VOLVER A CAUTERETS

VOLVER A CAUTERETS

Pues eso es lo que hemos hecho este verano. Volver a un lugar que está ya instalado en nuestros corazones con el título honorífico de “nuestro lugar”, ese enclave que sabes que siempre aparecerá en tu mente cuando quieras evocar la felicidad, la tranquilidad, la paz y la estabilidad del espíritu. Ese sitio, para nosotros, es Cauterests, una localidad francesa del departamento de Hautes-Pyrénées, en la región de Occitania, enclavado en medio de un maravilloso valle de los Pirineos franceses. Ya estuvimos en el año 2009 y en septiembre del año 2013. Y este año hemos vuelto.

Oficina de Turismo de Cauterets

Cauterets se encuentra a unos 207 kilómetros de la frontera española por Irún (dirección Bayona, Po, Tarbes y finalmente Lourdes, a tan solo 30 km de esta localidad). Es un recorrido fácil de hacer por autovía y autopista (carísimos los peajes) y aunque salimos ya entrada la mañana, a media tardes estábamos instalándonos en el camping Les Glères (Los Manantiales), el primer camping creado en Cauterets (ahora existen otros seis) y abierto todo el año.

Nos hemos encontrado unos días fantásticos con una temperatura más que agradable, no superior a los 22º en los momentos álgidos del día, y alrededor de los 5º por la noche y madrugada. No en vano el nombre de Cauterets parece que significa “frío y calor”, aunque su etimología dice que viene del latín vallis caldarensis, valle de los baños calientes, lo que le dio su fama de lugar balneario.

Como es un valle profundo, tardaba en llegar el sol por la mañana y Miki siempre estaba buscándolo, aunque a nosotros nos preocupó más saber cómo funcionaría el avance que habíamos comprado hacía unos meses y que aún no habíamos estrenado. Aunque en algún momento se mostraba un pelín enredado a la hora de montarlo (y más si hay que contar con la “ayuda” de Miki), el resultado es espectacular. Tuvimos un pequeño problema con el suelo del camping, porque era muy duro y no clavaban bien las piquetas, pero al final pudimos disfrutar de él durante los siete días que estuvimos en el Camping Les Glères, nuestro favorito en Cauterets, en la misma entrada del pueblo y justo al lado de una parada de ACs estupenda.

El avance resultó ser un cenador espléndido y nos permitió disfrutar de un espacio más amplio para poder hacer vida de camping y además, dejar nuestras cosas cuando nos marchábamos con la furgo a hacer algún recorrido por los alrededores.

CAUTERETS

Estación de Cauterets (septiembre-2013)

Al salir del camping lo primero que nos encontramos es la fabulosa Estación de Cauterets, monumento histórico, que hoy en día solo funciona como punto de encuentro para algunas líneas de autobús y como centro de actividades culturales (tiene en su interior un teatrito muy bonito). Su construcción data de 1901 (fue prefabricada en madera, hecha a mano, en Burdeos y construida en Cauterets sobre una losa de cemento), cuando funcionaba la vía de tren Pierrefitte-Cauterets (conectaba estas localidades con Luz-Saint-Sauveur), que fue abandonada en 1949 y todo el recorrido se transformó en una vía verde de 30 kilómetros.

Antigua estación des Oeufs (Cauterets)

En el centro de Cauterets aún se conserva la llamada Estación des Oeufs (huevos), construida en 1896, que conectaba esta localidad con el cercano Pont d’Espagne. Nunca se llegó a realizar la prevista conexión de ambas líneas.

La ciudad conserva aún ese aire decimonónico de enclave balneario, que es lo que la dio fama y elegancia. Muchos de sus edificios, como el mismo Ayuntamiento o la Oficina de Turismo y varias otras casas y hoteles (Residencia Continental, Hotel du Lys, Gran Hotel de Inglaterra, Les Promenades…) mantienen sus fachadas balconadas y aire cosmopolita decimonónico. La Villa Golitsyn, el Chalet Galitzine, que data de 1840, y otras bonitas casas se pueden visitar al fondo (imágenes propias aquí, al final del álbum), al tiempo que otros lugares como Le Pavillon des Abeilles y el museo de 1900, con colecciones de arte y de tradiciones populares, así como una exposición permanente dedicada al esquí y al alpinismo, desde 1850 hasta nuestros días.

Thermes des Griffons (La Raillere)

Y, por supuesto, las Termas de César, reformadas en 1999, conservan el mismo aire señorial que tuvieron originalmente, cuando se construyeron en 1844. Marcan incluso periodos vacacionales, pues los servicios del camping, por ejemplo, cuentan con ofertas según los forfaits de las Termas. Otro edificio termal de Cauterets, es el de Thermes des Griffons, en el barrio de La Raillere, junto a la Gave de Jeret, que forma unas impresionantes cascadas que se pueden observar desde la carretera según se sube, o a través del Camino de las Cascadas desde Cauterets, con paradas en todas ellas.

En La Raillere, se pueden ver también la cascada de Lutour, que en el año 2013, cuando estuvimos por última vez, causaron un gran estropicio en la zona (también al restaurante que hay justo en su base) por la crecida de las aguas y las inundaciones que sufrieron en todos los Pirineos centrales.

Volviendo al centro de Cauterets, no podemos dejar de admirar el Gran Casino, hoy cine y restaurante, y la preciosa plaza en la que está ubicado. Delante del edificio hay un juego de fuentes de agua que por la noche se transforman en un precioso espectáculo de luz.

Las Galerías d’Explanade, se sitúan justo enfrente del Casino, con su impronta Art-Decó, hoy flanqueando restaurantes y tiendas de recuerdos, pero también una biblioteca municipal.

Al final de la plaza un cedro impresionante cierra el entorno (desde aquí se llega a la otra parada de ACs al otro lado del pueblo) en un extremo y, al otro, un parque infantil y un minigolf completan uno de los rincones más bonitos de Cauterets.

En la plaza, donde se encuentra el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo, también es el lugar donde se ubican varios de los restaurantes de Cauterets (uno de los lugares más animados es la pequeña pizzería para llevar, siempre con clientes), alguno con wifi gratuita disponible, y varias tiendas de ropa deportiva y de alpinismo, con ofertas y precios más que interesantes, pero también con marcas que no se encuentran fácilmente, al menos aquí en España. También aquí es donde podemos adquirir los famosos berlingots, unos caramelos artesanales que se fabrican en Cauterets desde el siglo XIX, casi por prescripción facultativa. Resulta que los clientes de las termas que venían a la localidad para beber aguas ferruginosas, se veían aquejados de un mal aliento muy molesto y el médico del balneario les recomendaba tomar caramelos. Así, Cauterets dio servicio a esta necesidad de sus visitantes creando un producto único que podían llevarse como recuerdo, los berlingots.

Muy cerquita, pues todo está cerca en esta localidad, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora, inaugurada en 1886. Delante podemos ver, como en prácticamente todos los pueblos de Francia, un monumento a los caídos franceses en las dos guerras mundiales. Y, como en casi todas partes en Francia también, en el lateral de la calle, unos baños públicos cuidados y en servicio.

En estas callejuelas de Cauterets también se pueden encontrar algunos edificios de viviendas que igualmente tienen reminiscencias decimonónicas. De hecho, en uno de ellos hay un cartel que avisa de que fue en él donde se alojó el escritor y político francés, François-René de Chateaubriand.

Y es que son muchos los personajes famosos que recorrieron las calles de Cauterets en el siglo XIX para tomar baños o hacer curas de reposo en sus balnearios. Además de Chateaubriand, se sabe que lo visitaron la reina Hortense de Beauharnais (madre de Napoleón III), Carolina, duquesa de Berry (1798-1870), la escritora George Sand, el escritor Víctor Hugo (compuso aquí, mientras compartía paseos y baños con su amante Juliette Drouet, un poema incluido en el tercer libro de su obra “Contemplaciones”, el titulado “Las luchas y los sueños”, en agosto de 1843, tras enterarse por la prensa del fallecimiento de su hija), el poeta Alfred de Vigny, Giuseppe Verdi, etc., etc. Se sabe también que Gaston Phoebus (conde de Foix, 1343-1391) o la reina  Margarita de Navarra (1492-1549) también lo visitaron en su tiempo. Por cierto que Margarita, una prolífica escritora, sitúa en Cauterets el escenario de su obra de cuentos (72 relatos cortos publicados sin acabar en 1559), The Héptaméron.

De vuelta al Camping pasamos por la Estación de Telecabinas, que aunque cerradas ya en esta época (cierra el 22 de septiembre), aún podían verse pasar de vez en cuando sobre nuestras cabezas. La antigua estación del Teleférico había sido obra del equipo de Gustave Eiffel, pero hoy es un moderno edificio con telecabinas cerradas que llegan hasta el Cirque du Lys, desde donde se puede tomar un telesilla hasta el Grand Barbat. Allí, nos encontraremos rodeados de picos de más de 2000 mt, el más alto de los cuales es el Moun Born (2.724  m ) y en día de buen tiempo se puede ver a lo lejos el Pico Vignemale de 3298 mt (llamado en Aragón, Comachibosa), el más alto del pirineo francés.

En esta ocasión no subimos, y no solo porque estuviese cerrado. Ya nos ocurrió en la anterior ocasión, y es que no dejan subir con Miki…

CAMBASQUE

En nuestras anteriores visitas a Cauterets no nos acercamos a este lugar que veíamos anunciado cada vez que paseábamos por la localidad. Esta vez no nos quedamos con las ganas.

La estación de sky de Cambasque es, en verano, uno de los recorridos más bonitos que pueden hacerse, tanto en coche (son unos 7 km) como caminando desde Cauterets (la ruta es la GR10) como en bicicleta, emulando al gran Miguel Induráin que ganó aquí en 1989 su primera etapa en un Tour de Francia.

De camino, una encrucijada nos permite admirar la cascada de la Gave de Cambasque. Al otro lado del camino se llega a un restaurante, Granja Vasca, que por su ubicación tiene que disfrutar de unas vistas de infarto. Una vez arriba, el espectáculo es más que impresionante, con más de un camino para recorrer y una inmensidad montañosa que sobrecoge.

Una granja ubicada envidiablemente en medio del circo, nos ofrece también unos de los mejores momentos de la excursión, el paso de un rebaño de vacas con sus terneros y de una manada de caballos con sus potrillos. Precioso  e impagable. Una tarde para no olvidar.

Cauterets es un lugar mágico… y aún nos dio para más recorridos, pero por hoy, vamos a disfrutar de la noche. Otro día más…

AlmaLeonor_LP

 

 

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