pasiones y los deseos tuvieran siempre presente una serie de exigencias primitivas impuestas por loa convivencia social.
Friedrich Nietzsche

DIXIT MEMORIES

DIXIT MEMORIES

Corre, corre, corre… El tiempo no se detiene, es una espiral infinita, un remolino de espacios, de engranajes, de construcciones cósmicas… ¡No te detengas! Corre, corre… No tienes tiempo, no hay nada que puedas hacer para evitarlo… ¡No lo intentes! Mira al frente y sigue el sendero del destino, el que marca las agujas del reloj, obedece sus pautas… ¡Sé dócil! Obedecer es el único acto de rebeldía. ¡Tienes que correr! El fin solo llega cuando el primer asteroide lo decide. Tú solo eres una minúscula mota de polvo en la maquinaria de la vida. Correr te salva. ¡No Pares!

AlmaLeonor_LP

Texto participante en Escribir Jugando. Mayo ’22.

Requisitos:

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta (CartaDixit MemoriesDado: Story Cubes.)
  2. En tu creación debe aparecer el objeto del dado: remolino/hipnosis.
  3. Opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con el primer asteroide.

HUELLAS EN LA NIEVE

HUELLAS EN LA NIEVE

Imagen: Lily Seika Jones

«No me gustan las manadas. No nací para ser gregario. No me gustan las leyes dictadas por los clanes. No nací para dominar, ni para ser dominado. Nunca seré tu jefe… ni tu subordinado… pero, si quieres, correré contigo a través de la estepa hasta los lugares que nos están prohibidos; allí donde la manada no se atreve a internarse… donde el mundo es magia y la realidad la tejen las invisibles manos de las viejas y sabias normas.»

Javier Arries.

EL SIGNO DE TAURO Y LAS LLUVIAS

EL SIGNO DE TAURO Y LAS LLUVIAS

Imagen: Mohamad Alwahibi

Tauro es el segundo de los doce signos zodiacales y el primero de cualidad fija. ​​ Pertenece al elemento tierra y es regido por el planeta Venus. En la astrología occidental pertenecen a este signo los que nacen desde el 21 de abril al 21 de mayo. Se asocia al mito del rapto de Europa por Zeus cuando se transformó en un toro para llevar a la hija de Agénor hasta Creta (de oriente a occidente). La Duración sideral del signo va desde hoy, 16 de mayo hasta el 15 de junio. Esta fecha tuvo mucha importancia en la agricultura tradicional ya que se asociaba a las lluvias de mayo.  En mi libro LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE, así quedó explicado:

LA CONSTELACIÓN DE TAURO

La constelación de Tauro, en la mitología Romana, se relaciona con Baco (Dionisos), por lo que durante la fiesta de las Bacanales un toro adornado con Dorsulae de flores era procesionado por las calles escoltado por jóvenes vírgenes representando a las Pléyades y a las Híades, los dos cúmulos estelares abiertos que contiene la constelación de Tauro. En la mitología eran ninfas ―hijas de Atlas y Pléyone, las siete Pléyades, y de Atlas y Etra, las siete Híades, además de una octava hermana fallecida, Hiante, todas ellas hermanastras de las tres Hespérides, hijas de Atlas y Hésperis y, según algunos relatos, también de la ninfa Calipso― y fueron reconocidas como estrellas por su labor cuidando al niño Dionisos. También se las relacionaba con las aguas ―las Híades son las «ninfas hacedoras de lluvia» y las Pléyades son conocidas como las estrellas de los navegantes― y con la agricultura y la germinación de la vida, ya que a las Híades se las vincula con la lluvia de primavera y a las Pléyades, por ser muy visibles en el cielo nocturno del verano  ―desde mediados de mayo hasta principios de noviembre―, son muy tenidas en cuenta en los antiguos calendarios agrícolas, tal y como destaca, por ejemplo, Hesíodo en su obra Los trabajos y los días (700 a.C.), Libro III (Los Trabajos):

-Cuando las Pléyades, hijas de Atlante, aparezcan, inicia la siega, y la arada cuando se pongan. Ellas están, como sabes, cuarenta noches y cuarenta días ocultas, y cuando nuevamente da la vuelta el año, reaparecen por vez primera al afilarse el hierro. Tal es, ya lo ves, la ley de los campos, tanto para los que cerca de la mar habitan, como para los que en valles profundos, lejos del voraginoso ponto, en rica tierra moran (Punto 1: Trabajos Agrícolas).

-Mas, cuando el caracol suba de la tierra a las plantas, huyendo ante las Pléyades, ya no será tiempo de cavar las viñas, sino que se deben afilar las hoces y despertar a los criados, huir de los sombreados asientos, del sueño hasta el alba, en tiempo de siega, cuando el sol seca la piel. En esa época has de darte prisa, reunir el fruto en casa, en pie desde el amanecer, para que los medios de vida te sean suficientes. […] Y una vez que Pléyades, Hiades y Fuerza de Orion se oculten, a partir de entonces acuérdate de la labranza en su sazón. ¡Y que el año en la tierra quede preparado! (Punto 4: Primavera y Verano).

-Si se adueña de ti el anhelo de la navegación peligrosa… atiende: cuando las Pléyades, huyendo de la fuerza potente de Orion [castigado su padre Atlas, las Pléyades son perseguidas por Orion hasta que fueron convertidas en estrellas, e incluso se dice que la constelación de Orion las sigue persiguiendo en el cielo nocturno], caen en el brumoso mar, entonces zumban borrascas con todas clases de vientos. Desde este tiempo, ya no has de tener las naves en el vinoso ponto, sino trabajar la tierra —recuérdalo, como te indico (Punto 5: Trabajos del Mar).

LA HISTORIA DESDE EL HELICON: LOS BOVIDAE

LUPE VÉLEZ Y DOLORES DEL RÍO

LUPE VÉLEZ Y DOLORES DEL RÍO

Dolores del Río (izquierda) y Lupe Vélez (derecha)

Los niños también podían llegar a ser especialmente crueles con las ausencias cuando estas apuntaban una notable diferencia con respecto a la sacrosanta composición de la familia: padre, madre, hijos. Nunca nadie de mi entorno me ocultó el hecho de que mi madre se había marchado dejándome a mí al cuidado de mi padre y mi madrina, pero nunca nadie la había culpado de nada por ello y, por lo tanto, yo tampoco tenía motivo alguno para hacerlo. Pero durante los mayos a María, cuando todas las niñas escribían coplillas o hacían dibujos a su madre en el colegio, las miradas se dirigían a mí invariablemente. Al menos desde que una niña llamada Guadalupe dejase el colegio el curso anterior.

Guadalupe del Río era hija de madre soltera. Todo su entorno la hacía sentirse culpable por la ausencia de un padre ―todo lo contrario a mí, pero igualmente señalizable―, por la desdicha en la que había incurrido la madre ―porque, sí, fuese cual fuese la razón de su embarazo, la culpa recaía en la madre, en quien se materializaba físicamente la evidencia de una relación sexual no sancionada por el matrimonio―. La niña se comportaba de un modo tan retraído y extraño que atraía aún más las insidias de las demás niñas del colegio. Sobre todo, de una chicarrona alta y corpulenta llamada Dolores Vélez que nos asustaba a todas, pero que la tenía tomada con Guadalupe. Un día, Dolores apareció con un chichón enorme en la frente, fruto de un cantazo que le propinó Guadalupe, imagino que después de una de esas burlas de la grandota, y Guadalupe ya no volvió por la clase. Entonces, Dolores se fijó en mí.

― Dice mi madre que eres medio huérfana… y, además, tonta como tu primo.

― Pues mi madrina dice que tú eres grandota como el sobón de tu padre.

Que me aspen si yo sabía en aquellos entonces qué demonios significaba «sobón» ―lo apunté, no obstante, en una lista mental de insultos, como el «chaval» que utilizaba mi tío Juan cada vez que se metía en una gresca, o lo de «rojo» que le profería a mi inexistente abuelo, y otros exabruptos falangistas que solía gritar durante sus borracheras― pero me castigaron un día entero sin colegio. Dolores no me volvió a dirigir la palabra, aunque sé que ella estaba detrás de todas las veces que me desaparecía un lápiz ―mi madrina acabó por engancharme el lápiz con un alfiler al babi, de tantos como perdía― y de todas las veces que un cuaderno mío aparecía con un borratajo o una hoja de deberes arrancada.

No me importaba nada de todo aquello. Lo que sí me importaba era el protagonismo que, de repente, adquiría mi persona en el mes de mayo, cuando todo el mundo alababa a su madre y llevaba flores a María durante las mañanas escolares.

Mi madrina, siempre al quite de mis desdichas, acabó solucionando el tema haciendo que yo fuese la protagonista, sí, pero por llevar las flores más bonitas a mi colegio. Yo llevaba rosas, mientras que las demás niñas solo ofrecían margaritas, amapolas o diente de león, que crecían en las cunetas de las calles de mi apartado barrio urbano. Mi madrina decía que lo único bueno que se había traído del pueblo de su marido eran los rosales, que plantó en los lindes del patio comunal del edificio y que todos los años nos proporcionaba unas rosas preciosas por mayo.

AlmaLeonor_LP

Este párrafo estaba dedicado a las actrices Lupe Vélez (1908-1944) y Dolores del Río (1904-1983), aquí mencionadas con los nombres y apellidos trastocados, Guadalupe del Río y Dolores Vélez. Ambas fueron las primeras actrices reconocidas en Hollywood, pero mantuvieron una rivalidad antológica durante toda su vida. Incluso llegaron a las manos durante el estreno de una película. Dolores del Río regresó a México, mientras que Lupe Vélez se suicidó a los 36 años en su casa de Beverly Hills

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

SAN PEDRO REGALADO

SAN PEDRO REGALADO

Imagen: Litografía basada en un cuadro anónimo del siglo XVIII

Hoy, 13 de mayo, se celebra la Fiesta de Valladolid, en honor a su patrón San Pedro Regalado, un monje franciscano cuya historia tuvo cabida en mi libro DE TOROS Y DIOSES…

CAPÍTULO 4.3: VÍRGENES Y SANTOS: SAN PEDRO REGALADO

Otro monje franciscano, san Pedro Regalado, patrón de Valladolid (nació en esta ciudad en 1390 y fue canonizado en 1746), tiene una leyenda en la que hace postrarse a un toro furibundo solo con la fuerza de su fe. Así lo contó Matías Sangrador Vítores en su Vida de san Pedro (1859):

Salió del Abrojo acompañado de otro religioso, y agradablemente entretenidos los dos viajeros con espirituales y cristianos coloquios, dirigían sus pasos, ajenos a todo cuanto les rodeaba, por el camino que conducía a la villa de Aranda; mas al cruzar por frente a la de Valladolid, les sacó de su enajenamiento unas confusas voces y ruido de caballos que cada vez se oían más de cerca. Volvieron los dos religiosos la vista hacia el punto en que se oían tan extraños rumores, y quedaron atemorizados al ver junto a ellos un soberbio toro, que cubierta la boca de blanca espuma y brotando sangre de sus anchas y profundas heridas, había logrado con su bravura escapar de la plaza de Valladolid, y era hostigado de cerca por mucha gente de a pie y a caballo. El compañero del Regalado, poseído de un terror que jamás había experimentado, se guareció detrás del santo; mas éste, que conoció el gravísimo e inmediato riesgo en que se hallaban, imploró del cielo el socorro, y esta vez, lo mismo que en las demás en que había acudido a la omnipotencia divina, fue por ella milagrosamente favorecido. La fiera, con espantosos mugidos, se dirige con ímpetu furioso al santo y éste, presentándole el báculo, le hace postrarse a sus pies. El fatigado animal, como reconociendo una influencia superior, permanece tranquilo en aquella humilde actitud, mientras aquél con blanda mano le acaricia pasándola suavemente por sus heridas y extrayéndole con cuidado los agudos hierros de los rejones que tanto le inquietaban. Ejercida la caridad por el santo de un modo tan extraño con tan noble animal, le dio su bendición y le mandó marchar (Carrión, 1925: 83).

Por esta hazaña, desde 1951 fue nombrado patrón del Grupo Taurino del Sindicato de Espectáculos mientras existió, y siguió siendo patrón de las corridas de toros en Valladolid, donde persiste un afamado trofeo taurino con su nombre.

El sitio de donde salió, el Abrojo, se refiere al monasterio de El Abrojo de Laguna de Duero (Valladolid), fundado en 1415 y destruido por un incendio en 1624, por lo que hoy solo quedan restos. Es el lugar donde san Pedro Regalado fue nombrado maestro de novicios. Llevaba el sobrenombre de Scala Coeli (‘escalera del cielo’) porque se decía que, mientras estuvo allí san Pedro Regalado, descendía por una escalera de luz el mismísimo san Francisco de Asís para bendecir el convento, y después «ascendía por ella en medio de los coros de ángeles que le rodeaban» (Carrión, 1925: 61). Más tarde, cuando dice que iba por el camino que conducía a la villa de Aranda, se dirigía al convento de La Aguilera, cercano a la villa de Aranda de Duero (Burgos), de donde fue elegido prelado. Este santuario-cenobio, del siglo xiv, se llamaba originalmente Domus Dei (‘la casa de Dios’) y hoy lleva el nombre de Santuario de San Pedro Regalado.

AlmaLeonor_LP

¡¡FELICES FIESTAS DE SAN PEDRO REGALADO DE VALLADOLID 2022!!

AL FARO

AL FARO

San Vicente de la Barquera (Imagen propia)

Por fin dejó de pensar; estaba ahí sentado al sol con la mano en la barra del timón, mirando fijamente al Faro, incapaz de moverse, incapaz de sacudirse los granos de tristeza que, uno tras otro, se depositaban en su mente. Parecía que lo ataba una maroma, y que su padre había hecho el nudo, y sólo podía sacar un cuchillo y hundirlo.

Pero en aquel momento la vela comenzó a moverse poco a poco, se hinchó lentamente; la barca sintió un sacudida, comenzó a moverse, apenas consciente, dormida; de repente se despertó, salió disparada entre las olas. Fue un alivio extraordinario. Todos parecieron perder importancia relativa ante los demás, y parecían estar bien, y los sedales se tensaron formando un ángulo agudo en los costados de la barca. Pero su padre no pareció haber advertido nada. Sólo hizo un gesto misterioso con la mano derecha en el aire, y la dejó reposar de nuevo sobre la rodilla, como si estuviera dirigiendo alguna sinfonía secreta.

Llegarán al Faro a la hora del almuerzo, pensaba. Pero el viento había refrescado, y el cielo cambió imperceptiblemente, las barcas habían cambiado de posición, y el paisaje, que el momento anterior parecía fijado para la eternidad, no era nada agradable ahora.

El viento había revuelto la estela de humo, había algo desagradable en la nueva posición de las barcas.

El Faro era entonces una torre brumosa, plateada, con un ojo amarillo que se abría de repente, delicadamente, al anochecer. Ahora… James miraba al Faro. Veía las rocas, blancas de espuma; veía la torre, erguida, recta; veía que tenía ventanas; veía incluso ropa tendida sobre las piedras, puesta a secar. De forma que, por fin, esto era el Faro, ¿no?

No, lo otro también era el Faro. Porque nada era sencillamente una sola cosa.

También el otro era el Faro. A veces costaba verlo desde el otro lado de la bahía. Al anochecer levantaba uno la mirada y veía cómo el ojo parpadeaba, y la luz parecía llegar hasta ellos en aquel jardín soleado y fresco en el que se sentaban.

Virginia Wolf
«Al Faro» (To the Lighthouse)
5 de mayo de 1927

LA MUERTE DE SHERLOCK HOLMES

LA MUERTE DE SHERLOCK HOLMES

Sir Arthur Conan Doyle, cuya vida fue tan extraordinaria como la de sus personajes, estaba un poco harto del más famoso de ellos, Sherlock Holmes, según contó a varios de sus allegados, quienes le animaron a que continuara. Pero él no les hizo caso y le «asesinó» en un relato corto titulado El problema final (1893) que apareció en The Strand Magazine y en el que pretendía eso mismo, poner punto y final a su personaje. Hizo que su enemigo mortal, el profesor Moriarty, le arrojara por un acantilado  en las Cataratas de Reichenbach, en Meringen (Suiza), un día como hoy, 4 de mayo de 1891.

Doyle y su mujer viajaron a Suiza en sus vacaciones de 1893 y fue entonces cuando decidió que ese sería el marco perfecto para la muerte de su personaje. Se alojaron en el Park Hotel du Sauvage de Meringen y allí manifestó por primera vez, reflejándolo en su diario, que las Cataratas de Reichenbach serían la definitiva tumba de Sherlock Holmes.

Sin embargo, la presión del público fue tan grande, que tuvo que renunciar a su propósito de no seguir escribiendo sobre Holmes. Primero publicó El sabueso de los Baskerville (1902), historia que se desarrolla en una época anterior a la de su «muerte», y que fue recibido por sus fans con auténtica devoción y fue todo un éxito. Después, le «revivió» en La casa deshabitada (1903). En esta historia, su hermano Mycroft aparece brevemente como uno de los pocos que conocían que en realidad quien murió en las cataratas fue el malvado Moriarty, y que Holmes seguía vivo, ocultando su suerte durante tres años para que los hombres del malvado profesor no causaran más daño a sus allegados, sobre todo a su querido doctor Watson, y a él mismo. ​

Serlock Holmes resultó ser un personaje inmortal… ¡Viva!

AlmaLeonor_LP

A %d blogueros les gusta esto: