BÁRBARA STANWYCK (II)

BÁRBARA STANWYCK (II)

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“La vida privada de Bárbara la hizo fuerte, eso es verdad. Después de una infancia complicada, entre orfanatos y familias de acogida, no desaprovechó la oportunidad que le brindaron los locales nocturnos del burlesque de Nueva York, ni los muchos protectores y amantes que llegó a conocer. Como por ejemplo, el malogrado actor Rex Cherryman, posiblemente el gran amor de su vida. Y más tarde, el empeño de su primer, joven, borracho y ambicioso marido, Frank Fay, por convertirla en estrella, acabó por endurecerla aún más, o al menos, aprendió a no fiarse de nadie, mientras Fay se hundía en el olvido.

Pero consiguió ser una de las más grandes. Y eso porque, sin ser un bellezón como otras de su época, encarnó como ninguna a la auténtica «mujer fatal», una mujer intensa y con tal poder de seducción que solo ella podía llevar a un hombre a la Perdición (1944).”

AlmaLeonor_LP

BÁRBARA STAWYCK 
(Ruby Catherine Stevens)
16 de julio de 1907 – 20 de enero de 1990

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LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y LAS MUJERES

LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y LAS MUJERES

Imagen: Sans-Culotte con sus armas (1790)

“La Revolución francesa fue considerada por las feministas del siglo XX como un punto de inflexión en la lucha por la emancipación femenina en el reconocimiento del papel de la mujer como ciudadana, en el derecho a su participación política en la esfera pública y, en definitiva, en la evidencia de su protagonismo social, al menos, en los mismos términos de visibilidad que el sexo masculino. La novedad fundacional de la Revolución es que va a procurar a las mujeres el argumento de su lucha: la igualdad de la condición de ciudadanas. La respuesta política de la sociedad salida de la Revolución será contraria a ese reconocimiento y la respuesta social se traducirá en una mayor obstinación doméstica, confinando ambas a la mujer al clásico rol femenino del hogar con las mismas tesis moralizantes, pero ahora, de corte liberal y republicano.

Las mujeres francesas reprenden a los que no se comportan como buenos ciudadanos.

En 1792, en 1793, en 1795… en todos los episodios revolucionarios que se producen desde 1789 en la Francia convulsa de la Revolución, la Convención y el Directorio, las mujeres, «forman grupos y llaman a los hombres a la acción tratándolos de cobardes» Pero son ellos los que acaban dirigiendo los conatos, los que los llevan a término, los que forman las asambleas decisorias y los que, finalmente, impiden el acceso de la mujer a toda estructura organizativa derivada de dicha acción. Y ni estarán en la Guardia Nacional, ni en la Asamblea.

Esta faceta activa, sin embargo, también tiene su reflejo en el discurso político. Las mujeres revolucionarias, como  la francesa Pauline León (1768-1838), fundadora del Club de ciudadanas republicanas y líder de las sans-culloterie, escriben panfletos, peticiones, discursos, opúsculos, escritos en nombre propio o en nombre de un colectivo ―o de su colectivo―, dirigidos al común de la sociedad y, por lo tanto, incursionando en la esfera pública desde una posición política, ya no solo patriótica. Ellas también dejaron oír su mensaje político.

Club patriótico de mujeres en 1793, luego suspendidos.

Uno de los colectivos femeninos más activos, el conocido como las sans-culloterie, invadiendo el espacio político-social, «lanzaron una campaña para obtener una ley que obligue a todas las mujeres a llevar la escarapela tricolor», redactando ellas mismas la petición que se presentará ante la Convención. Un gesto que suponía un paso importante en su reconocimiento como ciudadanas. También el Club de Ciudadanas Republicanas Revolucionarias, asociación de vida efímera durante el año 1793, intervino políticamente en los conflictos antes de ser prohibido el 30 de octubre de ese año, junto con todos los clubes franceses de mujeres. La Convención, los hombres y la sociedad salida de la Revolución lo quisieron dejar muy claro: «No es posible que las mujeres ejerzan los derechos políticos» (declaración del Diputado de la Convención, el masón Jean-Pierre-André Amar, miembro del Comité de Seguridad Nacional, que fue quien auspició el cierre de los clubes de mujeres). No pensaron siquiera que las mujeres no aceptarían conformarse con eso.”

Citas de: Duby, Georges et alli. (ed.) (2000), Historia de las mujeres en Occidente, Vol. 4 El Siglo XIX,  dirección de Geneviève Fraisse y Michelle Perrot, capítulos españoles bajo la dirección de María José Rodríguez, Madrid, Taurus.

Mª del Pilar López Almena
VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX

 

EGIPTO

EGIPTO

Imagen: Claudette Colbert  como Cleopatra (1934). 

“Paso a hablar del Egipto con detenimiento, pues comparado con cualquier otro país, es el que más maravillas tiene y el que más obras presenta superiores a todo encarecimiento. A causa de esto hablaré más del Egipto. Los egipcios, con su clima particular y con su río, que ofrece naturaleza distinta de la de los demás ríos, han establecido en casi todas las cosas, leyes y costumbres contrarias a las de los demás hombres. Allí son las mujeres las que compran y trafican, y los hombres se quedan en casa, y tejen. Tejen los demás empujando la trama hacia arriba, y los egipcios hacia abajo. Los hombres llevan la carga sobre la cabeza, y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan de pie, y los hombres sentados. Hacen sus necesidades en casa, y comen fuera, por las calles, dando por razón que lo indecoroso, aunque necesario, debe hacerse a escondidas, y lo no indecoroso, a las claras. Ninguna mujer se consagra allí por sacerdotisa a dios o diosa alguna: los hombres son allí sacerdotes de todos los dioses y de todas las diosas. Los varones no tienen ninguna obligación de alimentar a sus padres contra su voluntad; pero las hijas tienen entera obligación de alimentarlos, aun contra su voluntad.

En los otros países los sacerdotes de los dioses se dejan crecer el cabello; en Egipto se rapan. Entre los demás pueblos es costumbre, en caso de duelo, cortarse el cabello los más allegados al difunto; los egipcios, cuando hay una muerte se dejan crecer el cabello en la cabeza y barba, mientras hasta entonces se rapaban. Los demás hombres viven separados de los animales, los egipcios viven junto con ellos. Los demás se alimentan de trigo y cebada; pero para un egipcio alimentarse de estos granos es la mayo afrenta; ellos se alimentan de olyra, que algunos llaman también espelta. Amasan la pasta con los pies, el lodo con las manos y recogen el estiércol. Los demás hombres (excepto los que lo han aprendido de los egipcios) dejan su miembro viril tal como nació, pero ellos se circuncidan. Los hombres usan cada uno dos vestidos y las mujeres uno solo. Los demás fijan por fuera los anillos y cuerdas de las velas, los egipcios por dentro. Los griegos trazan las letras y calculan con piedrecillas llevando la mano de izquierda a derecha; los egipcios de derecha a izquierda, y por hacer así dicen que ellos lo hacen al derecho y los griegos al revés. Usan dos géneros de letras, las unas llamadas sagradas, las otras populares.”

HERÓDOTO DE ALICARNASO.
Historias” (siglo V a.C.) Libro II

SYLVIA SIDNEY (1910-1999)

SYLVIA SIDNEY (1910-1999)

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

También lo aprendieron las actrices de Hollywood. Mi padre me decía que, aunque no fuesen maridos de sangre azul, las más grandes y guapas actrices de cine habían acabado casándose ―él nunca mencionó a los amantes y adúlteros, como la relación de Marion Davies con el todopoderoso William Randolph Hearst o la de Sylvia Sidney con B. P. Schulberg, ejecutivo de la Paramount― con gentes muy influyentes que las auparon por encima de las demás. No decía los nombres de los potentados, pero sí sabía que actrices habían hecho mejores bodas.

AlmaLeonor_LP

SYLVIA SIDNEY
(Sophia Kosow)
8 de agosto de 1910 – 1 de julio de 1999

VISIBLES… Y FEMINISTAS

VISIBLES… Y FEMINISTAS

Imagen: Matilde Cherner (1833-1880)

VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX

“Una de las características de este tipo de revistas, y que las diferencia claramente de las femeninas de moda, es el carácter más amplio del público al que se dirigen. Si las primeras tenían unas destinatarias muy concretas, fundamentalmente las mujeres burguesas de las ciudades, las revistas feministas, se dirigen a todas las mujeres, tanto a las acomodadas como a las modestas, tanto a las ociosas como a las trabajadoras. Su intención es social y política y abogan por un reconocimiento de la capacidad y valía femenina. Insisten en la educación de la mujer, pero también en su liberación política.

En este sentido hay que recordar la figura de la salmantina Matilde Cherner y Hernández (1833-1880), republicana y autora de artículos pro-federalistas en los primeros años de la década de los setenta, en el diario El Federal Salmantino (1875).”

Mª del Pilar López Almena.

EN EL SIGLO VEINTIUNO

EN EL SIGLO VEINTIUNO

Imagen: Ramón Gaya

Es la hora del paseo por el lago. Las dos adorables esposas, extendidas sobre los cojines del coche, se abrigan bajo los cobertores de pieles, bajo la fresca claridad del sol invernal; los cabellos de Laure son dorados, y los de Jane son de ébano azul como las alas de los cuervos. Hace días que no se las ve, tres meses para ser exacto. Después de su bonita fiesta de bodas, donde fue invitado todo el París ilustre y mundano, – su unión no era solamente la de dos exquisitas criaturas, sino que también suponía la unión de dos familias principescas,– fueron a ocultar, en un castillo de Bretaña, cerca del mar, las primeras delicias de su felicidad. ¡Larga y demasiado corta luna de miel! Ahora, están de regreso, vuelven a entrar en la sociedad; la multitud elegante, feliz de volver a verlas, las aprecia y las saluda con un tierno respeto. Pues su amor tiene una leyenda noble y conmovedora. Se sabe que se aman desde hace mucho tiempo, antes de poder confesar que se amaban; que sus padres, – por razones interesadas – no querían consentir su matrimonio. Adorándose, habrían podido enfrentarse a ellos, huir. Pero eran novias honradas que querían conservarse intactas para el lecho nupcial. Tuvieron, a pesar de su desesperación, la paciencia de las auténticas pasiones. Y fue a fuerza de dolorosa resignación y de mudas plegarias como por fin obtuvieron ¡ser la una de la otra! A causa de esta leyenda, se las quiere y se las honra. Todos se descubren cuando pasan, y simpáticos cuchicheos, procedentes de todas partes, las rodean. No se tiene razón al decir que París es egoísta y frívolo, que solamente se interesa por las aventuras escandalosas; sabe hacer justicia a la honradez, a los amores sinceros y regocijarse con las virtudes recompensadas. Sin embargo ellas, en el lento coche, se embriagan de ese dulce triunfo, teniendo la conciencia de haberlo merecido, y responden a los saludos con sonrisas alegres. Pero de repente, Jane frunce el ceño.
–Laure, querida mía, – dice –¿por qué has hecho una señal con la mano a esa amazona?
–¿No la conoces? Es Marguerite de Lizolles, una de mis amigas del internado. Tendremos que invitarla a nuestros bailes.
–¡Desde luego que no! Marguerite de Lizolles es de las que una mujer de tu reputación no debe recibir, incluso ni debiera haberla conocido.
–¿Marguerite? ¿Qué te ha hecho?
Jane vacilaba.
–No sé si debo decírtelo, a ti tan pura y perfecta… Se ha casado.
–¡Y bien! ¿No nos hemos casado nosotras también?
–¡Gracias al cielo, mi dulce ángel! Pero ella se ha casado con un hombre.
–¡Oh! – dijo Laure enrojeciendo.

Catulle Mendès (1841-1909)

Para leer en la bañera” (Pour lire au bain), París, 1890.
Traducción de José M. Ramos

 

LA MEJOR COSA DEL MUNDO

LA MEJOR COSA DEL MUNDO

Imagen: Alexei Antonov

¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Las rosas de junio perladas por el rocío de mayo;
El dulce viento del sur diciendo que no lloverá;
La Verdad, con los amigos despojada de crueldad;
La Belleza, no envanecida hasta agotar su orgullo;
El Amor, cuando somos amados de nuevo.
¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Algo fuera de él, pienso.

Elizabeth Barrett Browning (1806-1861).

LA PIETÁ DE KÄTHE KOLLWITZ

LA PIETÁ DE KÄTHE KOLLWITZ

La artista alemana Käthe Kollwitz,  nacida Schmidt (1867-1945), fue una abanderada de la crítica social y el pacifismo que abarcó varios géneros, tanto la pintura, como la escultura y la obra gráfica. Representante avanzada del llamado realismo crítico alemán, en sus inicios formó parte del grupo expresionista Berliner Secession (“Secesión de Berlín”) fundado en 1898 como una alternativa frontal a la agrupación estatal berlinesa de artistas. Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938), posteriormente uno de los fundadores del grupo Die Brücke, Emil Nolde (1867-1956), Otto Dix (1891-1969), el suizo Ferdinand Hodler (1853-1918) o el noruego Edvard Munch (1863-1944), formaron parte de ese grupo de artistas.

Käthe era hija de un pastor luterano  que la animó a desarrollar sus dotes artísticas. Asistió a la muerte temprana de sus hermanos y, más tarde, en 1914 durante la Gran Guerra, a la de su hijo menor, Peter de 18 años. Sufría frecuentes ataques de ansiedad y se cree que también micropsia, una enfermedad neurológica.

Autorretrato (1924)

Estudió en Berlín y en Múnich, familiarizándose con el movimiento simbolista alemán y la literatura de autores como Émile Zola, Henrik Ibsen, Máximo Gorki o la del Premio Nobel de literatura alemán Gerhart Hauptmann. También estuvo, entre 1904 y 1907, en Florencia y en París,  donde, además de visitar la famosa Academie Julian (donde podían aprender mujeres sin restricciones), se familiariza con la escultura al conocer a artistas como Auguste Rodin y Teophile Steinlen. En 1919 fue la primera mujer en ser nombrada miembro de la Academia Prusiana de las Artes. En los años siguientes, obras como las series Seven Woodcuts on War o El Proletariado, la convierten en el máximo exponente de la crítica social desde el arte.

Solidaridad (1932)

Su socialismo activo y ánimo antibélico le lleva a realizar varios carteles contrarios a los aires nacionalsocialistas que se empiezan a respirar en Alemania en los años treinta. Junto con otros artistas e intelectuales (como Albert Einstein, Franz Oppenheimer, Ernst Toller o Arnold Zweig) firmó un documento contrario al auge de Hitler conocido como Dringenden Appell (“Llamada de atención”). En 1933 es obligada a dimitir de su cargo académico y sus obras son retiradas de los museos. Algunas de ellas fueron incluidas en la Exposición de Arte Degenerado (Entartete Kunst) que se celebró en Berlín el 19 de julio de 1937. Un año antes, en 1936, la Gestapo la había arrestado junto con su marido, aunque por su edad son puestos en libertad y abandona Berlín. Su esposo y su nieto murieron pocos años después. En 1944 los bombardeos aliados sobre Berlín destruyeron su casa y con ella la práctica totalidad de su obra y documentos. Falleció en abril de 1945 sin ver el fin de la guerra.

Monumento a los Muertos, o Los padres afligidos (1932)

Su primera escultura fue la obra titulada Monumento a los muertos (The Grieving Parents, 1932), como homenaje a su hijo fallecido en la guerra. En lugar de realizar la escultura de un soldado, Kollwitz enfatiza la pérdida realizando dos esculturas, las de sus progenitores abatidos por la pérdida. El monumento memorial se situó en el cementerio militar de Roggevelde (Bélgica), realizado en granito belga por los escultores Rhades y Fritz Diederich, supervisados por Käthe y su marido.

Mujer con niño muerto (1905)

En 1937 inició la realización de otra obra escultórica en su memoria, que terminaría llevando el título de Madre con hijo muerto, aunque también es conocida como la Pietá de Kollwitz. Sin saberlo en esos momentos perdería a su nieto en la IIGM que se avecinaba, también llamado Peter como su hijo.


De esa obra existen también varios dibujos y grabados realizados por ella. Pero la representación más conocida es la réplica de mayor tamaño que se realiza en 1993 en hierro fundido. Fue instalada en Berlín como homenaje y memoria a todas las víctimas de la guerra. Su posición, única figura en el Edificio Neue Wache (construido entre 1816 y 1818, fue un centro importante de celebraciones militares nazis) recibiendo una luz cenital de un círculo abierto en el techo (que también hace que llueva o nieve sobre la obra), hacen que su representación sea aún más imponente e inspire un mayor respeto y sensación de duelo.

El edificio de la Nueva Guardia de Berlín había sido reconvertido en un centro de homenaje a las víctimas de la Gran Guerra en 1931 por el arquitecto Heirich Tessenow, pero sufrió grandes daños durante la IIGM y fue reconstruido en los años sesenta como monumento a las víctimas del fascismo. Más tarde, la antigua RDA instaló una llama perpetua y una cripta con los restos de un soldado desconocido y de un anónimo prisionero de un campo de exterminio, además de tierra extraída de los escenarios europeos de la guerra y de varios campos de concentración. En 1989, con la caída del Muro de Berlín, el monumento pasó a ser lo que es hoy, un homenaje a todas las víctimas de los totalitarismos y las guerras. Se eliminó la llama perpetua y se instaló en su lugar la réplica de la Pietá de Kollwitz. El efecto es sobrecogedor.

AlmaLeonor

Fuentes: Wikipedia, Museo Käthe Kollwitz, Biografías y Vidas, Aquí y Ahora Arte, Ploug, Play and Tour.