ROMY SCHNEIDER

ROMY SCHNEIDER

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“…no era una de las actrices que pudiera yo llamar de las favoritas de mi padre. Sus gustos estaban más en consonancia con sus inquietudes particulares para con las actrices que con la profesionalidad o la fama de todas ellas. Las conocía, sí, pero actrices de las que yo luego llegué a confesarme absolutamente enamorada ―«genias», que diría otro de mis profesores de cine―, nunca entraron en su elenco de estrellas. Mujeres como Marilyn, pero también, por ejemplo, Greta Garbo, Ingrid Bergman, Marlene Dietrich ―muy poco tenía en cuenta mi padre a estas actrices suecas o alemanas, incluidas Lili Palmer o Romy Schneider…”
AlmaLeonor_LP

Romy Schneider (Rose Marie Magdalena Albach-Retty)
(23 de septiembre de 1938 – 29 de mayo de 1982)

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

EL PERFUME DE SOPHIA LOREN

EL PERFUME DE SOPHIA LOREN

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE.

― Sabes que no me gusta ponerme otra colonia que la de Maderas de Oriente.

«El perfume es uno de los lujos necesarios de la vida», madrina ―una frase de Sophia Loren que me vino a la memoria―, pero esa colonia tuya tiene ya muchos años, seguro que huele más a madera que a oriente

Y sonrió.

AlmaLeonor_LP

Sophia Loren (Sofia Villani Scicolone)
20-Septiembre-1934

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

 

LA TÚNICA DE NESO

LA TÚNICA DE NESO

Hércules y Licas (1795/1815), por Antonio Canova (Pinterest).

Según cuenta la mitología griega, el centauro Neso intentó secuestrar y violar a la esposa de Hércules, Deyanira, pero el héroe intervino clavando en el cuerpo de Neso una flecha envenenada con sangre de la Hidra de Lerna, a la que había vencido en uno de sus doce trabajos. Neso, en venganza por su pronta y dolorosa muerte, engañó a Deyanira haciéndola creer que con su sangre Hércules le sería siempre fiel. Deyanira hizo que el heraldo de Hércules, Licas, le entregase una túnica embadurnada con la sangre (ponzoñosa) de Neso sin que ella sospechase siquiera sus efectos.

Así lo contaba Sófocles:

Este rozagante vestido le has de llevar como obsequio de mis propias manos a aquel hombre. Pero al llevarlo ten en cuenta con que ningún mortal se lo aplique al cuerpo antes que mi marido, y que no le dé luz alguna ni de sol, ni de sagrado recinto, ni de fuego del hogar, hasta que él, engalanado, solemne y esplendoroso, se lo muestre a los dioses en un día de sacrificios de toros. Así lo tenía prometido: que si le veía un día salvo en casa u oía que lo estaba, le había de revestir cual se merece con este manto, y había de presentarle ante los dioses como sacrificador nunca visto con nunca vista indumentaria. Y ahí llevas una señal que él reconocerá al punto en el cerco de este sello. Ve, pues, y ante todo cumple tu deber: mensajero eres y no seas entremetido, y haz de manera que, juntas mi gratitud y la de él, doblen tu galardón. Las Tarquinias (vv.598-632).

Cuando Hércules recibe la túnica, y ante el sufrimiento que empezó a causarle, un ardor vivo sobre su cuerpo que arrancaba su piel, el héroe agarró a Licas por su pie y volteándole tres veces sobre su cabeza le arrojó al mar de Eubea, convirtiéndole en piedra, una roca conocida como Isla de Licas desde entonces. Hércules pidió a su amigo y sobrino (y posible amante o erómenoYolao que le diera muerte para librarle del sufrimiento y éste prendió una pira a la que se arrojó Hércules vistiendo las pieles del León de Nemea, al que también había vencido, por encima de la túnica envenenada.

Así lo contaba Ovidio:

He aquí que a Licas, escondido tembloroso en una peña ahuecada, divisa, y como el dolor había reunido toda su rabia: “¿No has sido tú, Licas”, dijo, “el que estos funerarios dones me has dado? ¿No has de ser tú el autor de mi muerte?” Tiembla él y se estremece,  pálido, y tímidamente palabras exculpatorias dice. En diciéndolas, y mientras se disponía a llevar las manos a las rodillas de él, lo agarra el Alcida y rotándolo tres y cuatro veces lo lanza más fuerte que en el tormento de la catapulta hacia las ondas eubeas. Él, suspendido por las aéreas auras se puso rígido, y como dicen que las lluvias se endurecen con los helados vientos, de donde se hacen las nieves, y también, blando, de las nieves al rotar, se astriñe y se aglomera su cuerpo en denso granizo, que así él, lanzado a través del vacío por esos vigorosos brazos y exangüe de miedo y sin tener líquido alguno, en rígidas piedras fue él convertido, cuenta la anterior edad. Ahora también en el profundo euboico, en el abismo, una peña breve emerge, y de su humana forma conserva las huellas, al cual, como si lo fuera a sentir, los navegantes hollar temen, y le llaman Licas.  Metamorfosis IX (210-225).

Hércules y el Centauro Neso (1599), por Juan de Bolonia

Desde la antigüedad, la túnica de Neso se tiene metafóricamente por la representación del dolor, pero más que del dolor físico (que también), un dolor más bien interno, moral, un dolor que devora sin paliativos y que no se puede evitar, un infortunio del que no hay escapatoria en un presente fatídico. Un dolor que lleva inevitablemente a la muerte.

Es un símil que se ha utilizado varias veces en la literatura y en la historia. Por ejemplo, William Shakespeare en su obra  “Antonio y Cleopatra” (1607), le hace decir a Marco Antonio que “la túnica de Neso está sobre mí”, cuando este comprende que ha perdido la batalla naval de Actium contra Octavio (31 a.C.). T.S.Elliot utilizó la expresión “camisa de fuego” para referirse a esta túnica en uno de sus poemas (“Little Gidding”, el último de los “Four Quartets”) publicado en 1942: “El amor es el nombre desconocido / detrás de las manos que tejieron / la insoportable camisa de fuego / que el poder humano no puede eliminar”. Una década más tarde, en 1952, el escritor postmodernista estadounidense John Barth escribió su tesis (en realidad la llamó “tesis-novela”) en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, USA), titulándola “The Shirt of Nessus”. Aunque no se conservan copias (al parecer el autor no se siente especialmente orgulloso de su primera “obra” y pudo ser el artífice de la “desaparición” de la misma), se sabe que inicia con ella su afición a la novela realista postmoderna, en la que la repetición, la parodia, la hipertextualidad y la metaficción, son los artífices de su particular forma de escribir ensayos. También alude a la camisa de Neso el escritor argelino Yasmina Khadra en su obra “Las golondrinas de Kabul” (2002), cuando un personaje que desprecia el uso del burka por los extremistas musulmanes, compara su uso con la prenda envenenada de Hércules.

Hércules y Licas (Detalle).

En la historia, la túnica de Neso se reconoce en un episodio de la llamada Rebelión Anabaptista de Münster (1534), cuando un régimen de terror se instaló en la ciudad alemana alentado por las ideas mesiánicas y apocalípticas de Jan Matthys (1500-1534). El obispo de Münster, Franz von Waldeck (1491-1553), sitió la ciudad y una joven defensora del anabaptismo y de Münster, Hille Feyken, intentó engañar al obispo entregándole una camisa envenenada. Pero antes de que pudiera llevar a cabo su plan, fue delatada, encarcelada, torturada y asesinada, al igual que Matthys, que fue detenido el domingo de Pascua, asesinado y decapitado, permaneciendo su cabeza colgada durante días a la vista de todos los habitantes de la ciudad. Los cadáveres de los líderes anabaptistas derrotados por Waldeck fueron colgados en jaulas en la torre de la iglesia de San Lamberto.

Igualmente fatídico fue el destino de Henning von Tresckow (1901-1944) y el resto de conspiradores del complot del 20 de julio de 1944 para asesinar a Hitler, con la llamada Operación Valkiria organizada por el coronel Claus von Stauffenberg. Cuando Tresckow (había sido uno de los oficiales que tuvieron que firmar órdenes de secuestro de niños polacos y ucranianos para la Heu-Aktion, lo que acabó por hacerle decidir su implicación en la resistencia alemana contra Hitler) comprendió que su plan había fracasado y que todos los implicados estaban condenados a morir, recordó el episodio de Neso y terminó suicidándose en Królowy Most (frente oriental, al noreste de Polonia y cerca de la frontera con Bielorrusia), haciéndose estallar con una granada de mano. Estas fueron sus palabras:

El mundo entero nos vilipendiará ahora, pero aún estoy totalmente convencido de que hicimos lo correcto. Hitler es el archienemigo no solo de Alemania sino del mundo. Cuando, dentro de unas horas, me presente ante Dios para dar cuenta de lo que hice y dejé de hacer, sé que podré justificar lo que hice en la lucha contra Hitler. Dios le prometió a Abraham que no destruiría a Sodoma si solo se pudieran encontrar diez hombres justos en la ciudad, y por eso espero que Dios no destruya a Alemania. Nadie entre nosotros puede quejarse de la muerte, porque quienes se unieron a nuestras filas se pusieron la camisa de Nessus. El valor moral de un hombre se establece solo en el momento en que está dispuesto a dar su vida en defensa de sus convicciones.”

Hercules y Neso (Detalle).

Si el nacionalsocialismo alemán destruyó buena parte del alma de Europa al iniciar la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, hay quien opina que este país, Polonia, ya tenía una camisa de Neso que lo estaba destruyendo. En 1992 se publica una colección de ensayos escritos por el disidente polaco Jan Józef Lipski (1926-1991) titulada genéricamente “Tunika Nessosa” (literalmente la túnica de Neso), que habían sido publicados en diversos medios con anterioridad, donde critica el nacionalismo católico polaco, equiparándolo con el veneno de la Hidra que acabó con Neso, por destruir el genio cultural de una nación. Miembro del sindicato Solidaridad, restableció el Partido Socialista Polaco, que dirigió desde 1987 hasta su muerte, y fue condecorado póstumamente tanto por el presidente Lech Walesa (en 1991) como por el presidente Lech Kaczynski (2006).

Hércules y Deyanira (1801), por Pietro Finelli (1770-1812).

Neso, Hércules y Licas, un trío fatídico, marcado por el destino y cuyo final no pudo ser más terrible y doloroso. Ni el libidinoso centauro Neso, ni el atormentado héroe Hércules, ni el fiel y atribulado lacayo Licas, pudieron sustraerse del dolor amargo de saber, con total certeza, que su pronta muerte sería espantosa… Un triste sino que también acabó con la vida de Deyanira, la cuarta persona protagonista de este atribulado suceso. Según Sófocles, que lo aborda en “Las Tarquinias” (siglo V a.C.) desde el protagonismo de Deyanira, Hércules maldijo su matrimonio justo en el momento de sentir el dolor de la túnica de Neso sobre su cuerpo (él solo sabía, en ese momento, que se la había hecho llegar Deyanira) y su hijo, Hilo, la acusó de ser la causante de la terrible muerte de su padre. Finalmente, Deyanira, abatida por la culpa y el dolor, se suicida clavándose una espada en el costado… También Deyanira fue alcanzada fatalmente por la túnica de Neso. Sófocles lo cuenta así:

Ahora veo que es horrible lo que he hecho. Porque ¿por dónde y por gracia de qué había aquella fiera de mostrarme su amor, estando muriendo, a mí, de quien le venía la muerte? No hay tal, no; era un embeleco y pretendía acabar con el que le había herido. Y yo lo vengo a entender a estas horas, cuando ya no tiene remedio. Yo, yo misma, malhadada, si no es que mis cálculos fallan, voy a ser quien le mate. Pues ve se que aquel dardo que le hizo la herida dejó maltrecho a Quirón [Hércules también le había herido incurablemente con una flecha envenenada con sangre de la Hydra], aun siendo un dios, y mata a cuantos vivientes llega a tocar. ¿Y no va a matar también a aquel esa misma negra sangre envenenada, recogida de la herida de este? No puedo dudarlo. Pues lo tengo resuelto; si este falla, yo también muero juntamente y del mismo golpe. A mujer que se precia de no ser del todo mala, le es imposible la vida quedando difamada… Las Tarquinias (vv.663-733). [Nodriza] Ya se ha ido Deyanira por el último de todos los caminos y sin mover los pies… A sus propias manos ha muerto… Al filo del acero asesino. Las Tarquinias (vv.871-946).

AlmaLeonor_LP

VISIBLES Y PERIODISTAS

VISIBLES Y PERIODISTAS

Imagen: Faustina Sáez de Melgar (1834-1895).

En un año tan temprano como 1851, aparece Ellas: Órgano Oficial del Sexo Femenino, publicación de influencia francesa que, a la luz de las nuevas políticas del país vecino, se decanta por la realización de un periodismo reivindicativo y radical. Su editora, Alicia Pérez de Gascuña, califica la publicación desde el primer número como «cruzada femenina» para la emancipación de la mujer.

Otra publicación de corte algo más radical es La Ilustración de la Mujer, de Concepción Gimeno de Flaquer y Sofía Tartilán y que realizan un tipo de prensa comprometida, no solo con la situación femenina, sino también con el desamparo social que sufren los menos favorecidos, abogando por la educación integral como principal solución a ambos problemas.

En el último tercio del siglo, al tiempo que avanzan los logros en el reconocimiento femenino, o al menos se hacen más visibles las reivindicaciones de los mismos en España, se asiste a un cierto freno y marcha atrás de algunas posturas iniciales, quizá por temor a una adscripción política no deseada:

No estamos conformes con las mujeres que matan, ni con las que votan, ni con las políticas que creen alcanzar el poder en las tribunas dejándose llevar del aura popular, así como tampoco estaremos al lado de las que rezan y de las que lloran, porque éstas del mismo modo que aquéllas no son más que instrumentos inconscientes de determinadas tendencias políticas, de un progreso exagerado o de un retroceso imposible. Faustina Sáez de Melgar (1881)

Así se expresaba esta mujer, escritora y periodista madrileña, en la revista “Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas” (1881), Tomo 1º, Barcelona, Edit. Juan Pons, Cap.V-XII, p.100. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Texto e imagen de mi libro VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX. Disponible en todas las librerías de España y en el servicio online de Ediciones UVA.

 

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

Hoy, 1 de septiembre, se cumple un año desde que mi novela LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE está disponible en Amazón. Esta onomástica me anima a contar un poco más sobre la gestación del mismo, un camino largo y que nunca pensé que recorrería, pese a que mucha gente me llevaba tiempo animando a que publicara alguna de las muchas cosas que escribo.

Como saben los que me conocen, a mi me gusta mucho, muchísimo, el cine del dorado Hollywood, el de los años cuarenta y cincuenta sobre todo, y hacía mucho tiempo que llevaba contando alguna cosa en mi blog sobre las actrices a las que mi padre tenía verdadera devoción. En el año 2012, publiqué en HELICON un artículo sobre Verónica Lake con el título, precisamente, de LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE (I): VERÓNICA LAKE, con la intención de seguir con artículos sobre todas ellas. Pero solo tuvo una continuación, en junio del mismo año 2012, titulado LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE (II): LAS RUBIAS. No obstante, seguía recopilando cosas, recuerdos, datos sobre actrices, anécdotas… “Alguna vez…” pensaba.

A finales de 2015, hubo un intento de realizar una obra de relatos conjunta en la que se me invitó a participar. Aunque, lamentablemente, aquel proyecto no llegó a ver a la luz, si que fue el detonante para que cogiera de nuevo todos aquellos apuntes sobre LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE, y me decidiera darles forma definitiva. Tardó un tiempo todavía, pero el 1 de septiembre de 2017, ya estaba terminado y subido a la plataforma Amazón, que con su herramienta de autopublicación, me permitió alumbrar un proyecto querido por muchas razones. Primero, por desarrollar una faceta, la de escritora, que llevaba mucho tiempo queriendo plasmar en una obra… Segundo, porque sirvió de recuerdo y homenaje a mi padre, a quien realmente le gustaba mucho el cine y tenía sus actrices favoritas, aunque no era el fiel e informado aficionado que protagoniza la novela…. Y en tercer lugar, porque aquel proyecto fallido de libro conjunto fue mucho más que un “empujoncito” para escribir, fue algo que siempre recordaré con un cariño infinito.

La imagen de la portada es propia. En ella aparecen mi padre (en el centro), mi madre (a la derecha) y una hermana de mi padre a su izquierda. La composición de la portada también es propia, aunque agradezco desde aquí la ayuda recibida por varios amigos, sobre todo de Vicente Álvarez, para solventar los problemas de tamaño y pixelado. También quiero expresar todo mi agradecimiento a los amigos que leyeron el texto y me dieron sus sabios consejos antes de ser publicado. Especialmente quiero nombrar a Jose Luis Ibáñez, Óscar Fábrega, Ronald Campos, Marlon James Sales y Ana Sánchez.

Esta es una de las posibles portadas barajadas antes de la definitiva.

 

Así, pues, hoy es el día de LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE, y quiero celebrarlo con todos vosotros, dando a conocer una parte del EPÍLOGO final de la novela… no mucho porque si no, descubro el “pastel” de la narración y ningún autor querría eso…

 

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE -EPILOGO-

Esta es una obra de ficción. La historia que se cuenta, por lo tanto, no responde a ninguna realidad. Pero como en todas las historias, siempre hay algo de verdad detrás de personajes y gestos.

Es cierto que mi padre se llamaba Antonio y que esta obra está dedicada a su memoria. A mi padre le gustaba el cine; Cassius Clay, más que el boxeo; los carteles de las corridas de toros, más que las corridas en sí; y también coleccionar cosas: posavasos, insignias, llaveros, vitolas de puros… Mi hermano aún conserva los álbumes de vitolas que él ordenaba a menudo con minuciosidad y dedicación. Es cierto que yo conocí a muchos personajes de la vida pública de los años sesenta y setenta (y aún anteriores), gracias a esas vitolas y con anticipación a las explicaciones escolares. También es real su álbum de cromos de estrellas de cine de 1954 en blanco y negro, solo que no está completo. Le faltan tres cromos, pero obra en mi poder y lo guardo como un tesoro. Mi madre existe y vive todavía. No se llama Elisa.

Todos los datos sobre actores y actrices de cine, así como sobre sus películas, son verídicos. Si existiese algún error con sus historias, sería totalmente culpa mía, aunque de forma involuntaria.

Hace mucho tiempo que quería escribir sobre las actrices favoritas de mi padre. Todo lo que cuento sobre su preferencia hacia ellas y su forma de nombrarlas, es cierto. También lo dicho sobre los actores. No era, sin embargo, un gran aficionado, ni conocía los detalles que en el relato le atribuyo, pero sí supo transmitirme a mí el amor por el cine de los años dorados de Hollywood y vimos muchas de esas películas juntos. Nunca habrá un tiempo como aquel.

Yo no estudié cinematografía, solo soy una aficionada más al cine y a las películas de Hollywood.

AlmaLeonor_LP

YOU DON’T OWN ME (NO ME POSEES)

YOU DON’T OWN ME (NO ME POSEES)

Lesley Gore

No eres mi dueño, no soy uno de tus muchos juguetes
No eres mi dueño, no digas que no puedo salir con otros chicos
Y no me digas que hacer
Y no me digas que decir
Y por favor, cuando salga contigo
No me exhibas, por que
No eres mi dueño, no intentes cambiarme de ninguna manera
No eres mi dueño, no me ates porque no me quedaré
Oh, yo no te digo que decir
No te digo que hacer
Así que simplemente déjame ser yo misma
Es todo lo que te pido
Soy joven y me encanta ser joven
Soy libre y me encanta ser libre
Para vivir mi vida de la manera en la que quiero vivirla
Para decir y hacer lo que sea que me de la gana
Y no me digas que hacer
Oh, no me digas que decir
Y por favor, cuando salga contigo
No me exhibas
Yo no te digo que decir
Oh, no te digo que hacer
Así que simplemente déjame ser yo misma
Es todo lo que te pido
Soy joven y me encanta ser joven
Soy libre y me encanta ser libre
Para vivir mi vida de la manera en la que quiero vivirla.

LESLEY GORE (1964)

Lesley Gore (1946-2015), fue una cantante, actriz, compositora y activista feminista neoyorquina, cuyo mayor éxito lo consiguió con tan solo 16 años con el tema It’s My Party, que llegó a alcanzar el puesto número 1 de la Revista Billboard en el año 1963, cuando fue descubierta por Quincy Jones, quien la introdujo en Mercury Records. Sin embargo, a mi me parece sublime su tema You Don’t Own Me (1964), que se convirtió en un himno del movimiento feminista y hoy resulta más actual que nunca. Formó parte de los temas musicales de la película Dirty Dancing (1987) cantada por The Blow Monkeys y ha sido reinterpretada por muchísimos artistas desde entonces.

La primera versión conocida fue la que realizó el contratenor y extravagante cantante alemán Klaus Nomi (1944-1983) en 1981, versión que fue utilizada en algún medio conservador norteamericano (The Rush Limbaugh Show) como parodia para presentar noticias sobre el mundo gay porque la versión original de Gore se incluía por entonces en algunos programas feministas.

En 1996, la canción se hace popular en el cine, gracias a la película El club de las primeras esposas, donde es cantado por el trío protagonista: Bette Midler, Diane Keaton y Goldie Hawn.

La canción original fue incluida en una escena polémica de la segunda temporada de la serie American Horror Story en el año 2011.  En ella, la actriz protagonista, Lily Rabe, que interpreta a una monja, canta el tema dirigiéndose a un crucifijo y vestida únicamente con lencería.

Una nueva versión del tema surge en el año 2016, interpretada esta vez por la cantante australiana Grace junto al rapero G-Eazy, dentro de la banda sonora de la película Escuadrón Suicida (2016, David Ayer). Lesley Gore, que llegó a participara en algún episodio televisivo de la popular serie “Batman”, también compuso parte de la banda sonora del musical cinematográfico Fama (1980, Alan Parker) y se licenció en Literatura Inglesa y Estadounidense.

Confirmó su homosexualidad en el año 2005 a través de un documental televisivo. Declaró entonces que llevaba unida sentimentalmente a Lois Sasson por más de tres décadas. Ese mismo año publicaba su último disco, Ever Since. Lesley falleció el 16 de febrero de 2015 víctima de un cáncer a los 68 años.

AlmaLeonor_LP

ANN BLYTH

ANN BLYTH

“De todo esto se solía acordar mi padre cuando ponían en televisión El mundo en sus manos (1952), la película sobre marineros y pescadores que a mí más me gustaba, con una Ann Blyth que, curiosamente, no era una de sus actrices favoritas, pero que sí lo llegó a ser de más de medio mundo, con su carita angelical y sus ademanes refinados, propios de una señorita católica de Nueva York.

Ann ―que no cambió su nombre para actuar― vio cómo su madre, pequeña y débil, tuvo que trabajar muy duro para sacarla adelante ―planchaba ropa para la gente elegante de Park Avenue, por ejemplo―, pero siempre lo hacía con una sonrisa y con una oración. Su madre, Nan, le repetía que para lograr lo que quisiera solo tenía que rezar muy fuerte y si no lo lograba es que no había rezado lo suficiente o de la manera adecuada. Eso mismo es lo que siempre decía mi madrina.”

AlmaLeonor_LP

ANN BLYTH (16 de Agosto de 1928)
LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE.

CALIFORNIA DREAMS

CALIFORNIA DREAMS

Sección de un mapa español de 1817 de las Provincias Interiores de Nueva España que muestra “California” y “Nueva California”

Pues no, esta entrada no va sobre la canción de The Mamas & the Papas, por eso no se titula como ella, California Dreamin’ (California sueña), sino California Dreams, es decir “el sueño de California”, que casi es lo mismo, pero no. En realidad, el título de este artículo es solamente un juego de palabras que he utilizado para hablar de California, el estado número 31 de los Estados Unidos de América, uno de los más extensos, el más poblado, uno de los que más ciudades populosas alberga en todo el país y uno de los que aspiran a una independencia efectiva y no federal. Un territorio que empezó siendo aún más grande y cuyo nombre… bueno, eso es de lo que quería hablar precisamente, de su nombre… ¿de dónde viene el nombre de California?

Expedición de Fray Marcos de Niza en 1539 (pueblosoriginarios.com)

Aunque este territorio, que ya estaba poblado desde la prehistoria americana, fue explorado tanto por españoles como por ingleses en el siglo XVI, no fue colonizado hasta el siglo XVIII. Sin embargo, su existencia era ya mítica entre los europeos. Allí, se decía, se encontraban las fastuosas Siete Ciudades de Oro de Cíbola (y Quivira), construidas en oro, plata y piedras preciosas, que encandilaron a conquistadores como Hernán Cortés (1485-1547), quien organizó expediciones en 1533, 1534 y 1535, sin hallar restos de las ilusorias ciudades doradas. Esta búsqueda estuvo fundamentada en una leyenda medieval que aseguraba que ciertos siete obispos españoles (o lusos) huidos de la península ibérica (de Mérida o de Oporto) a causa de la conquista musulmana del siglo VIII, fundaron en unas tierras allende el proceloso mar, una ciudad cada uno: las siete ciudades de oro. Con el descubrimiento de América la leyenda recobra actualidad y el fraile franciscano Marcos de Niza (1495-1558), recogiendo confusamente alguna información de expediciones como la realizada por Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1488-1559) hacia 1530, difundió la idea de que era allí, precisamente allí, donde se encontraban aquellas míticas ciudades de oro.

El joven Estebanico.

Fray Marcos de Niza recorrió estas tierras alrededor de 1539, mezclando las historias de los nativos con sus ideas preconcebidas sobre las ciudades doradas, pero, al parecer, no llegó a ir más allá de lo que hoy es el estado mexicano de Sonora. A quien sí había enviado de avanzadilla fue a Estebanico, un negro superviviente de la expedición del vallisoletano Pánfilo de Narváez de 1520, que falleció en tierras de los indios zuñís sin volver a ver al fraile. En México, Fray Marcos, afirmó que sí que llegó a recibir noticias de Estebanico:

“… por el camino y derrota que llevaba Esteban, del cual había recibido otros mensajeros, con otra cruz del tamaño de la primera que envió, dándome priesa y afirmando ser la tierra, en cuya demanda iba, la mejor y mayor cosa que jamas se oyó […] Seguí mi camino hasta la vista de Cíbola, la cual está asentada en un llano, a la falda de un cerro redondo. Tiene muy hermoso parescer de pueblo, el mejor que en estas partes yo he visto; son las casas por la manera que los indios me dijeron, todas de piedra con sus sobrados y azuteas, a lo que me paresció desde un cerro donde me puse a vella. La población es mayor que la cibdad de México […] Tierra de las siete ciudades y reinos que digo, que entonces se podría mejor ver, sin poner en aventura mi persona y dejar por ello de dar razón de lo visto. Solamente vi, desde la boca de la abra, siete poblaciones razonables, algo lejos, un valle abajo muy fresco y de muy buena tierra, de donde salían muchos humos; tuve razón que hay en ella mucho oro y que lo tratan los naturales della en vasijas y joyas, para las orejas y paletillas con que se raen y quitan el sudor.”  (Fray Marcos de Niza).

Su quimérico delirio terminó instalándose en el ánimo de muchos conquistadores que quisieron emprender su propia búsqueda, como Hernán Cortes o Francisco Vázquez de Coronado (1510-1554), quien en 1540 organiza una expedición tierra adentro haciéndose acompañar del fraile. Descubrió que no conocía ni el territorio ni, por supuesto, la ubicación de Cíbola y Quivola. Fray Marcos mintió, o le engañaron, y así, totalmente desprestigiado, acabó sus días en la ciudad de México en 1558. Sin embargo, en la localidad de Lochiel (Arizona, USA), antiguo paso fronterizo con México y pueblo abandonado desde 1986, existe desde 1939, un monumento dedicado a Fray Marcos, al considerar que, con aquella expedición de 1539, fue primer europeo en llegar a esta parte de los, hoy, EE.UU.

Coronado en camino al norte, cuadro de Frederic Remington (1861-1909).
Mapa de la Expedición de Coronado (1540-1542) en busca de Cíbola y Quivira (National Memorial Coronado)

Se dice que Coronado abandonó la búsqueda de las míticas ciudades en un punto al noroeste de lo que hoy es Lindsborg (Kansas), donde se elevó una construcción sobre una colina de unos 300 pies de alto, llamada Coronado Heights. Pero la leyenda ha continuado encandilando a muchos hasta nuestros días, llegando a ser protagonista, incluso, de películas de cine, como Indiana Jones y la última cruzada” (1989), de Steven Spielberg, donde se menciona a Coronado (con bastante imprecisión cronológica, todo hay que decirlo), o en La Búsqueda 2: El diario secreto” (2007) de Jon Turteltaub, donde directamente los protagonistas se lanzan a la búsqueda de la ciudad de Cíbola… ¡y la encuentran!

“La Búsqueda 2: El diario secreto” (2007) de Jon Turteltaub

Fue la expedición de Hernán Cortés la primera en llegar a la que hoy es la Península de Baja California, que entonces pensó que era una isla y la llamó Isla Santa Cruz. Allí dejó constancia con una fundación, La Paz, en el sur. El piloto y navegante español Fortún Jiménez Bertandoña (¿?-1534), a bordo del navío Concepción de la expedición Cortés, fue quien primero avistó y puso pie en esta tierra, pero ni él, ni Cortés, le dieron el nombre que ahora ostenta.

Mapa de California como una isla por Johannes Vingboons (1650)

Por cierto, que esta creencia insular está muy relacionada con la búsqueda de un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico, auténtico quebradero de cabeza para muchos navegantes durante siglos (hasta la odisea de Magallanes/Elcano, que no resolvió el “paso del Noroeste”, por otro lado), y muchos quisieron ver aquí el imaginario Estrecho de Anián, buscado, entre otros, por Juan Rodríguez Cabrillo (1498-1543) en 1542, hallando en su empeño la muerte al año siguiente, sin que se sepa muy bien dónde.

Mapa de la supuesta ruta del Paso del Noroeste o Estrecho de Anián, por Guillaume Sanson (1687)
Expedición de Francisco de Ulloa en 1539

Pues bien, la baja California y el golfo del mismo nombre, fueron explorados en 1539 por Francisco de Ulloa (¿?-1540), enviado por Cortés de nuevo, quien certificó que el lugar era una península y así fue reflejada ya en mapas del momento, como los de Gerardus Mercator y Abraham Ortelius.

La peninsularidad de California volvió a hacerse presente en 1701 cuando el misionero y cartógrafo jesuita Eusebio Francisco Kino (1645-1711), la certifica así en un mapa, aunque la polémica isla/península continuó, al menos, hasta la expedición de Juan Bautista de Anza (1736-1788), un militar y navegante nacido en Sonora (entonces Nueva España, hoy México), que  en los años 1774-1776, logró encontrar una ruta segura por tierra hasta el inicio de la península californiana, zanjando el debate.

Mapa con California como una península según Ulloa (1541)

Pero lo cierto es que, desde inicios del siglo XVII y, como vemos, durante buena parte del XVIII, varios mapas siguieron reflejándola como una isla (con el nombre de Cali Fornia, en dos palabras), siendo el primero que lo difundió el de Michiel Colijn, realizado en Amsterdam en 1622, posiblemente a partir de un boceto (realizado, al parecer, por el Fraile Carmelita, Antonio de la Ascensión) encontrado en 1592, tras el segundo viaje de Juan de Fuca (1532-1602), un navegante griego al servicio de España que seguía afirmando tanto la insularidad como la existencia del paso del Noroeste. Hoy, el canal marino que sirve de frontera entre EE.UU. y Canadá, así como la placa tectónica marina al norte de la Falla de San Andrés, llevan su nombre, Estrecho de Juan de Fuca, en su honor.

Estrecho de Juan de Fuca

Pero recapitulemos… es en el Informe que Francisco de Ulloa envía a Cortés en 1539 donde se puede encontrar la primera mención a la denominación California. De Ulloa nunca más se supo.

Hoy, todo aquel territorio (Alta y Baja California) perteneciente al Virreinato de Nueva España, ocupa los estados federales norteamericanos de California, Nevada, Arizona, Utah, el oeste de Colorado y parte sur de Wyoming, además de los estados mexicanos de Baja California y Baja California Sur.  Toda una enorme extensión a la que se le dio una única denominación: California.

La bandera original del oso fotografiada en 1890.

Pero antes de conocer la etimología del nombre, debemos saber una cosa más. El actual estado norteamericano de California, que luce en su bandera la inscripción “California Republic” en honor a la República que estuvo en vigor durante tan solo 25 días en 1846 (tras la rebelión de “la bandera del oso”, donde los californianos norteamericanos lucharon contra las autoridades mexicanas en junio de ese año y cuyo efímero presidente fue William Brown Ide), es llamado también “The Golden State” (el Estado Dorado). No se sabe muy bien si ese “dorado” se refiere a la mítica Cíbola; al sueño dorado de un Estrecho de Anián; a la Fiebre del Oro que, durante los años de 1848-1849, invadió el territorio con gentes de todo el mundo y que aceleró su incorporación como Estado de la Unión (en 1850); o si se refiere a su orografía, con desiertos de arenas color oro, como el Valle de la Muerte, o plantaciones vinícolas de uvas doradas, como las del condado de Napa (lo del dorado Hollywood es más tardío, por supuesto, como también la riqueza de Silicon Valley). Pero, lo cierto es que, California parece haber estado siempre vinculada al magno metal. ¿California significa oro, entonces? Casi.

“Las Sergas de Esplandián”. Grabado de la versión francesa de París, 1550.

Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas. Eran de bellos y robustos cuerpos, fogoso valor y gran fuerza. Su isla era la más fuerte de todo el mundo, con sus escarpados farallones y sus pétreas costas. Sus armas eran todas de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias salvajes que ellas acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no había otro metal que el oro.” (Las sergas de Esplandián, de Garci Rodríguez de Montalvo).

Ciertamente en este texto se menciona una isla, como se creía que era California en un principio; se habla de escarpados farallones, como los que pudo contemplar el pacense García López de Cárdenas (1500-¿?), de la expedición de Coronado,  al llegar al Gran Cañón del Colorado (la primera vez que lo hacía un europeo); y se habla de la existencia de oro, de mucho oro

Los Grifos de la Reina Calafia (Bienal Mexicali)

Las Sergas de Esplandian (1510) es una obra de caballería del siglo XVI, escrita por el vallisoletano (de Medina del Campo) Garci Rodríguez de Montalvo (1450-1505), en la que se narran las aventuras del caballero Esplandian, hijo primogénito de Amadís de Gaula, pues es el quinto volumen de la serie iniciada con ese libro del mismo autor escrito en 1508. Garci Rodríguez de Montalvo recurre a una estrategia muy común durante la Edad Media y Moderna, que es la de atribuir la autoría de una obra a un autor de la antigüedad clásica, conocido o no, como en este caso, en el que el autor dice que realiza una traducción de una obra en griego escrita por un tal maestro Elisabat. Pero lo hace tan mal, o tan particularmente, que hasta confunde el título, pues “sergas” es una palabra que no existe, se refiere al término griego “erga”, que significa “hechos, hazañas”, que es de lo que trata el libro: las hazañas del primogénito Esplandian.

La reina Calafia

Las aventuras que corre el caballero Esplandian no dejan lugar a dudas de la portentosa imaginación del autor, pues además de viajar en una especie de nave voladora, se apodera de una espada mágica, mata a tres gigantes con ella, y se enamora de una de las hijas (Leonorina) del emperador de Constantinopla, con quien lucha codo con codo contra musulmanes y persas. Ni que decir tiene que se casa con la chica y gobierna el reino. Pero antes, una de sus aventuras por esos mundos desconocidos, o no tanto, le lleva a una isla llamada California, dominada por una reina de nombre Calafia, tristemente enamorada y no correspondida por Esplandian, que capitanea una escuadra de grifos (estos seres mitológicos ya fueron mencionados por autores de la antigüedad, como Heródoto, Pausanías o Plinio, como “guardianes del oro“) y mujeres guerreras con las que pretende arrebatar Constantinopla a los cristianos, sin que ella sepa muy bien porqué (se une a un guerrero musulmán, pero ni ella ni sus mujeres lo son). Lo cierto es que su nombre recuerda a una expresión árabe, Kalifa, el jefe de un Kalifato que, igualmente, recuerda al nombre de la isla, California. Sin embargo, Calafia cae prisionera, se casa con un primo de Esplandian y se convierte al cristianismo volviendo a su isla donde, ahora ya, se admiten hombres: “He visto el orden de su religión, y el gran desorden de todas las demás, he visto que está claro que la ley que usted sigue debe ser la verdad, mientras que lo que seguimos ahora es mentira y falsedad.”

Pese al tono salvífico católico del final, Cervantes, en “El Quijote”, eligió este libro como el primero de muchos considerados dañinos y para ser quemados en la hoguera. Tal era la animadversión que sentía por los libros de Caballería.

La Reina Calafia (1923) de Vicente Blasco Ibáñez

La influencia de Calafia es enorme, tanto, que podemos encontrar hasta un parque temático dedicado a ella (son un conjunto de obras de Niki de Saint Phalle, instalado en la localidad de Escondido, en California) y también, una novela, escrita por Vicente Blasco Ibañez quien recurrió a esta historia y mujer para La Reina Calafia (1923).

Pues bien, ya llegamos al final… parece ser que como Cortes, que conocía el libro de Esplandian (lo mencionó alguna vez), tuvo que abandonar las tierras exploradas tras tres intentos fallidos por dar con la mítica Cíbola o con tesoro dorado alguno, hubo entre sus hombres uno (al parecer un tal Alarcón, quizá, Fernando de Alarcón)  que para mortificar al conquistador, le dio por ir diciendo que éste había abandonado la California del texto de Garci Rodríguez de Montalvo, el Paraíso Terrenal de pétreas costas, armas y arneses de oro y bellas y fogosas mujeres que se había prometido Cortés. Al menos, el conquistador  pudo dejar la impronta de su nombre en el mar del Golfo de California, llamado Mar de Cortés, aunque tuvo que compartir el honor, pues también se llamó “Mar Bermejo”, al ser la desembocadura del río llamado Colorado por la tonalidad de sus aguas.

Y con California se quedó sin que podamos asegurar al cien por cien a quien se debe tal bautismo.

AlmaLeonor_LP

Fuentes: Wikipedia, Pinterest, Filmafynitty, Google Books (Las Sergas de Esplandian)American Journeys, The National Library of Wales, La Paz Baja California SurCrónicas SudcalifornianasLa América españolaPueblos OriginariosBiblioteca Virtual Miguel de CervantesBiblioteca Digital HispánicaThe Coronado expedition, 1540-1542Coronado National Memorial,  Bienal Mexicali,  Californax.

 

VÉRTIGO

VÉRTIGO

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“Fue una película con una mayor carga sexual incluso que Picnic y son mayores y más veladas, las ambigüedades en torno al deseo carnal de los personajes. Por ejemplo, se juega con la supuesta impotencia sexual de Scottie (James Stewart) y una serie de elementos que lo ponen en evidencia. Uno de ellos es la profesión de Midge, su novia, que es diseñadora de ropa interior, y cuando están comentando su noviazgo, ella prepara un sujetador que se muestra claramente en la escena. E incluso se ha llegado a decir que narra una relación de necrofilia: al fin y al cabo, Scottie se enamora de una muerta.

La película cuenta con un buen puñado de referencias eróticas, sí… azúcar en terrones no tendrá, pero, desde luego, sí otras muchas cosas.

Vértigo, un fracaso en su estreno, por cierto, ha sido calificada alguna vez como «la mejor película jamás rodada» y, aunque no se esté de acuerdo totalmente con esa afirmación, para algunos profesores míos era materia obligada de estudio y película de culto de la que, hasta hoy, se ha analizado absolutamente todo, desde las posiciones de poder que adoptan los protagonistas con su situación en el plano de cada escena ―y que, en cierto modo, ponen en evidencia a quién miente―, hasta las sutiles insinuaciones erótico-sexuales de diálogos ―como el mencionado antes― y planos, como la recurrente imagen de la famosa Coit Tower (tal cual) de San Francisco, con forma casi fálica, y que se puede ver perfectamente desde el apartamento de Scottie: «es la primera vez que me es útil para algo», dice James Stewart cuando Madeleine se sirve de ella para encontrar su vivienda. Pero es una frase a la que se le puede atribuir un malicioso doble sentido.

Por entonces, cuando yo la vi por primera vez, en televisión y a una hora poco comercial, esas cuestiones quedaban eclipsadas por la seducción de una bellísima Kim Novak que trascendía la pantalla en su doble papel de enamorada. Hasta Hitchcock reconoció su atracción sexual por una mujer que él describía como «hermosa, distante y muy difícil». Y que no volvió a querer trabajar con él.”

AlmaLeonor_LP

Vértigo (1958) Alfred Hitchcock
(Fecha de estreno: 21 de julio de 1958)

Alfred Hitchcock
(13 de agosto de 1899 – 29 de abril de 1980)

Kim Novak (13 de febrero de 1933
LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

RUEGO

RUEGO

Imagen: Enoki Toshiyuki (Japón)

Quiero otras sombras de oro, otras palmeras
con otros vuelos de aves extranjeras,
quiero calles distintas, en la nieve,
un barro diferente cuando llueve,
quiero el férvido olor de otras maderas,
quiero el fuego con llamas forasteras,
otras canciones, otras asperezas,
que no haya conocido mis tristezas.

Silvina Ocampo
(28 de julio de 1903-14 de diciembre de 1993)