CARIÁTIDES

CARIÁTIDES

Réplica de las Cariátides del Erecteión en la Acrópolis de Atenas (Grecia). Imagen By Gary Bembridge.

Dice Irene Vallejo en una reciente visita al Museo de la Acrópolis de Atenas, que “en las orgullosas cariátides del Erecteion, no puedo evitar ver la metáfora de las mujeres que sostienen el peso del mundo”. Y luego pasa a narrar la versión de Vitruvio acerca del origen de estas seis mujeres que, a modo de columnas, sostienen el pórtico sur del Templo de Erecteion, donde se encontraba la tumba del mítico rey Cécrope. Estas seis matronas griegas, esculpidas en mármol pentélico, miden 2,3 metros de altura y en su día contaban con pintura policromada. Las que se encuentran in situ son réplicas modernas, cinco de las originales están en el Museo de la Acrópolis, en Atenas (Grecia) y la sexta, en el Museo Británico de Londres (Reino Unido).

Cariatide del Museo Británico en Londres (Reino Unido) DP

Marco Vitruvio Polión (circa 80-70 a. C. – 15 a. C.) fue un arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano, que sirvió a Julio César. Dedicado después a la arquitectura civil, es más conocido por ser el autor del tratado más antiguo sobre arquitectura que se conserva y el único de la antigüedad clásica, De Architectura, diez libros escritos entre los años 27 y 23 a. C. Conocido y empleado en la Edad Media, la obra se imprimió por primera vez en Roma en 1486, por el humanista y gramático Fray Giovanni Sulpicio de Veroli. De Architectura sentó las bases de la arquitectura Renacentista y el famoso dibujo de Leonardo da Vinci, el Hombre de Vitruvio, sobre las proporciones del hombre, está basado en las indicaciones dadas en esta obra. En HELICON, ya hablamos de ello.

Según el autor, los edificios públicos (o algunos de ellos) deben exhibir tres cualidades, que ya se conocen como las virtudes o la Tríada de Vitruvio: firmitas, utilitas, venustas. Es decir, que deben ser sólidos, útiles y hermosos. Es una pena constatar como esas cualidades se respetan poco hoy en día, al menos, las tres juntas.

Las cariátides originales en el Museo de la Acrópolis. Imagen by Ricardo André Frantz

En el Libro Primero, y en su primer capítulo, es donde encontramos la historia de las cariátides, que hoy no se tiene por segura, pero que es la más difundida y, al mismo tiempo, la que más visiblemente refleja la cruz soportada por las mujeres a lo largo de la historia, la de ser causa y sufrir las consecuencias de las guerras, mientras se vetaba su participación en las mismas. Irene Vallejo también lo expresa mucho mejor que yo: “Un relato escalofriante que nos recuerda cómo los cuerpos de las mujeres, excluidas de las decisiones bélicas, fueron y siguen siendo campos de batalla”. No podemos olvidar que Caria (Karys o Caryae, en el Peloponeso), lugar de origen de las cariátides del Erecteion, fue también el hogar de Elena de Troya (por eso se decía que sus mujeres eran las más bellas de la Hélade), estigmatizada por ser causa de uno de los muchos conflictos bélicos en los que todas las polis griegas se vieron inmersas a lo largo de su historia.

Además, en ese primer capítulo, Vitruvio deja claro que los conocimientos de los arquitectos deben ir más allá del simple aprendizaje de la teoría arquitectónica. Pienso yo que todos los profesionales deberían incluir entre sus virtudes la del conocimiento o, al menos, el interés por conocer, ciencias y artes ajenas a su especialidad, pero necesarias para que su trabajo no carezca de cierta alma. No he podido resistirme a traer a HELICON todo el texto.

Las cariátides del Erecteion. Imagen By Berthold Werner

La Arquitectura es una ciencia adornada de otras muchas disciplinas y conocimientos, por el juicio de la cual pasan las obras de las otras artes. Es práctica y teórica. La práctica es una continua y expedita frecuentación del uso, ejecutada con las manos, sobre la materia correspondiente a lo que se desea formar. La teórica es la que sabe explicar y demostrar con la sutileza y leyes de la proporción, las obras ejecutadas.

Así, los arquitectos que sin letras solo procuraron ser prácticos y diestros de manos, no pudieron con sus obras conseguir crédito alguno. Los que se fiaron del solo raciocinio y letras, siguieron una sombra de la cosa, no la cosa misma. Pero los que se instruyeron en ambas, como prevenidos de todas armas, consiguieron brevemente y con aplauso lo que se propusieron.

Tiene, como las demás artes, principalmente la Arquitectura, aquellas dos cosas de significado y significante. Significado es la cosa propuesta a tratarse. Significante es la demostración de la cosa con razones científicas. Por lo que, parece debe estar ejercitado en ambas, el que quiera llamarse arquitecto. Deberá, pues, ser ingenioso y aplicado; pues ni el talento sin el estudio, ni éste sin aquel, pueden formar un artífice perfecto.

Será instruido en las Buenas Letras, diestro en el Dibujo, hábil en la Geometría, inteligente en la Óptica, instruido en la Aritmética, versado en la Historia, Filósofo, Médico, Jurisconsulto, y Astrólogo. La causa de necesitar todo esto, es la siguiente: Conviene que el arquitecto sea Literato, para poder, con escritos, asegurar sus estudios en la memoria. Dibujante, para trazar con elegancia las obras que se le ofrecieren. La Geometría auxilia mucho a la Arquitectura, principalmente por el uso de la regla y el compás, con lo cual más fácilmente se describen las plantas de los edificios en los planos, se forman escuadras, se tiran nivelaciones y otras líneas. Con la Óptica se toman en los edificios las mejores luces y de mejor parte. Por la Aritmética se calculan los gastos de las obras, se anotan las medidas, y se resuelven intrincados problemas de las proporciones. Sabrá la Historia, porque los arquitectos ponen muchas veces en los edificios diferentes ornatos, de cuyo origen conviene dar razón a quien la pidiere.

Cariátides originales en el Museo de la Acrópolis en Atenas (Grecia). Imagen By Manthou

Como si alguno, en vez de columnas, colocare en la fábrica estatuas de mujeres con adornos matronales, llamadas Cariátides, y encima pusiere modillones y coronamientos; a quien preguntare la causa, la dará de esta manera: Caria, ciudad del Peloponeso, se confederó contra Grecia con los persas, sus enemigos, y habiendo los griegos salido gloriosamente victoriosos de esta guerra, de común acuerdo la declararon a los de Caria. Tomada y asolada la ciudad, y pasados a cuchillo los hombres, se llevaron cautivas sus matronas, sin consentir que dejasen las vestiduras matronales; no contentándose con aquel triunfo solo, sino queriendo también que, con la afrenta de la perenne memoria de su esclavitud, pareciesen pagar eternamente la culpa de su Pueblo. Por lo cual, los arquitectos de aquella edad pusieron en los edificios públicos las imágenes de estas mujeres, sosteniendo el peso, para dejar memoria a la posteridad del castigo de la culpa de Caria.

[…] Otras historias hay de esta especie, cuya noticia conviene tengan los arquitectos. La Filosofía hace magnánimo al arquitecto y que no sea arrogante, antes flexible, leal y justo, sin avaricia, que es lo principal; pues no puede haber obra bien hecha sin fidelidad y entereza. No será codicioso, ni amigo de recibir regalos, antes procure mantener su reputación con gravedad y buena fama; que todo esto prescribe la Filosofía. Trata también de la naturaleza de las cosas que en griego se llama Fisiología, la cual debe saberse con mayor cuidado, tanto por contener muchas y varias cuestiones naturales, cuanto por lo que mira a la conducción de aguas encañadas; porque en su camino, rodeos y subidas se excitan aires de varias maneras, cuya resistencia no podrá evitar sino quien por la Filosofía sepa la naturaleza de las cosas. También el que lea los escritos de Ctesíbio, de Archimedes y otros semejantes, no los podrá entender, si los filósofos no le hubieren instruido en estas cosas.

“En las orgullosas cariátides del Erecteion, no puedo evitar ver la metáfora de las mujeres que sostienen el peso del mundo”, Irene Vallejo.
Imagen: By Vicenç Valcárcel Pérez

AlmaLeonor_LP

5 respuestas a «CARIÁTIDES»

  1. En el antiguo Panteón de Agripa, tambien se colocaron dichas estátuas, que fueron sustituidas al construirse el actal Panteón o Rotonda, por el Emperador Adriano, que se negó a que figurara su nombre y continuase con el de Agripa.
    Tengo descargados los diez libros de Vitrunio, traducido al castellano por Fray Josep Ortiz, y como dices es un ejemplo que hoy en dia no se pone en práctica.

    Le gusta a 1 persona

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