BÁRBARA STANWYCK (II)

BÁRBARA STANWYCK (II)

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“La vida privada de Bárbara la hizo fuerte, eso es verdad. Después de una infancia complicada, entre orfanatos y familias de acogida, no desaprovechó la oportunidad que le brindaron los locales nocturnos del burlesque de Nueva York, ni los muchos protectores y amantes que llegó a conocer. Como por ejemplo, el malogrado actor Rex Cherryman, posiblemente el gran amor de su vida. Y más tarde, el empeño de su primer, joven, borracho y ambicioso marido, Frank Fay, por convertirla en estrella, acabó por endurecerla aún más, o al menos, aprendió a no fiarse de nadie, mientras Fay se hundía en el olvido.

Pero consiguió ser una de las más grandes. Y eso porque, sin ser un bellezón como otras de su época, encarnó como ninguna a la auténtica «mujer fatal», una mujer intensa y con tal poder de seducción que solo ella podía llevar a un hombre a la Perdición (1944).”

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BÁRBARA STAWYCK 
(Ruby Catherine Stevens)
16 de julio de 1907 – 20 de enero de 1990

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BIKINI

BIKINI

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

“La mayoría de aquellos hombres ni siquiera sabían los nombres de muchas de las actrices que admiraban, ya fuesen rubias, pelirrojas o morenas. Insisto, las que le gustaban más a mi padre. Ni mucho menos sabían algo de ellas más allá de las vidas que interpretaban en la pantalla. Por ejemplo, y en orden descendente de peligrosidad, Rita era Gilda (1946) y era una «bomba» ―para su disgusto, su nombre bautizó una bomba atómica que se hizo explotar en las Islas Bikini en 1946―, Grace Kelly era un cisne intocable, Kim Novak demasiado sensual para imaginarla siquiera, Sara Montiel era la sufrida violetera castiza y Carmen Sevilla era simplemente Carmen Sevilla, alguien que bien podría ser una de las muchachas casaderas del barrio o la futura madre de sus hijos.
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RITA HAYWORTH
(Margarita Carmen Cansino Hayworth ) 
17 de octubre de 1918 – 14 de mayo de 1987

 

El 1 de Julio de 1946 se llevó a cabo el primer ensayo público, con medios de comunicación y observadores internacionales, del armamento nuclear de los EE.UU. salido del Proyecto Manhattan, creado antes del fin de la II Guerra Mundial.  Esa mañana de verano, una bomba de fisión de 23 kilotones, a la que bautizaron como Gilda y que llevaba una fotografía de Rita Hayworth en el costado, se lanzó desde un B-29 sobre una flota de 95 buques de guerra desplegados junto al atolón de Bikini, en las Islas Marshall, desde el año 2010 nombradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Después de la prueba, una copia de la película Gilda (1946) que se había estrenado el 25 de abril de ese mismo año, fue guardada en una caja de acero en el desierto para que sobreviviera a una posible catástrofe nuclear.

Rita Hayworth, pacifista y antibélicista por completo, se indignó por ambos hechos, pero no pudo evitar que el mundo la conociera ya por siempre como una “bomba” erótica.

El 15 de julio es, en España, uno de los días en los que más gente comienza sus vacaciones, la mayoría para disfrutar de la playa en bikini.
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EGIPTO (II)

EGIPTO (II)

Imagen: Yul Brynner, por Yousuf Karsh, en “Los Diez Mandamientos” (1956)

“Egipto, en la frontera con África, se interna al sur en el interior del país, hasta alcanzar Etiopía, que lo cierra por detrás. El Nilo, que divide, a izquierda y derecha de los límites de su parte inferior, con una separación de la rama Canópica de África, y la Pelúsica en la parte de Asia, en un intervalo de 170 millas, por esta disposición, han puesto a Egipto entre las islas. El Nilo se interna de una manera que da una configuración triangular de la tierra, tanto que ellos lo llaman el Delta de Egipto, nombre de la letra griega. La distancia desde el lugar en el que hay un único canal del río y se divide por primera vez, 146 millas hasta la boca Canópica, y 256 millas A la boca Pelúsica.”

Plinio el Viejo (23-79 d.C).
Naturalis Historia” (siglo I), LIBRO V

PROPIEDADES DEL DINERO

PROPIEDADES DEL DINERO

Imagen: Thinking Art

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo, al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

Aun al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dineros no es de sí señor.

Si tuvieres dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

Yo vi en corte de Roma, do está la Santidad,
que todos al dinero tratan con humildad,
con grandes reverencias, con gran solemnidad;
todos a él se humillan como a la Majestad.

Creaba los priores, los obispos, abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios dábales dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras, verdades.

Hacía muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les daba por bien examinados:
a los pobres decían que no eran ilustrados.

Ganaba los juicios, daba mala sentencia,
es del mal abogado segura mantenencia,
con tener malos pleitos y hacer mala avenencia:
al fin, con los dineros se borra penitencia.

El dinero quebranta las prisiones dañosas,
rompe cepos y grillos, cadenas peligrosas;
al que no da dinero le ponen las esposas.
¡Hace por todo el mundo cosas maravillosas!

He visto maravillas donde mucho se usaba
al condenado a muerte la vida le otorgaba,
a otros inocentes, muy luego los mataba;
muchas almas perdía, muchas a unas salvaba.

Hace perder al pobre su cabaña y su viña,
sus muebles y raíces, todo lo desaliña;
por todo el mundo anda su sarna y su tiña;
donde el dinero juega allí el ojo guiña.

El hace caballeros de necios aldeanos,
condes y ricoshombres de unos cuantos villanos;
con el dinero andan los hombres muy lozanos,
cuantos hay en el mundo le besan hoy las manos.

Vi que tiene el dinero las mayores moradas,
altas y muy costosas, hermosas y pintadas;
castillos, heredades y villas torreadas
al dinero servían, por él eran compradas.

Comía los manjares de diversas naturas,
vestía nobles paños, doradas vestiduras,
muchas joyas preciosas, bagatelas y holguras,
ornamentos extraños, nobles cabalgaduras.

Yo he visto a muchos monjes en sus predicaciones
denostar al dinero y a las sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.

Aunque siempre lo insultan los monjes por las plazas,
guárdanlo en el convento, en vasijas y en tazas,
tapan con el dinero agujeros, hilazas;
más escondrijos tienen que tordos y picazas.

Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
mas si huelen que el rico está para morir
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

Clérigos, monjes, frailes no toman los dineros,
pero guiñan el ojo hacia los herederos
y aceptan donativos sus hombres despenseros;
mas si se dicen pobres ¿para qué tesoreros?

Allí están esperando el más rico madero;
al que aún vive recitan responsos, ¡mal agüero!
Cual los cuervos al asno le desuellan el cuero:
—¡Cras, cras, le llevaremos, que ya es nuestro por fuero!

Toda mujer del mundo, aunque dama de alteza,
págase del dinero y de mucha riqueza,
nunca he visto una hermosa que quisiera pobreza:
donde hay mucho dinero allí está la nobleza.

El dinero es alcalde y juez muy alabado,
es muy buen consejero y sutil abogado,
alguacil y merino, enérgico, esforzado;
de todos los oficios es gran apoderado.

En resumen lo digo, entiéndelo mejor:
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor;
toda cosa del siglo se hace por su amor.

Por dineros se muda el mundo y su manera,
toda mujer cuando algo desea es zalamera,
por joyas y dineros andará a la carrera;
el dar quebranta peñas, hiende dura madera.

Deshace fuerte muro y derriba gran torre,
los cuidados y apuros el dinero socorre,
hace que del esclavo la esclavitud se borre;
de aquel que nada tiene, el caballo no corre.

Las cosas que son graves hácelas de ligero;
por tanto, con la vieja sé franco y lisonjero,
ya sea poco o mucho, no vaya sin logrero:
no me pago de chanzas donde no anda el dinero.

Si no le dieras nada, cosa mucha ni poca,
sé franco de palabra, sin decir frase loca;
si no hay miel en la orza, que la haya en la boca;
mercader que esto hace, vende bien y bien troca.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
(circa 1283-1351)

LIBRO DE BUEN AMOR (1330-1343)
“Propiedades del dinero”
Estrofas 490-514

EGIPTO

EGIPTO

Imagen: Claudette Colbert  como Cleopatra (1934). 

“Paso a hablar del Egipto con detenimiento, pues comparado con cualquier otro país, es el que más maravillas tiene y el que más obras presenta superiores a todo encarecimiento. A causa de esto hablaré más del Egipto. Los egipcios, con su clima particular y con su río, que ofrece naturaleza distinta de la de los demás ríos, han establecido en casi todas las cosas, leyes y costumbres contrarias a las de los demás hombres. Allí son las mujeres las que compran y trafican, y los hombres se quedan en casa, y tejen. Tejen los demás empujando la trama hacia arriba, y los egipcios hacia abajo. Los hombres llevan la carga sobre la cabeza, y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan de pie, y los hombres sentados. Hacen sus necesidades en casa, y comen fuera, por las calles, dando por razón que lo indecoroso, aunque necesario, debe hacerse a escondidas, y lo no indecoroso, a las claras. Ninguna mujer se consagra allí por sacerdotisa a dios o diosa alguna: los hombres son allí sacerdotes de todos los dioses y de todas las diosas. Los varones no tienen ninguna obligación de alimentar a sus padres contra su voluntad; pero las hijas tienen entera obligación de alimentarlos, aun contra su voluntad.

En los otros países los sacerdotes de los dioses se dejan crecer el cabello; en Egipto se rapan. Entre los demás pueblos es costumbre, en caso de duelo, cortarse el cabello los más allegados al difunto; los egipcios, cuando hay una muerte se dejan crecer el cabello en la cabeza y barba, mientras hasta entonces se rapaban. Los demás hombres viven separados de los animales, los egipcios viven junto con ellos. Los demás se alimentan de trigo y cebada; pero para un egipcio alimentarse de estos granos es la mayo afrenta; ellos se alimentan de olyra, que algunos llaman también espelta. Amasan la pasta con los pies, el lodo con las manos y recogen el estiércol. Los demás hombres (excepto los que lo han aprendido de los egipcios) dejan su miembro viril tal como nació, pero ellos se circuncidan. Los hombres usan cada uno dos vestidos y las mujeres uno solo. Los demás fijan por fuera los anillos y cuerdas de las velas, los egipcios por dentro. Los griegos trazan las letras y calculan con piedrecillas llevando la mano de izquierda a derecha; los egipcios de derecha a izquierda, y por hacer así dicen que ellos lo hacen al derecho y los griegos al revés. Usan dos géneros de letras, las unas llamadas sagradas, las otras populares.”

HERÓDOTO DE ALICARNASO.
Historias” (siglo V a.C.) Libro II

SYLVIA SIDNEY (1910-1999)

SYLVIA SIDNEY (1910-1999)

LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE

También lo aprendieron las actrices de Hollywood. Mi padre me decía que, aunque no fuesen maridos de sangre azul, las más grandes y guapas actrices de cine habían acabado casándose ―él nunca mencionó a los amantes y adúlteros, como la relación de Marion Davies con el todopoderoso William Randolph Hearst o la de Sylvia Sidney con B. P. Schulberg, ejecutivo de la Paramount― con gentes muy influyentes que las auparon por encima de las demás. No decía los nombres de los potentados, pero sí sabía que actrices habían hecho mejores bodas.

AlmaLeonor_LP

SYLVIA SIDNEY
(Sophia Kosow)
8 de agosto de 1910 – 1 de julio de 1999

VISIBLES… Y FEMINISTAS

VISIBLES… Y FEMINISTAS

Imagen: Matilde Cherner (1833-1880)

VISIBLES. MUJERES Y ESPACIO PÚBLICO BURGUÉS EN EL SIGLO XIX

“Una de las características de este tipo de revistas, y que las diferencia claramente de las femeninas de moda, es el carácter más amplio del público al que se dirigen. Si las primeras tenían unas destinatarias muy concretas, fundamentalmente las mujeres burguesas de las ciudades, las revistas feministas, se dirigen a todas las mujeres, tanto a las acomodadas como a las modestas, tanto a las ociosas como a las trabajadoras. Su intención es social y política y abogan por un reconocimiento de la capacidad y valía femenina. Insisten en la educación de la mujer, pero también en su liberación política.

En este sentido hay que recordar la figura de la salmantina Matilde Cherner y Hernández (1833-1880), republicana y autora de artículos pro-federalistas en los primeros años de la década de los setenta, en el diario El Federal Salmantino (1875).”

Mª del Pilar López Almena.

EN EL SIGLO VEINTIUNO

EN EL SIGLO VEINTIUNO

Imagen: Ramón Gaya

Es la hora del paseo por el lago. Las dos adorables esposas, extendidas sobre los cojines del coche, se abrigan bajo los cobertores de pieles, bajo la fresca claridad del sol invernal; los cabellos de Laure son dorados, y los de Jane son de ébano azul como las alas de los cuervos. Hace días que no se las ve, tres meses para ser exacto. Después de su bonita fiesta de bodas, donde fue invitado todo el París ilustre y mundano, – su unión no era solamente la de dos exquisitas criaturas, sino que también suponía la unión de dos familias principescas,– fueron a ocultar, en un castillo de Bretaña, cerca del mar, las primeras delicias de su felicidad. ¡Larga y demasiado corta luna de miel! Ahora, están de regreso, vuelven a entrar en la sociedad; la multitud elegante, feliz de volver a verlas, las aprecia y las saluda con un tierno respeto. Pues su amor tiene una leyenda noble y conmovedora. Se sabe que se aman desde hace mucho tiempo, antes de poder confesar que se amaban; que sus padres, – por razones interesadas – no querían consentir su matrimonio. Adorándose, habrían podido enfrentarse a ellos, huir. Pero eran novias honradas que querían conservarse intactas para el lecho nupcial. Tuvieron, a pesar de su desesperación, la paciencia de las auténticas pasiones. Y fue a fuerza de dolorosa resignación y de mudas plegarias como por fin obtuvieron ¡ser la una de la otra! A causa de esta leyenda, se las quiere y se las honra. Todos se descubren cuando pasan, y simpáticos cuchicheos, procedentes de todas partes, las rodean. No se tiene razón al decir que París es egoísta y frívolo, que solamente se interesa por las aventuras escandalosas; sabe hacer justicia a la honradez, a los amores sinceros y regocijarse con las virtudes recompensadas. Sin embargo ellas, en el lento coche, se embriagan de ese dulce triunfo, teniendo la conciencia de haberlo merecido, y responden a los saludos con sonrisas alegres. Pero de repente, Jane frunce el ceño.
–Laure, querida mía, – dice –¿por qué has hecho una señal con la mano a esa amazona?
–¿No la conoces? Es Marguerite de Lizolles, una de mis amigas del internado. Tendremos que invitarla a nuestros bailes.
–¡Desde luego que no! Marguerite de Lizolles es de las que una mujer de tu reputación no debe recibir, incluso ni debiera haberla conocido.
–¿Marguerite? ¿Qué te ha hecho?
Jane vacilaba.
–No sé si debo decírtelo, a ti tan pura y perfecta… Se ha casado.
–¡Y bien! ¿No nos hemos casado nosotras también?
–¡Gracias al cielo, mi dulce ángel! Pero ella se ha casado con un hombre.
–¡Oh! – dijo Laure enrojeciendo.

Catulle Mendès (1841-1909)

Para leer en la bañera” (Pour lire au bain), París, 1890.
Traducción de José M. Ramos