SEPTIEMBRE, MES DE FERIAS…

SEPTIEMBRE, MES DE FERIAS…

Septiembre, mes de ferias, con olor a membrillos, un aire fino y atardeceres rosas, que ya presagiaban el comienzo del “cole”.

Campo Grande, tan querido por los niños. El barquillero con aquel bombo rojo y dorado, rodeado de críos que miraban ansiosos la ruleta mágica, que, por un perra chica, decidía la suerte de premiar de uno a veinte barquillos (figura inmortalizada en alguna zarzuela) que daba un aire alegre y lúdico al parque: dificil de olvidar a quien tuvo la suerte de vivirlo.

El fotógrafo, siempre con el trípode a cuestas: parejas, niños, soldados, etc., cuántos recuerdos captados en el instante mágico del disparo. – Joven, por favor, mire a la cámara. – Niño, atento que va a salir un pajarito. – ¡Quieto!; ¡ya!.

El estanque, los patos y el famoso Perico, el cisne por excelencia que paseaba ufano por el agua. Fuente de la Fama, que a mí, niña, me intimidaba: cualquier día suena la trompeta, seguro, y sucederá algo.

Al pie de la fuente, la playa, un corralito de arena fina y rubia donde los niños jugábamos ayudados por el agua, el cubo y la pala.

El Teatro Pradera, con sus varietés; el Café del Pino  detrás del teatro: limonada en el velador, los niños jugábamos mientras los padres pasaban el rato con unas atracciones de humor que se representaban en un tablado que hacía las veces de escenario.

El templete de corte clásico, en lo que se llamó el paseo de la jota debido a las vueltas que daban los jóvenes en él. La banda de Isabel-II tocaba la “España Cañí”; los carruseles, la noria gigante, los autos de choque, caballitos, cadenas, y la montaña rusa, desplazada al Paseo de Filipinos, dada su extensión.

En el paseo central se encontraban los puestos de chucherías, juguetes y cacharritos para niños y también golosinas, entre ellas las manzanas acarameladas con un palo para sujetarlas y el famoso algodón dulce, que ha llegado hasta nuestros días.

El Teatro Argentino  merece mención aparte, tan al gusto de la época, bailaores, cantaoras, palmas y picaresca rozaban el mal gusto; pero transgredían las tan odiadas leyes de entonces. Lo cierto es que se colgaba el cartel de “no hay entradas”.

Las casetas de miedo: espectaculares por fuera y decepcionantes por dentro: un escalón que se movía al pisarle, un esqueleto al volver un recodo, oscuridad y un escobazo, eso sí, suave, a la salida. No obstante, tenían aceptación.

El museo de cera, con la muerte de Granero, torero donde los hubo, con la explicación de su trágica muerte en Madrid; cabezas de toro disecadas, mantones, peinetas, fotografías y fondo de guitarras, y a un lado, el capote y la montera del torero. Emocionante.

La Barraca Fantástica, donde a una mujer le cortaban la cabeza con el público delante y luego contestaba a lo que se le prenguntara.

Los niños canarios, que permanecían todo el tiempo comiendo durante la función, ¡y pesaban nada menos que 160 kilos cada uno!: expuestos por sus padres a la curiosidad de todos.

La caseta de fotografía cómica, donde te ponías detrás de un trampantojo y asomabas la cabeza en un hueco, y salías vestida de bailaora, en el bañador, de torero, o dentro de un autoóovil, según el gusto de cada uno.

La salida de los toros era todo un espectáculo: coches de caballos, tílburis, señoritas con mantón de manila o ataviadas de mantilla y peineta, – eso sí, con claveles en el pelo-, competían por lucirse: artistas como Juanita Reina, Lola Flores o Amparo Rivelles, etc. En fin, las cómicas de turno. Toreros en coche descubierto, o a hombros, según la tarde; las mulillas engalanadas haciendo sonar sus cascabeles al trote. Las familias en automóviles (otro atractivo más), ya que eran contadas las que lo tenían, subían y bajaban desde el Coso hasta la Plaza de Zorrilla dando varias vueltas, lo que hacía que resultase tan bonito y fueran tantas personas a verlo.

Plaza Mayor; León Salvador, que vendía relojes por kilos y daba duros a peseta. Lo cierto es que tenía poder de convocatoria y una labia que prendaba, arropaba en torno a él a gran cantidad de gente asombrada. ¡Escucharle era todo un espectáculo!.

Café Ideal-Nacional: una mesa en la terraza que estaba animadísima. – ¡Oiga!, un helado para los niños, y a los papás, café con leche y azucarillos; mientras los mayores descansaban nosotros íbamos al corrillo de la adivinadora que con los ojos vendados contestaba a cuanto la preguntaban a través de su pareja: -Dime, dime María ¿Quién me pregunta?. Una joven. ¿Qué quiere saber?. Quiere saber sobre su novio, ¿sabes algo de él?. Si, ¡Vive!, ¡Vive!, está en Francia. Murmullos en el público y lágrimas en la joven… (la voluntad).

– ¡El Calendario Zaragozano!, ¡por sólo 10 pesetas!, ¡con la predicción del tiempo para el próximo año!.- Un décimo de lotería, señorito; cómpreme un décimo, que sale premiado. El señor que pregonaba a “Don Nicanor, tocando el tambor”; globos, “gigantes y cabezudos”, y una cantidad de gente animando la Plaza Mayor.

Circo Price; con Ramper, el payaso, los perros amaestrados y Pinito de Oro en el trapecio. María de la O en las pantallas del cinematógrafo, y en el Campo Grande sesión de fuegos artificiales.

¡Solo una vuelta más en los caballitos!

¡Vale!

“REENCUENTROS”, de Julia Mayorga Arias.

 

 

El recuerdo de unas Fiestas Patronales del Valladolid de finales de la década de los 30, sirve para anunciar que hoy en Valladolid, del 7 al 16 de Septiembre de 2007, se vuelven  a vivir las Fiestas Patronales de la Virgen de San Lorenzo. Hoy como ayer…….

¡¡¡FELICES FIESTAS A TODOS!!!!!!

Besos.AlmaLeonor

2 respuestas a «SEPTIEMBRE, MES DE FERIAS…»

  1.  
    Hace mucho estoy buscando el libro "REENCUENTROS" DE JULIA MAYORGA ARIAS, si alguien tiene algun dato (editorial, o cualquier dato) les pido que me lo comuniquen.
    les agradeceria mucho esa información.
    Muchas gracias
     
    Saludos
     
    Sandra Campos

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  2. ¡Hola!
    Sandra, gracias por entrar en Helicon. Ya te había contestado a esta pregunta no obstante. El pasado 1 de Abril me enviaste un mensaje y te respondí (como pude, porque tu espacio no admite mensajes). Pero si no lo has visto te vuelvo a contar lo que te dije.
    Verás tuve la suerte de conocer a Julia hace un par de años. Ella tuvo la amabilidad de regalarme uno de sus libros y por eso le tengo. Hasta donde yo sé, es un libro que no se vende, le escribió ella y ella le imprimió, por su cuenta. Me dijo que no los vendía.
    Siento no poder ayudarte Sandra.
    Besos.AlmaLeonor

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