ANÉCDOTAS 33: CATARRO-OKUPA (2)

CATARRO-OKUPA (2)

Desde que coloqué en Helicón la anterior entrada sobre mi Catarro-Okupa he pasado otras dos veces por la consulta de mi médico de cabecera. Además de para recetarme de nuevo medicamentos que ya había tomado cuyo resultado ha sido a todas luces ineficaces, esas consultas han servido para decidir sobre otro asunto de vital importancia: Voy a cambiar de médico.

En la última visita, el pasado viernes 4 de diciembre, por fin se decidió a extender un volante para el especialista en Otorrinolaringología. Claro que eso no servía de mucho si no me ponía en el papel que la consulta era de urgencia, cosa que no hizo pese a solicitárselo. Como me temía, en la ventanilla donde me dan la cita me confirman que la más próxima sería para el 4 de Enero del 2010, sarcásticamente diría que para el próximo año, matemáticamente exacto, sería un mes después. No estaba dispuesta a pasarme otro mes con los mismos síntomas.

Porque el principal problema que me ha causado este Catarro-Okupa, es una acusada hipoacusia que me tiene sumida en la más absoluta de las sorderas. El moco que produce este dichoso Catarro-Okupa se ha instalado en mis conductos auditivos de tal manera que no oigo ni el timbre de mi puerta. Imaginar las dificultades que esto entraña para el desempeño de mi trabajo es muy fácil, pero hacerse una idea del día a día de sordera permanente, solo puede imaginarlo quien lo haya sufrido.

Pensé en acudir esa misma noche a urgencias. Fingir que la sordera había surgido ese mismo día y que además me producía dolor de oídos. No habría sido una mentira completa, en realidad ese día fue cuando me diagnosticaron la hipoacusia y dolores si que tenía, aunque no de oído sino de cabeza, de pasarme todo el día escuchándome a mí misma en permanente sensación de eco. No me convencía demasiado la solución, menos cuando unos me decían que no me harían caso en urgencias en cuanto se dieran cuenta del problema real, y otros que en urgencias me lo solucionarían en el momento. En realidad no sabía muy bien qué hacer. Solo tenía claro que no podía pasarme otro mes en ese estado. Bromeando, decía a mis amigos que así no me enteraría ni de las campanadas de nochevieja, y que comería menos uvas de las preceptivas.

Llamé a mi hermano. No es que él sea especialista en mi problema, sino que visita desde hace muchísimos años a un otorrino reputado de mi ciudad por un problema crónico que tiene desde los 14 años. Me dio su teléfono y el lunes 7 por la mañana, temiendo no ser atendida por ser un día de puente señalado, llamé. Contrariamente a lo que imaginaba, me dio cita para esa misma tarde.

Salí de la consulta contenta. El médico especialista me realizó múltiples pruebas, confirmando que efectivamente el moco se ha instalado de tal forma en mis oídos que corro el riesgo de que se solidifique, se quede adherido al tímpano, y el problema sea otro y definitivamente más grave: Una sordera permanente. Había que sacarlo de ahí.

Salí de la consulta con un extenso recetario. Primero me dijo que dejara de tomar todo lo que estaba tomando hasta el momento. Me recetó otro nebulizador, un protector de estómago, otros dos tipos de pastillas y una fórmula magistral con la que debía de realizar vahos durante al menos 15 días, los que debían transcurrir hasta la siguiente visita. En total unos 40 euros de medicinas.

Salí de la consulta un tanto preocupada. Si transcurridos esos 15 días la sordera no remitía, es decir, si no conseguíamos sacar el moco con la medicación, habría que realizar una “encapsulación” del oído para extraerlo. No me dio más explicaciones de lo que eso significa porque, dijo, con la medicación se solucionaría, seguro.

Salí de la consulta con bastantes euros menos en la cartera. Pero al menos un especialista otorrino me ha diagnosticado lo que realmente me pasa y me ha puesto un tratamiento adecuado.

 

Las horas del Catarro-Okupa están contadas…. ¡¡Espero!!

 

 

AÑADIDO EL DÍA 17 DE DICIEMBRE:

Estoy viendo en las consultas a esta página muchas búsquedas en google referidas a un catarro con hipoacusia (falta de audición). Si alguna de las personas que realizan esas búsquedas en internet, acaba leyendo esta entrada, le recomiendo encarecidamente que VISITE URGENTEMENTE A UN OTORRINO. A mi me ha ido muy bien, la hipoacusia está remitiendo considerablemente y aún sigo con el tratamiento. El catarro persiste, aunque más atenuado, pero esto ya no me preocupa tanto. Además ya me han dicho que al dejar de fumar pasaré un tiempo largo (dicen que hasta un año) espectorando. Tendré paciencia. Pero la HIPOACUSIA es asunto de una cierta gravedad, por favor ACUDAN AL OTORRINO SI OBSERVAN ESOS SINTOMAS DURANTE O TRAS UN CATARRO.

AlmaLeonor 

 

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