UN ORGULLO EN EL BUZÓN

UN ORGULLO EN EL BUZÓN

Es la primera vez que la empresa pública española Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, S.A., S.M.E., popularmente solo CORREOS, dedica un sello a homenajear y reivindidar el Día del Orgullo LGTBI, que se conmemora mundialmente el próximo 28 de junio. Correos acaba de lanzar su primer sello arco iris (con el lema #NoSoloAmarillo), como homenaje a este evento mundial, que este año no se podrá celebrar como hubiese sido de no haber mediado la sombra de la pandemia mundial de COVID-19. Aunque se celebren recorridos y homenajes, no será lo mismo, no arriesgando la vida de la gente. Así que en Correos, además de emitir este sello, han pintado de forma multicolor buzones, carteles y furgonetas de correos. También algunas oficinas, como la del barrio madrileño de Chueca. Este año la celebración del orgullo tendrá un recorrido extra gracias a esta iniciativa.  Espero que no sea la única a la que se sume esta entidad, tal vez en otro momento se pueda homenajear o reivindicar o hacer visible de la misma forma otras luchas aún pendientes. Tal vez el próximo 8M, como el de este año ha sido tan vituperado, pueda tener un color violeta en todas las estafetas de correos como celebración no contagiosa.

Además del diseño, el sello conmemorativo lleva el lema “Pasaje Begoña (Torremolinos) cuna de los derechos LGTBI”, un pasaje del centro de esa localidad malagueña, cuyos locales se convirtieron durante el franquismo en un lugar de encuentro y refugio para la comunidad LGTBI, razón por la cual en 2019 fue declarado Lugar de Memoria Histórica y Cuna de los Derechos y Libertades LGTBI.

Correos pinta la ciudad de #NoSoloAmarillo

Para mostrar su compromiso con el colectivo LGTBI y en su apuesta por la diversidad y la lucha contra la discriminación, la compañía pone en marcha también una serie de acciones en honor a esta fiesta reivindicativa.

Conscientes de que este año el Día del Orgullo será diferente, con menos gente en la calle y menos fiestas, la empresa pública ha querido poner su grano de arena para poder celebrarlo en las nuevas circunstancias generadas por el Covid-19 y, para ello, va a rotular con la bandera arcoíris y #NoSoloAmarillo muchos de sus icónicos elementos: buzones, furgonetas y alguna oficina, como la de Chueca (Madrid).

De este modo, Correos devuelve el color a la celebración del Orgullo, que este año en Madrid tendrá lugar en formato online del 1 al 5 de julio.

Así expresaba Correos su decidida apuesta por la celebración del Orgullo en un comunicado emitido el día 18 pasado y publicado en su página web.

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El Día Internacional del Orgullo LGBT  (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales), que se ha ido ampliando hasta abarcar también a Intersexuales y Queer (LGBTIQ), es una fiesta multitudinaria y mundial que se celebra como acto reivindicativo por la igualdad de derechos sexuales, y en recuerdo de las Revueltas de Stonewall (Nueva York) del 28 de junio de 1969.

Los Disturbios de Stonewall fueron una serie de manifestaciones espontáneas y violentas en protesta contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village.

Aquel día de finales de junio de 1969, una serie de manifestaciones espontáneas llenaron las calles de Nueva York como protesta por la redada policial que había tenido lugar en la madrugada de ese mismo día en el pub Stonewall Inn, frecuentado por homosexuales neoyorkinos, uno de los grupos sociales más perseguidos en el país junto al resto de los considerados “no normativos”. EE. UU. vivía un brutal tiempo de protestas y reivindicaciones a finales de la década de los sesenta, con asociaciones muy potentes como el Movimiento Afroamericano por los Derechos Civiles, así como otros movimientos sociales como los herederos del mayo del 68, el movimiento Hippie y las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. En este clima, el Movimiento Homófilo, que venía realizando actividades por la igualdad de derechos de los homosexuales desde finales de la Segunda Guerra Mundial, vino a sumarse a estos grupos, que en muchas ocasiones devinieron en violentas refriegas con la policía.

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Las protestas de Stonewall fueron el catalizador de este movimiento. Tras los disturbios acabaron conformando una comunidad cohesionada, creando en poco tiempo organizaciones del activismo gay en Nueva York que en pocos años se extendieron por todo el país e, incluso, con carácter internacional. El 28 de junio de 1970 se celebraron las primeras marchas del Orgullo Gay en Nueva York y Los Ángeles. El movimiento creció en importancia y hoy se celebra en todo el mundo con multitud de actos y celebraciones.

Este año 2020, y debido a las circunstancias que todos conocemos, la celebración del Orgullo en España, concretamente en la convocatoria que la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y COGAM (la asociación madrileña) ha hecho en Madrid, tendrá lugar en formato ‘online’ del 1 al 5 de julio.

 

CINE Y OLIMPIADAS

CINE Y OLIMPIADAS

Como hemos estado viendo en artículos anteriores, los de Atenas 1896, fueron los Primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, inspirados en los clásicos griegos del siglo VIII a. C. que se celebraban en Olimpia. Los modernos JJOO surgen por iniciativa de Pierre Frèdy, Barón de Coubertin (1863-1937) y se han venido celebrando desde entonces cada cuatro años ininterrumpidamente, con la salvedad de los de Berlín 1916, a causa de la Primera Guerra Mundial, así como los de Helsinki 1940 (a los que previamente había renunciado Tokio por la guerra sino-japonesa) y los de Londres 1944, ambos a causa de la 2ª Guerra Mundial. Este año 2020 sucede otro hecho inusual en la historia de las Olimpiadas, pues los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 (los Juegos de la XXXII Olimpiada), han tenido que aplazarse un año por el peligro de contagio de la pandemia mundial por coronavirus, y tendrán lugar entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021, aunque mantendrán su nombre. Pues bien, a lo largo de todas esas ediciones, el cine también ha tenido un gran protagonismo al lado del deporte y de eso es de lo que vamos a hablar en este artículo.

Astérix en los Juegos Olímpicos', lo mejor son los cameos

En principio hay varias películas ambientadas en los JJOO que no son exactamente de lo que quería hablarles, pero me gustaría mencionar algunas de ellas antes de empezar. Por ejemplo Astérix en los Juegos Olímpicos (2008, Fréderic Forestier),  pero esta tampoco nos vale, pues no se basa en los JJOO modernos, sino en los de la antigüedad.

Hay algunas películas que si que sitúan su acción en los Juegos de la Era Moderna, incluso de forma tan solo tangencial, pero en ningún caso recrean la vida de ningún participante o hecho real. Por ejemplo Personal Best (La mejor marca, 1982), dirigida, escrita y producida por Robert Towne (en su debut como director), e interpretada por Mariel Hemingway, Scott Glenn y Patrice Donnelly. Es una película que gira en torno a un triángulo amoroso lesbico en la villa olímpica. L’as des as (As de Ases, 1982), de Gérard Oury, se centra en los JJOO de Berlín de 1936 para desarrollar una trama de liberación de judíos por parte del entrenador de los boxeadores franceses en el evento interpretado por Jean-Paul Belmondo, una comedia sin más pretensiones que el lucimiento de la estrella francesa. Walk Don’t Run (Apartamento para tres, 1966), es una comedia norteamericana de enredos donde un maduro Gary Grant interpreta su último papel en el cine. Acompaña a Jim Hutton en su preparación para las Olimpiadas de Tokyo de 1964. The Games (La prueba del valor, 1970), de Michael Winner, retrata el duro entrenamiento de cuatro atletas que se preparan para la prueba de la Maratón en las Olimpiadas de Roma de 1960:  un inglés con un entrenador muy exigente, un americano que participa pese a sus problemas de salud, un checo que busca la gloria para su país y un australiano aborigen que busca salir de la miseria y reivindicar a su pueblo. El interés de esta película está en los actores: Ryan O’Neal, Charles Aznavour, Michael Crawford y Athol Compton. Geordie (1955, Frank Launder) es una película británica con Bill Travers en el papel principal interpretando a un escocés que se convierte en atleta y compite en los Juegos Olímpicos de verano de 1956 en Melbourne. No está basado en ningún hecho real, sino en una novela del mismo título que David Walker (canadiense-escocés) escribió en 1950. En Running (1979, Steven Hilliard Stern) podemos ver a un joven Michael Douglas interpretando a un hombre fracasado en todos los aspectos de su vida que intenta recuperar su autoestima intentando clasificarse para los Juegos de Montreal de 1976. En Goldengirl (1979, Joseph Sargent), encontramos todo lo contrario, una mujer a la que su padre imbuye de perfección para clasificarse en los JJOO de Moscú 1980. La curiosidad de esta película estriba en los métodos del padre (adoptivo), el más absoluto y total dopaje de la joven (interpretada por Susan Anton).

Pues en la misma línea se encuentra Fair Play (2014, Andrea Sedlácková), protagonizada por Judit Bárdos, en el papel de una atleta que quiere clasificarse en  los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y es engañada para consumir anabolizantes. Otra película de ficción es The Cutting Edge” (1992, Paul Michael Glaser) sobre las aspiraciones de una joven promesa del patinaje en las Olimpiadas de invierno de 1992 en Albertville (Francia)​. Fue en estos Juegos donde Blanca Fernández Ochoa consiguió la medalla de bronce de esquí alpino convirtiéndose en la primera mujer en conseguir una medalla olímpica para España. “The Corrupted” (2019) narra una historia de crímenes y corrupción con las Olimpiadas de Londres de 2012 como telón de fondo.  El complot dels anells” (El complot de los anillos, 1987), es una película española de intriga en la que se trata de desentrañar un complot urdido durante los años previos a la preparación de las Olimpiadas de Barcelona 1992. “Forever The Moment (2008) es una película coreana que trata (con lo que dice que es algún viso de realidad) el difícil camino de preparación del equipo nacional surcoreano de balonmano femenino para su participación en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. En los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, Eric Brogar, un atleta especializado en Pentatlon de Alemania oriental, decide desertar y fugarse con el equipo olímpico americano, y más tarde, ya siendo norteamericano, intentará volver a la competición. Este es el argumento de “Pentathlón” (1994), de Bruce Malmuth, una película por y para el lucimiento de su protagonista, Dolph Lundgren, aunque ciertamente, méritos para competir no le faltaban.

LOS JJOO EN EL CINE

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Pero, como decía, me gustaría contar aquí la relación que el cine ha tenido con las Olimpiadas, desde una perspectiva real. También aquellas filmaciones de los propios Juegos, que por alguna razón merecen ser mencionadas como un hito para el cine. Por ejemplo, The First Olympics: Athens 1896″ (1984) es una dramatización de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna y de las vicisitudes del equipo estadounidense para conformarse, prepararse y llegar hasta Atenas para competir. Hunt Block interpreta al campeón olímpico en lanzamiento de disco Robert Garrett, Nicos Ziagos al ganador de la maratón y héroe nacional griego Louis Spiridon y Louis Jourdan, al Presidente del COI y organizador de los Juegos, Barón Pierre de Coubertin.

En el año 1908 se celebran los Juegos de la IV Olimpiada de Londres, coincidiendo con la Exposición Universal Franco-Británica de ese año. Es el primer evento olímpico del que tenemos algunas imágenes reales por una filmación cinematográfica.

También hay una película de cine sobre la hazaña del italiano Dorando Pietri  (1885-1942) en la maratón de ese año, que contó con varios datos curiosos, como ser la primera que se celebró con la distancia que ya va a ser oficial desde ese año, 42,195 km., a causa de un detalle que los organizadores tuvieron con la reina, Alejandra de Dinamarca (1844-1925), esposa del rey Eduardo VII (ya lo conté también en la entrada sobre los JJOO femeninos). Pues bien, Petri cayó al suelo hasta cinco veces antes de llegar a la meta, a causa de la deshidratación sufrida por las altas temperaturas (se celebró el 24 de julio a las 14:33 horas), pero los jueces le ayudaron a levantarse en todas ellas, por lo que terminó siendo descalificado y sin medalla. Eso sí, la reina Alejandra tuvo el detalle de regalarle una copa de plata por el esfuerzo realizado en “su” prueba de Maratón. De todo ello quedó constancia fílmica y Pietri se convirtió en una leyenda.

La siguiente convocatoria olímpica, la de 1912, celebrada en Estocolmo, y por primera vez sin hacerse coincidir con una Exposición Universal, contó con la mayor batería de innovaciones técnicas conocidas hasta el momento. Entre ellas, la de la venta en exclusiva de los derechos de filmación para televisión. Sobre estos Juegos se realizó un documental en el año 2011 titulado “Las Olimpiadas del Sol”Parte Una; Parte Dos; Parte Tres.

Los Juegos de la VIII Olimpiada,  celebrados en París en 1924, son, quizá, los más conocidos por el gran público. Fueron estos Juegos los escogidos por el director Hugh Hudson como escenario para su laureado film “Carros de Fuego”  (1981), una de las películas deportivas más famosas de la historia del cine (obtuvo 4 Oscars de Hollywood) y cuya banda sonora, compuesta por el músico griego Vangelis (Evangelos Odysseas Papathanassiou, 1943), está ya, en nuestro imaginario cultural, relacionada para siempre con el atletismo. En el año 2012, durante los Juegos Olímpicos de Londres (XXX Olimpiada) fue la música elegida para amenizar la ceremonia de la entrega de medallas.

El atleta  Evelyn Aubrey Montague (1900-1948), uno de los más reconocidos del famoso Achilles Club, donde entrenaban los atletas y alumnos de las Universidades de Oxford y Cambridge, aparece en la película interpretado por Nicholas Farrell, pero con algunos errores. Por ejemplo, Montague pertenecía a la Universidad de Oxford, no a Cambridge como dice en la película y además compitió con su primer nombre, Evelyn, y no con el de Aubrey como aparece igualmente en el film. Pero aun así, es una de las figuras más emblemáticas de “Carros de Fuego”, y no solo por su protagonismo en la pantalla. Las cartas que Montague escribió durante sus años de estudiante en la Universidad y como atleta en sus entrenamientos y competiciones, fueron cedidas por su hijo al guionista de la película, Colin Welland, para que pudieran utilizar su información en la ambientación de la película. Evelyn Montague falleció en 1948 a causa de la tuberculosis contraída durante la 2ª Guerra Mundial.

Otros atletas británicos que aparecen en la película fueron Harold Abrahams (interpretado por Ben Cross) y Eric Liddell (interpretado por Ian Charleson), ambos alumnos, esta vez sí, de Cambridge. Liddell, un escocés que había nacido en China, era hijo de misioneros y él mismo acabó siéndolo. El filme recoge el problema sobre los católicos que se negaban a participar en las pruebas convocadas en domingo, pero en realidad, Liddell no tuvo que enfrentarse a este dilema. Ganó una medalla de bronce (en los 200 m) y otra de oro (en los 400 m) marcando, además, un récord olímpico.  Abrahams, hijo de un emigrante lituano judío adinerado, encontró en el deporte una forma de superar los prejuicios de la élite británica por su condición religiosa (se convirtió al catolicismo en 1934). Abandonó la competición deportiva poco después de estas Olimpiadas por culpa de una lesión y dedicó el resto de su vida a ser comentarista deportivo, llegando a ser también presidente de la Federación Británica de Atletismo.

Sobre los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928 en St. Moritz (Suiza), Arnold Fanck, pionero alemán del cine de montaña, rodó con tan solo dos cámaras, un documental titulado “Das weisse Stadion”, que tuvo que montar (30.000 m de película) en tan solo diecisiete días.

Los JJOO de Berlín de 1936 fueron también inmortalizados en el cine, gracias al genio artístico de la directora de cine y fotógrafa alemana, Leni Riefenstahl (1902-2003), una magnífica artista gráfica que quedó eclipsada por su adhesión política al nazismo. Suya es la película “Olympia”, un documental sobre los Juegos de Berlín 1936 que vio la luz en 1938, y que, pese a su excelente factura técnica, exacerbaba la superioridad de la raza aria en las competiciones. Rodado en dos partes (‘Festival de las Naciones‘ y ‘Festival de la Belleza‘), fue este el primer largometraje filmado en unos Juegos Olímpicos, pero el problema de esta filmación es que el  régimen nazi utilizó estos Juegos Olímpicos y su proyección internacional como un gran escaparate de propaganda política del Tercer Reich, a través del elaborado programa de difusión encargado por Hitler al ministro de propaganda Joseph Goebbels, la puesta en escena realizada por Albert Speer y la película de Riefenstahl.

Ya en la segunda mitad del siglo, los JJOO de Invierno de 1960, celebrados en la ciudad de Squaw Valley (EEUU), contaron, para su retransmisión televisiva, con la producción de nada menos que Walt Disney. También cuentan con su propia película los JJOO de Tokyo de 1964, The Complete Tokyo 1964 Film”, uno de los pocos documentales deportivos incluidos en el libro 1001 Películas que debes ver antes de morir. Los Juegos de México de 1968, tienen también su propio film, titulado “Olimpiada en México”, del mexicano Alberto Isaac. De las Olimpiadas de 1972 celebradas en Múnich, se rodó una película documental estadounidense de 1973, producida por Stan Margulies y David L. Wolper. Su título Visions of Eight” se debe a que fue dirigida por ocho directores diferentes. Se estrenó en el Festival de Cine de Cannes de 1972, fuera de competición .

Basada en hechos reales, la película rusa “Tres Segundos” (2017), narra la memorable final de baloncesto entre la URSS y los EEUU en las Olimpiadas de Munich de 1972. Pero estos Juegos  fueron también, y a su pesar, protagonistas de más de un film que retratan uno de los momentos más trágicos de la historia de los Juegos Olímpicos, un ataque terrorista del grupo palestino Septiembre Negro, en el que resultaron asesinados dos atletas israelíes y tomaron a otros nueve como rehenes. El terrible suceso terminó con un asalto de la policía, la muerte de los nueve rehenes, la de un oficial de la policía de Alemania Occidental y cinco de los ocho terroristas. Aunque los Juegos continuaron desarrollándose, varios atletas abandonaron la Villa Olímpica.

Hay varios documentales sobre el ataque terrorista. Por ejemplo “Sobreviví a Munich”  del canal Discovery Max, o “Un día de septiembre” (1999),  dirigido por Kevin Macdonald, que ganó el Óscar al mejor largometraje documental. También hay películas que recrean los acontecimientos, como “21 horas en Munich” (1976, William A. Graham), aún con los acontecimientos muy recientes, o “Múnich” (2005), dirigida por el director de origen judío Steven Spielberg, y que se centra más en la operación “Cólera de Dios”, orquestada por el gobierno israelí y llevada a cabo por un grupo del Mossad como represalia.

Otro triste atentado sucedió en  los Juegos de la XXVI Olimpiada de Atlanta en 1996. En este año, además, se cumplían cien años desde la celebración de las Primeras Olimpiadas de la Era Moderna (recordemos, celebradas en Atenas en 1896), y Grecia aspiraba a celebrar de nuevo los Juegos en su territorio. Al final, el gobierno demócrata de Bill Clinton, firme apoyo de la candidatura de Atlanta, se llevó la organización. Pues bien, a estos Juegos tan emblemáticos por no faltar, no les faltó ni la inseguridad provocada por un atentado terrorista. Fue el 27 de julio, en el Parque Olímpico del Centenario, que había sido ya prácticamente desalojado cuando un vigilante de seguridad, Richard Jewell, vio y retiró un maletín sospechoso, por lo que la detonación solo llegó a causar la muerte de dos personas, aunque más de cien resultaran heridas de diversa consideración. El autor del atentado resultó ser el estadounidense Eric Robert Rudolph, un fanático religioso cristiano que se oponía al aborto, a la homosexualidad y a los ideales olímpicos que, según él promovían el socialismo y quería que fuesen cancelados, lo que no sucedió. Luego se descubrió que había sido el autor de otras explosiones en clínicas abortistas y bares gays, por lo que fue condenado a varias cadenas perpetuas continuadas y hoy sigue en prisión.

Existe una película sobre estos sucesos, pero centrada en la persona de Richard Jewell, a quien se llegó a acusar como autor del atentado, aunque finalmente se vio que fue el salvador de muchas personas. La película “Richard Jewell” (2019), dirigida y producida por Clint Eastwood, recrea el calvario de este hombre. Escrita por Billy Ray, está basada en el artículo de 1997 “American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell“, de Marie Brenner, publicado por Vanity Fair.​ La película está protagonizada por Paul Walter Hauser como Jewell junto a otros destacados actores, entre los que no quiero dejar de mencionar a Kathy Bates, en una magnífica interpretación.

Una película soviética de 1981, “Salve, deporte, eres la paz”, narra los acontecimientos deportivos de los Juegos de Moscú 1980.

Finalmente, quiero mencionar que también los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 cuentan con su propia película, “Maratón” (1993) filmada nada más y nada menos que por Carlos Saura.

DEPORTISTAS RECREADOS EN EL CINE

Ya hemos comentado que los JJOO de la V Olimpiada  de Estocolmo 1912 fueron los más significativos de esta inicial etapa del olimpismo moderno por muchas razones. Una de ellas fue también por la gran altura de los deportistas participantes. La gran estrella de estos Juegos, y casi de todos los tiempos, fue el atleta Jim Thorpe (1888-1953), llamado Wa-Tho-Huk (Sendero Luminoso) en idioma kikapú de la tribu indígena con la que creció en Oklahoma. Thorpe fue considerado en su tiempo el mejor atleta del mundo, y así se lo dijo el propio rey Gustavo V de Suecia (1858-1950) cuando le colocó las dos medallas olímpicas de oro en Estocolmo 1912, ganadas en las pruebas de Pentatlón y Decatlón, disciplina ésta con la que estableció un récord olímpico de 8.413 puntos, que no sería sobrepasado en casi dos décadas.

Sobre la vida de Jim Thorpe, sus logros y sus desdichas, pues su vida no fue nada fácil, existe una película del año 1952 (un año antes de su muerte), titulada “Jim Thorpe. All-american”, dirigida por Michael Curtiz e interpretada (magníficamente) por Burt Lancaster. La película cuenta, además, con algunas imágenes de archivo de los Juegos Olímpicos en los que participó (los de 1912 y 1932), y también de otros momentos de su vida. Charles Bickford interpretó al famoso entrenador Glenn Scobey “Pop” Warner, quien fue el antiguo mentor de Thorpe. Bickford y también era el narrador de la película, contada en forma de  flashback en un discurso en su honor. Aunque a Thorpe se le discriminó por su origen étnico, en la película intervienen algunos actores nativos americanos y hasta al mismísimo Jim Thorpe, en un pequeño papel como asistente de entrenamiento, que no fue acreditado. Posiblemente, en poco tiempo tengamos otro film sobre la vida de Thorpe, pues al parecer, Angelina Jolie está detrás de un proyecto que se titula (provisionalmente) Bright Path: La historia de Jim Thorpe”.

Helsinki 1952: la venganza del finlandés volador - Libertad Digital

Dicen que si no has salido en Los Simpsom no eres nadie. Pues el gran Paavo Nurmi (1897-1973), es mencionado en un episodio (“Goo Goo Gai Pan“, duodécimo episodio de la temporada 16, emitido originalmente el 13 de marzo de 2005, donde también aparecen Robert Wagner y Lucy Liu), cuando Mr. Burns presume que en una ocasión su auto superó al “Flying Finn” Paavo Nurmi. Y es que Nurmi fue un extraordinario atleta, especialista en media y larga distancia que llegó a establecer 22 plusmarcas mundiales durante sus 14 años de carrera. Obtuvo un total de nueve medallas de oro y tres de plata en los 12 eventos olímpicos en los que participó. El broche de oro de su carrera olímpica lo puso en 1952 al ser el encargado de encender el pebetero Olímpico con el último relevo de la Antorcha Olímpica en Helsinki. Pues bien, además de ser mencionado en los Simpsom, en el año 2000 se estrenó en el Estadio Olímpico de Helsinki una ópera sobre su vida: Paavo Suuri. Suuri juoksu. Suuri uni (Paavo el Grande. Gran Carrera. Gran Sueño) de Paavo Haavikko y con música de Tuomas Kantelinen. Creo que es el único deportista que puede decir que tiene una ópera sobre su vida.

Sunshine (1999) - Filmaffinity

En los JJOO de Amsterdam de 1928, el equipo de esgrima de Hungría ganó su primera medalla de oro (en París 1924 había ganado la de plata), y volvió a repetir triunfo durante siete convocatorias olímpicas consecutivas. En este equipo de esgrimistas de élite se encontraba Attila Petschauèr (1904-1943), líder indiscutible en sable (plata individual en Ámsterdam 1928 y oro también por equipos en Los Ángeles 1932), quien murió torturado por la propia policía húngara en 1943 por su condición de judío. La película “Sunshine” (1999, István Szabó) protagonizada por Ralph Fiennes, se basa en parte en su vida.

En las Olimpiadas de Los Ángeles de 1932, destacó un atleta argentino, Juan Carlos Zabala (1911-1983), ganando la prueba estrella, la Maratón. En las Olimpiadas siguientes, las de 1936, fue abanderado de su país, donde ya era conocido como “El Ñandú Criollo”. Zabala era huérfano, se crió en el Reformatorio de Marcos Paz, donde aprendió y practicó varios deportes, entre ellos el atletismo, fútbol, baloncesto y natación.  Sobre esta etapa de su vida y su triunfo posterior existe una película de 1939, “…Y mañana serán hombres”, dirigida por el chileno afincado en Argentina Carlos Francisco Borcosque Sánchez, y de la que años más tarde, en 1979, su hijo, Carlos Borcosque Jr. filmó un remake. Zabala también realizó una pequeña incursión como actor en la película “Campeón a la fuerza” (1950), de  Juan Sires y Enrique Ursini.

Al celebrarse las Olimpiadas de 1936 en Berlín, algunos países y deportistas se negaron a asistir. Una de las alternativas que se organizaron entones fue la Olimpiada Popular de 1936 de Barcelona (España),  en la que estaba prevista la participación de un gran número de deportistas: se llegaron a inscribir 6.000 atletas (la mayoría pertenecientes a asociaciones y clubes deportivos sindicales y de izquierda) de 22 países (los equipos de Alemania e Italia estaban compuestos por exiliados de ambas naciones), incluyendo también equipos representando a Alsacia, Cataluña, Galicia, el País Vasco y a judíos exiliados de varios países. Pero tampoco se celebraron porque, como todo el mundo sabe, la España democrática no llegó al mes de agosto, ya que el 18 de julio de ese año, un golpe de estado fascista terminó por originar la terrible Guerra Civil española y los Juegos se tuvieron que suspender precipitadamente. Los atletas se fueron a toda prisa, aunque algunos se quedaron en España para luchar al lado de la República, como la suiza Clara Ensner (1908-1987), miembro del Partido Comunista de Suiza, que acabó siendo miliciana anarquista de la Columna Durruti (durante la Segunda Guerra Mundial, Clara y su marido, Paul Thalmann, se unieron a la resistencia francesa). En 1984, Clara regresó a España para presentar un documental sobre su experiencia titulado Die lange Hoffnung, de  Augustin Souchy(1892-1984).

El atleta negro James Cleveland “Jesse” Owens (1913-1980), pese a sufrir discriminaciones diversas por el color de su piel, ha sido nombrado en varias ocasiones como «el mejor y más reconocido atleta de la historia» (recordemos que palabras similares fueron dedicadas a Jim Thorpe, también un gran atleta, ninguneado en esta ocasión por su origen nativo americano). En Berlín 1936 mostró al mundo su innegable talento ganando cuatro medallas olímpicas de oro en las pruebas de 100m, 200m, 4×100m y salto de longitud. Sobre su vida y su triunfo en una de las Olimpiadas más difíciles de la historia, existe una película protagonizada por Stephan James, “El Héroe de Berlín” (Race, 2016), del director australiano Stephen Hopkins. En esta película la actriz de Juego de Tronos, Carice van Houten, interpreta a la cineasta alemana Leni Riefenstahl.

Otro atleta destacado en estos JJOO de Berlín de 1936 fue Louis Zamperini (1917-2014), quien quedó octavo en la carrera de los 5.000 m. No obstante, su última vuelta de 56 segundos fue lo suficientemente rápida como para llamar la atención de Adolf Hitler, quien insistió en una reunión personal y que califició a Zamperini como “el chico con el final rápido”. La vida de Louis Zamperini llama la atención, pero no por su logro olímpico, sino por una hazaña durante la Segunda Guerra Mundial: derribado su avión, logró sobrevivir 47 días en una balsa en medio del Océano Pacífico y finalmente fue hecho prisionero por los japoneses durante dos años.

En el año 2014 se estrena “Unbroken”, película protagonizada por Jack O’Connell, basada en el aspecto bélico de la vida de Zamperini, que fue producida y dirigida por Angelina Jolie, con guion de los hermanos Coen, basado en el libro “Unbroken: A World War II Story of Survival, Resilience, and Redemption” (2010), de Laura Hillenbrand

La atleta alemana Gretel Bergmann (1914-2017) era una de las deportistas destinadas a conseguir grandes logros en estos Juegos Olímpicos de Berlín 1936, en su especialidad de salto de altura, pero el gobierno nazi impidió su participación por su condición de judía. Sobre su vida se rodó la película “Berlín’36” (2009), de Kaspar Heidelbach, donde Herfurth Karoline, interpreta a Gretel.

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Uno de los momentos más dramáticos y menos deportivos de los JJOO se vivió durante la Olimpiada de Melbourne de 1956 en la semifinal de Waterpolo. Sobre estos Juegos pesaron varios boicots de corte político, y uno de ellos fue a consecuencia de la invasión rusa de Budapest durante la Revolución Húngara de 1956. Pues bien, pese a que estos Juegos tuvieron hasta una boda que traspasaba la Guerra Fría (la atleta Olga Fikotová, checoslovaca, medalla de oro en lanzamiento de disco, se enamoró en la Villa Olímpica, del estadounidense y medalla de oro en lanzamiento de martillo, Hal Connolly y se casaron en 1957, teniendo como padrino al gran Emil Zátopek, pero se divorciaron en 1975), el enfrentamiento entre los equipos de Hungría y la Unión Soviética en la final de Waterpolo, no parecían augurar nada similar.

Era el 6 de diciembre, dos semanas después de la invasión rusa de Budapest, cuando se produjo el temido enfrentamiento. Ervin Zádor (1935-2012)  anotó 2 tantos que hicieron que Hungría llevara una ventaja total frente a Rusia (4-0), entonces el soviético Valentin Prokopov, le propinó un codazo a Zador en la cara que le produjo un corte debajo del oro derecho (la cicatriz le duraría de por vida)… Y se “lió parda”. Hasta se llegó a llamar el encuentro del “Baño Sangriento de Melbourne” por los numerosos altercados que se produjeron y que corrieron el peligro de contagiarse al público, por lo que los jueces suspendieron el partido a falta de un minuto para el final, dando el triunfo a Hungría. El equipo magiar aprovecharía la oportunidad proclamándose campeón olímpico con la medalla de oro obtenida en la final contra Yugoslavia (exactamente la misma final y el mismo resultado que en las Olimpiadas anteriores, las de Helsinki 1952). Para completar la politización de este encuentro, Zador y casi la mitad de la delegación olímpica húngara, no regresaron a su país. Pidieron asilo en los EEUU. Zador llegó a ser el entrenador de un jovencísimo Mark Spitz (con tan sólo 11 años) que años más tarde sería quien pondría su voz en la narración de la vida de Ervin Zádor, en el film casi documental titulado “Freedom’s Fury”, que en el año 2006 (coincidiendo con el 50 aniversario de la revolución húngara) fue producido por Lucy Liu y Quentin Tarantino, para quien la vida de Zádor fue “la mejor historia que jamás me han contado”. Este es el Trailer.

En los JJOO de Roma de 1960 el deporte femenino tuvo una representante de excepción en la figura de Wilma Rudolph (1940-1994), ganadora de tres medallas de oro (100 m, 200 m y relevos 4×100). Wilma había ganado una medalla de bronce en relevos 4×100 en Melbourne 1956 y fue una de las velocistas más destacadas de todos los tiempos, apodada por ello “la gacela Negra”.

Su sufrida vida (familia pobre, la vigésima de 22 hermanos, padeció neumonía, poliomelitis que paralizó una de sus piernas durante años, muerte a los 54 años por un tumor cerebral…) fue llevada al cine en el telefilm “Wilma” (1977, Bud Greenspan), con Shirley Jo Finney como Wilma. El actor Denzel Washington, que interpreta a Robert Eldridge, el esposo de Wilma, debutó en el cine con esta película.

Pero, sin duda, la figura más destacada de estos Juegos de Roma 1960 fue la del boxeador norteamericano Cassius Clay (1942-2016), medalla de oro en la categoría semipesado, con la que entra en la leyenda del mundo del deporte. Y también toda una leyenda en su vida personal. Al igual que le pasara a Jesse Owens, después de las Olimpiadas, al regresar a los Estados Unidos, Clay, pese a su fama y su popularidad, sufrió las consecuencias de las leyes segregacionistas que obligaban a los negros norteamericanos a utilizar todo tipo de servicios de forma diferencia por cuestión de raza. En un restaurante se negaron a servirle y Clay, nada más salir del establecimiento, arrojó al río Ohio la medalla de oro que había obtenido en los Juegos de Roma y de la que no se desprendía en ningún momento desde que la ganara. Fue su primer acto de rebeldía hacía su propio país y su cultura que le rechazaba por el color de su piel. El acto definitivo fue su conversión al islam y la adopción del nombre con el que se le conoció desde entonces, Muhammad Ali. Su vida se recrea en la película Película “Ali” (2001, Michael Mann), protagonizada por Will Smith. En el año 2019 Antoine Fuqua rodó un documental sobre su vida titulado “What’s My Name: Muhammad Ali”

No se pude olvidar el emotivo momento del encendido de la Antorcha Olímpica de Atlanta 1996 por Mohamed Alí, todo un símbolo y un icono social del siglo XX, quien, con tan solo 54 años, se encontraba ya bastante aquejado del Alzheimer que padecía. Su presencia fue un momento muy emocionante.

En los Juegos de Tokio 1964 la prueba de los 10.000 m fue ganada por William Mervin “Billy” Mills (n.1938), conocido en su tribu (los Oglala Lakota de la reserva india de Pine Ridge) como Makata Taka Hela, convirtiéndose así en el segundo indio nativo americano (recordemos a Jim Thorpe) en conseguir una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Ningún estadounidense había ganado nunca esta prueba olímpica, ni volverá a suceder un logro así hasta Londres 2012 (donde ganó Galen Rupp). Mills participó también en la Maratón, aunque solo alcanzó el puesto 14. En 1983 la película “Running Brave” (de D.S. Everett) protagonizada por Robby Benson, recrea su vida.

Los siguientes JJOO, los de México 1968, se hicieron famosos cuando Tommie Smith (n.1944) y John Wesley Carlos (n.1945), atletas afroamericanos, protagonizaron un momento histórico al realizar el saludo del poder negro (el de las Panteras Negras, el nombre que se le daba a los seguidores revolucionarios de Huey P. Newton) durante la imposición de medallas por la prueba de los 200 metros. Peter Norman (1942-2006), australiano, medalla de plata en la misma prueba, les apoyó con una pegatina en su camiseta alusiva al “Proyecto Olímpico por los Derechos Humanos” al que pertenecían (Harry Edwards, fundador del Proyecto en 1967, había incitado a los atletas negros a boicotear los Juegos). Todos ellos fueron expulsados de sus equipos y amonestados por el COI. Su presidente, Avery Brundage, intentó que fuesen expulsados también de la Villa Olímpica, pero México los consideró sus invitados y no lo permitió.

Salute The Movie – a Matt Norman film (With images) | Film, Real ...

Pues bien, a mediados de 2008, el Festival de Cine de Sídney presentó un documental sobre la protesta, titulado “Salute”, dirigido y producido por Matt Norman, un actor y cineasta australiano, que también es  sobrino de Peter Norman.​

Estamos ya en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972 donde va a destacar un deportista muy carismático, el estadounidense Steve Prefontaine (1951-1975), el bigote más famoso después del de Mark Spitz. No ganó ninguna medalla de oro en los Juegos Olímpicos, pero su participación y triunfos en diversos eventos deportivos nacionales e internacionales en  la modalidad de carrera de fondo y medio fondo (desde los 2.000 m a los 10.000 m), provocó el auge de este deporte en los EEUU durante los años setenta. Sobre su vida existen documentales y películas, por ejemplo “Without Limits” (1998, de Robert Towne), con Billy Crudup (magnífico, por cierto) en el papel de Prefontaine y Donald Sutherland como su entrenador Bill Bowerman (quien sería el fundador de Nike). Más reciente es el filme “Prefontaine” (1997, Steve James), con Jared Leto en el papel protagonista. Prefontaine falleció trágicamente en un accidente automovilístico en 1975 a los 24 años.

Sobre un mítico encuentro de hockey sobre hielo entre los EEUU y la URSS en los Juegos Olímpicos de de Invierno de 1980 de Lake Placid (EEUU), se rodó la película “Miracle” (2004) de Gavin O’Connor, en la que Kurt Russell interpreta al entrenador del equipo estadounidense, Herb Brooks (1937-2003). Adelanto que los USA ganaron la medalla de oro.  Brooks entrenó al equipo francés de esta disciplina en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 y, de nuevo al equipo masculino de EEUU que obtuvieron una medalla de plata en Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 de Salt Lake City (EEUU).

Foxcatcher (2014) - Filmaffinity

Mark Philip Schultz (n. 1960) atleta de  artes marciales mixtas, fue un luchador olímpico que ganó la medalla de oro en Lucha Libre Olímpica en los Juegos de Los Ángeles de 1984. Sobre su vida se rodó una película, Foxcatcher” (2014), dirigida por Bennett Miller (obtuvo la Palma de Oro al mejor director por esta película en el Festival de Cine de Cannes) y protagonizada por Channing Tatum como Mark Schultz y Mark Ruffalo como su hermano Dave. La trama se desarrolla después de su medalla, cuando un avispado promotor les pide a los hermanos Schultz que le ayuden montar un campo de entrenamiento de lucha libre olímpica para los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

En estos Juegos de Seul 1988 el jinete francés Pierre Durand (n.1955) obtuvo la medalla de oro individual y la de bronce por equipos. La especial relación que mantuvo con su caballo en estos Juegos, es el argumento de la película francesa “Jappeloup” (2013) Christian Duguay, rodada en Mallorca, donde Guillaume Canet interpreta al jinete. Esta película no gustó mucho  a Pierre Durand, quien llegó a demandar a los productores de la misma. 

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Precisamente en los Juegos Olímpicos de 1988, pero los de Invierno de Calgary (Canadá), se basa la película Cool Runnings” ( 1993), dirigida por Jon Turteltaub, sobre las peripecias verídicas del equipo jamaiquino de bobsleigh en los Juegos.

Run For the Dream The Gail Devers LaserDisc, Rare LaserDiscs ...

Los españoles JJOO de Barcelona 1992 elevaron el listón muy alto al contar con Freddy Mercury y Montserrat Caballe interpretando la canción “Barcelona”, el himno de los Juegos. Pues bien, en estas Olimpiadas, hay que destacar la actuación de la estadounidense Gail Devers (n.1966) quien había sufrido una grave enfermedad (el llamado “Mal de Graves”, que afecta al sistema inmunológico), que la postró en una silla de ruedas durante casi dos años, pero de la que se recuperó y pudo ganar la carrera de los 100 m. lisos (y aún pudo repetir su éxito en Atlanta 1996). Sobre su vida existe un telefilme titulado “Run for the Dream: The Gail Devers Story” (1996), interpretado por Charlayne Woodard (como Gail Devers) y Louis Gossett Jr. (como su entrenador Bob Kersee).

Yo, Tonya (2017) - Filmaffinity

Los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer 1994, que contaron con el Príncipe Haakon de Noruega, como el encargado de encender el pebetero olímpico de invierno, fueron el escenario de la pugna entre dos patinadoras estadounidenses que representaban dos mundos contrapuestos. Nancy Kerrigan (n.1969) y Tonya Harding (n.1970) rivales en varios torneos, terminaron en los tribunales cuando el ex-marido de Tonya confesó haber atacado con un bastón (golpeándola en el muslo y la rodilla) a Nancy para perjudicarla en el campeonato estadounidense. Nancy obtuvo la medalla de plata en Lillehammer (había obtenido un bronce en Albertville 1992) y Tonya quedó relegada al 8º puesto (cuarta en la anterior cita olímpica). Tonya Harding se dedicó posteriormente al boxeo y a la lucha libre, además de presentadora ocasional de televisión. Nancy Kerrigan se dedicó al espectáculo sobre hielo y también intervino esporádicamente en televisión. El documental “30 for 30: The Price of Gold”, sobre su historia, fue emitido por la NBC durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi de 2014. La película “Yo, Tonya” (2017, de Craig Gillespie), se centra en este triste episodio recreando la vida de Tonya Harding interpretada, magistralmente además, por Margot Robbie. Una casi desconocida actriz, pero reconocida bailarina, Caitlin Carver, interpreta a Nancy Kerrigan.

Eddie el águila', el héroe patoso

Los JJOO de Invierno de Salt Lake City (EEUU) del 2002, afectados por varios casos de dopaje y salpicados por un monumental escándalo de corrupción cuando se supo que los miembros del COI aceptaron regalos por votar por esta candidatura, contaron con la participación de un deportista muy peculiar, Eddie Edwards (n.1963) alias “el águila”, el primer británico en toda la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno que ha participado en las pruebas de salto de esquí. Sobre su vida y hazaña, se estrenó la película de Dexter Fletcher titulada “Eddie el Águila” (2016) con Taron Egerton como Eddie y Hugh Jackman como su entrenador.

DEPORTISTAS QUE HICIERON CINE

Sobre los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, las de Atenas de 1892, existe una película It Happened in Athens (Sucedió en Atenas, 1962), de Andrew Marton, con Jayne Mansfield como protagonista, que, si bien, no cuenta una historia real, si que recrea en uno de sus protagonista a un personaje real Spiridon Louis (1873-1940), un atleta griego desconocido hasta ese momento, fue el ganador de la Maratón, la prueba estrella de los Juegos y celebrada por primera vez en una competición internacional. Fue el único Campeón Olímpico de atletismo de Grecia y con su hazaña se convirtió en héroe nacional. En esta película, que puede pasar sin pena ni gloria, participa con un pequeño papel Bob Mathias (1930–2006), un atleta estadounidense de Decathlón, ganador de dos medallas olímpicas de oro: una, con 17 años en los JJOO de Londres de 1948, siendo el más joven en conseguirlo hasta aquel momento; y otra, en la Decalthlón de los JJOO de Helsinki de 1952 .

The Bob Mathias Story (1954)

Dos años después, en 1954 se estrenó un film sobre su vida con el título “The Bob Mathias Story” (1954), una producción a medio camino entre documental y ficción, en la que se interpretaba a sí mismo. Además de su film biográfico, hizo diferentes cameos en películas y programas televisivos durante los años cincuenta. Entre 1950 y 1960 interpretó a Frank Dugan, en la serie televisiva de aventuras “The Troubleshooters”. Además de la película que ya hemos mencionado, “Sucedió en Atenas“, actuó en “China Doll” (1958, Frank Borzage) y en “Teseo contra il Minotauro” (1960, Silvio Amadio).

Undine (1916 film) - Wikipedia

Otra de las novedades de las famosas Olimpiadas de Estocolmo de 1912 fue que se permitió a las mujeres participar en las pruebas de natación. Pero Edward  Sullivan, el presidente del Comité Olímpico de los Estados Unidos, uno de los artífices de los Juegos de St. Louis de 1904, y acérrimo enemigo de Pierre de Coubertin, se negó a que lo hicieran las mujeres estadounidenses, impidiendo así la participación de una de las mejores deportistas del momento, nadadora y jugadora de béisbol (capitana del equipo de béisbol New York Female Giants), Ida Schnall (1888-1973). Con el tiempo, Ida cambió el bate por el cine y llegó a interpretar dos películas “Runaway June” (1915, Oscar Eagle ) y la más conocida “Undine” (1916), de Henry Otto, basada en el cuento de hadas del mismo título de Friedrich de la Motte Fouque. Años más tarde participó en el cortometraje “Big Dame Hunting” (1932, George Marshall).

Parece que los nadadores tuvieron mucha proyección cinematográfica. En las Olimpiadas de París de 1924, un joven Johnny Weissmüller (1904-1984), a la sazón, uno de los mejores nadadores del mundo en su época, consiguiendo un total de 67 récords mundiales durante los 52 campeonatos nacionales estadounidenses que ganó y las cinco medallas olímpicas de oro (más una de bronce) que consiguió durante su carrera deportiva. Todo ello, antes de dedicarse al cine interpretando en 12 ocasiones al más famoso Tarzán de los monos (fue el sexto actor que lo interpretaba) de todos los tiempos. Suyo es el Grito de Tarzán, el más conocido y ya por siempre asociado al legendario personaje (en realidad, una mezcla de estudio llevada a cabo por Douglas Shearer, inspirado en los cantos tiroleses y utilizando otros varios sonidos, además de un grito del propio Weissmüller). Cuando dejó el deporte amateur, lo hizo invicto.

Otro nadador medallista de oro y que se dedicó al cine fue Clarence “Buster” Crabbe (1908-1983) quien ganó la medalla de bronce Ámsterdam 1928 en los 1500 libres y la de oro en los 400 m en los Juegos de Los Ángeles 1932. Tras su etapa deportiva se convirtió en un conocido actor de Hollywood, interpretando, entre otros papeles, también el de Tarzán, en “Tarzan the Fearless” (1933, Robert Hill) y, sobre todo, al protagonista de las películas de “Flash Gordon” a partir de 1936.

El día que Bud Spencer fue campeón de Italia de natación

En los Juegos de Helsinki de 1952, los Juegos de la XV Olimpiada, una actuación muy notable, aunque sin medalla olímpica, fue la del representante italiano de natación, Carlo Pedersoli, que sería más tarde conocido en el cine como Bud Spencer (1929-2016). En estos Juegos de 1952, Carlo participa en las pruebas de 100 m libres y en waterpolo, cuyo equipo era conocido como “los settebellos” (los siete guapos). En natación Carlo había logrado un magnífico palmarés deportivo antes de los Juegos, siendo el primer italiano en rebajar el minuto en la prueba de los 100 m libres. Así, llegó a ser semifinalista olímpico en esta edición de Helsinki 1952, y volvió a intentar conseguir medalla en los Juegos de Melbourne 1956 y en los de Roma 1960, sin llegar a conseguirlo. No le hizo falta. Su fama llegó mucho más alto. En HELICON le dedicamos un extenso artículo.

Los 9 actores de Hollywood que participaron en los Juegos ...

Y ya que hemos visto competir en unos Juegos Olímpicos, a actores de la talla de Johnny Weissmüller (París 1924 y Ámsterdam 1928), o Bud Spencer (Carlo Pedersoli, en Helsinki 1952, Melbourne 1956 y Roma 1960), ambos en natación y waterpolo (aunque solo conseguiría medallas olímpicas el primero), no podemos dejar de mencionar a otro actor con un pasado deportista, en este caso, un actor que compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 (salto de trampolin, doceavo puesto) y en los de Seúl 1988 (buceo). Se trata de Jason Statham (n.1967), quien era entonces un experto buceador antes de llegar a los Juegos, habiendo participado de forma profesional en importantes campeonatos como los Juegos de la Commonwealth de 1990. Además, es un experimentado paracaidista (por sus años en el Ejército Británico) y un reconocido experto a nivel mundial en diversas artes marciales mixtas: Kickboxing, Taekwondo, Muay Thai, Ninjutsu, Eskrima, Krav magá y Jiu-Jitsu.

De las competencias a las luces: Cinco celebridades que ...

Una nadadora de Atlanta 1996 la canadiense Estella Warren (n.1978), será más tarde una actriz de películas exitosas como “El planeta de los simios”  (2001, Tim Burton), “Driven”  (2001, Renny Harlin)o “Canguro Jack” (2003, David McNally). Estella, participó en los Juegos de Atlanta 1996 en el dúo de natación sincronizada de Canadá, sin obtener medalla, pero llevaba desde los 12 años consiguiendo varios éxitos en Campeonatos nacionales e internacionales.

Ronda Rousey Signed "The Expendables 3" 8x10 Photo (PA LOA)

Otra mujer de “armas tomar” es Ronda Rousey (n. 1987), una luchadora profesional, experta en artes marciales mixtas y yudoca retirada, que actualmente trabaja en la empresa de Lucha Libre WWE y que también es actriz, tanto de videojuegos como de cine. En Artes Marciales Mixtas (UFC) fue la primera campeona de peso gallo femenino, así como la última campeona de la misma categoría en la ahora ya extinta asociación Strikeforce. También fue a los Juegos Olímpicos de Pekin 2008, donde se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar una medalla olímpica en yudo (bronce). Ha participado en películas como “The Expendables 3” (2014,  Patrick Hughes) o Fast & Furious 7″ (2017), además de en series de TV.

Antes de hablar de deportistas de otras disciplinas que se pasaron al cine, quiero mencionar a un actor que intervino en unas Olimpiadas, pero no compitiendo como atleta, sino como coordinador y planificador de la estrategia del equipo de Pentatlón Moderno estadounidense en las Olimpiadas de Atlanta 1996. Se trata del sueco Dolph Lundgren (n.1957), que aunque nunca fue olímpico es un consumado deportista (además de políglota, habla seis idiomas, y Máster en Ingeniería Química) y ostenta el grado de cinturón negro (sexto Dan) en karate estilo Kyokushinkai (ganó los Campeonatos de Contact europeos de 1980 y 1981), cinturón negro (segundo Dan) en judo y boxeador amateur (ganó un torneo de peso pesado en Australia en 1982). Como he dicho más arriba, méritos no le han faltado nunca para acudir a las Olimpiadas.

Y sin llegar tampoco a ser exactamente un actor, el gran esgrimista Nedo Nadi (1894-1940), hijo de otro gran esgrimista italiano, Giuseppe “Beppe” Nadi y hermano de Aldo Nadi (1899-1965), que fue un famoso maestro de esgrima del cine de Hollywood que intervino en alguna película, como “Tener y no tener” (1944, Howard Hawks), junto a Humphrey Bogart. En las Olimpiadas de 1920 en Amberes (Juegos de la VII Olimpiada), Nadi marcó un récord al ganar cinco de las seis medallas en juego en las categorías de espada y sable. En realidad fueron dos los récords, ya que también es el único esgrimista en ganar una medalla de oro en cada una de las tres armas en unos únicos Juegos Olímpicos.

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Otro esgrimista, Bob Anderson (1922-2012), quizás no sea un rostro conocido, pero sí que se le reconocerá por su paso por uno de los personajes más icónicos del cine. Este esgrimista inglés que compitió en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, fue nada más y nada menos, que el hombre detrás de la capa y el casco de Darth Vader en las primeras tres películas de “La Guerra de las Galaxias”.Su talento con la espada lo convirtió en un importante coreógrafo de peleas, participando en films como en la trilogía de El Señor de los anillos, La leyenda del Zorro (2005, Martin Campbell) y “007: Otro día para morir (2002, Lee Tamahori).

Clara Bow y Norman Trevor en Dancing Mothers (1926)

Vamos a ver ahora a algunos corredores que también hicieron cine. Por ejemplo, Norman Gilbert Pritchard, conocido como Norman Trevor (1877-1929), el primer atleta de la India en participar en unos Juegos Olímpicos, en los de París de 1900, dos medallas de plata (200 m lisos y 200 m vallas), siendo también el primer representante de una nación asiática en ganar una medalla olímpica. También llegó a la final de los 110 metros vallas, quedando en quinto lugar. Ya con el nombre de Norman Trevor e instalado en los EEUU, protagonizó obras teatrales en Broadway e interpretó varios papeles en películas mudas de Hollywood. Intervino en “Jane Eyre” (1921), en “Beau Geste” (1926), fue el padre de Clara Bow en “Dancing Mothers” (1926), actuó en “El brujo” (1927), y su último film fue “Tonight at Twelve” (1929).

Pin en 10 Deportistas que después de retirarse se descuidaron por ...

Del atletismo tenemos que recordar también a un deportista que pasó por la Olimpiada de Montreal 1976, el estadounidense y ganador de la medalla de oro en Declatlón, William Bruce Jenner (n.1949). Curiosamente, no será conocido en el futuro por su trayectoria deportiva, y tampoco por sus dotes cinematográficas, sino por su proyección mediática, primero como estrella de la televisión y uno de los protagonistas del Reality  “Keeping Up with the Kardashians” (es el padre Kendall y Kylie Jenner, hijas de Kris Jenner, antes Kardashian, madre de las famosas de este apellido Kourtney, Kim, Khloé y su hermano Rob, y productora del Reality sobre su vida), y segundo, por el proceso de cambio de sexo que inició en el año 2015 (tras su divorcio de Kris) y que ha culminado con el cambio de nombre, siendo ahora conocida como Caitlyn Marie Jenner.

Mary Lou Retton | Rincón Olímpico

Una atleta que sí pasó al cine, bueno, más o menos también, es Mary Lou Retton (n.1968), quien ganó la competición individual de gimnasia artística en Los Angeles 1984  Consiguió la Medalla de Oro en la prueba individual, después de pelear mucho el puesto con la rumana Ecaterina Szabo (n.1967), y en ausencia de las potentes gimnastas soviéticas, que no había acudido a las Olimpiadas por el boicot ruso. Retton venció a Szabo por sólo 0.050 puntos, tras conseguir dos “dieces” en sus ejercicios de suelo y salto. Fue la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de oro individual en gimnasia. Ganó, además, dos medallas de plata y otras dos de bronce, y todo ello con tan solo 16 años. Se retiró de la competición al año siguiente de los Juegos de Los Ángeles y durante años fue uno de los rostros más populares en la publicidad y la televisión estadounidense, Llegando a probar suerte en el cine, participando en cameos como ella misma en películas como “Los fantasmas atacan al jefe” (1988) con Bill Murray o “Agárralo como puedas 33 1/3: el insulto final” (1994), y también en series televisivas y anuncios publicitarios.

Goliath en 'Capitán Trueno y el Santo Grial' - Galería de Fotos en ...

Manolo Martínez (n.1974), es uno de nuestros olímpicos más reconocidos. Participó en la especialidad de lanzamiento de martillo en Atlanta 1996, Syndey 2000, Atenas 2004 (donde obtuvo la medalla de bronce) y Pekín 2008. Pue bien, Manolo también ha hecho sus pinitos en el cine y la televisión. En 2009 protagonizó “Estigmas” de Adán Aliaga y en 2011 se mete en la piel de Goliath en “El Capitán Trueno y el Santo Grial” de Antonio Hernández. Además le hemos podido ver en la serie de Telecinco “La Fuga”.

Otro español, el boxeador Emilio Bautista Cachaza (1898-1977), que había conseguido ser campeón de España, compitió en los JJOO de París de 1924 en la clase pluma, aunque fue eliminado por puntos tras disputar los dos asaltos reglamentarios frente a Carlos Abarca (1900-¿?), de Chile. Cachaza llegó a ser periodista y director de cine. Suya es la película muda de 1929 “El héroe de Cascorro”, en la que dio un papel a su amigo boxeador Juan Pastor.

Ricardo Zamora in ¡¡Campeones!! (1943)

Y no nos podemos olvidar del recordado portero Ricardo Zamora (1901-1978), el primer “crack” del fútbol español, quien había conseguido la medalla de plata en los Juegos de Amberes 1920. Fue nuestro deportista más mediático de entonces, llegando a protagonizar dos películas: “Por fin se casa Zamora” (1926, José Fernández Caireles y Pepín Fernández) y “¡¡Campeones!!” (1943, Ramón Torrado).

Si ya vimos como el cine recreó la vida de dos patinadoras de éxito, Tonya Harding y Nancy Kerrygan, también tenemos que recordar a una de las mujeres patinadoras más laureadas y recordadas, la noruega Sonja Henie (1912-1969), que en los II JJOO de Invierno celebrados en la estación suiza de Sankt-Moritz, y con tan solo 15 años, se hizo con la medalla de oro en patinaje artístico. Sonja había participado en Chamonix en 1924 con 11 años y llegó a Suiza habiendo conseguido ganar el Campeonato del Mundo justo un año antes (con 14 años, por lo tanto). Conseguiría el oro también en los Juegos de Lake Placid 1932 y en Garmisch-Partenkirchen 1936. La fama de Sonja le llegaría por otros varios derroteros. Aunque también era muy buena en tenis, no es por este deporte por lo que llegó a ser mundialmente famosa, sino por varias otras cosas más. Primero, fue muy conocida a raíz de adoptar una vestimenta novedosa en su tiempo y que hoy es la característica de las patinadoras. También introdujo las elaboradas coreografías en el patinaje artístico y una técnica depurada, pero muy estilosa. Su fama era tan grande que sus fans la abrumaban y la policía tenía que protegerla en los actos públicos. Así, no es difícil entender su salto al cine.

Aunque había intervenido en algún film (uno sobre su vida, “Se Norge”, en 1929, dirigido por Gustav Lund, y donde también aparecía el rey Haakon VII), fue a partir de 1936 tras ganar su tercera medalla de oro y después de actuar como profesional en varias giras exitosas por los EEUU (obtuvo la nacionalidad norteamericana en 1941), cuando se dedicó casi en exclusiva al cine. Su último filme fue “Hello London” (1958), también interpretándose a sí misma, en una especie de documental-musical sobre su vida. Falleció de leucemia a los 57 años.  En el año 2018 Anne Sewitsky rodó una película sobre su vida, “Sonja: The White Swan”, con Ine Marie Wilmann en el papel de Sonja.

Para terminar este recorrido olímpico-cinematográfico, quiero mencionar a un hombre el velocista jamaicano Usain Bolt (n.1986), quien debuto en los JJOO de Pekín 2008 llevándose un total de tres medallas de oro, que sumó a otras tres obtenidas en los Juegos de Londres de 2012, en las disciplinas de 100 m, 200 m, y relevos 4×100 m. En los JJOO de Río de Janeiro de 2016, terminó por sentenciar su leyenda con, de nuevo, tres medallas de oro en los 100 m, 200 m y relevos 4×100 (triple-triple), siendo de este modo el primer atleta de la historia que conquista tres títulos olímpicos consecutivos en la mítica carrera de los 100 m.

Meet the photographer who took the iconic photo of Usain Bolt ...

Benjamin Turner y Gabe Turner rodaron recientemente una película documental sobre su vida “I Am Bolt” (2016), pero aunque él no ha participado como actor en ningún filme, si que tuvo una actuación ante las cámaras digna de ser mencionada. Para certificar su supremacía, Bolt entró en la meta sonriendo a la cámara del photo-finish… sin palabras.

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LA GUERRA DE LOS MUNDOS

LA GUERRA DE LOS MUNDOS

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Al fin, sucumbió la hierba roja con tanta rapidez como se extendió. Fue presa de una enfermedad debida a la acción de ciertas bacterias […] La hierba roja se pudrió como algo ya muerto […] Y diseminados por todas partes: algunos en sus máquinas de guerra derribadas; otros en las máquinas de trabajo, ahora inmóviles, y una docena de ellos tendidos en una hilera silenciosa, se hallaban los marcianos… ¡todos muertos! Destruidos por las bacterias […]  derrotados por los seres más humildes que Dios, en sus sabiduría, ha puesto sobre la tierra.

H. G. Wells
La guerra de los mundos (1898).

 

H. G. Wells ejemplarizó con su libro la ineficacia del mundo colonial que persistía en su tiempo como el mejor de los estados posibles, cuando en realidad, los pobres seres de la tierra, las colonias, estaban destinados a derrotar a los “marcianos”, a los imperios colonizadores. El tiempo le dio la razón. Hoy, con una pandemia vírica que amenaza el status de comodidad al que nos hemos acostumbrados en nuestra cultura occidental, muchas son las lecciones que podríamos aprender de aquel libro de Wells. En primer lugar a no subestimar a ningún ser por pequeño que sea, o por pequeño que otros quieren que sea. Hoy, la guerra y la miseria está empujando a muchas personas a abandonar sus países de origen embarcándose en un incierto viaje a ninguna parte, pues nadie les quiere tener cerca. Hoy, que en este mundo intolerante nos vemos abocados a confinarnos en nuestras casas (los más estúpidos ni siquiera entienden eso), debemos volver la vista hacia aquellos a quienes denostamos con tanta ligereza. Hoy, una pandemia puede hacer que todo nuestro mundo se tambalee con una andanada en nuestra línea de flotación, el colapso de los servicios sanitarios y sociales y la paralización de la sociedad. Aquello que los más fanáticos decían que se produciría si ayudábamos a quienes más lo necesitaban, hoy, se ceba entre quienes no quisieron prestar esa ayuda. El colapso y el caos sanitario se ha producido por nuestras propias acciones. Algunas tan insolidarias como imprudentes. 

Hoy, más que nunca, es necesario aprender la lección. No hay ningún Goliat que no pueda ser vencido por un David. En nuestras manos está que podamos superar este brote pandémico del Covid-19 (Coronavirus). Pero también está en nuestras manos que aprendamos que la insolidaridad para con nuestros semejantes, su desgracia, nos puede alcanzar en cualquier momento y por las razones más insospechadas. 

¡Muchas gracias! A quienes están al pie del cañón haciendo su trabajo para evitar más contagios y fallecimientos. ¡Muchas gracias! A quienes siguen trabajando para que no nos falte lo más básico. ¡Muchas gracias! A la gente que se solidariza con los más necesitados y con quienes muestran su apoyo en redes y medios públicos. ¡Muchas gracias! A los ciudadanos que actúan con responsabilidad y disciplina social. ¡Muchas gracias! A quienes saben que saldremos de esta y que seguirán en la lucha por hacer que la lección no se olvide.

Muchos ánimos y un abrazo solidario a quienes están padeciendo este terrible virus en primera persona y a sus familias ❤ 

AlmaLeonor_LP

ANTÓN PIRULERO

ANTÓN PIRULERO

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Cuando yo era niña aprendí de mi madre una cancioncilla que después yo le cantaba a mi hijo cuando era pequeñito. Es una cancioncilla que conocemos (casi) todos y que viene a decir así:

Antón, Antón, Antón Pirulero
Cada cual, cada cual, que atienda a su juego
Y el que no lo atienda, pagará una prenda…

Se juega en un corro de gente en el que cada uno hace un gesto, puede ser de oficios o de lo que quiera, el caso es que haga un movimiento. El niño que hace de Antón Pirulero no hace ninguno, sino que es el que canta la canción y escoge hacer uno de los gestos del corro. En ese momento el imitado debe dejar de hacer el gesto o será sancionado. Y Antón Pirulero sigue cantando hasta que vuelve a cambiar de gesto y el nuevo sugerido debe dejar de hacer el suyo mientras que el anterior debe reiniciar su movimiento. El que falla en esta rueda, paga prenda y se convierte en el nuevo Antón Pirulero. También se jugaba cantando al tiempo que dos niños hacíamos palmas con diversos artificios, cada vez más deprisa hasta que uno perdía el ritmo. Nosotros en casa jugábamos con cartas. Cada uno tenía una carta y el Antón Pirulero iba soltando las del taco (podíamos incluso utilizar dos tacos de cartas). Cuando salía una carta de número igual a la de un jugador, este debe darle la vuelta y esperar a que salga la de otro jugador, entonces debe volver a colocarla de cara y el nuevo jugador volverla. Y así hasta que hay un fallo y se vuelve a repartir. La gracia estaba en soltar las cartas muy deprisa para despistar y provocar el fallo. Jugábamos en Navidad, sobre todo, y las prendas eran los dulces que cada uno tenía.

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Cuando nos juntábamos muchos primos jugábamos a cantar alrededor de un número menor de sillas y al finalizar la canción (se podía ralentizar o acelerar el canto) el que se quedaba sin silla era el nuevo Antón Pirulero, y así hasta que no quedaba más que uno y se quedaba con los dulces que cada uno había puesto como “prenda”. Si buscan por Internet verán innumerables variables al juego. Por ejemplo, aquí  juegan a imitar instrumentos musicales. Pero encuentren el juego que encuentren, siempre lo verán como Antón PIRULERO.

El indiano visto por José Gutiérrez-Solana
“La vuelta del Indiano” (1924) de  José Gutiérrez-Solana (1886-1945).

El otro día me ocurrió una cosa curiosa. Un conocido historiador, Esteban Mira Caballos, publicó en su muro de Facebook que estaba leyendo el testamento de un “perulero” del siglo XVII, extremeño para más señas. Le pregunté a qué se refería con “perulero” y me contestó que era un retornado del Perú, generalmente un retornado rico (a veces se le menciona como simplemente indiano o también chapetón). Yo confesé que no conocía esa palabra o, al menos, que no recordaba haberla escuchado en mis años de estudio de Historia. No es extraño, pues yo dediqué más atención, esfuerzo y tiempo a otras épocas históricas, primeramente Prehistoria e Historia Antigua (me siguen fascinando esas dos épocas) y más tarde Historia Contemporánea (siglo XIX), que es sobre la que hice mi trabajo de Fin de Máster. Pero a la Época Moderna no le presté más atención de la debida como estudiante, de ahí mi falta de conocimiento, o mi olvido, de la palabra “perulero”. Pero un comentario a ese post de Esteban Mira, me dijo que sí que conocía la palabra, que tenía que conocerla por fuerza, ya que era la que se mencionaba en aquel juego infantil, el de la cancioncilla de “Antón Perulero”. Y entonces se desató en mí un ciclón difícil de explicar… Yo conocía la cancioncilla, sí, pero como Antón PIRULERO, no “perulero”, y, desde luego, nunca la habría relacionado con un emigrante retornado del Perú colonial. ¿Qué ha pasado?

Botija perulera sevillana del siglo XVII. Museo do Pobo Galego. Fotografía de Milartino en Wikipedia CC BY-SA 3.0

Para empezar, y según el Diccionario de la Real Academia Española, perulero  como sustantivo es una “vasija de barro, angosta de suelo, ancha de barriga y estrecha de boca” que derivaría de “perol”. En España se conoce desde el siglo XVII la llamada botija perulera, que imitaba una vasija de origen romano muy popular en Sevilla llamada perula trianera, y que era uno de los artículos más usados en los buques que hacían la ruta del comercio de ultramar entre España y América, según las explicaciones que encuentro en wikipedia. Que en este caso el nombre se relacione con el Perú es más factible, aunque solo fuese por extensión de toda Sudamérica.

Fruto del perulero (Honduras y Guatemala)

En el Wikdicionario tiene otra acepción como sustantivo, un fruto, el de la chayotera o guatila (Sechium edule), pero solo según se dice en Guatemala y en Honduras, donde la variedad es amarilla y no verde como en Colombia de donde parece ser originario (por cierto que dice que es uno de los frutos que más ayudan al mantenimiento y cuidado del pelo, piel y uñas… habrá que tenerlo en cuenta). El fruto perulero o chayote existe en toda Sudamérica (y en algunas partes de África a donde fue llevado por emigrantes mexicanos sin mucho éxito) pero en cada sitio recibe un nombre diferente. En Perú se llama, curiosamente, calabaza china o calabaza chilena. En España también se cultiva con el nombre de patata china (o chayota). No confundir con el chilacayote o chiverre, planta de la que se obtiene el dulce llamado cabello de ángel que en España se elabora, principalmente (todo puede ser que me entere ahora de que no es así) con calabaza tipo cidra (Cucurbita ficifolia).

Pero como adjetivo, sigue diciendo la RAE, se puede referir tanto a los originarios del Perú, como a los indianos de este país retornados a España y, en este caso, se puede utilizar también como sustantivo. En el Wikdiccionario  es donde aparece la apostilla de su fortuna: “Dicho de un español, que tras emigrar al Perú retornaba enriquecido a España”, condición esta de la fortuna que no aparece en la definición de la RAE.

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Íñigo Noriega, indiano asturiano, en el siglo XIX

Pero como Pirulero no hay ninguna explicación ni definición de diccionario. Nada. Todo parece indicar que de alguna manera esa palabra llega a la cancioncilla infantil desvirtuando otra de la que procedería, pero no sabemos cuál exactamente. ¿Podría ser del perol de barro? ¿O sería de un originario del Perú? ¿Podría derivar de un vendedor de pirulís, que era lo que yo pensaba de niña? Si procede o no de “perulero”, es lo que me gustaría averiguar. El caso es que hay otras muchas explicaciones por el proceloso mundo de Internet sin que haya podido encontrar hasta ahora, el origen certero de ese vocablo, PIRULERO.

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El juego del “Don Pirulero” en Argentina

Para empezar, en toda transcripción de la cancioncilla que se puede encontrar por Internet figura la palabra Pirulero y no perulero y, desde luego, parece cantar el apellido de Antón y no un adjetivo que acompañe a su nombre. Yo creo, además, que de ser así, tendría que haber figurado como “Antón, el perulero”. Incluso he encontrado que en algunos casos la canción ha llegado a ser conocida como Al Don (siempre Pirulero) y hay quien se ha llevado una sorpresa al descubrir el error en el nombre. Nunca hubiese imaginado que una canción infantil causase tanta confusión…

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“Son de Niños. Anton Pirulero” (Obra colectiva) 2003 (Vídeo).

En la fundación Joaquín Díaz,  dedicada a recoger información sobre folklore y etnografía, figura como Antón Pirulero en varios discos que tienen recogidos. También en un libro titulado “Piezas infantiles. Sobre temas populares españoles” (Vol.II) de Ángel Oliver Pina, cuyos dos volúmenes fueron escritos en 1976 y 1977. La investigadora y especialista en literatura infantil y de tradición oral hispánica, Ana Pelegrín (1938-2008), en su obra “La flor de la maravilla. Juegos, recreos, retahílas” (Madrid, Fundación Germán Sánchez Rupérez, 1996), también menciona la cancioncilla como Antón Pirulero (su producción es muy extensa). Y casi que con esto debería bastar, pero aún tengo otra referencia académica, la de Carmen Trigueros Cervantes, profesora Titular de Universidad de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, que igualmente se refiere al juego de prendas con la cancioncilla titulada Antón Pirulero, al menos en su trabajo “Las danzas y los juegos populares en el currículum de Educación Física” (1998, Proyecto Sur).

Carmen Trigueros, quien ha respondido a mi requerimiento de información afirmando desconocer el origen de la canción, encuentra diferencias entre los Juegos Populares, más vinculados al folklore y a las celebraciones festivas, y los Juegos tradicionales, que son aquellos que se transmiten de generación en generación, entre los que se encontraría el Antón Pirulero.  Por mor de esa transmisión oral, imagino yo que pueden llegar a desvirtuarse alguna de sus palabras o frases, o cantarse de diferente manera según el lugar geográfico donde se uno se encuentre, así como las diferentes formas en las que un vocablo es entendido en según qué lugar. Por ejemplo, aquí en Castilla no creo que se conozca la botija perulera sevillana, como en Andalucía es posible que no se conozca lo que es una Almarraja  o una Damajuana en Cataluña…  Con el Antón Pirulero pudo suceder lo mismo.

En todo caso, insisto: en todas partes que mires en Internet, el juego y la cancioncilla figuran como Antón PIRULERO. Como tal lo citan personalidades de las letras como Andrés Aberasturi (artículo en El Mundo del 11 de abril de 2015) y Fernando Sánchez Dragó (artículo en El Mundo del 29 de marzo de 2015). No sé si ambos habrían investigado el origen de la cancioncilla al citarla en sus artículos, pero les concedo más sabiduría que la mía a la hora de utilizar el vocablo Pirulero en lugar de perulero.

Anton Pirulero. Cancionero Vasco.

También un cancionero vasco del fondo documental de la Sociedad de Estudios Vascos Eusko Ikaskuntza, utiliza la denominación Antón Pirulero. Incluye una partitura y un reproductor de audio en el que se puede comprobar que es la tonadilla que todos (o al menos yo) conocemos. Y también  encontramos en una web sobre música y cultura internacionales, una mención de esta cancioncilla y juego infantil con el nombre de Antón Pirulero, extraída de un cancionero de Uruguay, aunque especifica que originaria de España. Igualmente adjunta partitura y audio, y es la misma tonada.

Partitura - Antón Pirulero
Antón Pirulero. Cancionero en Uruguay.

E, incluso, el conocido músico y divulgador musical en radio y televisión, Ramón Gener, descubre en la cadena SER (min. 09:00) que el soniquete de Antón Pirulero (y lo dice así, Pirulero), puede intuirse dentro de un fragmento del primer movimiento (Allegro con spirito) del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, un homenaje del maestro a la cultura popular española. También menciona esta coincidencia el artista colombiano John David Quijano Rodríguez en su trabajo Análisis y adaptación del Concierto de Aranjuez para guitarra solista y dos guitarras acompañantes ( 2013): “Con esta comparación no se pretende afirmar que Rodrigo utiliza la parte de la melodía infantil española Antón Pirulero o viceversa, sino se quiere evidenciar cómo toda esta tradición española y melodías tradicionales están implícitas en Rodrigo quien no puede ni desea escapar de esta, al crear su música.” Siempre Antón PIRULERO.

Sur le pont d'Avignon - Canciones infantiles francesas - Francia - Mamá Lisa's World en español: Canciones infantiles del mundo entero 1
“Sur le pont d’Avignon”. Canción popular francesa.

“En realidad es Antón Pirulero, la canción proviene de campiña francesa, como tantas otras como por ejemplo ‘Sur d’el pont d’Avignon’ o ‘Porqui tu m’amais encoré’. Antón era uno de los cabecillas de la revolución francesa en la región de los Pirineos así como lo eran en otras regiones Danton, Robespierre, Michellet, o, Eclat de Nuit. Refugiado entre los bosques y los Pirineos, Antón dominaba la región organizando feroces ataques coordinados en secreto con los revolucionarios en los pueblos. Las fuerzas Imperiales comprendiendo que sería imposible darle cacería en su dominio esperaban que cometa un error y sea atrapado al bajar a los poblados a abastecerse de su favorito Dordogne’ (foi grass) o una buena botella de Bordeux Châteaux Lafite. Ellos lo esperaban cobardemente entremezclados entre los comunes disfrazados de los mismísimos personajes de la aldea, labradores, carpinteros, monjas o prostitutas (este fue el origen de la palabra camuflaje). Los revolucionarios enseñaron esta canción a los niños para que la cantaran solo cuando el pueblo estaba libre de los nefastos guardias reales para cantar por el contrario si el pueblo estaba ocupado la tradicional ‘Le puits est plein de merde’. Así Antón pudo resistir el asedio y bajar a reabastecerse en el momento oportuno”.

Este relato humorístico aparece en el blog Javier, Paco y el Loco haciendo referencia a su libro del mismo título. Es una historia en la que mezcla fantasía con algún viso de realidad, pues sí que existe la canción que menciona al principio “Sur d’el pont d’Avignon” (las otras cancioncillas mencionadas, “Porqui tu m’amais encoré” y “Le puits est plein de merde”, no las encuentro por ningún sitio) pero la correcta ortografía es “Sur le pont d’Avignon” aunque su melodía no tiene nada que ver con la de Antón Pirulero:

Sur le pont d’Avignon
On y danse, on y danse
Sur le pont d’Avignon
On y danse tous en rond
Les beaux messieurs font comme ça
Et puis encore comme ça

(Sobre el puente de Aviñón
Bailamos allí, bailamos allí
Sobre el puente de Aviñón
Todos bailamos en círculos
A los caballeros guapos les gusta eso
Y luego otra vez así)

La historia del Puente de Avignon existe. Al parecer una isla situada debajo del puente ha sido tradicionalmente un lugar de recreo donde la gente podía ir a bailar. Debajo del puente, no encima. La canción, de la que también tenemos partitura y varios audios más en este enlace, fue compuesta en el siglo XVI por el reconocido músico bíblico francés Pierre Certon (1510-1572) y ha sufrido varias modificaciones en su tonada e incluso en el título (originalmente era «Sus le Pont d’Avignon»). Estaba un poco olvidada hasta que en el siglo XIX, una adaptación de Adolphe Adam (1803-1856) para la opereta titulada “L’Auberge Pleine” (1853), populariza la versión hoy conocida que, a finales de siglo, vuelve a modificar su título por el actual “Sur le Pont d’Avignon“. Así que esta explicación de Javier, Paco y el Loco no nos vale, es ficción… pero la conexión francesa puede que si.

Verán, hay alguna explicación sorprendente al origen de la cancioncilla Antón Pirulero que la sitúa en Francia y se referiría a un tal “Antoine Piruliere”, quien podría haber cometido un asesinato terrible: “mató a su mujer, la metió en un saco y la mandó a moler“.

El problema es que en la Biblioteca Nacional de Francia (Gallica) este nombre no existe. No hay ningún registro de ninguna clase de este señor, ningún “Antoine Piruliere”. Así que no puede ser verdad, pero la relación con un asesinato nefando sí que se menciona en varios sitios, como también lo mencionan en la web antes citada: “Una de las versiones más extendidas asegura que la canción nació en Granada en 1860 y hace referencia a un señor llamado Antón Pirulero, que asesinó a su esposa con varias puñaladas, algunas hechas con un alfiler, y luego la molió en un molino.” La historia cobra así tintes mucho más trágicos… ¿Un asesinato? ¿En una canción infantil?

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Esta misma historia, que no tengo ni idea de donde procede, porque nadie tiene las fuentes, aparece mencionada en otro blog, Dentro del Misterio, en una fecha anterior (30 de abril de 2015, el otro enlace mencionado es del 31 de octubre del 2016). Pero como digo, no aporta ninguna fuente y la autora, Marian Tarazona, con la que logré comunicarme, me informó muy amablemente de que no dispone de fuente ninguna. Así que la historia del asesinato como origen de la canción Antón Pirulero, o del juego de prendas, tampoco se sostiene mucho.

Este blog, Dentro del Misterio, aporta muchas versiones de una cancioncilla en la que parece que se canta el caso del asesino amolador en distintos países y con distintas letras (todas parecidas, no obstante). Pero no aporta ni partituras, ni audios, así que no podemos saber si son tonadas como la de Antón Pirulero o son otras versiones, eso sí, referidas a la muerte terrible de una pobre mujer a manos de alguien que, según refleja, puede llamarse Antón Perulero (esta vez sí), Antonio Retoño, Chico Perico (de este sí que he encontrado su delito machista, y su vinculación con una cancioncilla infantil, pero no he encontrado ningún vídeo o audio de esta), Bicho Colorado, Antonio Demonio, Pancho Carrancho (solo encuentro un libro de Néstor Montes de Oca Fernández titulado La verdadera historia de Pancho Carrancho, 2005, un relato para niños; además de una película de 1965 “¡Viva Carrancho!” dirigida por Alfonso Balcázar, que ni siquiera es su título original, aunque si el nombre del protagonista) o un tal Don Federico…. De quien si tenemos audio (y no se parece en nada a la canción de Antón Pirulero) y un juego infantil… si, si, un juego infantil que comienza diciendo “Don Federico mató a su mujer…”

A estas alturas aún no he encontrado referencia fidedigna alguna acerca del origen certero de la cancioncilla de Antón Pirulero, ni si su ortografía correcta es Pirulero o perulero, o si tal vocablo hace referencia a un apellido o un adjetivo. Todavía no me han llegado algunas respuestas a las preguntas que llevo haciendo desde hace unos días. Si me llegase algo concreto lo comentaría aquí (veo difícil que me llegue alguna respuesta más, aunque sigo esperando), pero no sé si se podrá llegar a descubrir la realidad sobre su origen, ya que lo que sí se repite constantemente, incluso en el mundo académico, es que es una cancioncilla tradicional transmitida de generación en generación de forma oral. Lo que sí parece estar más claro es que no tiene que ver con ningún supuesto hecho luctuoso, eso pertenece a otras canciones, tristemente infantiles y originadas, al parecer, hacia finales del siglo XIX o inicios del siglo XX. En cuanto a la conexión francesa, tampoco debe ser cierta. No hay vinculación alguna con la cancioncilla popular francesa mencionada antes ni existe un nombre afrancesado de Antón Pirulero. Además, la popularidad de este juego entre pueblos de habla hispana (hemos visto que se recoge en una recopilación de Uruguay), sugiere que su origen solo puede buscarse en España o en Sudamérica.

Falta dilucidar si Antón era perulero, o si se apellidaba Pirulero, o si se llegó a este segundo vocablo por una desvirtuación del original adjetivo perulero. A esta pregunta si que puede que responda un libro que he encontrado en la Biblioteca Nacional de Francia (Gallica), titulado “Dialectos Castellanos. Montañés, vizcaíno, aragonés” (1892), escrito por Pedro de Múgica (1854-1944),  y publicado en Berlín por Heinrich & Kemke. Pedro de Múgica Ortiz de Zárate, fue un filólogo, profesor, lexicógrafo, compositor y crítico musical nacido en Bilbao, según puede leerse en su biografía publicada por la Biblioteca Virtual de la Filología Española (director: Manuel Alvar Ezquerra), además de lector de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Berlín, ciudad en la que residió casi toda su vida.

Pues bien, en la página 71 de este libro figura la palabra “perulero” (no aparece “pirulero” en todo el libro) con una acotación que dice: “Dícese de un juego de niñas: Antón perulero – cada cual atienda á su juego – y el que no atendiere, – pagará la prenda que debe – y Antón, Antón perulero”.

Así que, llegados a este punto, solo puedo concluir que sí, que nuestro Antón Pirulero tiene que ser una desvirtuación de un Antón, perulero para más señas, gentilhombre adinerado retornado del Perú (o de otro país sudamericano por extensión), que por lo visto no atendió bien a su juego y prendas le tocó pagar. El cómo llegó a ser conocido casi universalmente como PIRULERO, es un misterio, parece  que quedará oscurecido por las brumas del tiempo, pero la cancioncilla y el juego han cobrado vida propia, una vida que ya no es la de un perulero, sino la de Antón Pirulero, con nombre y apellidos.

AlmaLeonor_LP

ENCUENTRO EN VITORIA-GASTEIZ

ENCUENTRO EN VITORIA-GASTEIZ

Estoy absolutamente emocionada con este evento organizado desde la Editorial Guante Blanco, que tendrá lugar el próximo día 4 de octubre en Vitoria-Gasteiz. Ahí estaré junto a grandes entre los grandes: Julio Corral San Román, Yvan Figueiras-Ruiz y Oscar Fábrega Calahorro, además del gran Enrique Echazarra.

Me emociona por varias razones… En primer lugar porque Vitoria es una ciudad a la que prometí volver y me encanta poder hacerlo en octubre… en segundo lugar por las ganas que tengo que volver a encontrarme en persona con Óscar Fábrega Calahorro y conocer a los grandísimos escritores que estarás presentes en el acto… y en tercer lugar, aunque no menos importante, porque ya tenía ganas de volver a hablar de LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA, de la que no he vuelto a hablar desde la Feria del Libro de Valladolid, así que estoy absolutamente emocionada y agradecida

¡¡Están todos invitados!!♥️♥️😍😍

AL SEÑOR LIBRERO

AL SEÑOR LIBRERO

Imagen: Consuelo Mura

Señor: le pido perdón; no hay ningún énfasis en los volúmenes que se le ofrecen. Si estuvieran escritor en estilo Salvandy se le pediría, por cada uno, cuatro mil francos.

No se emplean frases pomposas; jamás el etilo quema el papel; jamás se habla de cadáveres; las palabras horrible, sublime, horror, execrable, disolución de la sociedad, etc., no se emplean.

El autor tiene la fatuidad de no imitar a nadie, pero  si fuera necesario, para dar una idea de la obra, comparar su estilo con el de alguno de los escritores franceses, el autor diría:

He tratado de contar, no como los señores de Salvandy o de Marchangy, sino como Michel de Montaigne o el presidente De Brosses.

Henri Beyle “Stendhal” (1783-1842)
Vida de Napoleón” (1817-18)
Edición de la Colección Austral (1953)

LLEGANDO A LA LUNA

LLEGANDO A LA LUNA

Imagen: Jeanne Mammen

Durante mi estancia en la Luna, vi cosas nuevas y maravillosas que quiero contar. Primero no hay hembras sino machos, fanáticos del matrimonio masculino. Y las hembras ni siquiera saben el nombre. Hasta veinticinco años, cada una es una esposa, luego ella es un marido. No se preñan en el vientre sino en las pantorrillas de las piernas. Habiendo concebido el embrión, la pierna se engrosa y cuando llega el momento, hacen un corte y lo sacan como a un bebé, que exponen al viento con la boca abierta, y así lo viven. Y creo que de allí los griegos han tomado el nombre de ventregamba, que le dan a la ternera que queda embarazada en el vientre.

Pero contaré algo más maravilloso que esto. Hay una especie de hombres llamados Arborei, que nacen de esta manera: Cortan el testículo derecho de un hombre y lo plantan en el suelo, nace un árbol muy grande y carnoso, en forma de falo, con ramas y frondas, y para la fruta, bellotas del tamaño de un codo; cuando están maduras las recogen y sacan a los hombres de ellas. Tienen falsos genitales, algunos de marfil, los pobres de madera, y con ellos se mezclan y se divierten con sus niños. Cuando el hombre envejece, no muere, sino que como el humo, desaparece en el aire.

La comida para todos es la misma: encienden el fuego y en las ascuas asan ranas, de las cuales tienen una gran cantidad de moscas que vuelan por el aire; mientras cocinan el asado, sentados en círculo, como si estuvieran alrededor de una mesa, lamen Humo fragante. Y esta es su comida. Para beber, exprimen el aire en un cáliz y hacen que salga cierto licor como el rocío.

Ellos no orinan. El que es calvo y sin pelo está muy bien considerado. Los coronados están hechizados, por el contrario. En los Cometas, los que llevan el pelo se mantienen hermosos, como me dijeron algunos que habían estado allí. Su cabello está un poco por encima de la rodilla, no tienen uñas en los pies, pero solo un dedo. En la grupa de cada uno nace un brote, como una cola, siempre florido, que, incluso si uno cae en posición supina, no se rompe. Cuando se tocan la nariz, sale una manzana muy ácida y cuando se fatigan o hacen ejercicio con todo el cuerpo, sudan leche, de la que hacen queso con unas pocas gotas de licor de manzana. De las cebollas extraen un aceite espeso y fragante, como un ungüento. Tienen muchas viñas que producen agua. Las uvas tienen bayas grandes como el granizo y creo que, cuando un poco de viento y sacude esas vides, esas uvas se desgajan y el granizo cae entre nosotros.

Su vientre es como una bolsa de juegos, ponen todo en ese lugar, lo abren y lo cierran a voluntad, y no se ven tripas ni hígado, sino una cavidad peluda y aterciopelada, de modo que cuando los niños están fríos se aplanan dentro. Las túnicas que los ricos tienen son de vidrio muy fino, los pobres de cobre tejido. En el país es muy cobrizo y lo trabajan como lana rociando agua.

Sobre el tipo de ojos que tienen, tengo un poco de vergüenza decirlo, porque temo que me mientan, pero lo diré. Tienen los ojos dentro de cajones. Los que quieren se los quitan y los guardan dentro cuando no necesitan ver, luego los sacan de ahí y se los ponen para ver. Muchos habiendo perdido los suyos los tomaron prestados o los roban para poder ver y los ricos tienen sus provisiones de ojos guardadas. Las orejas son entonces frondas del árbol plano y las que brotan de las bellotas tienen madera.

Y otra maravilla que vi en el palacio. Un espejo muy grande se alza sobre un pozo no muy profundo: el que desciende al pozo oye todas las palabras que pronunciamos en la tierra y el que se mira en el espejo ve todas las ciudades y pueblos, como si los hubiera tenido ante ellos y yo vi todo lo mío y mi país, pero si me veían a mi, no podría averiguarlo.

Quien no crea todas estas cosas, si alguna vez viaja allí, sabrá que digo la verdad. 

“Historia Verdadera” (siglo II d. C.)
Libro Primero.

Luciano de Samósata

 

La misión Apollo-11 partió hacia el espacio  el 16 de julio de 1969, llegando a la superficie de la Luna un día como hoy, el 20 de julio. Al día siguiente, dos astronautas (Armstrong y Aldrin) caminaron sobre la superficie lunar dejando una huella indeleble del triunfo de la ciencia humana. Hay quien no ha creído nunca esta historia, ni ha querido ir hasta allí para verificarla, como dice el texto, y ha preferido, sin embargo, seguir pensando en conspiraciones inverosímiles y relatos fantásticos de viajes a la luna al estilo del que contó hace ya mucho tiempo (y no fue el primero) Luciano de Samósata, alguien quien decía de sí mismo que era un gran mentiroso al que no se debía creer: “Y, así, creo librarme de la acusación del público al reconocer yo mismo que no digo ni una verdad. Escribo, por tanto, sobre cosas que jamás vi, traté o aprendí de otros, que no existen en absoluto ni por principio pueden existir. Por ello, mis lectores no deberán prestarles fe alguna(PliegoSuelto). Sobre Luciano y sobre otros fantásticos viajes a la luna, habló en mi libro LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS DE LA HISTORIA

AlmaLeonor_LP

EL AJUSTICIAMIENTO DEL CABALLERO DE LA BARRE

EL AJUSTICIAMIENTO DEL CABALLERO DE LA BARRE

El 1 de julio de 1766 la pequeña población de Abbeville, en el Somme francés, presenció una ejecución sumaria que ha pasado a la historia como símbolo de la intolerancia religiosa. Ese día se ejecutaba en la plaza pública al joven aristócrata François-Jean Lefebvre (caballero de La Barre), acusado de no haber rendido la pleitesía debida (quitarse el sombrero y hacer una genuflexión), a una procesión religiosa católica. A pesar de negar reiteradamente las acusaciones (también se dijo que había destruido un crucifijo, lo que era falso), fue condenado por el Parlamento de París el 4 de junio de 1766, a tortura, muerte por decapitación y a ser quemado en la hoguera junto con un ejemplar del Diccionario filosófico de Voltaire, un libro prohibido que había sido encontrado en su casa al efectuar un registro. Hasta Voltaire se interesó por este nefasto caso cuando supo de él, e intentó sin éxito que se reabriese el proceso para tratar de rehabilitar la memoria de La Barre. El 15 de julio de 1766 redactó la “Relation de la mort du chevalier de la Barre” y en 1775, “Le cri du sang innocent”, texto por el que Voltaire sería condenado, sin que llegase a cumplirse la sentencia por encontrarse en Suiza. El 25 de Brumario del año II3 (1 de noviembre de 1794), la Convención Nacional emitió un decreto exonerando a François-Jean Lefebvre.

Así se cuentan los acontecimientos, desde el punto de vista del ejecutor, en el libro Los Misterios del Cadalso: memorias de siete generaciones de verdugos (1688-1847), de Henri Sansón (traducido al español por Juan Sala), publicado en Madrid en 1863.

EL CABALLERO DE LA BARRE

A fines de junio de 1766, el ejecutor Carlos Enrique Sansón recibió orden de trasladarse inmediatamente a Abbeville para una ejecución capital. Aquel despacho y los términos apremiantes en que estaba formulado le sorprendieron extraordinariamente.

Pocos días antes, el Parlamento había desechado la apelación del joven caballero de La Barre, sentenciado por el presidial en Abbeville a ser decapitado y quemado, por haber cantado canciones abominables contra la Virgen y los santos. El culpable no tenía más de veinte años. Los abogados más distinguidos del foro de París calificaron de monstruoso el procedimiento que precedió a la sentencia, se decía en alta voz que al confirmar el juicio, el Parlamento no había querido si no dar una satisfacción a las conciencias católicas, alarmadas por el edicto de proscripción de los jesuitas. Nadie creía que aquella sentencia llegase a ejecutarse y que el rey dejase escapar aquella ocasión de usar de su derecho de gracia… El teniente criminal Duval de Soicourt hizo saber al ejecutor que se trataba del caballero de La Barre.

—Es un gran culpable, un gran culpable el que tenéis que castigar, y debéis estar orgulloso de poder vengar al rey de los reyes, a quien ese miserable ha ultrajado de un modo tan indigno.

Véanse los hechos que habían motivado la sentencia del caballero de La Barre.

En 1747 se había levantado en el Puente Nuevo  de Abbeville una especie de calvario de gusto italiano, adornado con la imagen de Jesucristo y el simulacro de todos los instrumentos de la pasión. La mañana del 9 de agosto de 1765 los transeúntes advirtieron que aquella cruz había sido mutilada durante la noche. Uno de los brazos del cristo estaba roto, la corona de espinas arrancada y el rostro de la imagen venerada lleno de lodo.

Esto acaecía en un momento de efervescencia religiosa, el proceso de La Valette, la agitación parlamentaria, el edicto de supresión de los jesuitas, los ataques de los filósofos, habían turbado a los católicos más sinceros, que se creían amenazados en sus conciencias. El atentado sacrílego de que su población acababa de ser teatro, conmovió profundamente a los habitantes de Abbeville. La ceremonia expiatoria que verificó el obispo de Amiens, el 12 de agosto, es decir, tres días después del suceso, contribuyó en alto grado a aumentar aquella efervescencia. El prelado se dirigió en procesión al calvario, le dio la vuelta con la cuerda al cuello y los pies descalzos, excomulgó a los culpables desconocidos y los entregó a la muerte y a la execración.

Más de cien testigos fueron oídos; ninguno de ellos pudo dar declaración alguna relativa al asunto que ocupaba a la justicia. En cambio, prodigaron las insinuaciones tan familiares a los habitantes de las poblaciones pequeñas, y que tan fácilmente salvan la distancia que separa la maledicencia de la calumnia; en su boca, las frases inconsideradas de cuatro botarates tomaron las proporciones de atentados premeditados contra la religión, y permitieron suponer que la mutilación sacrílega del Cristo revelaba una conspiración de los impíos contra el culto católico.

Había entonces en Abbeville una dama piadosa y caritativa, adorada por los pobres y venerada por todos los habitantes, que se había atraído la enemistad del teniente criminal. Madama Feydeau de Brou, que era el nombre de aquella dama, abadesa de Villancour, tenía en su convento una colegiala de que era tutor Duval de Soicour. La huérfana era rica y el teniente criminal había acariciado siempre la idea de hacer entrar aquella fortuna en su familia, dando a la joven por marido a un hijo suyo. Pero cuando ella hubo llegado a la edad de casarse manifestó gran repugnancia al enlace que se le proponía; la abadesa la prestó apoyo, y obtuvo una providencia del presidente, que quitaba la tutela a Duval de Soicourt. Ofendido en su orgullo, atacado en su codicia, y suponiendo que al obrar así, la señora de Villancour, llevaba la intención de proporcionar aquella opulenta alianza al caballero de La Barre, sobrino de la abadesa, y que se educaba a su lado, el teniente criminal juró tomar la revancha. Pocos días antes del atentado, se le ofreció una ocasión de satisfacer su odio.

El caballero de La Barre y un amigo suyo llamado Etalonde de Morival se paseaban por la ciudad, y habiendo encontrado una procesión de capuchinos, la miraron pasar sin quitarse el sombrero; irreverencia atenuada en algún tanto por la circunstancia de que llovía a cántaros. Duval de Soicourt tuvo buen cuidado de no dejar escapar la ocasión de saciar su resentimiento; empezó una sumaria, y como el atentado le ofrecía los medios de completar su venganza, reunió los dos asuntos, y fundándose, tanto en la aventura de la procesión como en el hecho de la mutilación del crucifijo, y en el de las frases impías que le habían denunciado, decretó la acusación de cinco jóvenes pertenecientes a las familias más importantes de la provincia. Tres de ellos, Etalonde de Morival, Dumaniel de Saveuse y Donville de Maillefer pudieron librarse de las pesquisas, los otros dos, La Barre y Moisnel fueron presos.

El proceso no fue despacio. Moisnel, que no tenía más que catorce años, fue puesto en libertad, y a pesar de los pasos e instancias de madama de Villancour, el caballero de La Barre, y Etalonde de Morival, fueron condenados, el último en rebeldía (había huido), el 28 de febrero de 1766, a las crueles penas arriba citadas. Ya he manifestado que el Parlamento desechó la apelación. El caballero fue conducido a Abbeville, donde debía ejecutarse la sentencia.

Al día siguiente de la llegada de Carlos Enrique Sansón, el ejecutor, a Abbeville, estaba todavía durmiendo, cuando llamaron violentamente a la puerta de la casa en que se hallaba; era un calabocero de la cárcel, que le llevaba, de parte del teniente criminal, la orden de dirigirse inmediatamente a la casa de ayuntamiento donde se hallaba depositado el reo. Por el camino, refirió el carcelero que desde que supo el caballero de La Barre que habían llamado al ejecutor de París, preguntó varias veces si había llegado y manifestó gran impaciencia por verle; añadió que el teniente criminal a quien habían acudido varias veces para pedirle autorización, respondió la primera vez: «Decid al señor de La Barre que demasiado le verá mañana» y solo cedió a las reiteradas instancias del reo.

El caballero de La Barre, se hallaba en una habitación del piso bajo de la casa del Ayuntamiento, y en todas las salidas de esta se habían colocado centinelas. El carcelero avisó al reo que había llegado el que quería ver, y en el momento en que Carlos Enrique Sansón pisaba el umbral, Mr. de La Barre, que estaba sentado junto a la chimenea, se levantó y salió a su encuentro. Como he dicho ya, Mr. de La Barre tenia veinte años; su rostro imberbe, sus facciones finas, regulares y de una belleza algo femenina, le hacían parecer aún más joven de lo que era en realidad. Su talle era flexible y elegante; en cualquier otra circunstancia, Carlos Enrique Sansón hubiera quedado sorprendido del aire de nobleza y distinción que se advertía en su persona; pero la extraordinaria calma que conservaba aquel joven en tan terrible trance, absorbía su admiración en términos que no le permitía pensar en otra cosa; apenas podía advertirse emoción en su imperceptible palidez, y apenas sus párpados ligeramente enrojecidos manifestaban haber derramado algunas lágrimas. Miró al ejecutor sonriendo, y le dijo:

—Perdonad si os he hecho despertar; la perspectiva del sueño profundo que me haréis disfrutar dentro de poco me ha hecho egoísta. ¿No sois vos el que decapitó al conde de Lally-Tollendal?

Esta pregunta fue hecha con una sencillez y naturalidad que consternaron a Sansón, haciéndole turbarse y tartamudear.

—Le maltratasteis cruelmente, —continuó Mr. de La Barre— y os confieso que, en la muerte, es la única cosa que me espanta. He sido siempre algo presumido, y no puedo avenirme con la idea de que mi pobre cabeza, que decían no era despreciable, vaya a causar espanto a los que la miren.

Carlos Enrique le respondió que en el accidente ocurrido al conde de Lally, menos había que culpar a la torpeza del ejecutor que a la violenta agitación de Mr. de Lally, cuyas contorsiones y estremecimientos nerviosos continuaron hasta el momento supremo. Añadió que la decapitación era un suplicio de caballero, porque para sufrirla, era necesario que el paciente manifestara firmeza, y que el valor de la víctima era tan necesario para llevarle a cabo, como el vigor y la destreza del que manejaba la espada. Por último, bajando la voz, porque la emoción le embargaba, le dijo que en vista del extraordinario valor con que hablaba de lo que para otros hombres es un objeto de espanto, que procuran olvidar, podía responderle de que no experimentaría sufrimientos inútiles, y que si cabeza no sufriría la mutilación que le ponía inquieto.

—Está bien, —dijo— quedareis contento de mí; pero, os lo repito, cuidad de que yo no tenga que quejarme de vos. Los muertos son quizá más temibles de lo que se cree; no vayáis a haceros un enemigo en la sepultura.

Y le despidió.

En el momento de retirarse Carlos Enrique Sansón, vio entrar a una señora anciana vestida con traje religioso y acompañada de un sacerdote. Era la abadesa de Villancour, que iba a dar el último adiós al que amaba como un a un hijo y le llevaba un confesor.

A las ocho de la mañana, el teniente criminal llegó, y Carlos Enrique Sansón, que no había cesado de pensar en el pobre joven con quien había tenido la conversación, se sorprendió al ver el contraste que ofrecía la actitud tranquila y serena de la víctima, con la fisonomía descompuesta del juez. El rostro de Mr. Duval de Soicourt estaba lívido; sus labios pálidos temblaban, y sus ojos despedían un brillo febril; dirigía sonrisas a todo el mundo; pero su odiosa alegría, sincera la víspera, era en aquel momento más afectada que verdadera; en su voz ahogada, en su agitación, se adivinaba que la conciencia había lanzado su grito, y que este grito turbaba la vergonzosa embriaguez del odio satisfecho. Iba, venia, se multiplicaba para apresurar los preparativos de la partida, manifestaba que le parecía lenta la marcha del tiempo, y de cuando en cuando exhalaba suspiros profundos, que revelaban las inquietudes de su alma.

Por fin, el 1° de julio a las nueve de la mañana, se puso en marcha la fúnebre comitiva. Mr. de la Barre, que llevaba al pecho un cartel en que se leían en letras gordas estas palabras, Impío, blasfemador, sacrílego, abominable y execrable, marchó al sitio del suplicio conducido en una carreta. A la derecha iba su confesor, que era un religioso dominico; y al otro lado quiso colocarse el teniente criminal. Apenas le vio el caballero, una ligera contracción alteró sus hermosas facciones, se volvió e hizo una seña imperativa al ejecutor, que iba detrás, para que se colocara a su derecha, y cuando este obedeció, dijo en voz alta y de modo que pudiera oírla Duval de Soicourt:

—Así voy mejor. Entre el médico del alma y el del cuerpo, ¿qué mal puede sucederme?

Se le condujo delante del pórtico de San Wulfranc, donde debía hacer retractación, pero rehusó enérgicamente pronunciar la fórmula de costumbre.

—Confesarme culpable, —exclamó— seria ofender a Dios con una mentira, no lo haré.

Al llegar delante del cadalso, el ejecutor le vio ponerse pálido, y le miró fijamente; él comprendió aquella mirada, porque dijo en seguida:

—No tengáis más miedo que yo, y estad seguro de que no haré el niño.

El dominico que auxiliaba al caballero se ahogaba de emoción. El ejecutor hizo seña a los ayudantes que había llevado, de que se acercaran y le dieran la espada que debía servir para la decapitación. El caballero quiso verla, pasó su dedo por el filo, y después de cerciorarse de que era de buen temple y estaba recién afilada, dijo:

—Vamos, maestro, herid con mano segura; ya veis que no tiemblo.

El ejecutor fijó en el joven sus ojos asombrados.

—Pero, caballero, la costumbre exige que os pongáis de rodillas.

—La costumbre perdonará por esta vez; los criminales son los que se arrodillan. He rehusado hacer la retractación, y esperaré la muerte en pie.

Carlos Enrique Sansón, desconcertado, no sabía qué hacer.

—Vamos, herid —repitió el caballero con voz algo alterada por la impaciencia.

Entonces, sucedió una cosa tan extraordinaria que merece referirse. El ejecutor hizo volar la espada con tanto vigor y precisión, que cortó a cercen el nudo de la columna vertebral y atravesó el cuello sin derribar la cabeza, que quedó sobre el tronco por espacio de un segundo; y solo cuando el cuerpo se desplomó, se desprendió de él y fue a rodar a los pies de los espectadores de aquella asombrosa ejecución.

La crónica y la leyenda se apoderaron de aquel hecho extraño, para inventar toda clase de historias en prosa y verso, que no son más exactas unas que otras. Uno de estos historiadores, poco escrupuloso, añade que el ejecutor envanecido de su destreza, se volvió a los circunstantes, diciéndoles:

—¿No es verdad que ha sido un gran golpe?

Debo, en honor de nuestra siniestra corporación, la reparación de desmentir estas odiosas palabras que hubieran manchado hasta los labios de un verdugo. Debe colocarse en el número de las ficciones absurdas la que representa al ejecutor por vocación, fanático por su oficio, y admirándose de su talento de destrucción. Si la historia cita ejemplos de algunos monstruos crueles por instinto, y sanguinarios por amor a la sangre, no es entre los nuestros. He conocido por necesidad a muchos colegas míos, y si la mayor parte de ellos no me parecían víctimas, en igual grado que yo, de su nacimiento, y de sus antecedentes de familia, puedo asegurar por lo menos que ninguno de ellos ejercía sin pena y sin una especie de vergüenza, un cargo tan poco en armonía con los sentimientos más naturales del hombre.

La sentencia que condenó a La Barre, en la época en que la filosofía y la tolerancia empezaban a arraigarse en nuestro suelo, quedará en la historia como una anomalía monstruosa e inexplicable. La superstición y el fanatismo han pesado bastante sobre la memoria de aquel infortunado joven para que no obtuviera, como la del viejo Lally, el favor de una estéril y tardía rehabilitación. Pero la conciencia imparcial de la historia no puede engañarse sobre el verdadero carácter de aquel asesinato jurídico, cometido en nombre de una religión santa y venerable, que la intolerancia comprometía siempre que le daba por misionero al verdugo.

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Estatua de Chevalier de la Barre en Montmartre (Parque Nadar), París. Imagen Wikipedia Jim Linwood de Londres subido por paris 17

La estatua del caballero de La Barre que desde el 24 de febrero de 2001 se encuentra cerca de la basílica del Sacré-Coeur en París, también tiene una larga historia de intolerancias. Fue instalada en primer lugar frente a la misma basílica en 1897 promovida por un grupo de librepensadores. Esta estatua se trasladó al cercano parque Nadar en 1905 tras la declaración de separación Iglesia-Estado en Francia. De nuevo sufrió una ignominia en 1941 cuando el gobierno acomodaticio de Vichy mandó desmontarla y fundirla. Hoy, un pedestal a los pies de la estatua recuerda que «La tolerancia universal es la más grande de las leyes».

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Placa en Abbeville. Imagen Wikipedia By Moonik – Own work

En la localidad de Abbeville se viene celebrando desde 1902 una serie de actos de homenaje a François-Jean Lefebvre que se completaron en 1907 con un monumento sufragado por suscripción popular en el mismo lugar de su ejecución. Desde entonces, el primer domingo de julio se celebra en Abbeville una manifestación en recuerdo de quien murió tan terriblemente por culpa de la intolerancia religiosa.

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LA NOCHE DE SAN JUAN

LA NOCHE DE SAN JUAN

“Fiesta de San Juan” (1875), de Jules Breton.

Celebramos la fiesta de la Noche de San Juan, el 23 de junio, como la noche más corta del año (en el hemisferio norte) o la más larga (en el sur). Pero en realidad no es ese día, sino el del solsticio de verano, que este año 2019 se ha producido el pasado día 21 a las 17:45 horas.

La celebración pagana del solsticio de verano en el hemisferio norte tenía como rito principal el encendido de una hoguera, rito propiciatorio y de fuerza al sol que empieza a manifestarse más débilmente a partir de este momento, cuando los días irán haciéndose cada vez más cortos. Con este rito también se realizaba un acto “purificador”, quemando en la hoguera todo aquello que de negativo había sucedido hasta el momento y pidiendo prosperidad y bienes para el tiempo nuevo que se iniciaba. Sobre todo se celebraba con las parejas jóvenes que elegían estas fechas para comprometerse o casarse.

El sincretismo cristiano vino a sobreponerse a esta tradición en lugar de prohibirla por pagana. Para ello trasladó la fecha de la celebración del solsticio de verano (21 de junio) a la noche anterior al nacimiento de San Juan Bautista, el 24 de junio, seis meses antes del nacimiento de Jesús, según dictan los Evangelios. Así, venimos celebrando la Noche de San Juan con una idea completamente distinta. En lugar de lamentarnos por la pérdida de fuerza del sol, celebramos la llegada del verano, cuando parece cobrar más intensidad y protagonismo. Y en lugar de “purificar” todo aquello que dejamos atrás, celebramos el final del periodo escolar y de la primera mitad del año.

Las celebraciones varían poco en cada lugar. En Alicante se festeja la noche del 24 al 25, por ejemplo, pero en general en todas partes se procura prender una hoguera cerca del agua (el mar, un río, un lago), para unir en un solo acto agua y fuego. Una de las tradiciones actuales consiste en “saltar” la hoguera como acto purificador y también arrojando a ella papeles donde previamente se ha anotado todo aquello de lo que queremos desprendernos en adelante. En algunos sitios se completa con la quema de un muñeco de trapo llamado “juanes”, “juanillos” o “juas”.  En Galicia es frecuente preparar una Queimada y hacer un conjuro.

John William Waterhouse (1849-1917).

La invocación al agua (más relacionada con los ritos celtas) está muy presente en todas las celebraciones sanjuaneras , pues hay leyendas que dicen que las aguas iluminadas por el primer rayo de sol del día 24 son aguas bendecidas que proporcionarán protección a quien se bañe o se lave la cara o los ojos con ellas. Incluso si recibe un baño de rocío en esa madrugada llevará el poder consigo todo el año. Hay una leyenda muy común que también tiene que ver con el agua y con la noche de San Juan, que es la de la “Encantada”,  una bella joven que peina su larga cabellera con un peine de oro a orillas de un lago o río y cerca de una cueva o castillo. Existen muchas versiones (algunas próximas a la leyenda germana de Lorelei, incluso), pero una puede ser esta recopilada por Antonio Selva Iniesta 

En la madrugada del día de San Juan, solía aparecer una dama muy blanca con el pelo muy largo y rubio al pie de la cueva de la Camareta, a orillas del camino de la Junta de los Ríos, muy próximo al río Mundo, sentada en una piedra y peinándose con un peine de oro, preguntándole, si alguien pasaba por allí, sobre qué le gustaba más, si el peine o ella. Dicen que en cierta ocasión pasó un pastor y al hacerle la pregunta, éste respondió que el peine, exclamando ella: ¡maldito seas, que por tu culpa seguiré encantada!

 «La Encantada de la Camareta: antología e interpretación»
(1993)
Antigüedad y Cristianismo X: 479-488)

Así que en esta noche del 23 de junio, si es que no lo hicieron en la anterior del 21, o si lo prefieren, en la de mañana 24, celebren la conjunción del inicio del verano con el fin de los días largos, la del paganismo del solsticio del sol con la del cristianísimo San Juan, la del fuego y el agua… la noche, en fin, más festivalera del año.

¡¡FELIZ NOCHE DE SAN JUAN!!