LA ESTATUA

LA ESTATUA

Imagen: Los Niños del ParaguasParque Genovés, Cádiz

El VadeReto de este mes de AGOSTO no puede ser más interesante (¡que més no lo es!), y es que la propuesta que nos hace JascNet es escribir sobre LA ESTATUA. Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El VadeReto va sobre LA ESTATUA y la imagen es solo ambientación para la entrada y publicidad de una de las estatuas más emblemáticas de Cádiz. Nos propone utilizar una ESTATUA que nos guste, que sea identificativa de nuestra ciudad o ¡¡inventada!! Y es que las normas de este reto, es que no hay normas. Como sugerencia, nos ofece las siguientes preguntas:
-¿Es la estatua la que os inspira o hace recordar alguna historia, o es ella misma la que os la cuenta?
-¿Habéis traspasado el umbral de la realidad y adentrado en un mundo de fantasía dónde la estatua cobra vida?
-¿Ocurre algo en la plaza que hace protagonista a la estatua?
-¿Qué tiene de diferente esta estatua para evocaros una historia fantástica?

Segunda: También nos propone una serie de frases que podemos utilizar (o no) en nuestro relato:
-«La escultura es el arte de la inteligencia». Pablo Picasso
-«La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz». Antoni Gaudí
«Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad». Ramón Gómez De La Serna.

Como siempre, la remarcada en negrita es que la yo he utilizado.

Durante una conversación con JascNet surgieron las GÁRGOLAS como tema del relato, pero buscando la definición de ESTATUA me he encontrado con que ellas, por muy intrigantes, misteriosas, interesantes y literarias que sean, no entran en esta definición:

Una estatua es la obra escultórica elaborada a imitación del natural, ​ que generalmente representa en efigie a una figura humana. En función de su actitud, puede presentar las siguientes denominaciones: propia (en pie), sedente (sentada), yacente (tumbada, generalmente sobre un sarcófago), ecuestre (a caballo), orante (arrodillada), oferente (ofreciendo presentes). Por la zona del cuerpo humano representada, se distingue: busto (solo la cabeza y la parte superior del tórax), herma (un busto que se prolonga por su base en forma de alto pedestal, más estrecho hacia abajo y sin solución de continuidad con la figura), torso o fragmento de escultura sin cabeza, piernas y brazos (típica en escultura romana, añadiéndose el resto del cuerpo en piedra de distinto color y textura). Por su tamaño, se denominan: colosos (las estatuas de gran tamaño que suelen representar a una personalidad destacada), estatuillas (las que tienen pequeño tamaño que suelen utilizarse como elemento ornamental o de culto).

Así que, nada de gárgolas, solo ESTATUAS. Pero en esta ocasión se me ha ocurrido hacer algo completamente distinto a lo hecho hasta ahora, espero no salirme del contexto del reto si en lugar de UN RELATO sobre UNA ESTATUA, ofrezco VARIOS MICRORRELATOS de 150 palabras cada uno, sobre VARIAS ESTATUAS. Y, la verdad, me ha gustado tanto esto de escribir un microrrelato sobre una estatua, que creo que voy a seguir realizando este ejercicio con un montón de ESTATUAS de las que tengo en fotografías propias y, quizá, otras que me gustan mucho y de las que buscaré una imagen en internet (como el David de Miguel Angel, una de mis favoritas, pero que aún no he visto).

Y con el beneplácito que espero obtener a este atrevimiento, aquí están los textos.

ESTATUA HUMANA

Distintas ESTATUAS HUMANAS en: Venecia, Pamplona y Amsterdam. Fotografías propias.

—Y, entonces, tu novio ¿cómo es?

—Pues, a veces muy besucón, otras un animal y en ocasiones gasta unas bromas, que asustan.

—Pues hija, que voluble… No creo que te aburras con alguien así…

—No te creas, es una ESTATUA humana.

—¡No me digas! Con tanto vaivén… ¿Quién lo diría?

—Pues sí, le va bien la profesión…

—Al menos, por la noche, eso de ser un «animal», te hará feliz en la cama…

—Bueno… De día ejerce y de noche… lo practica. Hace meses que no me como un rosco, como oyes…

—Que mal has elegido, hija… De día no le ves y de noche no le sientes…

—Esa es otra… Soy el señuelo. Si no empiezo yo pidiéndole una actuación, la gente no se anima… Se arruinaría… y, mientras tanto, a mí me arruina las noches… Menos mal que tiene humor. Me faltarán noches locas, pero nunca la risa.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA

La Victoria de Samotracia en su ubicación en la Escalera Daru en el Museo del Louvre. Fotografía propia.

Vienes volando, como un ser espectral, batiendo tus alas, liviana… Con tu vestido al viento, transparente, tan femenina… La belleza de tu cuerpo es impresionante… Me llamas…

—Fernando… Fernando… ¡Mírame…!

Te miro y caigo extasiado en tu mirada… ¡Espera, espera…! ¿Qué mirada? ¡Dioses del cielo! ¡Si no tienes cabeza! ¿Cómo puedes llamarme entonces?

—Fernando… Fernando… ¿Estás bien…?

No, no estoy bien, ¡cómo voy a estar bien si vienes a mí levitando, en cueros y sin cabeza…! Y encima conoces mi nombre… ¡Pero eres un bellezón! Me iría contigo al fin del mundo…

—Fernando… Fernando… ¡No te vayas…!

¿No quieres que me vaya contigo? ¿Y por qué me llamas entonces…?

—¡Ya abre los ojos! ¡Ya abre los ojos…! Fernando, ¿me oyes?

—Caballero, se ha caído usted por la escalera Daru… Menos mal que le ha frenado la ESTATUA de la Victoria de Samotracia, si no, rueda usted hasta abajo del todo…

MAIMÓNIDES

Estatua de Maimónides en Córdoba. Fotografía propia (texto ligeramente basaso en una historia real).

—¡Que te digo yo que es por aquí!

—¡No!, por ahí ya hemos pasado… hay que girar a la derecha…

—Así llegamos a la plaza del principio… A ver, déjame el plano…

—¿Y si preguntamos? Acabaremos antes.

—¡Tú siempre tan indeciso!

—¡Y tú tan perdida! ¡No te jode!

—¡Antonio! ¿Vamos a discutir también en vacaciones?

—Maribel, yo no quiero discutir, pero recorrer todos los monumentos de Córdoba me parece excesivo…

—Nos falta la ESTATUA de Maimónides, y hasta que no la encontremos no nos vamos.

—Pues voy a preguntar… ¡Perdone, señorita…! ¿Podría decirme…?

—Yo te digo a ti todo lo que tú quieras, ¡salao…!

—¡Oye, bonita, que es mi marido!

—Pues que te pregunte a ti, desaboría…

—¿Ves lo que has hecho?

—¿Yo? Si tú no fueras ligando con todo coño viviente…

—¡Y tu buscando al Maimónides! que a saber quién era ese…

—¡¡Ahí está!! (los dos a la vez)

EL HERMAFRODITO

El Hermafrodita durmiente , copia romana del siglo II a. C., sobre un colchón esculpido por Bernini en 1620. Museo del Louvre. Fotografías propias.

—Para mí no hay una ESTATUA más hermosa que esta, te lo aseguro. Ya lo verás…

—Estoy deseando verla, Gabriela.

—¡Aquí está! ¿Qué te parece?

—No se… Pensaba que sería otra cosa…

—¿No sabes quién es?

—No… ¿Debería?

—Mírala bien José… ¿es un hombre o una mujer?

—Tiene un buen culo… ¡Es una mujer!

—¿Y si fuese un hombre?

—Pues también tendría buen culo… Ahora que miro su cara… Sí, podría ser un hombre… ¡Y hermoso!

—¿Yo te parezco hermosa?

—La que más, ya lo sabes, Gabriela.

—¿Y si fuese como la de la estatua?

—¿A qué te refieres?

—Mírala por el otro lado…

—¡Me cago en la leche! Es un…, pero también…, una… ¿qué significa esto?

—José, ¿tú me quieres?

—Claro que te quiero, pero porqué me lo preguntas ahora… ¿Qué pasa?

—¿Me querrías si fuese como ella? ¿Si tuviese sus mismos atributos?

—Gabriela… Tú… ¿Gabriel…? ¡No es posible…!

TRES HOMBRES DESNUDOS

Desnudos masculinos en Amsterdam, Valladolid y Corella (Navarra). Fotografías propias.

—El desnudo masculino en las ESTATUAS, es una de las artes más antiguas y difíciles de realizar… Los grandes maestros se esforzaron mucho por mostrar el cuerpo humano en toda su magnificencia, las venas, los músculos, la perfección de las formas…

—Profesor… ¿A qué se refiere con eso de la perfección de las formas?

—La perfecta proporción del cuerpo… Desde la cara, complicada, pero que incluso desdibujada es aplaudida, hasta los glúteos, que deben mostrarse perfectos en su redondez, o los atributos masculinos…, que no pueden ser ni enormes, ni minúsculos, o se perdería su esencia…

—¿Y los ojos, profesor?

—Los ojos se suelen esculpir ciegos, mortecinos, apagados, acuosos, como cansados de lagrimear…

—¿Por qué?

—Como decía Ramón Gómez De La Serna: «Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad».

—Su ejemplo de tres hombres desnudos no tienen ojos, profesor…

—Pero al verlos, somos nosotros los que lloramos nuestra imperfección.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

VadeReto de Julio: Soledad y algo de Desesperación

EL SIGLO QUE NO AMABA A LAS MUJERES

EL SIGLO QUE NO AMABA A LAS MUJERES

Imagen: Alfred Stevens (1870)

Digámoslo desde el principio: el siglo XIX no fue un buen siglo para la mujer.

Afortunadamente, en los últimos decenios ―aproximadamente desde finales de los años setenta y principios de los ochenta― se han multiplicado los trabajos de investigación que tienen en la mujer y en el género su campo de estudio, revirtiendo una cierta tendencia oscurantista de la historiografía tradicional en este sentido. Hoy, existen grandes profesionales y numerosas cátedras de estudios de género o sobre la mujer, y un gran número de publicaciones dedicadas a revisar y actualizar el papel que ha desempeñado la mujer en la historia y el sitio que ha ocupado, y ocupa, en ella.

Los trabajos publicados en lo que se ha llamado la Nueva Historia de la Mujer, han permitido conocer gran parte de toda esta experiencia histórica, así como rescatar relevantes comportamientos, actitudes y valores del colectivo femenino, tanto en los aspectos domésticos ―los tradicionalmente asignados a la mujer―, como en los mundanos. Además, han hecho posible contemplar con otra perspectiva algunos de los cambios sociales que esta historiografía tradicional había subordinado únicamente a la experiencia masculina como protagonista de la esfera pública ―económica, política, cultural y social― y de los que, hasta fechas recientes, habían marginado, obviado y excluido a la mujer, considerando únicamente la excepcionalidad de algunas mujeres notables. Esta invisibilidad, sin embargo, no puede excluirlas de la realidad de su más que evidente presencia visible en el proceso histórico. Algo que ya adelantaba Faustina Sáez de Melgar(1834-1895), cuando afirmaba que es inútil negar «que la mujer tiene una importancia social, mucho mayor de la que se le quiere reconocer, y de gran trascendencia en la vida de la humanidad». Esta amplia panoplia de estudios recientes, por lo tanto, nunca ha de resultarnos suficiente. Si algo nos ha enseñado la historia, que, según la misma autora anterior, «habla con voz más elocuente que cuanto nosotras tratáramos de decir», es que sus aristas y recovecos siempre son susceptibles de ser redescubiertos, analizados y estudiados si se está dispuesto a enfocar la cuestión desde una perspectiva nueva, adecuada a cada caso, y proyectando sobre ella una luz de renovado interés.

Este es, pues, un nuevo trabajo sobre la mujer. Más concretamente, sobre mujeres a las que en el siglo XIX les correspondió interpretar un nuevo papel en la larga historia de la feminidad: su visibilidad pública. Una visibilidad pública individual y colectiva. Visibilidad y activa presencia femenina en el llamado espacio público, tradicional campo masculino de sociabilidad y transformación sociopolítica. Un espacio en el que también las mujeres han actuado decididamente, demostrando con ello, además de una clara iniciativa en los asuntos sociales, una inequívoca contribución femenina al proceso histórico.

Insistamos. El siglo XIX no fue un siglo agradecido para la mujer.

Según Colette Rabaté, el término burguesía no se utiliza en el siglo XIX al menos hasta después del Sexenio Revolucionario. Es más usual el apelativo de clase media, una expresión ya presente en el siglo XVIII donde es utilizada implícitamente de forma excluyente para la mujer, ya que con ella se quería expresar los valores «de la probidad y el trabajo» como «garantía de regeneración de la sociedad». En este trabajo se han utilizado ambos términos, dando preferencia al de burguesía, por entender que expresa mejor la sociedad de la que mayoritariamente se habla en él.

Así, la burguesía decimonónica y el liberalismo político español, dibujaron una nueva sociedad a su medida en la que se quiso encorsetar a las mujeres en un ideal de vida doméstica que, a la vez, también exigía un ideal de clase. Este nuevo papel femenino, no obstante, pudo posibilitar que las mujeres españolas del siglo XIX se adentrasen en espacios en los que poder cimentar sus oportunidades de intervención pública, tanto cultural como social o políticamente.

¿Cómo? Pues asistiendo a una tremenda paradoja.

En el siglo decimonónico, decía, al tiempo que la domesticidad y el espíritu liberal-burgués marcaban claramente la diferencia entre espacio privado y espacio público, se perfilaba el papel de la nueva mujer reservando únicamente la esfera doméstica como su ámbito de actuación. Pero la paradoja a la que se asiste en este siglo es que también se defendían a su alrededor los valores de clase media, confirmándola así, como uno de los pilares fundamentales, e imprescindibles, para el cambio social.

Imagen: Edouard John Mentha ( 1858 – 1915)

A esa mujer del XIX, burguesa ya por mor de pertenecer a la nueva clase hegemónica, ya por vivir bajo su órbita, es a la que «la exigente sociedad la reclama sin cesar, como el teatro a la actriz que ha contratado», utilizando palabras de Gertrudis Gómez de Avellaneda(1814-1873), la única escritora del periodo isabelino que recibiría, en virtud de sus méritos literarios, una corona de laurel de oro.

Es esta paradoja la que va a posibilitar una mínima apertura para la realización femenina. Va a servir a algunas mujeres para que, sorteando obstáculos y aprovechando oportunidades, protagonicen incursiones sociales en ámbitos que parecían reservados exclusivamente a los hombres: educación, prensa, literatura, opinión pública, reuniones sociales… Al tiempo, va a permitirles desempeñar una serie de papeles que podríamos considerar como transgresiones públicas: revoluciones, arengas, protestas, misivas políticas, influencias… Ambas, son acciones que inequívocamente nos muestran ejemplos claros de protagonismo social y visibilidad pública femenina. Y son esos ejemplos los que han servido para intentar esbozar en esta obra, y desde una perspectiva cultural ―sin entrar en consideraciones jurídico-políticas del estatus femenino en el siglo XIX―, una serie de claros antecedentes de acciones públicas femeninas claves para que la mujer española futura pudiese ser capaz de cimentar sus anhelos de emancipación.

Este trabajo se constituye como un recorrido bibliográfico por el siglo XIX, contando con fuentes muy cercanas a las mujeres ―obras literarias, periodísticas y gráficas, aunque también archivísticas―, con las que intentar reconocer esa visibilidad en un mundo en el que, por tradición, se las invisibilizaba.

Mejor dicho. Su presencia era notoria, pero pasaron por desapercibidas. Las mujeres eran visibles, pero fueron veladas en la narración histórica. «Las mujeres en la historia son como una especie de muro de arena: entran y salen al espacio público sin dejar rastro, borradas las huellas» (Celia Amorós, 1994).

Digámoslo claro igualmente desde el principio. Para conocer a estas mujeres existe un tremendo hándicap: la escasez de fuentes exclusivamente femeninas. Lo que se ha conservado y difundido es, ante todo, un corpus educativo-moralista que resulta en cierto modo tendencioso. La mujer ha sido conocida a lo largo de la historia a través de una narración que podríamos llamar del enemigo vencido, aquella en la que solamente sobrevive el relato de los vencedores. El siglo XIX, en lo que a la mujer respecta, sigue siendo un tiempo hambriento de estudios.

Mª del Pilar López Almena

INTRODUCCIÓN de mi libro:
VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX
(Ediciones UVA, 2018)

ESTÁS SOLO…

ESTÁS SOLO…

Imagen: Rahele Basir

Como el barco que se hunde apagando sus luces

todo se acabó.
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas
(despiadadas.
Los perros ladran a las horas que se mueren
y el cielo escucha el paso de las estrellas que se
(alejan.

Estás solo

Y vas a la muerte derecho como un iceberg que
(se desprende del polo.
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
y en tanto que las olas se dan vuelta…

La luna niño de luz se escapa de alta mar

Vicente Huidobro
Altazor

BEBIENDO Y MANEJANDO

BEBIENDO Y MANEJANDO

Imagen: José Luis Ceña Ruiz

Es agosto y no he leído
Un libro en seis meses
Excepto algo llamado La Retirada de Moscú
De Caulaincourt.
No obstante, estoy feliz
Viajando en coche con mi hermano
Y bebiendo de una pinta de Old Crow.
No tenemos sitio en mente donde ir,
Simplemente conducimos.
Si cerrara mis ojos un minuto
Me perdería, aún podría
Acostarme alegremente y dormirme para siempre
Junto a esta carretera
Me comenta mi hermano.
Cuando menos lo pensemos algo grande va a pasar.

Raymond Carver

¡Feliz inicio de agosto!

SUEÑO DEL MARINERO

SUEÑO DEL MARINERO

Imagen: Sandro Chía.

Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,

sueño ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.

¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,

cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!

Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,

concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!

Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.

Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora

de carmín. deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar, cantadora en vano

bajo el vergel azul de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos,
con el ángel barquero del relente

y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a las cabellos finos

y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡Oh marinero!, ante la aurora llena

¡y ruede por el mar tu caracola!

Rafael Alberti

El Día Azul
30 de julio de 2022

SOLEDAD Y ALGO DE DESESPERACIÓN

SOLEDAD Y ALGO DE DESESPERACIÓN

Escultura de Eduardo Cuadrado, de la serie «NAUFRAGIOS» expuestas en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid entre septiembre y noviembre del año 2012. Fotografía propia.

-¡Dios!
-Dime, Noé…
-Estaba pensando… ¿Y si naufrago?

Nunca tanta responsabilidad cayó sobre los hombros de un ser humano. Nada menos que poner a salvo la vida en la tierra, cargando con ella en un Arca que debía resistir los envites de un diluvio trasmutado en castigo divino contra la propia humanidad que ese hombre debía salvar. No solo se trataba de cargar a una pareja de animales de cada especie, también a una pareja de seres humanos. A él, Noé, y a su mujer.

-No puedes naufragar.
-Pero… ¿Y si sucede?

No se lo pensó mucho cuando Dios le hizo el encargo…, los encargos de Dios siempre son un mandato. No podía desobedecer, no debía desobedecer, no quería desobedecer. Él era un devoto creyente cristiano, aunque aún no existía tal especie, pero existiría, Dios se lo había dicho. Y él sería el encargado de que repoblaran la tierra después de que la ira de ese Dios al que obedecía ciegamente, se calmara. No. No lo pensó siquiera. Si le pedía que construyera un Arca, la construiría. Si le pedía que la cargara con una pareja de animales de cada especie, lo haría (nunca la Biblia explicó cómo es que se hizo con animales que no existían en su continente, pero para eso era el elegido de Dios, podría hacerlo). Si Dios le pedía que repoblara el mundo durante la calma tras la tempestad, lo haría.

Es solo que para ese cometido tenía que contar con el consentimiento de su esposa. Y eso era harina de otro costal. Una cosa es obedecer a un omnipotente y poderoso Dios y otra muy distinta, convencer a su mujer de que procrear y salvar la humanidad no eran una excusa para mantener sexo durante días… ¡Que digo días! ¡Décadas! ¡Siglos, incluso! Seguro que ella se lo tomaría como un engaño manifiesto. ¿Qué hombre no haría hasta originar un diluvio universal solo por poseer una mujer? ¡Ah! eso sí que sería la prueba definitiva del poder de un Dios.

-Dios… ¡Tengo miedo!
-No lo tengas y obedece, el tiempo está llegando.
-El mal tiempo, querrás decir.
-Que algo sea bueno o malo es cuestión de perspectiva…
-¿Y tú me dices eso, Dios?

El problema de Noé se iba acrecentando conforme terminaba de construir el Arca. Lejos de animarse con la proximidad de la finalización de la tarea, se preocupaba más aún. ¿Tendría espacio para todos los animales de la tierra? ¿Tendría valor para explicarle a su mujer que debían fornicar incluso durante la tempestad? Y, sobre todo, ¿creería a un Dios que le hablaba de perspectiva en lugar de enseñarle, directamente, el camino del bien? Las dudas de Noé llegarían tarde o temprano a oídos de Dios. No era cuestión de enfadarle y que le encargara el cometido a otro. Incluso el de procrear con su mujer ¡solo faltaba eso! No podía apartarse de la tarea, ¡era su mujer! Bueno, también su Arca, su misión divina. Pero, sobre todo, era su mujer. Tenía que estar seguro de que el camino que emprendía era el correcto, el camino del bien. Esa era la duda que más le atenazaba en esos momentos. Ni siquiera el duro trabajo le apartaba de sus cuitas. Y, claro, Dios se enteró.

-Noé…
-Dime, Dios…
-¿Dudas de mí?
-No, Dios, no dudo… Solo temo…
-¿Qué temes?
-No saber si estoy haciendo lo correcto.
-Me obedeces, eso es lo correcto.
-Es que eso es precisamente lo que temo, Dios, si obedecer es el camino correcto…
-Eso es dudar de mí, Noé…

Pues que así sea, se dijo Noé para sus adentros, sabiendo que Dios le escuchaba también ahí. Sus temores ya no se referían solo a la posibilidad real de convertirse en un solitario naufrago en un mar embravecido por la furia del diluvio que se avecinaba, no… Ahora su peor preocupación era naufragar en su fe. Si no creía en Dios ¿qué le quedaba? ¿Por qué estaba trabajando con tanto ahínco? Se sintió encerrado en una jaula de soledad y algo de desesperación. Dios no le ofrecía respuestas, tenía que encontrarlas por sí mismo. Y le asustaba tal perspectiva ¿eso era lo que significaba ser humano, dudar? Decidió que era más fuerte el miedo que sentía por no estar seguro de su credo que el que podía surgir si al final hasta Dios se equivocaba. Y, además, tal vez el mar fuese más listo que ambos, más que su mujer, que era a quien consideraba más inteligente de todos los que poblaban el Arca, ya lista para la travesía. Tal vez el mar fuese quien, finalmente, resolviera el destino de todos causando un naufragio.

Dios le volvió a escuchar…

-Noé…
-¿Si, Dios?
-No culpes al mar de tu segundo naufragio.

AlmaLeonor_LP

Este relato se incluirá en el VadeReto del blog Acerbo de Letras, dedicado este mes de JULIO ¡¡¡EL NÁUFRAGO!!! Para la creación de este relato había dos premisas:

Primera: El reto es sencillo: Eres un Náufrago y tienes que contarnos tu historia. Pero no tiene por qué ser el resultado de un accidente de barco, la pérdida de la brújula, o el escarmiento y destierro por haberte sobrepasado con el carnet de socio civilizado. Puedes ser Náufrago en tu propia ciudad, en tu misma casa, en el trabajo, en el mundo, en el espacio, en la vida. Las condiciones básicas son claras: Soledad y algo de Desesperación. Desde mi punto de vista, el corazón del relato es el sentir emocional o mental del que se encuentra en este estado. Pero ya sabes que puedes pegarle a la idea tantas volteretas como se te ocurran. ¡Viva la imaginación! Puedes escribir la historia desde la primera persona, para hacerlo más íntimo y sensitivo; o usar la tercera si te apetece contarlo de forma más impersonal y externa.

Segunda: Una frase que debe aparecer dentro del relato y que debéis elegir entre las citas siguientes:

-«Estoy absolutamente cautivado por el ambiente de un naufragio. Un buque muerto es el hogar de una gran cantidad de vida: peces y plantas. La mezcla de la vida y la muerte es un misterio, incluso religioso. Existe la misma sensación de paz y el mismo estado de ánimo que el que sentimos al entrar en una catedral». Jacques-Yves Cousteau.

-«La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto». Baltasar Gracián.

-«No culpes al mar de tu segundo naufragio». Publilio Siro.

He decidido utilizar la última frase, la de Publilio Siro, pero, además, la inspiración para el relato ha venido después de leer esta por casualidad: «Si Noé hubiera poseído el don de adivinar el futuro, habría sin duda naufragado». Es de Emil Ciorán, de su obra «Silogismos de la amargura» (1952), y he pensado que tiene mucha razón. ¿Cómo se hubiese escrito la historia de la vida en la tierra si Noé hubiese naufragado en su fe o en el mar?

La imagen forma parte de una serie de fotografías que tomé hace tiempo, en el año 2012 en la Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid, donde estudiaba Historia entonces, y donde se celebró una exposición del artista Eduardo Cuadrado, bajo el título genérico de NAUFRAGIOS. Pensé en estas fotografías en cuanto leí el título del VadeReto de este mes. Podéis ver más imágenes pinchando aquí o en la imagen inferior.

NAUFRAGIOS, de Eduardo Cuadrado.

AlmaLeonor_LP

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

IDIÓFONOS

IDIÓFONOS

Varios Instrumentos Idiófonos.

Pues gracias al microrrelato DIXIT STORY CUBES que escribí ayer, descubrí que significa esta palabra, IDIÓFONO. Y no, no tiene nada que ver con “idiota”, aunque ganas me dieron de hacer un chiste fácil la primera vez que la leí. Tiene que ver con la música y es una clasificación de instrumentos musicales.

Xilófonos. Rafael Lukjanik

Un instrumento IDIÓFONO es aquel que tiene sonido propio porque su cuerpo es la materia resonadora, es decir, que no está “fabricado” en el sentido de que no es un instrumento compuesto de piezas, sino que su propia “pieza”, es lo que produce el sonido Bueno, lo explican mejor unos señores llamados Erich von Hornbostel y Curt Sachs, que fueron quienes crearon una clasificación de instrumentos musicales que bautizaron con sus apellidos, Hornbostel-Sachs, que casi, casi, suenan como un acorde musical, nada menos que en 1917.

Jing o Gong Coreano

Esta clasificación ya había sido adelantada a finales del siglo XIX por Victor Mahillón, un especialista restaurador del Conservatorio Real de Bruselas y que se conoció como Sistema Mahillón, pero que adolecía de algunos hándicaps, por ejemplo, solo se refería a instrumentos musicales occidentales usados en música clásica. Hornbostel y Sachs, actualizaron esta clasificación de modo que pudiera incluir cualquier instrumento musical, de cualquier época y de todas las culturas. La clasificación, tanto la de Mahillón, como la de Hornbostel y Sachs, se basa en la materia o parte del instrumento que produce el sonido.

Instrumentos Idiófonos.

El sistema Hornbostel-Sachs se fija en la clásica clasificación bibliotecaria por niveles. Tiene cuatro niveles superiores (Idiófonos, Membranófonos, Cordófonos y Aerófonos), varios otros debajo de estos y, finalmente, más allá de estos grupos principales, existen muchos niveles de clasificación, incluso, también pueden ser agregados sufijos a los niveles ya explicados, por ejemplo, un 8 indica que el instrumento tiene un teclado agregado, mientras que un 9 indica que el instrumento se maneja mecánicamente. Existen más de 300 categorías en total y con posterioridad a la primigenia clasificación se agregó un quinto nivel superior, los Electrófonos, en los que se incluirían todos aquellos instrumentos que producen sonido mediante campos eléctricos (como el teremín), o mediante circuitos electrónicos (como los sintetizadores).

Instrumentos Idiófonos

Pero una vez sabido todo esto, vayamos con los primeros, con los IDIÓFONOS. En primer lugar el término proviene del griego «idios» (propio) y «phonos» (sonido), por lo que se refiere a todos los instrumentos que suenan mediante la vibración de su propio cuerpo, son instrumentos de percusión, pero sin necesitar el uso de cuerdas, membranas (por eso no se incluyen los tambores en esta clasificación, son Membranófonos), ni columnas de aire (como las flautas). Su cuerpo puede ser de madera, metal, piedra… Son instrumentos de cuerpo duro pero sonoro, con la elasticidad suficiente para mantener un movimiento vibratorio. Y aquí entran muchos y variados instrumentos, por lo que debemos atender a la siguiente división de Hornbostel y Sachs:

Triángulo, instrumento Idiófono percutido.

Idiófonos percutidos: Vibran y producen sonido al ser golpeados, por ejemplo: xilófono, platillo (o címbalo), crótalo (y el parecido gnacarri, citado en la Biblia), triángulo, castañuelas (o palillos), caja china, campana, carrillón, claves, gong, tambores metálicos de Trinidad y Tobago, tuntaina, txalaparta, huehuetl

Idiófonos sacudidos: Vibran y producen sonido al ser sacudidos, por ejemplo: cascabeles, maracas, sistro, sonajas, pandereta…

Idiófonos punteados: Vibran y producen sonido al ser punteados, por ejemplo, el arpa de boca también llamada guimbarda, arpa Judía o mbira.

Tabla de lavar (instrumento de música) de Chaz Blues.

Idiófonos por fricción: Vibran y producen sonido al ser raspados, por ejemplo el violín de clavos, un instrumento con piezas sólidas de metal en lugar de cuerdas. También: armónica de cristal, botella de anís, copas musicales, güira, güiro, carraca, sierra musical, tabla de lavar, guacharaca, matraca…

Idiófonos con los dedos: Vibran y producen sonido al ser manipulados con la mano o con los dedos, por ejemplo: cántaro, caña rociera, hang, tambor metálico, kalimba (o sanza), qaraquebs, rascador, sonajero de campanillas, tsenatsil

Idiófonos soplados: Vibran y producen sonido por el movimiento del aire, por ejemplo el clave aéreo, un instrumento consistente en varias piezas de madera que vibran cuando el aire es enviado dentro de ellas.

Música de calle en Venecia (2007). Fotografía propia.

Toda una lección musical que nunca está de más saber. Un Idiófono no es un idiota que suena (a idiota), sino un tipo de instrumentos musicales en los que entran, además, una gran variedad de objetos que sirven para otras cosas, como el cántaro, la tabla de lavar, la botella de anís, las copas musicales… Por cierto, que suenan mejor de lo que uno puede pensar. Tuve la suerte de escuchar a un músico en una calle de Venecia que interpretaba piezas clásicas con copas musicales y acompañado de otros dos músicos con instrumentos a cual más extraño, que ahora que he leído sobre la clasificación Hornbostel-Sachs,me atrevería a decir que el del medio también es Idiófono y el de la derecha Aerófono. ¡Lección aprendida!

AlmaLeonor_LP

NUEVA CABECERA PARA HELICÓN

NUEVA CABECERA PARA HELICÓN

Hoy, 25 de julio, y sin ningún motivo festivo que lo justifique, solo porque ya tocaba, HELICÓN cambia de cabecera. Ahora, al abrir el blog, esta imagen será la que veáis en primer lugar. En ella aparecen las portadas de todos mis libros, como en la anterior, pero de una forma más clara y visual. Espero que os guste 🙂

De Toros y Dioses (Editorial Guante Blanco)

Las Actrices Favoritas de mi Padre (Amazón)

La Mentira y los Mentirosos de la Historia (Editorial Guante Blanco)

VISIBLES. Mujeres y Espacio Público Burgués en el siglo XIX (Ediciones UVA)

La Historia desde el HELICON: Los Bovidae (Amazón)

Y, finalmente, LA JOVEN DE LA PERLA, de Johanes Vermeer, mi imagen pública desde que empecé a navegar por este mundo de las redes. Gracias a todos los que se asoman a este pequeño espacio de historia, arte, poesía y emoción que es HELICÓN.

AlmaLeonor_LP

DIXIT STORY CUBES

DIXIT STORY CUBES

La música de los violines en crescendo, como un vuelo de gaviotas; los potentes tambores ya descansando; los maestros atentos a la batuta; el sonido envolviendo los oídos y las almas de los espectadores; el dulce sonido del arpa llega ahora, como un hada acariciando el pentagrama; el violonchelo, «amante decimonónico», dixit, la acompaña, atento y caballeroso. Toda la orquesta preparada para mi momento. Paso la hoja de la partitura en un movimiento acompasado de casi un centenar de músicos. Veo el punto… ¡Ahí está! ¡Estoy preparado…¡ La baqueta sobre el triángulo idiófono ofrece su única nota. Llegó el fin.

AlmaLeonor_LP

Texto participante en Escribir Jugando. Julio-2022.

Requisitos:

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta Dixit; Dado Story Cubes
  2. En tu creación debe aparecer el dibujo del dado: Hada.

Opcional:

Que aparezca en la historia algo relacionado con el violín: el año de su creación, su creador o el propio instrumento. Del italiano violino (diminutivo de viola), palabra italiana que empezó a usarse en 1537, es un instrumento de la familia de las cuerdas frotadas. Es el más pequeño y agudo entre los de su clase, que se compone de una caja de resonancia en forma de 8, un mástil sin trastes y cuatro cuerdas que se hacen sonar con un arco. Los grandes maestros utilizaron las maderas de los montes italianos de Cremona. Quien lo toca recibe el nombre de violinista.

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