ARTE CON DOBLE “INTENSIDAD”

ARTE CON DOBLE “INTENSIDAD”

Imagen: “El viejo pescador” (1902) de Tivadar Kosztka Csontváryque (1853-1919).

Hay veces que el arte nos sorprende no por lo maravilloso de su técnica o belleza, que también, sino por otras cosas que parecen ajenas a la simple realización de una obra como expresión de la más alta de las habilidades, la artística.

Por ejemplo hay un cuadro titulado El viejo pescador (1902) del artista expresionista húngaro Tivadar Kosztka Csontváryque (1853-1919), que es un tanto peculiar, y si nos fijamos un poco, nos dice que algo no encaja muy bien. Tal vez como su propio autor, un hombre acuciado por los arrebatos místicos (que fueron los que le dijeron que se dedicara a la pintura) y su creciente esquizofrenia. Autodidacta y viajero incansable (Dalmacia, Italia, Grecia, norte de África, Líbano, Palestina, Egipto, Siria…), pintó un centenar de obras y está considerado uno de los más importantes pintores húngaros. Pero su viejo pescador es inquietante.

Si se coloca un espejo justo en medio, se pueden ver dos versiones distintas del viejo pescador, una parece que está orando, como si fuese Dios omnipotente. Pero la otra… ¡es la representación del mismo demonio!

Son muchos los pintores y artistas, sobre todo del barroco, que experimentaron con técnicas novedosas como los trampantojos y las ilusiones ópticas. Uno de los más notables es, sin duda, el milanés Giuseppe Arcimboldo (1527-1593), conocido por sus representaciones manieristas del rostro humano a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos. Todos esos elementos juntos en un lienzo daban la apariencia de una cabeza humana, en una suerte de anamorfosis, una técnica que se dio en llamar “cabezas compuestas”.

Imagen: Arcimboldo. Superior: La estaciones (Primavera, Verano, Otoño, Invierno). Inferior: Los elementos (Aire, Tierra, Fuego, Agua).

La técnica de la anamorfosis por su parte, consiste en una deformación reversible de una imagen producida mediante un procedimiento óptico, por ejemplo, utilizando un espejo curvo, o a través de un procedimiento matemático. Es un efecto de perspectiva utilizado en la pintura para obligar al espectador a adquirir un determinado punto de vista preestablecido o privilegiado, desde el que el elemento cobra una forma proporcionada y clara. La anamorfosis fue un método descrito en los estudios del pintor italiano del Quattrocento Piero della Francesca (1415-1492), que también había sido geómetra y matemático, maestro de la perspectiva y de la geometría euclidiana, técnicas que puso en práctica en obras como La Anunciación (1469), del Políptico de San Antonio que se encuentra en la Galería Nacional de Umbría, en Perugia.

Imagen: “Los Embajadores” (1533) de Hans Holbein el Joven

Pero la pintura anamórfica más conocida y representativa de esta técnica es la llamada Los Embajadores (1533) de Hans Holbein el Joven (1497-1543), de la National Gallery de Londres. En esta obra aparece un raro objeto en primer plano que fue algo misterioso durante mucho tiempo. No fue hasta el siglo XX cuando el historiador del arte Jurgis Baltrusaitis descubrió que esta forma es lo que se llama frecuentemente “hueso de sepia”, una anamorfosis de un cráneo humano que se puede contemplar en su posición normal a través del reflejo que se muestra aplicando un espejo, o una sencilla cuchara, al objeto distorsionado.

Anamorfosis de “Los Embajadores”: El cráneo en la cuchara.

Además de por este detalle, la obra es una de las más importantes de la pintura por el contexto político y religioso imperante en 1533, reflejado en la pintura, de la que se pueden sacar lecturas a través de los personajes y objetos que se la componen. Es sumamente interesante y un ejercicio de vanidad, dicen los expertos. El cráneo anamórfico convierte el retrato de los embajadores en una reflexión sobre la fugacidad de los bienes terrenales

Porque el secreto de este cuadro, del que os he explicado las resonancias, los parentescos con los vanitas, de este cuadro fascinante de presentar, entre los dos personajes engalanados y fijos, todo lo que recuerda, en la perspectiva de la época, a la fatuidad de las artes y las ciencias, el secreto de este cuadro se desvela en el momento en que, alejándonos lentamente de él, poco a poco, hacia la izquierda, y después volvemos, vemos qué significa el mágico objeto flotante. Refleja nuestra propia nulidad en la figura de la cabeza de muerto. Uso, pues, de la dimensión geométrica de la visión para atrapar al sujeto, insinuación evidente del deseo que, por tanto, permanece enigmático.

Jacques Lacan, Le séminaire, livre XI

Retrato anamórfico de Carlos V en Valladolid.

En Valladolid existen dos retratos anamórficos muy interesantes: uno de Carlos V y otro de Isabel de Portugal. Se encuentran en la sacristía de la Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián, uno frente al otro, a ambos lados de su retablo, en trampantojo. A la izquierda el de Carlos V y a la derecha el de Isabel de Portugal, son conocidos como “los pescados” pues su forma distorsionada vista de frente así lo parecen. Los dos son del mismo tamaño (102 × 12 cm, más un marco de 3 cm de anchura) y presentan un orificio en el marco con una mirilla por el que al observar la imagen se elimina la distorsión y se muestran los retratos. . He tenido la oportunidad de contemplar estos cuadros anamórficos en un par de ocasiones y siempre sorprende que lo que el ojo ve resulte ser, en realidad, otra cosa.

“La Calavera” de Dalí.

El genial Salvador Dalí también realizó algunas obras anamórficas que se encuentran en el Museo de Figueras, como una calavera que para poder ser observada correctamente hay que hacerlo a través de un espejo curvo situado en el centro.

Dios Jano. Escultura en el Museo Vaticano.

La escultura también ha experimentado con este juego de dobles intenciones. Por ejemplo, en el museo Vaticano se encuentra una escultura del dios romano Jano, el de las dos caras, el dios del principio y del final, el perfecto símbolo de ambivalencia que también fue muy representado en las monedas, el ejemplo más claro de ese doble valor o significado, la cara y la cruz.

“El Hermafrodito durmiente” (Museo del Louvre)

Otra escultura que a mí, particularmente, me encanta, es El Hermafrodito Durmiente que se encuentra en el Museo del Louvre. Se trata de una obra en mármol de 1,69 m de largo de estilo griego, una copia romana de aproximadamente el 155 a. C., descubierta en la Iglesia de Santa Maria della Vittoria en Roma. Realizada a partir de un original helenístico en bronce del siglo II a. C., seguramente del escultor Policles el joven, fue restaurada en 1619 por David Larique y que se sitúa sobre un colchón en mármol de Carrara realizado por Gianlorenzo Bernini en el mismo año, a petición del Cardenal Borghese (formó parte de su colección hasta que se trasladó al museo parisino). La estatua parece representar por un lado, el ideal femenino de Venus y, por el otro, un Dioniso con sus atributos masculinos igualmente idealizado como adalid de belleza.

Imagen: “Mefistófeles y Margarita”

Pero la escultura dual que más me ha sorprendido y que ha motivado que realizara esta búsqueda de imágenes ambivalentes es una obra anónima tallada en un solo bloque de madera de sicomoro en el siglo XIX que lleva por título Mefistófeles y Margarita, los dos personajes de Fausto (1808 y 1832) de Johann Wolfgang von Goethe, y que se conserva en el Museo Salar Jung en India. Está situada frente a un espejo para poder observar ambos lados de la escultura, y pese a que los ojos no te engañan, parece absolutamente mentira que estés contemplando dos figuras en una sola.

AlmaLeonor_LP

BALTANÁS Y ANTIGÜEDAD (PALENCIA)

BALTANÁS Y ANTIGÜEDAD (PALENCIA)

Álbum de Fotos completo pinchando en la imagen o aquí.

Es sábado y hemos decidido hacer una pequeña excursión. El día está nublado y la temperatura es agradable, unos 26º, por lo que no es un mal día de verano para salir por ahí. Nosotros salimos siempre en otoño, pero hoy hemos hecho una excepción.

Había visto una publicación de la localidad palentina de Baltanás en internet. No conocemos este sitio y la imagen, con un cerrito lleno de chimeneas de bodegas, nos pareció un destino digno de visitar y fotografiar. Mirando el mapa encontramos que muy cerca se encuentra un pueblo llamado Antigüedad, del que nunca habíamos oído hablar, así que era motivo más que suficiente para ir. Vemos que hay un par de Ermitas en los alrededores y también un par de  Monumentos que nos sorprenden: uno está dedicado a los aviadores españoles y el otro al ciclismo, pero antes se erigió como homenaje al norteamericano Lance Armstrong. El primero le visitamos, el segundo no.

BALTANÁS

La localidad palentina de Baltanás es la capital de la Comarca del Cerrato, un espacio dominado por páramos y tierras de secano con algunos espacios de regadío bañados por los ríos Pisuerga y Carrión (otros ríos del Cerrato son el Esgueva, el Arlanza y el Franco), que tradicionalmente comprende territorios de Palencia, Valladolid y Burgos. Estrabón sitúa aquí las tierras de los vacceos y hoy está poblado con 37 villas y un solo un enclave, Dueñas, que ostenta el título de ciudad. A lo largo de la historia Castroverde y Palenzuela fueron su capital, hasta que a finales del siglo XV, por decisión de los Reyes Católicos, recae en el municipio de Baltanás, el de mayor extensión de toda la comarca (Dueñas es el de mayor población). Este lugar era conocido como Valle de Atanasio (no sé quién sería) y, con el tiempo, el nombre fue evolucionando al de Baltanás.

Todos esos páramos ofrecen un paisaje suave y sosegado, con enormes extensiones cerealeras, que a estas alturas del año ya están todas segadas y recogidas. Si en lugar de un día nublado hubiese amanecido un día soleado de verano, no hubiésemos aguantado la solana ni la temperatura. Los campos amarillos nos habrían cegado completamente. Tenemos que hacer este recorrido en primavera para ver los campos verdes. De momento, seguimos la autovía de Castilla hasta Magaz de Pisuerga, donde cogemos una salida en dirección a Baltanás. Otra de las razones por las que queríamos visitar este lugar es para ver el área de Autocaravanas con la que cuenta el pueblo. Es pequeñita, pero está muy bien situada, justo al lado de la Ermita de Nuestra señora de Revilla. Será nuestra primera parada.

La renacentista y barroca Ermita de Nuestra Señora de Revilla estaba en fiestas, pero cerrada, no pudimos visitarla por dentro. Si que pudimos recorrer su atrio, con varias plantas y árboles y una cruz de piedra, y comprobar (por el pañolón que colgaba en la puerta de entrada) que está dedicada a la Virgen con el niño y San José en su huida hacia Egipto sobre una borriquilla. La Virgen de Revilla se llama así porque así es el nombre del barrio donde está ubicada, pero por lo visto (ya digo que no la pudimos ver) dentro se exhibe una talla de la virgen, del siglo XIII (en torno al año 1293), que es tenida por la figura de belén más antigua de España. Probablemente fue llevada a Baltanás por los frailes del antiguo Convento de San Francisco que se encontraba en la localidad. La talla adquirió fama en los años ochenta porque fue robada por el famoso ladrón de obras de arte (que hizo su “agosto” fama y fortuna en España, por lo visto), Erik el Belga (René Alphonse Vanden Bergue), y más tarde fue recuperada en parte, solo la virgen y el niño (San José y la borriquilla eran unos añadidos del siglo XV y los ladrones los desecharon). El susto fue tan grande que actualmente la original se guarda en el Museo del Cerrato y la ermita alberga una copia completa realizada por el restaurador burgalés Florentino Lomillo.

Volvimos a la furgo para acercarnos al barrio de las bodegas, en el Cerro del Castillo, la parte más alta del municipio y donde se encuentra también la Iglesia Parroquial de San Millán, del siglo XVI, de estilo renacentista y con una torre altísima (por lo visto era más alta y se eliminó parte de su altura en el siglo XIX) y cuadrada llamada Torre del Campanario, rematada por unos pináculos en cada esquina. Justo al lado se encuentra la Cilla, una antigua casona de piedra, sin ninguna ventana ni abertura más que la puerta principal, que era el lugar donde se guardaba el diezmo de la iglesia. La torre conserva solo tres de las seis campanas que tenía en un principio y un reloj en uno de sus lados (dicen que había uno en cada fachada). Tampoco pudimos verla por dentro. Aquí todos los templos están cerrados a cal y canto.

Lo más conocido y visitado de Baltanás son sus bodegas en el llamado Barrio de las Bodegas. Y no solo por la población en fiestas, que justo se celebraban estos días, sino también por el bonito y variado conjunto de chimeneas que se observa desde todas partes y que ofrece increíbles encuadres para fotografiar. Bueno, sería mucho más atractivo sin la enmarañada red de cables y torres eléctricas que rodea todo el lugar y que impide que tomes una fotografía sin que esos elementos la ensucien. Incluso en las fachadas de las bodegas, el contador de la luz y gruesos cables negros impedían una fotografía limpia. Una pena, porque seguro que hay formas mucho más acordes con el entorno de hacer llegar electricidad a las bodegas, si es que es tan necesario hacerlo. En todo caso, aquí pudimos comprobar que la luz (del día, no la eléctrica) no era la más adecuada para que las fotografías reflejasen todo el entorno con la belleza que requería. Una razón más para volver en primavera, o quizá en otoño, cuando la luz es mucho más agradecida.

El sito es bastante amplio y cuenta con varios niveles. Principalmente son dos las zonas que ocupan las bodegas: la del Cotarro del Castillo y la de las Erillas. En la primera, de 3,5 hectáreas, se contabilizan 305 bodegas, rodeando el cerro en seis niveles superpuestos. Las Erillas cuentan con 69 bodegas que llegan hasta el páramo, con una superficie de apenas una hectárea. Se pueden recorrer por varios caminos (no se puede circular con vehículo, está prohibido, aunque por las de la parte más baja llegan coches, así que hay que tener cuidado, porque los caminos son muy estrechos). En ellas no solo se conserva y se bebe el vino, también se elabora siguiendo un método tradicional. Muchos de los actuales propietarios de bodegas siguen haciendo su propio vino, que pertenece a la Denominación de Origen Arlanza.

Se cree que las bodegas son muy antiguas, aunque la primera datación aparece en el siglo XVI, en el año de 1543 cuando se documenta en una carta de venta del señorío de Baltanás firmada en Valladolid el 21 de septiembre de ese año, en la que se citan expresamente las bodegas: “El nuevo señor de Baltanás (D. Pedro de Zúñiga y Enríquez, IV marqués de Aguilafuente) compra por la suma de 62.205 maravedises las bodegas y cuevas halladas junto al Castillo“.​ En lo alto de este cerro (la denominación correcta es cotarro) había un castillo que se construyó en el siglo IX del que actualmente no existe nada.

Los elementos exteriores (no vimos el interior de ninguna, pero la mayoría hemos visitados bodegas y nos hacemos una idea) más vistosos de las bodegas son varios. Primero, sus puertas de madera, la mayoría de enebro, y con la particularidad de que tienen aberturas o agujeros para que la bodega esté ventilada. Algunos de los merenderos que se sitúan junto a la entrada de las bodegas mantienen asientos de piedra tallada en la entrada para sentarse y conversar. Las  zarceras son los conductos de ventilación y punto de contacto con el exterior y, finalmente, las chimeneas, llamadas humeros, con forma circular o cuadrada, muy variadas y originales algunas, y simples sin dejar de ser bellas, otras.

Las bodegas de Baltanás están catalogadas como un Bien de Interés Cultural y consideradas como Bienes Protegidos. Esto significa que no se pueden realizar actuaciones urbanísticas sin permiso de Patrimonio y sin cumplir unas normas urbanísticas específicas, que, como he dicho más arriba, ya podrían contemplar el paisajismo y ocultar cables, torres y contadores eléctricos que ensucian, y mucho, la vista.

ANTIGÜEDAD

La siguiente visita nos llevaría a Antigüedad, un pueblo cuyo nombre ya nos intrigaba bastante, pero antes, hicimos una paradita en la fábrica de quesos del Cerrato de Baltanás para hacer acopio de un par de ejemplares y amenizar la comida, que hicimos muy a gusto en una zona de merenderos situada junto a la Ermita de Nuestra Señora de Garón, ya en el término municipal de Antigüedad, y que, endemoniadamente, no tiene una zona adecuada para aparcar (las cunetas son casi impracticables, aunque coches había, y solo hay un par de lugares alrededor de la ermita, que no son los más adecuados para dejar un vehículo pues afean el entorno) .

Es un lugar curioso, pues no es un pueblo, sino un enclave que data del siglo XI, de origen mozárabe, del que solo se conserva una fuente (que no vimos y que no sabemos si es que ya no está o como es que no la vimos, aunque si nos damos cuenta de haber visto una zona acotada y llena de agua que podría ser la fuente anegada, o… ) y la ermita, de origen románico, donde se encuentra la patrona de Antigüedad, Santa María de la Asunción, a la que llamaban Virgen de la Antigua y de donde pudo venir el nombre del municipio. El documento más antiguo donde figura el nombre del enclave mozárabe data de 1492 y trata de la compra del lugar por el ayuntamiento de Antigüedad “mediante el pago del censo, mil maravedíes, y 12 gallinas de por vida, a entregar el día de Todos los Santos”. Curioso el pago de esta compra. Esta ermita si que pudimos verla por dentro, estaba abierta.

Después de comer en el entorno nos dirigimos al pueblo donde tomamos un café en la única terraza que vimos disponible. Estaba bueno, la verdad, y nosotros, que no solemos tener suerte al pedir un café en ningún sitio, nos sorprendimos.

Antigüedad (en origen Antiquitat) debió adquirir cierta importancia en el siglo XV cuando se hace con los términos de Garón y Villella. No llegamos a visitar la Ermita del despoblado de Villella, aunque sí que vimos que se encontraba en la zona, pero nos dio un poco de reparo entrar en una carretera comarcal. Otra vez quizá, aunque ahora que leo la historia de este sitio, creo que debimos acercarnos. Al parecer hay un yacimiento arqueológico que ha descubierto un cementerio sobre un cerro, con varios huesos, vasijas y otros utensilios. El lugar debió de estar ocupado en el siglo X por la población de Villella y hoy solo queda una ermita con una virgen. Cuenta una leyenda que esa talla la llevó a Antigüedad una anciana que decía proceder de ese poblado, donde todos habían muerto, contaba, y solo quedaba ella que falleció finalmente en la localidad. Eso ocurrió hacia el siglo XV, y se considera que ya entonces estaba despoblado. El yacimiento informará tal vez de lo que ocurrió en ese lugar…

Imagen: Wikipedia by Roberdlc 

Hay otras curiosidades en Antigüedad, a las que no accedimos, pero que me parece que debo contar. En primer lugar una cruz de unos setenta centímetros de alta, conocida como la Cruz de la Muñeca, que recuerda el sitio exacto donde se cayó el féretro de Felipe el Hermoso donde yacía el esposo de Juana I de Castilla y que trasladaba por estos pagos hasta la localidad de Tórtoles (de Esgueva, que hay otros dos en España, uno de Ávila y otro de Zaragoza). Por lo visto está en medio de un páramo junto al viejo camino de Tórtoles. Otra piedra, llamada Piedra de la Plaga, recuerda la plaga de langosta acaecida en 1691 que asolo las cosechas de los pueblos de los alrededores de Antigüedad. Los vecinos de este pueblo llevaron en procesión a la Virgen de Garón hasta el límite con Baltanás ofreciendo una misa. Y la plaga no pasó de allí, salvando las cosechas del pueblo. En ese lugar se colocó un monolito para agradecer la intercesión divina.

Imagen: Diario Palentino

Habíamos visto en Internet que en la carretera comarcal P-1411 desde Antigüedad, existía un monumento al ciclismo que nació como un homenaje al ciclista Lance Amstrong, que durante la Vuelta Ciclista a Castilla y León del año 2009, justo en este punto, a unos 20 kilómetros de la meta de la primera etapa, disputada entre Paredes de Nava y Baltanás, en un terreno denominado Finca de los Alfoces, se cayó rompiéndose la clavícula. La Asociación Juvenil El Torreón, de Antigüedad, decidió entonces dedicarle un homenaje con una bicicleta (vieja, de color azul) incrustada en un mojón de cemento con una placa que rezaba algo así como que aquí quedó “la clavícula de Armstrong”. Pero después de que al ciclista norteamericano se le retirasen todos sus títulos y logros por un feo, feísimo, asunto de dopaje, en el año 2013 la localidad palentina, al quite, y por iniciativa de su alcalde, cambió el monumento por otro dedicado al ciclismo en general, esta vez, con la bicicleta sobre un altísimo poste, que muchos ciclistas de Valladolid y Palencia tienen como punto de referencia para hacer rutas.

Lo que si hicimos fue una parada en el Monumento a los Aviadores Españoles que se encuentra en esta localidad. Se trata de un cerrito en la carretera que va de Antigüedad a Tabanera, donde se instaló en el año 2007  un auténtico McDonnell Douglas F-4 Phantom II (de nombre  Titán 57 ), un cazabombarderos supersónico que ya está en desuso, cedido por el Ejército del Aire de la base de Torrejón de Ardoz a la localidad para homenajear a este lugar “cuna de pilotos”. Dos son los pilotos más reconocidos nacidos en la localidad, los hermanos César y Augusto Martín Campos, que, para más curiosidad, lucharon cada uno en un bando en la Guerra Civil española. Pero hay también algunos pilotos (tres) vinculados a la localidad por afinidad o parentesco, así que, curiosamente, este lugar tan apartado del Cerrato, sin aeropuerto cerca, ha hecho nacer el gusanillo de la aviación a más de uno de sus hijos. Incluso existe un libro que los recuerda. Muy curioso este pueblo, sí.

Nos volvemos a casa pronto, pero hemos disfrutado mucho de esta excursión. Solo nos queda una pena más… Volviendo a casa, entre Villaviudas (un nombre curioso que no tiene que ver con el estado civil sino que deriva del poblador de la zona en el siglo X, una persona de origen mozárabe llamado Vibdas o Uibdas) y Magaz, pasamos por un puente sobre el Pisuerga, a la altura de Reinoso del Cerrato, desde el que pudimos observar varias garcetas descansando sobre ramas en una especie de meandro pequeño que hace el río en esa parte. Pero no vimos ni una sola entrada para poder acercarse, ni siquiera un sitio para aparcar la furgo un momento y tomar unas fotografías. Una pena que no se tengan en cuenta estos detalles en enclaves tan guapos de nuestro entorno.

AlmaLeonor_LP

LA CONSCIENCIA

LA CONSCIENCIA

Imagen: “La Consciene” (1885), de François-Nicolas Chifflart

“Aquella época, aquel contexto, formaban parte también de mi propia historia y subyacían en el origen de lo que yo soy, la semilla de mi identidad. Como suele afirmarse, no somos seres aislados, sino hijos de nuestro tiempo, de nuestra educación, de nuestra cultura, pero también, del mismo modo, hijos del pasado.”

Kirmen Uribe
La hora de despertarnos juntos” (2016)

¡POR SER DE VALLADOLID!

¡POR SER DE VALLADOLID!


Por ser de Valladolid soy un Celta Corto
Por ser de Valladolid castellano es poco
Por ser de Valladolid hay vino en mis venas
Por ser de Valladolid no hay nena sin penas
Por ser de Valladolid esto no es un single.

Por ser de Valladolid todo es imposible
Por ser de Valladolid voto en un pueblo de Huesca
Por ser de Valladolid lo puede ser cualquiera
Por ser de Valladolid voy en bicicleta
Por ser de Valladolid violeta y trompeta
Por ser de Valladolid la puerta está abierta
Por ser de Valladolid estoy en la lista negra.

Por ser de Valladolid…

Por ser de Valladolid fui pregonero en las fiestas
Por ser de Valladolid la fiesta es delito en Pucela
Por ser de Valladolid la vida es un riesgo
Por ser de Valladolid rock´n roll es esto.

Por ser de Valladolid hay playa en el Pisuerga
Por ser de Valladolid los techos son de antenas
Por ser de Valladolid mi casa tiene una huerta
Por ser de Valladolid mi casa es la tuya colega

Por ser de Valladolid…

Por ser de Valladolid…

CELTAS CORTOS

¡¡FELICES FERIAS Y FIESTAS DE SAN MATEO!!

¡¡FELIZ DÍA DE LA PATRONA, VALLADOLID!!

SERENÍSIMA VENECIA

SERENÍSIMA VENECIA

Imagen: Joseph Mallord William Turner (1775-1851 ). Venice (1834).

En el año 2007, a principios de abril, realizamos un viaje a VENECIA. Esta ciudad es tan inmortal que da igual el año en el que la visites, siempre será la misma, siempre encontrarás los mismos rincones maravillosos, sus puentes, sus canales, sus palacios, su decadente encanto… Siempre será la viva imagen que la llevó al esplendor del siglo XIII y a los paisajes que pintó Turner en el XVIII. Así que, como este año no hemos hecho ningún viaje, me ha parecido un buen momento para recordar uno de los más bonitos que hemos hecho, aunque sea de hace tanto tiempo: VENECIA.

El León Alado de San Marcos termina resultando familiar a todo el que viaja por el Véneto. Aparece en lo alto de las columnas en las plazas centrales de Vicenza, Verona, Chioggia y otras ciudades como símbolo de su pertenencia al imperio veneciano. El hecho de que el león no haya sido nunca derribado como signo de opresión demuestra la naturaleza benévola de la autoridad veneciana.

En el siglo VI d.C. Venecia no era más que una serie de pequeñas aldeas en una laguna cenagosa. En el XIII ya gobernaba sobre Bizancio, y en 1.508, el Papa, los monarcas de Francia y España y el Sacro Emperador Romano se vieron obligados a aliarse para frenar los avances de este poderoso Imperio. Unidos sus ejércitos en un frente común (la liga de Cambrai) saquearon las ciudades del Véneto incluyendo aquellas que como Vicenza habían apoyado desde un principio la liga. Así se detuvo la expansión territorial de Venecia, pero ésta continuó dominando el Mediterráneo oriental durante otros 200 años.

La forma veneciana de gobierno llegó a ser muy parecida a la democracia y mantuvo en pie la ciudad y su imperio hasta la intromisión de Napoleón en 1.797. Pero para entonces Venecia ya era sinónimo de decadencia y se había apagado el importante instinto mercantil que creo y mantuvo la República Serenísima durante tanto tiempo. Tras 1.367 años de existencia independiente, el Dux y su Gran Consejo renunciaron sin más, pero su legado perdura y fascina a los visitantes con su extraordinaria belleza e historia excepcional.

HISTORIA DE VENECIA (Guía Visual El País Aguilar)

Nos alojamos en un camping en Fusina. A las 11 de la mañana estábamos ya en el embarcadero para coger el vaporetto que nos llevaría a Venecia. Poco después ponemos pie en Venecia por vez primera. Ahora nos dirigimos hacia la plaza de San Marcos, pasando previamente por La Academia y el puente del mismo nombre sobre el Gran Canal, donde tomamos contacto con esta impresionante red de canales que serpentean Venecia y dan nueva forma a la laguna original. Y donde también pudimos comprobar la gran cantidad de visitantes que nos íbamos a encontrar durante todo el trayecto. Cuando por fin llegamos a la Plaza de San Marcos, no sabría describir la sensación que nos embarga. Nos sorprendieron sus dimensiones. Nos pasó algo muy curioso con Venecia. Pese a que todos los lugares por donde pasábamos tenían una especie de “maravilloso encuadre fotográfico” que nos hacía tirar fotos sin parar, teníamos la sensación de que los lugares más emblemáticos, como la propia Plaza de San Marcos, nos eran ya conocidos.

Supongo que esto es así porque Venecia es una de las ciudades más fotografiadas y divulgadas del mundo. Prácticamente todos hemos visto fotos de Venecia y de sus encantos, y ahora, al verlos “en directo” nos embargaba la sensación de “volver” a un sitio conocido. No obstante San Marcos, sorprende y muy gratamente. No son solo sus dimensiones y la imponente presencia de su Catedral y Campanile, es, sobre todo, la grandiosidad con que se presenta tanto la plaza en sí como el lateral que conduce al Palacio Ducal y el puerto de San Marcos.

Los visitantes que llegaban a Venecia por la laguna, desembarcando en este lugar debieron de quedarse siempre maravillados ante tanto despliegue de esplendor. Cuando solo podía llegarse a Venecia por mar, el puerto flanqueado por sus dos columnas, la de San Marcos y la de San Teodoro, recibían a los visitantes con la altivez propia de quien se sabía dominador. Venecia era así entonces, y hoy en día todavía se muestra altiva.

Antes de hablar de San Marcos tengo que contar algo de las Góndolas. Vimos muchas por los canales, muchísimas. Llegamos a la conclusión de que debe ser un buen negocio. Ofrecen una maravillo estampa de foto, que no nos cansamos de reflejar. Aunque les pondría una “pega” importante: los gondoleros. Vimos muy malos modos, voces y actitudes chulescas en muchos de ellos, algo que nos desagradó en alguna ocasión sobremanera. Pero debe ser parte del “encanto” de Venecia porque parece que a nadie le importa demasiado. En un programa reciente de televisión hicieron un comentario parecido sobre los gondoleros y comentaron también que las góndolas son ahora todas negras (antes eran de colores) porque así lo decidió el Dux. Las negras se utilizaban para transportar difuntos y nadie quería montarse en ellas después, así que se tomó la decisión de que todas fuesen negras y así nadie sabría cuál de ellas había transportado un difunto… solución salomónica al estilo veneciano.

Las góndolas se hacen a mano con nueve maderas (abeto, alerce, caoba, cerezo, haya, limonero, nogal, olmo y roble), utilizando técnicas que datan de 1880. Para construir una góndola se necesitan tres meses y cuesta más de 120.000 Euros. Se utilizan más de 280 piezas de madera para construirlas, y llevan siete capas de laca para darles lustre. La forma asimétrica de la góndola contrarresta la fuerza del remo. Sin la curvatura hacia la izquierda en la proa (24 cm. más ancha que a la derecha) el barco iría dando vueltas. El ferro, con sus dientes de metal simboliza los seis sesttieri (barrios) de Venecia bajo un tocado del Dux.

HISTORIA DE VENECIA (Guía Visual El País Aguilar)

EL CAMPANILE

La primera Torre, o Campanile, se construyó en 1173 como faro para guiar a los navegantes por la laguna. En la Edad Media desempeño otro papel, servía de soporte a una jaula donde se encerraba a delincuentes y donde se les dejaba morir. Galileo hizo aquí una demostración de su Telescopio al Dux Leonardo Doná en 1609. Entonces se debía subir a pie por la escalera y rampa interior. El aspecto actual de la torre data de principios del siglo XVI cuando fue restaurada por Bartolomeo Bon tras un terremoto. La estructura sobrevivió a diversas vicisitudes hasta el 14 de julio de 1902 cuando cedió la cimentación y se derrumbó de repente. Las donaciones para su reconstrucción hicieron posible que un año después se colocase la primera piedra para la reconstrucción de un Campanile dov’era e com’era (donde estaba y como era). Esta nueva Torre se inauguró el 25 de abril (día de San Marcos) de 1912.

Los relieves alegóricos en mármol veronés rojo muestran la Justicia representando a Venecia, Júpiter como Creta y Venus como Chipre. Todos se reconstruyeron tras la caída del Campanile de 1902. La Loggetta, o base, la construyó Jacopo Sansovino en el siglo XVI. Las estatuas clásicas conmemoran la gloria de la República. El Ascensor que hoy permite llegar hasta lo alto de la torre (a 60 metros), fue instalado en la reconstrucción de 1902. En lo alto se pueden admirar las vistas más espectaculares de Venecia. Las calles abigarradas, las cúpulas de San Marcos, el Puerto, Santa María de la Salute, El Palazzo Contarini del Bovolo, La Iglesia de San Giorgio Maggiore en la isla del mismo nombre, el mar abierto… incluso en días despejados se pueden contemplar los Alpes (no fue nuestro caso). También se pueden observar las Campanas. Hay cinco campanas: La Marangona, marcaba el principio y final del día laboral; La Malefico, antecedía a las ejecuciones; La Nona tañía a mediodía; La Mezza Terza, llamaba a los senadores al Palacio Ducal; y la Trottiera, anunciaba las reuniones del Gran Consejo. La Aguja, de 98,5 metros de altura está coronada por una veleta dorada, obra de Bartolomeo Bon.

LAS COLUMNAS DE SAN MARCOS Y SAN TEODORO

Marcaban la entrada a Venecia cuando solo podía llegarse a ella por mar. Entre los tesoros traídos de Constantinopla se hallaban las dos enormes columnas de granito que ahora se alzan sobre la piazzeta. Se dice que las erigió el ingeniero Nicoló Barattieri, arquitecto del primer puente de Rialto, en 1172. Como pago a su trabajo, se le concedió el derecho de instalar mesas de juego entre las columnas. También en este lugar se instalaba el patíbulo hasta mediados del siglo XVIII, razón por la que, incluso hoy en día, no pasan entre las columnas los supersticiosos.

La columna oeste está coronada por una estatua de mármol de San Teodoro, patrón de Venecia hasta el año 828 cuando se trajeron los restos de San Marcos desde Alejandría. La estatua es una copia del original que se guarda en el Palacio Ducal. La segunda columna aparece rematada con un enorme león de San Marcos en bronce. Su origen sigue siendo un misterio, aunque se cree que podría tratarse de una quimera china con las alas añadidas para que parezca un león veneciano. En medio de ambas se colocaba estos días una réplica del esqueleto del Bucintoro, la barca ceremonial del Dux de Venecia, cuya réplica completa se encuentra en el Museo Naval.

LA CATEDRAL DE SAN MARCOS.

La Piazza de San Marco está presidida por la Basílica de San Marcos. Esta formidable Basílica con planta de Cruz Griega y coronada por cinco enormes cúpulas, es la tercera que se erigió sobre este emplazamiento. La primera, construida en el siglo IX para acoger el cuerpo de San Marcos, fue pasto de las llamas. La segunda se derribó en el siglo XI para construir un edificio más espectacular (1063-1094), que reflejara el poder de la República. La Basílica ha sido remodelada a lo largo de los siglos, y en 1807 sucedió a San Pietro, en el Sestiere de Castello, como Catedral de Venecia; hasta entonces era utilizada por el Dux de Venecia como capilla privada para ceremonias oficiales.

Son interesantes de admirar los Mosaicos de la Fachada que muestran cómo se sacó el cuerpo de San Marcos de Alejandría: bajo carne de cerdo para disuadir a los musulmanes; y como fue recibido con todos los honores por el Dux en la nueva Catedral. Se cuenta que mientras duraron las obras, los restos del Santo se ocultaron para que no fuesen robados. Pero se ocultaron tanto que una vez que murió el Dux y el Arquitecto de la Catedral, nadie sabía dónde estaban. Se dieron definitivamente por perdidos tras el incendio del año 976. No fue sino después de unas jornadas de rezos en las que participó todo el pueblo de Venecia cuando se encontraron los restos del Santo en una columna. Se consagró entonces la nueva Catedral (en el año 1094) y se enterraron con todos los honores en la Cripta. Hoy en día se encuentran en el Altar Mayor, rodeados por un Baldacchino de alabastro verde cuyas columnas están adornadas con escenas del Nuevo Testamento.

Los relieves del pórtico principal también sol dignos de admiración. Son del siglo XII, y muestran los trabajos del mes. El del vendimiador por ejemplo, representa a Septiembre. Las estatuas que coronan el arco central muestran a San Marcos rodeado por 6 ángeles incensiarios y se añadieron a principios del siglo XV. Los cuatro caballos de bronce que se muestran justo debajo, son réplicas de los originales que se trajeron del saqueo de Constantinopla de 1204. Éstos se muestran en el museo del interior de la Basílica.

En el lateral este de la Basílica se encuentran dos columnas del siglo VI provenientes de una Iglesia de Constantinopla. Se denominan Columnas de Acre, porque en un principio se pensaba que procedían de San Juan de Acre. Justo al lado, en una esquina del Templo se encuentra un grupo escultórico en piedra de pórfido, que representa a los Tetrarcas. Procedente de Egipto del siglo IV parece representar a Diocleciano, Maximiano, Valerio y Constancio, los Tetrarcas nombrados por Diocleciano para gobernar el Imperio Romano. En el lado oeste de la Basílica se pueden contemplar los “Leoncitos” de pórfido que dan nombre a la pequeña plaza en la que se encuentran (nosotros no los vimos, había obras en esa zona).

Para la visita al interior de San Marcos nos situamos en la cola de la entrada para realizar la visita al interior y también a los museos del Tesoro, la Pala D’Oro y el Museo Marciano.

Sombría, misteriosa y enriquecida con el botín de las conquistas, la Basílica es una mezcla única de influencias orientales y occidentales. Esta fantasía embellecida a lo largo de seis siglos con fabulosos mosaicos, mármoles y relieves, constituía un marco adecuado para las ceremonias de la República Serena. Aquí se presentaba el Dux ante los ciudadanos tras la elección, aquí se recibía a Jefes de Estado, Papas, Príncipes y Embajadores, y aquí se encomendaban los capitanes de navío antes de embarcar en viajes épicos.

Las puertas de bronce de la entrada son una adaptación del siglo XIII de dos puertas bizantinas muy antiguas (siglos V-VI). El paso de la plaza a la Iglesia se realiza a través del Atrio. Construido un siglo después del edificio de la Iglesia, fue decorado durante el siglo XIII con los mosaicos que revisten las pequeñas cúpulas, las bóvedas y los lunetos. Consta de una amplia narración bíblica del Antiguo Testamento, extraída de los libros del Génesis y del Éxodo: Abrahán, Noé y el Arca, la Torre de Babel, la Creación… están representados en el Atrio junto con textos bíblicos: “Al principio creó Dios el Cielo y la Tierra. El Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas”.

En el Atrio occidental, en el portal central, se encuentran las hornacinas con la Virgen entre los apóstoles y los evangelistas (mosaicos más antiguos, de los siglos XI y XII) y por encima, el imponente San Marcos en hábito litúrgico (siglo XVI). La puerta por la que accedemos al interior de la Basílica es de auricalco damasquinado con las figuras de Cristo, la Virgen, Santos y Profetas en función de intercesores (siglo XII). Impresiona un poco pasar por debajo de semejante representación Bíblica ¿no?

Una vez dentro, la vista de la Nave Principal, en forma de Cruz griega, con la nave longitudinal apenas más larga que el transepto, se abre a nuestra vista hacia el presbiterio iluminándonos con el color dorado de toda su decoración. Símbolo bizantino del cielo, es uno de los elementos orientales que caracterizan a San Marcos, como también los mosaicos y la propia estructura arquitectónica. La cúpula central se apoya mediante pechinas y grandes bóvedas, sobre las cuatro pilastras que se subdividen en cuatro “pies”, que sustentan en el interior, con un doble orden de pequeñas bóvedas, una pequeña cúpula. También el valor simbólico atribuido a los espacios es de factura oriental bizantina: bajo las cúpulas hemisféricas, que representan el cielo, separado por la luz que entra en la base de las mismas a través de las ventanas superiores, está el espacio cuadrangular símbolo de la realidad terrena.

La Cúpula de Pentecostés fue la primera en decorarse con mosaicos. En ella el Espíritu Santo, representado al centro en forma de paloma, desciende como fuego sobre los apóstoles. Entre las ventanitas están representados los pueblos que escucharon la predicación apostólica, cada uno en su propia lengua (siglo XII). En la Cúpula de la Ascensión se puede observar la glorificación de Jesucristo, según la narración de los Hechos de los Apóstoles (siglo XII). En el día de la Ascensión se celebra la “festa della Sensa”, la más famosa fiesta político-religiosa del Estado veneciano.

El pavimento de toda la Basílica está recubierto de mosaicos de distinta factura. Hay figuras geométricas y figuras de animales (pavos reales, águilas, palomas, gallos, zorras…) todos ellos relacionados con los antiguos bestiarios medievales. La planta del pavimento fue dibujada por primera vez por Antonio Visentini (siglo XVIII).

El Retablo de Oro o Pala D’Oro, es una magnifica muestra del arte oriental bizantino en plata dorada, esmaltes y piedras preciosas, sobre lámina de oro, obra de la orfebrería gótica veneciana del siglo XIV. Los esmaltes cloisonés (técnica bizantina de los siglos X y XII) van engarzados sobre finísimos hilos de oro que delimitan las pequeñas celdillas en que éstos fueron aplicados en estado líquido. Andrea Dandolo (Dux entre 1343 y 1354) encargó el Retablo actual a Giovanni Bonesegna. Las inscripciones de la base dan noticia de los dos retablos anteriores, de 1102 y 1205, cuando se añadieron los paneles de la parte superior procedentes del convento del Pantocrátor de Constantinopla después de la conquista de 1204. Se estructura alrededor de la figura de Cristo Pantocrátor, sentado en trono dorado y rodeado por los cuatro evangelistas en posición de escritura de sus respectivos Evangelios. Más abajo se encuentra la Virgen María en actitud de oración acompañada por Dux Falier y por la Emperatriz Irene. A ambos lados de la composición central se encuentran doce figuras de Profetas, doce de Apóstoles y doce de Arcángeles, coronados por una figura más grande del Arcángel San Gabriel. Alrededor pequeñas escenas de la vida de Jesús y episodios posteriores a su muerte, así como escenas de la Vida de San Marcos y el traslado de sus restos desde Alejandría a Venecia.

Las capillas de San Marcos están dedicadas a importantes personajes venecianos. La Capilla Zen, alberga los restos del Cardenal Zen y data de 1504. La Capilla de Sansovino, con sus restos, se halla junto al Altar. La Capilla Mascoli debe su nombre a una cofradía de hombres o mascoli. En la última capilla de la izquierda se halla el icono de la Madonna de Nicopeia, que iba al frente del ejército Bizantino en las batallas antes de que fuese robada en la conquista de 1204.

Al Museo Marciano se accede por una pequeña escalera (Logia dei Cavalli) situada a la derecha de la entrada principal en el Atrio occidental. La galería ofrece un bello panorama sobre la Basílica que nos recordaba enormemente a la galería de Santa Sofía. El Museo es reciente, se inauguró en el año 2003 y en él se muestran, en unos 1.000 metros cuadrados, numerosas obras de arte de la herencia de San Marcos, como mosaicos, tapices y bordados bizantinos, libros litúrgicos y musicales, obras escultóricas, el “Retablo de Todos los Días” de Paolo Veneziano (1345), una muestra de los distintos mármoles empleados en la Basílica… Al final se encuentran los cuatro caballos de San Marcos de Bronce Dorado, el único y bellísimo ejemplo de cuadriga en tondo que quedó de la estatuaria clásica. La fecha de su realización es incierta (entre el siglo IV a.C. y el IV d.C.) pero se sabe que los caballos procedían del Hipódromo de Constantinopla, y que llegaron a Venecia como botín de Guerra después de la Cuarta Cruzada de 1204.

El Tesoro de San Marcos se muestra en dos pequeñas salitas en el interior de la Basílica cuyos muros se supone formaron parte del antiguo Palacio Ducal. A pesar del saqueo tras la caída de la República y la venta de joyas para la recaudación de fondos a principio del siglo XIX, el Tesoro todavía cuenta con una valiosa colección de objetos (pocos) de oro, plata y cristal bizantinos. Incluye cálices, copas, relicarios, dos iconos del Arcángel San Miguel y un Perfumador o Lámpara procesional en forma de Basílica con cúpulas en plata dorada (siglo XII) realizado en Italia (tal vez en Venecia).

Desde el Museo, y una vez recorridas las salas, se puede acceder a la Galería Exterior de la Basílica. Desde la Terraza se puede admirar toda la Plaza de San Marcos, la Plazoleta y el Muelle. Allí acababa nuestra visita a la Basílica de San Marcos. Aprovechamos para sacar preciosas fotografías, y también para descansar, pues habíamos recorrido toda la planta varias veces, admirando los mosaicos de las cúpulas, y los del pavimento, en varias ocasiones. Lo que más nos impresionó, fue la vista de la Nave Principal desde la Galería Superior, por el extraordinario parecido con Santa Sofía. Sin embargo aquí, en San Marcos, había muchos más mosaicos dorados, aunque de fechas posteriores a los de Estambul.

Al final de la jornada, llegamos al embarcadero de Zattere, justo a tiempo de coger el vaporetto. El día de hoy ha sido tan agotador como intenso y bello. Pero aún el atardecer nos ofrece otra bonita estampa mientras el vaporetto nos aleja de la Sereníssima Venezia.

AlmaLeonor_LP
Abril de 2007

ESO QUE TU ME DAS

ESO QUE TU ME DAS

Eso que tú me das
Es mucho más de lo que pido
Todo lo que me das
Es lo que ahora necesito
Eso que tú me das
No creo lo tenga merecido
Todo lo que me das
Te estaré siempre agradecido
Así que gracias por estar
Por tu amistad y tu compañía
Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida.

Por todo lo que recibí
Estar aquí vale la pena
Gracias a ti seguí
Remando contra la marea
Con todo lo que recibí
Ahora sé que no estoy solo
Ahora te tengo a ti
Amigo mío, mi tesoro
Así que gracias por estar
Por tu amistad y tu compañía
Eres lo, lo mejor que me ha dado la vida.

Todo te lo voy a dar
Por tu calidad, por tu alegría
Me ayudaste a remontar
A superarme día a día
Todo te lo voy a dar
Fuiste mi mejor medicina
Todo te lo daré
Sea lo que sea, lo que pidas.

Y eso que tú me das
Es mucho más
Es mucho más
De lo que nunca te he pedido.

Todo lo que me das
Es mucho más
Es mucho más
De lo que nunca he merecido.

Eso que tú me das
Eso que tú me das…

Pau Dones.

El día Azul
30 de agosto de 2021
Miki, in memoriam.

EL MUNDO QUE YO NO VIVA

EL MUNDO QUE YO NO VIVA

Imagen: Benedetto Poma.

El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
¡Ay, de mi vida!

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá AGOSTO en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
¡Ay, de mi vida!

Agustín García Calvo (extracto).

Da comienzo el mes de AGOSTO. Disfruten sus vacaciones quienes las tengan ya los demás, paciencia… todo llega y lo hace para bien. ¡¡FELIZ INICIO DE AGOSTO!
AlmaLeonor_LP

EL PORQUÉ DE LAS PALABRAS

EL PORQUÉ DE LAS PALABRAS

Imagen: Tran Nguyen

No tuve amor a las palabras;
si las usé con desnudez, si sufrí en esa busca,
fue por necesidad de no perder la vida,
y envejecer con algo de memoria
y alguna claridad.

Debí amar las palabras;
por ellas comparé, con cualquier dimensión del mundo externo:
el mar, el firmamento,
un goce o un dolor que al instante morían;
y en ellas alcancé la raíz tenebrosa de la vida.
Cree el hombre que nada es superior al hombre mismo:
ni la mayor miseria, ni la mayor grandeza de los mundos,
pues todo lo contiene su deseo.

Las palabras separan de las cosas
la luz que cae en ellas y la cáscara extinta,
y recogen los velos de la sombra
en la noche y los huecos;
mas no supieron separar la lágrima y la risa,
pues eran una sola verdad,
y valieron igual sonrisa, indiferencia.
Todo son gestos, muertes, son residuos.

Mirad al sigiloso ladrón de las palabras,
repta en la noche fosca,
abre su boca seca, y está mudo.

Francisco Brines (extracto).

El Día Azul
30 de julio de 2021.