ERAN TIEMPOS DE OTOÑO

ERAN TIEMPOS DE OTOÑO

Imagen: Thomas Dodd

Nada me queda de ti,
solo un hermoso recuerdo,

que preñó mi alma de amor,
pasaste como una estrella fugaz,
como la más bella primavera soñada,
llegaste en tiempos de otoño,
de amor prohibido,

y marchitos deseos,
como hojas secas,
llevadas por el viento,
abriste las puertas,

de mi dormido corazón,
y lo embriagaste de amor,

descuidada vida sin saberlo,

eran tiempos de otoño,
yo sentía tu calor,

apasionado sol,
delicioso regreso del amor,
lumbrera de mi alma,
tentadora piel para gozarla,

aromas de amor traías,
y no fuiste mía,
nunca fuiste mía,

yo creía ser tu dueño,
vana pretensión,
mujer de amor prohibido,
tonta ilusión hoy reconocida,

te siento tan lejana,
que mi vida ya tiene invierno,
quizás en otra primavera,
tenga todo de ti.

Víctor Bustos Solavagione

 

La estación del OTOÑO comienza hoy, 22 de septiembre de 2020, justo cuando se publica esta entrada en HELICON,  a las 15 horas y 31 minutos, hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional – Ministerio de Fomento), y durará 89 días y 20 horas, terminando el 21 de diciembre con el comienzo del invierno.

¡¡Bienvenido Otoño!! ¡¡Bienvenida a mi estación favorita del año!!
AlmaLeonor_LP

LOS MAILLOTS DEL TOUR

LOS MAILLOTS DEL TOUR

Si son aficionados al ciclismo ya sabrán de lo que voy a hablarles, pero para los que no, a lo mejor les resulta curioso saber cuáles son los Maillots (jerséis) que lucen los ganadores de las rondas o vueltas más populares del ciclismo mundial, esto es, la Vuelta a España, el Giro de Italia y, sobre todo, el Tour de Francia, la más emblemática, la más grande de todas ellas, calificada como de Primera Categoría por la UCI World Tour  de la Unión Ciclista Internacional. Las otras dos, la Vuelta y el Giro, están calificadas como de Segunda Categoría, y luego hay otras rondas que llenan la Tercera (con eventos tan conocidos como la Critérium Dauphiné, la Milán-San Remo, la Tirreno-Adriático, la París-Roubaix, el Giro de Lombardía, el Tour de Romandía, o la París-Niza), Cuarta (en la que están la Volta a Cataluña, la Vuelta al País Vasco  o la Flecha Valona) y hasta Quinta Categoría.

Eddy Merck (Tour de 1970, con el Maillot Amarillo) el Nº 1 de la “Clasificación de los 100 mejores ciclistas de todos los tiempos” del Cycling Hall of Fame de la UCI

El Salón de la Fama del Ciclismo (Cycling Hall of Fame) otorga una serie de puntos a los ganadores de las principales rondas. El triunfador de la Vuelta a España obtiene 720 puntos, siendo Roberto Heras el que más puntos ha obtenido, pues ganó las ediciones de 2000, 2003, 2004 y 2005. El segundo clasificado obtiene 240 puntos y 180 el tercero. Además, se otorgan 220 puntos al primer clasificado por puntos y 90 al primer clasificado en el Premio de la montaña. El vencedor del Giro de Italia se lleva 810 puntos, 270 el segundo y 210 el tercero y, además, 245 al primer clasificado por puntos y 105 al primero en el premio de la montaña. Finalmente, el Tour de Francia es el que más puntos otorga para el Salón de la Fama del Ciclismo: 1800 puntos al primer clasificado, 600 al segundo, 450 al tercero, 540 por la clasificación por puntos y 220 por el Gran Premio de la Montaña.

Los cinco ciclistas mejor clasificados en el ranking del Salón de la Fama son: Eddy Merckx (Bélgica), considerado además el mejor ciclista de todos los tiempos (apodado el Canibal), con 27.385 puntos; Bernard Hianult (Francia), con 17.545; Fausto Coppi (Italia), con 13.430; Jacques Anquetil (Francia), con 13.350; y Miguel Indurain (España), con 11.565. Todos ellos están ya fuera de los circuitos, por lo que los corredores en activo con mayores puntuaciones en el ranking del Salón de la Fama del Ciclismo son: Chris Froome (Reino Unido), con 11.525 puntos; Vincenzo Nibali (Italia), con 7.110; Alejandro Valverde (España), con 6.640; Peter Sagan (Eslovaquia), con 6.360;  Nairo Quintana (Colombia), con 3.670; Philippe Gilbert (Bélgica), con 2.580; y Geraint Thomas (Reino Unido), con 2.400 puntos.  De todos estos en activo, solo los señalados en negrita están presentes en el Tour 2020, por lo que, de obtener un puesto en el podio o alguno de los Maillots en juego, incrementarán su cuenta. De los españoles, Alberto Contador figura en la 13ª posición, Alejandro Valverde en la 20ª, Pedro Delgado en la 39ª, Federico Martín Bahamontes en la 41ª, Luis Ocaña en la 63ª y Roberto Heras en la 67ª, por nombrar a los más conocidos de los que figuran en la lista total. Por países, es Italia la que más puntos acumula (227.770, de 192 corredores), seguida de Bélgica (213.430, de 186 corredores), Francia (171.320 de 130 corredores) y España (106.280, de 109 corredores). Las demás naciones, se quedan muy lejos ya de puntos y corredores, empezando por Países Bajos (38.695, 41 corredores), en la quinta posición, que ha ofrecido siempre muy buenos ciclistas.

LA VUELTA CICLISTA A ESPAÑA

Hoja promocional de la primera edición de la Vuelta Ciclista a España. Diario Informaciones (Museu de Joguet de Verdú, Lérida).

La creación de la Vuelta Ciclista a España (la Vuelta) fue gracias a una iniciativa del ciclista y periodista santanderino Clemente López Dóriga, que, en colaboración con Juan Pujol, el director del diario Informaciones donde Dóriga trabajaba entonces, quisieron organizar una ronda por etapas al modo francés. La primera edición de la Vuelta se llevó a cabo entre el 29 de abril y el 15 de mayo de 1935 y contó con 3.431 km divididos en 14 etapas, la primera de las cuales dio comienzo en Madrid y terminó en Valladolid.

Roberto Heras en el podio tras conseguir su cuarta vuelta. Le acompañan Santi Perez y Paco Mancebo (foto: AS).

El ganador absoluto de aquella edición (y de la del año siguiente, 1936) fue el belga Gustaaf Deloor  (1913-2002) y el último, el esloveno Primož Roglič en el año 2019. El ciclista que ha ganado más veces la Vuelta a España es Roberto Heras, como ya se ha dicho en cuatro ocasiones (y en el 2002 fue segundo), seguido por Alberto Contador con tres, siendo, además, el último ciclista español en lucir la roja de líder, en la edición del 2014. Como curiosidad, el mayor número de victorias de etapa de la historia de la Vuelta, con 39 triunfos, lo ostenta aún Delio Rodríguez (1916-1994).

Alberto Contador con el Maillot Rojo de la Vuelta Ciclista a España 2014 (esciclismo)

Los Maillot en la Vuelta han variado mucho desde el principio. El Maillot del ganador empezó siendo naranja y después se fue cambiando a: blanco, amarillo, dorado y, finalmente, desde el año 2010, de color Rojo, un color que estuvo asociado en algún momento al líder de las metas volantes, y que identifica a la selección española en varios deportes.

Maillots oficiales de la Vuelta Ciclista a España 2020

También desde el año 2010 el resto de las categorías se identifican casi, como las del Tour: Verde al primer clasificado por puntos (aunque durante un tiempo fue de color azul, y hasta el 2009 granate y se llamaba líder de la Regularidad); Blanco para el mejor joven (hasta el 2018 era para el del líder de la clasificación combinada entre las demás categorías); y Blanco con topos azules, para el mejor en la clasificación de la montaña (que antes fue verde y hasta el 2009 fue blanco), que en los inicios de la Vuelta no se distinguió con una equipación distinta.

EL GIRO DE ITALIA

Trofeo Senza Finne (Sin Fin) entregado al ganador del Giro de Italia desde 1999

El Giro de Italia se empezó a celebrar el 13 de mayo de 1909 en Milán, con un total de 2.448 kilómetros en 8 etapas, cuando la edición del 2019 contó con 21 etapas y un total de 3.486,5 km. Su creación está ligada también a un periódico deportivo, La Gazzetta dello Sport, que ya había organizado carreras ciclistas anteriormente, como el Giro de Lombardía (1905) y la Milán-San Remo (1907). En aquella primera ocasión del Giro venció Luigi Ganna  (1883-1957), y el último en obtener el triunfo en la prueba italiana fue el ecuatoriano Richard Carapaz en el 2019. Alfredo BindaFausto Coppi y Eddy Merckx, ostentan el récord de victorias del Giro con cinco triunfos cada uno. El gran sprinter Mario Cipollini,  es quien ostenta el récord de victorias de etapa en el Giro, con un total de 42, superando en el año 2003 el récord de 41 victorias de Alfredon Binda desde los años treinta. El último ganador italiano del Giro fue Vicenzo Nibali en el año 2016 y el último español Alberto Contador en el 2015.

Marco Pantani con la Maglia Rossa

Los triunfos de Cipollini se vieron ensombrecidos por la apreciación de dopaje en el Tour de 1998 según un famoso y demoledor Informe del senado francés publicado en el año 2013. Otro ciclista italiano que aparecía en ese informe fue Marco Pantani (el Pirata), ganador del Giro de Italia y el Tour de Francia en ese año de 1998 y uno de los mejores escaladores del ciclismo mundial de todos los tiempos. Las acusaciones de dopaje, que él siempre rechazó, hundieron definitivamente su carrera y su vida, pues en el año 2004 apareció muerto en una habitación de hotel, en circunstancias muy poco aclaradas que, incluso, sugirieron el asesinato, pues se dijo que había sigo golpeado y obligado a beber cocaína diluida en agua, como así lo demostró una investigación abierta en el año 2014 por la fiscalía de Rimini. Dos años después, el 14 de marzo de 2016, un tribunal italiano reconoció oficialmente que el positivo de Pantani en 1999 había sido manipulado por la mafia para controlar y manipular las apuestas deportivas.

El ciclista italiano más reconocido y considerado uno de los más grandes ciclistas de todos los tiempos, fue Fausto Coppi (1919-1960), apodado Il Campionissimo, ​ que además de sus cinco triunfos en el Giro ganó dos Tour , en 1949 y 1952, en las dos ocasiones junto al Giro, siendo en 1949 el primero en lograr tal hazaña. También es el corredor más joven en ganar el Giro con 20 años, en la edición de 1940, récord aún imbatido. Ganó un total de 122 carreras, además de ser Campeón del Mundo de Ciclismo en Ruta (1953) y establecer el récord mundial de la hora  (1942). Coppi y su gran rival (y sin embargo amigo) Gino Bartali, protagonizaron algunas de las etapas ciclistas más espectaculares en el Giro y en el Tour. Participó en la Segunda Guerra Mundial con el ejército italiano, donde fue hecho prisionero por los ingleses y puesto en libertad en 1945. Falleció a causa de una infección de Malaria mal diagnosticada y mal tratada que contrajo en una carrera en 1959 en el Alto Volta (actual Burkina Faso). Está considerado el iniciador del ciclismo moderno y todo un mito deportivo.

Gino Bartali y Fausto Coppi compartiendo un bidón de agua.

El Maillot del vencedor en el Giro desde 1931 es la Maglia Rosa, una iniciativa de Armando Cougnet, director del Giro entonces, para reconocer al primer golpe de vista al líder de la carrera. Fue de ese color porqué así eran las páginas del diario La Gazzetta dello Sport. El primero en obtenerla fue Learco Guerra en aquella edición de 1931. Desde 1999 se entrega al ganador del Giro el Trofe Senza Fine (Sin Fin) una escultura en espiral fabricada en oro de 18 kilates, que pesa cerca de 10 kg, y donde están grabados los nombres de todos los ganadores del Giro desde sus inicios.

Maillots oficiales del Giro de Italia para 2020

El líder de la Clasificación de la Montaña lleva el color Azul (azzurra, desde el año 2012, antes era de color verde); el de la Clasificación por Puntos (o de la Regularidad), lleva el color Ciclamino (entre rosa y malva) desde el Giro nº 100 del 2017 (los anteriores eran rosso passione o rossa); y el más joven clasificado (menor de 25 años) lleva, como en las otras dos grandes vueltas, el color Blanco. No puede haber más clasificaciones que las cuatro clásicas por imperativo de la UCI, pero el Giro tiene otras muchas secundarias, entre otras: la habitual por equipos en dos modalidades, por tiempo (Maillot Blanco) y por puntos (Maillot Naranja); la de metas volantes (Maillot Gris); la de la combatividad (Maillot Verde), y una que deberían tener todas las carreras, me parece a mí, la de la Maglia Nera, que premia al último de la clasificación general, de manera simbólica, con un dorsal en negro.

EL TOUR DE FRANCIA

Anuncio del Primer Tour de Francia en L’Auto

El Tour de Francia  (oficialmente Le Tour de France y popularmente el Tour), es la máxima carrera ciclista del año, la única clasificada de Primera Categoría por el calendario UCI WorldTour, y la más seguida y esperada tanto por los ciclistas profesionales (que suelen utilizar el resto de eventos ciclistas del año como “entrenamiento” para el Tour), como por los aficionados. Se disputó por primera vez el 1 de julio de 1903, siendo la primera gran competición ciclista nacional por etapas de la historia, nacida por iniciativa del periodista francés Géo Lefèvre y el director del periódico deportivo L’Auto, Henri Desgrange, para promocionar el diario y tratar de ganar a su rival Velo, que también organizaba alguna carrera ciclista. En el primer Tour de Francia tomaron la salida 60 corredores, que realizaron un total de 2.428 km divididos en seis etapas. El ganador de este primer Tour de France fue el francés (italiano de nacimiento) Maurice Garin (1871-1957), cuando contaba ya con 32 años, y después de competir en diversas carreras desde 1897. Garin fue conocido también por haber sido descalificado en el Tour del año siguiente, el de 1904,  por hacer parte del recorrido en coche. Se le suspendió por dos años y dejó la competición. Ese Tour de 1904 pasó a la historia también por la cantidad de descalificaciones realizadas, los cuatro primeros, siendo proclamado vencedor del Tour el que llegó en quinto lugar, Henri Cornet (1884-1941), de apenas 19 años de edad, con lo que ostenta el récord, aún imbatido, del ser el ciclista más joven en ganar un Tour de Francia.

Maurice Garin en la meta del Tour de Francia de 1903

A lo largo de los años, el Tour ha ido incrementando sus etapas desde las seis primeras (en 1903 y 1904, siendo la más numerosa la de 1937 con 31 etapas), y sus kilómetros, siendo la más larga la de 1926 con 5.745 km. En este año 2020, el Tour se ha dividido en 21 etapas y 3.470 km. También esta es la única ocasión en la que no se ha celebrado en el tradicional mes de julio, sino que está transcurriendo, como todo el mundo sabe a consecuencia de la pandemia mundial por COVID, entre el 29 de agosto y el 20 de septiembre.

Hablar del Tour de Francia llevaría muchos capítulos y ya existen varios libros dedicados al que puede ser el evento deportivo más famoso de Francia y uno de los más esperados en todo el mundo. Así que aquí solo señalare algunas cosas. Por ejemplo, que introdujo la novedad de la participación de segundos países en la ronda, y de forma muy temprana además, en 1905 (con etapas en Alemania) y en 1906 (con etapas en España e Italia), siendo uno de los alicientes del Tour, que ya ha dado comienzo en países como Holanda, Bélgica, Alemania, Suiza, Luxemburgo, España, Irlanda, Reino Unido, Países Bajos, Gran Bretaña, Irlanda, Andorra y Mónaco.

Homenaje a Raymond Poulidor en la Etapa nº 12 del Tour de Francia

Algunos de sus ciclistas son míticos en este deporte y casi héroes nacionales. Por ejemplo, Jacques Anquetil (1934-1987), el nº 4 de la Clasificación de los 100 mejores ciclistas de todos los tiempos del Cycling Hall of Fame, fue condecorado con la Legión de Honor en 1965. Ganó el Tour en cinco ocasiones, el Giro en dos y la Vuelta una vez. Otro ciclista francés muy reconocido en su país fue Raymond Poulidor (1936-2019), aunque, curiosamente, no ganó ningún Tour ni Giro (no participó), aunque si una Vuelta a España (1964), por lo que pasó a la historia como el “eterno segundo”: tres veces segundo en el Tour (cinco veces tercero) y  una vez segundo en la Vuelta. En este Tour 2020 hemos podido ver en la etapa nº 12, la más larga de todas las de la ronda, un sentido homenaje a su persona (apodado PouPou, falleció en noviembre del año pasado) al paso del pelotón por la localidad de su residencia, Saint-Léonard-de-Noblat, en el Macizo Central.

Maillot del Tour de Francia de 1995 ganado por Miguel Indurain, y una imagen suya en el Monumento al Tour en el Aire dans Pyrénés. Autoroute, A64 en Ger, Departamento de Pirineos Atlánticos.

También algunos de los ciclistas españoles más reconocidos de la historia de nuestro ciclismo, lo son, precisamente, por haber ganado una o varias rondas francesas, ya ganaran la Vuelta en alguna ocasión o en ninguna: Federico Martín Bahamontes (el Águila de Toledo), fue el primero, lo ganó en 1959, obteniendo, además, el Gran Premio de la Montaña en seis ocasiones (también una vez en el Giro y dos veces en la Vuelta);  el segundo ciclista español en ganar un Tour fue Luis Ocaña (1945-1994), en 1973, tras ganar la Vuelta en 1970; Pedro Delgado obtuvo su triunfo en el Tour de 1988 y ganó dos Vueltas, en 1985 y en 1989, edición esta última donde consiguió un triunfo épico en la contrarreloj, retirándose en 1994 como tercer clasificado en la Vuelta; Miguel Indurain, que está considerado el más grande de los ciclistas patrios de todos los tiempos y uno de los mejores de la historia (junto a Eddy Merckx, Bernard Hinault, Jacques Anquetil y Fausto Coppi, de los que ya he hablado), ha obtenido cinco veces consecutivas el triunfo en el Tour (1991, 1992, 1993, 1994, 1995), dos veces consecutivas el Giro de Italia (1992 y 1993), además de ser campeón del mundo contrarreloj (1995), campeón olímpico contrarreloj (1996)​, vencedor de múltiples carreras de tercera categoría y, aunque nunca ganó la Vuelta, sí que fue líder durante varias etapas, retirándose del ciclismo profesional en 1997;  Oscar Pereiro ganó el Tour en el año 2006, y aunque es menos conocido y su palmarés menos espectacular, también hay que otorgarle ese logro; Alberto Contador es, quizá, el mejor ciclista español desde Indurain, y obtuvo el triunfo del Tour en dos ocasiones (2007 y 2009), además de 69 victorias como profesional, entre ellas, tres Vueltas a España (2008, 2012, 2014), y otros triunfos que le fueron desposeídos por un positivo de dopaje en una muestra del 2010 (y publicado en el 2012), entre ellos el Tour de Francia 2010 y el Giro de Italia 2011, lo que hubiese supuesto su tercer Tour y segundo Giro, aunque sigue siendo, hasta ahora, el último español ganador de un Tour; finalmente, Carlos Sastre ganó su Tour en el año 2008, entre medias de los de Contador, y ha subido al podio (como primero, segundo o tercero) en las tres rondas, Vuelta, Giro y Tour. Además, otros muchos ciclistas españoles han lucido el Maillot Amarillo del Tour en alguna ocasión: Miguel Poblet (1955), José Mª Errandonea (1967), Gregorio San Miguel (1968), Igor G. de Galdeano (2002) y Alejandro Valverde (2008).

Maillots oficiales del Tour de Francia 2020

Los Maillot del Tour de Francia son los más conocidos por los aficionados y, posiblemente, una de las equipaciones deportivas más vendidas en el mundo. Solo hay que ver la cantidad de aficionados que los lucen en cada edición siguiendo la “serpiente multicolor”. Sobre todo el de Topos, el Maillot más popular de la ronda gala. Vamos a ver cada uno de ellos, pero antes sepamos alguna otra cosa, por ejemplo, que cada uno de esos Maillots tiene un sustancioso premio en metálico otorgado por la Amaury Sport Organisation (ASO), la organizadora del Tour de Francia, que este año 2020 supone un total de 2.293.000€ (todas las cifras son de esta edición de 2020): Además de los premios generales por Maillot que vamos a ir viendo, cada ganador de etapa se llevará 11.000€; el segundo 5.500€; y el tercero 2.800€; también reciben una bonificación los veinte primeros ciclistas de la Clasificación General de Etapa, hasta alcanzar los 601.650€ totales dedicados a estos Premios a la Etapa.

PREMIOS SIN MAILLOT

Premio a la Combatidad entregado a Alberto Contador en una de las etapas del Tour de 2017

El Premio a la Combatividad  es decidido por ocho Jueces al terminar el Tour entre todos los corredores, incluidos aquellos a los que ha ido nombrando en cada etapa (excepto en las contrarreloj y en las de por equipos). Antes era una clasificación por puntos (y se otorgaba un Maillot Rojo) pero ahora se otorga a los ciclistas que destacan por obtener o mantener su posición, por realizar escapadas o por alcanzar grandes velocidades en el descenso de los puertos, algo que es bastante arriesgado porque en ocasiones lo hacen a una velocidad que no utilizaríamos ni con un vehículo. Hoy no existe Maillot para este premio, pero el ganador de cada etapa recibe una numeración en blanco sobre fondo rojo, que lucirá durante la etapa siguiente. El suizo Stefan Küng (Groupama-FDJ), es el último premio a la Combatividad en lo que llevamos de este Tour 2020.

Julian Alaphilippe, Premio a la Combatividad en el Tour 2019

El primero en ganar este premio fue Gérard Saint (1935-1960) en 1959, pero oficialmente no existe como premio anual hasta 1979, siendo Bernard Hinault, Eddy Merckx y Richard Virenque los únicos que poseen 3 Premios a la Combatividad cada uno. Este premio tiene una bonificación en metálico  de 20.000€ para el más combativo del Tour, y los ganadores de cada etapa se llevan 2.000€. El último ganador del Premio a la Combatividad (año 2019) fue Julian Alaphilippe  (vistiéndose de amarillo, además) y el último español en recibirlo fue David de la Fuente en el año 2006. En el Giro, este premio a la Combatividad se otorga desde el año 2001 (el ultimo ciclista español en conseguirlo fue Mikel Landa en el 2017) y en la Vuelta desde el 2012 (el primero en ganarlo fue Alberto Contador, y el último, en el 2019, el colombiano Miguel Ángel López).

El Movistar Team ganó la Clasificación por Equipos en el Tour de Francia de 2019 por sexta vez.

La Clasificación por Equipos también es una de las grandes aspiraciones de los clubes participantes en el Tour, instaurada en la edición de 1930. Antes, los ciclistas participaban de forma individual, aunque tuviesen un patrocinador común, y lo eran por nacionalidades, por lo que el premio se llamaba Desafío Internacional. Solo a partir de 1969 los equipos comerciales pasaron a formar parte de la carrera. El equipo ganador de un Tour luce en el siguiente, en sus dorsales, una numeración negra sobre fondo amarillo y desde el 2012 también llevan el color amarillo en el casco. Este premio se otorga, desde el 2011,  sumando los tiempos de los tres primeros ciclistas de cada equipo en la clasificación general (ignorando penalizaciones y bonificaciones). En la contrarreloj por equipos, se toma el tiempo del quinto ciclista del equipo que cruza la línea de meta, o del último si tiene menos ciclistas de esa cifra, excepto si solo cuenta con menos de tres, en cuyo caso no participará en la Clasificación. Lleva una dotación en metálico de 50.000€ al equipo ganador del Tour y de 2.800€ al ganador por etapa. El año pasado el equipo ganador fue el español Movistar Team (era la sexta vez que lo conseguía) que también logró esta clasificación en el Giro de Italia y en la Vuelta a España de 2019.

La Clasificación por Etapas Intermedias, o Sprint Intermedios, se realiza por primera vez en el Tour en 1971 y solo a partir de 1984 se identificaba con un Maillot Rojo. A partir de 1989 se anuló en favor de la Clasificación por Puntos que veremos luego.

Maillot del Premio a la Combinada ganado por Greg LeMond en el Tour de Francia de 1985

La Clasificación Combinada  fue creada en el Tour de Francia en el año 1968 y premiaba al ciclista con mejor ranking en la suma de la Clasificación general, de la Clasificación por puntos, del Gran Premio de la montaña y, a partir de 1984, también de los Sprints Intermedios. Al principio se otorgaba en esta categoría un Maillot Blanco, pero desapareció en 1975 y se recuperó en 1982 con un Maillot especial que llevaba las identificaciones de las demás clasificaciones (Amarillo, Verde y Topos). Esta categoría desapareció en 1989 y hasta entonces el ciclista que más veces lo lució fue Eddy Merckx con cinco Maillots a la Combinada. En la Vuelta a España se otorga desde 1970 (con un Maillot Blanco desde el 2006), y el último fue entregado en el año 2018 a Simon Yates.

Luz verde para que el Tour excluya a equipos con dos positivos por Covid-19 - La Nueva España
Luís León Sánchez, campeón de España, en el Tour 2020 (EFE)

Además de estas distinciones, en las rondas actuales, incluido el Tour de Francia, se permite que el vencedor en los Campeonatos Nacionales de Ciclismo en Ruta de cada año, luzca la bandera de su país en el Maillot oficial de su equipo. En el Tour de este año 2020, Luis León Sánchez (Astana Pro Team) luce la bandera española de vencedor del Campeonato Nacional de ciclismo en ruta celebrado en agosto. El resto de vencedores en sus respectivos Campeonatos Nacionales de Ciclismo en Ruta, que participan en el Tour de este año 2020 con su identificación nacional son: el italiano Giacomo Nizzolo (NTT Pro Cycling), Wout van Aert (Team Jumbo-Visma) de Bélgica, Kasper Asgreen (Deceuninck–Quick Step) de Dinamarca, Primož Roglič (Team Jumbo-Visma) de Eslovenia y Sergio Higuita (EF Pro Cycling) de Colombia. Los demás ganadores de los Campeonatos Mundiales, que no participan en el Tour de este año, pueden verse aquí. También podemos ver en el Tour de este año 2020 a Sébastien Reichenbach, con su Maillot con la bandera suiza que le señala como el ganador del Campeonato de Suiza de fondo en carretera del 2019.

Mads Pedersen, con su Maillot Arcoíris en la foto oficial del Tour 2020

Un ciclista también puede lucir un Maillot Arcoíris en las grandes vueltas, Maillot que distingue al que ha ganado el Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta, la competición de ciclismo en ruta más importante a nivel internacional, aunque a diferencia de las grandes Vueltas, solo se compite en una carrera y se celebra en un país distinto en cada ocasión. El año pasado se celebró en el Reino Unido y el campeón fue el holandés Mads Pedersen, que participa en este Tour 2020, con su Maillot Arcoíris. El Mundial de Ciclismo se viene organizando desde 1927 bajo el patrocinio de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Los ciclistas que más triunfos poseen en la carrera en línea son Alfredo Binda (ganó el primer Mundial, el de 1927), Eddy Merckx, Rik Van Steenbergen, Óscar Freire y Peter Sagan con tres títulos cada uno. Sagan, además, es el primer ciclista de la historia en ganarlos de forma consecutiva (2015, 2016, 2017). Además de poder portar el Maillot Arcoíris durante el año de su triunfo, los ciclistas que han sido campeones del mundo al menos una vez, pueden llevar los colores Arcoíris en los puños y cuello de su Maillot comercial como recuerdo de su triunfo. El campeón del mundo de la prueba contrarreloj solo puede usar su Maillot Arcoíris, en las pruebas contrarreloj y en ellas el campeón en ruta no puede usar el suyo, así como ninguno podrá usarlo en las competiciones por equipos. El español Alejandro Valverde fue el último Campeón del Mundo de nuestro país, en la edición de 2018.

EL MAILLOT BLANCO

La imagen puede contener: una o varias personas
Tadej Pogačar, Maillot Blanco en el Tour 2020

Vamos a empezar a hablar de las equipaciones del Tour con el Maillot Blanco, el otorgado al líder más joven de la carrera, el ciclista que mejor tiempo consiga en el Tour teniendo, como mucho, 25 años (tiene que ser menor de 26 años el 1 de enero del año del Tour). Es un Maillot muy observado porque puede identificar al ganador del Tour en los años inmediatamente siguientes (Pogačar, este año ha triunfado con tres Maillots). Durante unos años, entre 1983 y 1986, sólo podían optar a este Maillot los ciclistas que participaran por primera vez en el Tour, pero a partir de 1987, volvió a contar solo la edad y, además, desapareció como premio, solo se mencionaba en el palmarés y estadísticas, volviendo a ser uno de los Maillots del pódium final del Tour a partir del año 2000. Desde 1997 este premio lleva el nombre oficial de Souvenir Fabio Casartelli, en homenaje al ciclista italiano fallecido el 18 de julio de 1995 tras una caída en el descenso del Col de Portet d’Aspet, en los Pirineos, en la 15ª etapa del Tour de ese año.

Fabio Casartelli

Desde que se instauró en 1968, el premio lo han ganado 30 ciclistas diferentes, cinco de los cuales también fueron ganadores del Maillot Amarillo, como fue el caso de Egan Bernal  en el Tour de 2019, que lo ha lucido también durante varias etapas en este actual Tour 2020. El alemán Jan Ullrich y el luxemburgués Andy Schleck, son los que más veces se enfundaron el Maillot Blanco, en tres ocasiones cada uno. Los ciclistas españoles lo han lucido en cinco ocasiones, la última de ellas en la edición de 2007, cuando lo ganó Alberto Contador. Este año, el ganador obtiene 20.000€ más 300€ por cada día que lo mantenga, además de otros 500€ al primer joven menor de 25 años en llegar a la meta en cada etapa, lleve o no el Maillot Blanco.

MAILLOT VERDE

Peter Sagan con su séptimo Maillot Verde en el Tour 2019

El Maillot Verde es el que se otorga actualmente al ganador de la Clasificación por Puntos, es decir, no tiene en cuenta el tiempo, sino el lugar de llegada a meta. Hoy, se calcula sumando los puntos obtenidos en la etapa y restando puntos de penalización, en función del lugar en que cruzan la línea de meta o la línea del sprint intermedio, así como a los ciclistas con el mejor tiempo en las pruebas de contrarreloj individual. A partir del 2011, se otorgan puntos a los 15 primeros clasificados según un esquema preestablecido: Escala A, en una etapa llana, 45 puntos al primero, 35 al segundo, 30 al tercero y así hasta 2 al decimoquinto; Escala B, en una etapa de media montaña, respectivamente, 30, 25, 22 y 2; Escala C, en una etapa de alta montaña, en una contrarreloj y en los Sprint Intermedios, obtienen en cada una, 20, 17, 15 y 1 puntos, según el primero, segundo, tercero y decimoquinto puesto.

Wout Wagtmans, el primero en enfundar un Maillot Verde

En los primeros años del Tour, tras el escándalo de 1904, en el que como se ha dicho, los cuatro primeros fueron descalificados y se tuvo que otorgar el triunfo de la carrera al quinto clasificado, se empezó a realizar una contabilidad por puntos para conceder el título de ganador del Tour y se mantuvo así hasta el año 1912 en el que se volvió al sistema por tiempos. El Maillot Verde por puntos fue introducido entonces en el año 1953 como conmemoración a los cincuenta años del inicio de la prueba ciclista, y en esta primera ocasión el campeón fue el suizo Fritz Schaer (1926-1997), una de las figuras más importantes del ciclismo suizo, pero, curiosamente, el primer corredor en lucirlo en la carrera fue el holandés Wout Wagtmans (1929-1994) porque Schaer salió con la camiseta amarilla que lució durante seis días (acabó sexto en la Clasificación General y Wagtmans, quinto). El ciclista que más veces ha lucido el Maillot Verde era Erik Zabel (Alemania), con seis ocasiones (1996, 1997, 1998, 1999, 2000, 2001), pero en el año 2019, Peter Sagan consiguió superar esa cifra al obtener el Maillot Verde por séptima vez: 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2018, 2019. Este año, Sagan ha llegado al Tour con ganas de obtener su octavo Maillot Verde, pero el buen Tour que está realizando Sam Bennett (Deceuninck-Quick Step), combinado con un poco de baja forma que se le ha observado al eslovaco (junto con una mala acción en un sprint que le hizo perder puntos), han acabado por dar al traste con esa aspiración… Si no cambia nada, que no parece, Sam Bennett lucirá el Maillot Verde en París el próximo día 20 de septiembre.

El color verde no fue elegido al azar, sino que hacía referencia a la marca patrocinadora, una empresa de cortacésped, pero curiosamente, fue de color rojo en una ocasión, en la edición de 1968, por capricho de los patrocinadores (y no he conseguido encontrar quien fue el patrocinador encaprichado del colorado). Actualmente, el Maillot Verde está patrocinado por la marca automovilística Škoda. El premio que la organización otorga al Maillot Verde es de 25.000€ para el ganador final, más 300€ por cada día que lo mantenga y una suma de 1.500€ por cada sprint intermedio.

MAILLOT DE TOPOS

Página Oficial de Le Tour de France 2020

El Maillot Blanco con topos Rojos es quizá, el favorito del público aficionado al Tour de Francia. Solo hay que ver en las imágenes de la retransmisión de las etapas la gran cantidad de gente que lo viste con verdadera devoción. Es el Maillot que reconoce al “Rey de la Montaña”, el que obtiene la mejor puntuación en las etapas de alta y media montaña (con escalas que van del 1 al 4 y algún puerto de categoría especial) en el Tour.

Vicente Trueba en el Tour de 1933 (AS)

Aunque entre 1905 y 1932, el diario L’Auto señalaba al meilleur grimpeur (el mejor escalador) de cada edición del Tour, no era un título oficial de la organización. Así, el Gran Premio de la Montaña empezó a otorgarse en 1933 de manera oficial, pero porque el director del Tour, Henri Desgranges, se dio cuenta de que un ciclista de esa edición estaba obteniendo los mejores ascensos, mientras que su tiempo total se veía disminuido por su rendimiento en los descensos o etapas llanas. Ese ciclista era el español Vicente Trueba (1905-1986) y ya había realizado un Tour excepcional el año anterior, reconocido como meilleur grimpeur y terminando en el puesto 27, pero por recibir penalizaciones porque la gente le ofrecía comida y bebida durante la carrera. Sin embargo, aquel año de 1933 Trueba fue el primero en la meta de los 16 puertos de la ronda, entre ellos, algunos de los más míticos de toda la historia del Tour (Tourmalet, siendo el primer español en coronarlo en primer lugar, Aspin, Aubisque, Ballon d’Alsace, Peyresourde, Braus, Vars y Galibier, también el primer español en coronarlo y en el que batió el récord de ascensión), y eso que acudió a la competición sin equipo de apoyo y sin ninguna ayuda económica (obtuvo ese año alrededor de setenta y cinco mil pesetas en premios al acabar la carrera), solo y a título individual. Pero su tiempo general desmejoraba en las etapas llanas. No obstante, fue uno de los únicos cuatro ciclistas que aquel año logró terminar todas las etapas dentro del tiempo establecido, pero la organización, dado el escalabro que hubiese sufrido el pelotón, decidió abrir la mano y un número mayor entró en tiempo en cada etapa. De no haber sido por esa relajación de la normativa, Vicente Trueba hubiese sido, además de rey de la montaña, el vencedor del Tour, pero terminó el sexto en la Clasificación General porque los cinco anteriores habían sido “repescados” en la etapa del Galibier, precisamente. Y dada esa extraordinaria actuación, el director del Tour decidió que debía ser premiado con un título, además de un apodo, pues Desgrange fue quien, precisamente, le bautizó como “la Pulga de Torrelavega”. Nació así el Gran Premio de la Montaña, de tanto o más prestigio que los otros dos grandes títulos, el del vencedor del Tour y el del vencedor por Puntos. En el año 2005, en el centenario de su nacimiento, se le otorgó en Pau la medalla del Tour a título póstumo.

Pero el Maillot a Topos no nació tan tempranamente, sino en 1975, cuando el patrocinador de entonces, la empresa Poulain Chocolate, impuso sus colores y el primero que lo llevó en el podio de París ese año fue el belga Lucien Van Impe. Pese a cambiar de sponsor (hoy es el grupo de supermercados E.Leclerc), el Maillot sigue vigente y ha sido adoptado por algunas pruebas ciclistas con protagonismo en la montaña. Y como hemos dicho, en la Vuelta Ciclista a España, el Rey de la Montaña también se identifica con un Maillot a Topos, pero azules en este caso.

Richard Virenque, el mejor Maillot de Topos de la historia del Tour.

El primer español en recibir el título de Rey de la Montaña en el Tour, después de Trueba, fue Julián Berrendero (1912-1995) en 1936, Federico Bahamondes lo ganó en seis ocasiones (1954, 1958, 1959, 1962, 1963, 1964)  y el primero en lucir ya el Maillot a Topos fue Carlos Sastre (era el segundo, pero el primero, Bernhard Kohl, fue descalificado por dopaje) en la edición de 2008, cuando también fue Maillot Amarillo. El ciclista francés que más veces lo ha ganado fue Richard Virenque (impagables las emociones que nos hizo sentir este ciclista en el Tour con sus ascensiones), en siete ocasiones (1994, 1995, 1996, 1997, 1999, 2003, 2004), y el belga Lucien Van Impe empata con Bahamondes en seis (1971, 1972, 1975, 1977, 1981, 1983). Los demás clasificados se quedan muy lejos de estas victorias. Francia (22) es el país que más veces lo ha ganado (el último en lucirlo fue Romain Bardet en el 2019, tristemente, este año ha tenido que abandonar el Tour tras una aparatosa caída), seguido de España (17), siendo Samuel Sánchez el último en lograrlo en el año 2011. En este año 2020, la sorpresa eslovena llamada Tadej Pogačar, será el Maillot de Topos en París.

Los puntos se otorgan, desde el 2012, teniendo en cuenta las categorías de las ascensiones: los puertos calificados como de 4ª categoría solo otorgan un punto al clasificado en primer lugar y ningún punto más a los siguientes; los puertos de 3ª categoría, dos puntos al primero y uno al segundo; los de 2ª categoría, dan cinco puntos al primero, tres al segundo, dos al tercero y uno al cuarto; los de 1ª categoría, diez puntos al primero, ocho al segundo, seis al tercero, cuatro al cuarto, dos al quinto y uno al sexto; finalmente, los puertos calificados como “Hors categorie”, o de Categoría Especial, puertos por encima de las categorías anteriores, son los que más puntos otorgan, desde los 25 puntos al primero y en disminución a los siguientes, hasta llegar a 2 puntos al décimo clasificado. Además, y desde el 2004, la última cima del Tour, si es de 1ª o Especial Categoría, dobla los puntos obtenidos. En cuanto a los premios en metálico, el Maillot de la Montaña otorga 25.000€ para el ganador en la Clasificación General, más 300€ por día que lo luzca. También se premia a los ciclistas que pasen primero por los puertos, tengan o no el Maillot, con hasta 800€ según la categoría.

MAILLOT AMARILLO

Monumento al Maillot Amarillo del Tour en el Aire dans Pyrénés. Autoroute, A64 en Ger, Departamento de Pirineos Atlánticos.

Y llegamos, por fin, al Maillot Amarillo (Maillot Jaune),  el trofeo más codiciado por todo ciclista profesional, el triunfo en el Tour de Francia, el distintivo que le señala en el pelotón como el mejor de todos, el que menos tiempo emplea en realizar todo el recorrido. Es el top-ten de los trofeos ciclistas y todos aspiran a lucirlo al menos una vez en la vida en la meta de los Campos Elíseos de París.

El Maillot Amarillo fue introducido en el Tour por el organizador, Henri Desgrange, en la edición del año 1919, y se decidió este color porque así eran las páginas del diario L’Auto (años más tarde cambiaría su nombre por el conocido L’Équipe), patrocinador del evento. Además, los Maillots llevarían las iniciales de Desgrange, HD de forma destacada, aunque desaparecieron en 1984. En el año 2003, en el centenario de la fundación del Tour, se volvieron a incluir en el Maillot y hoy siguen figurando en la parte frontal superior derecha. También está ligado al Maillot un león de peluche que se entrega al que lo porta en cada etapa. Este león es el símbolo del Crédit Lyonnais, el banco francés que patrocina el Maillot Amarillo desde sus inicios hasta la fecha.

PRIMOŽ ROGLIC, provisional poseedor del Maillot Amarillo 2020, con el león del Crédit Lyonnais

Hay muchas anécdotas vinculadas al Maillot Amarillo, por ejemplo, que hay quien lo ha ganado en el Podio de París, sin haberlo llevado en ninguna etapa durante la carrera. Esto pasó en dos ocasiones, en 1947, con el francés Jean Robic (1921-1980) y en 1968 con el holandés, Jan Janssen. También ha sucedido lo contrario, es decir, que un corredor haya llevado el Maillot Amarillo desde la primera hasta la última etapa del Tour: en 1924 con Ottavio Bottecchia, en 1928 con Nicolás Frantz y en 1935 con Romain Maes, el último en lograr una hazaña semejante, aunque en realidad ocurrió una vez más, en 1903, en el primer Tour de la historia, pues Maurice Garin fue líder desde la primea etapa, pero entonces no existía el Maillot Amarillo.

Miguel Induraín, rey de reyes en el Tour de Francia.

Solo hay cuatro ciclistas que han ganado cinco veces el Tour, pero solo uno, Miguel Indurain, lo ha hecho en años consecutivos: 1991, 1992, 1993, 1994, 1995. Los demás son: Jacques Anquetil (1957, 1961, 1962, 1963, 1964), Eddy Merckx (1969, 1970, 1971, 1972, 1974) y Bernard Hinault (1978, 1979, 1981, 1982, 1985). Lo curioso es que todos esos récords los pulverizó un ciclista norteamericano, Lance Amstrong, venciendo las ediciones del Tour de Francia en siete ocasiones consecutivas (1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005), pero todas esas victorias le fueron retiradas al descubrirse un flagrante y grave caso de dopaje según una sentencia dictada por la Agencia Antidopaje de los EE.UU. el 22 agosto de 2012. Le fueron anulados todos los títulos obtenidos desde el 1 de agosto de 1998 en adelante, incluido el tercer puesto en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. El Comité Olímpico Internacional conminó a Amstrong a devolver la medalla de bronce y el diploma olímpico. Solo conserva el título de Campeón Mundial en Ruta de 1993.

El colombiano Egan Bernal, ganador del Tour 2019

Y aunque Francia es el país que más veces se ha llevado el Maillot Amarillo (en 36 ocasiones), hace mucho que un ciclista francés no lo porta en París, de hecho, el último fue Hinault en 1985. El último español en ganarlo fue Alberto Contador en el 2009 (podía haber sido en el 2010, su tercer Tour, pero fue desposeído del título por un positivo de dopaje) y el año pasado, en el 2019, el vencedor, Egan Bernal, fue el primer colombiano que consigue enfundarse el Maillot Amarillo en París. Bernal, que logró ese Maillot con tan solo 22 años, ha perdido este año no solo el primer puesto en la ronda gala (además abandonó el Tour debido a problemas en su espalda en la etapa 16ª), sino el récord del más joven ciclista en lograrlo, ya que Tadej Pogačar lo ha conseguido en esta edición con tan solo 21 años… cumple los 22 un día después del final del Tour, el 21 de septiembre. Seguro que es mejor cumpleaños de su vida.

La imagen puede contener: una persona, texto
Tadej Pogačar se viste de amarillo tras la penúltima etapa del Tour 2020, la cronoescalada con final en el alto de La Planche des Belles Filles. Una crono espectacular. No en vano, fue primero en las dos últimas ediciones del  Campeonato de Eslovenia de Ciclismo Contrarreloj.

Por supuesto, el líder del Tour de Francia es el que más se embolsa en la carrera, 500.000€ por llegar a París de líder, más 500€ al corredor que lo porte en cada etapa. El segundo recibirá 200.000€ y el tercero 100.000€. Pero aún hay más, los premios en metálicos se otorgan, según una cantidad en disminución, también a los clasificados hasta el puesto 19º, que recibe 1.100€ y desde el 20º hasta el último ciclista clasificado recibirá 1.000€. Por este concepto, la organización reparte 1.128.800€ en total. En todo caso, son los equipos los que deciden en última instancia y es posible que los premios se repartan de una forma equitativa entre todos los miembros del equipo, al fin y al cabo, el ciclismo es un deporte de equipo y los líderes reciben en cada etapa una inestimable ayuda de sus gregarios. Eso sí, el Maillot es suyo.

AlmaLeonor_LP

 

DÍA DE SANTIAGO

DÍA DE SANTIAGO 

En la Calle de Santiago de Valladolid, calle peatonal y comercial por excelencia, una de las calles más concurridas de la ciudad y, antaño, avenida de paseo obligado de los jóvenes vallisoletanos y foráneos (los jueves, día de descanso de las muchachas de servir, era frecuentado por militares y jóvenes con anhelos de casamiento), hacia la mitad de la calle, haciendo esquina con el Atrio de Santiago, se encuentra la Iglesia de Santiago Apóstol. Y en ella este relieve representando al Santo a caballo

Es curioso, porque Santiago Apóstol o Santiago el Mayor, es el santo en sí, pero cuando se le recuerda como adalid de la victoria de la Batalla de Clavijo se le llama Santiago Matamoros y se le representa a caballo, que es como aparece en esta iglesia vallisoletana…

En ese lugar existía desde el siglo XII una humilde ermita que, en el siglo XV, cuando fue elevada a la categoría de Iglesia Parroquial, presentaba bastantes deficiencias y era insuficiente para acoger a los feligreses de la zona, muy concurrida por encontrarse en el centro de una Valladolid comercial y pujante. Hacia final de siglo, en 1499, el rico mercader y banquero Luis de la Serna acuerda con la iglesia convertirse en patrono y financiar la construcción de un nuevo templo a cambio de contar con un panteón familiar en la Capilla Mayor. Las obras se adjudican al arquitecto guipuzcoano Juan de Arandia, quien había dirigido la construcción de la Iglesia del monasterio de San Benito el Real, también en Valladolid. En el año 1500 concluye la reconstrucción de la cabecera y cuatro años más tarde comenzó a elevar la torre adosada al ábside, de sección cuadrada, que le da al templo su aire austero. En el año 1610 se le añade un remate octogonal y en 1615 el arquitecto Francisco de Pravés trazó una nueva estructura con aires protobarrocos que fue ejecutada por los maestros de obras Martín de Répide, Juan del Valle y Juan Alonso Ballesteros.
El templo presenta un aire compacto a la vista, sin decoraciones de ningún tipo, salvo por el mencionado relieve gótico en el paño central del ábside protegido por arco alfiz que representa a Santiago Matamoros. Santiago también está representado en el interior de la Iglesia de su nombre, concretamente en el monumental Retablo Mayor, barroco, de 1729, ensamblado por Alonso de Manzano, en el que destaca esa talla, obra de Juan de Ávila, presidiendo la calle central. Sobre él, en el cascarón que cierra el conjunto, la escena de la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol y sus compañeros, recordando uno de los episodios más conocidos de la vida de Santiago.

Como curiosidad, en otra Capilla, la de las Siete Palabras (la Iglesia de Santiago se convirtió en sede de esta cofradía en 1941), se encuentra un Santo Cristo de las Mercedes acompañado por los dos ladrones. Es una obra realizada por el círculo de Pompeo Leoni alrededor de 1550 (fue durante mucho tiempo atribuido erróneamente a Francisco de la Maza, discípulo de Juan de Juni), en la que el rostro del Buen Ladrón, es el del Duque de Lerma, quien adeudaba una considerable suma al artista por su trabajo en la Colegiata de Lerma y quiso de esta guisa llamar la atención a quien sin duda fue uno de los ladrones más grandes de este país. Al menos, tuvo la deferencia de adjudicarle la cruz del buen ladrón y no la de una de las figuras aplastadas por el Santiago Matamoros. A lo mejor sería una buena idea, la de poner las caras de los ladrones y desfalcadores españoles de lo público en los cuerpos de los más afamados ladrones de la antigüedad… claro que dada la cantidad de ellos no tendríamos iglesia suficiente, necesitaríamos una cueva de Ali Babá…

En fin… que hoy, 25 de julio, es el Día de Santiago, Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo, conocido en la tradición cristiana como Santiago Apóstol o Santiago el Mayor, y el Patrón de España (desde el siglo IX). Santiago fue el evangelizador, junto a los siete varones apostólicos, de estas tierras españolas, a donde recaló desde Jerusalén hacia el año 40 (el 2 de enero), llegando a Zaragoza donde se le apareció la Virgen María en una columna de jaspe, un pilar que ya llevaría en su nombre desde entonces. Allí se construyó una humilde ermita de adobe y hoy es la monumental catedral-basílica de Nuestra Señora del Pilar o Santo Templo Metropolitano de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Por alguna extraña razón (apócrifa a todas luces) la tumba de Santiago se encontró alrededor del año 813 sobre un monte cerca de Iria Flavia, donde el rey de Asturias, Alfonso II el casto, mandó construir una iglesia. Ese fue el origen de la Catedral de Santiago de Compostela, de la ciudad del mismo nombre y de la Ruta Jacobea, o Camino de Santiago, para llegar desde todo el orbe cristiano a la tumba del apóstol.

El día de Santiago en el 25 de julio se viene celebrando desde el año 1122 cuando el papa Calixto II decidió implantarlo. Ese año se celebró el primer Año Santo Compostelano, y lo será cada vez que el 25 de julio caiga en domingo (este año no, lo que es un alivio visto lo aciago que está resultando este 2020), o sea, unas 14 veces cada siglo. En esos Años Santos (o Años Xacobeos) se otorgan indulgencias a todos aquellos peregrinos que en Santiago de Compostela cumplan los requisitos de visitar la catedral, recibir los sacramentos y rezar una oración.

El caso es que, como se ve, nuestro santo tuvo una vida agitada incluso tras su muerte, ocurrida entre los años 41 y 44 de nuestra era, a manos de Herodes Agripa I en Jerusalén. Que sus restos aparecieran en Santiago es uno de sus misterios, pero no lo es menos que su mítica aparición en la mítica batalla de Clavijo en el año 844, ayudara al rey Ramiro I a obtener una victoria sobre las huestes moras durante la Reconquista, quedando marcado para siempre como un santo defensor del catolicismo frente a todos sus enemigos: los turcos, los herejes y los paganos cuyos cuerpos o cabezas ruedan entre las piernas de su caballo… El grito de guerra de las huestes parece que fue “Santiago y cierra España”, alocución que hasta extrañó al buen Sancho y tuvo que preguntar a su señor Don Quijote:

“Yo así lo creo respondió Sancho-, y quería que vuesa merced me dijese que es la causa porque dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel Santiago Matamoros: ¡Santiago y cierra España! ¿Está por ventura España abierta, y de modo que es menester cerrarla, o que ceremonia es esta?
– Simplicisimo eres, Sancho -respondió Don Quijote-; y mira que este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo…”

Pues bien, esta aparición jacobea hace que cuando se le representa montado a caballo se le llama Santiago Matamoros, que es como aparece en el escudo de la Iglesia de Santiago de Valladolid.

¡¡Felicidades a Santiagos y Jacobos!!
AlmaLeonor_LP

 

SI TE DICEN QUE CAÍ

SI TE DICEN QUE CAÍ

Imagen: Fotografía de Joan Colom (1921-2017)

Un viento húmedo recorría la ciudad, ese día que fue la primera vez. Peatones malafeitados y de mirar torcido surgían de las esquinas igual que apariciones y se alejaban arrimados a la pared como buscando un hueco donde ocultarse, una grieta para escapar, como si las calles amenazaran convertirse en una riada. Tras las acacias deshojadas se alzaban fantasmas de edificios en ruinas. Balcones descarnados mostraban los hierros retorcidos y rojizos de herrumbre, y ventanas como bocas melladas bostezaban al vacío. Delante de una carbonería se agitaba una cola de mujeres con los pies enredados en un rumor de hojarasca, y una brigada de presos amontonaba escombros bajo el esqueleto metálico de un garaje, en medio de un luminoso polvo rojo. El número apuntado correspondía a un altísimo portal, un profundo zaguán de paredes y techo artesonado; la escalera de mármol subía en torno al hueco del ascensor, parado por restricción eléctrica. Vidrieras de cristal esmerilado que las bombas respetaros, segundo piso, primera puerta, que abrió la gorda del Continental comiendo a dos carrillos: Has hecho bien en venir, no te arrepentirás, hijo, llevándole cogido de la mano por un oscuro corredor en cuyas paredes desfilan profundos ejércitos en páramos desolados, sangrientas cargas de caballería con alazanes encabritados entre nubes de polvo y espectrales armaduras, escudos y pendones, espadas, pistolones de chispa, puñales repujados. Un piso antiguo y enorme, sumido en una olorosa penumbra, con resonancias de loza en el patio interior. Blancos sudarios cubrían sillas y butacas repitiéndose en los espejos. Abriendo una puerta claveteada con terciopelo vinoso, la bruja del Continental le hizo pasar y la puerta volvió a cerrarse tras él como una trampa. Está solo. Es un dormitorio alumbrado con luz de gas, hay un viejo biombo con podridos querubines y nacaradas nubecillas desconchadas, prendas femeninas tiradas en el diván, pesadas cortinas color miel y, bajo sus pies temblorosos, la gran alfombra con un borroso amanecer en la playa y unos hombres antiguos y lívidos maniatados junto a un fraile capuchino. Los van a fusilar, piensa, y entonces ve la espalda desnuda de chica sentada al otro lado de la cama. Ella se está quitando las medias muy despacio, las despega de sus piernas con una dolorosa atención, como si estuviera despellejándose. Y se vuelve de pronto y mira a Java por encima del hombro como una coneja asustada antes de ser agarrada por el cogote. ¡Grrrr…!, claman de nuevo las tripas de Java. Maldición.

Pero esta vez será distinto. Con ganas de orinar pero aguantándose. Hoy Java tiene media hora por delante y entrará en un bar casi vacío, en la barra pedirá una bolsa de patatas fritas y un vasito de sifón, por favor, luego irá al lavabo: los pantalones bajados, a horcajadas en el wáter, tira de la cadena y con el agua corriente se lava el pito y los huevos, chingándose de ganas de orinar. Mastica lentamente unas patatas como cartón mojado, mientras las ingles húmedas le transmiten vagas aprensiones a las enfermedades venéreas y a la tuberculosis. De nuevo ante el mostrador, mirando un plato de resecas empanadillas, nota los ojos como alfileres clavados en la nuca, y se vuelve, y le ve: no demasiado pulcro ni enfermizo, no tan delgado ni tan joven, tan pavero, con mirada superior y cabrona, con mucho fijapelo en la estrecha cabeza y negro bigotito de galán soñador sobre la boca pálida, no exactamente eso, sino mucho peor; y en una silla de ruedas, las piernas envueltas en un chal de lana azul, la mano esquelética apoyada en el puño marfileño del bastón.

JUAN MARSÉ (8 de enero de 1933 – 18 de julio de 2020)
Si te dicen que caí” (1973)

DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO

DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO

Imagen: Lorenzo Mattotti

 

Pero necesitaba aclararle bien que el mundo perdió mucho cuando yo perdí a mi hijo Sebastián el último verano […] Él pensaba que nadie tenía derecho a quejarse o a obstaculizar en forma alguna, aunque supiera que lo horrible era horrible y lo incorrecto era incorrecto, ¡y en verdad Sebastián nunca estaba seguro de que algo fuera incorrecto! ¡Le parecía inapropiado adoptar una actitud acerca de cualquier cosa que se tratara! […] Excepto continuar haciendo lo que algo interior le imponía […] Le arrancaron o cortaron pedazos con sus manos o sus cuchillos o quizás con aquellas latas melladas con que hacían música; le arrancaron pedazos y se los metieron en sus boquitas negras, glotonas, feroces y vacías […] Sé que es una historia tétrica pero es un caso auténtico de nuestra época y del mundo en que vivimos y lo que le sucedió verdaderamente a Sebastián.

Tennessee Williams
Suddenly, Last Summer, (1958)

 

 

Hoy, 20 de junio, a las 23 horas y 44 minutos hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional – Ministerio de Fomento), justo en el momento en el que se publique este artículo, dará comienzo el VERANO 2020. Un verano que no será igual, ni parecido siquiera, a los que hayamos vivido nuca en la historia, a causa de la pandemia mundial por COVID-19 que aún estamos padeciendo. De momento, todas las celebraciones de la Noche de San Juan, tradicional inauguración festiva de la temporada estival, se han suspendido para evitar contagios por aglomeraciones. En España, casi todo el territorio nacional entrará en la Nueva Normalidad el próximo lunes 22 de junio, pero eso no significa que todo vuelva a ser como antes. Tendremos que seguir extremando las precauciones, utilizando mascarilla facial, gel hidroalcohólico y guardando distancias de seguridad en lugares públicos. Esto cambiará por completo el paisaje veraniego en todas partes, en las terrazas de las ciudades, en las playas, en los recorridos de montaña y las fiestas de todos los pueblos de España. Los hoteles, campings, museos, conciertos, cines, y toda clase de espacios con importante confluencia de personas deberán guardar una serie de medidas higiénicas que alteraran el status quo festivo que tradicionalmente se asocia a estas actividades en esta época del año. Pese a todo, este verano atípico trae consigo un anhelo de normalidad que esperemos siga manteniéndose cuando termine.

No obstante, los anuncios apocalípticos que han aparecido últimamente, que incluso llegan a augurar para este año 2020 el inicio de la Tercera Guerra Mundial, o que el fin del mundo que predijeron los mayas no era en el año 2012 sino en este año, no hacen presagiar nada bueno. ¿Será este nuestro último verano? Y entonces me he acordado de Tennessee Williams y su obra inmortal que casi puede leerse en términos apocalípticos, el fin de una era, de una forma de vida, el desencanto de mucha gente con la sociedad en la que ha estado viviendo, un mundo fagocitado, devorado por caníbales… síntomas todos ellos de que algo muy profundo está cambiando, para bien o para mal. 

Si no ocurre nada de todo eso, nos veremos de nuevo en otoño hablando del cambio de estación.
AlmaLeonor_LP

EL MUNDO DESDE LA VENTANA

EL MUNDO DESDE LA VENTANA

Imagen: Gustave Caillebotte y sus “Hombres en el Balcón”

Imagen: Silvestro Lega

Cuando el virus entra por la puerta, el amor salta por la ventana. Nos cierran las puertas pero nos escapamos por los balcones convirtiéndonos en voyeurs de un mundo postapocalíptico. Unos aplausos calurosos agradecidos. Unas nubes como balas. Un operario de la limpieza fumigando un contenedor. Tres mujeres escondidas tras las persianas. Un tendedero lleno de bragas blancas. Una anciana leyendo un libro en la ventana. Una piel a la que le cuesta respirar. Una mujer paseando como un zombi por el balcón de su casa. Dos canastas de baloncesto abandonadas. Un hombre acuclillado en el bordillo de la calle con las manos en la cabeza. Una lágrima que asoma por el enrejado de una ventana. Una niña bajando unas escaleras corriendo. Dos hombres hablando de balcón a balcón. El sueño de Peter Pan escondido tras las persianas. La nostalgia de un abrazo. Un saxofonista en el edificio de enfrente ensayando en su habitación. Una mujer cosiendo en el balcón. Un banco vacío bajo la sombra de un árbol. Un rayo rompiendo la noche entre los edificios. Un gato cruzando un paso de cebra. Las cigüeñas sobrevolando la ciudad dormida. Un perro mirando a través de la ventana. El filo de una navaja rasgando ojos temerosos. Una mujer con mascarilla llevando en brazos a su bebé. Un grito mudo tras la persiana. Un hombre bajo un paraguas leyendo El Norte de Castilla. Las frías cadenas de la eterna espera. Como Aute decía, nueve infiernos sin el Dante. Y como decía el sargento Esterhaus en “Canción triste de Hill Street”, tengan cuidado ahí fuera. A dos metros está el peligro. También la vida.

Vicente Álvarez de la Viuda
Publicado en El Norte de Castilla el 21 de mayo de 2020

JULIO ANGUITA

JULIO ANGUITA

 Imagen: Sesión fotográfica en Madrid el 6 de julio de 2013 junto a Julio Flor, para el libro “Contra la Ceguera”

 

“La tercera razón por la que Julio Anguita es hoy un ex dirigente revalorizado radica en su forma de comunicación política y en su forma de vida. Julio Anguita es un político crecido en la disputa e indiferente (incluso antipático) ante el halago. Esa actitud muestra una personalidad política fuerte y muy segura de sí misma, difícil pero no vanidosa. Ese porte se complementa con una capacidad de comunicación refinada, basada en la explicación racional, directa, serena, reiterativa y didáctica de sus propuestas. Una forma de comunicación que contrasta con la retórica habitual de los políticos profesionales, que se mueve entre la frase prefabricada del asesor, la jerga técnica, la visceralidad calculada o desatada y el desatino gramatical.

Finalmente, un valor añadido de Julio Anguita es su forma de vida, máxima si se compara con los dirigentes de hoy… Estamos en un tiempo de corrupción de la política y de corrupción de la política…Frente a ello, la figura de Julio Anguita emerge con la fuerza de la excepcionalidad. Se trata de un ex dirigente político que no ha cruzado puertas giratorias y que a diferencia de lo que suele ser tan habitual en la izquierda no ha hecho de su compromiso originario un ascenso social.”

Juan Andrade
“Atraco a la memoria: Recorrido Histórico por la vida de Julio Anguita” (2016).
Portada

En memoria de Julio Anguita,
fallecido el pasado día 16 de mayo de 2020. DEP

EN EL DÍA DE LA MADRE…

EN EL DÍA DE LA MADRE…

Sarah Connor… una de las madres más fieras del cine… ¡¡Todo lo que sea por mi hijo!!

 

Basta un instante, cuando ves a tu hijo por primera vez, e incluso antes, para saber que ya nada podrá hacer olvidar un amor que permanece durante toda una vida… Incluso más allá del futuro. En el que quizá sea ya para siempre el más atípico de los años de nuestra vida, ¡¡FELIZ DÍA DE LA MADRE 2020!!

AlmaLeonor_LP

 

 

POR MAYO, ERA POR MAYO…

POR MAYO, ERA POR MAYO…

Imagen: Juss Piho

Por mayo era, por mayo,
cuando hace calor,
cuando los trigos encañan,
y están los campos en flor;
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir el amor.
Menos yo, ¡triste cuitado!,
que vivo en esta prisión,
que no sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecica
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero…
¡Dios le dé mal galardón!

Joaquín Rodrigo (1950)