CHEVALIER

CHEVALIER

Imagen: FilmAffinity.

Leí ayer que en abril del 2023 tiene previsto su estreno la película «Chevalier» basada en la vida de Chevalier de Saint-Georges, hijo de una esclava africana que alcanzó el éxito en la sociedad francesa del siglo XVIII como virtuoso violinista y compositor, además de como renombrado campeón de esgrima.

Pues bien, este personaje aparece mencionado en mi libro LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA junto a otro «Chevalier», Chevalier d’Éon, quien también fue Mademoiselle Beaumont, para sorpresa de la corte de la época y cuya vida debió ser tan fascinante como la de Satint-Georges, o más. Este es el pasaje donde le menciono….

«Ya se habló en otro capítulo de las tribulaciones de algunas de ellas [las mujeres] al hacerse pasar por hombres para lograr realizar un sueño tenido en su momento por exclusivamente masculino, como estudiar medicina o ser soldado en la guerra. Pero, a veces, sucede que el sexo de una persona es objeto de controversia durante toda una vida y no se llega a dilucidar la verdad por completo.

Eso es lo que sucedió con un personaje del siglo XVIII al que primero se tuvo por hombre, luego por mujer y, finalmente, por hombre de nuevo sin que se sepa muy bien con que sexo nació o vivió su vida. Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d’Éon de Beaumont, abreviado en Chevalier d’Éon, fue un enigmático personaje que pasó los últimos 33 años de su vida con el nombre de Mademoiselle Beaumont, y toda ella con el enigma que suponía poseer tres nombres femeninos y tres masculinos en su partida de nacimiento.

Beaumont nació en el seno de una familia de juristas, se licenció en derecho y ejerció para Luis XV. Entró a formar parte de Le Secret du roi, los espías del soberano, realizando varias misiones diplomáticas por toda Europa. Es en Rusia donde adopta uno de sus papeles más exitosos, el de la fémina Lía de Beaumont, introduciéndose como espía en la corte al hacerse amiga íntima de la zarina Isabel. En 1762 es nombrado embajador en Londres y entonces comenzaron a circular rumores sobre su verdadero sexo, pues tan pronto se presentaba vestido como hombre que como mujer. Los dimes y diretes duraron más de diez años mientras se cruzaban apuestas cada vez más cuantiosas acerca de su verdadera naturaleza. Finalmente, es el rey quien toma cartas en el asunto y en 1774 envía un emisario (1) con el fin de desentrañar el misterio.

Entonces, D’Éon confesó su secreto: era una mujer. El emisario del rey certificó ese extremo con avales médicos y el embajador fue destituido prohibiéndosele vestir ropas masculinas. Beaumont explicó entonces que sus padres decidieron educarla como hombre para que tuviera más oportunidades de éxito en la vida. Así, pudo hasta ejercitarse como espadachín, arte en el que se convirtió en un gran maestro. O maestra. Porque a partir de aquella fecha Chevalier d’Éon dejó de existir para dar paso a Mademoiselle Beaumont, tan hábil, que incluso llegó a batirse en un duelo de exhibición con una de las espadas más famosas del momento, la de Chevalier de Saint-Georges, caballero muy ilustrado, compositor, violinista, director de la orquesta sinfónica de París y, además, mulato (2).

Pues bien, el duelo entre ambos Chevalieres, adquirió tintes un tanto morbosos, pues enfrentaba a un negro y a una mujer en un arte, la esgrima, tan clasista como lo era la misma sociedad del XVIII. Dicen que Saint-Georges dejó ganar a Beaumont bien por su sexo, bien por su edad: 59 años.

Pero Mademoiselle Beaumont aún guardó un secreto más que se llevó con ella a la tumba. Cuando falleció en Londres, a la edad de 81 años, los médicos que la examinaron y varios testigos presentes, descubrieron que era… un hombre. Tenía todos los atributos masculinos y ninguno femenino. Si lo que confesó al enviado del rey fue un engaño o una farsa de ambos no se supo nunca, ni tampoco que parte de su vida vivió ocultando su verdadera personalidad. Fue un misterio que entretuvo las mentes inquietas europeas durante bastante tiempo, llegando a ser incluido en el libro Famous Impostors (1910) escrito por Bram Stoker casi al final de su vida.

(1) Fue el dramaturgo Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais, entre otras obras, autor de la trilogía Le roman de la famille Almaviva (1775-1778) que comprende: El barbero de Sevilla, Las bodas de Fígaro y La madre culpable. Fue igualmente espía al servicio de Luis XV y probablemente recibió el encargo de apartar a d’Éon de la embajada.

(2) Hijo natural del rico hacendado George Bologne de Saint-Georges y su esclava africana, de nombre Nanon, llegó a ser coronel de la Legión St.-Georges, el primer regimiento negro de Europa, y el primer compositor de música clásica de ascendencia africana.

AlmaLeonor_LP

¡Me encanta que se haya hecho una película con esta historia y este personaje! 😃 😃

LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA

NO TIENE QUE OCURRIR, PERO PUDIERA

NO TIENE QUE OCURRIR, PERO PUDIERA

Imagen: Esma Bensidi Assa (Esma Oz).

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
Es noche en este cuerpo cristalino
y allá, vaya a saber con qué pretexto,
en las pupilas tu candor asoma.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
Dura es la vida como mármol virgen.
Pero por un instante, un solo instante,
las gestos del querer se multiplican.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
De pronto entre la sangre una fisura
hermana como hermanan, lo sabemos,
las gestas del sudor entremezclado.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
El acontecimiento de una planta
abriéndose camino a manotazos
desde el desolladero de la roca.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
Usted retoma el pulso, la hidalguía,
vuelve al principio y piensa despacito
y se deshace como flor temprana.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
Se compra abrigo el frío en algún rastro,
es domingo y las manos se enternecen,
el beso llama a la caricia y cunde.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.
Por una vez no sirven precedentes
y uno va y se desnuda sin complejos
y sale el sol y la ternura aflora.

No tiene que ocurrir, pero pudiera.

Jose Miguel Junco Ezquerra
«Cierta forma de viento en los cabellos» (2011)

El Día Azul
30 de Noviembre de 2022

DESDE LA TIERRA RAÍZ DEL SOL

DESDE LA TIERRA RAÍZ DEL SOL

Imagen: Lisa G.

No me digas que las mujeres
no están hechas de la madera de los héroes,
yo toda sola cabalgué sobre vientos
a la Mar del Este durante 300.000 millas.
Mis pensamientos poéticos entonces se extendieron,
como una vela entre el océano y el cielo.
Soñé tus tres islas,
todas gemas, todas resplandecientes con la luz de la luna.
Me entristezco al pensar en los camellos de bronce,
guardianes de la China, perdidos en espinas.
Avergonzada, no he hecho nada;
ninguna victoria a mi nombre.
Sólo hice sudar a mi caballo de guerra.
Contraída porque mi patria
me hace daño en el corazón. Así que dime;
¿cómo puedo aprovechar mis días aquí?
¿una invitada disfrutando las brisas de primavera?

QIU JIN (Fujian, China, 1875–1907)
Traducción del inglés, de la versión de Zachary Jean Chartkof

El Día Azul
30 de Noviembre de 2022

GLORIA FUERTES

GLORIA FUERTES

Imagen: Gloria Fuertes.

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Gloria Fuertes
(28 de julio de 1917 – 27 de noviembre de 1998)

LA BOTELLA

LA BOTELLA

Imagen: Маруся Нова (Pinterest)

Estaba en medio de un espacio en movimiento. Me mecía y envolvía, lento, acuoso, pegado a mí. Mis manos se volvieron pesadas al intentar moverlas, mi boca se llenó de un sabor insípido y vacuo que resbalaba por mi lengua. Una sola nota se dejaba notar en mi oído. Caía y ascendía a la vez. En la nada. Un entorno líquido que se apoderó de todo mi ser. Era lo único que oía, que olía, que sentía… Me alcanzó un sonido profundo, un estertor que nacía dentro de mí. Todo se confundió en un barullo inconexo. Un eco de aristas metálicas, denso, tambaleante, húmedo… Era como si solo descargara… ¡Agua! Estaba en el fondo de una botella de agua. De un taconazo ascendí hasta lo alto. Una brisa, como una caricia, hizo resbalar las últimas gotas. Ahora ya podía abrir los ojos.  Pero el tapón me impedía seguir más allá.

AlmaLeonor_LP

Ejercicio de Microrrelato describiendo un entorno con todos los sentidos. De un total de 150 palabras sin contar el título. AlmaLeonor_LP

EL MARCADO

EL MARCADO

Imagen: Magdalena Korzeniewska.

Se acercaba la hora del Turno. Todo el pueblo andaba ya sobrecogido, temeroso, absorto en terminar sus labores antes de que llegara. Mi madre me hacía encargos continuamente… «¡Ve a por agua!», «¡No olvides recoger leña!», «¡Guarda la vaca!», «¡Cierra la valla!», «¡Busca al perro!». Mis amigos y yo cumplíamos esas órdenes maternas con celeridad. Por un lado, nuestra mentalidad infantil se regocijaba con cada cometido. Emprendíamos la tarea como si fuésemos capitanes de un ejército dispuestos a cumplir la última misión de la tropa. «¡Adelante mis valientes!», «Cerremos la vaya antes de la hora!», «¡Sí, mi capitán, a sus órdenes!». Reíamos y echábamos a correr de un lado a otro mientras mi madre me miraba con esos ojos tristes y profundos que le colgaban en la cara según se acercaba el día del Turno. Nosotros no éramos conscientes todavía. Tan jóvenes. Como íbamos a sospechar siquiera lo que significaba todo ese temor contenido no solo en nuestras madres, sino en todo el pueblo.

Un hombre se me quedó mirando cuando iba hacia mi casa. Era el más anciano del lugar. De hecho, siempre me extrañó tanto su presencia que una vez se lo pregunté a mi madre… «¿Por qué ese hombre tiene tantas arrugas en la cara?». Me respondió de una manera tan misteriosa que tuve miedo por primera vez… «No te acerques a ese hombre, hijo… Es un marcado… No le mires o te marcará a ti». Yo no sabía qué era eso del «marcado», pero en verdad debía ser algo terrible porque no había nadie más en la aldea con ese aspecto. Ese día, al pasar a su lado me habló.

—¿Tu eres el joven Axel?

—Sí, señor…

—¿Conociste a tu padre?

—No, señor…

—Cuando se… marchó?

—En el último Turno, señor… Cuando yo nací…

—¿Se fue alguien más de tu familia?

—No, señor…

—¿Tienes miedo, joven Axel?

—Sí, señor…

—¿A qué?

—Al Turno, señor… A la muerte…

—«La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos».

—No le entiendo, señor…

—No temas a la muerte, solo al Turno. ¿Sabes que podrías librarte de él…?

—Nadie se puede librar, señor.

—¡Yo lo hice… Yo lo hice…!

Y se marchó lloriqueando… Cuando se lo conté a mi madre, me agarró y empezó a escrutarme como si tuviese piojos por todo el cuerpo. «¿Qué te ha hecho, que te ha hecho? ¿Te ha marcado?». Por más que le decía que no me hizo ninguna marca, ella seguía buscando en mi cuerpo. Cuando se cercioró de que no tenía nada, se echó a llorar. La arropé como pude, pero su desconsuelo era enorme.

—Hijo… Nunca, nunca, dejes que un marcado se acerque a ti. Si recibes la marca serás desgraciado para siempre. Como ese hombre…

—¿Quién es, madre?

Y volvió a llorar…

Justo a la medianoche, sonaron las campanas de la iglesia. Todo el mundo en la aldea se encerró en sus casas. Apagaron las hogueras y los candiles. Hicieron callara a los bebes, mataron a los animales que berreaban… El mundo entero quedó en silencio cuando el frío helador de la noche levantó la niebla que traía el Turno. Yo tenía tanta curiosidad que, a escondidas de mi madre, hice un agujero en la pared detrás de mi cama. Mientras ella musitaba sus oraciones yo alcé mi almohada y miré por el agujero. No se veía nada. Todo estaba muy oscuro. De repente, la niebla empezó a moverse, a ras de suelo, como un limo blanquecino que reptara a lo largo de las callejas. Se escuchó un quejido lastimero, lejano, ahogado, turbio… Tenía miedo, pero mi curiosidad infantil pudo más y seguí mirando. Me llegó el olor enseguida. Era nauseabundo, putrefacto, sanguinolento, como de una cerda recién parida… Llegaba el Turno, pero no conseguía ver nada… Hasta que un ojo se paró delante de mi agujero. Di un respingo y grité. Mi madre se acercó a mí y al comprobar lo que estaba haciendo se asustó tanto que se apartó de mí…

—¡Estas marcado, estas marcado…!

En ese momento, se abrió la puerta de la casa y el hombre viejo que había visto antes, entró con un farol en la mano. Mi madre se quedó lívida, pero, inexplicablemente, se acercó a él en silencio, obediente, dócil, en paz… Y le siguió. Cuando  me dispuse a ir tras ellos, el anciano se volvió y me miró con lástima.

—¡Tú no! ¡Estás marcado!

Y desaparecieron de mi vista. Volví a mi cama y mire por el agujero. De todas las casas, lentamente, salían gentes siguiendo al hombre del farol. Algunos eran mis infantiles amigos. Mientras, otros se quedaban dentro sin decir nada, temerosos…

Al cabo de unas horas, la niebla se disipó y la luna hizo su aparición majestuosa, brillante, lumínica. Toda la aldea quedó a la vista con su resplandor. Un grupo de personas se arremolinaban en la plaza. Unos lamentaban amargamente haberse quedado, otros lloraban de felicidad por los que se habían ido. No entendía nada.

Una niña se acercó a mí y se me quedó mirando.

—¿Por qué tienes arrugas en la cara?

No sabía lo que me decía. Pero todo el pueblo levantó la vista y me miró. Salieron huyendo despavoridos. Me acerqué al pozo y, a la luz de la luna vi mi imagen reflejada en él. Era la de un anciano con la cara arrugada.

Eché a correr tanto como pude. Pero mis piernas, esa misma mañana jóvenes y ágiles, se quedaban estancadas en cada paso. No pude ir muy lejos, me senté en el suelo y miré mis manos. Eran iguales a las del anciano que había visto aquella noche.

Me tape la cara y me eché a llorar.

Antes del amanecer, un viento lejano me trajo la voz de un anuncio. El Turno había pasado. Los afortunados fueron llevados en paz por la muerte, los demás, se quedarían ansiosos en sus casas, sufriendo día a día, minuto a minuto, apesadumbrados por no saber en qué momento les llegaría su Turno. Solo una persona de la aldea, el marcado, lo sabía. Solo él podía elegir a los afortunados difuntos cuando llegara el siguiente Turno y solo él señalaría un nuevo marcado. El que debía hacer cargar con la cruz del desasosiego a una buena parte de las gentes de la aldea, las que se quedarían esperando.

Ahora lo era yo, como lo había sido mi padre, el anciano que me saludó el día del Turno.

AlmaLeonor_LP

VADERETO DE NOVIEMBRE

Este relato se incluye en el VadeReto del blog Acerbo de Letras, dedicado este mes de NOVIEMBRE ¡¡¡LA MUERTE!!! Se trata de rendir culto a la MUERTE. No de continuar con los cuentos de terror que se iniciaron el mes pasado, aunque se podría hacer. El género literario es libre. Tampoco es necesario usar a la señora de la guadaña como protagonista, pero podría ser la estrella de la fiesta si se quiere. Podría usarse, simplemente, como una figura alegórica, que flote en la atmósfera de la historia; ser el tema del que hablen los personajes; formar parte del propósito, el objetivo o la intriga de la trama; o como una simple excusa para el desarrollo de los personajes. Todo un mundo de posibilidades.

Para la creación de este relato había dos premisas:

La PRIMERA, es que el escenario ha de ser bastante tétrico. No tiene por qué ser un cementerio, pero tampoco un lugar en donde quedar a hacer un pícnic con los colegas. A menos, que sea para contar cuentos de muertes, claro.

La SEGUNDA, dentro de la trama deberá haber algún componente mágico o fantástico. Es decir, una criatura feérica, un acto de magia, algún elemento sobrenatural… Creo que sabéis por dónde voy. Eso sí, tenéis total libertad para crear la historia dentro de ese mundo fantástico o llevar la fantasía a nuestro mundo. Como más os guste.

Y luego una premisa OPCIONAL. Incluir una de estas Citas:

«La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos». Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.

«No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda». Woody Allen (1935-) Actor, director y escritor estadounidense.

«La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente». François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

Como de costumbre, la que yo he elegido es la señalada en negrita.

AlmaLeonor_LP

PARTICIPACIONES ANTERIORES:

VadeReto de Abril: ¡Vacío!

VadeReto de Mayo: El Tesoro del Pirata

VadeReto de Junio: El Ramo de Violetas.

VadeReto de Julio: Soledad y Algo de Desesperación.

VadeReto de Octubre: Sor Inés Despelle.

POEMA DEFORME

POEMA DEFORME

Imagen: Charles Leval (levalet). Paris

Me persigue un poema
que escribí hace ya años.
Todo el mundo se burla
de sus muchos defectos.
Y los niños señalan
su joroba si tiene
que salir a la calle.
No consigue trabajo.
Aparece en los libros
como ejemplo de aquel
que traiciona a la causa
con sus versos deformes.
Lleva vida de topo
que se orienta en lo oscuro
y se oculta asustado
con las luces del día.
En las ferias lo exhiben
encerrado en la jaula
y le tiran monedas
tras pedirle que cante.
Cuando quiere explicar
que la culpa fue mía
los presentes se ríen
de sus torpes palabras.
Pues confunde la p
con la jota y la uve
y en lugar de mi nombre
dice el nombre de un río.
Se aparece en mis sueños
con los ojos cerrados
y los perros le ladran
cuando coge una piedra.
Yo, cobarde, me niego
a asumir su autoría
y me uno al gentío
que lo toma por tonto.
Aunque a veces, a solas,
se me escapa una lágrima.

José Miguel Junco Ezquerra

LA TIERRA DESCONOCIDA

LA TIERRA DESCONOCIDA

El mapa fue examinado por los mejores expertos de la corte. No cabía duda, se trataba de una tierra lejana, ignota, no conocida. El rey Brug se interesó por el asunto. Desde que un pescador encontró aquel cofre cubierto de amatistas, no cejaba en su empeño. Su contenido le intrigaba. ¿Un portulano y una flor? ¿Qué suerte de magia maligna era esa? A solas, el rey sacó la planta, la llamó Brugmansia en su honor y se preparó una infusión con ella. A la mañana siguiente, preso aún de una excitación inusitada, organizó una expedición. Debía encontrar la tierra desconocida.

AlmaLeonor_LP

Texto participante en Escribir Jugando. Noviembre-2022.

Requisitos:

  1. Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta: Universal Fantasy Tarot.
  2. En tu creación debe aparecer el mineral: amatista.

Opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con esta flor de California: Angel’s Trumpet (o floripondio), también llamado Brugmansia.

PARTICIPACIONES ANTERIORES:

MAYO: DIXIT MEMORIES

JUNIO: THE GOOD TAROT

JULIO: DIXIT STORY CUBES

OCTUBRE: ATRAPASUEÑOS

AUTOBIO

AUTOBIO

Imagen: Joseba Gonzalez Carpallo.

Os digo en prosa:
Nunca pedí dinero,
comida, sangre o ropa.
Empecé a trabajar de niña de niñera.
Fui la criada de mi casa propia
(Yo misma fui mi primera muñeca)

Luego de mayor,
lo único que pedí prestado
fue amor,
lo devolví con creces.
Hoy estoy arruinada.

Gloria Fuertes
(28 de julio de 1917 – 27 de noviembre de 1998)

MINIESCAPADA CÁNTABRA (OCTUBRE-2022)

MINIESCAPADA CÁNTABRA (OCTUBRE-2022)

Con motivo de la celebración de las Jornadas Enigmas en el Teatro, Halloeween-Samhain, en Torrelavega (Santander), el pasado fin de semana (entre el 27 y el 31 de octubre), realizamos una serie de miniexcursiones por esas tres localidades que nos pillaban muy a mano. Esta es la crónica de una escapadita cántabra con protagonismo del misterio y las celebraciones en torno a la muerte del 31 de octubre, Halloween-Samhain, sin olvidar el día 1 (Todos los Santos) y 2 de noviembre (Difuntos).

Antes de llegar a nuestro destino comimos muy bien en Casa Herrera, en el Paseo Fernández Vallejo, 122 de Tanos (Torrelavega). Siento no poder dejar un comentario favorable en TripAdvisor, pero me han tenido un buen rato en el aire para después decirme que no pueden publicarlo… Pero nos gustó el sitio y no es caro.

Ante todo, decir que nada más poner el pie en Torrelavega nos encontramos con 29º, cielo cubierto y sin nada de viento. Con el paso de los días el tiempo se fue atemperando un poco, pero hasta el 31 no encontramos la temperatura ideal del norte, 18º y algo de lluvia, aunque este día lo que nos recibió por la mañan fue un auténtico vendaval que, después, se dejó notar en la carretera. Al pasar por los muchos viaductos de la A-67 se tornaba realmente peligroso. Los conos de viento se volvían locos.

TORRELAVEGA

Lo primero que me llamó la atención de esta localidad es la cantidad de tráfico que tiene. Muchísimo. Aparcar nos resultó difícil el primer día, luego nos acostumbramos a buscar sitio alrededor del Polideportivo Vicente Trueba (ver las increíbles hazañas de este ciclista de la localidad en HELICON) hazañas , en la zona de El Zapatón, y parece que allí no era tan complicado (aunque también había muchos vehículos haciendo lo mismo). Luego, nos pareció una ciudad muy mal organizada urbanísticamente, pero eso se ve mucho en las localidades industrializadas, como es esta, y con una vía férrea, además. Por cierto, que una de las principales empresas de la localidad se fundó en 1904, la empresa belga Solvay, dando lugar a una importante fábrica de producción de sosa. Esta empresa fue creada por Ernest Solvay, todo un personaje y con una gran presencia en el mundo, del que ya hablé en HELICON. Un apunte más… ¡La cantidad de palmeras que hay en Torrelavega!

Pero lo pasamos tan bien que lo demás resultó secundario. Estuvimos muy a gusto y bien acomodados en el Hostal Cuatro Caminos Rooms, en la Calle de Julián Ceballos, 8. Es un sitio pequeño, pero muy bien acondicionado y acogedor, y sus dueños muy amables. Si volvemos a Torrelavega repetiremos en este alojamiento. Por cierto, si tienen pensado viajar por aquí, reserven directamente en los sitios, no a través de la central de reservas de Cantabria que no se enteran de nada, o siempre te dicen que no hay habitaciones. Para curiosos, Julián Ceballos fue un militar del siglo XIX nacido en Torrrelavega y que debió vivir en la misma casa o una muy próxima a este hostal, según una crónica de su vida… “su residencia fija fue en una casa llamada ‘Los Arcos’ situada cerca de lo que actualmente se conoce como cuatro caminos.”

Encontramos el Ayuntamiento en obras, así que las imágenes de su fachada no son las más adecuadas. Es un edificio de 1906, el Palacio Herreros, construido por el arquitecto Ruicoba. La plaza en la que está situado, llamada Boulevard Luciano Demetrio Herreros y a tan solo 50 metros de nuestro hotel, estaba siempre de lo más animada. Cenamos muy bien en el Cien Montaditos. También busqué la biografía de este hombre, Luciano Demetrio Herreros y, por lo visto, fue un empresario nacido en Cuba y primer dueño del palacio que hoy ocupa el Ayuntamiento.

Justo enfrente se encuentra la Plaza de José María González Trevilla (fue un político del XIX, alcalde de Santander), con una pequeña estatuilla dedicada a Baldomero Fernández, “Mero”, un barrendero popular en Torrelavega, y un emparrado virgen que circunda la pérgola y donde las palomas se pusieron tibias a comer los frutos. También encontramos aquí un enorme corazón metálico que servía de depósito de tapones de plástico. Reciclaje dixit.

Otra plaza por la que pasamos todos los días fue la Plaza Mayor, con su Templete de Música, muy cerca del Teatro Municipal Concha Espina, edificio de 2007 construido sobre el antiguo cine del mismo nombre (y que forma parte del llamado “triángulo cultural” junto a la Biblioteca Municipal Gabino Teira y la Sala de Exposiciones Mauro Muriedas), donde se celebraban las Jornadas Enigmas en el Teatro, Halloeween-Samhain.

La crónica de todo lo vivido en las jornadas ENIGMAS EN EL TEATRO, organizadas por Mariano F. Urresti y el Ayuntamiento de Torrelavega, puede leerse en esta entrada en HELICON. Las fotos, además, también pueden verse aquí.

Muy cerca nos encontramos con una calle muy cinematográfica, la de Serafín Escalante, también conocida como el Paseo de la Fama, con el monumento la Torre de Torrelavega, una escultura en resina de poliéster, de Fran Querol, junto a una placa en honor al cineasta e ilustre vecino Manuel Gutiérrez Aragón, instaladas muy recientemente, en junio de este año. Entre las «torres» cinematográficas de la calle encontramos una dedicada al actor Antonio Resines, Espiga de Honor de la 67 Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI) y que, contagiado de COVID, no pudo recogerla en la Gala. Le deseo una pronta recuperación.

Al parecer, el monumento hace referencia al origen de la localidad. La Torre de la Vega fue una casona fortificada de planta cuadrada y construida con sillares de piedra esquineros, muros de mampostería y almenas, de entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV, en cuyo entorno surgió lo que actualmente es Torrelavega. Mi marido se refería a esta torre como “la muela”  y me entero ahora que muchos vecinos la llaman de la misma manera… Todo aquello que se aleja de la norma clásica está mal aceptado al principio, es nuestro sino…

Otro lugar muy concurrido de gente y restaurantes es la plaza de Baldomero Iglesias, popularmente conocida como Plaza Roja, lugar donde también se ha instalado un enorme cartel con el logo “torrelaveganízate” (tampoco es del gusto de muchos).

A este emplazamiento se asoma el lateral de la iglesia de la Virgen Grande o iglesia nueva. Construida entre 1956 y 1962, su factura es moderna y racionalista, con predominio del ladrillo, lo que le confiere un cierto aire industrial, roto por la ligereza que le otorga su espadaña central ahuecada, con vanos abiertos al aire, visible desde la calle Ave María. Por estas calles también anduvimos desayunando y cenando estos días.

Al igual que en la Avenida de España, un pequeño boulevard bajo los plataneros que le otorgan un aire muy agradable para pasear. En estos días andaban ocupados con imágenes que reivindicaban más atención a la lacra de la violencia machista. Esta iniciativa del Consejo de la Mujer de Torrelavega, consta de una serie de siluetas que se abrazan a los árboles de la avenida y representan a cada una de las víctimas mortales (mujeres y niños/as) que han fallecido a manos de parejas, exparejas y/o padres. Torrelavega nos mostró, en nuestro rápido vistazo, cultura, reciclaje y feminismo. No está mal.

Finalmente, la iglesia neogótica de Nuestra Señora de la Asunción (de 1892), fue concebida como colofón al reconocimiento de ciudad en 1895 por la reina María Cristina y al trabajo del párroco Ceferino Calderón, que llevaba ya dos décadas impulsando la importancia del papel industrial y social de la nueva Torrelavega. Destacan el rosetón de su fachada y las vidrieras del interior, así como el Cristo de la Agonía, atribuido a Alonso Cano. También alberga la tumba de Doña Leonor de la Vega, madre del Marqués de Santillana.

Justó detrás, surcando las calles de General Ceballos y Juan XXIII, un paseo de soportales las recorre como si fuese un monumento más del municipio. Este sí, de clara factura industrial y del que no he podido encontrar información alguna.

En el Parque Manuel Barquín, muy cerca de donde aparcabámos todos los días, encontramos el famoso Banco Gigante de Torrelavega, junto a un auditorio al aire libre y una escultura, el bisonte de Jesús Otero, a quien volveríamos a encontrar en Santillana del Mar.

El último día ya disfrutamos de una temperatura más acorde con la tierra y la fecha, aunque lo que predominó, como decía antes, fue el viento. En general, nos hizo demasiado calor para nuestro gusto. Todas las fotos de Torrelavega, estas y más, pueden verse aquí.

SANTILLANA DEL MAR

El viernes por la mañana decidimos visitar Santillana del Mar, la bonita localidad cántabra que yo no conocía. Está muy cerquita de Torrelavega, así que el viaje fue corto. Aparcamos en la entrada, donde han habilitado un parking de pago que en estas fechas ya era gratuito. La primera impresión fue que este pueblo recibe muchísimos visitantes. Pero lo primero es lo primero y se hacía necesario tomar un café…

Curiosamente, este pueblo tiene un origen femenino. Al parecer, un grupo de monjes en el siglo VIII decide instalarse aquí, en una zona deshabitada cerca de la aldea de Planes, situada a los pies del monte Vispieres. El inicial cenobio, regido por un abad, dio paso a un monasterio dedicado a Santa Juliana, cuyos restos albergaba, y a su alrededor se fueron construyendo edificios que servían de cobijo para los agricultores, dando lugar a una villa que tomó el nombre del centro religioso: Sancta Luliana, que derivó en la actual Santillana. Del dominio señorial, con el primer Marqués de Santillana y el Duque del Infantado, la localidad pasó a ser Ayuntamiento en 1833. Pero Santillana del Mar no tiene mar, dicen que poco de santa y, desde luego doy fe, mucho menos de llana. Pero está muy bien conservada y remodelada, aunque la gran mayoría de sus casonas sean hoy tiendas, restaurantes y hoteles. Como decía antes, en verano tiene que ser un hervideero de gente. Ya antes de llegar se pueden ver multitud de apartamentos vacacionales.

Llaman la atención las calles empedradas y las casonas blasonadas. A lo largo de todo el recorrido hasta la colegiata no deja uno de asombrarse de la maravilla de estas casonas y sus escudos esculpidos en las fachadas.

No solicitamos la visita a la Neocueva de Altamira, y eso que sabíamos con mucho tiempo de antelación que visitaríamos Torrelavega. Tampoco el zoo. La verdad es que no teníamos claro si al final podríamos asistir, y eso que reservamos hotel y todo, pero la suerte nos saluda de espaldas últimamente y no nos arriesgamos mucho más ni hicimos planes. Pensábamos visitar algún lugar de los alrededores y ya está. Santillana del Mar fue la primera elección. Todas las fotos pueden verse aquí.

Eso sí, dadas las fechas, muchas de las fachadas lucían decoración de Halloween. Y para ambientar más todavía, lo primero que hicimos fue visitar el Museo de la Tortura. Nada nuevo bajo el sol y muy mala leche demostrada para hacer daño a los demás desde tiempos inmemoriales. Me tome una fotografía junto a la representación de uno de los peores instrumentos de tortura imaginados (y mira que los hay joputas), el Toro de Falaris, que, además, figura en mi libro DE TOROS Y DIOSES. Se pueden ver más imágenes aquí.

Antes de llegar a la colegiata, a su derecha, en la plaza del Abad Francisco Navarro, se encuentra el Jardín del Museo y Fundación Jesús Otero. Rodeado con una tapia de piedra y una puerta de verja, resulta un magnífico marco para algunas de las esculturas de este artista cántabro. Jesús Otero Oreña (1908-1994) nació, vivió y murió en la villa (excepto los años de cárcel que le supuso su adhesión a la República) y a ella donó toda su obra artística y utensilios que pueden visitarse en el museo de forma gratuita. Más imágemes, aquí.

Al final de la villa se encuentra la Colegiata de Santa Juliana, verdadera obra del románico cántabro, que fue nuestra siguiente y última visita. Aunque no conserva nada del primitivo monasterio del siglo XII, su factura sigue siendo románica, a excepción del frontón triangular de aire renacentista de la portada principal, abierta a la plaza en el lateral sur, que reemplazó al alero románico originario sobre canecillos y que pueden verse expuestos en el Claustro. La puerta de acceso actual es la del muro norte que, además, es la que comunica con el claustro. Fue declarada Monumento Nacional en 1889.

Desde luego, el Claustro románico, adosado al muro norte de la iglesia entre los siglos XII y XIII (el lado este es posterior, del siglo XVI, renacentista), es una maravilla. Las galerías primitivas están formadas por arcos de medio punto soportados por columnas pareadas o cuádruples. En total cuenta con 43 capiteles de los que los más antiguos, los del lado sur y primer tramo del lado oeste, son historiados con tallas de apreciable mérito, mientras que los más recientes presentan temas vegetales. Yo es que soy una enamorada de canecillos y capiteles y no pude sustraerme a fotografiar prácticamente todos ellos.

También acabaron en nuestras cámaras algunas de las escenas de un gran diorama que representa la pasión de Cristo en todos sus pasos. Muy logrado, aunque por tenerlo que preservar del viento y la lluvia con un simple plástico, afeaba el entorno del Claustro. Muy mal. Punto negativo.

En el interior de la colegiata, cabe destacar el retablo mayor, de finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, que mezcla elementos del gótico flamígero y del plateresco. Lo que no vimos fue la reliquia de un Lignum Crucis, incrustado en una cruz de plata, donado por el abad de Santo Toribio al abad de la Colegiata alrededor de 1425, para que pudieran disfrutarlo los peregrinos que iban hacia Santiago y paraban en Santillana. Supuso para mi un momento de relax y descanso de tanta vía empedrada. También el órgano es impresionante, pero es que a mi me gustan mucho, siempre es de lo primero que busco en una iglesia. Más fotografías de Santillana, su colegiata y el claustro, aquí.

Y como colofón, antes de volver a Torrelavega, nos paramos a comer en uno de los muchos lugares que ofrecen menú por un módico precio. No es que fuese una maravilla, pero estuvo bien.

Antes de abandonar Santillana del Mar, nos pasamos un momento a ver la fachada del Palacio Velarde o Palacio de las Arenas, muestra del primer renacimiento construido en el siglo XVI para uno de los miembros de esta favorecida familia cántabra, los Velarde, que cuentan con otras edificaciones palaciegas en la misma villa, como la Casa del Cantón. El Palacio Velarde llegó a ser propiedad del famoso príncipe Alfonso de Hohenlohe, pero en el año 2011 estaba en venta y en el año 2018 el Diario Montañés anunciaba que un empresario mexicano quería convertirlo en hotel. No sé en qué situación se encuentra ahora.

SUANCES

Para ser gentes de interior y de secano, amantes de la montaña, los bosques y las cumbres nevadas, la verdad es que tanto a mi marido como a mi, nos gusta acercarnos al mar. Contemplar el mar es una de las experiencias más gratificantes que existen, al menos para nosotros. Así que no podíamos marcharnos de aquí sin pasear por la costa. Nos decidimos por Suances,  pese a que ya lo conocíamos (estuvimos en el 2017, con Miki, aquí la crónica en HELICON) precisamente por eso, porque nos gustó.

Así que, como ya contamos muchas cosas de este lugar y, en realidad, solo fuimos a hacer una escapadita y comer en algún restaurante del puerto, pues no contaré mucho más. Solo decir que en buena compañía, todo es mágico.

Además de estas tres estupendas mujeres (Maite F. Muga, Ana Rodríguez y servidora), la jornada estuvo también presidida por tres caballeros: Jota, J.M. de la Portilla (autor de las fotografías firmadas con su nombre) y Fran, mi hijo, que pudo acercarse un par de días. ¡Una jornada preciosa!

Ahora, disfruten del mar… Al menos un poquito… Tanto como yo ese día. Para ver más fotografías de Suances, pinchar aquí.

Hasta aquí la crónica de cuatro días cántabros que dieron mucho de sí y nos hicieron disfrutar de lo lindo. Y como si se tratase de una amenaza, que no lo es en absoluto…, sepan que… ¡VOLVERÉ!

AlmaLeonor_LP

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